Anko estando en el cuarto de Naruto pudo ver que en el escritorio había una buena cantidad de rollos. "¿son esos los rollos de tu clan verdad?".
"Sí, he estado leyéndolos por horas, y no mentiré, creo que son los primeros textos que leo en toda mi vida que me causan un gran interés" rio Naruto haciendo que Anko también lo haga un poco por la ocurrencia del niño.
"gracias a esto podré volverme mucho más fuerte, pero esta vez lo seré más en técnicas, luego de mi entrenamiento con kaa-chan y mi amistad con Kurama he podido ser muy poderoso, casi como al nivel de un jounin de élite, o por lo menos eso me dijo mi mamá, y ella nunca me ha mentido, y tampoco creo que hayan sido un truco todo lo que hice aquí hace meses jeje".
Anko vio con mucha alegría al chico, parecía tener todas sus cosas y planes en orden además de tener una gran seguridad siendo muy joven, lástima que no pueda decir lo mismo del idiota que tenía como pareja.
Naruto notó que la chica miraba al suelo, supo que era el momento indicado para hablar luego de que él se abrió de esa forma con ella sobre sus cosas.
"¿qué te pasa Anko-san?, no quisiera ser entrometido, pero, ¿por qué saliste molesta de su cuarto?, ¿ocurrió algo malo? ¿Iruka te hizo daño?" preguntó Naruto.
"emm, sí, o no, la verdad, no lo sé" Anko se deprimió.
"ven, siéntate" Naruto la tomó de la mano y la hizo sentar en su cama. Mientras ella estaba sentada en el filo de la cama, él estaba detrás de ella posando sus manos sobre los hombros de la chica para calmarla con un ligero masaje.
"no me gusta que alguien de mi grupo pase angustias".
Anko dio un suspiro al sentirse bien por los masajes, y pensó que no habría problema con compartir el problema que tanto le disgustaba.
"lo que pasa es que, Iruka y yo, hemos estado por un tiempo siendo novios, y todo había ido regularmente bien, es un buen chico, pero, él es incapaz de seguirme el ritmo" dijo Anko intentando no hacer sonar tan patético a su pareja y tratando sonar lo más ambigua posible para que no deduzca de qué se trata exactamente.
"Iruka es un buen tipo, pero, no creo que sea buena para él, necesito cambiar para poder serlo, tengo que, reprimir ciertas cosas sobre mi" dijo Anko sonando a derrotada, pero con esperanzas de que sus problemas se resuelvan si hace eso.
"creo que uno puede cambiar por alguien a quien le importa, pero está en uno mismo saber si está a gusto con cambiar lo que es solo por alguien, si vale la pena hacerlo, creo que necesitas pensarlo un poco más" dijo Naruto.
Anko al oír eso fue que volvió a plantearse lo que estaba por hacer.
"creo, que tienes razón, quiero a Iruka, pero necesito pensarlo un poco más" Anko levantó su rostro volteándolo un poco para poder ver a Naruto, pero no pensó que haciendo eso llegaría a estar muy cerca de él, a unos centímetros del otro, lo cual la sonrojó e inmediatamente miró a otro lado.
"muy bien Anko-san, ahora que medio resolvimos eso, ¿qué tal si nos divertimos un rato eh?, de todas maneras, necesito un descanso de la lectura y tú necesitas tomar aire fresco" dijo todo entusiasta. Anko sonrió y asintió.
Como era costumbre para el rubio salió por su ventana y ella le siguió por atrás.
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Saltaron por tejados y se lanzaban armas a ver quién caía, y para sorpresa de Anko, Naruto tenía muy buena puntería además de buenos reflejos, hubo varias veces en que lograba esquivar lo que le lanzaba sin siquiera voltear, o tenía ojos en la espalda o ese mocoso tenía mucha suerte.
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Eran ya las 10 de la noche, y los 2 salieron a pasear por los techos de las zonas de comercio.
Cada que alguien notaba a Naruto casi al instante lo reconocían y le daban vítores y agradecimientos por cambiarles la vida.
Naruto sabía que la chica con quien salía era una gran fanática de los dangos, así que pensó que una buena forma de animarla sería llevarla a la mejor tienda de dangos del pueblo, supo de ella la primera vez que vino ahí.
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"Oh qué delicia, mierda que necesitaba esto" dijo Anko al comer otra bola de dango del palo que tenía. "¿verdad que está bueno? Inari me dijó que este lugar antes de la revitalización del pueblo era un humilde puesto, y mira el restaurante que es ahora" dijo Naruto alardeando inocentemente sobre que le agradezca por llevarla al mejor lugar de dangos.
