CAPITULO 3: VIAJE A GOGMEN
-¡Al fin!- dijo Shifu mientras caminaba hacia la calle -¡Hong!- lo nombró por su nombre.
Detrás de Shifu aún estaba el que atendía el bar, quedo herido por el golpe que recibió. Apenas logro levantarse del suelo y se volvió a caer.
-¡Shifu!- dijo Hong saludando a su amigo, era un panda rojo con una vestimenta blanca, al parecer era alumno de alguna escuela de Kung Fu porque tenía cinturón negro –Perdóname el retraso. Planeaba tomarme unas bebidas contigo y hablar pero al parecer…- dijo mirando el desastre que había en la taberna por la pelea.
Shifu lo miraba con alegría, era como si lo conociera de toda la vida, como si hace muchos años que no lo había visto. Cuando llegó, lo abrazó muy fuerte.
-¡Hong! Pensé que jamás te volvería a ver de nuevo- y seguía con el abrazo emotivo.
Hong lo abrazo a él también, al parecer tenían una relación muy especial. Shifu dejo de abrazarlo, estaba muy entusiasmado, quería saber de él.
-Cuéntamelo todo Hong ¿Cómo esta papa?- le preguntó.
Hong también estaba muy contento, era el reencuentro que tanto había esperado.
-El viejo se encuentra mejor que nunca, trajo a su novia Mimi y la invito a vivir en la casa- dijo sonriendo. Al parecer, Hong no era nada mas ni nada menos que el hermano de Shifu, los dos eran hijos de Shirong.
Shifu se reía ante tal noticia -¡Papa sigue igual que siempre! No ha cambiado nada- dijo recordando que su padre había tratado conseguir novia desde la muerte de su madre. Había traído a tres novias anteriormente, con las cuales termino.
Hong y Shifu no se habían visto hace muchos años, en pocas palabras, desde que tenía años. Luego de que Shirong dejara a Shifu en el palacio cuando tenía tres años, el empezó a buscar a su hermano desesperadamente. Cuatro años más tarde, los dos se reencontraron teniendo Shifu 7 años y Hong 9 años.
-¡Hey! Papa me dijo que fue de visita al palacio- dijo haciendo mención al reencuentro que tuvo Shifu con su padre en aquella ocasión -¿No le has preguntado por mí?-
Shifu se puso algo nervioso pero se reía -¡Ay sí! Es que tenía muchas cosas en la cabeza y para cuando me acorde de ti ya se había ido- dijo medio incomodo, no quería que su hermano pensara mal de él.
-¡Bah! Ya no importa- dijo Hong como si no le molestara en lo absoluto, estaba contento de haberse reencontrado con su hermano después de tanto tiempo.
Shifu recordó algo de repente que le dio nostalgia –Oye Hong, ¿Por qué usaste tu nombre clave en la carta que me mandaste?- dijo porque recordó que cuando eran niños jugaban a los agentes secretos, usaban nombres clave, el de Hong era "Roten" y el de Shifu "Meister".
-La carta iba dirigida a ti solamente, nadie además de ti sabe que mi nombre clave es Roten, pensé que te acordarías- dijo Hong con una sonrisa en su rostro, aun no se podía creer que por fin después de años volviera a reencontrarse con su hermano, y recordar aquellos momentos de la infancia lo ponían nostálgico.
Shifu conocía bien a su hermano –Bueno Hong, supongo que me has llamado por un motivo en específico, ¿Qué tienes para mí?- dijo mientras dejaba la pistola que tenía en sus manos, la que le quitó a los delincuentes.
La mirada de Hong se tornó seria y comenzó a explicarle a Shifu –He venido a advertirte sobre algo hermano- luego desvió la mirada hacia la pistola que Shifu había dejado en el suelo -¿Me podrías pasar aquella pistola?- le preguntó mientras la señalaba con el dedo. Shifu se dio vuelta para verla justo donde la había dejado, se agacho y la tomo entre sus manos. La observo detenidamente unos segundos para verificar si no estaba cargada.
-No está cargada- dijo Shifu mientras se la entregaba. Hong alzo la mirada hacia él y sonrió –Mejor así, no queremos provocar un accidente con esta cosa ¿verdad?- dijo mientras Shifu le daba la razón con la cabeza.
Hong estaba observando la pistola entre sus manos, buscando algo entre los escritos grabados en ella. Shifu prestaba atención, no sabía lo que quería hacer su hermano.
-¡Lo sabía, justo como lo sospeche!- dijo al haber descubierto algo fascinante.
-¿Qué pasa Hong?- le pregunto Shifu a su hermano sorprendido.
-Estas pistolas no son originales de Industrias Hsuan Wu- dijo Hong. Shifu no sabía a lo que se refería -¿Industrias Hsuan Wu? ¿Qué significa?- le pregunto.
Hong sabía que algo serio estaba ocurriendo, esto no era normal y sus sospechas lograron resolverse, ahora el peligro era real –Escucha Shifu, Industrias Hsuan Wu es la industria que creo las pistolas, el superintendente les dio esa tarea. Hace unos días hubo robos en esa industria, lo que robaron fueron las mismas pistolas que habían creado- esto sorprendió a Shifu.
