Capítulo 3: Cruel realidad… ¡yo estoy contigo!

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Los rayos del sol ya hacían su aparición por aquella recámara del segundo piso, filtrándose por la única ventana que daba a la cama de cobertor azul, en donde descansaba plácidamente aquel niño de cabellos azabaches. Más el día seguía, igual que el tiempo que le acompañaba de la mano, lo que significaba que debía despertar y levantarse. Se removió inquieto en su lecho, aquel resplandor le molestaba… sería tan fácil darse la vuelta e ignorarlo…

Pero un Uchiha no escapa de la responsabilidad…

Lentamente sus párpados se abren, mostrando aquellas pupilas negras, nubladas por el sueño. Unos breves parpadeos constantes logran que el pequeño se despabile. Con un enorme bostezo se despereza, estirándose en su regocijante cama, y de un salto… sale de ella, dejando ver su pijama de color azul. Sus pies descalzos lo guían hasta el baño de su habitación, para luego cerrar la puerta y comenzar a desvestirse… una buena ducha le quitaría la pereza que llevaba después de levantarse.

Le tomó 10 minutos el ducharse, y otros diez para vestirse adecuadamente con el uniforme del colegio. Peinándose frente al espejo, el pequeño pelinegro observaba sus facciones. No me extraña que las niñas grandes me molesten… tengo rostro de nena.Un mohín de disgusto se formó en su terso rostro. Malhumorado, tomó su morral que reposaba en su silla, frente al escritorio de estudio, y sin voltear, salió.

No le extrañó que al bajar las escaleras, no hubiese nadie. Todavía no eran las siete de la mañana, y él tenía esa costumbre de ser el primero en estar en pie. Sus pálidas manos abrieron el refrigerador, mostrando suculentos alimentos, ricos en proteínas, carbohidratos y vitaminas. Más sus ojos solo se fijaban en su leche semi descremada, y sin dudarlo, sacó la caja de cartón. Vertió un poco del contenido en un vaso grande de vidrio y se la bebió lentamente.

"¿Otra vez sin desayunar adecuadamente, hermanito menor?" Le pregunta una voz ya conocida para Sasuke.

"¿Otra vez con la misma pregunta, Itachi Nii-san?" Pregunta Sasuke lo más cortés posible dentro de su carácter. "Sabes la respuesta…"

"Lo sé… no deseas molestar a Madre." El adolescente Uchiha estaba levemente recargado en el umbral de la puerta, con una suave sonrisa en su perfilado rostro.

A pesar de las similitudes como hermanos, tales como el color de los cabellos y sus ojos, había ciertas diferencias irrefutables entre ellos. Itachi poseía una piel ligeramente más bronceada, a diferencia de Sasuke, que era más bien pálido aunque no rayando en lo exagerado. El hermano mayor tenía unas leves ojeras que surcaban su varonil rostro, tal vez por los estudios o por acontecimientos desconocidos. Más sus ojos negros destilaban ternura frente al pequeño, que le analizaba minuciosamente.

"¿Por qué me miras tanto, Nii-san?"

"…" Itachi se acerca a su hermano, y con un poco de servilleta que estaba en la mesa, le limpia la boca, divertido.

"Mgh…" Sasuke se zafa de las manos de su hermano, y lo mira, molesto. "¿¡Por qué hiciste eso!?"

"Tenías un bigote blanco en tu labio superior…" Le sonríe, levemente.

"Ya no soy un niño, tengo 10 años…"

"Oh, sí… eres muy grande…" Con su dedo medio le golpea la frente al pequeño, que se la cubre con su mano derecha, con un mohín en su rostro. "Siempre caes en el mismo truco…"

"¡Nii-san!"

"Recuerda que a las dos te iré a buscar… más te vale estar listo esta vez."

"Pero, hoy voy a almorzar en el colegio…"

"¿En el colegio? ¿Otra vez? Desde hace una semana que te ha dado con comer allá… ¿por qué ese cambio?"

"Eso no te importa…" Respondió bruscamente, mirando hacia otro lado.

"¿Una novia tal vez?"

"¡No es mi novia!" Exclama Sasuke, sonrojado. Más su sonrojo se acentúa al ver la sonrisa burlona de Itachi, que le ve divertido por haber cometido el pequeño error.

"Pero sí que se trata de una chica…" Murmuró para sí, burlón. "¿Cómo es? ¿es linda?"

"¡No te lo diré!" Exclama, saliendo de la cocina lo más rápido posible, tomando su morral y abriendo la puerta de entrada, para cerrarla de un solo golpe.

