¡Y aquí está el tercero! Creo que a partir de este todo os va a resultar algo más interesante. ¡Espero que os guste!
Trato de que el aire vuelva a mis pulmones mientras escucho como David expone el nuevo caso.
-Todos hemos oído hablar alguna vez del mayor asesino en serie que ha conocido nunca Sacramento, John el Rojo.-conforme David va diciendo esto va pasando diapositivas con fotos del escenario del crimen que tienen su famosa marca roja, lo que me pone los pelos de punta, aun más si cabe.-Su primera víctima registrada fue hace unos doce años, a quien mató sin ningún motivo aparente. Cuando cometió un asesinato con razón aparente fue hace unos diez años, cuando asesinó a la mujer y a la hija de un vidente que apareció en televisión, Patrick Jane. El señor Jane definió a John el Rojo como un patético asesino más que solo buscaba llamar la atención de los medios al asesinar de una forma tan macabra. Urgencias recibió una llamada del señor jane a las dos de la mañana de esa misma noche por parte del señor Jane denunciando que había encontrado el cuerpo de su mujer y su hija sin vida al llegar a casa. Investigaciones posteriores, y como todos suponemos, apuntaron a que el autor del crimen fue John el Rojo. Después de esto, el señor Jane dejó su oficio anterior de 'timador', como muchos califican, para colaborar con la brigada de Sacramento, en tu equipo de hecho, Teresa.- me limito a asentir mientras mis pulmones parecen acordarse de nuevo de respirar- Bueno, dejando de lado al señor Jane, cabe destacar que desde que John el Rojo comenzó su matanza, la brigada que lleva su caso no ha encontrado ninguna pista útil para tratar de dar con su identidad. Y es precisamente este hecho, de la escasez de pruebas caso tras caso, de donde ha surgido la sospecha en este departamento de investigación del FBI de que este asesino debe tener algún tipo de topo ahí dentro. La pregunta es, ¿quién de todos los agentes de la brigada puede estar ayudándoles? Lo más lógico sería pensar que es alguien del mismo equipo que investiga su caso quien puede estar deshaciéndose de pruebas o manipulando las mismas para que nunca hasta la fecha se haya dado con él. Por eso, este caso se centrará principalmente en la investigación de los agentes Kimball Cho, Wayne Rigby y Grace Van Pelt. ¿Será alguno de ellos el posible topo de John el Rojo en la brigada? Puede que este caso os lleve más tiempo del que estáis acostumbrados, pues su complejidad es mucho mayor, ya que no se centra en una sola persona sospechosa. En este caso tendréis que investigar a todos y cada uno de los miembros de la Brigada de Investigación Criminal de Sacramento, centrándoos al principio en la sospecha de los tres agentes del principio que….
No soy capaz de seguir el discurso de David. ¿Cómo que mi antigua brigada es sospechosa de tener a un agente que sea topo de John el Rojo? ¿Y cómo que los principales sospechosos de ello son los chicos de mi antiguo equipo? ¿Significa esto que voy a tener que investigar a mis antiguos compañeros como si fueran unos delincuentes, cosa que, por supuesto, no son? Sé la respuesta y no me gusta nada. Este caso no me gusta nada. Entonces, si mi antiguo equipo es sospechoso de estar trabajando con John el Rojo, ¿por qué no soy sospechosa yo también? Al fin y al cabo estuve en la brigada y ellos trabajaban para mí, la lógica dice que yo también debería ser sospechosa.
Mi cara debe de ser un poema, ya que Cathy alarga su mano hasta la mía y me pregunta con la mirada si estoy bien. Yo asiento a modo de respuesta, aunque ella me conoce lo suficiente como para saber que no es así, además de que debe de haber notado cómo me templaban las manos.
David debe de haber acabado de exponer el caso, ya que Medi se levanta y ocupa su lugar para asignarnos a cada uno el trabajo que tendremos que realizar en el caso.
