Disclaimer → Harry Potter le pertence a Joanne Kathlin Rowling y Warner Bross, y Twilight le pertenece a Stephenie Meyer. Sólo la trama me pertenece a mí y a mi loca cabecita. Fue escrito sin ánimos de lucro, simpre pensando en divertir a todos/as.
Capítulo III
–La profesora nos dijo que poseías un poder que el señorito ese no. ¿Cuál es ese poder? –preguntó Jake.
–Uno que en vuestra familia conocéis muy bien: el amor.
Emmett fue el primero en aterrizar en la mullida hierba debido a su peso. Tras él, Jasper y Carlisle le siguieron y, el último de los hombres fue Edward. Rosalie llegó casi a la vez que su hermano y Esme, Alice y Bella que fueron las últimas. Penetraron en el interior del Bosque Prohibido, donde hacía un frío que casi lograba dar escalofríos a los vampiros.
''Nessie va a tener que conformarse con comida humana, Edward, hace demasiado frío como para que su constitución pueda soportarlo'' pensó Carlisle.
Edward suspiró. A su hija le gustaba más la sangre, pero tendría que aguantarse. Mientras, en su cabeza se fraguaba otra pregunta: ¿quién demonios era Cedric Diggory? Fue su último pensamiento racional antes de concentrarse completamente en la caza.
Corrían a gran velocidad por entre los árboles, sorteándolos con agilidad. Se guiaron por el sentido del olfato hasta llegar a un pequeño claro, donde encontraron a un oso comiendo bayas. Emmett se relamió los labios.
–¡Para mí! –murmuró.
Se tiró contra el oso sin que nadie le hiciera competencia. El animal retrocedió apenas unos pasos por la sorpresa; pero, recuperándose de la sorpresa inicial, se defendió con fiereza del ataque de Emmett. El vampiro lo tanteó, lo incitó a atacarle, esquivando los zarpazos del oso.
–No se juega con la comida, Emmett –murmuró Jasper.
El vampiro tenía los ojos más negros que ningún otro. Estar durante casi media hora en un despacho caliente y confortable con dos apetitosos humanos dentro, no había sido lo peor por lo que había tenido que pasar. Sin embargo, nunca lo había hecho sin haber cazado abundantemente antes. Edward le miró; había vuelto a leerle la mente. Movió los labios, sin emitir ningún sonido, pero Jasper leyó claramente lo que quería decir:
–A todos nos pasó lo mismo; no te preocupes, hermano.
Emmett se alzó de hombros, sonriendo, y después se abalanzó contra el oso. Le rompió una pata al animal en el proceso, pero no fue nada comparado con el mordisco salvaje que le dio luego a su cuello.
A la caza de Emmett le siguieron las presas de Jasper, Rosalie, Alice y Edward. Esme y Carlisle encontraron un par de ciervos en un pequeñísimo claro. Fueron en busca de cualquier otra presa para Bella, que era la última.
Un destello de color blanco la sorprendió por un lado. La siguió con la vista, y, segundos más tarde, corría en busca de aquel animal de finas patas y color perlado. Y lo más impresionante: con un cuerno en forma de espiral en la frente. Aún sedienta como estaba, la curiosidad abrumó a Bella, que comenzó a perseguir a esa singular criatura.
La familia le siguió mientras perseguía al extraño ser. Se dieron cuenta de que corría mucho más deprisa que cualquier animal normal, pero no más rápido que un vampiro.
Lo alcanzó finalmente en un recodo, atrapándolo firmemente entre sus brazos. Observó con atención aquella hermosa criatura, que bufaba intentando liberarse. Alice, desde la parte de atrás soltó un grito:
–¡Apártate de allí, Bella!
La muchacha soltó al animal y saltó hacia donde estaba la familia en cuestión de apenas un segundo. Otro segundo más tarde, la criatura había desaparecido y un sonido de cascos de caballo resonaron en el Bosque. Los Cullen retrocedieron en cuanto vieron a dos seres saltar limpiamente por encima de una alta roca para llegar a ellos. Se trataban de unas criaturas a las que Edward les dio nombre inmediatamente, pero que no creía que pudieran existir. Eran mitad hombre y mitad caballo, que agitaban todavía los cascos, chocándolos con impaciencia contra el suelo.
–¿¡Cómo habéis osado atacar un unicornio! –gritó el primero de ellos, enfurecido.