"Vaya genio…"

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Su rostro competía con el rojo de un semáforo. Aquel tono granate cubría cada porción de su maltratada cara, que gracias al cielo, estaba parcialmente cubierta por sus cabellos. Sus ojos opalinos brillaban, no de felicidad, si no por aquellas lágrimas que negaba en liberarlas.

¿Cómo podía ser tan torpe?

Con razón no tenía amigos en la escuela. A veces se preguntaba la razón de tanta ineptitud por parte de su persona… en clases, a la hora de disertar sobre un tema, era la única que tartamudeaba cada tres o cuatro palabras, lo que se hacía difícil tomar apuntes.

Ese era una debilidad.

No almorzaba con nadie. Cada día, a la hora de almuerzo, era la única alma que no se quedaba en el comedor principal de la escuela, prefería comer en la azotea o en algún espacio del colegio en que no hubiese estudiantes transitando a esa hora, le daba vergüenza que la vieran comer.

Segunda debilidad.

Si seguía contando sus debilidades, su moral estaría por los suelos… aunque actualmente el panorama era así. Pero lo que más se reprochara no era su torpeza, o su vergüenza a que la miraran… era el simple echo de no tener el valor suficiente para hablar con el chico a quién más admiraba y amaba en el mundo entero. Siempre tuvo oportunidad de hablarle a solas, incluso más de una vez el muchacho le habló unas cuantas palabras, con esa brillante sonrisa que deslumbraba a muchos y desconcertaba a otros. Sin embargo, esa chance se vio desperdiciada por su timidez, y opacada por los incontables tartamudeos frente a su persona.

Pero hoy fue lo último de su incompetencia.

¿¡Cómo se le ocurría caerse frente a su ídolo justo cuando este le iba a hablar!? Y lo vergonzoso no solo fue eso… sino que Naruto-kun no estaba solo. Estaba con sus compañeros de equipo y con… su novia, que no era ella, por supuesto.

Ahora el resultado de esa catástrofe escolar era escuchar las risas de los que la miraban, los del equipo de fútbol de Naruto-kun… la risa burlesca de Haruno-san…

… y las palabras de su amado, que sin mala intención, preguntó:

"¡Hinata-chan! ¿Cómo puedes ser tan torpe?"

Torpe…

"He perdido las esperanzas en ti, Hinata…"

"No tienes lo necesario para ser la heredera…"

"Deberías avergonzarte… tú hermana menor tiene más carácter, a pesar de ser menor que tú"

Esas palabras frías cruzaban por su cabeza, dándole mayor poder a la vulnerabilidad de su persona. Era cruel… pero así era la vida de Hinata.

No era bonita…

No era popular…

No era fuerte… era una vergüenza… siempre se lo decían.

No supo lo que sucedió realmente después, no supo si Naruto-kun la levantó como todo un caballero, o si ella misma lo hizo, lo importante era que estaba de pie, algo tambaleante. Su cabello negro estaba despeinado y cubría su rostro ensombrecido y lastimado. Había dejado de escuchar las risas burlonas, incluso la voz de Naruto-kun se escuchaba lejana…

Lejana…

Ya entendía… no habían dejado de reírse en todo momento. Era ella la que estaba dejando de escuchar las voces. Tratar de sumergirse en la tristeza de su mente era un escape muy fácil y doloroso… pero era sencillo y accesible.

Ni siquiera la mano de Naruto-kun en su hombro, tratando de hacerla reaccionar funcionaba. Aquel muchacho de rubios cabellos solo se percataba de la mirada taciturna y aquellas lágrimas que finalmente recorrían sus mejillas, llenas de amargura y dolor desconocido para esos ojos azules desconcertados.

"¿Hinata-chan? ¿Te duele?"

"Naruto-kun."Hinata solo sonrió tristemente, tratando de no preocuparlo, trató de decirle que estaba bien, pero las palabras no salían de sus labios.

Ayúdame… por favor…

¿Acaso no lo ves?

Me duele mucho, me duele tu indiferencia… ¿No te das cuenta? Yo te amo, en serio… te amo…

Te amo mucho… mucho… más que mi vida.

¿Acaso no ves que soy capaz de dártela?

¡Cómo desearía decirle lo que sentía! ¡Cómo desearía decirle que necesitaba ayuda! Estaba sola, necesitaba de su alegría, de su calidez… algo que ella carecía.

¡Ayúdame, Naruto-kun!

"¡Oye, tú! ¡El que tiene cara de idiota!

Todos se giraron para ver quién era el que insultaba de esa manera. Sus rostros se desencajaron al ver a un pequeño de 10 años, con el seño fruncido y un rostro de mala leche que se llevaba encima. Hinata fijó sus ojos en el pequeño, y se sorprendió al reconocerlo.

