-Esta es una adaptación humanizada de la película "The Lion King" de 1994 al igual que de su guion y su puesta en escena en el musical de Broadway al igual que de su Live Action que se estreno en Julio de 2019. Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto, pero su utilización corre absolutamente por mi cuenta. Les sugiero oír "Beautiful Crime" de Tamer para Sasuke, "Message In A Bottle" de Taylor Swift para Sakura, "Esta Noche Es Para Amar" de Carlos Rivera y Fela Domínguez para la cita entre Sasuke y Sakura, "Dusk Till Dawn" de Sia & Zayn Malik y "Remember Me" de Ivan Torrent & Roger Berruezo para el contexto del capitulo.
La mañana comenzó como cualquier otra en que el grupo de amigos se despertó despreocupadamente después de que el sol se encontrase alto en el horizonte, siendo casi medio día y saltándose el desayuno como tantas otras veces. Sin que nadie se lo dijera, Sasuke fue el primero en levantarse de la cama, bañarse y cambiarse de ropa antes de bajar a la cocina y disponerse a cocinar el almuerzo. El Uchiha vestía una camiseta gris oscuro de cuello en V, encima una sudadera violeta opaco con capucha que permanecía abierta y con las mangas arremangadas mientras se movía por la cocina—revolviendo la carne en el fuego mientras preparaba lo demás—, jeans azul grisáceo y zapatillas negras, con el cabello ligeramente despeinado como siempre cuando Naruto y Konohamaru finalmente aparecieron en la cocina pero no solo para observar sino que para—luego de beber un café o un vaso de jugo respectivamente—preguntarle a Sasuke que necesitaría y salir al jardín a buscarlo entre las muchas plantas o especias que tenían. Fuera hacia un día maravilloso, el sol parecía brillar en todo su esplendor llenando de vida todo con su luz o así se veía para Sasuke quien volvía la mirada de vez en vez hacia los amplios ventanales de la cocina y cuyo jardín básicamente podía ser considerado una jungla dificultando notar todo a través de su espesura aunque eso no había sido un problema hasta hoy, por lo que el Uchiha se mantuvo enfocado en lo suyo que era cocinar mientras Naruto y Konohamaru abandonaban la cocina rumbo al jardín por lo que hacía falta para al almuerzo.
—No se demoren, esto estará listo en un minuto— alertó Sasuke sin apartar la mirada la carne que revolvió, agregando el resto en unos segundos.
—¡Okey!— contestó Konohamaru siendo el último en dejar la cocina.
Sin que nadie se lo dijera, Sasuke podía escuchar mentalmente—como en tantas ocasiones anteriores—la voz de todos sus tutores de la infancia reprendiéndolo, ¿Cómo era posible que un príncipe estuviera cocinando el almuerzo para sí mismo y otras dos personas? No tendría por qué hacer eso, debería vivir en un palacio y disfrutar de los privilegios que heredaba por rango, pero Sasuke llevaba tanto tiempo junto a Naruto y Konohamaru, y adaptándose a su estilo de vida que este ya se había vuelto el suyo, y disfrutaba de esto, no se imaginaba volviendo a su pasado en la realeza y se recordaba continuamente que era un exiliado, mas sí que extrañaba a su madre y su hogar con todo su corazón, ¿Cómo elegir? Negando para sí, reprendiéndose por tener esos pensamientos en un día como hoy y ahora en que finalmente podía superarlo y comenzar a dejarlo atrás. Caminando al frente y tarareando por lo bajo, colocándose un mandil en cuyos bolsillos pretendía depositar las especias o plantas pequeñas que recolectaran, Naruto bailoteó en su lugar, moviendo ligeramente la cabeza por la música que escuchaba en sus auriculares inalámbricos y que compartía con Konohamaru que caminaba uno o dos pasos por detrás de él, ambos relajados y tomándose su tiempo porque estaban acostumbrados a la premura de Sasuke al cocinar, mas sabiendo que este al final solo los amenazaba en vano; sabiendo donde estaban las mejores especias para el almuerzo, Naruto se volvió en dirección opuesta a Konohamaru, quien tardó en notar su ausencia.
—¿Naruto?— llamó el Sarutobi extrañado y hasta entonces concentrado en la música que escuchaba.
Siempre ocurría lo mismo, su bobo mejor amigo—hermano—rubio tomaba su propio rumbo y lo dejaba a él ahí sin saber que camino tomaba, ¿Cómo diablos se suponía que lo buscara? El jardín estaba bien cuidado dentro de todo, pero abarcaba un espacio tan grande que ninguno intentaba internarse en este por su cuenta en solitario, pero entornando los ojos el Sarutobi intentó prestar atención de cualquier sonido que pudiera escuchar para tratar de seguir a Naruto, ni siquiera pensando en regresar a la casa o solo perdería el tiempo. Llegando al claro donde estaba el romero, laurel y albaca, Naruto se concentró en recolectar las plantas suficientes para el almuerzo, mas ello no le impidió notar algo entre las plantas más altas a su espalda y que apartó mientras se quitaba los audífonos, encontrando un auto estacionado, ¿Quién había buscado refugió en su propiedad? Acercándose al vehículo cuyos cristales estaban hacia abajo, el rubio vio a una joven de unos veinte años dormida en el asiento del conductor, vestía una blusa negra sin mangas de cuello en V, jeans negros que resaltaban sus largas piernas, cortos botines de tacón, y su largo cabello rosado caía en ordenados rizos sobre sus hombros; sintiendo la luz contra su rostro, Sakura abrió lentamente los ojos reconociendo el entorno en que se había estacionado la noche anterior, antes de reparar en quien la estaba observando, de pie fuera del costado de su auto. Todo lo que Naruto contempló antes de estallar en pánico fue la beretta de la pelirosa apuntarlo directo a la cabeza…
Llamando a Naruto de viva voz, dando vueltas por el jardín e intentando no perderse en el proceso, Konohamaru se revolvió nerviosa e inquietamente el cabello antes de desistir en su búsqueda y regresar sobre sus pasos hacia la casa...o eso es lo que pretendió antes de escuchar los desesperados gritos de quien creía era Naruto y que emergió entre la espesura de la jungla, corriendo como si su vida dependiera de ello, sobresaltándolo brutalmente en el proceso. Tras ver despertar a la bella pelirosa dormida en el auto estacionado en medio del jardín—nadie nunca antes se había acercado a su casa, literalmente estaba en medio de la nada por una razón—, Naruto había pretendido acercarse para ayudarla, pero verla levantar su arma directamente contra él lo había puesto nervioso como nada más en el mundo, lo había aterrado y sin pensárselo dos veces Naruto corrió de regreso a la casa en busca de ayuda o bien el afortunado escape, solo que no contó con que ella lo seguiría, mas no por las razones que el Uzumaki podía estar barruntando en su mente sino porque, como sobreviviente que era, Sakura no quería que el hombre que la había encontrado al despertar diera aviso empeorando su situación, y de ser así ella prefería neutralizarlo cuanto antes, aunque ello involucrara ensuciarse las manos. Deteniéndose muy brevemente junto a Konohamaru para apoyarse en un árbol, Naruto inhaló y exhaló aire desesperadamente en busca de reponerse, pero también de intentar hablar torpemente con su amigo pelicastaño que lo observó confundido.
—Naruto, ¿Qué pasa?— interrogó el Sarutobi entre sorprendido, desconcertado y preocupado.
—¡Ella quiere matarme!— gritó el Uzumaki, por fin sacando voz suficiente para ser entendible.
—¿Ella?, ¿Quién?— inquirió Konohamaru antes de que el rubio señalara a su espalda, y el pelicastaño viera a la pelirosa que corría hacia ellos. —¿Cuántas veces tengo que salvar tu trasero?, ¡Ah!— gritó sujetando del brazo a Naruto instándolo a moverse, pero siendo demasiado tarde al ver a la pelirosa cada vez más cerca de ellos.
Acabando de apagar el fuego ante la demora de sus amigos, Sasuke se asomó por el ventanal de la cocina para llamarlos…solo para escuchar sus gritos de terror y ante lo que el Uchiha no dudo en saltar por la ventana hacia el lugar de donde provenían aquellos alaridos al mismo tiempo que veía a una mujer desconocida apuntándolos con un arma y contra quien no dudo en arrojarse, sorprendiendo a la pelirosa que si bien dejó caer su arma, no dudo en abalanzarse contra él, envolviendo sus brazos alrededor de su cuello en una llave. Envolviendo duramente sus brazos alrededor de la cintura de la mujer, Sasuke se movió hacia un árbol cercano, intentando usar su peso para quistársela de encima, pero debía admitir que la pelirosa tenía tanto fuerza física como de voluntad, chocando su cabeza contra la suya aturdiéndolo ligeramente y envolviendo sus piernas a sus caderas para enviarlo de golpe al suelo, con ella a horcajadas sobre su regazo y jadeando pesadamente. Habiendo librado una que otra pelea callejera en sus años de exilio pese a intentar siempre mantener un bajo perfil, Sasuke podía jactarse de no haber sido derrotado, mas no era el ser vencido por la esbelta pelirosa encima suyo lo que lo asombraba haciendo que la observara boquiabierto, sino que solo conocía a una persona que usaba su peso y agilidad de esa forma para ganar, desde niña, y al prestar atención pudo notar que la mujer que tenía delante guardaba una aterradora similitud con su amiga de la infancia…pero no podía ser posible, ¿verdad? Los ojos, el tono de piel, su largo cabello rosado…era ella, solo lo asombraba la mujer en que se había convertido.