–¡Exigimos saber quiénes sois y de dónde venís! –exclamó el segundo, un poco más tranquilo que el primero; pero sólo un poco.
Los Cullen se miraron entre sí, y Edward apenas entreabrió los labios para murmurar rápidamente:
–Centauros... claro, tendría que haber imaginado que existían.
''Llegados a este punto, creo que podemos creer que existen toda clase de criaturas mitológicas ¿cierto?'' pensó Esme ''¿y si existieran las hadas y las sirenas?''
''¿Centauros? Anda que no los retrataban bien los antiguos griegos...'' hasta en esos momentos, Emmett mantenía su característico buen humor.
Mientras, los centauros esperaban aún una respuesta, algo impacientes y muy furiosos.
–Somos los Cullen. Yo soy Carlisle, y ellos son mi familia. Mi esposa Esme y mis hijos: Edward, Bella, Rosalie, Alice, Jasper y Emmett –explicó Carlisle muy prudentemente.
–¿A qué habéis venido? –preguntó el que tenía una barba rojiza y que parecía más relajado.
–Hemos sido llamados por la directora de Hogwarts para colaborar en la protección del castillo –explicó.
El más furioso de los dos centauros, de pelaje negro y aspecto salvaje, alzó las patas delanteras y las agitó con brío, mientras el otro cambiaba el peso de una pata a otra, enfureciéndose cada vez más a cada minuto.
–¡No mientas, humano! –bramó–. ¡No juegues con nosotros!
Carlisle, y toda la familia, en realidad, estaban más que perplejos. Edward trataba de seguir el hilo del pensamiento de los centauros, que discurría cada vez más deprisa debido a la furia. Por otra parte, empezaba a tener la sensación de que no era capaz de distinguir del todo las ideas que pensaban, como si las estuviera viendo borrosas.
–¡No mentimos! –se quejó Emmett.
–No sois más que unos potros, humanos –replicó el tranquilo.
''¿Potros?'' pensaban todos.
–Lo que quieren decir, es que somos muy jóvenes –comprendió Edward al fin, aliviado–, es su manera de decir ''jóvenes''.
Los centauros asistieron a la explicación, muy inquietos.
–¿Qué hacéis en estos territorios? –repitieron.
Carlisle miró hacia detrás y asintió levemente con la cabeza a Edward:''Intenta razonar tú con ellos, Edward''.
El vampiro se adelantó un paso con paso indeciso, a medida que su padre retrocedía otro. Contempló a los centauros con la inseguridad plasmada en el rostro, pero empezó a hablar con serenidad:
–Nosotros no hemos invadido su Bosque, ni nada parecido. En verdad hemos sido llamados por la directora McGonagall, que ha solicitado nuestra ayuda –uno de los centauro trató de interrumpirle, pero su compañero se lo impidió–. No somos humanos. Somos vampiros –desveló Edward con un suspiro.– Somos extraños entre los nuestros, porque nos negamos a beber sangre humana, pero es esa resistencia la que nos ha hecho adecuados para la protección de este lugar. Nos nutrimos de sangre animal, esa es la razón por la que estamos en este bosque: estábamos cazando, y a mi esposa le invadió la curiosidad al ver a ese... unicornio. No pretendíamos hacerle daño, solo queríamos verlo de cerca.
Los centauros parecían pensar en lo que había dicho. El de pelaje rojizo se rascó la barba, tratando de decidir.
–¿Vampiros? Hace mucho tiempo que no veo uno. Dime, muchacho, ¿sois vampiros tradicionales o mágicos? –preguntó el que era más tranquilo.
El pensamiento general de su familia era:''¡¿Mágicos?''
–Perdone... ummm... señor, pero no comprendo su pregunta –dijo Edward, perplejo.
El centauro irascible se alzó otra vez sobre sus patas traseras, bufando, aunque algo más sereno que antes.
–¡No te hagas el desentendido, muchacho! Nosotros, los centauros, somos una raza más antigua que la tuya, y sabemos más que tú. Hemos sido desde siempre astrólogos, leemos el futuro en los movimientos de los planetas y las estrellas. ¡No finjas no saber de lo que estamos hablando!
