Capítulo 4: La misión de Itachi… así que eso era.
.
.
.
.
.
.
.
Los días domingos usualmente los pasaba en casa estudiando. Le gustaba leer los libros de medicina que se había comprado recientemente y no pasaba tarde en que no leyera un interesante capítulo. Debía mantener sus notas intactas, ser el primero de la clase no le significaba muchos sacrificios pero sí, dedicaba su tiempo.
No obstante, hoy era un domingo especial. Hoy no se dedicaría a estudiar toda la tarde, puesto que ya tenía programado un pequeño evento para ese momento, el cual era…
…espiar a su hermano menor.
No de la manera extraña. Él ante todo gustaba de las mujeres, y no tenía inclinaciones hacia la otra carretera, mucho menos hacia su pequeño hermano, que… ¡por favor! Era su hermanito. No. Descartado…
….esperen…
… ¿por qué pensaba eso? Un sutil sonrojo se depositó en sus mejillas, al notar por dónde iba la corriente de su mente. Sacudió su cabeza, para despejar cualquier… extraña reflexión.
Se tenía que concentrar en su objetivo, que estaba a unos metros de él, sentado en una banqueta del parque, esperando impacientemente a alguien. De vez en cuando, daba una ojeada a los dos cartones que sostenía con su mano derecha. Itachi se imaginaba lo que debía estar cruzando por la morena cabeza de su pequeño hermano.
"¿Por qué estoy haciendo esto?"
Una sonrisa afloró de sus labios al recordar como convenció a Sasuke de tener una cita.
.
.
.
.
Itachi le mostraba unos boletos al parque de diversiones a Sasuke, que le observaba con el ceño fruncido.
"¿Boletos para un parque? Nii-san…"
"Tómalos… te los doy."
"¿Para qué?" Pregunta Sasuke, sin comprender.
"Los boletos son como identificaciones que te permiten entrar a un lugar restringido con ciertas reglas que acatar. En ese caso, la única regla es: no perder este boleto hasta que se lo entregues al encargado de turno. Así, podrás disfrutar de las entretenciones que hay dentro."
"¿¡Crees que soy idiota!? ¡Sé lo que es un boleto!" Exclama indignado, y con cierto sonrojo en su rostro. Odiaba que su hermano lo tratara como un niño.
"¿Entonces?"
"Mi pregunta era ¿para quéquieroun boleto de un parque de diversiones? Sabes que odio los lugares con mucha gente."
"Es verdad, tienes complejo de ermitaño."
"Mira quién habla, el que se la pasa estudiando todo el día."
"Escucha, si no lo quieres, bótalos… pero si conoces a alguien que quiera ir a divertirse o cambiar de aires, dáselo. Yo no los necesito."
"Mm… ¿no quieres ir conmigo?" Pregunta, algo más tranquilo.
"No puedo… tengo que estudiar. El lunes tengo examen de procedimientos terapéuticos."
"Entonces los botaré, no conozco a nadie que…" Sasuke se queda callado al recordar cierta morena de rostro triste. "…"
"¿Pasa algo, Sasuke?" Sonríe, levemente. Ya sabía de quién podría estar pensando.
- …No. Nada.
.
.
.
Itachi sale de sus recuerdos al ver a la morena llegando a la cita. Llevaba una blusa de color celeste sin mangas y una simple falda de color amarillo que le rozaba sus rodillas, mostrando un poco sus piernas y sus pies, cubiertos por unas sandalias blancas. Su cabello lo llevaba suelto.
Nuevamente entrecerró los ojos, confundido. Era una chica muy normal, con ropas pueblerinas y sin ninguna distinción o marca exclusiva. Siendo una cita, pensaba que se vestiría más provocativa. Aunque ésta no fuese una cita como tal, Sasuke era un niño inocente, quizás muy despierto a su edad, pero seguía siendo un crío. Y esa chica no parecía una pervertida con malas intenciones (aunque no conocía a una pervertida con buenas, hay que añadir).
Vio como Sasuke guió a la muchacha hasta las afueras de aquel parque, hablando tranquilamente con ella, que asentía y sonreía de vez en cuando.
Tenía que seguirlos…
.
.
.
Cuando su hermano le pasó aquellos boletos, pensó que era una mala broma. Él nunca iba a los lugares en donde se concentraba mucha gente. Pero la sonrisa de su hermano mayor le indicó que no, era real. Al principio se molestó con tal regalo porque no iba a disfrutarlo, al contrario, le parecía una ofensa a su integridad como chico tranquilo que no le importaba los demás. Pese a esos pensamientos, otro se interpuso… y tenía el rostro de su amiga de cabellos negros y mirada triste.
