El Regreso
Oogway estaba mirando por la ventana, dentro del palacio de Jade. Era una mañana muy bella, estaba saliendo el sol detrás de aquella colina, había arboles magnolia rosa y la ciudad desde lejos se veía hermosa. Era una vista que transmitía paz.
Oogway se estaba sentado en una silla, a punto de tomar una taza de café. Se veía muy joven, no era la tortuga vieja que todos recordaban, parecía que el tiempo se volvió atrás y no había pasado nada. Eran aquellos tiempos en el que no había complicaciones y reinaba la paz. La luz del día se reflejaba en Oogway por la ventana, mientras tomaba su taza de café. Él estaba con una sonrisa en su rostro. De repente todo cambio, ni bien apoyo su taza de café en la mesa, apareció Shifu con una cuchilla, clavándola fuertemente contra la mesa.
Shifu estaba con los ojos totalmente negros y tenía una sonrisa macabra en su rostro. Su piel estaba tan pálida y hacia tanta fuerza apretando el cuchillo contra la mesa que las venas se le remarcaban en la frente. Estaba temblando de tanta fuerza que hacía y la mesa se empezaba a partir cada vez más.
-¡Estas son las consecuencias de lo que me hiciste! ¡Viejo mugroso!- dijo con una voz macabra y sádica, como si se refiriera a que lo iba a matar.
De repente Shifu despertó de su extraña pesadilla, se encontraba en el restaurante del Sr. Ping, y la policía estaba ahí. La policía como siempre, eran los búfalos.
El Sr. Ping estaba sentado en una silla con una bolsa en la cabeza, estaba herido y golpeado. Po estaba sentado junto a él, también durmiendo, al parecer la noche anterior nadie había dormido nada.
El panda estaba babeando sobre la mesa en donde estaba sentado y roncaba como un salvaje. Le lanzaba el mal aliento a su padre, El Sr. Ping, porque ni siquiera se había lavado los dientes.
-¡PUAJ!- soltó en voz alta el ganso, que al instante comenzó a toser. Le dio una palmada en la cabeza al panda para que se despertara – ¡Wuaaaa!- gritó Po y levanto la cabeza sin darse cuenta de que el Sr. Ping estaba justo arriba de él y le golpeo en el pico.
-¡¿Quién está ahí?! ¡¿Qué pasa?!- dijo Po mientras giraba la cabeza para ambos lados en pose de pelea. El ganso se estaba tocando el pico y haciendo gemidos de dolor que apenas se escuchaban porque se estaba tapando con sus alas.
-¡Uy! Papa, lo siento…- dijo con cara de arrepentimiento, más bien luego dio un largo bostezo, estaba cansado. Solo se sentó y puso la típica pose de aburrimiento mientras esperaban a que la policía lo citara al Sr. Ping a dar declaraciones.
Shifu aún se estaba despertando de su pesadilla, se puso las manos sobre la cabeza y se froto ambos ojos. Su cara era como si la pesadilla que tuvo fuera normal de todos los días, aunque a la vez estaba algo aturdido y preocupado por eso. No sabía que significaban esos sueños que había tenido desde la muerte de Oogway. El en sus pesadillas siempre se veía el mismo como un psicópata asesino, se preguntaba si no se estaría volviendo loco.
Po se acercó a Shifu para hablar, estaban los dos con caras de cansados.
-¿Cansado?- dijo Po
-Si- respondió Shifu rápidamente teniendo la misma pose de aburrimiento y de cansancio –Estuve toda la noche despierto. Ocupándome de mis asuntos…-
Po sonrió y arrugó la frente –Maestro… hacerle esta pregunta me incomoda un poco, pero…- Shifu dirigió la mirada al panda y arrugo la frente -¿Si?-
Po estaba al borde de la risa -¿Tiene usted novia?-
-¡No!- dijo con la misma pose de aburrimiento y con la voz ronca calmada y muy grave –Ya no saben que más inventar ¿verdad?- Po mostro su cara de vergüenza.
-Yo tengo mis asuntos panda. Además creo que les contare de que se tratan, no me quedara otra- al oír esto Po se preguntaba qué es lo que Shifu andaba ocultando. Ha estado ocupado con sus asuntos durante unos días, saliendo del palacio durante la noche., lo que llevo a los cinco furiosos a sospechar de alguna novia.
De todas formas, aún tenía una duda rondándole por la cabeza desde que había llegado. – Maestro Shifu ¿Está seguro de que no vio algo más anoche que nos pueda ayudar?- preguntó el panda.