-Vale, chicos, voy a deciros cómo actuaremos esta vez. Esta vez el cebo será Bogda.- Vaya, Bogda de cebo. Por lo que sé ella no hace de cebo desde mucho antes de que llegara yo, ella se limita a estar en la oficina con sus ordenadores. La ilusión de hacer de cebo se refleja con una sonrisa en su redonda cara- Tú, Bogda, aprovecharás la baja de la agente Grace Van Pelt para ocupar su puesto como el pilar informático del equipo de la brigada. De este modo, podemos permanecer más tiempo dentro y tú podrás trabajar desde la misma brigada.
¿Grace de baja?¿Que le habrá ocurrido?¿Estará bien? Es lógico que hayan elegido a Bogda para hacer el trabajo de Grace, al fin y al cabo ambas se dedican prácticamente a lo mismo. Resuelven casos estando sentadas durante horas delante de un ordenador. De todas formas la noticia de que Grace está de baja no me gusta nada.
-Los demás, Cathy, Donald, Teresa y yo, trabajaremos desde la oficina. Primero nos dedicaremos a investigar a estos tres sospechosos y para ello necesito que tú, Bogda,- dice dirigiendo su mirada a ella- saque todo lo que puedas de sus ordenadores de la brigada, con toda la discreción posible que puedas, como siempre.
Bogda me mira de reojo con una media sonrisa. Con el favor que le pedí hace una semana le he ahorrado un par de horas de trabajo.
-Y como todos sabemos que no todo se encuentra en los ordenadores siempre,-continúa Medi- necesito que tú, Teresa, me redactes un informe con todos los datos personales de los tres principales sospechosos para así tener una base mejor, ya que trabajaste con ellos en la brigada…
¿Cómo? Si la idea de investigar a mi antigua brigada me gusta poco, la de investigar y dar datos personales de mi antiguos compañeros, que están siendo tratados como unos delincuentes me gusta mucho menos. Este caso me supera.
-Jefe, con tu permiso, valoro vuestro trabajo, pero creo que os estáis equivocando con el objetivo. He trabajado durante años con ellos, sé como son y es imposible que alguno de ellos colabore con John el Rojo.
-Teresa, sabe lo que digo siempre, no te puedes fiar de nadie, ni de ti mismo. Sé que has trabajado con ellos y que crees conocerles. El problema es precisamente ese, no sabemos el grado de su inocencia a ciencia cierta, ni siquiera tú.
-No, jefe. Créeme, no es el objetivo correcto. Algunos han llegado a arriesgar su propia vida en el caso de John el Rojo. Es, es…- no encuentro ningún argumento que vaya a conseguir hacer cambiar de opinión a Medi, le conozco, asique me rindo- No es posible. No creo que pueda trabajar de forma objetiva en este caso, jefe…
-Eres la agente probablemente que mayor relevancia tiene en este caso. Tú has estado en esa brigada, sabes cómo funciona, trabajaste allí durante años. Te contraté y metí en este caso porque vi en ti mucho potencial y profesionalidad, no porque seas una blanda, Lisbon. Este es nuestro trabajo, tú trabajo, asique no digas tonterías.
Sé que la he fastidiado en el momento en el que Medi me ha llamado por mi apellido y no se ha referido a mí por mi nombre de pila, como solemos hacer. Sé también que ha dado el tema por zanjado y que no habrá excusa que le valga, no vale la pena discutir más con él, no va a cambiar de opinión. Voy a tener que participar en este caso sí o sí, pero, de repente, una última pregunta pasa por mi mente.
-Una última cosa Medi.- Al llamarlo Medi y no Jefe como suele hacer he llamado su atención, alza la cabeza esperando mi pregunta- ¿Quién nos ha encargado este caso? En ocasiones normales suele ser alguien de dentro pero en este caso no, ¿verdad?
-De hecho es alguien que, aunque trabaja con nosotros en el FBI también participa mucho en la brigada. Se trata del agente especial Bob Kirkland, lo conoces, supongo.