"eres muy tierno Naruto, kun" susurró esto último debido a que aún sentía algo de pena llamarlo de esa forma. Iruka nunca le había llevado a pasear de esa forma, sus salidas consistían en ir a algún lugar y charlar sobre el trabajo y una que otra anécdota y para cuando terminaban ambos se iban cada uno a su casa, pero con Naruto fue diferente.
Ella podía seguir siendo la misma Anko ruda y pícara de siempre, pero con la ventaja de que Naruto se prestaba para esto y también tenía su lado perverso, lo cual la hacía sentir que estaba con alguien que realmente la comprendía, alguien con las suficientes bolas para no dejarse intimidar por ella y ser suficientemente versátil en cada emoción que ella mostraba.
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Siguieron pasando por tiendas y hasta el chico recibió algunos regalos por parte de sus fanáticas y por no sentirse mal le dio algunos a Anko cuando las chicas no lo veían, pero aparte de eso, Naruto llegó a comprarle un lujoso collar en una joyería que hace poco había abierto.
Era una estrella ninja de 4 puntas hecha de amatista, dijo que el dinero no era problema, y que, el morado de la piedra preciosa se asemejaba con su hermoso, alborotado y muy estilizado cabello.
Todo esto la conmovió, no creía que Naruto podría ser tan detallista y atento, solo había tomado en cuenta su, rendimiento en la cama, pero cuando eso pasó por sus pensamientos rápidamente trató de pensar en otra cosa con tal de no hacerle infiel a su novio, aunque sea por la mente.
"es precioso Naruto-kun, muchas gracias" dijo Anko cuando estaban viendo el regalo mientras estaban sentados en el tronco de un árbol viendo cómo la noche los acogía. Ella sostenía el collar en sus manos para moverlo y hacer que brille con la luz de la luna.
Naruto solo respondió cogiéndose de la nuca. "no es nada Anko-san".
"No, en serio, nadie había sido tan detallista conmigo desde..." Anko paró por un rato.
"¿algo anda mal?" dijo Naruto acercando su vista para lograr ver el rostro de la chica.
Anko lo pensó mucho antes de hablar, esta vez no era cualquier tontería que podría salir de su boca, de esto nunca se lo había dicho a nadie, era algo que solo 2 personas sabían. "Emm, sabes que mi sensei era Orochimaru ¿verdad?" preguntó.
"Claro, está en tu historial de shinobi profesional" dijo él sin mostrar miedo.
"él fue un buen sensei y un buen amigo al principio, se preocupaba por los demás y trataba de usar sus inventos y conocimientos para el bien común".
"fue en esa época en donde me dio esto" Anko puso su mano casi por su cuello y la movió como buscando algo, lo sostuvo un poco para que él pueda ver de qué se trataba.
"este fue un colgante que me regaló, fue cuando habíamos encontrado un alacrán muerto, y por juego incrustó la punta de su cola en una pequeña soga y me la dio".
Naruto comprendió, sabía que Orochimaru había escapado de la aldea en malos términos y que ciertos rumores decían que tomó a Anko como una simple herramienta para sus experimentos, pero no se pondría de imprudente al acusarla a ver si fue así o no.
"Eso ya quedó en el pasado, y estoy seguro que tienes gente a la que le importas" dijo Naruto.
"Sí, a pesar de todas las miradas y habladurías de la gente, pude conseguir buenos amigos".
"Entonces tenemos más en común de lo que parece" sonrió el niño y Anko le siguió el juego.
Todos en la aldea si no eran ciegos eran conscientes de los abusos que él recibía por gran parte de los habitantes de dicho lugar, tanto que cuando oyó que se iría de ahí no le sorprendió, y le hizo pensar en su propia situación, por lo que decidió seguirlo, además de que Iruka estaba en total apoyo del chico así que ambos no tuvieron problemas con salir de su aldea natal.
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Los 2 bajaron del árbol de un salto, ella más tranquila que antes, ya no estaba tan enojada, eso había bajado en intensidad, y en su reemplazo, le entró algo que podría considerarse malo dependiendo a quién le preguntaras, sentía más apego por el chico, un poco más de lo debido, y eso sumando a lo otro que él guardaba, pensó Anko temblando un poco, culparía al frío de la noche.
El viento nocturno los sopló y les dio la señal de que era hora de volver a casa, eran casi las 12.