-No Po. Ya te lo dije, llegue del bar y me iba camino al palacio. Entonces encontré a tu padre tirado en el piso, todo golpeado. Dijo que le habían robado y te llame a ti para avisarte. Luego vino la policía.- le explico nuevamente al confundido panda.
-¿Sabes al menos quien fue el que llamó a la policía?- preguntó Po, aun no le cerraban algunas cosas. Shifu miro a su alrededor, y detuvo su mirada hacia los policías. Estaban dos policías hablando con Hong en la entrada del restaurante. Uno de ellos estaba tomando nota mientras que el otro hacia las preguntas.
-¿Ves al sujeto que está hablando los policías?- dijo Shifu señalando a Hong. Po lo observo detenidamente –El llamó a los policías- dedujo Po.
Shifu afirmó con la cabeza –Es mi hermano- dijo. Po se sorprendió mucho, había bastantes cosas que contar y muchas cosas que explicar -¿El? ¿Su hermano? Pero si ni siquiera se parece a usted, le falta todo, le faltan las canas, las arrugas, además sus brazos son tan flacos que parecen de palo…- Po se calló cuando se dio cuenta que Shifu lo miraba de una manera seria que daba miedo –Eh… yo… este…- y antes de que Po pudiera decir algo Shifu comenzó a reírse a carcajadas – ¡Jajaja! ¡Mis brazos de palo! ¡Tienes razón! Jajaja!- bueno, ya sabes lo que dicen, quien no es capaz de reírse de sí mismo, está expuesto a que le duela cuando los demás se rían de él. Po estaba confundido, acaso Shifu se había vuelto loco, él no es así ¿Qué le había pasado? Da igual, él también se puso a reír con Shifu.
De repente uno de los policías llamó al Sr. Ping a declarar, camino hacia ellos rengueando, el piso estaba lleno de pedazos de madera que quedaron de las mesas y sillas destrozadas luego del incidente. Po se levantó para ayudarlo a caminar, daba lastima solo mirarlo. El Sr. Ping tenia moretones por todos lados –Gracias Po- dijo mientras se dirigía hacia los policías.
Los policías estaban serios, a punto de hacerle la primera pregunta. –Sr. Ping ¿Recuerda algo del incidente que nos pueda ayudar a completar la investigación?- preguntaron –Recuerdo perfectamente que los bandidos eran de estatura muy baja y llevaban armas de fuego. También recuerdo como me daban las golpizas contra el suelo y me pisoteaban. ¿Dónde estaban ustedes? ¿Eh?- dijo el Sr. Ping con expresión de enojo en su rostro. -¡Papá cálmate!- dijo Po para que su padre no armara lio –Jejej, el solo esta estresado es todo- y soltó una ligera risita, pero el panda estaba muy nervioso. El ganso no cambiaba su expresión y los policías lo miraban serio.
-También recuerdo perfectamente que vino un sujeto raro y les dio su merecido a esos bandidos. Salieron corriendo y nunca más volvieron- lo que dijo el Sr. Ping los sorprendió a todos -¿Un sujeto dice?- pregunto el policía que estaba anotando las declaraciones. -¡Sí! Ese sujeto me salvo la vida- dijo el Sr. Ping, aun no cambiaba su expresión de enojado, haciendo que Po se pusiera más nervioso. De repente una de las vecinas del Sr. Ping que estaba al lado había escuchado la conversación y desde lejos, fuera del restaurante, habló -¿Quién lo hubiera imaginado? Un sujeto hace en una noche, el trabajo que estos incompetentes deberían hacer- dijo señalando a los policías con quienes estaban hablando. Los policías tenían esa expresión de furia en su rostro, lo que pasaba es que la gente se estaba dando cuenta de lo que el gobierno estaba haciendo. Creció la paranoia hasta el punto en el que creyeron que el gobierno tenía una especie de plan para dominarlos a todos, pero primero debían eliminar a los guerreros del palacio de jade para que no causaran problemas, por esa razón les pidieron que se retiren, ya iban a dar la orden oficial para clausurar el palacio. El gobierno, al haber creado armas de fuego, tuvo en parte, la culpa de que ahora, las mafias más peligrosas del estado las hayan clonado para realizar múltiples ataques. Sabiendo cómo está la situación actual en el Valle, la gente solo les queda poner la fe en los héroes, el palacio de Jade, los maestros del consejo, etc.
