La súcubo se pone tensa cuando oye la puerta cerrarse con pestillos. Mira la habitación en silencio. Observa la cama detenidamente, mira la chimenea encendida a su izquierda. Se gira y observa a Evony.
- Le hiciste daño a Bo, me juraste que no le harías daño – la Morrigan suspira y se sienta en un sofá junto a la puerta.
- Blah blah blah. Está viva Aife, eso es lo que importa. Te prometí que no le haría daño y no lo he hecho. Se fue andando por su propio pie – cuando termina de hablar la observa en silencio. La morena a parta la mirada y se acerca a la chimenea. La observa mientras los troncos arden. Evony se levanta sin hacer ruido, se acerca lentamente por detrás y pone sus manos alrededor de su cintura lo que hace que la súcubo se estremezca – estaba intentando herirme. Se abalanzo sobre mí, no había otra forma de pararla. La deje en paz antes de quemarla demasiado – se queda callada durante unos segundos meditando sus palabras – porque sabía que perderla te haría daño.
Comienza a acariciar su cuerpo lentamente mientras espera una reacción, la súcubo aparta sus manos, se vuelve y la mira a los ojos intentando no sonreír demasiado.
- Gracias Evony – se acerca a un pequeño mini bar y llena dos copas de vino, le da una y sonríe levemente - ¿de qué querías hablar?
La leanan sidhe sonríe, coge la copa y bebe un sorbo. La mira a los ojos y se dirige de nuevo al sofá. Se sienta y le hace un gesto para que haga lo mismo. La súcubo la imita y se sienta junto a ella.
- Te has acostado con Lauren ¿verdad? – la súcubo casi se atraganta mientras bebe al oír su pregunta.
- ¿De qué estás hablando? Nosotras no… - antes de que pueda terminar la frase Evony la interrumpe.
- No me mientas o será peor – la mira fijamente a los ojos, enfadada.
- Es posible – la observa y cambia su respuesta – lo hicimos. Usé mis poderes en ella para que lo hiciera…
- Que sea la última vez que haces algo así. Trabaja para nosotras, no puedes acostarte con ella.
La morena la observa en silencio y asiente, bebe de su copa. Se levanta y comienza a andar por la habitación. Se para al sentir a Evony detrás de ella, se gira y la mira a los ojos.
- ¿Por qué te importa tanto que me haya acostado con Lauren? – la observa fijamente a los ojos esperando una respuesta o ver algo en sus ojos que se la diera pero nada de eso ocurre.
La Morrigan la observa en silencio durante unos segundos que parecen ser eternos. De repente la empotra contra la pared y comienza a besarla apasionadamente. La súcubo se sorprende pero continúa besándola jugando con su lengua.
La Leana sidhe comienza a desnudar a la súcubo rápidamente sin romper el beso. Aife la imita, intentando quitarle la ropa lo más rápido que puede. La musa pega su cuerpo desnudo al de la súcubo, comienza a besarle el cuello mientras su mano baja lentamente recorriendo su cuerpo. Se acerca a su oído, le muerde el lóbulo de la oreja levemente y le susurra.
- Te deseo Aife, no sabes cuánto – sus palabras hacen que la súcubo se estremezca. La musa baja a su cuello y continua besándolo mientras su mano comienza a acariciar su entrepierna delicadamente.
Aife suspira cada vez que siente sus caricias, se acerca a su cuello y lo besa delicadamente mientras acaricia su espalda, bajando lentamente por su cintura y su cadera cuando está llegando a su zona la leanan sidhe le agarra la mano, la aparta y la pone contra la pared.
- No, ahora mando yo – lentamente introduce dos dedos en ella mientras continúa sujetando su mano sobre su cabeza. Acerca sus labios a los de ella y le muerde levemente. La mujer morena gime lentamente cuando siente sus dedos entrar, pasea su lengua por el labio mordido y sonríe. La besa apasionadamente.