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Llegaron a la casa de Tazuna, tenía las luces apagadas, era más que obvio que todos dormían, por lo que optaron por entrar de la misma forma en que salieron, por la ventana.
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Entraron al cuarto del chico, él primero, y ella después, pero debido a que Anko era más alta tuvo problemas para entrar por la misma ventana poco abierta por la que había entrado él, era más que nada debido a lo oscuro que estaba y no pudo medir bien su salto, Naruto reaccionó a esto jalándola del brazo para que no caiga afuera y en vez de eso entren los 2, pero con ella encima de él.
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Anko se puso roja de vergüenza, usualmente era ella quien seducía hombres por simple entretenimiento y diversión, pero una cosa era eso, y otra era que un chico muy lindo tenía una mano en su teta derecha, y para más vergüenza hoy no se había puesto sostén, por lo que Naruto estaba sintiendo su jugoso pezón, le estaba gustando tenerla así.
Naruto no estaba mejor, podía sentir muy suave el pecho en su mano con solo estrujarlo un poco, y no solo eso, las piernas de Anko se habían abierto cuando cayó, y ahora su entrepierna se estaba rozando con el miembro cubierto por la ropa del Uzumaki.
Ella llegó a sentir el pene del chico levantarse, y por alguna razón ellos habían quedado paralizados en la misma posición por al menos 2 minutos, sin decirse nada ni dar indicios que se moverían.
"Am, Naruto-kun, creo que, deberíamos … ah" dijo la jounin cuando de repente sintió que su clítoris se frotó con la entrepierna de Naruto, era enorme, igual como lo había visto por primera vez, cuando Kushina la invitó a ver el espectáculo que armaron ella y su hijo, y ahora, ese enorme miembro estaba tocando su parte más sagrada.
Lentamente recobró la consciencia, y levantó su espalda hasta sentarse, pero aún su chocho seguía pegado a él.
Naruto dejó de tener en su mano ese carnoso pecho, inclinó un poco la cabeza, no pudo ver el coño que estaba rozando, pero vio la falda ajustada que la tapaba.
"Creo que Anko-san quiere jugar de ese modo" dijo Naruto sonriéndole pícaramente.
"¡No! Emm, yo, es solo que..." tartamudeaba la chica al saber que fue descubierta.
"no te alteres Anko-san, no hay nada de malo, es más, es un gran placer tener a una chica fuerte, hermosa, inteligente, divertida y que es sinónimo de sexy en mi regazo" dijo el Uzumaki sonrojándola.
"m-me alagas Naruto-kun... pero, yo tengo novio".
"Sí lo sé, Iruka sensei, me consta que es buena persona, pero tú y yo sabemos que no es que no lo merezcas, en realidad, él no te merece, eres demasiada mujer para él" Naruto movió la pelvis haciendo que ella dé un gemido contenido.
Anko sentía que se estaba empezando a mojar ahí abajo, y todo lo que rondaba en su cabeza era lo que el chico le decía.
"Iruka es de los pocos que me han tratado muy bien, lo aprecio, pero está claro que necesitará a otra mujer para él. Confírmame algo, ¿nunca lo has hecho con él verdad?".
"ah, ¿cómo es que, acaso, tan obvio es?" dijo entre jadeos.
"solo le atiné, la verdad jamás supe si tú lo habías hecho con él, lo que sí sabía era que no te satisfacía como habrías querido, jeje, la próxima vez contén mejor tus gemidos".
Anko lo supo, él la había oído anoche, cuando estaba preñando a Mebuki, ella estaba tocándose fuera de la habitación en donde estaban procreando, pero no creyó que lograría ser escuchada con tantos gritos de satisfacción que hacían madre e hija.
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Solo dame un momento, tengo que dejar mi monedero, estorba un poco, dijo Naruto cuando la levantó y la puso de espaldas en la cama.
Solo la luz de la ventana le daba cierta visión a la chica, aunque pudo alcanzar a ver la sombra del chico ir hasta la mesa que estaba al lado de la puerta y fue ahí en donde lo dejó.
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Volvió hacia Anko, pero ella no estaba ahora del todo segura de sí seguir con esto o no.
"Naruto, no creo que, no es correcto" dijo Anko, pero sus nervios saltaron cuando Naruto se agachó y estuvo frente a frente con la intimidad de la chica.
"estás mojada, y el olor es, hipnotizante" dijo poniendo un dedo en su raja y bajándolo lentamente.