Hasta donde sabía de ella, vivía sola, no tenía amigos (aparte de él) y no conocía la palabra de diversión.
Muy bien, se había decidido en ese momento. La sacaría de su aburrida casa y la llevaría a cambiar de aires, como le dijo Itachi.
Y ahí estaban, los dos, dentro del parque de atracciones. Era bastante extenso, con muchos juegos a su alrededor… y mucha gente. Suspiró, cansado. Bien, tenía que mentalizarse que estarían por un buen rato "disfrutando" de un entretenido domingo no familiar. Una mano más cálida apresó la suya, sacándolo de sus no gratos pensamientos. Hinata le sonreía tímida, como animándolo a avanzar con ella.
Se veía feliz…
Y eso era suficiente. Le devolvió la sonrisa, aunque la suya fuese algo más prepotente y hasta quizás irónica. Ambos se adentraron en el mar de gente que circulaba ajenas al andar de ambos pelinegros.
Al principio solo se dedicaron a recorrer el lugar. Sasuke no tenía ni el mínimo interés en subirse en alguno de esos tontos juegos, eran para niños tontos y él no era uno de ellos. Y Hinata tampoco parecía animada a intentarlo, estaba más interesada en observar su alrededor, buscando algo más acorde a su personalidad. Quizás por eso le gustaba estar con ella… no lo obligaba a nada, no lo molestaba, solo se limitaba a sonreírle amablemente, escucharlo atentamente y disfrutar de su compañía.
Realmente era una chica fuera de serie…
Y era su amiga.
Una sonrisa brotó de sus pálidos labios al pensar en esa frase. Él era su único amigo y eso le producía una agradable sensación en su pecho, le daba a entender que ella dependía completamente de él… y eso no era malo. Como una hermana menor que te seguía a todos lados… aunque Hinata no fuera su hermana, y era mayor que él.
La invitó a un rico helado de vainilla que, obviamente, había invitado él. A pesar de que su amiga se había negado a que le pagaran su helado, él insistió diciendo que: "yo te invité, yo pago." Sasuke estaba consciente de que ella no podía darse muchos gustos… desconocía el por qué pero, no preguntaba. No le correspondía preguntarle algo tan personal, aunque curiosidad tenía.
Además, era de caballeros invitar a una dama y pagar por ella. Hablaba de una buena cortesía.
Luego de comer su helado, una atracción llamó su atención: era un juego de destreza y puntería, en dónde tenía que disparar con unos perdigones a unos muñecos que se movían horizontalmente, de derecha a izquierda. Si derribaba la mayor cantidad posible, un bonito premio se llevaría.
Y sabía cual quería Hinata. Le pidió al señor "simpáticamente" que deseaba intentar. El hombre le entregó la pistola de juguete y le explicó las reglas. Sasuke solo permaneció callado hasta el final de las instrucciones. Y luego de unos segundos, el juego empezó.
Tanto el dueño como las personas que se aglomeraron alrededor de Sasuke y Hinata estaban, literalmente, en una pieza. El niño dispara con una destreza increíble. El rostro del chico se veía bastante indiferente a lo que hacía, quizás no consciente de la atención que recibía. Incluso Hinata parecía asombrada. Los animales caían uno a uno y todos en un tiempo preciso.
Al terminar, Sasuke Uchiha había derribado a todos. Para él, era fácil… el juego tenía un patrón demasiado fácil, solo había que calcular el tiempo de cada disparo siguiendo el movimiento repetitivo del juego.
Los aplausos de la algarabía no se hicieron esperar, resonaron por el puesto, alabando al niño con semejante destreza y el dueño, maravillado, le dio el premio más grande. Un enorme oso de felpa más grande que el propio Sasuke. Más este negó con la cabeza, diciendo que se conformaba con el gato negro del cascabel que estaba en la esquina. El hombre insistió en darle el oso, diciendo que el peluche que deseaba no era digno por su destreza. Sasuke sacó su lado malhumorado.
"Yo quiero esegato. ¿Acaso no sabe seguir instrucciones?" Preguntó, tosco. "Dije gato, no oso."
"Nadie ha ganado nunca este oso, deberías sentirte orgulloso de recibirlo, pequeño…"
"¡Me da lo mismo el estúpido oso! ¡No me gusta! ¡Solo quiero el gato!"
El señor, sin comprender, le dio el gato negro con cascabel, Sasuke lo recibió de mala gana, y se lo entregó a Hinata, que lo miraba, confundida.
