Disclaimer → Twilight pertenece a Stephenie Meyer, HP pertenece a Joanne Kathlin Rowling y a Warner Bross. Yo sólo me encargo de mezclar las cosas XD.


Capítulo V

¿Cómo se liberan los elfos? –preguntó Bella con curiosidad. (...)

¡Cuántas dudas implicaban un mundo nuevo! ¡Cúantas preguntas! ¿Qué haría en cuanto tuviese que hablar con Harry? ¿Qué querría Dobby? ¿Qué hacía allí?

–A los elfos se les libera dándoles una prenda de ropa, aunque sea tan insignificante como un calcetín –respondió Harry–. Dobby era el elfo de una de las familias más antiguas de magos ''sangre limpia''...

El término sorprendió a los Cullen. Rosalie y Jasper pensaban que se trataba de un término curioso, mientras que los otros lo encontraban degradante e insultante, debido a que sugería los ''sangre limpia'' eran superiores a los demás.

–¿''Sangre limpia''? –inquirió Carlisle.

Dobby aún miraba con adoración a Harry, pero no interrumpió al muchacho en cuanto éste empezó a dar una pequeña explicación:

–Es una manera, muy ofensivo, por cierto, de clasificar a los magos. Una familia de ''sangre limpia'', es aquella en cuyo árbol genealógico no hay ni una sola gota de sangre muggle. Aquellos magos que provienen de familias muggles, son llamados ''sangre sucia'' –Harry recordó fugazmente a Hermione, y deseó que terminara pronto lo que tuviera que hacer para que pudiese ir a Grimmauld Place cuanto antes–. Hay una clase entre medias: los ''sangre mestiza''.

–Una clase de los que tienen un padre, o madre, muggle y un padre mago –murmuró Edward–. De los ''sangre limpia'' quedan pocos, ya hay más ''sangre mestiza'' de los que se puedan contar. Los ''sangre sucia'' son cada vez más –explicó.

La curiosidad de los vampiros, que llevaban años sin explotarse, encontraba en aquel nuevo mundo un gran estímulo.

–Pero, ¿cómo puede nacer un mago en una familia sin magia? –preguntó Carlisle–. Porque la magia se hereda, ¿no?

–Sí, la magia se lleva en la sangre –respondió Harry–. Los ''sangre sucia'' son un caso raro. Heredan la magia porque, un par de generaciones antes, quizás más, un mago se unió a esa familia muggle. Antes eran casos muy extraños, pero ahora son bastante comunes. Mi mejor amiga es sangre sucia –añadió titubeante–. Pero ''sangre sucia'' es un insulto. Se suele decir ''hijo de muggles''.

–Ahh...

Harry miró hacia abajo; Dobby tiraba con insistencia de su túnica.

–Emm... ¿Qué querías, Dobby?

–La directora le ha pedido a Dobby que le dijera al señor Harry Potter que la cena está lista, señor. Y que los nuevos inquilinos del castillo os acompañase, señor.

–Gracias, Dobby. Ya puedes irte.

El elfo le hizo una ostentosa reverencia, y se giró para hacerle otra a los Cullen. Después, Dobby chasqueó los dedos, y con el acostumbrado ¡CRACK!, el elfo despareció.

Los vampiros abrieron mucho los ojos, fijándose en el punto donde antes había estado la criatura.

–En teoría, dentro del castillo, uno no puede desaparecerse ni aparecerse, pero los elfos son una excepción. Tienen un gran poder mágico, mas los elfos como Dobby, que creen en la libertad y la independencia son tan pocos... Vamos al Gran Comedor.

Harry condujo a los Cullen al Gran Comedor. Esta vez las escaleras móviles no pudieron sorprender a la familia, pero no prestaron atención al salto que dio Harry en un escalón.

–¡AY! –exclamó Jacob.

–¿Qué ocurre? –preguntó Nessie de inmediato.