-Sí, por supuesto.
Claro que lo conozco, cuando teníamos cualquier caso de John el Rojo o cuando Jane empezaba a actuar de una manera que no debería en cualquier otro caso, Kirkland se metía y era como un grano el trasero. De todas formas, hay una cosa que no me cuadra. Kirkland estaba en la lista de sospechosos de Jane, asique no es lógico que él esté tratando de dar con el topo de John el Rojo y con John el Rojo mismo cuando se supone que es él.
-Bueno chicos, manos a la obra. Tratemos de avanzar en lo que queda de tarde. Es viernes y todos queremos irnos a nuestra casa temprano.
No hace falta que Medi diga más, todos recogemos nuestras cosas y salimos de la sala de reuniones rumbo a nuestra oficina siguiendo el pasillo de paredes claras enmoquetado en gris. Nuestra oficina se encuentra al final del mismo y no es demasiado pequeña. Es lo justo y necesario que necesitamos para trabajar. Se trata de una habitación algo más grande que la oficina que teníamos mi equipo y yo en el CBI. Está compuesta por nuestras cinco mesas de trabajo, una gran pizarra y una mesa más grande que se lleva de informes cuando estamos en mitad de un caso. Todos tomamos asiento en nuestras mesas y nos ponemos a trabajar. Medi, Donald y Cathy elaboran el perfil que Bogda utilizará cuando se metra con otra identidad a trabajar en la brigada mientras yo trato que todo esto no me afecte mucho más. Siento que redactando este informe que Medi me ha encargado con datos de su vida personal les estoy fallando, faltando a su confianza, cosa que, por supuesto, estoy haciendo.
Son las diez de la noche cuando Medi nos dice que podemos irnos a casa. Todos empezamos a recoger y a apagar nuestros ordenadores abandonando la oficina. Cathy me espera en la puerta para bajar juntas al aparcamiento como siempre hacemos. Estamos ya en el ascensor, sumidas en nuestro silencio, cuando Cathy me pregunta:
-¿Cómo estas cariño? Parece que este caso te está pasando factura, no tienes buena cara
Suelto un suspiro mientras me froto los ojos con los dedos y le digo:
-Lo hace, Cathy. No sé, resulta muy duro investigar a tus antiguos compañeros, a quienes conoces de haces años y les acusan de estar trabajando para un asesino es serie…
-Oh, cariño…- dice mientras me rodea con sus brazos y me estruja contra ella- Este caso te va a resultar muy duro, Teresa. Pero no te preocupes, como dices tú les conoces y sabes que ellos no pueden estar colaborando con John el Rojo. Seguro que Medi se está equivocando al hacernos investigar a tus chicos, pero lo dejaremos en cuanto se dé cuenta de que no tienen nada que ver con el caso.
-Gracias Cathy.-digo separándome de ella- Te lo agradezco, de verdad.
-Necesitas desconectar un poco, no hemos parado de trabajar en tres semanas.
-Tienes razón…
-¡Ey!-exclama Cathy, como si acabara de encontrar la solución a todos los males del mundo- Tenia ir planeado ir mañana al centro comercial a comprar un par de cosas. ¿Por qué no te vienes y tenemos un día de chicas?
¿Yo? ¿De compras? No es lo mío. Por no hablar de los días de chicas. Nunca he tenido ninguno, no me va eso de quedar con mi mejor amiga del alma para hacernos las uñas y tomarnos un capuccino descafeinado en un Starbucks después. Aunque, pensándolo, mi armario está escaso de fondos. Con decir que me llevé toda la ropa que tengo que vale la pena en una bolsa de deporté al caso de Los Ángeles lo digo todo.
-Cathy, no me van mucho los días de chicas.
-Vamos, Teresa. No será nada del otro mundo, iremos solo por la mañana. Además seguro que te acabas comprando algún trapillo que valga la pena y que no le vendrá mal a tu armario.