"¿Querías el gato, no? Vi como lo mirabas insistentemente."
"…" Ella le sonríe, agradecida y toma en adorable muñeco de felpa, abrazándolo tímidamente. "G-gracias, Sasuke-kun… no era necesario…"
"¿Acaso querías el oso?" Ya se veía disculpándose cortésmente para poder cambiar el peluche. Aunque de seguro el dueño del puesto le disparaba de vuelta.
"¡N-no! Está bien este muñeco…"
"Más te vale, no me hacía gracia tener que llevarme un muñeco más grande que yo."
Hinata solo ríe, divertida, imaginándose tal escena. A ella tampoco le hacía gracia tener que llevar un peluche tan grande. Acapararía toda la atención.
El gato de felpa era muy bonito, con un frondoso pelaje y ese cascabel con cinta roja, y enormes ojos dorados y brillantes. Lo abrazó suavemente, contenta, siendo vista por el menor, que sonreía de lado, orgulloso de su hazaña.
Intentaron seguir con su recorrido en aquél parque, más una voz conocida para ambos les hace girarse. Hinata no pudo evitar sonrojarse… Sasuke solo se limitó a poner una cara malhumorada.
"¡Hina-chan! ¡No esperaba encontrarte aquí-ttebayo!"
"N-Naruto-kun."
"¿Qué haces por estos alrededores? ¿En alguna cita?"
"N-no… no es eso…"
"Yo la invité a salir, idiota."
Naruto miró a Sasuke, sorprendido. Aquel pequeño tenía una cara de pocos amigos, y daba la sensación de que se le tiraría encima a molerlo a golpes.
"¿Ese no es el niño de la otra vez?" Preguntó una voz, que provenía de la persona detrás de Naruto.
"H-Haruno-san…" Aquella alegría que había sentido durante el día, se apagó rápidamente, recordándole el dolor que sintió el saber que esa chica era la novia de la persona a quién más amaba.
"Eso parece, Sakura-chan." Opina el chico de cabellos rubios, mirando a su novia con extrañeza.
"Oohh… ¿están en una cita?" Pregunta, burlona. "Vaya Hyuuga, no pensé que tendrías esos gustos."
"Y-yo no…" Hinata negaba, nerviosa. ¡Por supuesto que eso no era una cita como tal! Eran amigos y Sasuke solo era un niño. Ella no tenía esos gustos.
"Pensé que te gustaban los chicos morenos con ojos azules."
"¡…!" Hinata abrió los ojos, impactada. Ella… sabe que…sus perlados ojos se dirigen a Naruto, que parece no entender bien a lo que se refiere su novia.
"Hina-chan, ¿por qué no vienes con nosotros a las atracciones?" Pregunta el rubio, ignorando a su novia que lo mira, horrorizada. "No es bueno que te la pases todo el tiempo con un niño, ¿sabes lo que eso puede significar?"
Ella lo sabía, pero nunca le tomó atención… hasta ahora. Era obvio que Naruto no diría nada pero, si se encontraban con alguien de la escuela, de seguro sería la noticia del momento. Y ella no deseaba eso. No quería que malinterpretaran la bonita relación de amistad que había entre ellos dos. Apretó fuertemente el peluche, sin saber que hacer.
"¡Ey! Si no te has dado cuenta, Hinata está mejor sin ti." Explica Sasuke, molesto.- "Hinata, vamos, no tenemos nada que hacer aquí."
"…"
"Hinata…" Sasuke arrugó el entrecejo, confundido.
"Veo que esta vez ella no te hará caso, Sasuke." Opina Naruto, tranquilamente. "Debes saberlo, quizás sean amigos, no hay nada malo en eso… pero ella debe tener amigos de su edad, ¿sabes?"
"No es necesario.- Sasuke se cruza de brazos, molesto. "La edad no significa nada, Usuratonkachi."
"Quizás para ti, pero para los niños grandes como nosotros, sí." Naruto le mira, como tratando de disculparse por lo que diría a continuación. "A nosotros los grandes nos importa lo que digan la gente, si ella sigue juntándose contigo, la molestarán mucho… y tú no quieres eso, ¿verdad?"
"Pero, ella es mi amiga y…"
"¿No crees que debería madurar ya?" Dice Sakura Haruno, seria. "Tal vez tu condición de niño malcriado no te permita entender esto, y es natural cuando todo lo que deseas te lo dan, cuando tienes el mundo a tus pies, piensas que todos te obedecerán. Pero la realidad es otra.
.
.
"Bien hecho Sasuke, algún día serás como tu hermano mayor"
.
