Capítulo 8: Traición (2/3)

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La clase de Historia estaba en un lúgubre silencio que no se rompía ni por el aire que entraba en los pulmones de los casi 40 alumnos. Todos mantenían su atención fija en un sólo punto en común: el más difícil examen que se podrían imaginar y que constaba de una sola pregunta. Para muchos, el período Heian era una espina en el corazón. Por más que trataras, no podías quitártelo a menos que te rindieras y te arrancaras ese vital órgano que bombeaba sangre y vida. ¿Quién pondría atención a algo que, de lejos, era obvio que no te ayudaría a pasar matemáticas? Muchos no comprendían que el ser culto te llevaría muy lejos.

A nadie le interesaba, no servía para nada, solamente te convertía un ratón de biblioteca.

Hinata Hyuuga era, tal vez, la única que llevaba más de una hoja completa y no paraba de plasmar sus conocimientos ávidamente, como si el lápiz de tinta fuese otra extensión más de su cuerpo, dejando una estela de humo en el papel blanco. Quizás nadie comprendiese como se sentía al plantear tu opinión de una época que para muchos, era el pasado y para ella, parte del presente.

El timbre dio su anuncio luego de transcurrir unos 35 minutos, indicando que era tiempo para descansar y tirar los lápices en los bancos de madera, mientras que el profesor pasaba por cada puesto y retiraba las hojas, anunciando que al final de la semana tendría los resultados del examen. Muchos suspiraron aliviados, otros solo refunfuñaron o simplemente no les dio importancia. Hinata sonrío débilmente, mientras dejaba sus útiles en su morral y sacaba de su interior un obento de color celeste, envuelto en una tela del mismo color traslúcida y con adornos dorados dibujados en ella. Aunque esta vez no había un obento, sino dos.

D-De seguro que a Sasuke-kun l-le gustará… su sonrisa ante el pensamiento de que aquel serio niño le brindaría un momento apacible en su solitaria vida, era consolador y lleno de esperanza. Saliendo de la sala con ligereza y pasando por el lado de un grupo del salón, no pudo evitar escuchar el chisme que se esparcía desde el día anterior por el colegio.

- Pobre Uzumaki, estaba tan enganchado con Haruno… pero igual era como obvio, ¿no? Después de todo, nunca se le ha conocido un novio estable.- El chico de lentes parecía divertido ante tales palabras salidas de sus labios; arreglándose la montura de sus anteojos con el dedo índice, levantándolos un poco.- Aunque al menos puede fanfarronear que duró mas de una semana con ella.

- Naruto-kun será presumido en cuanto a la palabra Fútbol, pero se le notaba que estaba enamorado como idiota de Haruno. Esto debió ser la bomba para él.

- ¡Estará en primera pagina mañana en el diario escolar!

- ¡Ya no puedo esperar más!

N-Naruto-kun… la bolsita con comida fue apresada mas firmemente por sus blancos dedos, arrugándola en el extremo. Sí, sabía de ese triste acontecimiento. Triste, porque ver a la persona a quién más admiraba y amaba, desconsolado y con un ánimo que no levantaría ni a un muerto… era deprimente. Había intentado animarle los días posteriores al rompimiento, fue imposible. Por más que intentara acercarse o dirigirle una palabra de aliento, ella se paralizaba antes y cuando éste se percataba de su presencia, no sostenía contacto visual con ella y se marchaba. ¿Habría hecho algo malo? No lo sabía. Sólo quedaba la preocupación de verlo apagarse lentamente, su desempeño escolar decaer y poner en riesgo su título de capitán del equipo.

Un empujón fuerte en su hombro hizo que trastabillara mientras cerraba un ojo ante el molesto dolor de aquel golpe. Su cabeza se giró levemente a su derecha para ver quien había sido el culpable… y sus ojos blancos se abrieron de la sorpresa al ver que Sakura Haruno había sido la causante, que la miraba con un dejo de molestia.

