Hola chicas :D

Como ya les había dicho, el lunes subí el capítulo de este fic y pues aquí les dejo este para compensar la tardanza del pasado :D

Les tengo una mala y buena noticia :/

PORFA LEANLO PARA QUE SE ENTEREN :3

Resulta que... por desgracia este es el último capítulo que subiré en mucho tiempo.

Claro que lo continuaré, de hecho también mi otro fic Liebe oder Sucht se quedará en el último capítulo que subiré el lunes.

No es que no quiera seguir, ni que no tenga tiempo o inspiración. Pero debo registrarme a la universidad, ya saben, hacer un examen de admisión y eso. Realmente no pienso estudiar mucho, pero mi señor padre está empeñado a que diario esté con una guía y por otro lado mi madre me 'amenazó' xD con quitarme el celular y dármelo hasta después de las 9 de la noche, por lo que no me dará tiempo de escribir, o sea: nada de llamadas, mensajes, televisión, internet NADA hasta después de las 9 y realmente no creo poder escribir tanto como ahora. De verdad lo siento, será solo por un mes yo se los juro :33

La buena noticia, es que después de eso, trabajaré en un nuevo proyecto mucho más elaborado, estoy evolucionando xD como escritora de fics, digo, yo sé que hay mejores que yo pero también peores. He visto mi progreso aunque otros no lo vean o crean.

Así que bueno, no me odien porfa, es la universidad que me llama 7.7 a estudiar :c jaja

Entonces, yo les dejo este capítulo esperando que sea de su agrado. Disfrútenlo porque es el último en algo de tiempo. Yo les pido que sean pacientes a las que lo leen, no son taaaaaaaaaantas pero esperen, de verdad. Es más, si tengo tiempo en la madrugada escribiré y quizás actualice antes :D

Bueno me alargué jaja

Recuerden que abajito les contesto chicas y bueno, a leer :D


Capítulo 5

El día en la escuela había acabado pronto, al menos para Sasuke Uchiha. Que se había cansado de estar escuchando por todas partes que el día anterior había salido con la pelirosa, ¿qué tenía eso de importante? Es decir, si él no le tomaba importancia, ¿por qué los demás sí?
Así que sí, tan aturdido se sentía que decidió salirse de la escuela antes de medio día, no sin que antes su rubio amigo se burlara de él frente a algunos en el salón.

—Vamos Sasuke, no tienes que irte solo porque Sakura-chan no vino a la escuela. -le había dicho con diversión y Nagato junto con un peliblanco soltaron una carcajada.

Harto de ese tipo de comentarios y sin siquiera tener ganas de contestarle o proporcionarle un buen golpe en la cara, salió a paso lento del salón, bajando las escaleras y finalmente llegando a la entrada de la escuela. Dio un largo suspiro al ver a las porristas de su equipo correr hacia él, ¿pero acaso no entendían lo cansado que se sentía? No les prestó importancia y continuó con su caminata.

Miró el cielo que comenzaba a tornarse de un color gris, seguro que pronto caería una terrible tormenta, al menos llegaría a casa antes de que esta cayera.
Aceleró un poco el paso y casi se detuvo al divisar a lo lejos una pequeña persona con rosada cabellera, 'Parece que el estúpido destino sí existe', pensó algo molesto pues no creía que fuera mera coincidencia que: Uno, esa mañana su madre vestía de rosa y no de colores oscuros como habitualmente lo hacía. Dos, camino a la escuela se quitó de la playera un pétalo del dichoso árbol de Sakura, ¿de dónde carajos había salido? Tres, afuera de una tienda estaba en promoción el maldito té de Sakura, ¿quién mierdas compraba eso? Y finalmente cuatro, todo lo que llevaba del día se la habían pasado jodiéndolo con aquello que supuestamente había entre él y Sakura. Entonces, mientras pensaba todo eso en su mente, ambos se acercaban. Pero el Uchiha se desconcertó un poco al notar que no cargaba mochila o alguna bolsa, tampoco parecía haberse esforzado en arreglarse o algo así, ¿no iba hacia la escuela? Y vio en su pantalón rosado un par de manchas de suciedad. Además, la ojijade caminaba con la cabeza agachada, como si se estuviera escondiendo de alguien, bueno, tenía que recordar que Sakura era una de las personas más tímidas que había conocido.