—¿Sakura?— preguntó el Uchiha solo para estar seguro y ante lo que la pelirosa se levantó apresuradamente de su regazo con una expresión de desconcierto y miedo. —¿En verdad eres tú?— su reacción solo se lo confirmaba mientras se erguía del suelo.
—¿Cómo sabes mi nombre?— interrogó la Haruno observándolo con desconfianza. —¿Quién eres?— su corazón le decía una cosa, pero no quería creerla.
—Soy yo, Sasuke— contestó el azabache permitiéndose sonreír ladina y genuinamente, por primera vez en años.
—¿Sasuke?— repitió la pelirosa para estar segura y no pudiendo creerlo aunque acabara de oírlo.
Asintiendo torpemente ante las palabras de Sakura, no pudiendo creer que luego de tantos años volviera a tener delante a quien había sido su mejor amiga e infaltable cómplice de aventuras, Sasuke aguardó mientras veía como el brillo de la alegría se adueñaba de los ojos de Sakura y sin más ella esbozó una radiante sonrisa que iluminó su rostro antes de saltar a abrazarlo efusivamente, a lo que él correspondió de inmediato, envolviendo sus brazos alrededor de su cintura y haciéndola girar entre el aire entre sus brazos, entre rizas de ambos, como si volvieran a ser dos niños pequeños otra vez. Sasuke había extrañado muchísimo a Sakura, sintiéndose miserable por no poder despedirse de ella por su tonto orgullo y temores, y si bien nunca había tenido la necesidad de abrazar a Sakura o ser particularmente cariñoso con ella, ahora no podía soltarla ni aun cuando la dejo sana y salva sobre el suelo, sintiendo algo cálido en el centro de su pecho, claro que no veía a su mejor amiga desde hace años pero ella había acudido muy a menudo a su mente, extrañándola de manera indescriptible durante casi todo el tiempo. Por primera vez desde su partida, Sakura no se arrepintió de dejar su hogar, sabiéndose envuelta por los protectores brazos de Sasuke, había logrado encontrar la esperanza que había creído imposible, aunque ello no le impidió sentirse abrumada cuando el abrazo se rompió por contemplar el rostro del hombre en que su mejor amigo se había convertido y muy diferente del niño que recordaba—en el mejor sentido—, sonrojándose al notar su indudable atractivo, pero también al sentir sus músculos a través de la ropa.
—No puedo creer que seas tú— suspiró Sakura sin poder dejar de sonreír al volver a verlo.
—También me alegra verte— correspondió Sasuke, acunando delicadamente el rostro de ella entre sus manos —no lo dijiste, pero lo digo yo— agregó poniendo un poco de humor al asunto.
—Claro que me alegra verte, tonto— regañó la pelirosa golpeándolo en el pecho con una fuerza que tanto sorprendió como divirtió al azabache que no dejaba de observarla.
—Oigan…— hasta entonces al margen junto a Naruto, Konohamaru se acercó a su "hermano menor" y la desconocida pelirosa para intentar entender que pasaba.
—¿Qué haces aquí?— inquirió el Uchiha sin comprender pero deseando conocer el motivo tras su repentina aparición.
—¿Cómo que "que hago"?, ¿Tu qué haces aquí?— rebatió la Haruno igual o más confundida que él de ser posible, ambos ignorando a Konohamaru.
—¡Oigan!, ¡¿Qué es lo que sucede?!— gritó el Sarutobi a pleno pulmón, haciendo que el azabache y la pelirosa reaccionaran y volvieran a la realidad.
—Konohamaru, ella es Sakura, mi mejor amiga— presentó Sasuke, no tolerando más que sus "hermanos mayores" vivieran en aquel desconocimiento. —Naruto ven acá— alentó al nervioso rubio, que intercaló su mirada de Sasuke a la pelirosa antes de acercarse con reserva. —Naruto, ella es Sakura; Sakura, él es Naruto— presentó situando una de sus manos sobre la espalda del rubio para tranquilizarlo.
—Es un placer— asintió el Uzumaki, un tanto más envalentonado ante la amable sonrisa de la pelirosa.
—El placer es mío— secundó Sakura, inevitablemente abochornada, —me disculpo por mi reacción, pero creía que ibas a atacarme— había sido un error mayúsculo pero instintivo.
—Suelo causar esa reacción— sosegó el rubio haciendo reír tanto a Sakura como a Sasuke.
—Un momento, tiempo, tiempo. A ver si lo entendí; la conoces, ella te conoce, pero quiso matar a Naruto— enumeró Konohamaru con una postura mucho más seria. —Díganme, ¿Les parece lógico esto?, ¿Me he perdido de algo?— inquirió en busca de una explicación.
—Calma, tranquilo, todo fue un malentendido— tranquilizó Sasuke sujetando de los hombros al Sarutobi e instándolo a respirar, sabiendo que podía ser muy alarmista.
—Espera cuando todos sepan que estuviste aquí todos estos años— jadeó la Haruno en voz alta, haciendo que sin darse cuenta Sasuke sudase frío. —¿Y tu madre? Estará eufórica— Mikoto volvería a tener ganas de vivir apenas escuchará la noticia.
—No, ella no tiene que saberlo, nadie tiene por qué— negó el Uchiha de inmediato, no queriendo ilusionar falsamente a su progenitora solo para herirla más tarde.
—Claro que sí, todos creen que estás muerto— protestó la pelirosa con su mejor sonrisa para sorpresa de Sasuke.
—¿Muerto?, ¿En serio?— el azabache había esperado que en estos años todos lo hubieran odiado, pero no que lo creyeran muerto.
—Sí, Madara nos contó de la explosión en la antigua carretera— asintió Sakura apartando brevemente la mirada con expresión de tristeza por recordarlo.
—¿Y qué más les dijo?— preguntó Sasuke, conteniendo la respiración en el proceso.
—¿Qué importa? Estas vivo…— discutió ella enfocándose en él que era lo importante, —y eres el rey— ello era lo único importante de cara al futuro.
Era la abrumadora verdad lo que aun estremecía a Sakura aunque ahora la tuviera delante, haber creído durante todos estos años que Sasuke había estado muerto, su mejor amigo, había sido desolador, le había roto el corazón siendo demasiado pequeña para procesarlo del todo, luego había perdido a su padre y por último a su hermano en rápida sucesión, todo había sido demasiado para ella que antes de huir había sido acosada por Madara quien la pretendía como reina…había perdido la esperanza, había esperado que algo o alguien viniera en su ayuda, que la liberara de la desesperación, y ese algo estaba delante suyo, Sasuke era el símbolo mismo de su esperanza. Ni aun en presencia de testigos, ni aunque fuese un desacato, Sakura nunca había reverenciado a Madara por su propia voluntad, siendo pequeña solo lo había hecho por respeto al protocolo y porque sus padres también lo hacían, pero tras el fusilamiento de su padre por orden de Madara, ella nunca había vuelto a bajar la cabeza ni mucho menos tras la muerte de Houki; pero ahora y sin pensarlo dos veces, Sakura inclinó su rodilla sobre el suelo y bajo la cabeza delante de Sasuke, reverenciándolo en señal de respeto y lealtad porque a él si podía verlo como su rey, un rey a quien deseaba servir y en quien creía. No habiendo estado sujeto al protocolo desde su inocente infancia, Sasuke no pudo evitar sorprenderse e incomodarse en partes iguales mientras veía a Sakura de rodillas en frente suyo, y a quien se acercó para tomarla de las manos y ayudarla a erguirse.
—Rey— jadeó Naruto superando su sorpresa ante lo que acababa de escuchar, —me postre a tus pies— pronunció inclinándose para reverenciar a su "hermano menor".
—No es postre, es postro, y espera— regañó Konohamaru sujetando al rubio de los hombros y haciendo que se levantase. —Él no es el rey…¿Lo eres?— preguntó arqueando una ceja y no sabiendo que pensar.
—No, no soy el rey— protestó Sasuke para sorpresa de Sakura de pie a su lado. —Tal vez iba a serlo, pero fue hace mucho tiempo— puntualizó, ya no siendo ese su deber.
—Espera, Sasuke; ¿Eres el rey y no dijiste nada?— el Sarutobi dejando atrás su sorpresa y empezando a aceptar esta verdad.
—Soy el mismo de siempre— obvió el Uchiha encogiéndose de hombros con simpleza.
—Pero con poder— aclaró el pelicastaño haciendo que tanto Sasuke como Naruto entornasen los ojos.
—Disculpen, ¿podrían darnos un tiempo a solas? Necesitamos hablar— pidió la pelirosa con una ligera sonrisa y voz educada.
—Lo que quieras decir puede ser dicho en frente de todos, ¿no, Sasuke?— protestó Konohamaru cruzando seriamente ambos brazos sobre su pecho.
—Mejor déjennos solos, chicos— pidió Sasuke directamente, debiendo admitir que deseaba algo de tiempo a solas con Sakura.