-No sé, Cathy…
-¡Vamos, cariño! Te sentará bien despejarte un poco mirando escaparates. ¡Siempre funciona! A mí por lo menos.
El entusiasmo que pone Cathy es esto es contagioso. ¡Qué demonios! Al menos esto no me matará.
-Vale, Cathy.- veo que una sonrisa aun mayor se dibuja en su rostro, le hace ilusión de vedad que vaya con ella de compras, cosa que no entiendo.- Pero prométeme que nada de peluquerías ni de manicura.
Suelta una risa sonora mientras salimos del ascensor y nos dirigimos a nuestros coches.
-Tranquila, sé que todo eso no te va mucho. Pasaré mañana por tu casa a eso de las nueve de la mañana, ¿vale?
-De acuerdo, Cathy.
-Lo pasaremos bien, te lo prometo. Hasta mañana mi niña.- me dice abrazándome.
-Hasta mañana Cathy.- le digo yo, sonriéndole.
Me meto en el coche dejando mi maletín en el asiento del copiloto y arrancando el coche. ¡Cathy es la bomba! Nadie había conseguido nunca sacarme de mi casa un sábado por la mañana, y mucho menos para ir de compras.
Mientras salgo del aparcamiento mi cabeza vuela al nuevo caso. Investigar al CBI, investigar a mis antiguos compañeros. ¿Y qué le ocurrirá a Van Pelt? Algo muy grave debe de haberle pasado para cogerse la baja. Recuerdo que siempre me resulto difícil que aceptara los días libres que le proponía.
Si Medi supiera donde estoy ahora me mataría. Si supiera que estoy en la brigada sospechosa de colaborar con John el Rojo y a la que debo investigar en nuestro nuevo caso, no dudaría en cortarme la cabeza. No me he dado cuenta de donde estaba hasta que me he visto aparcando mi choche en la brigada. Tengo la necesidad de saber si mis chicos están bien. No hablo con ellos desde la noche que dejé la brigada por el paquete que recibí de John el Rojo, donde amenazaba a mi familia si no dejaba la brigada. Es tarde y desde fuera he visto que su planta sigue con las luces encendidas, asique supongo que siguen en la brigada, trabajando hasta tarde, como siempre han hecho. Les hecho mucho de menos.
Cuando el ascensor para en la tercera planta y sigo el pasillo de la derecha hacia mi antigua oficina, les veo a lo lejos. Veo a Grace de espaldas, lo que no me cuadra para nada, ya que según mi jefe se encuentra de baja. De todas formas me resulta tranquilizador que no le haya pasado nada grave. El primero en darse cuenta de mi presencia es Rigby.
-¿Lisbon?- exclama, sorprendido, lo que hace a Cho y a Van Pelt girarse y entonces lo veo. Grace se acerca a mí con una gran sonrisa y una notable barriga con ella. ¡Por eso está de baja! Grace va a ser mamá.
-¡Lisbon! ¡Qué alegría!- dice Grace, dándome un largo abrazo.
-Llevamos tiempo sin saber de ti. ¿Cómo estás?- me pregunta Rigby, dándome un abrazo más breve que el de Grace.
-Bien, acabo de salir de la oficina. ¿Qué hacéis todavía en la brigada? ¿No tenéis vida?- Digo, riéndome, los demás me siguen.
-Íbamos a quedarnos aquí a cenar una pizza.- me dice Cho, abrazándome también.
-Como en los viejos tiempos. - suspiro- He visto la placa de tu despacho, felicidades por su ascenso, 'Agente Especial Kimball Cho'.
-Gracias.-me dice doblando las comisuras de sus labios hasta sonreír- He tenido una gran maestra.
-Gracias, Cho.-digo sorprendida. Si el abrazo que me ha dado Kimball no me lo esperaba, el cumplido mucho menos. Como cambian las cosas en seis meses…- Y bueno, Grace, a ti también te tengo que felicitar. Enhorabuena.
