Capítulo 15

Y MIENTRAS TANTO, 3

Poseidón en esos momentos no era un dios feliz, por lo contrario, se encontraba furioso.

Su hija, su preciosa hija no aparecía. ¡Por Rea! Mataría al que la tuviera. Ahora, su mirada estaba enfocada en aquellos semidioses que le miraban con pavor y completamente confundidos.

-Señor…señor Poseidón…nosotros…estábamos—balbuceo la hija de atenea dando un paso adelante.

Pero antes de que la niña terminara de hablar, las puertas del salón se abrieron y por ella ingreso una enfurecida reina del mar quien camino rápidamente hasta quedar frente a su esposo y decirle.

-Ya se donde se encuentra tu hija—Poseidón la miro, con los ojos bien abiertos, al igual que los semidioses, pero antes de que alguno pudiera decir algo, con un movimiento de su mano, Poseidón los hizo desaparecer de allí.

-¡Oiga espere…! —trato de decir Tyler antes de esfumarse en una brisa marina.

-Habla. —exigió Poseidón ansioso.
Entonces, la reina del mar comenzó a hablar, de la información que había aprendido de un Delfín que a su vez había sido informado por una gaviota que a la vez había sido informada por un pejelagarto.
La mirada sombría de Poseidón hizo estremecer a más de uno en aquel salón del trono de Atlantis.

-Así que mi hijo me ha traicionado…-murmuro con mortal calma el dios del mar.

-Querido esposo, creo que deberías esperar hablar con nuestro hijo…

-Querida esposa, yo le advertí que pasaría si hacia esto…

-¡Vamos Poseidón deja de actuar como un idiota! —exclamo la reina de Atlantis -¡No es como si pudieras protegerla todo el tiempo…algún día si ella lo decide tendrá que casarse y no esperaras que sea contigo!

-Si es necesario, si es la única forma de mantenerla segura, tendré una segunda reina, querida esposa.

Ok, todo el lugar se quedó en absoluto silencio y la reina de Atlantis solo pudo decir.

-¿Qué? —murmuro sin creérselo la diosa. -¡Acaso has enloquecido! ¡es tu hija! ¡Tu propia hija!

-Y tu eres mi sobrina, Hera es la hermana de Zeus y bien sabes que este incluso estuvo involucrado con su hija Perséfone—se justifico el dios del mar—Nuestras conexiones no nos han importado en estos asuntos.

Pero su esposa no estaba dispuesta a ceder.

-¡Pero aun así lo que dices es una locura, ella es una semidiosa y dudo mucho que este de acuerdo con esto!

-La convertiré en una diosa, la mantendré a salvo como mi segunda reina, nadie la tocara o profanara, ¡nadie! Ni siquiera yo…bueno al menos que…

-¡Acaso te estas escuchando! —Poseidón la miro con el ceño fruncido-¡Estas perdiendo el juicio!
Poseidón miro a su esposa por un segundo, una expresión sombría grabada en su rostro.

-¿Eso es todo lo que tenías que decirme? Esposa.
Los ojos de la reina brillaban con furia.

-Si, eso es todo esposo—y salió del salón del trono.