-Entonces…- dijo mientras volteaba hacia atrás mirando a los cocodrilos que estaban tirados luego de la pelea que tuvo en el bar -... ¿Esos cocodrilos eran los ladrones?-
-No Shifu, eso pensé hasta que empecé a sospechar. Cuando robaron las armas, sospeche que las utilizarían para algo más que solo asaltar como suelen hacer. Mis sospechas fueron ciertas.- y le mostro la pistola a Shifu –Esta pistola no es de Industrias Hsuan Wu, es una réplica- Shifu se sorprendió y a la vez se sentía muy contento. Al superintendente Leng se le habían ido el control de las cosas.
-Empezaron a replicar armas y las venden como un negocio clandestino. En pocas palabras, estas armas ya no son solamente del ejército- dijo Hong, estaba alterado por la grave situación.
-Eh…- Shifu no sabía que decir, ya tenía demasiada información que debía procesar. Pensó lo más rápido -¿Tienes algún nombre?- es lo primero que se le vino a la mente, quería saber quién era la mente maestra detrás de esto.
Hong lo miraba con cara seria -¿Enserio? ¿Me ves cara de que lo tengo? Si lo supiera ya lo habría atrapado- Shifu ante esto intentaba no reírse –Aja… si seguro- y sonreía mientras volteaba, parecía que tenía una idea.
-Oye, creo que sé que hacer- dijo Shifu –Ven, sígueme- se dirigió dentro de la taberna donde estaba todo destrozado por la pelea. Los cocodrilos aún seguían ahí. Hong lo siguió, no sabía que tenía planeado hacer.
Shifu se acercó a uno de los cocodrilos que estaban despiertos, era el mismo que le intento disparar. El cocodrilo estaba herido y tenía un ojo morado. Shifu lo miró seriamente y le mostro la pistola que tenía en sus manos.
El cocodrilo estaba inconsciente, así que Shifu le dio tres cachetadas rápidamente para que se despertara, muy efectivo por cierto, reacciono al instante.
-Hey…- dijo Shifu irritado. El cocodrilo no paraba de moverse, estaba muy mareado, hasta que finalmente pudo prestarle atención. –Me vas a decir quién les vendió esto o yo mismo te voy a hacer hablar- dijo Shifu con un tono amenazador que podría inquietar a cualquiera.
El cocodrilo lo miró con furia -¡Vete al diablo!- dijo con una voz ronca. Shifu sonrió y le hizo una seña con los ojos para que observara su mano. El cocodrilo entendió esto y al observar su mano se encontró con una sorpresa. Shifu le sostenía el dedo. -¡La llave dactilar Wuxi!- exclamo el cocodrilo al darse cuenta. Hong se asustó, abrió ambos ojos y empezó a sudar por todos lados – ¡Shifu ni se te ocurra hacer eso!- dijo rápidamente casi al borde de decirlo gritando.
El cocodrilo comenzó a reírse como un completo demente -¡Tu no lo harás!- dijo mirándolo con una expresión malvada mientras sonreía –Si muero nunca sabrás quien es el que me la dio- Shifu ante esto le apretó aún más el dedo -¡Pruébame!- dijo con una vos ronca mientras sonreía y arrugaba su frente. Hubo un momento de tensión, si Shifu hacia esta técnica el lugar explotaría por completo. Hong estaba cada vez más nervioso, se puso las manos a la cabeza y miles de pensamientos pasaban por su cabeza ¿Lo hará o no? ¿Acaso se ha vuelto loco? Shifu y aquel cocodrilo se miraban. El cocodrilo, al ver que Shifu no estaba nervioso, no cambiaba su expresión tan amenazadora, cada vez se asustaba más. Shifu estaba a punto de bajar el dedo para hacer la llave. A este punto ya estaba temblando y Hong estaba sudando a más no poder. Estaban pálidos los dos, no sabían qué iba a hacer Shifu.
El cocodrilo explotó -¡Esta bien te lo diré!- gritó -¡Yo hice esas replicas!- Shifu al oír esto arrugo la frente y se preguntaba cómo era posible que un cocodrilo cualquiera pudiera hacer una réplica tan exacta. Aunque, con los años que ha vivido sabía que todo era posible, hasta que el panda más gordo con falta de experiencia en el Kung Fu se vuelva el guerrero dragón.
-Escuche señor- dijo el cocodrilo más calmado –El robo a Industrias Hsuan Wu no fue cualquier cosa, era gente extraña, desaparecieron de la nada, tenían poderes especiales- Hong arrugo la frente -¿Qué?- dijo en voz alta. Shifu no podía creer lo que estaba oyendo, las cosas cada vez se ponían más raras. Recordó que los cocodrilos habían hablado de la desaparición de uno de los presos que era sospechoso de dejar los mensajes en Gogmen. Se preguntaba si el robo a Industrias Hsuan Wu y lo que pasaba en Gogmen estaban conectados de alguna forma. ¿Quién estaba detrás de esto?
-Shifu ¿Qué es lo que estás pensando?- dijo Hong, también tenía una sorpresa –Yo estoy enterado de lo que pasó en Gogmen, esto es muy sospechoso ¿Qué planeas hacer?- le dijo.
Shifu soltó al cocodrilo y miro a su hermano poniéndose de pie –Parece que yo junto a mis alumnos haremos una pequeña visita a Gogmen-