Cuando llegaron a la misma altura del camino, los dos se detuvieron en seco. El pelinegro con la mirada hacia el frente y la ojijade mirando el suelo.

Silencio.
Aunque no del todo.

Sasuke alcanzó a escuchar un suave ruido proviniendo de la pelirosa, como cuando tienes resfriado y todo el día tienes esa sensación de que esos asquerosos fluidos nasales se te van a salir y entonces respiras por la nariz haciendo un ruido en particular. Era natural que se enfermara, pues los constantes cambios de clima y -por lo tanto- temperatura, afectaban directamente a muchas personas sobre su salud, pero a penas ayer había estado con ella y se encontraba más que bien.
Y se acordó entonces, de cuando era pequeño y estúpido, de aquella ocasión en la que... su vida había cambiado, de que lloraba todas las noches y que su madre iba con él gracias a eso, a que lo escuchaba llorar.

¿Estaba llorando?

—Oye, Sakura... -le habló dándose la vuelta para verla mejor.

—... b-buenos días... Sasuke-kun.-dijo la pelirosa con dificultad y sin más, decidió seguir caminando rumbo a la escuela.

Sasuke la miró extrañado y pensó en preguntarle si se sentía bien, pero claro que no, era Sasuke Uchiha y él no hacía esa clase de cosas. Aunque ahora recordaba las palabras del molesto Nagato diciendo algo como que Sakura no quería verlo, ¿entonces estaba llorando por él?
Se maldijo por analizar tanto las cosas y soltó un suspiro.

—Nagato dijo que no quieres verme. -le habló en un tono alto para que lo escuchase y ella se detuvo.

La pelirosa abrió los ojos con un poco de sorpresa. ¿Nagato y Sasuke habían estado hablando sobre ella? Levantó sus manos para limpiarse las lágrimas que le corrían por las mejillas y también las que tenía acumuladas en los ojos, tragó la saliva espesa que se le había juntado en la boca e hizo un esfuerzo por sonreír. No tenía nada que ver con él, si estaba llorando era por otra cosa.

—No quise decir eso. -dijo esta vez con mayor facilidad.

—Te agradecería que me miraras si vas a hablarme. -le dijo en un tono serio y pudo jurar que se escuchó como su padre cuando regañaba a Itachi.

—Es que... -se tapó la cara con las manos y respiró hondo, luego volteó a verlo-. Ayer me sentí incómoda... con lo que dijo mamá. -le confesó, pero más que incómoda se había sentido casi humillada.

—Y por eso es que no quieres verme. -le afirmó aunque sonó un poco como una pregunta.

—Bueno... sí. -asintió con la cabeza y se mordió el labio para evitar hablar de más-. Seguro piensas que estoy obsesionada contigo. -cerró los ojos con fuerza.

—Un poco. -miró el cielo-. Pero no tienes porqué llorar. -ah, ahí estaba otra vez, preocupándose por los demás. Ni siquiera eran amigos o algo parecido.

—... s-sí. -dijo con dificultad, claro que no le contaría porqué estaba llorando, lo mejor era darle la razón-. Sasuke-kun. -lo miró avergonzada-. ¿Hoy salieron temprano de clases? -preguntó tratando de no sonar indiscreta.

—No. -contestó con seriedad. ¡Lo que le faltaba! Que ahora Sakura quisiera saber porqué no estaba en la escuela.

—Ah. -se sonrojó-. Entonces Naruto está en la escuela. -adivinó.

—Sí. -volvió a contestar cortante, y a todo esto ¿para qué quería ver a Naruto? Si ni siquiera traía mochila, eso quería decir que solo se dirigía hacia allá para ver al rubio, ¿no? Una gota en la mano lo sacó de sus pensamientos, genial, ahora comenzaba a llover y él seguía casi a medio camino.

—Oh. -miró el cielo como con preocupación y una pequeña gota de lluvia cayó en su ojo, se lo talló divertida pues parecía haberle provocado un pequeño cosquilleo y luego miró al Uchiha-. Debo irme. -habló más tranquila e incluso sus ojos ya no estaban tan rojos.

—Date prisa. -le aconsejó. ¿De verdad caminaría a la escuela con esa lluvia? Bueno, no era tan fuerte como había creído, pero era de esa lluvia extraña, que parecía ser poca aunque en realidad te mojaba como ninguna otra.