Sorprendido, no habiendo esperado que Sasuke diera su consentimiento a lo que sea que la pelirosa dijera y que parecía una intrusa desde su llegada—Konohamaru tenía sus reservas para confiar en ella, desconociendo totalmente todo con respecto al pasado de Sasuke, mas creyendo en las palabras de la pelirosa sobre que había sido príncipe y ahora legitimo rey, por muy loco que sonara—, Konohamaru boqueó en silencio como si fuera un pez fuera del agua, observando el sereno semblante de su amigo y que incluso apartó la mirada como si estuviera avergonzado, y acaso…¿Era sonrojo el indició que veía pintar sus mejillas? Entendiendo que nada de lo que dijera tendría caso para defender su causa, Konohamaru suspiró antes de aceptar, indicándole a Naruto que lo siguiera y quien, si bien aún se mostraba visiblemente sorprendido a la par que desconcertado por tanta información, no se opuso mientras ambos se retiraban. Quizás no fuera la decisión más inteligente de su parte, habiendo pasado inadvertido en la frontera durante todos esos años, viviendo su propia vida y alejado de todo lo que había conocido hacia tantos años como hijo del rey Fugaku, pero esta era la primera vez que volvía a tener contacto con su pasado y todo cuanto quería hacer ahora era mantener a Sakura a su lado, simplemente no podía pensar en darle la espalda, observándola por el rabillo del ojo e intentando no mostrarse tan emocionado al respecto en relación a como realmente se encontraba, agradeciendo que Naruto y Konohamaru pudieran entenderlo.
De igual modo hablaría con ellos más tarde.
Naruto y él podrían haberse ofendido, en cierto modo tenían todo el derecho, mas la posibilidad ni siquiera se planteó en la mente de Konohamaru quien si bien frunció el ceño—y armó todo un plan maquiavélico en su mente—eligió no hacer nada y permanecer al margen, junto a su hermano y amigo rubio en regreso a la casa, después de todo Sasuke había preparado el almuerzo y este no podía desperdiciarse, pero queriendo información más tarde. Observando el intercambio de miradas entre Sasuke y esta chica llamada Sakura, Naruto no podía evitar leer que esos dos parecían haberse encontrado como dos almas gemelas a través de los años y el lazo del verdadero amor...Konohamaru por otro lado y reservado como era, creía que esta chica había aparecido para clavar una espada en el corazón de su amistad y separar a Sasuke de ellos, pero se esforzó por intentar cambiar de perspectiva al dar la espalda a la feliz pareja, no queriendo ser egoísta sino que enfocándose en pensar en la felicidad de Sasuke por muy difícil que fuera. Carraspeando ligeramente para aclararse la garganta, observando a Sakura por el rabillo del ojo, Sasuke se sintió nervioso, pero no por estar a solas con una chica, sino porque esta chica fuese Sakura, ¿Cómo volver a sostener una conversación normal con ella luego de tantos años? Estaba algo fuera de práctica en el aspecto de la socialización, pero este era un buen momento para empezar ya que, si él se sentía incómodo, Sakura sin duda debía sentir que estaba en una situación peor por su primera impresión.
—Naruto y Konohamaru te caerán bien, y este lugar es maravilloso— nombró Sasuke volviendo la mirada hacia la pelirosa, quien apartó la mirada. —¿Qué pasa?, ¿Sakura?— se acercó a ella, viendo que de hecho las lágrimas comenzaban a resbalar por sus mejillas. —¿Por qué estás llorando?— inquirió preocupado y secando sus lágrimas.
—Es como que hubieras resucitado— suspiró Sakura alzando la mirada hacia él. —No tienes idea de lo que significara para todos saber que estas vivo…es demasiado para mí— no pudo evitar que se le quebrase la voz al decir eso último.
—Tranquila— sosegó el Uchiha inclinándose para besarla en la mejilla y atrayéndola en un afectuoso abrazo al que ella no dudo en corresponder. —Te extrañe mucho, todo el tiempo— aseguró con voz susurrante contra el costado de su cuello.
—Y yo a ti— confirmó la Haruno contra su pecho y tratando de no llorar más debido a la emoción.
—Ven, déjame mostrarte el lugar— alentó el azabache rompiendo lentamente el abrazo. —Espantemos esa tristeza— agregó con toda intención de verla sonreír.
Aunque arqueando una ceja y no estando muy segura si dejarse embelesar por todo lo que él quería mostrarle era lo correcto o no, Sakura acabó accediendo y entrelazando su mano contra la de Sasuke quien la guió hacia el interior del jardín que ella acababa de atravesar en su persecución a Naruto, pero que pareció cobrar aún más vida, color y sentido desde una perspectiva nueva, recorriendo el lugar por lo que le parecieron horas bajo la guía de Sasuke, no recordando otro momento de su vida en que se hubiera sentido tan tranquila y relajada, fascinada por la perfecta tranquilidad que reinaba en aquel lugar. ¿Quién era esta hermosa mujer? Sasuke intentó no quedarse observándola embobado, llegando a una fuente en uno de los claros del jardín y donde ambos se detuvieron para beber un poco de agua, sentándose en extremos opuestos y apartando por fin la mirada el uno del otro, o Sakura lo hizo ya que de cualquier forma Sasuke se sentía incapaz de dejar de observarla; era Sakura, su amiga de la infancia, pero al mismo tiempo era alguien diferente, una mujer ni más ni menos y que egoístamente deseaba pudiera quedarse ahí con él, la había recuperado de alguna forma y no quería volver a perderla, quería recuperar la alegría estando con ella y quería que ella fuera feliz. Usando sus manos para beber un poco de agua, Sakura mojó los lados de su cuello y su cuello que se pegó contra su piel en el proceso, recobrando el frescor gracias al agua, enfocando su mirada en Sasuke por quien se sentía observada y que se sintió aún más obnubilado por ella.
Tragando saliva, impresionado por la belleza de Sakura quien no fue ajena a los turbulentos pensamientos que parecían rondar su mente—no pudiendo olvidar el pasado, deseando decirle tanto, pero no queriendo espantarla al mismo tiempo—, Sasuke le arrojó parte del agua de la fuente con una de sus manos haciéndola jadear indignada antes de imitarlo, ambos buscando burlarse del otro como si aún fueran dos niños pequeños, solo que inteligente como siempre la primera en alejarse fue Sakura, levantándose de su lugar al costado de la fuente y corriendo a internarse en la jungla. Los desafíos siempre habían interesado a Sasuke y no pudo rechazar este, corriendo tras Sakura que usó los árboles en su camino para ocultarse, volviendo la mirada de vez en vez como una muda victoria, pero también para alentarlo a perseguirla, yendo tras ella a cada momento hasta conseguir abrazarla por la espalda, teniéndola en sus brazos y reclamando su victoria. Terca como el mismo Sasuke, Sakura se negó a claudicar, quedándose inmóvil en su lugar como si sus zapatos tuvieran cemento o bien estuvieran pegados al suelo para frustración del Uchiha que en vano intento moverla, con la Haruno sentándose en el suelo y permaneciendo inmóvil, halándolo hacia si para forcejear e inmovilizarlo debajo suyo, igual que cuando habían sido dos niños pequeños. Negándose a perder, Sasuke la sostuvo de las caderas y la hizo quedar debajo suyo con un seco movimiento que, si bien la sobresaltó, pronto los hizo reír a ambos; esa sí que era una victoria para él.
Sakura siempre había ganado ese juego de fuerza, desde siempre él había quedado bajo su cuerpo, pero ahora podía imponerse, sujetando ligeramente las manos de Sakura por encima de su cabeza, aunque ella pronto protestó y fingió tomarlo del cuello entre rizas de ambos antes de desistir…o no del todo. Estar ahí en aquel claro, a solas con este hombre asombrosamente atractivo y que era su mejor amigo de la infancia, demasiado abrumada por toda la alegría de volver a verlo y necesitando asirse a la realidad, aunque fuera por un momento, Sakura tuvo todos sus sentimientos a flor de piel al momento de acunar el rostro del Uchiha entre sus manos y acercarlo al suyo, presionando sus labios en un beso. Decir que el beso de Sakura lo había tomado por sorpresa seria quedarse corto y por lo que Sasuke tuvo que separarse de golpe, solo para observar mejor a la hermosa mujer debajo suyo, ¿Quería esto? No...¿Tenía que pensarlo siquiera? Sakura ahí debajo suyo, rogándole aceptación con sus hermosos ojos esmeralda fue todo lo que él podría haber deseado en su vida, y no tenía deseos de negarse, inclinándose para besar sus labios y siendo correspondido por los dulces labios de la pelirosa, pero en un beso mucho menos breve y mucho más profundo, devorando sus labios, recorriendo el interior de su boca con su lengua y sintiendo la de Sakura envolverse contra la suya. Obito había tenido razón en su infancia después de todo, porque Sakura siempre había sido la mayor constante en su vida y ahora le entregaba sin reservas su corazón, como ella a él…
En su regreso a la casa, entre miradas y sonrisas cómplices, Sasuke y Sakura subieron al segundo piso, voluntariamente ajenos a la presencia de Konohamaru y Naruto en el sofá de la sala y de brazos cruzados, observando a la nada o eso parecía, ya que por dentro temían que su amistad estuviera llegando a su fin por esta bella señorita. Sasuke y Sakura tuvieron que romper forzosamente el beso que los unía al ingresar en la habitación, envolviendo lentamente y por última vez sus lenguas una contra la otra al retroceder hacia la cama, la Haruno cayendo primero debajo del Uchiha quien apoyó su peso en sus brazos para no aplastarla, ambos recuperando el aliento y observando los ojos del otro con una chispa muy peculiar en sus respectivas miradas ónix y esmeralda; el deseo. Deseo por algo más que se habían vedado el uno al otro por desconfianza en el resto del mundo, pero no debían ni necesitaban desconfiar estando juntos, ambos se conocían mejor de lo que nadie los conocería y ello solo los motivo a desear llegar más y más lejos. Sakura era la mujer más hermosa que Sasuke había visto en su vida y estaba absolutamente embelesado por la forma en que la niña y tierna mejor amiga que recordaba se había convertido en la mujer más deslumbrante que hubiera visto y que cualquier hombre desearía tener en sus brazos—era un privilegio y honor para él compartir tan íntimo momento, y solo quería hacerlo con ella—, pero no iba a hacer nada que ella no quisiera y lo reafirmó en su mente al alzar una de sus manos para acariciar su rostro.