Emmett iba a adelantarse a protestar, pero Rosalie lo acalló con un golpe en la nuca. A Alice le apetecía hablar con aquellos centauros, de manera pacífica, sobre el futuro, porque al parecer compartían su don, aunque ligeramente diferente. Edward inspiró profundamente antes de hablar:
–Señor, hemos vivido como muggles desde siempre, pensábamos que éramos la única raza de vampiros que existían. Desconocíamos la existencia de los magos, así que no sabemos nada acerca de este mundo. Por lo tanto, no comprendo lo que son los vampiros tradicionales o los mágicos, ni la diferencia entre ellos.
Los dos centauros lo miraron, como intentando averiguar si decía la verdad. Edward tanteó con cuidado la mente de esos seres y comprobó que no había impedimento alguno a que echara un vistazo. Se asomó sus mentes y comprobó, efectivamente, que desconfiaban de ellos, pero que creían que decía la verdad. El de pelaje negro se llamaba Bane, y su compañero, Ronan.
Ya habían pasado unos momentos, y Ronan habló:
–Creemos que dices la verdad, muchacho, y queremos, entonces, explicarte lo que no sabes para que no vuelvas a pasar un apuro como este —mencionó el centauro, captando la atención de la familia—. Los vampiros tradicionales son los que se crearon paralelamente a los humanos. Ellos se reproducen entre sí, y son como los que retratan los muggles en sus cuentos de terror. Los vampiros mágicos, por otro lado, son los que provienen de una mezcla de sangre humana y veneno vampírico. Los vampiros tradicionales no poseen tal ponzoña, por lo que les es imposible transmitir su mal. Los mágicos, de alguna manera, están relacionados con los humanos, puesto que antes de ser lo que son, fueron humanos. A ellos se les atribuyen cualidades sobrenaturales como inteligencia, velocidad, fuerza, belleza... pero también dones poderosos, que utilizan con astucia, pues tienen conciencia y una inteligencia privilegiada. Ambas razas comparten una única condición: la ingesta de sangre, que los hace a ojos de todos, una única especie.
''Entonces... ¿somos vampiros mágicos?'' Emmett estaba perplejo, y por primera vez no sabía qué decir.
''¿Los vampiros tradicionales pueden concebir? Entonces somos vampiros mágicos, no hay duda'' Rosalie pensaba en todo aquello con amargura, sobre todo después de saber que de ser de otro tipo de vampiro, podría haber tenido sus propios hijos.
''De alguna manera somos conocidos en el mundo mágico... deberíamos preguntar a la directora'' Jasper sospechaba mucho acerca de la información dada. No podían dejar que la información de que los magos los conocían transcendiera a los Vulturi... ya habían tenido bastantes problemas con ellos después de lo de Reneesme.
''¿Cómo es posible que sepan tanto sobre nosotros?'' pensaba Esme.
''Necesitaría hablar con ellos tranquilamente'' Carlisle sentía curiosidad, y se moría de ganas de saber más.
A Bella, sin embargo, la mente se le había quedado en blanco. Sentía curiosidad, pero pensaba que podrían ser leyendas de los centauros, y las leyendas, aunque con base real, solían ser erróneas y fantasiosas. Aunque pensaba que bien podía ser cierta aquella información dada la situación en la que se encontraban.
–Entonces, ¿qué tipo de vampiros son ustedes?
Todos dudaron un poco acerca de lo que debían contestar, pero al final, Edward dijo:
–Somos... vampiros mágicos...
Los centauros asintieron con la cabeza ante la afirmación. Y en aquel momento, un feroz rugido sacudió el Bosque entero.
–El amor —susurró Nessie, mirando pensativamente el fuego que ardía en la chimenea.
Ahora era el turno de Harry hacer preguntas, pero no sabía por cuál de todas las que tenía en mente debía formular primero.
–Toda la familia vivís juntos, ¿no es verdad? –aventuró, tanteando con cuidado el terreno.
–Ajá –contestó Nessie distraídamente.
Jacob arrugó la nariz, un pequeño gesto que no pasó desapercibido para el chico.
–¿Es muy importante que no averigüen vuestra condición?
Nessie pareció reaccionar al fin, y tembló imperceptiblemente. Apartó la mirada del fuego y se giró para quedar cara a cara con Harry.
–Mucho –la repentina seriedad, que contrastaba vivamente con su distracción de antes, se filtró en su voz y en su expresión.
–¿Por qué? –inquirió curiosamente Harry.
