Capítulo 2: Feliz cumpleaños… Hinata
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Tic-tac… sonaba el reloj blanco de la pared…
Tic-tac… una y otra vez…
Tic-tac… el sonido era desesperante… cada segundo era eterno…
Para ella lo era…
Lo que más odiaba de las clases de Matemáticas era… examen sorpresa. Pensaba que su día no podía empeorar, estaba resfriada y se notaba por sus mejillas encendidas, aparte de la bonita bufanda blanca que rodeaba su delgado cuello, abrigándola lo mejor posible. Unas ganas de toser le vinieron en la mitad del ejercicio 6, algo que ella no pudo controlar.
Tosió roncamente… Esa tos seca la estaba matando. Todo por haberse mojado hace dos días. Su cumpleaños número 16 resfriada… y con examen sorpresa, mejor regalo no podía haber.
Me llamo Sasuke Uchiha… ¡no lo olvides… niña extraña!
Una bonita sonrisa brotó de sus labios. Al menos había conocido a alguien interesante, quizás un poco borde para su temprana edad pero… no podía dejar de pensar en la buena acción que había hecho ese niño de cabellos oscuros.
No me conocía… y sin embargo, me llevó… hasta mi casa…
Algo diferente pasaba en su vida, y eso lo agradecía mentalmente. No estaba acostumbrada a esos eventos fortuitos y escasos. Su vida era una monotonía constante. Desde que se levantaba con su cabello trenzado, tomaba su simple vaso de jugo y unas tostadas, llegaba a clases temprano, era ignorada como siempre, hasta que se iba a su casa sin penas ni glorias. Todas las semanas era lo mismo. Habían sido así desde hace 2 años más o menos, y seguirían siendo igual los próximos dos.
El sonido del timbre hizo que diera un pequeño brinco, nerviosa. ¡Todavía no terminaba los ejercicios! Igual, que más daba… ya le habían quitado su examen.
Feliz cumpleaños… a mí.
Era la hora del almuerzo, y como siempre, Hinata Hyuuga buscaba un buen lugar para merendar, idealmente lejos de los alumnos y del ruido. Intentó en la azotea, pero se encontró con la sorpresa de una pareja de estudiantes acaramelados. No cabe duda de que su rostro en ese momento competía con el granate y murmurando unas atropelladas disculpas, salió corriendo a una velocidad increíble. Pero apenas se dieron cuenta de esa intromisión.
Y se suponía que era mala en deportes…
Al final se decidió por ir a una banca alejada del patio central, cerca de los salones de los alumnos de primaria. Tranquilamente se sentó y sacó su obento, envuelto cuidadosamente en un pañuelo amarillo con conejitos blancos.
Bolas de arroz, verduras al vapor y un rico flan de vainilla preparado por ella misma. Un almuerzo sano y saludable. Susurró un leve buen provechoy se dispuso a comer cuando un ajetreo le llamó la atención: era el sonido de la campana de salida de los de primaria. Un tumulto de niños de todas las edades salieron corriendo, muchos de ellos se lanzaban a los brazos de sus padres, madres o algún familiar…
Recuerdos de su madre vinieron a su mente… era verdad… su madre había muerto hace muchos años, dejándola a ella y a su hermana menor a cargo de su padre y los sirvientes de la casa. Ahora la realidad era otra… no dependía de su padre para sobrevivir, tenía una pequeña fortuna gracias al seguro de vida que tenía su madre, dejando el dinero para ambas hermanas, y de allí sacaba netamente lo necesario para el colegio y el pago del arriendo de la casa, y una que otra cosa para su propio sustento. No se daba regalos o compraba cosas para su persona, como collares, ropa cara y otras cosas. Debía ser cuidadosa con todo aquello, esa plata guardada debía durar hasta la universidad, que la pagaría con alguna beca, para gastar debidamente lo necesario. Era extraño que alguien de su edad pensara en cosas de adultos o que viviese preocupada por el mañana…
Esa era la vida de Hinata Hyuuga… tenía 16 años y parecía una solterona escondida en su pequeña casa.
No puedo llamarlo mi hogar… no hay calidez de familia en mi casa…
Sola… siempre estaré sola…
"¡Oye! ¿Qué te pasa, mocoso?"
Hinata miró a su izquierda, extrañada. Se percató de que eran chicos de secundaria molestando a un pequeño de primaria, que permanecía en silencio. Bravucones…arrugó su entrecejo, molesta. Algo que odiaba eran los bravucones, especialmente a alguien más pequeño. Parecían menores a ella, quizás tenía una oportunidad…
"¿Por qué me miras así, enano? ¿¡Te crees mejor que nosotros!?"
"…"
"¡Me crispas los nervios con esa mirada chula!" El más robusto lo agarra de la camisa y se dispone a pegarle.
"¡D-Deténganse!" Exclama Hinata, acercándose a ellos. Esperen, ¿se estaba acercando a ellos? ¿Desde cuando ella salía a defender a los demás cuando sabía que no tenía oportunidad alguna? "No deberían c-causar problemas." Dice, algo nerviosa.