—¿Es tu primera vez?— preguntó Sasuke con voz ronca por el deseo que sentía por ella y al sentirla estremecer bajo su tacto
—¿Se nota tanto?— Sakura apartó ligeramente la mirada, sonrojada y avergonzada.
—No tenemos que continuar si no quieres— sosegó el Uchiha marcando ligeramente las distancia al erguirse con ayuda de sus brazos.
—No, quiero hacerlo— protestó la Haruno envolviendo sus brazos alrededor del cuello de él, temiendo que se alejara. —Solo…— no le alcanzaban las palabras para expresarse.
—Relájate, yo me haré cargo— asintió él rozando su nariz contra la suya, deseando lo mismo que ella.
Inclinándose para volver a reclamar los dulces labios de la pelirosa, Sasuke debía admitir que estaba sobradamente embelesado y fascinado por su hermosa amiga, por muy impropio que fuera, por quien ahora tenía sentimientos nada inocentes y que no creía poder controlar, mas le tranquilizaba saber que ella sentía lo mismo. Con torpeza, Sakura descendió sus manos hacia el extremo de la camiseta del Uchiha y que levantó para quitársela por encima de la cabeza con ayuda de Sasuke quien rompió el beso, desviando su tacto para acariciar lentamente el torso y abdomen de este; el sentir de Sakura no era muy diferente, sí que estaba nerviosa aunque la promesa de una primera vez con su mejor amigo de la infancia sonara de lo más dulce, de poder elegir mil y un veces desearía compartir tan íntima experiencia con Sasuke y no con cualquier imbécil de su edad, sus compañeros de carrera que fingían ser algo que no eran solo para impresionarla. Sasuke no estaba fingiendo, rozando su nariz contra la suya de modo sugerente, besando sus labios y recorriendo el interior de su boca con su lengua, siendo el hombre más guapo que Sakura hubiera visto y recorriendo con deleite los músculos de su espalda y hombros, más que extasiada con el peso de su cuerpo contra el suyo. Descendiendo su tacto hasta el botón de los pantalones de Sakura, Sasuke lo desabrochó y lentamente internó su mano bajo la ropa interior de la pelirosa, tanteando el terreno hasta tener la aprobación de la Haruno que gimió contra sus labios y abrió más las piernas.
Sakura se arqueó en medio del beso, revolviendo el rebelde cabello azabache azulado de Sasuke mientras sentía sus dedos penetrar en su interior, preparándola para él y sintiéndola arquearse contra él que buscó llevarla al clímax en esta primera vez, por lo que Sasuke no pido evitar sonreír ladinamente ya que aquello apenas estaban comenzando; sintiendo la humedad crecer entre sus piernas y moviendo las caderas hacia los dedos de Sasuke, Sakura se sentía sumergirse más en aquel espiral de placer, casi se sentía mal de que eso se sintiera tan bien. Sasuke gruñó en medio del beso al sentir los pechos de Sakura—a través de su blusa—chocar contra su torso mientras penetraba el interior de ella con sus dedos, sintiéndola arquearse más contra si en respuesta, envolviendo torpemente su lengua contra la suya y aferrándose a sus hombros con tacto tembloroso. Retirando sus dedos del interior de la pelirosa que suspiró cuando el beso también se rompió, Sasuke encontró su mirada con la suya y sin necesidad de realizar pregunta alguna comprobó tener su aprobación antes de lentamente desabotonar su blusa sin que los ojos de ella se apartaran de los suyos, ni aun cuando la tela cayó al suelo y lo siguiente en hacerlo fue su brasier, lo que por poco hizo que Sakura desease cubrirse de la intensa mirada ónix del Uchiha, pero este se lo impidió negando al encontrando su mirada y descendiendo lentamente su tacto para amasarlos, inclinando su rostro hacia el suyo en busca de un nuevo beso, aún más profundo que el anterior y que les quitó el aliento.
No queriendo que Sasuke hiciera todo el trabajo y siendo bastante torpe por su nula experiencia, Sakura descendió sus manos hasta dar con el cierre del pantalón del Uchiha y que desabrochó, adentrando su mano en el bóxer para envolverla alrededor de su miembro, acariciándolo y amortiguando sus gemidos contra el roce de su lengua contra la de él en medio del beso, ambos buscando el completo placer del otro en esta primera vez. Rompiendo el beso para recuperar el aliento, Sasuke lentamente deslizó sus labios por el cuello de la pelirosa hasta el valle entre sus pechos, aprisionando su pezón derecho entre sus labios y masajeando el izquierdo libre, lo que hizo que Sakura se arqueara aún más contra él con placer. Con pesar, Sasuke metió su mano libre en su bóxer, retirando la de Sakura quien le dirigió una mirada preocupada, temiendo haber hecho algo mal, pero él pronto le dio a entender que había sido por justo lo contrario, con un beso cargado de pasión y deseo; no quería que la noche acabara tan rápido. Levantándose brevemente de su lugar sobre la hermosa pelirosa, Sasuke dirigió sus manos a los extremos de los pantalones de ella, compartiendo una mirada con Sakura quien asintió torpemente un instante antes de que él los bajara y un momento después hizo lo mismo con los suyos, volviendo a recostarse encima de ella. Compartiendo una última mirada, como si quisieran disipar cualquier duda, pero no encontrando ninguna, ambos gimieron despacio cuando el Uchiha comenzó a penetrar lentamente en el interior de la pelirosa.
—¿Te lastime?— consultó Sasuke acariciando lentamente el contorno del rostro de ella que echó la cabeza hacia atrás con un gemido entre placentero y doloroso.
—No, estoy bien— negó Sakura sin sentir dolor realmente, —solo se siente algo incómodo— o extraño y por lo que no tardo en mecer sus caderas contra las suyas.
Sintiéndose más tranquilo, Sasuke inclinó su rostro sobre el de Sakura para reclamar sus labios, retirándose lentamente del interior de la pelirosa solo para volver a embestir con profundidad y recibiendo a cambio un melodioso gemido de Sakura que fue parcialmente omitido en medio del beso mientras él gruñía contra sus labios, no pudiendo evitar sentir que aquel era el mejor placer que había sentido en su vida, era como si el cuerpo de Sakura estuviera hecho para encajar perfectamente contra el de él y viceversa, lo que lo hizo sostener firmemente sus caderas y embestir más rápida y profundamente contra ella. Arañando la espalda de Sasuke ante cada nueva embestida dura, profunda e intensa, Sakura arqueó sus caderas contra las suyas, envolviendo sus piernas alrededor de sus caderas al querer sentirlo más profundamente dentro de ella mientras una y otra vez se movían juntos; por mucho que las reacciones de Sakura lo hicieran desear embestir salvajemente en busca de su propio orgasmo, nada de eso se trataba solo de su placer sino el de ella y por lo que trató de ir lento, ya de por si tener a la mujer más hermosa que hubiera visto gimiendo debajo suyo, rogándole por más y sabiendo que él sería el primero que alguna vez vería ese lado de ella fue suficiente para darle placer. Rompiendo el beso y descendiendo su tacto por la satinada piel de la Haruno, el Uchiha se encontraba embelesado a más no poder por ella sonrojada debajo suyo y con el cabello ligeramente despeinado mientras gemía su nombre, meciendo sus caderas contra las suyas.
Sasuke descendió sus labios para atrapar uno de los pezones de Sakura quien se arqueó aún más contra él y gimió su nombre en medio de las acompasadas embestidas que se tornaron más intensas y veloces; el Uchiha amasó los pechos de la Haruno con una de sus manos y uso su mano libre para sostener la cadera de ella, aumentando la velocidad de las embestidas, sintiendo como Sakura rodeaba más firmemente sus caderas con sus piernas, haciendo que las penetraciones fueran más profundas mientras él cambiaba ligeramente la posición para que la Haruno se encontrara sentada sobre su regazo. Arañando los hombros y espalda del Uchiha, Sakura chilló y envolvió sus piernas alrededor de las caderas de Sasuke al sentir el clímax envolverla por completo, no podía controlar sus caderas mientras empujaba de arriba hacia abajo, era demasiado para soportar, aquel placer explosivo era abrumador y no estaba segura de poder manejar la avalancha de sensaciones, gritando el nombre de Sasuke por la sobreestimulación de sus caderas meciéndose contra las suyas. Gruñendo contra el hombro de Sakura al alcanzar él también su propio orgasmo por primera vez, Sasuke recargó su peso contra el cuerpo de la pelirosa, recostándolos a ambos sobre la cama, tratando de regularizar su respiración con los ojos cerrados al igual que Sakura quien se mordió el labio inferior para disimular un gemido de satisfacción ante la que era por lejos la mejor experiencia que había vivido en su vida, acariciando con cariño el rebelde cabello azabache de Sasuke.
