Capítulo 3

Incluso en domingo mis mañanas empiezan muy temprano desde que empecé la universidad. Nunca imaginé que estudiar una carrera significaría no solo estudiar y hacer trabajos, sino también participar en fiestas de bienvenida tanto del curso como de los clubs. Dar la bienvenida a los kohais se percibe como una tradición y no participar ya te diferencia un poco de los demás, así que es, hablando claro, de obligatoria participación para iniciar con buen ambiente y recepción el nuevo año escolar y no convertirte así en el ''antisocial'' de la clase. Ahora agradezco no haberme unido a ningún club… ya he tenido suficiente con la fiesta de presentación.

Aunque mi agenda esté repleta de seminarios, clases ordinarias, y trabajos, cuando recibí la invitación de Honoka para reunirnos todas juntas y disfrutar de los cerezos en flor antes de que se marchiten me pareció una excelente idea y no dudé ni un segundo en organizarlo para tener ese día libre. Debido a que perdería seguramente todo el domingo para adelantar trabajos tuve que acostarme más tarde de lo previsto durante toda la semana y levantarme más temprano el sábado e incluso hoy domingo, aunque quisiera haber invertido este tiempo en alistarme mejor y desayunar en condiciones. Una vez acabo por fin el trabajo que tengo que entregar el lunes reviso que hora es deseando que me de tiempo a desayunar lo que huelo esta preparando mi hermana Alisa, por desgracia no va a ser posible, ya son casi las once, así que solo tengo media hora para llegar al lugar acordado. Reviso que llevo todo lo necesario y compruebo que mi aspecto esté perfecto. Llevo mi cabello suelo esta vez, cada vez suelo usar menos la coleta que usaba durante mis días de preparatoria, quería un cambio antes de empezar una nueva vida universitaria. Para esta ocasión he decidido que lo más cómodo si vamos a hacer un picnic en el parque es usar jeans ajustados, son más cómodos y fáciles de limpiar en caso que desafortunadamente me manche. Para la parte superior estoy vistiendo simplemente una blusa simple, no muy gruesa de manga larga, adornando el conjunto con un par de finas pulseras y un colgante que me regalo mi abuela las Navidades pasadas, y el toque final, un poco de perfume.

Al llegar a la cocina para coger los sándwiches que he preparado para el picnic y comer, aunque sea, una tostada antes de salir, encuentro a mi hermana menor que me saluda y me desea buenos días con euforia.

- ¡Buenos días One-chan! – ahí está mi adorable y efusiva hermanita menor con su delantal y con su reluciente sonrisa adornando su angelical rostro – ¿Quieres que te prepare algo para desayunar? – prosigue mientras veo como está haciendo tortitas. Le encantan las cosas dulces.

- Gracias, pero hoy tengo prisa, comeré algo simple – digo mientras estoy preparando ya la tostada que acompañaré con mermelada.

- Desde que entraste a la Universidad no tienes mucho tiempo, ¿vas a otra reunión? – lo dice con un tono un poco triste. Comprendo porque esta así, solo está preocupada por mí, no estoy comiendo ni durmiendo adecuadamente desde el nuevo año escolar y hará ya dos semanas.

- No, esta vez saldré con las chicas. – digo mientras me meto el último pedazo de mi desayuno improvisado y me dispongo a limpiarme las manos rápidamente para salir ya.

- ¡¿Con chicas te refieres a Muse!? – dice prácticamente gritando mientras me mira entusiasmada. Yo simplemente asiento ligeramente con un movimiento simple de cabeza. No esperaba ese tipo de reacción. Después su sonrisa se amplía al ver que su suposición es cierta y prosigue. – ¡¿Ira Umi-san?! ¡¿Puedo ir contigo a saludarla?! – veo como ruega con la mirada y solo puedo suspirar un poco y sonreírle. Realmente siente gran admiración por Umi, o al menos espero que solo sea eso…

- Umi si irá. Esta vez nos reuniremos después de tiempo sin vernos. Prometo que le mandare saludos de tu parte cuando la vea. – veo como su sonrisa va perdiéndose gradualmente y hace un pequeño puchero y me apresuro a comentar una última cosa antes de salir - De todos modos, ¿puedes verla cada día en la escuela no?

Veo como su semblante se entristece y juega un poco con sus tortitas antes de hablar por fin.

- Ha sido difícil acercarse a Umi-san últimamente, parece decaída todo el tiempo, pocas veces la veo sonreír y anda despistada por los pasillos absorta en sus pensamientos. Estoy realmente preocupada.