—Sí. -sonrió y cuando estaba a punto de dar un paso volvió a detenerse-. Ne, Sasuke-kun.

— ¿Um? -la miró casi con una sonrisa pues, una vez más, se veía totalmente inocente.

— ¿Podrías... tu... tu número...dármelo...? -intentaba decir entrelazando sus dedos, pero sentía vergüenza de preguntarlo, después de todo no se hablaban mucho y lo que ella sentía por el Uchiha no era correspondido.

— ¿Mi qué? -dijo algo confundido.

—Tu... número. -dijo en voz baja, a penas ella misma se había escuchado.

—Habla más fuerte, no te...

— ¡Tú número! -gritó con la cabeza agachada y sintió la fina lluvia mojar sus rosados mechones.

— ¿Mi número? -preguntó no tan seguro de lo que Sakura había dicho.

—S-sí, bueno, si no quieres... no es necesario... -miró a otro lado aún con la cabeza agachada.

—Dime el tuyo. -le dijo después de haber guardado silencio un rato, tampoco le importaba mucho si se mojaba.

— ¿Qué? -levantó la cabeza para mirarlo llena de sorpresa.

— ¿No vas a decírmelo?

— ¡Sí! ¿Tienes... dónde apuntar...?

—Ajá. -la interrumpió sin sacar alguna pluma o su propio celular.

—Pero... -lo miró intentando buscar en qué lo anotaría.

—Solo dilo, comienzo a enfriarme. -se quejó. Bueno, la lluvia no era problema, pero la lluvia combinada con viento... eso sí era un verdadero problema.

—Bueno... cincuenta y siete, ochenta, sesenta y dos, veintidós, diecisiete... -dijo lo mejor que pudo y vio al pelinegro mirar el cielo como recordando algo, luego asintió sin decir nada-. Tengo que irme.

—Administración. -le mencionó y ella arqueó una ceja-. Nos toca administración, Naruto debe estar en el salón 11M del edificio B.

— ¡Ah! Gracias Sasuke-kun. -sonrió y dio un paso para seguir.

—Te enviaré un mensaje. -dijo como dudándolo. No prometía nada, pero bueno, parecía que la pelirosa se moría por tener su número para hablar.

— ¿Ah? -volteó a mirarlo.

—No... voy a repetirlo. -titubeó un poco y a pesar del frío por la lluvia sintió las mejillas un tanto calientes.

—No eres... tan apático como todos dicen Sasuke-kun. -volvió a sonreírle y esta vez continuó su caminata.

Adolorida siguió por el camino sin siquiera intentar cubrirse de la lluvia. Ah, no se lo había dicho a Sasuke, ¿cierto? Si es que ella tenía prisa en llegar con Naruto, pero en el camino se había tropezado y por lo tanto caído. Gracias a que al caer puso las manos no se había golpeado la cara, pero sus rodillas no habían corrido con la misma suerte, pues todo su peso cayó sobre estas y las sentía medio dormidas, algo tiesas y le ardían.
Así que por eso es que caminaba con total calma y lentitud, su pantalón estaba sucio por el suelo y sus manos también habían sufrido un poco, pero parecía que Sasuke ni siquiera se había percatado de eso. No lo culpaba, después de todo no tenía porqué preocuparse por ella.

Entonces la lluvia la hacía sentir fresca, como si se estuviese bañando en ese momento, quería que sus rodillas sintieran la fría lluvia pero claro, no podía bajarse los pantalones a media calle. Al menos no había decidido usar falda ese día.
Podía ver algunas personas en la calle, lo que significaba que ya se encontraba cerca de la escuela, entonces apresuró un poco el paso para que ya estando dentro de la instalación no se mojara tanto o también terminaría en el doctor. Adentro recordó el edificio y salón que Sasuke le había dicho, en el que -si no se saltaba la clase- debería estar Naruto, lentamente y con dificultad subió las escaleras, suerte que el salón 11M se encontraba en el segundo piso.
Al no querer interrumpir la clase, se asomó solo desde lejos para buscar a su rubio amigo, pero luego notó que todos yacían fuera de sus lugares platicando, comiendo y bueno, haciendo otras cosas; así que se acercó a la puerta para esta vez asomar la cabeza e intentar encontrarlo de nuevo.

