Capítulo 9: Traición (3/3)

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¿Acaso los meteorólogos no habían previsto este aguacero? ¡Se suponía que brillaría el sol y el calor sería tan insoportable que caerían los patos asados! No podía creer que les pagaran por predecir el clima que, sin duda alguna, era inexacto con "i" mayúscula.

Tratando de que algunos autos no lo salpicaran con el agua estancada en las orillas de las calles, Sasuke corrió esquivando a las pocas personas que transitaban por allí, de manera ágil y rápido, todo gracias a su pequeño cuerpo y elasticidad de niño.

Si Itachi hubiese llegado,¡no tendría que mojarme por la estúpida lluvia! Sus pensamientos iban dirigiendo todo su fastidio a su hermano que no llegó a tiempo a recogerlo… o mejor dicho, nunca se apareció. Incluso se le ocurrió que, tal vez, Hinata podría haberlo ido a dejar, más como la morena fue la primera en sugerirlo, su orgullo Uchiha le impedía aceptarlo. Sonrío al recuerdo de su amiga. Es tan predecible, tonta, miedosaPero era su mejor amiga. Su única amiga.

No podía decir que tuviese amigos, por más que lo rodeasen, ninguno de ellos podía llevar ese título. Sus compañeros eran niños que hablaban de juegos, animaciones y de pelotas. Y las niñas… ¿realmente tenía que pensarlo? ¡Eran odiosas! Gritaban su nombre cada vez que lo veían. Por favor, no era un descerebrado, obviamente sabía su nombre completo. Pero no, ellas insistían en desgastarlo como un guante usado, y más encima le gritaban en el oído. Realmente querían dejarlo completamente sordo esas mocosas. Al menos con Hinata no tenían que sufrir sus tímpanos; su voz era muy baja y debía hacer un gran esfuerzo para escucharla.

Sonrió de alivio al ver la calle donde estaba su casa, completamente desierta. Cuando llegase, se apresuraría en sacarse los zapatos y cambiarse de ropa inmediatamente. Sentía el hielo calar en su blanca piel.

Notó que las luces de los focos estaban oscuras, apuró sus pasos. Es extrañoya deberían haber arreglado los focos. En fin, era cosa de los adultos. Con solo avanzar unos metros, la casona oscura se mostró ante el, silenciosa.

Parpadeó, extrañado: las luces de la casa estaban apagadas, siendo ya bastante tarde. Por un momento pensó que habrían salido pero desechó ese pensamiento rápidamente: siempre había alguien que lo esperaba en casa. Tal vez su madre se había quedado dormida viendo su telenovela favorita y por eso las luces no habían sido prendidas. Con un gruñido malhumorado de su tierna edad sacó sus llaves y las puso en la cerradura, girándola y escuchando el sutil "clic" y el silencio recibiendo su alma inocente.

"¡Llegué!" Exclamó lo suficientemente audible para que alguien le saliese a recibir, siendo normalmente su madre con una cansada pero amable sonrisa. No hubo sonrisas, ni palabras, ni voz. Nada.

"¿Mamá?" Preguntó al aire, colocando su mano en el interruptor de luz que se suponía que había a su lado izquierdo, en la fría pared de la casa. Lo pulsó varias veces, sin resultado. Sin luz… que extraño, las luces de las casas estaban encendidas. ¿Se habrían olvidado de pagar las cuentas? No podía ser eso posible.

Padre e Itachi tampoco parecen estar¿a dónde habrán ido? Se preguntó el pequeño, apretando las cintas de su morral. Como no recibía respuesta alguna, comenzó a inquietarse un poco. Una cosa era que su padre o su hermano mayor no estuviesen, y otra muy distinta era que su madre tampoco. Ella siempre le esperaba, con una suave sonrisa y con un abrazo maternal.

"¿Mamá?" Volvió a llamar, buscándola en la oscura cocina o en el silencioso comedor. Dejó su morral en el suelo antes de subir las escaleras al segundo piso, apurado. "¡Mamá! ¿Te quedaste dormida otra vez?" Tal vez era eso, que se quedó dormida viendo una de sus teleseries lloronas que daban en la tarde.

La puerta de la habitación de sus padres estaba entreabierta, y con curiosidad asomó su cabeza por esta, sonriendo al encontrar a su madre descansando en la cama. Entrando ya más tranquilo, corrió hasta ella, saltando sobre la colcha azul.

