Kenzi intenta encontrar una postura cómoda en el suelo frío, lleva dando vueltas sobre sí misma cerca de una hora. Suspira y se sienta.
- Allanamiento de morada ¿te lo puedes creer? ¿Pero qué cuento se ha montado esta para encerrarnos? ¿El allanamiento de morada existe en el mundo fae? Quiero decir, teóricamente hemos entrado en un apartado de su despacho, no en una casa… ¿Realmente puede encerrarnos aquí por eso? Bo ¿me estas escuchando? – observa a la súcubo que mira al suelo con la mirada perdida. Se acerca a ella y pone su mano en su hombro – cariño, ¿Estas bien?
- Ni siquiera ha intentado impedir que nos llevaran. Ni siquiera me ha mirado a la cara, Kenzi. Y yo estaba preocupada por ella…. He sido una estúpida.
- ¿Estás hablando de…?
- ¡De mi madre! Evony le ha hecho algo. Ella nunca hubiera dejado que Morrigan me encerrara aquí. Además, la estaba defendiendo. ¡Ella es Aife! Nunca haría eso… - suspira y se levanta.
- A lo mejor no la conoces tan bien como piensas. Bo, solo la has visto un par de veces en tu vida y – antes de que pueda terminar la frase la súcubo la corta.
- La está utilizando – sonríe – mi madre quiere algo de Evony, por eso le sigue el rollo. Tiene que hacerle pensar que está de su lado. Es rastrero porque ha dejado que nos encierren aquí, pero por otro lado es brillante.
- Bo… no creo que esa sea la razón. Es posible que se hayan hecho amigas y ya está. ¿Por qué se acostaría con ella si lo único que quiere es pedirle algo?
- Si Evony fue a por ella créeme que mi madre no va a resistirse. Al fin y al cabo es sexo, Kenzi – se vuelve a sentar apoyada en la pared mirando a su alrededor con detenimiento.
La humana se encoge de hombros y suspira ante la idea de su amiga ¿cómo puede creer que Aife está utilizando a Evony? ¿no cree que la Morrigan se daría cuenta de algo así? No es tonta, claro que se daría cuenta. Mira a la Bo, tiene la mirada perdida en un punto de la celda, pensativa.
¿Para qué quiere Aife utilizar a Evony? ¿Por qué se ha dejado llevar de esa manera? Pero aún hay una pregunta más importante ¿qué hace Lauren ahí y para que la quiere Evony? Solo espera que no le haga daño, no quiere matarla antes de que su madre consiga lo que quiere de ella.
Hay silencio en la habitación. La humana rubia mira a las faes fijamente, no está segura de hablar pero finalmente lo hace.
- Creo que deberíamos sacarlas. Seguro que han aprendido la lección Evony. Si no las sueltas Trick se dará cuenta, seguro que sabe que Bo estaba buscando a su madre y a mí. Y lo primero que hará será venir aquí.
La musa suspira cansada, se levanta y rellena dos copas, le da una a Aife y pone su mano en su muslo, la mira a los ojos y le sonríe.
- Estarán bien, cuando venga Trick si es que viene las soltaré. Y no creo que el estúpido tabernero crea que las tengo encerradas en una celda. No les haré daño, tranquilas. No estoy a favor del maltrato animal – mira a Aife y le guiña un ojo, la súcubo le sonríe y le coge la mano.
- ¿Y dónde están? Estarán vigiladas ¿no? Para que no puedan escapar, no estaría bien que fueran a decirle a su querido Trick que estábamos juntas en la cama y que tenemos a la sexy doctora – mira a Lauren y le guiña un ojo. Esta agacha la mirada y mira hacia otra parte. La musa se levanta y sonríe.
- Tranquila, están encerradas en la mejor de las celdas. Hay ocho guardas y cámaras de seguridad escondidas en cada rincón. Nadie puede entrar y salir sin ser visto. En el momento en el que la celda se abra sin la llave especial las alarmas saltaran. Como veréis, no las he encerrado en un sitio cualquiera – les sonríe de nuevo y se dirige a la habitación – Lauren, te quedarás aquí por mucho tiempo. Así que ponte cómoda. Está semana Aife y yo nos quedaremos contigo aquí, para que no haya problemas. Ya me entiendes. Nosotras estaremos en está habitación… ya sabes, durmiendo. Por si quieres unirte – le guiña y entra en la habitación.