Mientras me da las gracias, Wayne se le acerca por detrás, rodeándola con el brazo y dándole un breve beso el pelo. Es entonces cuando me percato de las alianzas idénticas que llevan en su dedo anular. ¡Les ha cundido! La verdad es que me lo esperaba. Antes de abandonar la brigada había surgido el rumor de que dirección iba a suprimir la norma que prohibía a los agentes de la brigada tener relaciones sentimentales entre ellos. Lo que no me esperaba era el embarazo. Me alegro mucho por ellos. De una manera y otra, los cuatro hemos conseguido avanzar en estos seis meses.
-¿Has cenado Lisbon?- me pregunta Grace.
-No, la verdad es que no.- su pregunta hace que me percate de que llevo todo el día sin comer y del hambre que tengo.
-¡Quédate a cenar con nosotros!- sugiere.
-¡Sí! Así nos cuentas cosas de tu nuevo trabajo- la sigue Rigby.
-¿Seguro Grace? Tú tienes que cenar por dos, ¿habrá pizza para los cinco?- todos se echan a reír, incluso Cho hace una mueca divertida.
-Tranquila Lisbon, haremos algo para solucionarlo.- dice Van Pelt.
Nos hemos repartido la pizza entre los cuatro, bueno, los cuatro agentes y medio, y mientras se la zampan, yo les cuento de arriba abajo mi último caso en Los Ángeles para que se hagan una idea de a lo que me dedico ahora.
-Asique en tu equipo sois dos americanos, dos marroquíes, un inglés y una polaca…-repasa Rigby, yo asiento mientras le doy un bocado a la pizza- ¡Caray! Hay tantas nacionalidades juntas en vuestro equipo que parecéis un grupo de la ONU.
Casi me atraganto con la pizza al reirme.
-Esa ha sido buena, Rigby.- le digo
-¿Y qué caso tenéis ahora?
La pregunta de Cho hace que deje de masticar. Busco rápidamente una buena respuesta que me libre de decirles que mi nuevo caso consiste en investigarles a ellos, pero entonces paro. Si algo me ha enseñado el trabajar con un tipo como Jane, es que las mentiras no traen nada bueno, te acaban explotando en la cara. Si les cuento el nuevo caso estaré fallando a mi nuevo equipo, pero si les miento a ellos faltaré a su confianza, si no lo he hecho ya bastante con el informe que me ha pedido Medi. Les cuento el nuevo caso con el que me encontrado al llegar esta mañana a las oficinas del FBI, que tenemos que investigar a la brigada y que ellos son los principales sospechosos, pero les intento tranquilizar diciendo que en cuanto mi jefe se de cuenta del error que está cometiendo al centrar la investigación en ellos, les dejarán en paz. Por último les cuento que Bogda empezará a trabajar con ellos en cuanto Grace firme los papeles de la baja y que traten de actuar con naturalidad ante esto.
-Ese cabrón de Kirktand… -masculla Rigby, enfadado- ¿Por qué no deja en paz en la brigada y se va a hacer cosas propias de un poli en lugar de actuar como alguien de asuntos internos?
-Eso es algo que no me cuadra, no tiene sentido que Kirkland esté interesado en pillar al topo de John el Rojo y al propio John el Rojo si su nombre estaba en la lista de Jane.
-¿Su nombre estaba en la lista de Jane?- pregunta Cho, sorprendido. Todos tienen su misma expresión de sorpresa. Supuse que, al dejar yo la brigada, Jane les diría para tratar de pillarlo antes, pero olvidaba que Jane siempre actúa solo, especialmente en esto.
-Sí, estaba en la lista.
-¿Y quién más se encuentra en la lista de Jane?-pregunta Rigby, yo vacilo en responderle. No quiero ponerles en peligro, bastante es que les haya dicho el nombre de Kirkland.- John el Rojo lleva sin actuar seis meses, no creo que pase nada si nos lo dices, Lisbon.
Entonces miro a Grace y a su barriga, no quiero poner en peligro también al pequeño que lleva en su interior.
