La rubia se despierta en cuanto suena el despertador a las cinco de la mañana, se levanta sin ganas, se mira al espejo y suspira. Se quita el pijama y lo deja caer al suelo. Se dirige a la ducha y entra, durante los veinte minutos que pasa bajo el agua caliente lo único que hace es pensar en esa vida que dejó atrás, en ella… Sale de la ducha, se viste con unos pantalones vaqueros ajustados, una camiseta celeste y encima una chaqueta de cuero y se va a trabajar.

- Buenos días Tim – el hombre levanta la cabeza, le hace un gesto indiferente y vuelve la vista a su periódico y a su desayuno – O no – susurra, niega con la cabeza y entra en la cocina.

- Buenos días rubia – le sonríe la chica morena con la que lleva trabajando desde que entró - ¿Qué tal has dormido?

- Todo lo bien que se puede dormir en un hostal al lado de las vías del tren Christie – se quita la chaqueta y le sonríe levemente. Se pone el uniforme encima y mira fuera – hoy no hay mucha gente.

- No, no hay demasiada – se acerca a ella por la espalda y mira fuera, se pega demasiado cosa que incomoda a la rubia. Se gira y la mira a los ojos, sus cuerpos están pegados. Escuchan la campana de la puerta que indica que alguien ha entrado.

- Nuevo cliente – la humana rubia se separa como puede y sale de la cocina. Suspira, ve a una mujer morena de pie de espaldas, lleva un vestido negro por la rodilla y unos tacones. Se acerca a ella - ¿qué desea? – la morena se gira, la camarera se queda petrificada al ver de quien se trata.

- Hola Lauren, creo que tenemos que hablar – la humana mira a su alrededor y le hace una seña para que se siente en una de las mesas y se sienta con ella. Durante unos segundos ninguna de las dos habla. Finalmente Lauren rompe el hielo – pensé que estabas…

- ¿Muerta? – sonríe – dilo sin miedo. No, pero no gracias a Bo eso está claro… No he vuelto a verla desde entonces.

Lauren la observa, la camarera morena se acerca y les sirve café. Ambas guardan silencio. Sonríe levemente a la rubia y se aleja.

- Así que Bo no te ha mandado a por mí… - la mira algo desilusionada. La súcubo sonríe levemente, le coge la mano y la mira a los ojos.

- Siento decir que no… como he dicho lamentablemente no he visto a Bo desde el incidente en el laboratorio de Taft.

La doctora asiente y guarda silencio unos segundos, repara en la herida de su brazo.

- ¿Qué te ha pasado en el brazo? – bebe de su café mientras la observa.

La súcubo mira su brazo y sonríe levemente – una pequeña riña con Trick… aún no tuve tiempo de curarme. Me mandaron por ti, quieren que te lleve a casa.

- ¿Puedo preguntar quién? Porque lógicamente no van a ser los luces, así que tienen que ser los sombras… - suelta su taza de café con cuidado y la mira.

- Evony quiere que te lleve con ella ¿vas a venir por voluntad propia o voy a tener que sucubearte?

- No será necesario, iré por voluntad propia pero quiero una hoja por escrito en la que diga que no vais a entregarme a los luces ni a hacerme daño o que al menos no dejaras que ellos lo hagan. Firmado con tu sangre.

Aife sonríe y asiente – chica lista, está bien. Lo firmaré – mira a su alrededor, observa a la compañera de la rubia sentada en la barra y sonríe. Lauren la mira y adivina sus intenciones.

- Aife ni se ocurra. Es una amiga, no te voy a dejar que le hagas daño. Vamos, ayúdame a recoger mis cosas y nos vamos.

- Oh, venga. No voy a hacerle daño, solo voy a alimentarme un poco.

- ¡He dicho que no! – la humana ve como las observan y baja la voz – por favor. Simplemente vámonos.

La súcubo la mira durante unos segundos, sin decir nada se levanta y se dirige a la puerta.

- ¿Nos vamos?

Lauren le sonríe, entran corriendo en la cocina, se quita el delantal y coge su chaqueta. La camarera morena le sigue.

- Charlotte, ¿quién es esa? – mira cómo se pone la chaqueta - ¿te vas?

- Si, bueno… estaré fuera algunos días. No te preocupes, tengo tu número – sale corriendo de la cocina antes de que ella puede decir nada más, y se acerca a Aife – vamos.

Ambas salen del local, cogen el coche de la súcubo y se dirigen hasta el apartamento de Lauren para recoger sus escasas pertenencias.

- ¿De verdad vives aquí? – mira a su alrededor, ve una caja de pizza en el suelo y un paquete de cervezas, la mira.

- Es todo lo que puedo permitirme – sigue su mirada hasta la comida y las cervezas – puedes servirte sin problemas – coge una maleta y empieza a guardar la ropa, ve como la morena coge una botella de cerveza y bebe. La mira de arriba a abajo.

- Así que ahora trabajas para La Morrigan… pensé que eras neutral – se queda pensativa e inclina la cabeza levemente – aunque fueras de las sombras.

- No trabajo para ella, si no con ella – se acerca a ella y la observa recoger sus pertenencias – no tienes demasiadas cosas.

- Cuando tienes que salir corriendo en cualquier momento es mejor andar ligero de equipaje – se miran a los ojos en silencio – debería curarte el brazo, al menos hasta que puedas alimentarte. Podría infectarse, si no lo está ya.

- No tiene importancia, tenemos que irnos ya – le hace un gesto. Lauren ignora sus palabras, entra en el cuarto de baño y sale con el botiquín

- Solo será un momento, Aife – deja el botiquín sobre la cómoda y saca las cosas. Se acerca y comienza a curarle herida – no vas a contarme como te lo hiciste ¿verdad? ¿te lo hizo él?

- Digamos que discutimos, yo intente matarle y él me quito el cuchillo – cierra los ojos cuando el agua oxigenada toca la herida – es todo lo que pasó.

Lauren asiente sin decir nada, termina de curarle la herida y se la venda. Va hacia el cuarto de baño y deja el botiquín. La morena la observa y le sonríe.

- ¿Qué pasa? – sonríe.

- Debo admitir que mi hija tiene buen gusto con las parejas que elige.

La humana se sonroja, y sonríe. Se acerca al armario y termina de preparar la maleta. La súcubo se acerca por la espalda y la coge de la cintura. La rubia se estremece al sentir su contacto, se gira y la mira a los ojos.

- Aife yo no… - antes de que pueda terminar la frase la súcubo une sus labios a los de la humana que suelta un leve gemido y le devuelve el beso apasionadamente. Pone sus brazos alrededor de su cuello y tira de ella hacia la cama. Tumba a Aife sobre ella mientras siguen besándose. Sus lenguas se entrelazan mientras la morena comienza a desabrocharle los pantalones. Lauren se separa de sus labios y la mira a los ojos mientras le desabrocha el vestido. Se desvisten la una a la otra entre besos. La humana suspira al sentirla entrar en su interior, no sabe muy qué pasa simplemente se deja llevar.