La señora siguió hablando fuera del restaurante -¡Yo sé quiénes son ustedes! ¡Corruptos! ¡Dejen de intentar por una vez de dominar el estado porque las cosas se les salen de control!- dijo refiriéndose a la creación de las armas de fuego, creyendo que la creación de esas armas eran para dominar el estado, que todos eran corruptos.
Po, estaba poniéndose la mano sobre la cabeza –Aquí vamos de nuevo…- se dijo a sí mismo. Po, Shifu y los demás sabían que se acercaba el fin, iban a clausurar el palacio y dejarle la justicia a manos de personas que si están capacitadas para lidiar con estos problemas. La pregunta es ¿Todo esto es para controlar el estado? ¿Es una corrupción? La gente cree que hay una alianza entre el gobernador de la provincia y el intendente del Valle, las teorías conspirativas nacen, el peligro y la inseguridad crece más cada día, las ciudades ya no son seguras debido a que la mafia tiene el control sobre las calles casi por totalidad, el problema del Valle ahora es el problema de toda China.
En fin, volvamos en donde nos quedamos. Luego de que la discusión entre esta señora y los policías terminara de una vez, la gente quedo con una duda. –Bien señor. Afirmo usted que un sujeto vino y les dio su merecido a esos ladrones ¿Podría describirlo?- le pregunto uno de los policías al Sr. Ping. Su respuesta puede que no asombre a ninguno de los que estaban presentes en aquella charla, pero si a los espectadores que saben perfectamente de quien hablo.
-Recuerdo haber visto la silueta de un tigre- explico el Sr. Ping –Casi no lo pude ver bien, pero estoy seguro que era un tigre blanco y llevaba un uniforme muy extraño- todo era muy raro, el S. Ping había dicho algo que nadie podía creer, con los problemas actuales de China era obvio que iba a salir un justiciero a pelear. Los policías quedaron asombrados con sus declaraciones, pero había algo mas -¡Ah, se me olvidaba! Se le cayó esto mientras estaba peleando- el Sr. Ping les entregó una placa circular con un símbolo extraño. Era parecido al símbolo que se utiliza para representar el Wi-Fi hoy en día, solo que esta tenia características diferentes. El símbolo era dorado, brillaba y no tenía ninguna imperfección, estaba totalmente intacto. A Po le parecía cada vez más raro, lo que cuenta su padre parecía una locura, pero tenía pruebas que lo demostraban. De repente al panda se le ocurrió una genial idea -¡Oye pa! Eres muy bueno dibujando ¿Te importaría si haces un dibujo de aquel sujeto?- el Sr. Ping sonrió con toda la cara llena de moretones, le pareció buena idea –Vengan conmigo, yo les mostrare como era ese tal sujeto. ¡Y créanme es lo más raro que he visto en mi vida!- fue a la cocina del restaurante a buscar los lápices de dibujo y las hojas de papel. Los policías entraron junto con Po mientras esperaban a que el Sr. Ping encontrara lo que necesitaba -¡Po! Acuérdate lo que te he enseñado- dijo mientras seguía revolviendo las cosas. -¿Qué?- pregunto Po, no sabía a lo que se refería su padre. El Sr. Ping se le estaba acabando la paciencia -¡Po, se amable con los invitados!- dijo gritando. Po recordó -¡Ah, sí!- y mirando a los policías dijo –Señores ¿Les puedo ofrecer una taza de café o algo? A mi papa le tomara algo de tiempo terminar el dibujo- los policías se miraron el uno al otro -¡Okey!- dijeron los dos al mismo tiempo.
Unas horas más tarde, luego de haber hablado por mucho tiempo, el Sr. Ping había terminado aquel dibujo -¡Vengan, ya lo termine!- y todos se levantaron de la mesa. Uno de los policías acerco la cabeza para ver el dibujo, al mismo tiempo los otros dos hicieron lo mismo. Lo que vieron los dejo asombrados de por vida -¡Ese es el sujeto!- dijo el Sr. Ping con una sonrisa en su rostro. Uno de los policías puso cara de frustración -¡Esta usted loco!- dijo en voz alta. Y es que el dibujo era de un tigre blanco, con un traje desconocido, casi futurista, tenía luces por todos lados, parecía un traje sacado de Tron Legacy. Nadie lo tomo enserio, todos excepto Po creían que era mentira y que el viejo había perdido la cabeza. Po, además de estar asombrado, estaba intrigado, no sabía de qué se trataba, aunque su cara se veía familiar. Es como si a ese sujeto lo hubiese visto antes, pero es que el dibujo era tan irrealista que no podía reconocerlo. Po se paró y se fue de la cocina mientras el Sr. Ping discutía fuertemente con los policías. Él tenía muchas cosas en la mente. Se paró fuera de la cocina y observo que Shifu estaba dormido otra vez.