Era Sasuke-kun. Se veía molesto y no parecía dejarse amedrentar por las malas miradas de algunos que creían que se había dirigido a ellos.

"¿Por qué hiciste llorar a Hinata?"

"¿Eh?" Naruto lo mira, extrañado. "¿Me hablas a mí, pequeño?"

"Llámame Uchiha-san, y sí, te hablo a ti."

Los murmullos no se hicieron esperar. Ese apellido era bien conocido en la escuela, especialmente del pequeño genio Sasuke Uchiha, hijo menor de la familia. Pero para Sasuke, todo eso le resbalaba. No negaba que sacaba provecho de su apellido en ocasiones pero, siempre se salía con la suya por sus propios méritos y no por un tonto nombre que no significaba nada.

Había llegado hace unos minutos al patio de los mayores, y había presenciado todo. Y con decir todo, era todo. Desde la horrorosa caída de su amiga, la risa de los mayores, hasta ver como la muchacha se sumía en un mundo oscuro y depresivo. Y era normal, puesto que, los bobos seguían riéndose como hienas mientras que ella podía estar severamente herida.

¿Pero que hacían los mayores?

Reírse.

Definitivamente no quería crecer, si se ponía así de estúpido a esa edad, prefería no tomar más leche y evitar el desarrollo de la pubertad. Sí, era lo mejor.

"Sasuke-kun…" Murmura Hinata, tratando de secarse sus lágrimas, suavemente. No dejaba de sollozar y su cuerpo temblaba como una hoja azotada cruelmente por el viento."Y-Yo…"

"¿Cómo pueden atreverse a hacer llorar a Hinata, eh? ¿Acaso no se hacen llamar hombres? ¡Los hombres no hacen llorar a las chicas!" Exclama, indignado.

La última vez que él hizo llorar a una niña, los padres de la pequeña fueron a hablar con los suyos, y estuvo castigado todo el fin de semana. Ahí aprendió a ignorar a las niñas, incluso cuando se le acercaban a hablar con él.

"Sasuke-kun, te equivocas…" Habló Haruno, con una amable sonrisa. Se arrodilla frente al pequeño y le revuelve los negros cabellos. "Hinata-chan se cayó por su cuenta, por andar despistada, nosotros ni hicimos, nada"

"Y tú quién eres?" Le preguntó, toscamente.

"Soy Haruno Sakura, pero puedes decirme Sakura nee-san, monada." Explica, dándole palmadas en la cabeza. ¡Era muy mono aquel niño! Ya podía imaginárselo en unos años más, todo un bombón de hombre.

"No te tomes tantas familiaridades con Hinata, y mucho menos conmigo, fea."

"¿¡QUÉ!?" La chica de cabellos rosas se levantó de un golpe, indignada. "¡Soy una de las chicas más guapas de la escuela!"

"Entonces feliz día de los inocentes, fea.- Opina Sasuke, burlón.- Pobrecita, pensaba que era bonita…"

"Sasuke-kun…" Hinata se acerca al niño, asustada. Conocía el carácter rudo de la de ojos jade. "N-no te p-preocupes… estoy bien… s-solo estaba despistada y…"

"Despistada no es una excusa para que dejes que se burlen de ti." Sasuke la mira, enojado. "Eres demasiado buena."

"P-pero…"

"Mejor vamos, antes de que ese Usuratonkachi y la vaca fea den sus patéticas respuestas."

"¿¡A QUIÉN LE DICES GORDA, EH!?" Sakura estuvo a punto de abalanzarse en contra de ese niño, pero fue detenida por Naruto y algunos chicos del equipo.

"¡Cálmate-ttebayo! ¡Solo es un niño!"

Hinata solo observaba de reojo como Naruto trataba de apaciguar a la furiosa porristas. Sus ojos, algo rojos de tanto llorar, mostraban una tristeza y cruel aceptación de la realidad. Alejándose de ellos, esos pensamientos no se fueron tan fácilmente.

Nunca me va a mirar… no como yo deseo…

Quizás… debería olvidarme de todo…

Se detiene bruscamente al ver que su acompañante pelinegro la observa, con el ceño fruncido.

"¿S-Sasuke-kun?"

"No llorabas por el golpe que te diste, ¿verdad?" Le pregunta, molesto. "Si hubiese sido así, no estarías tan ida."

"…" Hinata aprieta la mano del pequeño Uchiha, asintiendo con su cabeza.

"¿Por qué llorabas?"