"¡Mamá, despierta! ¡Está todo apagado, no hay luz!" Exclamó, confundido.

"…"

"….. ¿Mamá?" Su voz sonó preocupada, pensando que estaría enferma nuevamente. Estiró su mano y tocó su rostro, despejando unos mechones negros de su piel blanca. Sasuke abrió la boca, alarmado. ¡Está helada! ¡Demasiado! No se decía más, saltó al otro extremo de la cama, agarró el teléfono y marcó el número de emergencias. El teléfono no tenía tono. ¿Q-Qué demonios?

Volvió al lado de su madre, buscando signos de pulso. Su hermano mayor le había enseñado a buscar el pulso, por un incidente que había sufrido madre una vez. Quería que él estuviese capacitado para al menos saber si corría peligro. Volteó a su madre dejándola boca arriba, y colocó su oído en su pecho, buscando los latidos de su corazón. Apenas lo sintió.

¡Ayuda! ¡Debo buscar ayuda! Sasuke corrió como pudo hasta las escaleras, bajándolas y quedando a mitad del recorrido al notar una figura erguirse en la oscuridad. Sus piernas temblaban levemente y sentía toda la adrenalina del momento recorrer por su cuerpo tembloroso. Sus ojos oscuros estaban llenos de inquietud y miedo al no ver esos ojos amables otra vez. Dio unos pasos hacia atrás, subiendo dos escalones antes de percatarse de quién era. La luz de un rayo iluminó por un instante la casa, mostrando el rostro indiferente de su hermano mayor.

"Hermano…" Saliendo de su sorpresa, le expresó su miedo. "¡Itachi! ¡Madre está muy mal! ¡Hay que hacer algo! ¡Rápido!"

"…"

Un objeto fue lanzado hacia él. La atrapó por instinto. Otro rayo alumbró la casa, mostrando lo que sostenía entre sus blancas manos. Pegó un grito de sorpresa, dejándola caer al suelo, horrorizado y sin dar credibilidad a lo que cayó. Era una cabeza.

Una cabeza.

Una cabeza humana.

Una cabeza humana con una expresión de dolor.

Era su padre.

Era la cabeza de su padre.

Tenía sus manos entre sus cabellos, incapaz de procesar todo. Muchas emociones juntas no le permitían sostenerse del todo, perdiendo el equilibrio y cayendo sentado en un escalón, tocando otro con sus manos, con su mirada fija en la figura de su hermano que no se había movido.

"¿Q-Qué…. Cómo….n-no….?"

"Pequeño y tonto hermano…. Casi me das lástima" Fueron las frías palabras que brotaron de esos labios.

"…¡!"

Nuevamente hubo luz por unos segundos, pero fue capaz de ver las ropas manchadas con sangre de su hermano mayor. Y no solamente eso. Su rostro… también estaba salpicado con ese líquido vital y su expresión seguía siendo la misma. Imperturbable.

"¿Lo de madre…también fuiste….?"

"¿Tú que crees?"

"¿Por qué…? ¿Por qué hiciste todo esto? ¿QUE DEMONIOS HICISTE?"

"…" Itachi pasó por encima de lo que quedaba de su padre, sin demostrar el mínimo interés en ello. Sus ojos estaban puestos solamente en la joven figura de Sasuke.

El miedo es un sentimiento desagradable ante algo que te asusta o crees que puedes hacerte daño. Es un sentimiento primitivo que, al momento de asomarse, opaca considerablemente las demás emociones. Solo hay cabida para el miedo ante el peligro o la amenaza de daño inminente. Todos lo sienten. Adultos, ancianos, animales, niños.

Para un niño, el miedo debería ser a la oscuridad, al hombre del saco, a fantasías de tu cabeza. No a algo real. Nunca a una amenaza real.

Tengo miedo.

No puedo moverme.

Mis piernas no me responden…

Corre.

Corre.

¡CORRE!

Sasuke logró levantarse gracias a su miedo, al deseo más primitivo que conocía.

Vivir.

"¡AaAaAaAaaaAaaaah!" Gritó en su desesperada carrera hacia la vida, subiendo esos escalones y llegando a lo que el consideraba seguro. Su habitación.