–¡No hay escalón! –dijo furiosamente, mientras intentaba desatascar su pie.

Harry se dio cuenta de lo que ocurría, y soltó unas risitas tras explicar lo que pasaba.

–Se me ha olvidado decíroslo. Ese escalón desaparece cada martes. Tenéis que recordarlo. El resto de la semana está allí, pero hay que tener cuidado. Os iré indicando qué escalones desaparecen.

El resto del camino fue señalando los escalones que desaparecían, y, a la vez, los tramos que se movían.

–Ese tramo lleva a la biblioteca los lunes, los miércoles y lo viernes. Pero el resto de los días lleva a nuestra torre –indicó mientras señalaba algo por encima de sus cabezas–. Ese siempre está fijo, llega a vuestra torre, debéis alcanzar ese tramo para volver –añadió señalando uno a la izquierda–. Este escalón desaparece a las 5 de la tarde, creo que hasta las 6, más o menos... Este saltároslo siempre: nunca sabemos cuándo desaparecerá...

Los Cullen escuchaban atentos cada detalle, mientras observaban con asombro los cuadros que había colgados a lo largo y a los ancho de todo el castillo: desde pequeños retratos hasta cuadros más altos que el mismo Emmett, que representaban escenas de la vida de los magos.

Esme examinaba cuidadosamente todo lo que se encontraban, intentando calcular su antigüedad y su valor en una subasta, por ejemplo. Las pequeñas estatuas divirtieron de sobremanera a Emmett, sobre todo el nombre de algunos de los representados, como por ejemplo, Gregory, el Pelota.

Las armaduras llamaron la atención de Jasper, pese a que en su época no se luchaba ya con espadas y armaduras. Rosalie se sentía atraída por la inmensa riqueza que destilaban todas las paredes del sitio, imaginando cómo sería vivir eternamente allí, aunque sin humanos, claro. A Bella le llamaba la atención la antigüedad de las cosas expuestas, además de su belleza, y de vez en cuando, hasta comentaba con su esposo la rareza de algunos ejemplares.

Nessie y Jacob sentían mucha curiosidad por todo lo que había en el castillo, pero intentaban, a la vez, prestar atención a lo que decía Harry, para evitar otro accidente.

Harry les explicó también el funcionamiento de las puertas y las paredes.

–Esta puerta es falsa, no se abre... A esa se lo tenéis que pedir por favor. Aquella es un atajo que conecta con otra puerta del tercer piso –explicó mientras las iba señalando–. Esa es la que lleva a una pequeña sala de prácticas, para entrar hay que hacerle cosquillas encima del pomo...

–¿Las puertas sienten cosquillas? –interrogó Esme muy sorprendida.

–Algunas sí, otras no –rió Harry–. Hay algunos pasadizos secretos ocultos detrás de tapices, cuadros y estatuas. Conectan con el exterior, pero también llevan a diversas zonas del castillo.

–No estaría mal que nos prestases ese mapa tuyo. Al menos para que lo memorizásemos y poder vigilar también esos pasadizos.

Harry frunció el ceño al mirar al vampiro, pero éste se encogió de hombros. Recordó de pronto que Bella aún tenía que explicarle algo.

–¿No me tenías que explicar algo sobre los niños inmortales o algo así?

–A la directora también le interesa ese tema, tendrás que esperar a que lleguemos para explicárselo a ella y a ti a la vez.

Harry dio una seca cabezada para indicarle que lo había entendido.

–Respecto a lo de los pasadizos... los únicos que llegamos a explorar tan profundamente el castillo fuimos los gemelos Weasley y yo, no hace falta que te preocupes.

Jasper frunció el ceño, desconcertado.

–¿Por qué sólo vosotros? Estáis en guerra, lo lógico sería tratar de descubrir posibles puntos de ataque o huida, ¿no?

El Elegido miró sorprendido a Jasper.