Ella direccionó su rostro hacia el techo y trató de hacer el menor ruido posible, recordó que, cruzando el pasillo estaba el cuarto en donde estaba Iruka.
Naruto abrió más las piernas de la chica y acercó su cara, puso a un lado la tanga negra y procedió a lamerle. Los nervios de Anko dieron un gran estruendo y para evitar hacerlo con su boca echó su espalda y se tapó la boca.
Mientras lamía la vagina de Anko, Naruto se quitó la chamarra y se desabrochó los pantalones.
Fue la primera vez en que alguien le estaba viendo la vagina, y se la estaba chupando, con Iruka no llegaron ni a eso, lo máximo fue que él la vio en ropa interior, pero no más allá de eso.
Trataba de cualquier forma de no hacer ruido, su mente estaba inmersa en la adrenalina, pero, extrañamente, le estaba gustando.
La amante de las serpientes siempre había sido una kunoichi que no le temía arriesgar su vida o tener emociones fuertes, tal vez su subconsciente le dijo en algún momento que podría ser buena idea buscar a alguien opuesto a eso, ahí fue cuando entró un profesor de academia que lo más violento que veía por día era ver a niños lanzar estrellas ninjas.
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La Mitarashi cada vez se estaba dejando llevar, recordando las veces en que su novio no podía ni siquiera mojarla por más intentos que este hiciese, pero ahora todo era diferente, ahí abajo le estaban haciendo maravillas una boca demasiado experimentada como para solo tener la mitad de su propia edad. Se estaba acercando al clímax.
Anko dio un suspiro medianamente ruidoso, pero no logró desfogar sus jugos como habría querido, Naruto había parado.
"¿por, qué, qué... pasó?" decía entrecortada.
"anko-san, pensé que creías que esto está mal, mírate, siendo una perra infiel, recuerda en qué posición estás. Ahora, es hora que me des placer a mí" dijo él quitándose el resto de su ropa hasta quedar totalmente desnudo y mostrando su enorme y larga verga.
A Anko el verlo en toda su gloria la hizo gotear más, era la primera vez que lo tenía al frente suyo y tan cerca, incluso de su boca estaba cayendo un poco de saliva.
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Se subió a la cama y puso sus rodillas al costado de sus pechos, ahora lo tenía a centímetros de ella, el pene erecto pasaba por en medio de sus pechos sin tocarlos.
"mira lo que me ha hecho el estar chupando tu lascivo coño, creo que será mejor que te hagas responsable ¿no lo crees?" dijo Naruto antes de reír un poco.
La cara de Anko se puso más roja, casi que lo podía tocar con sus labios.
Anko pensó: "Oh por kami es enorme, es como 5 veces más grande que el de Iruka, y está comprobado que tiene una resistencia prácticamente imparable y guarda en sus bolas un montón de leche que ya ha impregnado a 8 mujeres y contando. No quisiera serle infiel a Iruka, pero, esa verga es tan, bueno, creo que no contaría como infidelidad si la chupo un poco, después de todo, una chupada no cuenta como sexo ¿verdad?".
Anko acercó sus manos y rodeó el miembro, e inclinó un poco la cabeza para por fin tocarlo.
Le dio un beso a la punta y por dentro hizo círculos con su lengua, nunca se la había chupado a nadie, solo estaba imitando lo que vio cuando Kushina se la chupó.
Naruto agarró sus pechos y puso su pene entre ellos para luego empujar hacia adelante.
"Anko-san, no estás usando sostén, ¿acaso planeabas seducir a Iruka para luego hacerlo cuando estuvieron en el otro cuarto?, apuesto que de nuevo no funcionó ¿verdad?".
Ella no pudo responder por el miembro que entró en su boca, para ella era oloroso y delicioso, casi o igual de sabroso que los dangos.
Naruto la tenía haciéndole una rusa, fue una gran ventaja que ella tenga esos pechotes, era al menos una copa D o E.
Estuvo viajando dentro de su boca por un buen rato, cosa que hizo que su vagina moje más sus bragas, pronto estaba por venirse, y ni siquiera se la había metido.
"Oh Anko-san, me vengo, procura tomarte toda mi leche, te hará muy bien" dijo sacando su semen en toda la boca de la chica, ella abrió los ojos lo más que pudo y prácticamente el semen se metió a su estómago solo.
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Naruto sacó su pene, el esperma salía por la boca y parte de los orificios nasales de la Mitarashi, ella dejó caer un par de lágrimas como parte de la reacción, fue la primera vez en su vida en la que no era ella la dominante.