La súcubo se levanta y comienza a andar, la doctora mira hacia dónde se fue Evony, agarra a Aife del brazo y tira de ella hasta su habitación. La hace entrar y cierra la puerta. La fae la mira confusa.
- ¿Cómo vamos a sacar a Bo y a Kenzi de ese lugar? Hay muchas cámaras y guardias… - su voz es casi un susurro, no quiere arriesgarse por si hay cámaras también en la habitación.
- ¿Por qué crees que quiero sacarlas de allí? – Aife mira a los ojos de la humana fijamente. Lauren se acerca más, pegando su cuerpo al de la súcubo y empotrándola contra la pared.
- Lo creas o no, te conozco. Sé que Bo te importa, más de lo piensas y mucho más de lo que demuestras. Darías tu vida por ella, ya la has dado tres veces. Ella confía en ti, Aife. No le falles – le susurra a escasos centímetros de su boca mirándola a los ojos.
La súcubo la aparta con delicadeza y suspira, se sienta en la cama y la observa. Para sorpresa de la humana sonríe.
- ¿Tanto se me nota?
- ¿Qué quieres sacarla de la celda? ¿por qué si no habrías preguntado? –sonríe, se sienta junto a ella y la mira a los ojos - ¿en qué estás pensando?
- En que es complicado, pero no imposible. Mañana despiértame cuando se haya ido. Ahora debería volver, Evony va a pensar que nos estamos liando otra vez y me ha prohibido tener sexo con nadie más – se acerca a la puerta y gira el pomo.
- ¿Sólo con ella? Aife, a lo mejor se está enamorando de ti. O tú de ella – le sonríe y le guiña, esperando que la súcubo niegue una de las dos opciones o las dos. Ella simplemente sonríe y sale de la habitación.
Entra la habitación de la musa y la encuentra tumbada en la cama con un camisón, la súcubo la mira con deseo mientras se muerde el labio.
- Sí que has tardado, ¿de qué estabas hablando con Lauren? – no tiene ni idea de que le pasa, pero le molesta que esté cerca de otra persona, de otra mujer que no sea ella.
- Simplemente estábamos hablando, quería saber porque estaba aquí - se quita la bata y le deja sobre una silla. La musa no se fía, la mira quitarse la bata con deseo. Se levanta, se pone de rodillas en la cama, la coge por la cintura y la pega a ella.
- ¿Y qué le has dicho? – comienza a besarle el cuello.
La súcubo sonríe al sentir sus besos en su cuello, acaricia su espalda lentamente hasta llegar a su trasero y la pega más a ella.
- No he sabido que decirle, también me ha preguntado por Bo y Kenzi. Simplemente me ha dicho lo mismo que a ti, que deberíamos dejarlas salir.
La mira a los ojos, sigue sin fiarse de las palabras de Aife. Roza sus labios con los de ella, por algún extraño motivo comienza a necesitar a esa súcubo. Besarla, abrazarla, sentirla dentro de ella.
La súcubo se estremece por el roce de sus labios, nunca había sentido nada así por nadie. La necesita, comienza a preguntarse si Lauren tiene razón, pero no es posible… ¿Ella enamorada? No, nunca. La mira a los ojos y sonríe, decide decirle lo que le dijo Lauren para ver su reacción.
- Lauren ha dicho que a lo mejor nos estamos enamorando – une sus labios a los de ella y la besa.
La musa al escuchar sus palabras se separa bruscamente, la aparta, se vuelve a meter en la cama y la observa de reojo.
- Tonterías, ¿Cómo iba a estar yo enamorada? Y mucho menos de una súcubo – la mira a los ojos – no te ofendas – la súcubo sonríe, la ha puesto nerviosa. Entra la cama y pega su cuerpo al de ella, nota como se pone tensa y besa su frente.
- Lo mismo digo. ¿Una súcubo enamorada? ¿Y de una musa? ¿qué tontería es esa? – se miran y sonríen. Instintivamente la musa se gira y apoya su cabeza en el hombro de la súcubo. Le coge la mano y entrelaza sus dedos con los de ella. Aife sonríe y la abraza.
Ambas se quedan dormidas pensando que tal vez Lauren tenga razón, que en algún lugar de su corazón algo esté floreciendo en contra de su propia voluntad.