"Estoy orgulloso de ti Itachi, en verdad eres mi hijo"
.
"No puedo creer que te cueste esos ejercicios… a tu edad, tu hermano los hacía sin problemas"
.
"Madura Sasuke, si no lo haces, no serás tan bueno como Itachi"
.
Sasuke se mordió el labio, recordando aquellas horribles palabras que siempre escuchaba de labios de su padre.
"Sakura-chan tiene razón, quizás para ti Hinata sea un capricho de tu edad pero, debes saber que…"
"¡Cállate! ¡Tú no sabes nada de mí! ¿Quién te crees para decirme lo que está bien o está mal? ¡Tú y la vaca gorda no saben nada!"
"¿¡Qué!?" Sakura Haruno tenía una enorme vena en su frente, enojada por aquel insulto.
"Sasuke-kun…" Murmura Hinata, preocupada.
"No saben nada… nada…"
Sasuke se da la vuelta y se va corriendo, enojado, sin importarle dejar a Hinata atrás.
"¡Sasuke-kun!" Exclama, tratando de seguirlo, más la mano fuerte de Naruto la detiene. Ella mira a su amado, confundida, y solo ve como éste niega con la cabeza.
"Es mejor dejarlo solo… hablar con él puede empeorar las cosas…"
"…"
Hinata mira hacia la multitud, preocupada. Lentamente el agarre de Naruto se debilita, dejándola libre.
"Hinata-chan…"
"Te equivocas."
"¿Eh?"
"Ustedes se equivocan." Hinata los observa, con un brillo especial en sus ojos.- "Sasuke-kun tiene razón. No saben nada de él, n-no lo conocen… ni siquiera se dan c-cuenta por lo que él pasa."
"Hinata-chan…"
"Nunca t-te has dado c-cuenta, ¿verdad?" Ella le sonríe, tristemente. "D-de lo que siento… de lo que s-sentía por ti."
"¿Eh?"
"Entonces, n-no recrimines a S-Sasuke-kun… no le juzgues tan fácilmente…."
Hinata sale corriendo, mezclándose con la multitud… dejando a Sakura con un amargo sabor en la boca al ver que sus insinuaciones no amedrentaron a Hinata… y dejando a Naruto confundido…
… y con cierto dolor en su pecho.
.
.
.
Itachi observaba a lo lejos a su hermano menor, que estaba sentado en una banca que correspondía a las mesas de comida que se podían servir en aquel lugar. No había mucha gente en ese lado, por lo cual el niño se sentía algo más cómodo… y solitario.
Deseaba acercarse a él, y acompañarlo, hablarle de lo que pasaba y lo que pensaba. Pero estaba seguro de que si lo hacía, Sasuke lo odiaría por toda la eternidad por meterse en donde no lo llaman… y por seguirlo, obviamente.
Más su futura intervención no fue necesaria al ver a la compañera de cita de Sasuke, agitada. Se notaba que había estado buscándolo de manera desesperada… bueno, no desesperada pero, se notaba la preocupación en aquellos ojos blancos. Lentamente ella se acerca a Sasuke, y sin decir nada, se sienta a su lado. Su hermano menor no se inmutó por la llegada de la chica, y ella no hizo nada tampoco como para entablar una conversación. Solo se hacían compañía en la soledad.
La ensordecedora algarabía no parecía incomodarlos, envueltos en esa burbuja que habían creado.
"¿Por qué?" Murmura Sasuke.
La chica de cabellos oscuros mira a su amigo, esperando pacientemente el significado de esa pregunta.
"¿Por qué estás conmigo?" Pregunta, mirándola a los ojos.
Itachi veía la enorme soledad en los ojos del más joven de los Uchiha. El grito silencioso de pedir un poco de atención hacia su persona… pedir que no lo dejasen solo, preguntar qué estaba haciendo mal en aquel mundo de adultos.
"T-tal vez… busco lo m-mismo que tú." Responde, llanamente la ojiblanca. "B-busco a alguien q-que me quiera p-por como soy… y que no desee cambiar nada de mí."
"Y tú te quieres?"
"¿Eh?"