Con ella era feliz, con Sakura podía olvidarse de todo.
Había sido la mejor experiencia de la vida de ambos, no había literalmente nada con lo que pudieran compararlo ni intentaron hacerlo, después de todo era una primera vez conjunta ya sea que el otro fuera del todo consciente o no; exiliado en ese lugar y alejándose de todos casi todo el tiempo, solo avocándose en estudiar y graduarse hasta hace un par de años atrás, Sasuke había ignorado a la población femenina, las chicas que había conocido le habían parecido frívolas, egoístas y arrogantes, siempre tenía a Sakura presente en su mente, mas no había sido hasta el día de hoy que entendía la razón, recostado sobre su cama y apoyando su cabeza sobre su brazo izquierdo que obraba a modo de almohada mientras con su mano derecha trazaba cada poro de piel de la perfecta desnudez de Sakura recostada a su lado. En paralelo a Sasuke y recostada muy cerca suyo, casi rozando su nariz contra la de él, envolviendo su desnudez de la cintura hacia abajo con una sábana, Sakura recargó su cabeza en sus brazos que le hacían de almohada mientras contemplaba el semblante del Uchiha y que alzó su mano para acariciar sus rizos rosados; había salido huyendo de casa y dejado su tierra en busca de ayuda, sin embargo había encontrado mucho más, eso no quería decir que se desentendiera de los problemas actuales porque no era así, pero sí que por ahora tenía algo más en lo que pensar, era la primera vez en tantos años que se permitía experimentar emociones tan humanas y pensar solo en ella misma, y no se arrepentía en absoluto porque se sentía inmensamente feliz al estar junto a Sasuke.
—Deberíamos levantarnos— decidió Sasuke sabiendo que aquella serenidad no podía durar, —los chicos empezaran a preocuparse si nos quedamos solos mucho tiempo— justificó mientras se levantaba de la cama y comenzaba a vestirse.
—Tienes razón— asintió Sakura entre divertida y avergonzada por caer finalmente en la cuenta de ello. —Parecen ser muy agradables, lamento la primera mala impresión— se disculpó sin poder olvidar su desastroso primer encuentro.
—Descuida, eres la primera chica que viene aquí, por lo que fue una buena primera impresión— sosegó el Uchiha abrochándose los pantalones.
—Me alegra— la Haruno hizo lo propio con sus pantalones y se cerró el broche del brasier, —Este lugar es hermoso, puede entender porque has estado aquí todo ese tiempo— apreció acercándose a los ventanales de la habitación para ver el exterior. —Pero hay algo que no entiendo, Sasuke; has estado vivo todo este tiempo, ¿Por qué no regresaste?— inquirió volviéndose hacia él y sin poder dejarlo pasar.
—Es que quería ser independiente, vivir mi vida— justificó él azabache siendo en parte verdad, —eso hice y es hermoso— había aprendido cosas que no habría aprendido de vivir en el palacio como en su pasado.
—Sasuke, nos hacías falta en casa— regañó la pelirosa, habiendo deseado que hubieran podido crecer juntos para no sentirse tan sola y perdida sin él.
—Nadie me necesita— desestimó Sasuke colocándose la camiseta por encima de la cabeza.
—Claro que sí, tú eres el rey— insistió Sakura no queriendo que se desentendiera o ignorara el que era su deber más importante.
—Sakura, ya lo discutimos, no soy el rey; Madara lo es— volvió a protestar el Uchiha cansado de esa conversación, mas entendiendo el punto de ella.
—Sasuke, él dejo que los exiliados tomaran el control y se apoderaran del reino— expuso la Haruno sabiendo que él no creería en sus palabras de otro modo, y así fue.
—¿Qué?— el azabache se paralizó de golpe nada más escuchar aquellas palabras.
—Todo está destruido; no hay paz, libertad, está muriendo gente inocente y si no haces algo, todo lo que conocimos, el reino en que crecimos...se destruirá— confirmó la pelirosa, habiendo visto todo ello de primera mano.
—¿Y mi madre?, ¿Por qué no ha hecho algo?— inquirió Sasuke torpemente, apenas y pudiendo creerlo pese a saber que ella no le mentiría ni mucho menos con algo así.
—Esta devastada por la muerte de tu padre y la tuya, la he visto, lleva los últimos trece años llorándote cada día, no ha tenido la fuerza para oponerse a Madara u obligarlo a hacer algo— contestó Sakura, imaginando cuanto la alegraría saber que Sasuke no había estado muerto todo este tiempo. —Si Mikoto supiera que estás vivo, habría venido por ti hace mucho tiempo, créeme— ella ya de por si lo habría hecho de haber sabido. —Sasuke, tienes que volver— insistió cerrando su blusa en el proceso.
—Ella no querrá volver a verme— volvió a protestar el Uchiha sentándose pesadamente sobre la cama de espaldas a ella.
—¿Por qué piensas eso?— cuestionó la Haruno acercándose para sentarse a su lado.
—No lo entenderías— negó él apartando la mirada y alejando sus manos de la pelirosa que buscó entrelazarlas con las suyas.
—¿Qué no entendería?— volvió a interrogar ella, negándose a permitir que él se aislara de ese modo. —Sasuke, habla conmigo por favor, no me apartes— rogó sosteniendo las manos de él contra las suyas. —He estado creyendo que vivía enamorada de un recuerdo, no pienses que estás solo— agregó pudiendo ponerse en su lugar y estando más que dispuesta a escuchar todo lo que él tuviera que decir.
Creer haber ido detrás de un sinsentido todos estos, creer que se había aferrado a un vínculo ya inexistente con su mejor amigo de la infancia que había fallecido hacía muchos años había sido todo lo que Sakura había podido hacer desde que Sasuke había desparecido de su vida, se había sentido infinitamente sola pese a tener a su madre, hermano y padre—en sus primeros años, claro, perdiendo a su padre y a Houki en años previos—, sintiendo que no encajaba y que solo podía anclarse a un pasado feliz que no se reflejaría en su futuro...pero se había equivocado, Sasuke estaba ahí con ella en ese momento, estaba vivo, no era un recuerdo o una fantasía sin sentido sino que era algo real y ella ahora no podía simplemente darle la espalda, necesitaba y debía ayudarlo como él a ella aunque no se diera cuenta. Deseaba decirle toda la verdad a Sakura, ella merecía saber cómo habían ocurrido las cosas y él mismo deseaba contárselas a alguien luego de callar por tantos años, no sentía ser capaz de poder hacerlo más, pero bajo la cabeza pesadamente y se recriminó porque ya de por si pasar esa noche con Sakura en su cama había sido un error, él no se merecía nada de eso, no merecía esa felicidad...pero tampoco podía guardarle secretos, no a ella; su mente no dejaba de revivir una y otra vez la trágica muerte de su padre, no podía dejar atrás ese momento ni podía olvidar las palabras de su tío Madara diciéndole que si su padre había muerto, había sido únicamente por lo culpa, llevaba todos estos viviendo con esa culpa, ¿Cómo deshacerse de ella ahora?
—Sakura, hice algo horrible, y...si te lo digo, vas a odiarme— titubeó el Uchiha en voz baja y sabiendo que no tendría más sentido callar por más tiempo.
—Escúchame, Sasuke, nada me haría odiarte— insistió la Haruno acunando el rostro de él entre sus manos. —Te amo, ¿Acaso no te lo demostré?— obvió señalando superfluamente a la cama recordando su pasada actividad. —Habla conmigo, ¿Qué puede ser tan terrible para que no quieras volver?, ¿Qué fue lo que sucedió ese día?— insistió siendo quizás la única oportunidad en que él querría hablar.
—Yo maté a mi padre— contestó Sasuke de golpe, desconcertando a la pelirosa enormemente. —Yo lo maté, esa es la razón por la que hui, porque no podía volver y ver a mi madre a los ojos— se le quebró la voz al admitirlo por primera vez en tantos años.
—Sasuke...eso, eso no tiene sentido, es imposible— tartamudeó Sakura a causa de la sorpresa y el estupor. —Madara dijo que él vio caer a Fugaku al fondo del cañón durante la explosión, dijo que trató de ayudarlo, pero no logro hacerlo a tiempo— no tenía sentido, Sasuke no entraba en la lista de posibles culpables en forma alguna.
—Todo es mi culpa, debería haber sabido que...es mi culpa— el azabache bajo pesadamente la mirada, absolutamente superado por la pena y los recuerdos.