- ¡Fíjate por donde caminas!

- Lo siento…

Sakura solo bufó, siguiendo su camino por el pasillo, aunque para la morena no pasó inadvertido el velo de dolor que llevaba sobre sus bonitos ojos verdes brillantes. Haruno-san también parece…t-triste. Tan desolada, tan alejada de todos, como queriendo desaparecer por unos momentos. N-no entiendo… no p-parece la misma… eso quería decir que a ambos les había afectado la ruptura, la pregunta correcta sería… ¿por qué rompieron?

El ajetreo de los pasillos le hizo recordar que debía encontrarse con alguien, así que, aclarando sus tormentosos pensamientos con un movimiento de cabeza, avanzó hacia las escaleras con algo de torpeza por las emociones revolucionarias de su corazón. Sin embargo, todo quedó en segundo plano al encontrar esos ojos negros burlones y vivaces posados en ella. Sasuke era su único amigo dentro de su soledad… el único que le hacía olvidar las atrocidades y dificultades del instituto. Con una sonrisa casi maternal le ofreció su obento, sentándose en esa banquilla, siendo su único testigo de tan cándida amistad.

Cuando el cielo comenzó a nublarse, Sasuke y Hinata permanecían afuera del recinto escolar, esperando que Itachi llegase. El pequeño Uchiha parecía extrañado por la ausencia de su hermano, nunca se demoraba.

Q-Quizás t-tuvo algo que hacer, Sasuke-kun…

Vio que el pequeño lucía silencioso, con sus ojos mirando al frente, preocupado. Ella se mordió el labio, sin saber que hacer al principio, aunque la solución era muy fácil. Tratando de sonar más alegre, le dijo:

Si quieres… p-puedo llevarte a casa.

No.- Respondió, cortante, logrando que las mejillas de Hinata se pusieran rosadas por la vergüenza.

Si un niño te contestara de esa forma, te habría dado un infarto o, por lo menos, te habría dado que pensar de sus valores enseñados. Pero era Sasuke Uchiha, y se le perdonaba. Hyuuga suspiró. No debí…p-preguntarle. El sonido de un chasquido de lengua le sacó de su vergüenza, viendo que Sasuke se acomodaba el morral y comenzaba a andar sin decir nada.

¿S-Sasuke-kun?

…no puedo esperarlo más. De todas formas, puedo llegar a casa desde aquí. No soy un idiota.

Pero…

Nos vemos.

Los pasos de Sasuke aumentaron, alejándose de la morena que permanecía quieta en su lugar. La había dejado allí, como si nada. Sus hombros se cayeron levemente, dándole a su figura una apariencia de fragilidad y desilusión. Él tenía la razón, era más independiente de lo que uno podía llegar a creer. Sabiendo que estaría bien, tomó su propio camino a casa, trotando para llegar más rápido; la humedad se sentía en el aire, anunciando que en cualquier minuto unas gotitas de precipitación caerían. Tratando de no tropezarse, Hinata siguió por las calles, perdiéndose en la lejanía sin saber que esa noche las cosas darían un giro radical, sin consultar a nadie.

CONTINUARA…

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Gracias a todos/as por su apoyo en esta historia, espero que les haya gustado este capítulo, sé que es cortito, trataré de hacerlo más largo. Aunque lo que viene será un poco más extenso que estos dos. Cualquier comentario, critica, será bienvenida. Me dijeron que me faltaron unos acentos (mi Word no los revisa, si alguien sabe, dígame T.T), pido disculpas por no haberlos corregido, espero no haberme saltado ninguno aquí, lo revisaré para evitar vergüenzas ._. . Me gustan esos comentarios que me corrigen, me hacen sentir que les interesa ayudarme, así que criticas constructivas vengan a mí! =D

Besitos y nos vemos antes de Febrero… me voy de vacaciones y allá no tengo Internet =P, así a ponerse las pilas y trabajaré ahora. Gracias por su apoyo, les quiero ^^