Cuando recuperó los sentidos, fue que percibió algo en su concha, pero no era una lengua.
"es hora de profanarte Anko-san" dijo Naruto tomando su pene y apuntarlo en el blanco.
"No Naruto-kun, eso no, no podría" dijo ella volviendo el sentimiento de culpa, esto ya no sería una mamada, iba a ser sexo real.
"Tal vez lo niegues con tus palabras, pero tus instintos te dicen otra cosa ¿no es así?".
"Yo... no estoy segura, pero Naruto, no estaría bien, tengo novio, además, soy virgen aún" dijo esto último en un susurro.
"¿es en serio? ¿La sexy y atrevida Anko Mitarashi sigue siendo virgen? Creí que si nunca tuviste relaciones con Iruka por lo menos lo habrías hecho con alguien más antes de él".
"N-no, es cierto que tuve un par de novios antes de Iruka, pero no llegué a más con ellos a pesar de ser mejores que Iruka, creí que, lo mejor sería, esperar hasta el indicado" dijo ella ocultándose la boca con sus nudillos.
"Te entiendo, la primera vez de una chica es muy importante, lo correcto sería que lo hagas con tu novio, pero, lo principal es, que sea tu decisión con quién lo harás" dijo Naruto moviendo su pene encima de la vagina.
"T... Tienes razón, es mi decisión, ah, ¡ah!" jadeó más fuerte.
"entonces, ¿qué me dices?, ¿estás dispuesta a darme tu virginidad?".
Anko tenía algunas dudas todavía, ni siquiera estaba usando condón, pasó un rato más hasta que se decidió. Solo movió la cabeza lentamente en señal de afirmación.
"Eso es todo lo que necesito" dijo y metió su verga centímetro a centímetro.
Ella cerró los ojos y quebró la voz al sentir que la estaban invadiendo, hasta que sintió que se rompía la barrera, su himen estaba rompiéndose dando paso al enorme pene.
Ella dio un gemido de dolor, volvió a abrir los ojos y vio que Naruto había parado, estaba esperándola a que le dé la pauta para poder seguir, podría haberse mostrado muy rudo y asertivo, pero él todavía se preocupaba por ella.
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Luego de sentir la estocada en su coño, pudo asimilar el invasor, comunicando esto con un asentimiento.
Él comenzó con el movimiento de meter y sacar, despacio y constante, como si fuera un mantra, y cada vez que llegaba al fondo ella daba un gemido.
"¿te gusta? ¿cómo se siente perder tu virginidad?" dijo él parando para levantarse lo suficiente y ver la parte en donde estaban conectados, estaba teñido de un poco de rojo por los costados, no era la primera vez del chico, pero sí era la tercera vez en que tomaba la virginidad de una hermosa chica.
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"Sí, ah, se siente bien, me gusta esto. ...este... ¿podrías seguir?, esta vez, más fuerte..." dijo ella dejando caer un par de lágrimas más debido al dolo inicial y en voz baja, estaba algo avergonzada de decir esas palabras.
Naruto sonrió al ver que ya tenía a otra mujer más a su harem, qué mejor que la salvaje Anko Mitarashi, aunque en estos momentos estaba mostrando una faceta muy inusual de su parte.
Naruto se la hundió de nuevo y siguió. Agarró la pierna de la chica para tener un mejor agarre.
Conforme aumentó sus estocadas ella hizo más ruido, pero recordó en dónde estaban así que se volvió a tapar la boca.
"Oh, ¿Anko-san tiene vergüenza de ser atrapada con las manos en la masa? O mejor dicho, con el pene en su concha" dijo él gimiendo y agarrándola ahora de la cintura para levantarla de la cama.
Anko se asustó por lo que hizo, ¿qué estaría planeando?, pensó.
Antes de que se le caiga él la sujetó de los muslos y siguió entrando en ella, ahora los ruidos que hacían sus pieles al chocar eran más altos.
"Naruto-kun, por favor, ah, no tan fuerte... podrían escucharnos".
"No me culpes Anko-san, es que tu coño es tan apretado y se siente rico usarlo" respondió.
Él paró para alivio y tristeza de ella, pero esto no duró mucho ya que inmediatamente Naruto puso los pies de la chica en el suelo, le quitó la gabardina quedando solo en mini falda y su camiseta de red, e hizo que se incline y apoye sus manos en el escritorio, le levantó la falda y se la metió otra vez en menos de un segundo, esto hizo que ella dé un fuerte grito.
