El Mesmer se acerca a ellas despacio intentando asimilar las palabras que acaba de escuchar.
- Aife, ¿Estás enamorada de Evony? – la observa confuso y esperanzado a la vez. La súcubo se levanta del sofá y comienza a andar hacia el hombre intentando actuar lo más normal posible.
- Eso no es asunto tuyo – lo mira a los ojos acercándose cada vez más, mientras el fae se aleja y comienza a andar a por la habitación, parece nervioso.
- Si es asunto mío, porque ella también lo está de ti – se maldice a sí mismo porque es algo que no debería haber dicho. La musa va a matarlo. Nota los ojos de la súcubo y la humana clavados en él.
- ¿Qué has dicho? – la expresión de la súcubo ha cambiado por completo. ¿Evony está enamorada de ella? No, no lo cree. Pero de ser así… nunca lo admitiría de todas formas. Lo único que tiene claro es que ella no será la primera en mostrar sus sentimientos así que tendrá que forzar a Evony a que le confiese su amor por ella.
- No he dicho nada – el mesmer se pone cada vez más nervioso, comienza a sudar y a andar por la habitación tratando de encontrar una manera de solucionar todo el lío que acaba de formar.
La humana se levanta del sofá y coloca los libros en la estantería con total tranquilidad, se gira y mira a Vex mientras habla por primera vez desde que entró por el ascensor haciendo que pare de moverse porque la está poniendo nerviosa.
- ¡Vex! Has dicho que Evony está enamorada de Aife. Es lo que yo le llevo diciendo desde que las vi en la misma habitación por primera vez. Esas miradas, esa complicidad nada más conocerse - se acerca a la súcubo y le acaricia el brazo – ya sabes lo que tienes que hacer.
- ¿Qué tiene que hacer? – la voz de la musa sobresalta a los faes y a la humana que la observan sorprendidos.
- Deberías poner una música en el ascensor o algo para saber cuándo alguien sube – el fae habla rápido y nervioso lo que hace que la leanan sidhe se dé cuenta de que se ha ido de la lengua. Suspira y mira hacia otro lado durante unos segundos.
Vuelve su mirada a la súcubo y observa como la mano de la doctora continua en el brazo de Aife lo que hace que los celos se apoderen de ella durante unos segundos.
- Vamos a comer, Aife. ¡Ahora! No tenemos todo el día – se gira y entra en el ascensor.
La súcubo se despide del Mesmer y la humana con un gesto y se aleja de ellos rápidamente dirigiéndose hacia dónde está Evony. Entra en el ascensor, introduce la clave y las puertas se cierran. Le dan al botón y el ascensor empieza a bajar.
- Averiguaste la clave – la musa habla sin mirarla a los ojos, sabe que si lo hace no podría resistirse.
- Si, bueno… era una opción. Tenía que intentarlo – la observa durante unos segundos. Desea besarla, acariciarla, hacerla suya, y estar las dos solas en un ascensor no ayuda.
Sin ser plenamente consciente de lo que hace alarga el brazo y pulsa un botón haciendo que el ascensor pare en seco. La musa se pone tensa y la mira de reojo.
- ¿Qué estás haciendo? – se pone nerviosa al notar la mirada de la súcubo clavada en ella, se gira y la mira a los ojos intentando permanecer seria.
- ¿Qué crees que estoy haciendo? – se acerca a ella lentamente haciéndola retroceder hasta chocarse con la pared. Sus cuerpos están a escasos centímetros.
- No sé qué te habrá dicho Vex pero es mentira – le mantiene la mirada deseando besarla, inconscientemente pone sus manos en la cintura de la súcubo acariciándola lentamente mientras la pega a ella todo lo que puede.
- ¿Y entonces por qué me pegas a ti? – susurra acercando sus bocas dejándola a escasos centímetros la una de la otra.
- Yo… - no puede articular palabra, no sabe que decir. Desea besarla, tocar su cuerpo desnudo, hacérselo allí mismo pero no puede – estás usando tus dotes súcubos conmigo – finalmente habla lo más seria que puede.
- ¿Eso crees Evony? ¿De verdad? Mira mis manos.