-Nadie sabrá que nos lo has dicho, Lisbon.-me dice Grace. Entiendo que quiera saber los nombres para así mantenerse alejada de ellos y ponerse tanto a ella como a su pequeño a salvo, pero no es nada seguro. Vacilo un segundo antes de darme cuenta que a este equipo se lo debo todo. Les digo los nombres en el mismo orden en el que Lorelei los recitaba en el vídeo que le entregaron a Jane con la condición de que no los apunten, de que, por supuesto, no se los digan a nadie más y de que no traten de investigarles por su cuenta pinchándoles el teléfono o algo por el estilo, pues les acabarán descubriendo.
-Pero si tres de ellos ya han muerto en este tiempo.- reflexiona Cho.
-Si, Partridge, Stiles y McAlester han muerto, aunque no a manos de John el Rojo.- le sigo. Lo que no les digo es cómo conseguí esa información.
-Entonces, si descartamos a Kirkland de la lista, solo quedan tres nombres en ella.-añade Rigby.
-Lo que menos me preocupa es eso. Como le dije a Jane antes de dejar la brigada, no nos podemos guiar por su lista, al fin y al cabo puede que John el Rojo puede esté jugando con él, como siempre ha hecho.
-¿Crees que Jane ha tenido algo que ver con esas muertes?
-No lo sé, Grace. No sé qué creer a estas alturas, aunque todos sabemos de los que Jane es capaz cuando disparó a aquel tipo en medio de un centro comercial abarrotado de gente para tratar simplemente de despistar a John el Rojo.
-Abandonó la brigada hace meses.-añade Rigby.
-Lo sé, pero, ¿por qué lo hizo?
-Empezó a actuar de una forma muy extraña desde lo que nos contaste del vídeo. Poco después lo dejó. Todos pensamos que se puso de los nervios porque John el Rojo no mataba y sintió que en la brigada lo único que hacía era perder el tiempo y que por eso lo dejó.- de explica Cho.
-Yo también pensé eso, seguro que el que John el Rojo no matara le resultó frustrante, sobre todo cuando creía tenerlo tan cerca.- les digo.
-¿Sabes algo de él, Lisbon?- me pregunta Van Pelt.
-No hablo con él desde que le dije que dejaba la brigada.
Todos nos quedamos en silencio, sumidos en nuestros pensamientos, dándole vueltas a algo que no queremos decir en voz alta. Que Jane a acabado de perder la cabeza y que ha decidido tomarse la justicia por su cuenta, acabando uno a uno con todos los nombres de su lista. Entonces veo a Grace bostezar y me percato de que debe de ser ya muy tarde.
-Chicos, debería irme ya.-digo al tiempo que me pongo en pie.
-Todos deberíamos irnos.-dice, también levantándose Rigby- Hay que recoger todo y cerrar antes de que vuelvan los del turno de noche.
-Ven todas las noches que quieras a cenar una pizza con nosotros, Lisbon
-Lo haré Grace. Por cierto ¿sabes si ya si será niño o niña?- le pregunto mirando su barriga.
-Queremos que sea una sorpresa.- me dice Wayne mientras mira a Grace sonriente. La sonrisa de ambos resulta contagiosa.
-Entonces aún no puedo comprarle nada…
-Wow. Lisbon comprando cosas de bebé. Has cambiado, jefa.
-No me llames jefa, Rigby, ya no trabajas para mí.-digo sonriendo ante la ironía de la situación.
-Para nosotros siempre serás nuestra jefa, Lisbon.- me dice Cho. Wayne y Grace asienten. Sonrío melancólica al recordar por todo por lo que hemos pasado juntos. Me odio a mi misma por haber tenido que dejarles por mi gesto de cobardía al abandonar la brigada, pero entonces no se trataba solo de mí, me recuerdo.
-Bueno chicos, nos vemos pronto. Antes de seis meses, lo prometo.
