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N/A: Cuando Leo toque el piano, busca en youtube el video Ludovico Einaudi – Divenire. El piano es acompañado por una orquesta, no pude hallar la canción con el piano nada más, pero es una canción preciosa.

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Disclaimer: LAS TORTUGAS NINJA no me pertenecen, es mi corazón el que le pertenece a Leonardo desde hace 22 años. Yo escribo exclusivamente para hacer pasar un rato agradable a quien sea que se tome su tiempo y pase a leer mis divagaciones.

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CUENTA CONMIGO

Al día siguiente…

7:00 AM

Miyamoto Usagi y Hamato Leonardo, ambos vestidos con sus respectivas vestimentas de samurái y ninja, bajan al dojo.

Han pasado un día sin hacer ningún tipo de entrenamiento, porque se habían tomado un breve descanso para poder resolver ciertos dilemas que los aquejaban a ambos, pero ya han tenido suficiente descanso.

La noche de anoche, los dos jóvenes no salieron a ninguna parte a divertirse, prefirieron dormir a temprana hora para igualmente levantarse temprano hoy.

Cuando entran al dojo, encuentran a Splinter que está realizando una compleja kata.

Los dos jóvenes observan detenidamente los fluidos movimientos del experimentado maestro, hasta que se dan cuenta que él es único que está entrenando.

Leonardo y Usagi se miran, y después suben de vuelta al nivel superior.

Cinco minutos más tarde, Rafael, Donatelo y Miguel Ángel ya están en el dojo.

- "Más vale tarde que nunca". – dice Leonardo.

- Aunque: "Pájaro madrugador, desayuna mejor". – dice Usagi.

Splinter le agradece a Leonardo y Usagi por traer a quienes faltaban, pero no era necesario porque había pospuesto el entrenamiento debido a la visita de Usagi.

- Pero Sensei, tú nos has dicho que: "El mejor descanso es un duro entrenamiento." – dice Leonardo.

- Porque para ser un excelente guerrero: "Tienes que estar dispuesto a hacer lo que pocos harían." – dice Usagi.

Las tres somnolientas tortugas protestan: se acostaron tarde por estar jugando videojuegos creyendo que no iban a levantarse temprano, y si bajaron al dojo, fue porque creyeron que fue el maestro quien los había llamado.

- Y resulta que no teníamos que levantarnos. – dice Rafael.

Splinter decide, ya que todos están despiertos, o algunos están medio despiertos, empezar con el entrenamiento (sin preocuparse más ya que Usagi tiene un mejor semblante a diferencia de cuando llegó).

Leonardo y Usagi entrenan aparte.

Después del debido calentamiento, Leonardo y Usagi han pasado directo a una pelea.

Miguel Ángel, Rafael y Donatelo en realidad no están prestando mucha atención a las indicaciones de su maestro; están más atentos a la pelea entre Leonardo y Usagi.

Splinter levanta una mano para detener los ejercicios y decirles a sus discípulos que pueden ver la pelea… pero antes de que pueda terminar de hablar, Donatelo, Rafael y Miguel Ángel ya se han acercado más y están sentados sobre sus talones mirando sin parpadear cómo luchan Usagi y Leonardo.

Splinter se une a sus hijos. No puede evitar pensar que, de no haberse interrumpido esa pelea entre su hijo y el samurái, allá en el Nexo de Batalla… ¿quién de ellos dos habría ganado?

Por la expresión de los otros observadores, la misma pregunta está cruzando sus mentes, pregunta que no va a obtener respuesta porque, tanto Usagi como Leonardo, sientes las miradas y detienen su pelea.

Usagi se acerca a los jóvenes espectadores. La expresión de su rostro es más que suficiente para asustarlos.

- ¡Tatsu! [¡De pie!] – les ordena a las tres tortugas holgazanes.

Rafael, Donatelo y Miguel Ángel en un parpadeo ya están de pie.

- ¡Narabu! [¡Formen fila!] – es otra orden del samurái.

Rafael, Donatelo y Miguel Ángel hacen una fila rápidamente.

Splinter se sorprende de lo rápido que han obedecido sus hijos al samurái (a él siempre le toma cierto tiempo en corregirlos).

- Arigato, Usagi-san. – Splinter se pone de pie con ayuda de Leonardo.

