Aife comienza a reírse – un padre no te vende al bando enemigo y se desentiende de ti, aunque supongo que sí; sigue siendo mi padre al fin y al cabo.

- Nunca me cayó bien ese tabernero, sabía que ocultaba algo gordo – coge la botella de vino - ¿vino? – la súcubo le acerca la copa y Evony las rellena – Así que el rey sangriento… pensé que todo eso no era más que una leyenda.

- Ojala lo fuera… pero no, es muy real y su sangre maldita corre por mis venas. Desearía haberlo matado cuando tuve la oportunidad.

Evony la observa en silencio, se acerca a ella y le coge la mano. La mira a los ojos y le sonríe.

- Todo a su debido tiempo. Él pagará por lo que te hizo, no está bien que un anciano oculte esa información. Vendió a su propia hija, eso no está bien – le suelta la mano y sonríe levemente – cuéntame, ¿qué has hecho todo este tiempo? Porque no he sabido nada de ti, y eso es raro.

- Estuve viviendo bajo el nombre de Saskia. Me porté bien, dentro de las reglas de los fae de las sombras.

- Planeando tu ataque – la musa se dirige al espejo y comienza a mirarse – matar al Ash y a todos los ancianos de las luces para que pareciera que era un ataque de los sombras y así empezar una guerra. Inteligente – se gira y la observa. La súcubo sonríe y mira a su alrededor, observa la casa con detenimiento sin decir ni una palabra. Se acerca a la encimera y se apoya.

- Algo me dice que esta casa no es de tu propiedad – la mira esperando una respuesta.

- La casa estaba deshabitada, su anterior inquilina… digamos que desapareció pero eso no es asunto tuyo, y no me cambies de tema – la musa comienza a enfadarse – estábamos hablando de lo que hiciste. Eres una chica muy mala, culpar a los sombras de un ataque de ese tipo.

- Querida, el Ash me infravaloro. Es su culpa no la mía, debería haber tenido más guardias pero pensó que él sería más listo que yo. Claramente se equivocó – se ríe. Se bebe la copa de vino y se echa más. Evony se acerca y le quita la copa.

- No más vino. No voy a decir que no me gustó que mataras al Ash, era un estorbo, un prepotente y engreído.

- Como tú – la súcubo interrumpe. Evony la mira con odio. Aife la mira y sonríe – prepotente y engreída pero preciosa.

- Eso siempre querida – se vuelve a mirar al espejo y se toca la cara - Siempre estoy preciosa – se gira y la mira – y no vuelvas a hablarme así nunca ¿te ha quedado claro súcubo?

La súcubo sonríe y asiente. Se dirige a la nevera y la abre, comienza a sacar comida y la pone en la encimera. Evony la observa molesta.

- ¿Se puede saber que estás haciendo?

- Tengo hambre, así que supongo que sacar comida para hacer la cena. A no ser que vayas a pedir comida.

- Así que debo dar por hecho que vas a quedarte aquí, en mi misma casa. A dormir, a vivir – se acerca a ella y mira lo que ha sacado. Suspira – haz la cena para dos. Ah, y dormirás en el sofá, yo necesito la cama entera para mí. Voy a darme una ducha mientras haces la cena. Confío en ti, no eches nada raro en la comida – le guiña y sube las escaleras para darse una ducha.

Cuando Evony baja lleva un vestido abierto por la espalda y con escote - ¿cenamos? – la súcubo se gira y se queda sin palabras. La musa se acerca a ella llena las dos copas de vino y las lleva a la mesa sonriendo. Aife coge los platos y los pone sobre la mesa. Evony los observa.

- No le habrás echado nada, ¿no?

- Como dijiste, soy demasiado inteligente para hacer algo así – le guiña. Sonríen y comienzan a comer.

- Trick te vendió a los sombras porque mataste a un líder de las sombras, ¿no?

- No vas a parar hasta que no te lo cuente, ¿verdad? – la musa sonríe y niega – Después de morir mi madre cree una rebelión en contra de los sombras. Maté a uno de los ancianos de las sombras en ese momento, me pillaron. Conseguí huir y en lugar de escapar… - no termina la frase, mira hacia su plato y sigue comiendo.

- En lugar de escapar ¿qué? No me dejes así, termina tu historia.

Aife suspira, suelta el tenedor y sigue hablando – en lugar de escapar y huir lejos volví a casa. Tenía la esperanza de que mi padre me ayudara, que me concediera santuario y ellos no podrían tocarme.

- Pero no fue así, te entregó a los sombras por el bien de los luces.

Se ríe – por el bien de los luces. No quería otra guerra decía, los faes no la soportarian. Así que me entregó para mi ejecución. Se suponía que iban a matarme pero nunca lo hicieron. Él rey de las sombras pensó que sería un desperdicio ejecutar a una súcubo tan rápido y decidió que sería más divertido mantenerme con vida para entretenerse.

- ¿Es él el padre de Bo? – Evony la interrumpe y observa su reacción.

- No quiero hablar de ello – se levanta bruscamente de la mesa y se dirige a la puerta – ha sido un placer tengo que irme.

Evony se dirige hacia ella y la agarra del brazo – venga no seas así. Sólo fue una pregunta, no volveremos a hablar del tema – Se miran a los ojos durante lo que parece ser una eternidad, se acercan lentamente. Sonríen, la musa acerca sus labios a los de la súcubo y se funden en un beso.