–En nuestro mundo existen distintos rangos de una especie de... jerarquía. Nosotros, somos una rareza, dada nuestra dieta, pero también formamos uno de los grupos más peligrosos de toda nuestra raza. En la clase más baja se encuentran los más comunes: los nómadas. Se trasladan de una ciudad a otra buscando pequeñas presas, sin llamar apenas la atención.
–¿La clase más baja?
–Los menos peligrosos –aclaró la chica–. No suelen pasar más de una semana en un solo lugar.
Harry escuchaba con atención la historia, picado en su punto más débil: la curiosidad. Jerarquías dentro de los vampiros... entonces debían estar más organizados de lo que pensaba.
—La siguiente categoría, es la de los neófitos.
—¿Neófitos?–repitió Harry sin entender.
–Son los vampiros que no han cumplido aún el año en su nueva vida. Suelen ser muy inestables y mucho más fuertes de lo normal. A partir del año, son capaces de empezar a controlarse y su fuerza empieza a disminuir. Mi madre es un caso extraño. Desde su primer año, fue capaz de auto-controlarse y no matarme en cuanto me vio.
–¿Por qué dices eso?
–Mi madre fue transformada justo después de nacer yo, debido a que heredé la fuerza vampírica de mi padre...
El temblor que invadió momentáneamente el cuerpo de la chica sorprendió a Harry. ¿Tan fuerte podía ser un vampiro?
–¿Y qué tiene que ver eso?
Nessie soltó una sonrisita irónica y miró directamente a los ojos al muchacho mientras decía:
–Le rompí la columna vertebral a mi madre, le desgarré el útero y más de la mitad de sus órganos. Algunos huesos, como las costillas y la pelvis, se rompieron en cuanto intenté salir.
Harry tragó en seco al pensar que Nessie no debía de ser más que un bebé de nueve meses cuando hizo eso. La muchacha prosiguió con su relato.
–Mamá estuvo a punto de morir desangrada y todo el mundo creía que no lo contaría... excepto mi padre. Hasta Jake pensaba que mamá iba a morir –dijo mirando a su novio acusatoriamente.
–Es que hubo un momento en el que dejé de sentirle el pulso –se defendió Jacob.
Harry supuso que el tema estaba ya más que superado por todos los miembros de la familia.
–Bueno, nos hemos desviado del tema. ¿Por dónde íbamos...?
–Por las jerarquías de los vampiros –la situó Harry.
–¡Ah, sí! –recordó Nessie–. Sí, por encima de los neófitos se sitúan los vampiros con algún don extraordinario. Todos los vampiros poseen algún don, que suele ser tu cualidad más sobresaliente en la vida humana traspasada a la vida vampiro aumentado 10, quizás 100 veces.
Jake se acomodó en el sillón donde se encontraba sentado, cerrando los ojos. Esa historia ya la conocía, dejaría que la contase su novia. Harry sentía cada vez más y más curiosidad por los vampiros.
–¿Qué don tienen cada uno de los Cullen? –preguntó.
–Mi padre tiene el don de leer la mente, como ya habrás comprobado; mi madre, el del auto-control –respetó el deseo de su madre omitiendo su escudo–, mi tío Emmett; el de la fuerza; mi tío Jasper tiene el don de poder manipular las emociones de las personas, dicen que cuando era humano era muy carismático. Mi abuelo Carlisle trajo de la otra vida su compasión, mi abuela Esme, la capacidad de amar con pasión. Mi tía Rosalie trajo su tenacidad y mi tía Alice, desde que era humana, poseía el don de la clarividencia, puede ver el futuro.
Llegados a ese punto, Harry soltó un bufido despectivo, recordando levemente a Trelawney. Nessie le miró, saliendo por un momento del trance en el que se había sumergido mientras hablaba. A Harry le pareció que sería adecuado dar una pequeña explicación a su bufido:
–El don de Alice me recuerda mucho a una profesora de adivinación que tuve. La mayor parte del tiempo era una completa farsante, que no hacía más que prever una y otra vez mi muerte durante los tres años que estudié con ella.
–¿Que preveía tu muerte? –inquirió Nessie.
–Sí –confirmó el muchacho–. Al principio me asusté, pero luego se convirtió en algo habitual. Además... aunque son pocas, a veces pronuncia profecías verdaderas –reveló con el rostro sombrío.