"Pues, ¿si tú te quieres?" Sasuke se mira las manos, tratando de buscar una respuesta. "Madre dice que si uno no se quiere a sí mismo, nadie te va a poder querer…"
"Yo… no me quiero. M-me odio…" Hinata cierra los ojos, tratando de no ponerse a llorar para no preocupar a su pequeño amigo. "Mi padre… siempre quiso que f-fuese diferente… que t-tuviese e-el carácter de mi h-hermana menor, para poder ser una buena h-heredera. Pero yo soy….yo…. no puedo ser mi hermana…"
"Ya veo…" Sasuke dirige sus ojos oscuros al cielo, que ha empezado a cambiar de aquel bonito tono azul a uno anaranjado rojizo. "Padre siempre dice que debo ser como Itachi Nii-san… debo ser tan inteligente como él. Siempre habla de él, y solo de él. Eso me molesta mucho."
"¿Odias a tu hermano?"
"No lo odio." Responde, tranquilo. "Después de todo, es mi hermano mayor… aunque… a veces desearía ser como él. Si fuese como él… Padre me miraría y se sentiría orgulloso de mí."
"…Sasuke-kun es Sasuke-kun." Afirma Hinata, aflorando una sonrisa en su rostro. "Y tu hermano es tu h-hermano, es obvio que no puedes s-ser él."
"…Tal vez." Sasuke sonríe, agradecido. Aquellas palabras sonaban como las que Madre solía decirle a él para animarlo "Hinata es Hinata, aunque sea una dobe."
"Sasuke-kun…" Hinata se sonroja, avergonzada por aquel apodo que le tiene. "Es v-verdad, soy dobe… como d-dices."
"Pero… eres mi dobe." Asegura el chico, algo más serio. "A mí me gusta como eres, no eres latosa, ni chillona, ni eres tonta tampoco."
"G-gracias… tú también…"
"¿Yo… qué?"
"B-bueno…" Sus mejillas se colorean, graciosamente. "Me agradas como eres."
Sasuke se sonrojó fuertemente, desviando su mirar hacia otra dirección. Más en su interior, lo único que deseaba era crecer… superarse a sí mismo, y poder estar con Hinata. Porque si era más grande, ser amigo de Hinata no supondría un problema del cual preocuparse.
Aunque hasta ahora, tampoco le preocupaba…
"Está atardeciendo…" Murmura la muchacha, mirando el cielo.
"Sí…" Sasuke se levanta del banco, para extenderle su mano derecha a la delicada figura de su amiga. "Vamos, te llevaré a casa."
"G-gracias… Sasuke-kun."
Ella acepta aquella mano, con una tímida sonrisa.
.
.
.
.
Itachi solo observó como ellos se alejaban nuevamente, partiendo a casa. Aquellas palabras tan tristes, revelando un poco la soledad que ambos sentían no eran para hacer sentir mejor al otro… era una presentación de sus almas, que decían silenciosamente…
Yo también estoy sola… pero ahora te tengo a ti.
Ahora veía por qué esa chica era tan especial para su pequeño hermano.
Así que eso era…
Una sonrisa brota de sus labios, más tranquilo. Una amiga que te acompaña en la soledad, una tristeza que de cierta manera es compartida. ¿Quién lo hubiese creído? Su pequeño Sasuke tenía una hermosa compañera.
No el tipo de compañera con quien compartir vidas…
Tampoco era el tipo de compañera con quien te encaprichas y después la olvidas…
Era aquella compañera que compartía gustos, diferencias, y que de alguna forma, se necesitaban.
"Que envidia te tengo…Sasuke"
Camina tranquilamente, alejándose de aquel parque.
Te envidio… por tener esa libertad…
.
Te envidio… por no tener que tomar estas decisiones que me consumen…
.
Me hubiese gustado… encontrarla primero.
.
Echa un último vistazo a sus espaldas, viendo que ambas siluetas se han perdido.
"Pero supongo que está bien…"
.
.
CONTINUARÁ
Agradezco a todas y todos por leer esta historia, me hacen muy feliz. Saludos especiales a:
angela-hinata
-Hyuugita-
Lia Du Black
Helenhr
dark groW
hyuuga
nooo!
osanai ko kuram
DarkAmy-chan
beatifulGirl100
hitari uchiha
crhismas-machine (Carlos)
kierinahana
ASDF :D
Silva
Vampirville
Airi-Hyuga
princezzhina-dark
Tsubakiland (Sophie)
hinata-toushirou
Y a todos a que tal vez me haya saltado (agregué a aquellos que estaban en el 3º capítulo) desde el próximo capítulo contestaré reviews, y ya saben, ideas, críticas contractivas y opiniones son bien recibidas. Todavía me cuesta acostumbrarte a este formato en fanfiction, como que no te deja saltarte muchos espacios, pero en fin, me iré acostumbrando lo mas pronto posible para mejorar la forma de lectura, para que puedan disfrutarla mejor
Un beso a todas/os, les quiero.