–No te extrañes –dijo Edward–. Nuestro hermano ha luchado en varias guerras, tanto humanas como vampíricas. En las guerras humanas llegó a ser coronel, y en las vampíricas fue la mano derecha de la jefa.

–El coronel Jasper Withlock, a su servicio –bromeó el aludido.

–Guau...

En ese momento llegaron al Gran Comedor. Las 4 largas mesas habían desaparecido, y en su lugar habían 2 largas mesas que compartían profesores y los alumnos que setuvieron que quedar en el colegio. Harry paseó la mirada por las mesas y localizó a los hermanos Creevey, que leían con atención el Profeta, para ver si encontraban alguna noticia sobre sus padres o el registro de muggles. Justin, el muchacho de Hufflepuff que fue petrificado en el segundo curso, conversaba con una Ravenclaw de un curso menor que él.

Su mirada se fijó en un punto en concreto: los niños de primer año. Tendrían que haber entrado al mismo tiempo que sus compañeros el 1 de septiembre, pero cuando empezaron a hallar cuerpos de niños muertos que habrían entrado en Hogwarts... quedó claro que era demasiado peligroso dejar que los niños se quedaran en casa. Sacaron a los muchachos de sus casas y los trajeron a Hogwarts.

La mayoría expresaban tristeza y nostalgia, además de confusión extrema y un miedo casi palpable. Otros habían hecho y amigos y trataban de animar a los otros mostrándoles que este nuevo mundo no era tan malo.

Jasper sintió una pena inmensa por aquellos niños, aún indefensos. La compasión que Esme sentía por los alumnos de primer año sólo se comparaba a las ganas de venganza de Rosalie. Ella anhelaba fervientemente tener hijos, y podía ver claramente que los muchachos habían sido arrancados de su hogar en contra de su voluntad, o, por lo menos, sin haberles avisado antes. Deseó la muerte a aquel ser, puesto que no podía ser humano, que estaba destruyendo, no sólo la vida de los niños, sino también de sus madres, que tendrían que vivir con el miedo constante a que sus hijos fuesen asesinados.

Los Cullen alzaron la vista y se asombraron con el amplio cielo estrellado que cubría el techo, como si estuvieran en el exterior.

La gente que se encontraban en el Gran Comedor se volvieron, todos a una, a ver a los Cullen. Bella se revolvió, incómoda al recibir tanta atención por su parte.

Todos los alumnos mayores de trece años, y sobre todo los que pertenecieron al ED y eran de Hufflepuff, se pusieron pálidos al clavar la mirada en Edward. Justin fue el primero en levantarse.

–Oh, por las barbas de Merlín –''¿Las barbas de Merlín?'' bufó Rosalie–, Cedric Diggory...

–Vivo...

–Pero, si Cedric murió hace tres años...

–¿Habrá resucitado?

–Nadie resucita, Hannah, ni la más poderosa magia puede lograr eso –recitó con retintín Ernie Macmillan.

A Edward, pese a su paciencia entrenada por un largo siglo, empezaba a hartarle las miraditas. Era cierto que se parecía a ese muchacho, pero nada más. Aunque era muy extraño... ¿casualidad o algo más?

En el comedor se comentaba con extrañeza la similitud entre Edward y Cedric, sopesando infinitas posibilidades de resurección y hechizos prohibidos. Pero era imposible. Diggory fue enterrado en una pequeña colina cerca de su casa; ese chico había fallecido hacía tres años. Muchos de ellos habían visto su cadáver, de modo que era indudable. Entonces, ¿quién era este chico nuevo tan parecido a Cedric?

Bella observó con preocupación a Edward, y le apretó ligeramente la mano para infundirle algo de valor. Nessie se apretó contra la espalda de su padre y le rodeó la cintura con ambos brazos. Le soltó al cabo de un minuto, para demostrarle que tenía su apoyo. Los demás miraban con igual preocupación a Edward, pero no comentaron nada.

