Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.
Capítulo 28
Edward
Papá nos visitó hace dos días y llama diariamente para saber del más pequeño Cullen, incluso Emmett se ha enamorado de su sobrino y cada tarde pasa por la casa para cargarlo y jugar con Matt, he visto también que aconseja a Ari. Él se ha convertido en el hermano que nunca creí tener.
Ni hablar de Renée que nos sigue ayudando todos los días con sus cuidados hacia mi esposa y familia. Ella sin saberlo se ha vuelto la figura materna para mí y una gran abuela para mis hijos.
Lo más sorprendente y loco de estos días, sin duda fue recibir un regalo de Chelsea. No para mí, claro. Ella había enviado un pequeño presente, como también lo hizo Harry. El viejo cascarrabias fue el primero en enviar un gran ramo de flores a la habitación de mi esposa, luego envió un pequeño presente a casa, especialmente para nuestro bebé.
Habían venido a visitarlo los compañeros de trabajo de Bella, incluso la rubia. Aunque Rosalie seguía cabizbaja, ella por primera vez mostró una sonrisa al tenerlo en brazos.
Habían estado con nosotros, muchos de nuestros conocidos y familia, menos ella. Mamá no había puesto un solo pie en casa, así como tampoco había hecho alguna llamada, quería creer y aceptar que estaba bien.
Le había dejado claro que no la quería cerca. Esme solamente estaba respetando mi petición.
Bella y yo no necesitábamos su compañía. Tristemente reconocía que no hacía falta en mi hogar.
Mi hijo se removió haciendo un quejido cuando estaba en mis brazos. Quizás haciéndome ver que él era lo realmente importante.
Sonreí.
Admiré sus manitas, largas y rosadas. Lo mismo hice con su carita enfurruñada, estaba despierto, tan solo parpadeando a cada minuto y volviendo a cerrar los ojos al tiempo que sus diminutos labios formaban una "o".
― Eres tan perfecto Ethan.
A una semana de su nacimiento me había acostumbrado a su olor, su liviano peso y sus lloridos.
― ¿Siempre estará dormido?
Reí a la pregunta de Matt. Él tampoco se despegaba de su hermano, estaba volcado por completo en cuidar de él y cubrir sus necesidades.
― No. En algunos meses más, andará corriendo detrás de ti.
Mis palabras le provocaron emoción. De pronto tenía una gran sonrisa en sus labios y sus ojos brillaban con una luz especial.
― ¿Cuándo dormirá en mi habitación? ―Preguntó.
Volví a sonreír y me senté a su lado, en el borde de la cama.
― Debemos esperar a que sea más grande ―expliqué―. Ahora es muy pequeño y no podrá dormir tanto como tú.
― Pero si solo está dormido. Yo le puedo hacer un espacio en mi cama.
Con uno de mis brazos lo abracé por los hombros.
― Es muy pequeño, necesita ser cuidado por adultos y tú eres un niño.
Matt arrugó su entrecejo.
― Jamás dejaré que le pase nada ―prometió.
― Hijo… ―lo llamé― nunca te alejes de las personas que amas. No permitas que un malentendido te haga comportarte mal y volverte un ser desconocido, no lo hagas nunca, Matthew. Nunca estés lejos de tus hermanos.
Matt me observó inocente, incluso rascó su cabeza. No parecía comprender lo que mis palabras pedían.
»Solo ama a tus hermanos ―terminé por decir―. Ariel y Ethan, quierelos siempre.
Matt llevó una mano al lugar donde retumbaba su corazón.
― Lo prometo, papá.
Pestañeé varias veces. Estaba viendo su cara.
― ¿Me llamaste papá? ―Era imposible que hubiera escuchado mal, él lo dijo claramente.
Matt sonrió y apoyó su cabeza en mi costado. Refugiándose en mí y en busca de sentir afecto. Que él por supuesto lo tenía.
― Eres mi papá.
Asentí. Era la primera vez que me llamaba papá, afortunadamente acababa de dejar de ser el señor E. Y no podía sentirme más orgulloso.
Le di un beso en la cabeza a la vez que despeinaba su dócil pelo.
― Te quiero, hijo.
― ¿A cuál de los dos? ―inquirió curioso.
― A los tres los quiero igual, solo que ahora estoy hablando contigo.
― ¿Ya despertó? ―Ariel preguntó asomando la cabeza por la puerta.
Caminó hacia mí. Ahora no era de su interés, sino Ethan, lo cargó en sus brazos y le hizo algunos mimos.
»Se parece mucho a ti, papá ―añadió Ari―. Estoy segura que será idéntico, ya que se parecen en el color de su pelo. Tal vez también tiene tu color de ojos, por ahora son grises.
― ¿Y mis ojos no son como los tuyos?
Cargué en brazos a Matt y lo elevé por los aires mientras él reía.
― Tus ojitos son como los de Bella, nuestra Bella ―le aclaré― siempre dulces como un chocolate.
