Capítulo 16

Ahora… ¿Apolo?

Percy tenía los ojos bien abiertos mientras sentía los labios de su medio hermano sobre los de ella ¡Que hades!

Trato de empujarlo lejos de ella, pero el dios se las arregló para mantenerla cerca de él y seguir besándola, por un momento cedió, por un segundo casi se pierde en los labios de Tritón.

Pero su voluntad fue más fuerte y de un rápido movimiento con su rodilla golpeo el mini tridente del dios menor. Los ojos de este se abrieron enormemente al sentir el dolor del golpe provocando que se separara e la semidiosa que aprovecho ese momento para escapar.

Ahora la cuestión era ¿A dónde ir? No conocía nada esa isla y si lo que dijo su hermano es cierto, estaba en medio de la nada.

El agua, pensó, tengo que ir al mar y avisar a mi padre mi ubicación.
Con ese plan en mente corrió fuera de aquel palacio, esquivando a los sirvientes y guardias. Corrió no sabía por cuanto tiempo, pero sus esfuerzos fueron recompensados cuando diviso entre la espesura del bosque el mar, ya falta poco, pensó animada.

Pero tuvo que detenerse cuando de la nada, Tritón se materializo frente ella a unos metros de distancia, interponiéndose entre ella y su salida de allí con los brazos cruzados.

-Eso no fue muy educado de tu parte dulce hermana. —dijo Tritón con voz tranquila.

-¡No voy a casarme contigo, Tritón! —Percy se paró erguida, como extrañaba su espada. —Creo que lo deje más que claro.
Sin embargo este sonrió con calma.

-Oh dulce hermana, creo que no tendrás mucho que decir, no es decisión tuya. —le dijo divertido.

La furia de Percy emergió, el suelo se sacudió.

-¿Y de quien es decisión, tuya? ¡No me hagas reír! ¡No soy tuya, no soy de nadie!

-Eres mía por derecho, soy tu hermano. —aseguro el dios.
Percy le miro incrédula.

-Incestuoso—mascullo la semidiosa-¡Estas completamente loco!

-¡Oh vamos hermanita! Esto es algo común entre nosotros los dioses…-le dijo con seguridad. —Bueno, creo que es mejor regresar ya…

-¡No voy a volver contigo! —grito con furia y el suelo se estremeció aún más y sin poder contenerlo más se lanzó contra su hermano dispuesto a golpearlo, pero antes de poder hacerlo su cuerpo brillo intensamente antes de desaparecer, lo último que escucho antes de desaparecer fue el grito furioso de Tritón.
Parpadeo, confundida, había caído sentada en el suelo y ahora miraba hacia todos lados y se dio cuenta que estaba en una especie de prado, de hecho, estaba sentada sobre la suave hierba y frente ella se encontraba un lago.
¿Dónde Hades…?

Rápidamente se puso de pie, en guardia sin dejar de mira hacia todos lados.

-Oye Percy-girl…deberías calmarte—una voz le dijo detrás de ella. Percy se tenso y lanzo un golpe hacia aquella persona, hombre por la voz, que había hablado. —¡Oh wow, tranquilízate pequeña fiera! Soy yo.

Frunciendo el ceño, Percy se encontró mirando a alguien que conocía muy bien, tenia el cabello rubio como el sol, llevaba puerto unas gafas de sol y vestía una playera y pantalones casuales pero que le hacían ver bien. Era Apolo

Percy lanzo otro golpe y el dios del sol por muy poco lo esquivo.

-¡Oye! ¡Tranquilízate! —exclamo Apolo esquivando un golpe de la semidiosa-¡Ya te dije que soy yo!

-¡Por eso! —dijo Percy lanzándole otro golpe.

-¡Y por qué me atacas!

-¡Por que quiero! —respondió-¡Quédate quieto para poder golpearte!

-¡Pero porque a mí!

-¡Por que sí! —de nuevo respondió-¡Y porque estoy furiosa y tú eres la persona más cercana para desahogarme, así que te aguantas!

-¡Siempre yo! ¡Por qué siempre yo!