"…Me siento sola." Dijo, llanamente. "Estoy sola… no t-tengo a n-nadie. A veces m-me pregunto… si y-yo no estuviese… ¿alguien se d-daría cuenta?" Se pregunta, mientras se recoge un mechón de sus cabellos, que cubren en feo golpe de su rostro. "S-soy… prescindible."

"…¿Y yo?"

"¿Eh?"

"¿Acaso yo no cuento?" Pregunta, ásperamente. "Se supone que somos amigos, así que no estas sola…" Se rasca su mejilla con su dedo índice, levemente sonrojado. " Lo que quiero decir es que… ¡yo estoy contigo! ¡Así que déjate de lamentarte!"

"…"

Hinata le mira, con una enorme gratitud en sus ojos blanquecinos. Era verdad… aquel pequeño siempre estaba con ella, la acompañaba a almorzar y siempre le hablaba. No sabía como describir la relación con aquel pequeño, ¿amistad? ¿conocidos? Era algo diferente a eso… pero no quería perderlo. La muchacha se agacha lo suficiente como para quedar a la altura del pelinegro, y tomándolo por sorpresa, apoya sus labios en su frente, rozando la piel sutilmente, mientras lágrimas caen de sus ojos cerrados.

Sasuke estaba estático, el beso le había tomado por sorpresa, y mucho más al descubrir las blancas perlas surcando por el rostro de porcelana de su amiga. Sus ojos oscuros estaban atentos a cualquier movimiento que hiciese Hinata. Más ella se alejó de él y le brindo una pequeña sonrisa.

"¿T-tienes hambre? H-Hoy traje fideos con salsa blanca."

"…Se escucha delicioso." Opinó el muchacho, no comentando sobre esas lágrimas secas. "¿Trajiste budín?"

"Así es… de v-vainilla." Explica la chica, caminando al lado del pequeño.

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Itachi Uchiha, conocido como el genio de la Familia. A sus 16 años era todo un universitario con las mejores notas en Medicina, carrera impuesta por su padre, a lo cuál el solo se encogió de hombros y aceptó, le daba lo mismo. Era un joven serio, responsable, alabado por muchos y envidiado por otros. Eran escasas las veces en que sonreía, y las pocas que mostraba eran solo y exclusivamente para con su hermano menor.

Nunca mostraba sorpresa ante los demás, porque realmente nada le causaba incertidumbre o sospecha. Había sido criado de tal manera, en que ya nada le llamaba la atención. Ni siquiera las mujeres, futuras candidatas para ser sus esposas. Con las pocas que había tenido alguna relación, le supo a hueco, vacío… y aburridas. Amantes de la noche, preocupadas de las apariencias, frívolas y con poco cerebro… prefería estar solo que mal acompañado.

Aunque ahora… todo lo aprendido se había ido a la mierda, porque estaba sorprendido. Su rostro comúnmente serio mostraba su sorpresa, no exagerada, aunque notable… al ver a su arisco hermano menor comiendo y hablando tranquilamente con una chica. Y no una de su edad… no. Debía tener unos 16 o 17 años, de cabellos largos y oscuros, que sonreía al ver a Sasuke comer budín…

Esperen un minuto… ¿budín?

¿Acaso ese niño no odiaba las cosas dulces? Se suponía que después del accidente que tuvo Sasuke con aquella torta de chocolate que le hizo especialmente, se prometió nunca comer algo dulce, puesto que el intento de pastel hecho por su Nii-san había quedado asquerosamente empalagoso (era malo cocinando cosas dulces, pero oigan, no era perfecto en el ámbito de la repostería). Un mohín de desconcierto cruzó por su rostro. Esa muchacha debía tener algo rescatable si logró domar a su huraño hermanito menor.

La recorrió de los pies a la cabeza, paseando su oscura mirada en la delicada figura de ella, por aquellos cabellos negros y brillantes y esa mirada suave e inocente. Una palabra cruzó por su cabeza: normal. Era una chica común y corriente… bonita, pero no hermosa. Pensaba que su hermano tendría gustos más… exquisitos, y no tan ordinarios. Aunque algo rescatable tendría esa mujer… y él lo iba a descubrir.

El frío y serio Itachi iba a descubrir que era lo que tendría esa chica para haber llamado la atención de su hermanito.

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.CONTINUARÁ…

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Gracias a todas por sus reviews, me alegra que les hayas gustado esta historia. Saben que sus comentarios son bien recibidos, me ayudan a mejorar como escritora y como persona, así que si tienen ideas o criticas constructivas, saben que son bienvenidos de antemano :) Ahora tendré un poco más de tiempo para subir, hace poco me titulé así que estoy muy feliz, ahora solo me concentro en escribir y estudiar en las noches ingles avanzado, es importante aprender, y divertido ^^

besos