Cerrando la puerta con pestillo, buscó en su habitación desesperado algún lugar donde ocultarse. Debajo de la cama fue una opción, pero notó que tenía muchas cosas debajo de esta, y tomaría tiempo. Vio la ventana como segunda opción, subiéndola fuertemente, dejando entrar el viento y la lluvia empapar su rostro. Miró hacia abajo y dudó unos segundos.

El sonido de algo chocar contra la puerta lo paralizó. Itachi entraría. Lo haría. Y lo mataría. Como hizo con su padre. Como lo hizo con su madre. Estaba loco. Era un asesino. Era malo. Y todavía lo quería. Su hermano mayor le iba a quitar su vida.

La puerta cedió al 3º arranque de fuerza. Itachi entró como si nada, buscando a su absurdo hermanito menor. La pieza no mostraba ningún cambio, a excepción de las cortinas que se mecían con el implacable viento nocturno. Sus zapatos llenos de barro marcaron la alfombra azul mientras caminaba por el cuarto. Su respiración era normal y no demostraba agitación alguna.

Sus ojos se posaron en la cama, con almohadones azules, uno de los colores favoritos de Sasuke. Tomó uno de ellos y lo colocó en el centro del colchón. De su pantalón, sacó una pistola semiautomática, una Beretta M92FS que no era de él. Apoyando la boca de la pistola en el cojín, solo tiro del gatillo, permitiendo que las plumas saliesen de su funda, quedando dispersas en gran parte de la habitación.

Esperó unos segundos, no escuchó nada fuera de lo común. Ni un grito de dolor. Nada.

No estaba debajo de la cama.

El colchón fue traspasado con la bala del odio.

Con pistola en mano, se acercó a la ventana abierta, buscando en las afueras de la casa algún indicio de que su hermano hubiese saltado. Sus ojos eran sagaces, capaces de buscar cualquier incongruencia y en cualquier mentira. Sus ojos levemente rojos, tal vez por la macabra escena o algún gen hereditario, se posaron en el armario.

Sus latidos no se aceleraron por la ansiedad. Realmente no existía tal emoción. Era como una marioneta.

Una marioneta cuyas cuerdas eran demasiado largas para saber donde estaba el manipulador. ¿O se movería por su propia voluntad, tal vez?

Su mano enguantada se apoyó en la manilla dorada, cerrando sus dedos fuertemente.

La abrió.

"…."

"…..No….me mates." Una voz temblorosa y suavecita. Tuvo la oportunidad de escapar. No lo hizo. Prefirió esconderse. Pasar desapercibido. No resultó.

"…"

"Es…..broma, ¿verdad? Así…no eres hermano, porque…"

"Solo hice el papel de hermano mayor que tú necesitabas… nada más."

"…..I-Itachi…"

"Piensa de mí lo peor y ódiame. Tú siempre buscabas sobrepasarme. Lo veía en tus ojos. Es por eso que voy a dejarte vivir…"

Guardó la pistola en su funda, provocando que Sasuke se echase para atrás, todavía incapaz de moverse del todo.

"Mi tonto hermano menor…todavía no tienes el suficiente valor como para hacer algo al respecto, tu miedo es demasiado grande. Si quieres matarme, despréciame, ódiame. Vive tu vida aborreciéndome. Corre lejos, y mantente con vida. Cuando seas fuerte…ven a buscarme."

Te estaré esperando…tonto hermano menor.

Sasuke quiso escapar cuando notó la mano de Itachi agarrarle la muñeca, mientras que la otra abría un frasco. No supo que sucedió con certeza después. Solamente tragó algo amargo, y el rostro impasible de Itachi se volvió irreconocible por la oscuridad.

Aún cuando la lluvia seguía afuera, nada pareció importar.

Se quedó tirado en el suelo húmedo, incapaz de abrir sus ojos. Sumergiéndose en la pesadilla que duraría por el resto de su vida.

La alarma del reloj digital indicó que era la hora de la cena, una cena que no se llevaría a cabo esa oscura noche. Siguió sonando hasta que fue opacado por el sonido de las sirenas acercándose.

Esa noche no habría un beso de las buenas noches.

Nunca más.

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Continuará

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Siento la larga demora. Tuve problemas por aquí, pero he vuelto. Disculpen la tardanza nuevamente. Gracias a todas/os por los lindos reviews, los atesoraré un montón ^^. besitos y abrazos fuertes.