—No, Sasuke, no lo es— discutió la pelirosa acunando el rostro del Uchiha entre sus manos y haciéndolo alzar la mirada. —Sasuke, escúchame, ¡Escúchame!— insistió al verlo negar y protestar contra su agarre. —No tuviste la culpa, nada de lo que paso fue tu culpa, ni el derrumbe, ni el atentado, nada de eso fue tu culpa, eras solo un niño. Nunca ha sido tu culpa, no puede serlo. No pienses eso, por favor— rogó no soportando que él se culpase y mortificase de ese modo tan doloroso.
Sakura no dudo en envolver sus brazos alrededor de Sasuke en un cálido abrazo, meciéndolo afectuosamente entre sus brazos mientras sentía la respiración de él contra su cuello, inhalando su perfume que le recordaba sus lejanos días de la infancia donde se apoyaban y ayudaban incansablemente el uno al otro, inclinando su rostro contra él suyo y besándolo en la mejilla, no pudiendo creer interiormente que las palabras que él acababa de pronunciar fueran verdad, no porque no le creyera si no porque en aquel entonces Sasuke había sido un niño pequeño y muy inocente, no había forma posible en que él fuera realmente responsable de la muerte de su padre, debía haber un tercero involucrado aunque él no lo supieran, un tercero que realmente fuera responsable de todo ya que un atentado como él que había sucedido ese día cobrando la vida del rey Fugaku no era algo que pudiera ocurrir al azar, requería tiempo de planeación, colaboración…¿Pero quién podía estar involucrado? Refugiado en los brazos de Sakura, Sasuke se permitió algo que no había hecho desde la muerte de su padre, desde sus primeras noches en esa casa y siendo un niño pequeño que padecía terror nocturno; lloró, lloró con todo su corazón y envolviendo sus brazos alrededor de la estrecha cintura de Sakura, acercándola más hacia si en aquel abrazo, enterrando su rostro contra el costado de su cuello, tranquilizándose por el acompasado latir de Sakura y su dulce perfume de rosas y jazmines, sintiendo los labios de ella en sus mejillas. No estaba solo…
Voluntariamente ajenos a toda la actividad que parecía haber tenido lugar en el piso de arriba por los ruidos que habían escuchado y desestimado sin más, Naruto y Konohamaru suspiraron pesadamente casi al mismo tiempo, el Uzumaki pasando uno a uno los canales de televisión en busca de algo bueno solo para finalmente darse por vencido mientras el Sarutobi revolvía los juegos de video que tenían en busca de un nuevo reto para matar el tiempo. Sentían como si el león que había hecho de sus vidas un reto estuviera siendo domado, ¿Desde cuándo Sasuke se interesaba por las chicas? Desde que estaba junto a ellos se había adaptado a su modo de vida, su único pasatiempo eran los videojuegos o los estudios, incluso las actividades extracurriculares de sus años de universidad habían sido escasas y socializar con otras personas ni se diga, Sasuke tenía fama de reservado tanto dentro como fuera de casa, ni siquiera había hecho amigos en sus clases, sino que solo se relacionaba con otros para cumplir sus responsabilidades, no más, ¿Cuándo había cambiado así? No, pensaron tanto Naruto como Konohamaru, mas sin leerse la mente, no es que Sasuke hubiera cambiado, sino que habían desconocido lo importante que había sido Sakura en su vida en el pasado, ni siquiera habían sabido de su existencia hasta hoy, además era una chica muy bella y de buen corazón—Konohamaru no estaba seguro sobre si confiar en ella por su abrupta aparición en sus vidas—, no era nada extraño que Sasuke se encontrase encandilado por ella, ¿Pero qué consecuencias tendría esto?
—Amigo, tenemos que aceptar que lo perdimos— manifestó Konohamaru profundamente afectado aunque no intentase demostrarlo.
—Tal vez no— discutió Naruto sentado a su lado y escuchando pasos en el piso de arriba.
—¿No te rindes jamás?— discutió el Sarutobi solo para que su amigo señalase a la escalera, o a Sasuke quien bajó completamente vestido.
—Creo que las cosas no salieron bien— susurró el Uzumaki ante la expresión seria de Sasuke y quien ni siquiera reparó en ellos, dirigiéndose hacia la salida. —Parece que le está doliendo— se preocupó, no sabiendo que había hecho que se separase de Sakura.
—No entiendo, todo parecía ir bien— secundó Konohamaru con expresión confundida, preocupado interiormente mas no demostrándolo.
Todo era extremadamente confuso en la mente de Konohamaru, y aunque una voz insidiosa en su cabeza lo instó a agradecer este nuevo desenvolvimiento de la situación—pues si la relación entre Sasuke y Sakura no funcionaba, su amistad se mantendría como hasta ese momento—, mas no lo admitió al volver a recostarse sobre el sofá junto a Naruto pero quien se levantó unos minutos después para ir por algo de comer a la cocina, lo que el Sarutobi agradeció en silencio, prefiriendo desentenderse de esto y esperar a que se resolviera solo, era asunto de Sasuke después de todo. Saliendo de la casa en busca de aire para despejar sus pensamientos, Sasuke se reprendió interiormente por dejar sola a Sakura quien se había quedado dormida sobre su pecho y a quien no había tenido el valor de despertar, ya le había causado demasiado problemas solo para empezar; Sakura se equivoca, no puedo regresar, ¿Dé que iba a servir? No cambiaría nada, no se puede cambiar el pasado, ella ya se había visto demasiado involucrada y él negaba a envolverla en más problemas. ¡Dijiste que siempre estarías cuidándome! Pero no es cierto, es mi culpa, es mi culpa…Sasuke no pudo evitar alzar la mirada al cielo al llegar a un claro del jardín, intentando encontrar respuestas en las estrellas que su padre le había dicho lo guiarían cuando necesitase ayuda, mas él no lo sentía así. Inmerso en sus pensamientos, Sasuke tardó unos segundos en reparar en la presencia de un hombre de edad avanzada que se encontraba de pie en el claro, apoyado en un bastón y viéndolo atentamente.
—¿Necesitas ayuda?, ¿Estás perdido?— preguntó el Uchiha volviéndose hacia el desconocido anciano.
—Estoy buscando a alguien, se supone que vive en esta dirección— contestó el Sarutobi observándolo en silencio.
—¿Y quién es?— inquirió Sasuke, no sabiendo que pensar de su presencia ahí. —¿Quién eres?— interrogó en caso de que su presencia trajese problemas.
—Yo sé quién soy exactamente, la pregunta es, ¿Quién eres tú?— refutó el sacerdote sorprendiendo al Uchiha por la profundidad de su pregunta.
—Un donnadie— suspiró el azabache apartando la mirada finalmente. —Pierdes tu tiempo aquí, deberías irte— sugirió antes de darle la espalda con intención de irse.
—Todo el mundo es alguien, incluso un donnadie— obvió Hiruzen ligeramente divertido por la opinión que el príncipe tenía de sí mismo.
—Creo que estas algo confundido— sonrió ladinamente el Uchiha y alejándose con pasos lentos.
—¿Yo soy el confundido?— contrarió el sacerdote con evidente divertimento. —Ni siquiera sabes quién eres— su fallecido padre estaría decepcionado de atestiguarlo.
—¿Tu sí?— desestimó el azabache en voz alta, creyendo que el anciano estaba loco.
—Claro, eres el hijo de Fugaku— contestó el Sarutobi dejando boquiabierto al Uchiha ante sus palabras, y quien tardó en procesarlas en su mente.
—¿Conociste a mi padre?— preguntó Sasuke con voz temblorosa, mas intentando no demostrarlo.
—Corrección; conozco a tu padre— aclaró Hiruzen con la prestancia de un sabio.
—Me temo que estas equivocado, él murió hace mucho tiempo— negó el azabache, temiendo decepcionarlo pero siendo la verdad.
—Eres tú quien se equivoca— protesto el sacerdote con una disimulada sonrisa. —Nadie se va totalmente, siempre permanecen con quienes amaron en el mundo de los vivos, aunque no podamos verlo— justificó para mayor desconcierto del azabache que arqueó una ceja en respuesta. —Sígueme, te lo mostrare— instruyó antes de darle la espalda.
—¡Espera!— gritó él solo un instante antes de que el anciano corriera dejándolo atrás.
Para ser un venerable anciano—no parecía más joven de sesenta años, pero evidentemente debía tener mucho más, siendo una imagen más seria todavía debido al bastón que usaba para apoyarse—, el hombre era veloz, tanto que en un instante se encontró por delante de Sasuke quien volvió brevemente la mirada por sobre su hombro en caso de que alguien lo estuviera observando, mas una vez hecho esto siguió velozmente al anciano, corriendo tras sus pasos e internándose en la espesura del jardín semejante a una jungla y en que Naruto y Konohamaru le habían dicho largamente con el pasar de los años que no se internara solo, ya que ni ellos lo conocían por completo, pero no era la primera vez que los desobedecería, es más, conocía el jardín mejor que ellos y se encargaba de su mantenimiento pero ellos no tenían por qué saberlo, permitiéndole moverse con agilidad hasta alcanzar ligeramente al anciano que corrió sin voltear a confirmar que él lo seguía ni una sola vez. Era una tontería, no tenía por qué seguir a un anciano que no recordaba de nada y no teniendo idea de quien era, pero este sujeto sabía de su padre y decía que podía mostrárselo, ¿Cómo si estaba muerto? Sasuke ignoró aquellas preguntas racionales en su mente, llevaba todos estos años pensando de manera racional y eso no había servido para resolver sus dudas, para acallar sus miedos o tranquilizar su corazón, ¿Y si esta era la oportunidad de lograrlo? El Uchiha simplemente dejo de pensárselo y continuó corriendo tras el anciano, esperando obtener respuestas.
