Epílogo.
Hermione no pudo menos que sonreír cuando abrió los ojos tras un largo y reparador sueño. Apartó uno de los rizos de su cara para visualizar mejor en la penumbra de su dormitorio a la figura que dormía a su lado. Se incorporó un poco apoyándose sobre su mano para verlo mejor.
Resultaba curioso ver a Draco Malfoy con su siempre tenso y afilado rostro relajado, con la boca ligeramente entre abierta y despeinado.
Sintió la tentadora necesidad de darle un beso de buenos días para despertarlo pero reprimió su deseo. Nunca se había despertado con él y no sabía como iba a reaccionar al día siguiente.
Salió de la cama sigilosamente mientras un escalofrío le recorrió la espalda al dejar el calor de sus mantas. Estaba en ropa interior solamente, así que alcanzó su bata para cubrirse con ella y entrar en baño que había al fondo del pasillo.
- ¡Pero qué diablos…!- gritó sorprendida abriendo desmesuradamente los ojos frente al espejo del lavabo- ¡Será animal!
Se recogió el cabello con sus manos dejando libre su níveo cuello para contar tres moratones; dos en el lado derecho y uno cerca de su clavícula. Marcas de dientes se dibujaban en su piel rojiza. Bajó la mirada hacia su pecho cubierto con su sujetador de encaje rosa claro y encontró otro mordico de serpiente sobre la parte superior de su seno izquierdo. Con un bufido de disgusto, abrió su bata de un tirón arrojándola al suelo y casi se le desencaja la mandíbula al ver el rastro de pequeños moratones que se perdían hasta llegar casi al elástico de sus braguitas, a juego con su sujetador.
Cicatrices de pasión cubriendo su cuerpo. Y menos mal que no hubo sexo.
Se mordió el labio inferior y se sonrojó al recordar las caricias de Draco sobre ella. La había besado con tanta desesperación que menos mal que estaba la cama tras ella pues había perdido el equilibrio arrastrándolo con él. Cual serpiente se había deslizado por su cuerpo mientras la desnudaba lanzando muy lejos su pijama anti erótico hasta dejarla como estaba. Ella había hecho lo mismo con su carísimo traje hasta dejarlo en bóxer negros.
Oh si… esa boca había perforado y lamido su piel mientras ella clavaba las uñas en su espalda exigiéndole más.
Odiaba esa deliciosa tortura.
- Granger, estás ardiendo- susurró lamiendo su ombligo.
Hermione arqueó su espalda y se retorció de placer por esa lengua que realizaba círculos acercándote cada vez más hacia…
- ¡Enserio Granger, estás ardiendo!
- Sabes que sí, arrogante imbécil- Dijo molesta cuando él se puso a su altura clavándole la mirada- ¿Por qué… te detienes?
Draco esbozó una perversa sonrisa ante la decepción de la castaña. Sin saberlo había inflado un poco más su ego. Sin decir nada más puso una mano sobre su frente y la retiró casi al instante contrariado.
- Ardiendo en fiebre, Granger.
Se apartó de encima de ella y agarró las mantas hasta cubrirlo a ambos. Se tumbó a su lado y la estrechó por la cintura con fuerza. Ella se dejó abrazar y pegó su mejilla sobre su amplio y masculino hombro.
- Había olvidado que la poción hervobitalizante tiene un efecto contrario cuando el paciente está excitado.
- Tampoco estaba tan excitada…
Una carcajada, propia del peor de los villanos, hizo que Hermione se sonrojara hasta casi ponerse púrpura. Le propinó un golpe sobre su pecho desnudo que no dejaba de temblar por su incontrolable risa.
- Nunca has sabido mentir, Hermione.
Toc, toc
Hermione volvió a la realidad cuando escuchó ese golpeteo en la puerta entreabierta del baño. Sin darle tiempo a reaccionar, esta se abrió y la imponente figura de Malfoy apareció tras ella. Semidesnudo, con un aspecto salvaje mientras se pasaba la mano por su cabello despeinado y recorriendo la mirada cual depredador antes de lanzarse sobre su presa.
- ¿Rosa?, anoche no pude darme cuenta con la oscuridad.
Ella era de naturaleza pudorosa así que se cruzó de brazos ocultando parte de sus pechos provocando una nueva y engreída sonrisa por su parte.
- Malfoy, recuérdame que nunca debo permitir que te vayas a la cama sin cenar como lo haría un rey.
Ese comentario le hizo alzar una perpleja ceja.
- ¿Tú me has visto?- continuó- parezco un dálmata con estos moratones.
- Entiendo- siseó acercándose a ella- me gusta marcar lo que es mío.
- ¿Tuyo?, no he firmado ningún documento en el que afirme que soy de tu propiedad.
