El coche se aleja a toda prisa dejando atrás el callejón y girando con brusquedad en las curvas. El acompañante se agarra a la puerta del copiloto mientras grita.
- ¡Bo! Ni siquiera sabemos por dónde empezar a buscar a Aife ¿Por qué faes corres tanto? Vamos a matarnos por encontrar a la loca de tu madre.
La súcubo frena en seco en un descampado haciendo que Kenzi se choque contra la parte delante del coche y vuelva a chocarse contra el asiento.
- ¡Au! Tía, casi me matas ¿se puede saber qué te pasa?
- Estoy cansada Kenzi. Cansada de que todo el mundo me prohíba que hable con ella, de que me oculten cosas, de que nadie me diga dónde está, de que no me toméis en serio, de que la insultes…
Kenzi la observa en silencio mientras se toca la cabeza aún dolorida por el golpe.
- No era mi intención Bobo. Sabes que pienso que Aife mola – sonríe - ¿por dónde empezamos a buscarla?
Bo suspira, niega con la cabeza y la mira dudosa.
- No lo sé, sabes que siempre ha sido ella la que me encontraba cuando quería algo. No creo que haya vuelto a su casa, no es idiota. Y no sé otro sitio donde pueda estar. Nunca debí dejarla sola y herida…
- No te comas la cabeza por eso. Lo hecho, hecho está. Ya es pasado. Ahora lo importante es encontrarla. Espera… ¿no tenías su número?
La morena de pelo largo se ríe negando con la cabeza, arranca el coche y salen del descampado a toda prisa.
- ¿Qué he dicho? – ve cómo se ríe - ¿qué te hace tanta gracia? – la mira extrañada y comienza a reírse también sin saber por qué.
- No creo que mi madre llevará el móvil encima cuando nos batimos en duelo Kenzi, por lo que no creo que lo llevara al edificio de Taft… Vamos a casa y allí podremos pensar algo con más claridad.
Durante todo el camino a casa ambas guardan silencio, un silencio tan incómodo que el camino se hace eterno. Los minutos parecen horas. Cuando por fin llegan aparcan el coche en la parte trasera de la casa y entran en silencio. De repente Kenzi habla.
- ¿Y Evony? – Bo la observa en silencio durante unos segundos al oír su nombre, abre la nevera, coge pizza y una cerveza.
- ¿Qué pasa con Evony? – la mira extrañada y bebe de su cerveza.
- A lo mejor ella sabe dónde está tu madre, ya sabes. Es la Morrigan, se supone que ella lo sabe todo. O eso parece.
- No creo que sepa dónde está Aife. No creo que se dejara coger por Evony. Además haría demasiadas preguntas. Por qué queremos saber dónde está, qué queremos de ella, quien es realmente, que parentesco tengo con ella, de que la conozco. Demasiadas preguntas.
- Podemos intentarlo ¿qué podemos perder?
La súcubo suspira, le da un bocado a un trozo de pizza y mira a su alrededor consciente de que su amiga tiene razón. No tienen nada que perder. Deja el trozo de pizza sobre la caja, se levanta sin decir nada y se dirige a la ducha. Se desviste inconscientemente y se mete en la ducha, mientras el agua cae sobre ella piensa en la forma de sonsacarle a La Morrigan si sabe dónde está Aife sin decir que parentesco tiene con ella. Después de quince largos minutos bajo el agua sale de la ducha y se viste con unos pantalones de cuero, camiseta negra con escote y chaqueta negra de cuero abierta. Baja al salón y ve a Kenzi viendo The Real Housewives.
- ¿Kenzi? – se ríe - ¿qué haces viendo eso? - al escuchar la voz de la súcubo la humana se asusta y salta en el sofá haciendo que todas las palomitas salten por los aires.
- No estaba viendo nada – intenta disimular – yo… - Bo la observa en silencio esperando una respuesta – echo de menos a Vex y a sus estúpidos maratones de programas sin sentido, ¿vale? Ya lo he dicho.
- ¿Echas de menos a Vex? Pensé que te sacaba de quicio – se acerca y se sienta en el otro extremo del sofá.
- Y lo hacía, pero era el único con el que podía hablar de mascara de pestañas y ropa guay. No te ofendas pero tenemos un estilo que tú no compartes. Además… le cogí cariño – mira a Bo y hace una mueca – a todo esto, ¿por qué te has cambiado de ropa y te has puesto esa ropa sexy? Meow!
- Vamos a ver a Evony. Tienes razón, a lo mejor sabe dónde está mi madre. Sinceramente, dudo que sepa dónde está pero como has dicho… no tenemos nada que perder.
- Está bien, pero deja que me cambie y me dé una ducha. Seré muy rápida Boba – suelta el mando de la tele y sale corriendo escaleras arriba. Se da una ducha rápida mientras Bo mira las fotos de su móvil. De repente se para en una y la observa durante unos segundos. Es una foto de ella y una mujer rubia, abrazadas y sonriendo.
Kenzi baja corriendo las escaleras. Lleva unos pantalones lilas, unas botas, una camiseta negra y una sudadera.
- ¿Qué te parece? ¿A qué voy perfecta? – ve a Bo mirando su móvil detenidamente con lágrimas en los ojos – ¡Eh! Bobo… -se acerca a ella - ¿qué te pasa?
- Lauren… Kenzi, Lauren también estaba allí. Yo… acabo de recordar. Ella lo ayudó, nos vendió. Yo la amaba y ella… – mira la foto en silencio, niega con la cabeza.
- Vamos a hablar con Evony, Bobo. Después nos encargaremos de Lauren. Lo más importante ahora es encontrar a la lo… - se frena a mitad de la palabra y mira a Bo - tu madre para que no haga ninguna tontería más.
- Vale... espero que Lauren este bien. No quiero que le pase nada – se levanta pensativa, coge las llaves del coche y ambas se dirigen con prisa al despacho de La Morrigan.