Las necesitaba desesperadamente.
Seguir los pasos de aquel hombre no había sido tan fácil como el Uchiha hubiera creído inicialmente—juzgándolo solo por su apariencia y edad—, de hecho, le había resultado todo un reto no quedarse atrás, internándose en la espesura que conformaba la maleza del jardín y que fácilmente podría ser comparada con una jungla. Interiormente Itachi tuvo la tentación—como en tantas oportunidades anteriores—de reprender a Naruto y Konohamaru por no mantener aquel jardín en mejores condiciones, pero se recordó que estos habían dicho recibir la casa en aquellas condiciones, viéndose superados por la espesura de la flora que ahí había, por lo que al Uchiha no le quedó otro remedio que tragarse sus protestas y medio saltar sobre las raíces voluminosas en su camino o evadiendo las lianas que por poco se abrazaron alrededor de su cuello en el camino, haciéndolo sentir muy nervioso en el proceso. Apoyándose solo en un ligero bastón que usaba para caminar mejor, erguido, el sacerdote Hiruzen saltó una última raíz en su camino antes de detenerse ante lo que parecía ser una fuente que brotaba de dos grandes rocas para formar un pequeño estanque cristalino como una cascada solo que esta era del tamaño exacto de una persona, casi dos metros para ser exactos y ante la que Sasuke también se detuvo tras alcanzar al Sarutobi, deteniéndose no solo por esto sino también para recuperar el aliento, jadeando y enfocando finalmente su mirada en la fuente de agua, esperando alguna explicación para tanta premura de parte de aquel hombre.
—¿Lo ves?— preguntó Hiruzen sin dejar de observar la fuente de agua para extrañeza del Uchiha.
—Te dije que te equivocabas— desestimó Sasuke situándose lentamente a su lado. —Es solo mi reflejo— eso era todo lo que el agua proyectaba.
—Mira más atentamente, no veas tu imagen, sino que más allá— instruyó el Sarutobi otra vez, volviendo a señalar el agua. —Él vive en ti, y si prestas atención, podrás escuchar su voz, diciéndote que hacer— el Uchiha observó el agua sin ver eso del todo.
Absteniéndose de entornar los ojos ante lo que sonaba como la típica reprimenda de otro adulto con respecto a su persona, Sasuke hizo un esfuerzo al entrecerrar los ojos y dar un paso más cerca de aquel manantial con el fin de distinguir mejor su reflejo a través del agua que fluía, y al hacerlo no pudo evitar sentir un escalofrió desde la cabeza a los pies al darse cuenta de que ya no estaba observando el reflejo sino el de alguien a quien conocía muy bien; su padre. En su mente podía verlo con lujo de detalles, tan elegante y digno como recordaba, la imagen perfecta de un rey, vistiendo una chaqueta de cuello alto y cerrada por nueve botones de oro entrelazados con hebillas de oro hasta la altura del vientre, mangas ceñidas hasta las muñecas, encima un largo abrigo sin mangas que permanecía abierto y con una larga cola que hacía más imponente su presencia, un cinturón de seda azul oscuro decorado por placas de oro que replicaban el emblema de la casa real, pantalones negros y botas de cuero de igual color, siempre tan imponente como siempre y haciendo que Sasuke por poco y lo reverenciara a causa de la sorpresa o lo abrumado que se sentía, bajando tenuemente la mirada. Lo que tan curioso hombre—el sacerdote Sarutobi—había querido hacerle entender no era una fantasía, sino que una realidad, literalmente sentía que solo la misma caída del agua lo separaba de la imagen de su padre, aunque solo fuera en su mente, y literalmente ello lo dejo sin saber qué hacer, dando un paso al frente más cerca como si así pudiera hacer más real el momento…y deseaba hacerlo desesperadamente, aunque solo fuera en su mente.
—Sasuke— pronunció Fugaku aunque solo fuera en la mente de su hijo.
—Padre…— correspondió el príncipe de igual modo, apenas audible en su subconsciente.
—Debes recordar quién eres; eres el legítimo rey y debes tomar tu lugar— designó el rey no esperando otra cosa de su hijo que aquello para lo que lo había educado.
—No sé cómo ser igual que tú— negó Sasuke no sintiéndose a la altura de semejante tarea.
—No necesitas ser como yo— aclaró Fugaku sosteniendo la mirada a su hijo. —Como rey, mi mayor felicidad fue tenerte como hijo y tener a tu madre a mi lado— y su hijo no estaría solo en el camino que debía ejecutar. —Escribe tu historia, ayuda a nuestra gente y vela por lo que otros hicieron antes que tu; ser rey es más que solo hacer lo que quieres, recuérdalo— eso era lo más importante que le había enseñado y lo que lo diferenciaba categóricamente de Madara. —Siempre estaré contigo, en tu corazón— este encuentro era la prueba fehaciente de esa promesa.
No podía ayudar a su hijo de otra forma, más que con palabras atentas pero breves y cargadas de simbolismo en su subconsciente, haciéndole saber que estaba presente aunque no pudiera verlo, aunque no pudieran abrazarse tan siquiera una vez y por lo que Fugaku simplemente inclinó la cabeza en una silenciosa reverencia—de rey a rey—antes de que su imagen se desvaneciera de la fuente de agua, antes incluso de que Sasuke pudiera pensar en decirle que no se fuera, que se quedara…qué más quisiera, pero el Uchiha entendía que no podía pedirle eso a su padre, suspirando pesadamente por lo bajo cuando su imagen se desvaneció totalmente. Apesadumbrado al ver que la imagen de su padre se desvanecía del agua como si jamás hubiera estado ahí, Sasuke retrocedió un paso para cerciorarse antes de elevar la mirada al cielo plagado de estrellas, reflexionando en las palabras de su progenitor sobre su deber, aunque solo fuese en su mente; su padre decía haberse sentido orgulloso como rey por haber cumplido con aquello que se esperaba de él y por tenerlo a su lado al igual que a su madre, ¿Y él?, ¿A quién tenía a su lado? No, no podía ser desagradecido, habría estado perdido durante todos estos años de no haber contado con el apoyo de Konohamaru y Naruto quienes eran como sus hermanos mayores, y ahora volvía a tener a su lado a Sakura que era el vínculo más fuete que tenía, se sentiría perdido sin su valioso amor y su dulce presencia a su lado. En medio de esas reflexiones, el sacerdote Sarutobi se situó de pie a su lado.
—Ahora volveré a preguntar, ¿Quién eres?— inquirió Hiruzen esperando una mejor respuesta de su parte.
—Mi nombre es Sasuke— contestó el Uchiha esta vez, —hijo del rey Fugaku y la reina Mikoto— su tono era serio y lleno de convicción.
—A él es a quien vine a buscar, si es que pretendes regresar— condicionó el Sarutobi aguardando una respuesta más definitiva.
—Lo haré— afirmó Sasuke finalmente volviendo la mirada en su dirección y con una expresión irrefutable.
—Nos veremos en la capital entonces, Majestad— aseguró el sacerdote inclinando la cabeza en una respetuosa reverencia.
Por primera vez en años, desde que había abandonado su hogar debido al forzoso exilio que había sido su única opción para no enfrentar la verdad, Sasuke volvía a ser reverenciado, solo que de una manera muy distinta, anteriormente había sido el príncipe heredero al trono, hijo del rey y la reina…pero ahora no era eso, es decir, continuaba siendo el hijo del rey Fugaku y la reina Mikoto pero ahora también era rey por derecho propio; la ley era clara, aunque un rey no fuera coronado formalmente, este era declarado como tal por ser el hijo legítimo de un rey coronado que era el caso de su padre, su tío Madara no podía continuar siendo rey porque él debería de estar muerto para que esto fuese posible. Esbozando una sonrisa ladina ante aquella muestra de respeto tan sincera y transparente, Sasuke simplemente inclinó la cabeza en respuesta, extendiendo la mano al sacerdote que comenzaba a recordar de sus años en la corte, y que no dudo en corresponder de igual modo estrechando su mano contra la suya para confirmar tanto su respeto como la promesa que acababa de pronunciar. Puede que regresar no fuese la mejor estrategia, posiblemente lograría más de seguir permaneciendo en el exilio, pero no podía evadir su responsabilidad por más tiempo, debía ser el rey y ahora Sakura volvía a su vida para recordárselo, y él mismo no quería seguir haciendo el papel de bobo; extrañaba a su madre, extrañaba su antigua vida, extrañaba su hogar y deseaba volver. No sabía cómo enfrentar la verdad, pero debía hacerlo…
Cuando Sakura finalmente abrió los ojos, lo hizo recostada sobre la cama y con la cabeza apoyada sobre la almohada, sin entender del todo como se había quedado dormida antes de erguirse sobre el colchón haciendo que la colcha que la cubría resbalara sobre sus hombros, permitiéndole recordar que en medio del consuelo que había estado brindándole a Sasuke, este en determinado momento la había envuelto en un abrazo y cubierto a ambos con la colcha sobre la cama antes de que cayeran en un profundo sueño, o eso creía recordar ya que lo primero que la pelirosa advirtió fue que se encontraba sola en la habitación y que no había señal de Sasuke, por lo que se levantó de la cama y abandonó la habitación en busca de respuestas. Fuera de la actividad que Sasuke y ella habían compartido en la habitación hace un par de horas—por lo que le decían las estrellas que iluminaban el oscuro cielo nocturno—, Sakura no pudo evitar sentirse perdida fuera de la habitación en su camino hacia la escalera, no tenía idea del lugar en que estaba o hacia dónde dirigirse, o como relacionarse con Konohamaru y Naruto que eran los amigos de Sasuke, mas pese a su desconcierto se armó de valor al llegar a la escalera que descendió, haciéndose oír por el eco de los tacones de sus botines, obteniendo la inmediata atención de Naruto y Konohamaru sentados en el sofá de la sala y que volvieron la mirada hacia ella, silentes y cenando lo que parecía ser pollo y patatas fritas mientras jugaban videojuegos…aquella imagen le permitió aligerar el ambiente.