"Mira, no te metas en donde no te llaman, ¿queda claro?" El otro bravucón, la observa, molesto.
"P-pero… lo que hacen está m-mal. Eso es de cobardes." Explica, con sus frágiles manos agarradas de su falda escolar. Se muerde el labio y cierra los ojos, para no dejar escapar el poco valor que tiene. Si tuviese más carácter… "¡Los bravucones como ustedes s-son de lo peor!" …al parecer solamente estaba escondido.
"¿Qué…?" El que tenía agarrado al niño lo suelta, y de un rápido movimiento, le toma la muñeca a Hinata, bruscamente. "¿Quién te crees para fastidiarme, eh?"
"Y-yo…" la ojiblanca lo mira, asustada.
"¿Sabes lo que le pasa a las entrometidas como tú?" Explica el otro, haciendo crujir sus nudillos. "Te daremos una pequeña demostración, no creas que tendremos compasión por que seas una mujer."
"¡!" Hinata se cubre con su brazo libre, esperando los golpes… más un grito les toma por sorpresa.
"¡Cabrones!" El niño se abalanza sobre el más grande y con una habilidad impresionante, lo golpea con su puño en el rostro, botándolo.
"¿¡Qué demonios…!?" El otro siente como sus piernas le fallan y cae arrodillado, con mucho dolor.
Hinata miraba asombrada al pequeño. Los nudillos del chiquillo estaban rotos, lo que implicaba que había ejercido una gran fuerza para golpearlos. Su cabello negro azabache estaba desordenado, y esos ojos anteriormente negros… brillaban de un carmesí bastante peculiar. Conocía ese rostro.
"Uchiha-kun…" Murmura la chica, asombrada. ¿Pudo con ellos… solo? A-asombroso…
"¿Uchiha? ¿Entonces este enano es…?" Ambos palidecieron, y con todo el orgullo tirado en el suelo, partieron corriendo en diferentes direcciones, asustados por aquel conocido apellido.
"Hmp… idiotas." Sasuke mira a Hinata, que sigue observándolo, sorprendida.- ¡Y tú, dobe!
"¿E-eh?"
"¿En qué pensabas, eh? Era obvio que no podrías con ellos." Le regaña, mosqueado. No parecía estar acostumbrado a que salieran en defensa de él.
"Yo solo… quería ayudarte."
"…" Sasuke suelta un suspiro, y mira hacia otro lado. "Al menos la intención cuenta…"
"¿E-Eh?" Hyuuga se sonroja levemente. ¿Acaso le estaba dando las gracias toscamente?
"¡N-no te estoy dando las gracias ni nada parecido, no lo malinterpretes!- Exclama el niño, nervioso. "¡Yo solo…!"
"¿T-te preocupaste… p-por mí?" Susurra, con un brillo inexplicable en sus normalmente tristes ojos.
"…" Un rubor se instala en las pálidas mejillas del Uchiha, mostrando las intenciones de haberla ayudado.- "…..no" Aunque se notaba que era lo contrario. Ella lo supo.
"…." Hinata cae el suelo, con lágrimas en sus ojos. No puede evitar llorar. Lleva sus manos a sus ojos, tratando de quitarse las saladas gotas que caen, suavemente.
"¿Por qué lloras?" Pregunta Sasuke, mientras se le acerca y se arrodilla, algo preocupado. Le habían enseñado que nunca debía hacer llorar a una chica, y el juró nunca hacerlo. "¿Fue por mi culpa? Maldición, mamá se enojará con…"
Sasuke se sonroja fuertemente al sentir los cálidos brazos de la extraña niña, que tiene una sonrisa de alivio y… ¿felicidad?.
"Gracias… m-me siento muy feliz." Agradece.
"¿Por… qué?"
"Es… la p-primera vez desde hace m-mucho tiempo… que a-alguien se p-preocupa por mí." Le explica, liberándolo de su abrazo, y mostrándole una tímida sonrisa.- G-gracias… Uchiha-kun"
"No me llames por mi apellido… no me gusta." Murmura, serio. "Llámame por mi nombre de pila."
"¿Sasuke…kun?"
"…" Asiente con la cabeza, nervioso. "P-pero no lo gastes, odio cuando las niñas hacen eso…"
"Está b-bien." Hinata le regala una bonita sonrisa. "Yo s-soy Hinata H-Hyuuga… mucho gusto, Sasuke-kun." Estira su mano.
"Hmp." El chico estrecha su mano en la de ella, suavemente, más un dolor le hace quitarla.- "Auch… cuidado, arde." Aunque ese cuidado iba más para él, soplando sobre sus despellejados nudillos blancos. Sangraban un poco.
"¡T-Tus nudillos! ¡E-están sangrando!" Hinata lo agarra de su muñeca y literalmente lo arrastra hasta la banca. "¡S-siéntate a-aquí!"
"…" Sasuke le hace caso, tampoco es que pudiese hacer mucho.
Ella usa aquel bonito pañuelo en donde tenía envuelto su obento como banda, y venda esa mano más pequeña, dejándola cubierta. Al terminar de hacer el nudo, le mira, avergonzada.