- "Si el río fluye siempre por su caudal, el guerrero siempre debe mantenerse en disciplina." -

Usagi hace una reverencia al maestro y continúa su entrenamiento con Leonardo, sólo que esta vez optan por otro ejercicio para no distraer al otro grupo.

8:30 AM

Después de un complicado entrenamiento, hay que ducharse. Como hay un individuo más en la casa del clan Hamato y sólo un baño, la ducha tiene que ser rápida, pero Rafael y Miguel Ángel discuten porque uno quiere pasar al baño antes que el otro.

Leonardo y Usagi han preferido ser los últimos en ducharse, y mientras tanto, iban a practicar algunos kanjis, pero han visto la discusión. Usagi es quien se acerca.

- ¡Yame! [¡Alto!]. –

Rafael deja de estrangular a Miguel Ángel. Pronto, los dos forman una fila y se paran bien erguidos.

A Leonardo le sorprende que sus hermanos ni siquiera tuvieran que oír la orden para formar filas.

Usagi examina a los dos con detenimiento.

- Daichi Miguel Ángel-kun. Niban Rafael-san. –

La expresión en la cara de Rafael le dice al samurái que no está de acuerdo con la decisión: que Miguel Ángel sea el primero en ducharse y después él (lo curioso es que Rafael no está gritando para decir todo esto).

- Miguel Ángel-kun – dice Usagi adivinando lo pensamientos de Rafael - realizó mejor los ejercicios. "La justicia puede ser ciega, pero los hechos no son mudos." –

La cara de Rafael se relaja. Asiente.

Miguel Ángel va hacia el baño, pero no festeja como suele hacerlo: no grita ni brinca de alegría por haberle ganado a Rafael; sólo va al baño rápidamente porque hay quienes están esperando a ducharse.

9:16 AM

El desayuno está listo. En está ocasión, ha sido Donatelo quien lo ha preparado.

Splinter, Donatelo, Rafael, Miguel Ángel, Leonardo y Usagi no tardan en sentarse a la mesa, y Rafael y Miguel Ángel no tardan en mostrar sus pésimos modales.

Splinter suspira. Sus niños son incorregibles. Se avergüenza que el invitado tenga que presenciar los malos modales de sus hijos, pero antes de que pueda decirles una sola palabra…

Usagi hace un leve carraspeo de garganta.

Miguel Ángel y Rafael, con oír ese carraspeo, se sientan correctamente y dejan de hacer ruidos al tomar la sopa.

Splinter sonríe complacido. Con una sola vez que Usagi ha reprendido a sus dos niños más inquietos (justamente anoche, durante la cena), no ha habido necesidad de recordarles los buenos modales que deben tener en la mesa.

- "Es bueno acostumbrarse a la fatiga y a la carrera, pero no hay que forzar la marcha." – dice Usagi.

- Sin embargo, - dice Leonardo – "A veces es necesario apretar el paso si se quiere hallar un buen lugar para descansar antes de que caiga la noche." –

Splinter y Usagi asienten.

Los otros tres no están seguros qué motivo tienen esos refranes.

Continúa el desayuno sin más contratiempos.

10:00 AM

El desayuno duró más de lo usual debido a que Usagi estuvo contando algunas de sus aventuras en su mundo, pero otras tortugas están listas para otro tipo de aventuras: Donatelo y Miguel Ángel van a la sala a distraerse por un rato.

La primer aventura es ver quién gana el control remoto.

Leonardo y Usagi van al nivel superior, pero entonces, es que ven que Donatelo y Miguel Ángel están en el suelo forcejeando por el control remoto.

Miguel Ángel es quien tiene el control y trata de alejarlo lo más que puede de Donatelo, pero en un instante, desaparece de su mano.

- ¡Leo, no! ¡Es mi turno de…! – Miguel Ángel protesta, pero calla al darse cuenta que ha sido Usagi quien le ha quitado el control.

Donatelo y Miguel Ángel pronto se ponen de pie con una postura erguida.

- ¿De quién es el turno para ver la televisión? – pregunta seriamente Usagi.

- Mío. – responde Donatelo.

Usagi le entrega el control remoto a Donatelo que se apresura a sintonizar el canal para ver su programa favorito: History Channel.

Miguel Ángel se queda callado, no como otras infinidades de veces que dice que la serie que quiere ver es un capítulo especial, por eso peleaba por el control remoto.