—La bella durmiente por fin despertó— comentó Konohamaru con tono sarcástico.
—¿Saben dónde está Sasuke?— preguntó Sakura, ingresando en la sala en busca de información.
—¿No te dijo a dónde iba? Solo se fue— Naruto se asustó y volvió la mirada hacia la puerta principal con preocupación.
—¿Cómo que se fue?— ahora fue el turno de la pelirosa de preocuparse y temer lo que rondara por la mente del Uchiha
—Eso hizo— afirmó el rubio igualmente preocupado, mas lamentando no tener más información.
—Parece que ahí viene— interrumpió el Sarutobi llamando al silencio al creer escuchar algo.
Creyendo haber oído el eco de pasos en la escalera previa a la puerta principal que separaba el interior del exterior, Konohamaru fue el primero en asirse a la realidad y no volverse paranoico pensando que Sasuke pudiera cometer una locura a la luz de los últimos acontecimientos, y a él pronto se unieron Naruto y Sakura que volvieron la mirada hacia la puerta principal un instante antes de que esta se abriera por obra del Uchiha que ingresó con un semblante entre serio—característico de él—y cargado de emoción que fue entrañable para Sakura, le recordaba a su antiguo compañero de juegos y aventuras, mas no sabía cómo interpretarlo al no tener idea de que había generado ese cambio en él. Interiormente eufórico, deseoso de regresar a su antigua vida, aunque aún no tuviera demasiado claro que respuesta daría a quien lo interrogase con respecto a la muerte de su padre—que no lo había responsabilizado de ello en su "encuentro"—, Sasuke acababa de despedirse del sacerdote Hiruzen quien le había prometido recabar fuerzas y tener apoyo férreo para él una vez regresase a la capital, y tuvo que hacer máxime acopio de su autocontrol para no correr en su regreso a casa, sintiéndose como un tonto por dejar sola a Sakura—no estaba sola, es decir, Naruto y Konohamaru estaban también, pero se refería a sola en el sentido de no decirle a donde iba—, pero ese sentir se esfumó apenas cerró la puerta principal tras de sí e ingresó en la sala, teniendo sobre su persona los ojos de Naruto y Konohamaru, pero sobre todo la preocupada mirada de Sakura.
—Sasuke, ¿Dónde estabas?— interrogó la Haruno volviéndose hacia él nada más verlo ingresar.
—Rápido, debemos darnos prisa— apremió el Uchiha en respuesta, sosteniendo las manos de ella entre las suyas. —Tenemos que ir a casa— era la primera vez que lo afirmaba, pero deseaba hacerlo con todo su corazón.
—¿Quieres volver?— decirse sorprendida era poco para Sakura, ¿Qué había hecho que cambiara de opinión en tan poco tiempo?
—¿Estás seguro?— Konohamaru se apoyó en el respaldo del sofá, observándolo muy seriamente.
—Sí, es mi responsabilidad y no puedo demorarlo— confirmó Sasuke no pudiendo seguir evadiendo su deber. —Entiendo si quieren quedarse, no tienen obligación de seguirme— señaló mientras observaba a sus dos amigos.
—Pero queremos hacerlo, no puedes ir tu solo— protestó Naruto negándose a mantenerse al margen en esto.
—Somos familia— secundó el Sarutobi habitualmente indiferente, pero no en esto. —Si algo es importante para ti, estaremos contigo siempre— eran hermanos después de todo.
—Gracias, chicos, de verdad— apreció el Uchiha, no habiendo esperado tanta lealtad de su parte ni creyendo merecerla.
A lo largo de los años Sasuke había aprendido que podía confiar en Naruto y Konohamaru, no solo se trataba de que ellos lo hubieran recibido tan desinteresada y noblemente en su casa y que hubieran compartido con él, se trataba del vínculo que habían forjado entre los tres como si fueran hermanos, ellos los mayores y él como el menor, pero haber crecido intentando dejar atrás los momentos tristes y sus traumas de la infancia—padeciendo pesadillas hasta el hartazgo, intentando dejar atrás lo que había sido la peor experiencia de su vida y que lo perseguía hasta hoy—le había impedido apreciar del todo la presencia de Konohamaru y Naruto hasta ahora, pero nunca era demasiado tarde y por lo que Sasuke soltó las manos de Sakura y se volvió hacia sus amigos a quienes envolvió en un abrazo—y estos a él—como agradecimiento por el apoyo que ahora le estaba brindando, agradeciéndoles el no sentirse solo y prometiendo honrar todo lo que ambos estaban haciendo por él. Conmovida, casi con lágrimas en los ojos a causa de la emoción del momento, Sakura se llevó una mano al centro del pecho intentando calmar su sobrexcitado corazón por todas las emociones experimentadas a lo largo de ese día, volviendo a tener fe por primera vez en años de que todo lo que parecía haber estado mal en su vida tendría solución, de que la tiranía no duraría por más tiempo y de que aún no era tarde para poner remedio a los problemas, no teniendo delante a la solución para todo eso, a su rey y a quien silenciosamente juro lealtad absoluta.
Por él mantendría la esperanza desde ahora y para siempre.
PD: Saludos mis amores, prometí que actualizaría esta semana y lo cumplo, esperando como siempre poder cumplir con lo que ustedes esperan de mi, agradeciendo su apoyo y deseando siempre que mi trabajo sea de su agrado :3 las próximas actualizaciones serán ""Avatar: Guerra de Bandos", luego "El Clan Uchiha" y por último "Lady Haruno: Flor de Cerezo" :3 esta historia esta dedicada a mi querida amiga y lectora DULCECITO311 (dedicándole todas y cada una de mis historias), a mi queridísima amiga Ali-chan1966 (dedicándole cada una de mis historias por su respeto y cariño), a Arella96 (dedicándole esta historia como agradecimiento por comentar el trabajo de este despreciable intento de escritora), a CinthKitty (agradeciendo sus palabras y dedicándole la historia como justo agradecimiento), a NagatoYuki-Chan (dedicándole esta historia y agradeciendo sus palabras) a Saori02 (dedicándole esta historia y esperando ganar su perdón por tardar en tanto en actualizar), a Guest (dedicándole el presente capitulo como agradecimiento y disculpándome por hacerle esperar), a Lila (agradeciendo infinitamente poder contar con su aprobación, disculpándome con la demora y dedicándole esta historia como retribución) y a todos quienes siguen, leen o comentan todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.
Personajes:
-Sasuke Uchiha como Simba -Sakura Haruno como Nala -Naruto Uzumaki como Pumba -Konohamaru Sarutobi como Timòn
-Fugaku Uchiha como Mufasa -Mikoto Uchiha como Sarabi -Tsunade Senju como Sarafina -Kakashi Hatake como Kopa (padre de Nala)
-Houki como Mheetu (hermano de Nala) -Madara Uchiha como Scar -Obito Uchiha como Zazu
Inspiración, Cambios & Disculpa: como habrán notado, me esfuerzo por respetar la trama original de "El Rey Leòn", aunque también tomando detalles de "El Rey León 1 ½" para los pensamientos de Naruto y Konohamaru; de hecho, tuve muchas dudas sobre la escena de sexo entre Sasuke y Sakura, porque nunca le di ninguna doble lectura a la escena original de Simba y Nala en "Esta Noche Es Para Amar", aunque debo confesar que quede satisfecha con el resultado final, mas ustedes como siempre tienen la ultima palabra. Con respecto a los cambios en los diálogos, esto lo incluí porque me parecía extraño o hasta contradictorio que Simba nunca le dijera la verdad a Nala, y porque me inspire en otros fics que había leído en el último tiempo para desarrollar el intercambio de manera coherente. Primero quiero disculparme por no haber actualizado el viernes como era mi intención, pero primero tuve que tomarme una semana de descanso por problemas personales, actualmente me encuentro muy resfriada y el trabajo me ha quitado fuerzas en ese aspecto, de hecho eso tiene que ver con mi segunda disculpa, ya que he recibido mensajes de ustedes sobre que siga actualizando historias como "El Sentir de un Uchiha" o "Mas Que Nada En El Mundo" pero hago lo mejor que puedo al ritmo que me permite mi trabajo, por lo que lamento no cumplir con sus expectativas, pero prometo que no dejare de actualizar, tienen mi palabra.
También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul") :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3