"S-sería mejor q-qué fueras a la e-enfermería…"
"No es necesario… así está bien." Explica mirando su blanca mano."La profesora de la enfermería hace muchas preguntas… y odio contestarlas…" Mirándole y encontrando que al parecer había interrumpido su almuerzo. "Veo que estás almorzando."
"S-sí…" Notando que el no llevaba el suyo. "¿Dónde e-está tu a-almuerzo?"
"Yo almuerzo en casa… debo esperar que venga mi hermano a recogerme." Se sorprendió al verse contestando indiferentemente las preguntas de esa chica. Más dejó ese sentimiento de lado. Tampoco era algo que le costase responder.
"E-entiendo." Hinata mira su budín, para luego mirar a Sasuke. "Y-yo…"
"¿…?"
"B-bueno…- Se muerde su labio inferior, nerviosa. "¿Q-quieres… b-budín? Lo hice y-yo misma."
"…" Sasuke mira el budín, no muy confiado. No era fanático de las cosas dulces, pero…
"¡No c-cocino b-bien, pero…!" Dejando de tartamudear al ver la cuchara en los labios del pequeño, que lo saboreaba, analizando la palatabilidad. "Sasuke-kun…
"No es muy dulce…" Dice, mirando la cuchara, degustando.
"L-lo sien…"
"Me gusta."
"¿Ah?"
"Está bastante pasable. Nunca me han gustado las cosas dulces, y está muy suave." Explica sacando otro poco más, confiado. "Sabe bien"
"G-gracias…" Hinata le sonríe. "lo hice p-porque hoy es mi c-cumpleaños… quise darme u-un p-pequeño gusto."
"¿Tu cumpleaños?" Pregunta, mirándola serio.
"S-sí… no l-lo celebro pero… me gusta r-recordarlo…"
"…" El chico gira su cuerpo a su mochila, y la abre para introducir sus manos, que revuelven todo el interior.
- …..
"Veamos…" Saca un frasco de vidrio, y dentro de él llevaba una bonita flor de color blanco. Abre el recipiente y saca el contenido. "Ten, puedes quedártela"
"¿P-para mí?"
"¿Es tú cumpleaños, no? Acéptala." Sasuke se la entrega toscamente, para mirar el cielo. "Tuvimos una tarea hoy, y era traer una flor que nos gustara y debíamos explicar el por qué. Elegí esa camelia blanca."
"Camelia blanca…" Hinata la observa, curiosa. "Es b-bonita."
"Muchos llevaron rosas, margaritas y otros flores de cerezos."
"S-Sakura es una f-flor hermosa…" Murmura, algo triste. No se refería solamente a la flor. Recordando la mirada de su amado observar aquella flor de cerezo "Es natural amarla"
"Pues, yo prefiero las camelias blancas. Estas flores son muy delicadas, y necesitan varios cuidados. Si te descuidas, mueren fácilmente, por eso hay que estar pendientes de ella. Crecen lento y es muy conservadora… sin embargo, cuando lo logras y ves como brota, sale una camelia muy hermosa, llena de vida."
"Sasuke-kun…" Hinata le miraba, asombrada. "S-sabes mucho."
"Claro, es mi flor favorita y tuve que exponerla en mi clase, además…." Es la flor favorita de mi madre… Sasuke le mira de reojo, y un leve rubor se forma en sus mejillas. "¿Sabes lo que significa?"
"¿El d-de la f-flor?" Niega con su cabeza.
"Belleza perfecta." Murmura, avergonzado. "También pensamientos puros. Eso decía el libro…"
"Y-ya veo…"
"¡E-en fin! ¡Quiero que te la quedes! ¿Está claro?" Ordena, malhumorado.
"¡S-sí!"
El niño mira hacia la salida de su sector y observa a su hermano mayor, buscándolo con la mirada.
"Me tengo que ir."
"C-claro… c-cuídate."
"Ah, es cierto…" Antes de retirarse, le mira, profundamente.- Feliz cumpleaños, Hinata.
"…" Hinata se ruboriza completamente más le regala una sonrisa de profunda gratitud.
Sasuke corre hacia su hermano, que lo ve y le dirige una suave sonrisa. El chico se adelanta, mientras que su hermano le sigue, extrañado.
Hinata mira la flor nuevamente, y esta vez una hermosa sonrisa está dibujada en sus labios. Un cumpleaños con un regalo significativo.
Gracias, Sasuke-kun… muchas gracias…
"H-ha sido… el mejor cumpleaños…" Cierra los ojos mientras se lleva la flor a la nariz, para oler su fragancia. "No t-tiene olor…"
A Sasuke se le olvidó decirle que las camelias no tienen fragancia propia, por lo que pueden pasar desapercibidas… pero que cuando la encuentras… no puedes negar lo bonita e inusuales que son.
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CONTINUARÁ…
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Gracias por aceptar este fanfic de esta bonita pareja. Me hace muy feliz saber que ha tenido buena recepción. Le agradezco a todos y todas por sus maravillosos reviews, me hacen muy feliz ^^.
Besos grandes