- Después tendrás tu turno, Miguel Ángel-kun. "La espera es amarga, pero los frutos de la paciencia son dulces." -

Miguel Ángel asiente en señal de aceptación (aunque no haya entendido el proverbio). Se sienta al lado de su hermano Donatelo.

Leonardo sube junto con Usagi a su habitación para continuar con la discusión de El Arte del Guerra.

11:13 AM

- Pero yo necesito esa bujía, Doni. –

- Y yo necesito una tarjeta electrónica, Rafa. –

- Primero buscamos la tarjeta y posteriormente la bujía. –

Rafael y Donatelo están por ir al basurero y discuten sobre lo que deben buscar primero.

- ¿Y por qué no al revés? –

- La tarjera es de mayor prioridad. –

- Y mi bujía también. -

De alguna parte, Leonardo y Usagi aparecen.

- ¿Por qué no – dice Leonardo – echan un 'volado'? –

- "La suerte – dice Usagi - en ocasiones es el mejor mediador." -

- Me parece justo. – dice Donatelo.

Rafael saca una moneda de su cinturón y la echa al aire.

- Cara. –

- Cruz. –

Gana Donatelo.

- Ni hablar. -

Donatelo y Rafael van al basurero, y Leonardo y Usagi van a pulir sus espadas.

12:07 PM

Leonardo está mostrándole a Usagi algunos de los dibujos que hace, pero en ese momento, se levanta del tatami y sale. Usagi lo sigue.

Van al laboratorio de Donatelo. Al entrar, encuentran atrapado en una red, que está en lo alto, a Miguel Ángel.

- ¡Qué bueno que vinieron! Estaba por pedir ayuda. –

Leonardo encuentra de dónde desatar la cuerda y baja a su hermano.

- ¡Gracias! Menos mal que no me cachó Doni que caí en su trampa, sino… -

- A Doni no le gusta que husmees en su laboratorio, por eso se ha visto obligado a poner trampas, pero tú insistes en husmear. –

- Como dice el proverbio, Miguel Ángel-kun: "La curiosidad acabó con el neko [gato]". –

- ¡Pero la satisfacción lo revivió! – Miguel Ángel dice con entusiasmo y sale de prisa del laboratorio de su hermano el genio; no vaya a ser que esté por regresar del basurero.

Leonardo deja la red en un lugar seguro y regresa junto con Usagi para seguir mostrándole los dibujos.

01:00 PM

El entrenamiento de la tarde transcurre con más orden.

02:20 PM

- ¡No huyas! –

Se oye retumbar un grito por toda la casa.

Leonardo tiene que dejar a Usagi (quien le estaba explicando la manera en que él dibuja paisajes) y ver qué es lo que sucede, pero ya se imagina lo que puede estar sucediendo.

Rafael persigue a Miguel Ángel quien seguramente debió haberle hecho alguna de sus bromas, para variar.

- ¡A qué no me atrap…! ¡Ah! –

Leonardo salta en el camino de Miguel Ángel, y la tortuga fugitiva choca contra él.

Rafael no tarda en llegar cuando Leonardo ayuda a ponerse de pie a su hermano menor.

- Suficiente. – dice Leonardo con seriedad – Los dos, treinta vueltas al dojo. –

- ¡Pero él empezó! – replica Rafael.

- Sea quien sea que haya empezado, el otro no debió responder. -

- Es un castigo muy injusto, Leo, – dice Miguel Ángel – si nada más le quite este trapo que está usando para sacudir su habitación que está de cabeza. –

- ¡Ahí está! ¡Ya confesó! –

- Pero pudiste conseguir otro trapo, Rafa, y no responder a la provocación de Mikey. Treinta vueltas los dos. –

Miguel Ángel y Rafael se cruzan de brazos.

- Oblíganos. – Rafael y Miguel Ángel se plantan en suelo con firmeza.

- Leonardo-san no va a volver a repetir su orden. – aparece Usagi.

Usagi se pone al lado de Leonardo.

Miguel Ángel sólo le basta mirar un segundo a los dos imponentes jóvenes. Va al dojo a ejecutar su castigo.

Rafael frota su cuello con nerviosismo.

- Pensándolo mejor… No debí caer en la provocación de Miguel. –

- No te culpo, Rafael-san, pero "La luciérnaga que se deja deslumbrar por la luz, puede morir quemada en la hoguera". -

- Pero qué bonito modo de motivarme tienes, Orejón. – Rafael va para el dojo.