Un muchacho de pelo negro y ojos oscuros se acercó y le ofreció la mano a Edward. Éste le correspondió con algo de confianza. El chico se sobresaltó al sentir la mano helada de Edward sobre la suya, pero no dijo nada.

–Buenas... noches. Soy Justin Finch-Fletchley –titubeó. No sabía cómo empezar esta conversación, pero su admiradora estaba a unos pocos metros y quería dar buena impresión. Respiró hondo e hinchó el pecho como un pavo real–. Esto... ¿Conoces a Cedric Diggory?

–No tengo ni idea de quién puede ser ese muchacho –respondió Edward, algo molesto.

–Bueno... te pareces mucho a él, y pensábamos que a lo mejor eres pariente suyo –balbuceó Justin algo azorado.

De repente, giró la cabeza y fijó la vista en el resto de la familia. Abrió los ojos al máximo al ver a las mujeres de la familia. Rosalie era la más exuberante, pero Bella tenía una belleza misteriosa, enigmática, que le atraía como a una polilla la luz.

Edward, al percatarse de lo que distraía a Justin, cubrió los hombros de Bella con un brazo e intentó apartar educadamente al chico.

–Disculpe, pero la directora nos llama.

Emmett soltó una risita: ''Oh... Nuestro Eddie está celoso. ¿Has probado el dulce sabor de los celos?'' pensó pícaramente.

''Pobre muchacho... Tenía buenas intenciones, pero lo has espantado'' rió Jasper.

–Callaos, por favor –masculló Edward–. Y deja de llamarme Eddie, Emmett –añadió en voz baja.

La gente del Gran Comedor no podían apartar la vista de los Cullen, ni siquiera cuando la directora les dirigió una severa mirada. Se sentaron frente a la directora, y Harry se quedó de pie, sin saber qué hacer.

–No seas ridículo, Potter, y siéntate de una vez –le espetó McGonagall sin mirarlo siquiera.

Harry tomó asiento al lado de Esme y miró a la familia. Al lado de Esme estaba Carlisle, justo enfrente de la directora, y junto al jefe de familia estaba Jasper. A su lado se había acomodado Emmett, que recibía una silenciosa regañina de Rosalie, por lo visto, a causa de su camisa estropeada. Alice se había unido a Rosalie, y parecía estar planeando algo. Edward, Bella y Nessie se habían sentado al final de la mesa, con Jacob al lado de Nessie, mirando tristemente el plato vacío.

–¿Cuándo sirven la cena, directora? –preguntó descaradamente.

–¡No seas maleducado, Jake! –le regañó Bella.

–La cena se servirá dentro de unos minutos, señor...

–Black. Me llamo Jacob Black.

Harry dio un respingo.

¿Black? ¿Como Sirius Black? No tenía nada que ver con él, eso seguro. Jacob no era mago, pero era un hombre-lobo. ¿Había muggles hombres-lobo?


¡Hola! Os juro que he tardado lo menos que he podido.

Aunque a partir de ahora no vaya a corregirme más, Ale Whitlock va a pasar de mi beta a una amiga que aconseja y da su opinión. No creo que sea un cambio muy grande, así que espero que no notéis la diferencia. La echaré de menos... ¡Buaaaa! =(

Estoy súper emocionada con el estreno de Harry Potter. Voy a comprar las entradas por adelantado, por supuesto, y estaré la primera en la cola ese día XD. Auque no iré el día del estreno, porque eso va a estar saturado, sino que iré al día siguiente *Evelyne ya planea algo con su maquiavélica mente... ¡Ja, ja, ja!* ¿No estáis como yo?

Con respecto al capítulo... a mí me gustó el tour por el castillo. Y el pobre Justin ha quedado plantado XD Pero se lo merece.

Bueno, no me enrollo más.

Espero que os haya gustado, y espero poder actualizar más rápido de ahora en adelante.

Saludos =)

lady Evelyne