Po fue a despertarlo -¡Maestro Shifu! Tiene que ver esto, venga conmigo- Shifu lentamente abrió los ojos y siguió a Po hasta la cocina. Luego de contarle todo lo sucedido, Shifu vio el dibujo. Estaba totalmente desconcertado y es que con todas las cosas que estaban pasando, esto era lo único que faltaba. El Sr. Ping miraba a Po con cara enfadada -¡Po! Para que le muestras el dibujo a tu maestro. Para que más gente se burle de mí- lo que dijo hizo que Po sintiera un poco de lastima por él, ya que nadie lo tomaba enserio nunca cuando decía las cosas. Pero a la vez estaba un poco enfadado por la forma en la que hablo del maestro -¡Papa! El maestro Shifu no es así.- dijo mirándolo serio –Usted le cree a mi padre ¿Cierto maestro?- pregunto mirando a Shifu. Él estaba totalmente concentrado, mirando cada detalle del dibujo del Sr. Ping –Po, yo no sé qué está pasando aquí, pero se perfectamente que tu padre no es un demente… Yo le creo- dijo Shifu viendo que el Sr. Ping estaba al borde de las lágrimas. Él no era una mala persona, era de carácter gruñón pero necesitaba un poco más de amor, las palabras de Shifu lo conmovieron hasta el punto en el que se sentó y se puso a llorar en silencio. Esto le partió el alma a Po y se sentó junto a su padre mientras Shifu contemplaba aquella escena. Po no dijo una palabra, observo a su padre y solo lo abrazo apoyándolo. El Sr. Ping siempre estuvo ahí para Po, era el momento de compensarlo –Papa…- dijo con una voz quebrada el panda, mirándolo con lágrimas en los ojos, a su padre quien lo crio, todo golpeado y lleno de moretones, poniéndose a llorar y tapándose la cara con ambas manos -…Si tú necesitas algo, puedes pedirme lo que sea- a esto, Shifu sonrió apenas, casi conmovido y aguantándose las ganas de llorar, pero una lagrima logro caerle de sus ojos. Shifu nunca tuvo un momento asi con su padre.
Po extendió su brazo para pasarle unos pañuelos a su padre, asi se secaba las lágrimas. El Sr. Ping se pasó los pañuelos mientras Po le hizo una señal a Shifu para que los dejara a solas un momento. Shifu entendió y amablemente se fue.
EN EL DESPACHO DEL INTENDENTE LENG
El intendente Leng estaba escribiendo cartas, tenía mucho papeleo que completar. Aun tenía puestos sus lentes mientras escribía, era un hombre serio, bien elegante y tranquilo. Sobre la mesa tenía una copa de vino rojo, de la cual no había tomado todavía un sorbo. Se escuchaban pasos en la puerta principal del despacho, parecía que alguien iba a entrar. La puerta se abrió y frente a la puerta estaba Shifu, pero Leng seguía escribiendo como si nada.
-Shifu tome asiento por favor- dijo sin alzar la mirada, seguía terminando de escribir las últimas líneas de su carta –Me entere de lo que paso en el restaurante- y alzó la mirada hacia Shifu -¿Quieres un trago?-
Shifu observaba la copa de vino, contemplo la perfecta elegancia del despacho, todo estaba totalmente limpio, los estantes estaban ordenados, todo se veía muy diferente a la última vez. De repente Shifu sonrió –Yo solo bebo en ocasiones especiales, pero… considerando que me siento muy especial puedo aceptar ese trago- Shifu se sentía tranquilo, mientras hablaba con Leng es como si todos los pensamientos que le rondaban en la cabeza y todas las incomodidades que había sentido durante la semana se hubieran esfumado. Se sentía victorioso.