¿Umi preocupada por algo? ¿Qué habrá pasado? Espero poder preguntarle cuando la vea. Pero ahora mismo necesito más detalles y preguntarle a Alissa será la forma más rápida de obtenerlos.

- ¿Des de cuando recuerdas haber visto a Umi actuar así?

Veo como piensa detenidamente, buscando la respuesta correcta, haciendo memoria hasta el momento en que se debió percatarse de ese comportamiento tan extraño. Noto que sabe la respuesta cuando abre los ojos y me mira.

- Estoy casi segura que desde la graduación. Si, no hay duda, desde entonces ya la notaba que estaba distante.

¿Desde hace tanto tiempo? Nuestra graduación significó la disolución de Muse y lágrimas y despedidas, entiendo que por aquel entonces estuviera triste y pensativa, ¿pero porque ahora estaría del mismo modo? El sonido del timbre me obliga a dejar de pensar en Umi y su repentino extraño cambio de humor y a centrarme en la hora que es, solo quedan quince minutos para la hora acordada. Debo darme prisa.

- Alissa, ¿puedes ir tu a ver quién es mientras alisto todo lo necesario para irme? No voy muy sobrada de tiempo que digamos…

- Claro, no hay problema.

- Gracias.

Saco los sándwiches de la nevera y los pongo en una cesta de mimbre par que me sean más fáciles de transportar. Cojo mis cosas, me aseguro de tener todo lo necesario, y me dirijo hacia la puerta de entrada de la casa. Al llegar veo que en la puerta se encuentra mi hermana hablando con Nozomi. No tardan en notar mi presencia y mi amiga me dedica una cálida sonrisa.

- Buenos días Elicchi. He venido a buscarte para ir juntas.

- No tenias porque molestarte… estaba apunto de salir para allá. – Digo mientras me coloco los zapatos y vuelvo a coger la cesta con nuestro almuerzo que previamente había dejado en el suelo para facilitarme la tarea de calzarme sin miedo a perder el equilibrio.

- No es ninguna molestia y lo sabes. Además, así podemos ir hablando y se nos hará el trayecto más corto.

- ¿Más corto? - pregunto con sarcasmo, mi casa queda a diez minutos del parque donde nos encontraremos. – Como si nos diera tiempo en tan poco trayecto. – Digo divertida mientras llego a su lado dispuesta a partir ya sin antes despedirme de mi hermana.

- Nos vemos mas tarde Alissa, recuerda que puedes llamarme si tienes algún problema o necesitas algo.

- Claro, no te preocupes estaré bien, que tengáis un buen día. Y One-chan, por favor, acuérdate de nuestra promesa.

Le sonrío y le hago entender que la recuerdo y que tengo intención de cumplirla. Nozomi por su parte me mira un poco extrañada y curiosa a la vez. Me divierte verla así, por ello decido torturarla un poquito y hacer caso omiso de sus miradas que me indican que desea que le cuente de que trata esa misteriosa promesa tan importante como para que mi hermana incluso haya tenido el valor de recordármela incluso estando ella delante. No tarda en preguntar una vez no puede contener más su curiosidad y estando ya en la calle se atreve a formular la pregunta.

- Elicchi, ¿de qué se trata esa promesa entre tu hermana y tú?

Noto como me mira esperando la respuesta y escrutando mi rostro, en busca de signos de nerviosismo, vergüenza o indiferencia.

- No es nada, simplemente Alissa quiere que salude a Umi de su parte ya que últimamente no ha tenido oportunidad de hacerlo ella misma en el instituto.

Me abstengo de mencionar porque no se han producido esos saludos o conversaciones espontaneas, es algo que quiero averiguar de la misma Umi si tengo oportunidad. Por otra parte, Nozomi parece satisfecha con la respuesta, pero pensativa. Sé que sabe que eso no es todo, que hay un aparte que he omitido, sino Alissa no habría hecho esa cara tan suplicante, y conociendo a Nozomi, sé que no ha pasado desapercibida para ella, es demasiado observadora y atenta.

- Mmmm – medita antes de proseguir – Umi debe ser muy importante para las hermanas Ayase. Bueno siempre ha sido muy popular y buscada tanto por kohais como senpais. – lo sabía, ahí está la Nozomi pícara, la que le gusta pincharme donde más me duele para hacer que hable o actúe como ella desea.

- Si, Umi se hace querer por su amabilidad y seriedad. A demás siempre esta dispuesta a ayudar a los demás.

- Es cierto, Umi es muy respetada en Otonokizaka, pero tú la admiras y la amas de una forma distinta, ¿no Elicchi? – dice mientras me sonríe ampliamente.