Una suave voz detrás suyo la hizo dar un pequeño salto por el susto, giró su cuerpo para encontrarse con una hermosa chica alta, de cabello azul arriba del hombro que adornaba con una flor, sus ojos eran color miel, redondos y lindos. ¿Dónde la había visto antes?

—Sakura-chan. -sonrió la peliazul.

—Ah... hola. -contestó con un leve sonrojo en las mejillas y se preguntó cómo es que sabía su nombre.

— ¿Estás buscando a Sasuke? Lo siento, hace unos minutos que se fue. -dijo encogiéndose de hombros.

— ¿Sasuke-kun? -pensó-. No. Yo... estoy buscando a Naruto.

— ¡Naruto! -se tapó la boca y soltó una risita-. Vas con todo Sakura-chan. -dijo divertida y le dio un suave golpe en el hombro.

— ¿Eh? -arqueó una ceja sin entender qué decía, luego lo pensó mejor y el tono de sus mejillas se transformó de rosa a un rojo intenso-. No es eso. -negó con la cabeza.

—Eres linda. -le sonrió-. Ya veo porqué Sasuke se pone todo nervioso cuando le preguntamos por ti.

— ¿Sasuke-kun qué? -la miró confundida.

—Nada, nada. -rió con nerviosismo, si el Uchiha se enteraba que ella y Nagato eran los que le contaban todos esos chismes a la escuela, seguro que los mataría-. Dices que buscas a Naruto, ¿no?

—Sí. ¿Sabes dónde está?

—Él fue al baño hace un rato. Tú también deberías ir, a escurrirte un poco. -le señaló la ropa mojada al igual que su cabello.

—Eso creo. -se rascó la nuca y sonrió-. Gracias, tú...

—Ah, soy Konan, una amiga de Sasuke. -se presentó.

—No sabía que Sasuke-kun tuviera... amigas. -dijo algo cabizbaja.

—Oh, no te preocupes por eso. Realmente no somos amigos, pero soy a la que más soporta de las porristas. -sacó la lengua con diversión.

— ¡Ah! -entonces de ahí la conocía, quizás la había visto en algún entrenamiento o partido, después de todo ella iba solo para poner los ojos sobre Sasuke-. Ya veo. -sonrió de nuevo.

— ¡Sakura-chan! -escuchó la ruidosa voz de su rubio amigo que se acercaba a ella.

—Naruto. -volteó a verlo.

—Los dejo. -habló Konan-. Te veré luego Sakura-chan. -dijo despidiéndose y entró de nuevo al salón.

— ¿Vienes a ver al teme, Sakura-chan? -le preguntó el rubio cuando se encontraban frente a frente.

—Naruto... -sus ojos se entrecerraron y unas lágrimas comenzaron a escurrirle por las mejillas.

— ¿Eh? Sakura-chan, ¿te sientes bien? -la tomó de los hombros.

—Naruto. -repitió y lo abrazó con fuerza enterrando su rostro en el pecho del rubio-. Mamá... mamá está... en el hospital... -dijo débilmente y el chico le correspondió el abrazo con igual o mayor fuerza.

— ¿Qué dices? ¿Porqué? -preguntó alarmado.

—En la mañana... después de que tú y Nagato se fueron ella... no despertaba y... -lo apretó-. Llamé a Shizune porque no sabía qué hacer...

— ¿Se encuentra estable?

—No sé, yo... -se separó de él y se talló los ojos-. A eso venía, Naruto... ¿puedes... llevarme allá?

— ¡Claro que sí Sakura-chan!

— ¿De verdad? -lo miró casi con una sonrisa-. Gracias, gracias.

—Bueno... me temo que tendremos qué pedirle un favor a alguien. -rió nervioso y miró a otro lado.

—No entiendo.

—Desde ayer en la tarde mi auto se averió. -le explicó.

—No... -dijo con un deje de tristeza.

—Pero no te preocupes Sakura-chan, resulta que hay un chico en especial que tiene auto. Seguro nos lo prestará. -sonrió.

—No, yo... no quiero causar molestias. -dijo mirando el suelo.

—No será una molestia. Estoy seguro que Sasuke nos prestará su auto. -le dijo de nuevo con una sonrisa.