Leng solo saco la botella y le sirvió la copa –Que alegría…- dijo mientras savia la copa. El vino hacia burbujas a medida que subía y su color era un rojo fuerte. La copa era transparente y brillante, estaba tan limpia y tan bien cuidada que parecía de cristal –Teniendo en cuenta que te hice sentir como basura la semana pasada debo preguntarte…- y lo miro fijamente a los ojos -¿El motivo de su visita maestro, es con objetivo de burla?-
Shifu observo a Leng sonriendo mientras con su mano derecha contemplaba su copa de vino –Le salió mal la jugada señor intendente. Ahora la mafia controla las calles. No se me escapo ni un solo detalle y conozco muy bien al gobernador de la provincia- Leng lo miro seriamente sin perder la calma en ningún momento -¿A qué se refiere?- pregunto.
Shifu bebió un sorbo de su copa y luego la dejo sobre la mesa –Es raro que un hombre pacifico le haya prestado la mayor parte del dinero de la provincia para hacer esas armas del infierno. Mas sabiendo que no estamos en condiciones de prestar esa cantidad de presupuesto, la provincia quedo en una mala situación económica. Para colmo las clonaron, la mafia tiene el control de las calles fuera y dentro del valle, comenzaron los saqueos y este problema se esparció para toda China como un brote viral. Esta ciudad está ardiendo y cayendo como cenizas en el suelo. ¿Qué quería lograr? No me sorprende que las personas estén con las teorías conspirativas y culpándolo de corrupto, a ti y al gobernador de la provincia.-
Leng lo miraba serio y sin fijar la mirada en otro lado, se quitó los lentes y los guardo –Si el gobernador me dio el presupuesto, y los medios no es mi problema. Yo no mandó sobre él y sobre sus decisiones. El sabia los problemas que esto traería, como tú dices no estamos en condiciones. Eso deberías preguntarle al mismo gobernador, yo no tengo nada que ver.-
Shifu se empezó a reír como un enfermo mental delante de Leng. Se calmó un poco y volvió a tomar un sorbo de su vino –Me quieres ver la cara de idiota. Yo sé lo que estás haciendo Leng, y voy a quitarte esa careta de bueno- y Shifu termino de beber su copa. Agarro la copa de vidrio y la tiro contra la pared, rompiéndola –Tu…- dijo Shifu mientras señalaba a Leng, se reía apenas –Tú me desesperas ¿sabías eso? Me estas convirtiendo en un monstruo maniaco, pero a la vez te lo agradezco, esta careta me sienta muy bien- Shifu estaba totalmente fuera de control en aquel momento, nadie sabía lo que le estaba pasando, quizás sus pesadillas tenían algo de realidad ¿Se estará volviendo malo? ¿Qué significaba? Ustedes saben perfectamente que ese no es el típico carácter amable de Shifu, algo había despertado en él, de todas formas, logro darle un escarmiento a Leng para que supiera que por más que estuvieran por clausurar el palacio, él y los cinco furiosos, junto al guerrero dragón, están de vuelta y no importa que tan grande sea la amenaza, harán lo que sea por proteger a China, a su pueblo. Esto es más insidioso de lo que imaginan y hay más cosas involucradas en esto de lo que creen.
Leng quedo sentado en su silla sin mover un dedo, luego de unos segundos se paró y se fue caminando por el largo pasillo del departamento. Bajo unas inmensas escaleras hacia abajo y al final había una puerta. Leng la abrió lentamente y entro a un cuarto oscuro, había una sola luz que iluminaba aquel trono color plateado donde se sentaba un sujeto encapuchado.
Leng se arrodillo sobre aquel sujeto –Mi lord, he logrado el objetivo.- dijo mientras esperaba la respuesta de aquel sujeto encapuchado. Este sujeto tenía algo que lo hacía familiar, sus piernas eran de un ave – ¿Lograste eliminar a los maestros del palacio?- pregunto aquel ave misteriosa a la que no se le podía ver el rostro.
-No mi lord. Pero he logrado despertar el ojo del dragón. ¡Este es su momento!- contesto Leng, pero el sujeto no respondió -¿Qué debo hacer mi lord?- le pregunto.
-Trae a los demás, diles que lo traigan ante mí- y con esto sale de sus sombras. El rostro desfigurado de aquel ave, con la mitad de la cara quemada, con un ojo lastimado y una cicatriz que le cruzaba todo el ojo derecho -¡Lo quiero ante mí!- se empezó a reír como un maniaco –Pronto obtendré mi venganza, panda mal nacido- dijo susurrando con una expresión enfadada. ¿Esa ave era Lord Shen? Si, había sobrevivido pero no era el mismo, era el diablo en persona.