Leonardo y Usagi regresan a continuar pintando paisajes.

03:10 pm

¡POMP!

¡POMP!

¡POMP!

Rafael golpea contra el muro de su habitación pero no sus puños, sino un par de cubetas de plástico que no puede separar.

Llega Usagi.

- Espera, Rafael-san. –

Usagi le quita las cubetas (Rafael no le dice nada), da un golpe en la base, luego un leve giro y…

¡POF!

Usagi destraba las cubetas; se las devuelve a Rafael.

- Arigato. –

- "Más vale maña que fuerza". –

- Ya veo que sí. Tengo que limpiar el piso. –

Rafael sale a llenar las cubetas con agua y Usagi regresa a la habitación de Leonardo.

3:41 PM

Miguel Ángel se mece desde lo alto, dentro de una red, preguntándose si Donatelo se tardara en regresar del baño. No puede gritar para pedir ayuda, pero en ese momento, va entrando Leonardo al laboratorio.

- ¡Hola hermano! ¡Siempre tan oportuno! -

- No debes abusar de tu suerte, Miguel. - Leonardo baja a Miguel Ángel de la trampa colgante, otra vez – "La prudencia es mejor consejera que la impertinencia de la suerte." -

Miguel Ángel asiente sin prestar mayor atención al consejo de su hermano y se va corriendo.

Leonardo sólo mueve la cabeza.

Regresa a su habitación.

04:33 PM

- ¡Ven acá! -

Rafael corre por toda la casa ahora persiguiendo a Donatelo.

- ¡Fue un accidente e iba a reponértela! ¡¿Por qué no puedes creerme?! –

- ¡Porque no es la primera vez que tomas mis cosas sin mi permiso! -

- ¡Porque necesitaba un contrapeso y tus pesas fue lo más fácilmente disponible, sólo que en esta ocasión, me distrajo un ruido porque Miguel ha tratado de entrar a mi laboratorio y creí que sería él, dejé caer la pesa y se partió! –

- ¡Ahora cuéntame uno de vaqueros! -

Donatelo no es un experto en huir de un furioso Rafael, así que lo atrapa rápidamente.

- ¡Ah! –

Pero antes de que Rafael pueda golpear a un indefenso Donatelo, aparece de un salto Leonardo y los aparta.

- No me importa quién comenzó la riña. Treinta vueltas al dojo, ahora. -

- No es mi culpa Leo, - Donatelo trata de decir en su defensa – No he estado concentrado en mi proyecto como debiera porque Miguel ha estado husmeando en mi laboratorio. -

- Aunque Miguel ha estado husmeando en tu laboratorio, tú debes ser capaz de mantenerte centrado en tus actividades, así como Rafa debe mantenerse centrado en no estrangularte si fue un accidente. –

- Buen punto, Leo, sin embargo… -

- Sin embargo, - Rafael interrumpe a Donatelo, toma la mano de él y se lo lleva al dojo – Leo puede llamar a la caballería y no quiero oír otro proverbio. –

Leonardo asiente satisfecho. Regresa a la sala junto a Usagi. Ambos están viendo, antes de la interrupción, un programa sobre civilizaciones antiguas.

05:25 PM

Rafael no puede terminar de ordenar su habitación; mientras más se demora, más se desespera. Está por "tirar la toalla", pero no quiere que su hermano mayor y el amigo de su hermano vengan a ver el desastre y terminen por sermonearlo los dos. Quizás algo de música le ayude a relajarse y pueda terminar de una buena vez.

Enciende su pequeño estéreo, coloca un disco compacto y sube todo el volumen.

Las potentes notas de Linkin Park sacuden la habitación de tortuga de la bandana roja, y toda la casa, además.

- ¡Baja el volumen! – entra Leonardo.

Rafael no lo oye; está guardando todas sus revistas de motocicletas en una caja, moviendo la cabeza al ritmo de la canción Breaking the habit.

Leonardo se ve obligado a ser él quien baje el volumen, pero más tarda en hacer esto que Rafael dejar lo que está haciendo y pararse frente a él.

- Sabes de sobra que no me gusta que entres sin mi permiso. – le dice Rafael a Leonardo con una voz como el trueno que anuncia que habrá una fuerte tormenta.