Nozomi es mi mejor amiga y no es de extrañar que me conozca a la perfección. Hace ya tiempo que se dio cuenta de lo que sentía por Umi y no tuve más remedio que contarle toda la verdad, aunque no voy a mentir, me sentí aliviada al tener con quien compartirlo y pedir consejo.

- Ya lo sabes, no hay necesidad de preguntarlo de nuevo.

En un principio veo como se sorprende, supongo no esperaba que respondiera tan abiertamente que, en efecto, estoy enamorada de esa chica tímida, reservada, perfeccionista y de mal carácter cuando alguien osa despertarla, pero rápidamente se recompone y suelta una pequeña risilla y me mira con cariño.

- No esperaba que por fin te abrieras tanto. ¿Por fin has decidido decirle como te sientes?

- No tengo intención de hacerlo y lo sabes. Solo sería una molestia para Umi, además, dudo mucho que ella sienta lo mismo por mi y pueda llegar a corresponderme algún día.

- Ai Elicchi no sé qué voy hacer contigo… siendo tan negativa no puedes ver lo que te rodea realmente. Siendo tan indecisa y cobarde no te haces ningún favor ni a ti ni a Umi. Sabes que amas a Umi y no puedes estar segura que ella no siente lo mismo y está en tu misma situación en que no da el paso de sincerarse.

- Podría ser, pero no quiero que nuestra relación cambie por mi culpa, disfruto entando a su lado.

- Pero deseas estar de otra forma… - esto último lo dice de forma casi inaudible más para si misma que para mí. Pero tiene razón, quiero compartir un vínculo mucho más íntimo con Umi, no quiero ser simplemente amigas.

Mientras sigo debatiendo interiormente si sería correcto o no sincerarme con Umi, veo como los pétalos de cerezo tiñen las calles de ese tono rosa tan particular y como vuelan libremente y son llevadas lejos hasta que ya no puedo seguirlos con la vista. Junto con los pétalos dejo que mi mente vuele y recuerdo como me fui enamorando lentamente de ella, atesorando cada pequeño momento y detalle que compartimos juntas y que hizo que finalmente me enamorara perdidamente de ella y ahora me sienta tan vacía sin poder simplemente verla cada día como antes hacía. Al final me encontraba día tras día siguiéndola con la vista, buscando cualquier mínima excusa para poder hablar con ella y poder pasar un tiempo juntas por corto que fuera, y ahora siento con fuerza el vacío que ha dejado en mi separarme de ella.

- Creo que somos las primeras. – comenta Nozomi a mi lado.

Sin darme cuenta hemos llegado a la puerta central del parque donde vamos a reunirnos con las demás. Miro el reloj, quedan más de diez minutos para la hora acordada así que me dispongo a relajarme todo lo que pueda antes de tener que enfrentar a Umi cara a cara después de casi dos meses sin vernos ni hablar una sola vez. Creo que sonreiré como una boba tan solo verla. He estado soñando como sería este momento desde que Honoka nos contó su idea por el grupo de Line, en mis sueños nunca acaba del todo bien… siempre la fastidio hablando de más o de forma entrecortada. Por eso estoy aún más nerviosa de lo que debería estar.

- Sabes Nozomi… - Hago una pausa para mentalizarme antes de atreverme a decir lo que tengo en mente y me sitúo frente a ella para vernos cara a cara. Ella me mira tranquila, esperando a que me sienta lista para continuar. – He estado pensando y he decidido que no quiero volver a estar separada de Umi, quiero pasar más tiempo con ella y no tener que esperar a estas reuniones de grupo improvisadas. Quiero decirle lo que realmente siento por ella.

Nozomi me mira con ternura, sé que ella quiere lo mejor tanto para mí como para Umi. Estoy convencida de mi decisión, no hay vuelta atrás, tal vez no hoy, pero no quiero esperar mucho más, quiero quitarme esta angustia del pecho de no saber si podríamos ser algo más. Ahora solo falta encontrar el momento adecuado y las palabras perfectas para encararla.

- Creo que podrás verla más temprano de lo que imaginas. – Lo acompaña con una sonrisa divertida. Y por alguna extraña razón está dirigiendo su divertida mirada a algo situado detrás de mí, fuera de mi campo de visión.

Se me eriza la piel imaginando el porqué de sus palabras y de su expresión y me temo lo peor. No he tenido tiempo para recomponerme después de mi improvisada confesión a mi mejor amiga, así que me giro lentamente para encontrarme con probablemente la estampa más bella que he visto jamás. Me quedo boquiabierta por unos segundos y me obligo a grabar esta imagen en mis retinas y mis memorias de por vida.