- Pero lo vas a ser, Granger- colocó una mano sobre su frente- Parece que estás mejor.
- Me siento mucho mejor, gracias. ¿Quieres un café?- Preguntó incómoda ante la cercanía del rubio y desconocer sus intenciones.
- No, quizás en unas horas.
Sin más dilación la levantó en brazos y se transportó mágicamente a su dormitorio, concretamente encima de su cama y más específicamente él sobre ella.
Su apremiante boca la obligó a abrir la suya dejando escapar un jadeo cuando Draco introdujo la lengua que se retorció con la de ella. Ahí estaba su ansiado beso de buenos días.
Hermione comenzó a temblar como una hoja pero no por el frío sino por el descontrol de emociones que se arremolinaban en su vientre.
- ¿Tienes idea de cuánto he deseado esto, Hermione?- preguntó mordiendo el lóbulo de su oreja.
Ella gimió cuando introdujo una mano tras ella desabrochando su sujetador. Sus largos dedos recorrieron esa piel tan sensible cuyas cumbres sonrosadas se erizaron por su tacto.
Draco volvió a besarla mientras pellizcaba sus pezones con los dedos. Esa boca era tan exigente y persuasiva como el dueño. Hermione le rodeó la cintura con las piernas apretando su sexo contra el suyo abultado bajos sus bóxer.
- Odio desearte con tanta locura- Dijo Draco deslizando sus labios hasta su pecho atrapando un pezón entre los dientes.
- Y yo odio todo lo que haces con esa boca- Logró ahogando un gemido.
El slytherin rió entre dientes y continuó lamiendo y mordisqueando sus pechos. Su mano izquierda se abrió paso entre sus piernas y se introdujo dentro de ella.
Tan cálida y tan húmeda.
Hermione ardía en placer tensando los músculos de su vientre y caderas mientras el deslizaba dos dedos en su interior. No podía quedarse quieta mientras él la torturaba así que hizo lo mismo agarrando su miembro tan largo y erecto y comenzó a masajearlo.
Draco siseó de placer y volvió a besarla con pasión. Tuvo que admitir que la leona sabía muy bien lo que hacía.
Sabelotodo de Granger.
Con la mano que le quedaba libre, deslizó su inservible y húmeda ropa interior por sus piernas que volvieron a abrirse para recibirlo. Ella hizo lo mismo bajando sus bóxer y ambas prendas se unieron a la moqueta del dormitorio.
- Ahora vas a ser mía.
La penetró de una sola estocada y Hermione gritó ante su efusiva invasión. Una sensación tan abrumadora que la sobrecogió y devolvió el beso a su amante con fervor. Necesitaba más, mucho más y comenzó a mover sus caderas mientras mientras él empujaba suavemente dentro de ella.
- Ah… Draco- gimió entre besos.
Sus embestidas fueron aumentando sin piedad, cada vez más deprisa y a un ritmo implacable. Se deshizo del agarre de Hermione y sujetó sus brazos por encima de su cabeza en una postura dominante. Sus ojos plateados estaban nublados de deseo y perforaban los oscuros de ella perdidos en la lujuria.
- Avísame cuando vayas a llegar- susurró sin aliento.
Ella asintió mordiéndose su labio inferior. No hizo fuerza para liberarse de su agarre. No podía explicar la sensación de verse tan sometida por Malfoy.
Tan irremediablemente suya.
- ¡Draco… oh por favor!- gimió haciéndole entender que estaba a punto de alcanzar el clímax.
Pero él no se detiene, sigue poseyéndola exquisitamente hasta que algo explota entre ellos. Como romperse en mil pedazos de pura y decadente agonía. Sintieron como sus cuerpos convulsionaban bajo los estragos del orgasmo y Draco se dejó caer sobre ella liberándola por fin para poder abrazarlo por la espalda. Sus cuerpos estaban perlados en sudor y las sábanas se pegaban a ellos, pero nada de eso importaba.
- Draco ha sido increíble...- Dijo Hermione respirando con dificultad.
- Lo sé- besó su clavícula ascendiendo lentamente por su cuello- No podías esperar menos de mi.
- Serpiente engreída- sonrió sin poder evitarlo.
Volvió a besarla delineando con su lengua los labios de la bruja.
- Vas a tener que acostumbrarte al encanto de esta "serpiente engreída" para siempre, Hermione- Dijo contra sus labios- ¿sigue en pie ese café?
Fin.
Ahora si que si, final de este two-shots" con un regalito al final.
¡Muchísimas gracias por vuestros comentarios y espero que hayáis disfrutado hasta el final!
P.D: Quien quiera puede echarle un vistazo al Long-fic que estoy escribiendo "El secreto de las Morgan"