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En otra habitación.
Iruka había despertado debido a un ruido, vio el reloj, era más de medianoche, y Anko al parecer no había regresado al cuarto, seguramente se fue a un bar y todavía sigue ahí, pensó.
El chunin se levantó de su cama y se estiró un poco y fue hacia la puerta para salir.
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Anko estaba mojándose por el pene de Naruto, ahora que no tenía sus manos disponibles ella optó por morderse el labio para evitar hacer ruido, pero nada podía hacer para evitar los sonidos del choque de pieles.
De pronto oyó una perilla moverse, alguien afuera había salido de su habitación.
Oh no, de seguro es Iruka, pensó.
Ella giró la cabeza para ver al responsable de su placer de infidelidad y le movió la cabeza de izquierda a derecha denotando negación, pidiéndole que se detenga a pesar de que ella estaba por llegar al primer orgasmo de su vida. "Oh, parece que Iruka-sensei se despertó, me pregunto ¿por qué será?" rio Naruto y le dio una estocada más para hacer que ella se corra encima y de un gemido que trató de parar ahora mordiéndose la mano, pero esto casi no surtió efecto.
En el pasillo Iruka caminaba por ahí cuando escuchó un ruido, pero pensó que no era nada así que siguió con su camino.
El orgasmo de Anko fue tan fuerte que la hizo llorar y babear, además de que ahora las piernas le temblaban, y habría caído al suelo de no ser porque Naruto aún la sujetaba.
Con delicadeza la dejó llegar al suelo, Anko tenía la cara en el piso y la boca abierta sacando la lengua, pensó que esto sería todo, solo le rezaría a Kami porque Iruka no los hubiese escuchado.
Pero ese no era el plan de Naruto.
El Uzumaki la puso de costado y levantó su torneada pierna izquierda.
"Oh Anko-san eres tan flexible y tu coño es tan bueno..." dijo él antes de volver a meterse en este.
Anko volvió a gemir por el intruso, no importaba qué haría, su pene siempre se sentiría muy bien.
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Volvió a empujar, y Anko no paraba de babear, estaba casi en otro mundo, cada estocada la hacía dar un paso más hacia ese hermoso y cachondo lugar como lo era otro climax luego del primero de toda su vida.
La estaba penetrando tan fuerte que su cuerpo era empujado hacia adelante, pasando poco a poco a estar más cerca de la puerta, y ya que ella estaba con la cabeza en el suelo, vio por debajo de la puerta una sombra afuera, como los pies de alguien, volvió a mirar al que la estaba dando tanto placer, y él solo le respondió con una sonrisa de oreja a oreja y un dedo tocando sus labios en señal de silencio.
El tener a su novio tan cerca de ella con su amante la hacía mojarse aún más. El peligro y morbo de ser descubiertos, y el grado de culpa que ahora era muy pequeño, todo la ponía más cachonda.
"Iruka es un idiota ¿verdad?" preguntó y solo recibió un asentimiento y un "a ha" de parte de ella.
"te encanta serle infiel con un verdadero hombre" volvió a decir y recibió la misma respuesta.
"eres mi puta ¿no?" dijo Naruto. "shi, ah ah, shoy tu perha" decía con la boca pegada el piso.
"muy bien, y como buena puta, recibirás mi carga en tu útero" dijo apretando la pierna que tenía en su mano. Ella vio otra vez la sombra de afuera y movió los ojos para ver a su hombre, con solo una frase que sellaría su infidelidad.
"hazlo dentro" dijo ella.
"pues tómalo" susurró al momento en que se hundió más en ella y dejó correr su semen a través de la vagina de Anko provocando que dé un jadeo sin sentido mientras veía pasar la sombra. Iruka había ido al baño que se encontraba al final del pasillo, mientras que el coño de su novia era invadido por el esperma de su alumno de academia.
Anko quedó desmayada de tanto placer, y Naruto se salió de ella dejando que de su vagina salga semen por las piernas de la chica.
"Ahora eres mía, Anko-san" dijo Naruto. Con cuidado la tomó de forma nupcial, y antes de levantarla, vio en la puerta el pequeño sello anti sonido que puso hacer rato.
Caminó hasta dejarla en la cama y él se puso al lado suyo.
"Buenas noches, Anko-san" dijo él y como si fuera un acto consecuente ella aun estando dormida se acercó a él y puso su cabeza en su pecho.