- Estaba tocando una canción en el piano, pero Usagi no podía oírla porque tenías muy alto el volumen. Por favor, mantenlo así. -

Los ojos dorados de Rafael echan chispas porque el volumen están en "0", pero la amenaza de tormenta se esfuma.

- Te paso ésta nomás porque está el Orejón. -

- No deberías llamarlo así. Usagi es nuestro Senpai. –

Rafael resopla. Su paciencia no va a durar mucho.

- Arigato. – dice Leonardo y regresa a su habitación.

Usagi lo espera pacientemente.

- Gomen Usagi. – Leonardo se sienta frente al piano eléctrico que su hermano Donatelo armó para él, de tal manera, que suene menos como teclado eléctrico y más como un piano normal.

Antes de que Leonardo comience a tocar, Rafael entra con las bocinas de su estéreo, y sin decir nada, conecta las bocinas al teclado.

- Aprovechando… – dice Rafael - Leo, perdona por lo de ayer. -

- No Rafa. Perdóname tú a mí. –

- ¿En serio? –

- Eres un adolescente, y puedes llegar a hablar sin pensar, así que no debí tomar tan personal lo que dijiste y no enojarme como me enoje. Lo siento. –

- ¿Lo tomo como un insulto o como un halago? Tú también eres un adolescente, aunque la mayor parte del tiempo se te olvida que lo eres; entonces, tampoco debo tomar tan personal lo que me digas. –

- Es un buen punto, Rafa, pero… -

- Dejémoslo así, ¿quieres? –

Leonardo asiente.

Rafael regresa a ordenar su habitación.

Leonardo se queda mirando las bocinas, sin saber si es buena idea que toque o no. Siempre ha tocado música en la soledad de su habitación.

- Toca, Leo, por favor. – le invita Usagi.

Leonardo asiente, y en cuanto sus dedos tocan con una caricia las teclas, la dulce melodía se esparce por toda la casa.

Donatelo trabaja con más acierto.

Miguel Ángel burla la trampa del laboratorio, y por fin descubre en qué proyecto trabaja Donatelo, quien tiene que sobornarlo para que no diga nada a nadie.

Rafael limpia su habitación con más ahínco.

- No todas las cosas que hace Leo son tan malas. – se dice a sí mismo Rafael con una sonrisa.

Usagi disfruta enormemente la música que su amigo ninja toca para él y para su familia también, con ayuda de esos aparatos que intensifican el sonido.

- Después de un largo día, una música tan hermosa es lo ideal para relajar los tensados nervios. –

- Lo que has visto, amigo, es de todos los días. –

- Mantener el orden en una familia es tan laborioso como mantener una nación en paz. –

- La música ayuda en ambos casos, sólo que no había podido tocar para mi familia, hasta ahora. –

- ¿No habías podido, Leonardo-san, o no habías querido? –

Más notas continúan fluyendo antes de que Leonardo responda.

- Tengo que mantener mis sentimientos bajo control todo el tiempo, aunque hay días en los que me es más difícil hacerlo, pero descubrí que, a través de la música, soy libre para expresar todo lo que siento, aunque a mis hermanos no les guste lo que toco. -

- Al parecer te equivocas, Leo, sí Rafael-san amablemente ha contribuido a que yo no sea el único que disfrute de la música. –

- Tal vez ya no piensa que mi música es aburrida. -

- Porque su carácter está madurando. –

Leonardo sonríe ante la posibilidad de que esta sea la señal que necesitaba y que le ayudará en decirse a compartir sus aficiones y secretos con sus hermanos.

- Creo que es hora de llevar a mis hermanos a recitar poemas. –

- Y a que prueben una enigmática pero deliciosa "Limonada Eléctrica".

Leonardo asiente.

- Creo que también sería prudente – sugiere Usagi – que les revelaras la habilidad especial que posees sobre el agua. -

Leonardo vuelve a asentir, sintiéndose culpable al tener tantos secretos para sí mismo; pero ese incómodo sentimiento se dispersa junto con la bella melodía que interpreta hábilmente en el piano.

El resto de la tarde trascurre envuelta por la tranquilidad y la música de Leonardo.

En la noche, Donatelo, Miguel Ángel y Rafael se sientan en la sala para ver una película, película que no terminan de ver porque se quedan dormidos en el sofá, y todo por haberse levantado temprano.

La salida al bar tiene que posponerse.

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Muchas gracias por leer este fic.

n.n