Jacob se despertó súbditamente de su somnoliencia, puesto que había estado siguiendo la historia sin escucharla verdaderamente.
–¿Profecías?–repitió Jacob, algo desorientado.
–Relata hechos del futuro que no se pueden cambiar. Generalmente, es como si expusieran en forma de poema dos caminos, solo dos.
–Pero... mi tía Alice dice que hay infinitas posibilidades para el futuro. Todo depende de las decisiones que vayas a tomar –dijo Nessie, desconcertada.
Harry suspiró pesadamente, mientras pensaba que la conversación estaba tomando derroteros demasiado incómodos.
–Trelawney... fue la que pronunció la profecía de mi enfrentamiento contra Voldemort.
–¡¿Qué?
Siento muchísimo la tardanza, en serio. Siempre empiezo de la misma manera las notas de autora, pero es que para mí no hay otro modo. Por otra parte, muchas gracias por vuestro comentarios, que como suele ser, me alegraron lo que queda de día (siempre reviso el correo por la noche).
Lamentablemente, suelo dedicar los días sin inspiración a ''Máscara de Odio'', mi otro fic; y los días con inspiración a ''Misión: Proteger Hogwarts''.
Dado que la mayoría de mis profesores se han propuesto llenarme la cabeza de nuevos conocimientos, y, según ellos, estamos en la ''recta final'', es raro ver un día en el que tenga inspiración. Muy raro. De hecho, también es raro que a las 11 de la noche, que es cuando tengo tiempo para subirme a Internet, me ponga a escribir si al día siguiente debo levantarme a las 7 para ir al colegio. Perdón a las que me comprenden, pero yo quiero dormir por lo menos unas 8 horas, ¿no creéis que me lo merezco?
He visto una infinidad de fics a los que sus autores/as han dejado a medias. Tras unos 5 (a veces menos) capítulos, suelen dejarlo, de manera que algunos fics, su última actualización data del 2008, por ejemplo. Yo no soy ese tipo de autores/as, podéis quedaros tranquilas. Por mucho que tarde, siempre podéis contar con que actualizaré. Os aviso desde ahora porque llegan los exámenes finales, y en serio que me apetece terminar el año con buen pie, tal y como lo empecé, que me fue bastante bien.
Ahora, si entre mis lectores/as se encuentran algún autor/a del tipo que mencioné antes, le recomiendo terminar todos sus fics. Es de muy mal gusto, lo digo en serio, de muy mal gusto no terminar algo que se ha empezado. No sirve de excusa ''es que tengo muchas ideas, y quiero desarrollarlas todas'' o ''escribir fics es solo un juego''. Por favor, aunque escribir sea solo un hobbie, terminad lo que empezáis.
Ahora, dirijámonos hacia temas más agradables (sobre el fic). ¿Qué les ha parecido? Los Cullen empiezan a aprender cosas sobre ellos mismos que no sabían antes, y Harry conoce un poquito más acerca del mundo vampiro. ¿De qué creéis que fue el rugido? (mi Beta, Ale Withlock, barajó la posibilidad de los dragones) Ronan y Bane (los centauros) me salieron algo más tercos de lo normal, pero creo que capté bien la esencia de esos ''seres de inteligencia cuasi-humana'' *Evelyne pone voz de Dolores Umbridge*.
Debo admitir que lo de las jerarquías y las distinciones entre los vampiros se me han ido ocurriendo mientras escribía, así que probablemente durante la trama del fic haya muchas menos sorpresas que ahora.
Y... por último, los cabos sueltos. He dejado muchísimos pequeños comentarios que me servirán para tener alguna idea que desarrollar en la trama. ¿Alguna lleva la cuenta de cuántos? (no creo, ni yo misma llevo la cuenta, sólo sé que son alrededor de unos 7 cabos sueltos).
La reunión de la Orden es lo que más he preparado de todo el fic. Se acerca el momento, y probablemente divida esa escena en unos tres capítulos por lo menos.
Saludos =)
lady Evelyne
P.D.: Perdón si ha alguien le ha parecido ofensivo el tono de mis notas. Es que he tenido un mal día y he descargado mi frustración sobre vosotrs, pero no es nada pero no es nada personal, en serio. He intentado reescribir la nota, pero no me salió de otra manera. Lo siento.
P.D.2: Recordad que, cada vez que me dejáis un review, un pobre cachorrito abandonado encuentra un hogar.