Matt rio, sintiéndose complacido. Empezó a soltar leves risas mostrando su diente creciente en su perfecta dentadura blanca.
Bella
― Me duele mucho por ti ―fui honesta―. Pero si aún no es tiempo, considero que es lo mejor para ambos. Los dos necesitan tener paz.
― No es momento para nosotros, lo sé. Aún hay muchas cosas que debo trabajar conmigo y con mis mellizos. ―Rosalie limpió sus lágrimas antes de salir por la puerta principal y correr hacia su auto donde sus hijos la esperaban impacientes―. ¡Haré lo posible por venir mañana!
Ella estaba tratando de volver a su vida, lento. Iba un paso a la vez; estaba a punto de volver al trabajo en el restaurante. Tenía sus planes y en ellos aún no estaba Emmett.
Me crucé de brazos y me apoyé en la puerta, tan solo observando.
Rosalie me acababa de confesar que ella y Emmett habían llegado a un acuerdo. Pondrían distancia por el bien de los mellizos.
Aunque no lo dijera era obvio que su decisión era por la culpabilidad que aún sentía por la muerte de Royce. Ella estaba trabajando con su psicólogo y necesitaba tiempo para sanar. Decidió no arrastrar a Emmett con ella, porque aún no podía ofrecerle nada.
Me había sorprendido que mi cuñado aceptara su petición. Deseaba que su relación se diera algún día, quizá era cuestión de tiempo. No sabíamos.
Escuché los lloridos provenientes de la planta alta y negué con la cabeza.
Era tiempo de amamantar a Ethan y olvidarme de lo difícil que era estar en el pellejo de Rose.
Subí rápidamente cada escalón. Era la ventaja de haber tenido un hijo de forma natural, sí, porque después de cuatro horas de parto, Ethan había visto la luz. Trayendo con él suma felicidad para nosotros y también aprendizaje.
Porque ahora me ha quedado claro que cada hijo viene con un propósito.
Estaban aquí para ser felices y para hacernos crecer como personas.
Nadie viene con un manual, ni es experto en crianza.
Lo único que podía pedir era nunca jamás ser una mala madre, les daría a mis hijos total libertad de ser feliz.
Abrí la puerta lentamente. Sonreí al ver a Edward con mis hijos, sí, mis hijos, porque Ariel también era mi hija, no importaba que nunca me dijera mamá, ella se había ganado mi corazón y cariño, mereciendo un lugar junto a mis dos hijos.
Me refugié en la cama, junto a Edward, mientras Ariel tenía en brazos a Ethan y Matt admiraba el rostro de su pequeño hermano.
Mi esposo no dudó en entrelazar sus dedos con los míos, dejando un beso en mis nudillos.
― ¿Crees que podemos tener una cita pronto?
Giré levemente mi rostro hacia Edward. Era curioso ver anisedad en su mirada.
― No lo sé. Ethan es un recién nacido que necesita comer cada dos horas ―le expliqué―. ¿Quieres salir?
Se acercó, besando mis labios.
― Sí. Estoy planeando llevarte a una cita. Tal vez a un restaurante en Seattle, no sé, podríamos tener una noche solo para nosotros, ¿te parece?
― Me parece perfecto ―admití con una sonrisa―. Antes, me gustaría saber ¿por qué la ansiedad?
Edward exhaló muy bajo.
― Quiero dar lo mejor de mí ―murmuró―, quiero ser un mejor esposo, un mejor padre.
― Oye ―acaricié con mis dedos su mejilla cubierta por barba creciente de días―. Eres el mejor, nunca dudes.
Él no pensó dos veces en estrellar sus labios en los míos. Besándome de forma ruda y necesitada.
Nos separamos al escuchar el fuerte llorido de nuestro bebé.
Ariel rápidamente, sin dudar lo dejó en mis brazos y volvió su atención a Matt.
Arrulle a mi bebé y empecé a darle pecho para que se tranquilizara.
Esta era nuestra nueva rutina.
Lloridos todo el día, cambios de pañales, andar deprisa y gritos. Quizás no éramos la familia más armoniosa, pero estábamos trabajando en ser mejores.
Fin
Agradezco enormemente que me hayan acompañado en otra historia. Nos leemos pronto en el epílogo.
Infinitas gracias por sus comentarios: Ella Rose McCarty, ALBANIDIA, Adriana Molina, Patty, Valeria Sinai Cullen, Dulce Carolina, Cassandra Cantu, Antonella Masen, aliceforever85, LOQUIBELL, mrs puff, NaNYs SANZ, Adriu, Noriitha, Torrespera172, Maryluna, cocoa blizzard, jupy, PaolaValencia, Cary, Diannita Robles, Marce Ortiz, karo29, rociolujan, piligm, francicullen, Lore562, Lizdayanna, marisolpattinson, Pepita GY, sandy56, saraipineda44, Wendy Andino, Lili Cullen-Swan, Isis Janet, Patito feo, Daniela Masen, Flor McCarty-Cullen, Rosemarie28 y comentarios Guest
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