Les abrazo a todos por separado antes de que se despidan de mí ellos también. Entonces me dirijo hacia los ascensores para bajar al aparcamiento, coger mi coche e irme a mi casa para no barajar más la posibilidad de que Medi me acabe cortándome el cuello por esto.
Para cuando cierro la puerta con llave de mi apartamento, los ojos se me caen del sueño. Han sido un día y una semana intensos y debería recuperar un par de horas de sueño. La distribución de mi nuevo piso es prácticamente como el anterior. Al entrar a la izquierda se encuentra el salón y si sigues el pasillo de la izquierda te encuentras con la cocina. El plus que tengo ahora es que en el piso de arriba tengo un despecho, dos habitaciones en lugar de una y dos aseos en lugar de uno, también. Me dirijo al sofá sin encender la luz y me tumbo en él cerrando los ojos.
Estoy cerca de conciliar el sueño cuando me suena el teléfono. Debe de ser Donald, compañero de trabajo y gay declarado. Siempre que sale y encuentra al hombre de su vida, según él, suele llamarnos a Cathy y a mí para contárnoslo. Le doy al botón verde y, sin siquiera abrir los ojos para mirar el número, contesto.
-Aquí Teresa
-Hola Lisbon, ¡cuánto tiempo sin saber de ti!
La voz que me está hablando desde el otro lado de la línea hace que me levante del sofá de un salto, abriendo bruscamente los ojos y poniéndome muy tensa y nerviosa.
-Hola Jane.- digo con un hilo de voz.
-Bueno, dime, ¿qué tal estás?- me dice, con su tono de voz tranquilizador.
-Muy bien.-respondo nerviosa- Iba a irme ya a la cama…
-Vaya, seré breve, entonces. Hace mucho que no nos vemos. ¿Qué te parece si mañana por la noche me paso por tu casa y nos ponemos al día?
-Emmm… ¡Vale! De acuerdo…-digo en un tono, demasiado entusiasta.
-Perfecto, estaré en tu casa por la noche, a eso de las diez.
-Vale, esto… Por cierto, me he mudado, Jane.- digo acordándome, de repente.
-Lo sé, Teresa.
-¿Qué? ¿Cómo que lo sabes?- Pregunto extrañada.
-Yo lo sé todo.
-Ah bueno, sí, olvidaba que era Patrick Jane con quien estaba hablando.
Ambos reímos al otro lado de la línea.
-Estaré mañana en tu casa a eso de las diez.- me recuerda.
-De acuerdo. Buenas noches Jane.
-Buenas noches Lisbon.
Y ambos colgamos. ¿Qué querrá? Nada bueno, seguro. Hemos estado seis meses sin saber el uno del otro y, de repente quiere ponerse al día, algo oscuro habrá en sus intenciones, como siempre. No sé que tiene este hombre que consiga ponerme tan nerviosa cada vez que hablo con él. Bueno, sí que lo sé, pero siempre he tratado de ocultar ese sentimiento porque sé que es algo imposible. Ese hombre está muy tocado, nunca podría pasar nada entre nosotros, y , por mucho que le quiera, se que entre nosotros nunca habrá nada, el no ve nada más en su futuro a parte de su venganza. Por mucho que me duela, así es. Subo al segundo piso de mi apartamento cuando le doy vueltas a cómo será todo de aquí a un mes, ¿habremos atrapado ya a John el Rojo? ¿Quién lo pillará antes, Jane o mi equipo? No sé si tengo ganas o miedo q que el tiempo pase para saber cómo acabará como esto. Por lo pronto, aparte de ver a Jane, mañana me espera un día de compras con Cathy, un reto mayor aún.
Bueno, bueno. ¿Demasiada información junta? ¿La habéis digerido? Escribiré y subiré el próximo tan pronto como pueda. Se me avecinan exámenes y no sé cuánto tiempo será ese… Como siempre, agradezco cualquier comentario que me dejéis, me animará a seguir con esta locura. ¡Besos!