La musa agacha la mirada buscando las manos de la otra fae que están una a cada lado, apoyadas en la pared encerrándola cada vez más. Su cuerpo se estremece, levanta la mirada y se topa con su boca. Necesita besarla.
- No, no lo creo – une sus labios lentamente a los de la súcubo, pone su mano en su nuca y la acerca más. Saborea lentamente los labios de Aife mientras su otra mano acaricia su cadera recorriendo su cuerpo hacia arriba. Pone su otro brazo alrededor del cuello de la fae y profundiza el beso pegando sus cuerpos completamente y dejándose llevar.
La súcubo acaricia su cintura hacia abajo, pone sus manos en su trasero y la agarra bien. Continúan besándose durante varios minutos, impaciente la musa rompe el beso y la mira a los ojos, le muerde el labio levemente mirándola con deseo.
- Házmelo – susurra mientras coge la mano de la súcubo y la mete por debajo de su vestido entre su ropa interior.
La otra sonríe y se muerde el labio, intenta desvestirla con una mano mientras la otra acaricia su sexo lentamente. Saca la mano de su ropa interior y la desnuda con rapidez. La musa la observa con deseo y la imita. Cuando ambas están completamente desnudas pegan sus cuerpos besándose de nuevo apasionadamente.
La súcubo baja su mano y acaricia el sexo de la musa, que se excita con cada roce. Cuando la nota húmeda introduce dos dedos en su interior y comienza a moverlos lentamente. Sus caderas comienza a moverse al mismo ritmo, besa su cuello mientras que sus manos acarician los pechos de la súcubo. Aife empotra a Evony contra la pared mientras aumenta el ritmo de sus dedos haciendo que la espalda de la leanan sidhe choque en cada movimiento.
La musa se acerca al cuello y le muerde levemente dejándole una pequeña marca. Gime cada vez que la nota entrar y salir de su interior, baja a los pechos de la súcubo y comienza a jugar con sus pezones. Levanta la mirada y la mira a los ojos, se acerca a su boca y roza sus labios.
- Más – susurra la leanan sidhe mientras sigue rozando sus labios con los de ella. Pone las manos en su trasero y la agarra.
- Dime lo que sientes. – la súcubo le acaricia el pelo brevemente con su otra mano usando sus dotes súcubos mientras sus dedos siguen al mismo ritmo. Besa su cuello lentamente.
- No siento nada – busca su boca y la besa apasionadamente – más – le suplica, muerde su labio.
- Dilo – vuelve a acariciar su pelo lentamente, bajando y recorriendo su cuerpo usando sus dotes súcubos forzando a que esas palabras salgan de su boca inconscientemente.
- Te quiero Aife – la musa se queda petrificada durante unos segundos mirándola a los ojos fijamente. No sé puede creer que lo haya dicho.
- Eso era todo lo que quería oír – sonríe y aumenta el ritmo de sus dedos frenéticamente provocando que la musa comience a gemir de nuevo intensamente. Se acerca a su boca y comienza a robarle chi mientras sus dedos se mueven sin cesar en el interior de la musa. La leanan sidhe araña la espalda de la súcubo cuando siente que está al borde del orgasmo. La besa apasionadamente para callar un gemido al sentir que su cuerpo se tensa. La súcubo saca los dedos de ella y la saborea mientras la mira a los ojos pícaramente.
Aife coge la ropa de Evony y la ayuda a vestirse entre besos. La musa no puede reaccionar, le ha dicho te quiero. Ha sido bajo su influencia de súcubo eso no real ¿verdad? No debe serlo. La súcubo no ha dicho nada, ni un te quiero ni un yo también ¿siente ella lo mismo o simplemente está jugando? Se está volviendo loca, la observa vestirse mientras inconscientemente se muerde el labio. Está tan absorta en sus pensamientos que no sé da cuenta cuando Aife le da al botón y comienzan a bajar. La puerta al abrirse la sobresalta, no puede articular palabra.
- ¿Comemos? - la súcubo no espera respuesta, le coge de la mano y se dirigen hacia la limusina que las llevará hacia su destino.