La musa le devuelve el beso mientras aumenta el ritmo frenéticamente haciendo que el cuerpo de la súcubo choque contra la pared. El corazón de la súcubo comienza a acelerarse al igual que su respiración, gime de placer intensamente. La mujer sonríe, introduce otro dedo lentamente mientras aumenta el ritmo. Se acerca a su cuello y le muerde levemente pero lo suficiente para dejarle marca, baja un poco más y le hace un chupetón. La súcubo pone sus brazos alrededor de su cuello, sus caderas se mueven mientras gime con intensidad al borde del orgasmo. La Leanan sidhe acaricia su rostro con su mano libre mientras su otra mano aumenta cada vez más el ritmo. Acaricia su clítoris con el pulgar provocando que su cuerpo se tense y llegue al climax. El cuerpo de la mujer comienza a relajarse, Evony saca sus dedos de ella y le sonríe. Cansada, la súcubo comienza a bajar para sentarse en el suelo pero la musa la agarra de la cintura y la pega a ella bruscamente.
- No, no hemos terminado todavía. Estamos muy lejos de terminar súcubo – la besa apasionadamente y se dirigen hacia la cama. Cuando llegan la empuja hacia la cama con brusquedad y le sonríe picara – ahora empieza el juego de verdad – se sube a la cama, se pone sobre ella y la besa apasionadamente. Baja su mano desde su cuello, acariciando detenidamente el torso de la súcubo. La mira a los ojos y le sonríe.
- Evony – acaricia su rostro usando sus dotes súcubos – sabes que te deseo. Te deseo desde el primer momento en el que te vi – la musa la calla con un beso.
Continúan besándose mientras la súcubo comienza a acariciar el cuerpo de la leanan sidhe. Baja hasta su entrepierna y comienza a acariciarla, la musa sonríe y baja su mano hasta la entrepierna de la súcubo, introduce sus dedos sin pensárselo. Se estremece cuando siente sus dedos entrar, se muerde el labio levemente e introduce sus dedos en el interior de la musa. Comienzan a moverse lentamente, la leanan sidhe suspira, baja a su cuello y lo besa mientras aumentan el ritmo.
La súcubo busca su boca, roza sus labios brevemente y comienza a robarle chi. La musa confusa deja que le robe mientras sigue aumentando el ritmo, introduce un dedo más y aumenta de nuevo el ritmo de forma frenética. La fae morena gime de placer mientras continua robándole chi, aumenta el ritmo. Sus corazones empiezan a acelerarse y sus respiraciones a acelerarse. Ambas gimen de placer al borde del climax mientras continúan moviéndose con intensidad. El cuerpo de la musa se estremece y llega al orgasmo, sus dedos siguen moviéndose frenéticamente tratando de complacer a la súcubo una vez más. Su cuerpo se tensa y se deja caer exhausta en la cama. Cierra los ojos y suspira.
La musa acaricia el pecho de Aife lentamente mientras la observa, ambas se van relajando poco a poco. Se miran a los ojos y sonríen. La súcubo habla.
- Ha sido divertido, muy divertido – sube su mano y acaricia su pelo – increíble.
- Me alegro que te haya gustado porque a partir de ahora solo podrás acostarte conmigo – apoya su cabeza en su hombro y acaricia su vientre. El cuerpo de la súcubo se tensa, se separa un poco y la mira a los ojos.
- ¿Perdona? No puedes prohibirme eso, Evony.
- Podrás seguir alimentándote de todos los que quieras, pero el sexo es otra cosa. Solo lo harás conmigo. Y si puedo prohibírtelo. Aife, si quieres seguir acostándote conmigo eso es todo lo que te pido – la mira fijamente a los ojos, no sabe porque ha dicho eso pero sentía la necesidad de dejarlo claro. Sentía la necesidad de que esa súcubo fuera solo de ella, en todos los sentidos.