— ¿Sasuke-kun...? -abrió los ojos con sorpresa.

—Bueno, en realidad es de su hermano, pero da igual. -dijo despreocupado-. Démonos prisa Sakura-chan. -la tomó de la mano y corrió por el pasillo.

— ¡Pero Naruto...! -se quejó.

—Vamos. -volteó a verla solo para sonreír y siguieron corriendo.

La lluvia seguía cayendo, ni tan fuerte ni tan suave. La pelirosa no podía ni quejarse del dolor en sus rodillas por la rápida caminata que tenía con Naruto, ¿entonces irían a casa de Sasuke a pedirle su auto? ¡Era una completa vergüenza! ¿Qué cara pondría frente a él, su hermano y sus padres? Definitivamente no volvería a verlo jamás de la pena.
El rubio disminuyó la velocidad al correr, de todos modos ya se estaba mojando ¿no? Sonrió y le gritó a Sakura algo referente a que ya se encontraban cerca, claro que ella lo sabía, un par de calles más y estarían frente a la casa del Uchiha; todavía no podía creer que lo hubiera seguido aquel día hace un año solo para saber dónde vivía, y lo peor -o mejor- de todo, era que Sasuke ni siquiera se había dado cuenta de su presencia.

—Llegamos Sakura-chan. -le dijo deteniéndose junto con la chica-. ¡Mira! El auto está fuera. -sonrió señalándolo.

—Naruto. Creo... que es mejor que yo espere aquí afuera. -soltó su mano encogiéndose de hombros.

— ¿Qué? No, no habrá problema con el auto, vamos. -intentó convencerla.

—Sé que yo debería plantarme frente a la puerta... para pedirle ese favor al hermano de Sasuke-kun pero... -se mordió el labio con vergüenza.

—Está bien. -la interrumpió con otra de esas sonrisas que eran capaz de matar de amor a cualquiera-. Yo lo haré.

— ¿Lo harás?

—Sí, pero al menos quédate debajo de algo que te cubra. -le aconsejó.

—Me quedaré allí. -señaló una casa un poco lejos de la de Sasuke la cual tenía una marquesina que seguro la cubriría de la lluvia.

—De acuerdo. No tardo.

—Naruto. -lo detuvo-. Gracias. -dijo volviendo a abrazarlo y le dio un suave beso en la mejilla.

—No es nada. -sonrió y se alejó de ella para caminar a la puerta del Uchiha.

La pelirosa se colocó abajo de la marquesina de una verde casa, miró a su amigo alejarse hasta quedar frente a la puerta de la casa de Sasuke y tocó el timbre, no pasó mucho cuando pudo observar a una hermosa mujer abriendo la puerta, era alta y esbelta, con los ojos negros al igual que el cabello, quizás era su madre pero lucía muy joven.

—Naruto-kun. -sonrió la Uchiha con emoción, pues a pesar de que él y su hijo eran amigos desde hacía años, tenía algo de tiempo sin verlo. Sasuke no era de esas personas que invitaba gente a su casa-. ¿Pero qué haces aquí afuera? Pasa, por favor. -lo invitó abriendo más la puerta.

—Hola Mikoto-san. -la saludó igual con una sonrisa-. Solo venía para... ¿está Itachi?

— ¿Itachi? Claro, pero por favor pasa, te resfriarás Naruto.

—Es que... -meditó-. Allá hay una chica, de cabello rosa. -señaló discretamente hacia atrás.

—La veo. -dijo mirando a la pelirosa-. ¿Es tu novia? Dile que venga. Entren.

—No bueno...

Naruto le explicó rápidamente a la Uchiha lo que estaba ocurriendo: Que la chica se llamaba Sakura y que su madre estaba en el hospital, que le había pedido a él llevarla a aquel hospital para estar al tanto de la salud de su rubia madre, pero que su auto estaba descompuesto y en el primero que había pensado era en Itachi. Algo apenado fue al punto diciéndole que estaba ahí solo para pedir el auto prestado y poder llevar a su amiga con su madre.
Mikoto sorprendida y aterrada con la idea de que la pequeña necesitaba ir al hospital, aceptó de inmediato con una única condición, entonces el rubio pensó un poco y aceptó, caminó de regreso con Sakura y la tomó de la mano.

— ¿Ha dicho que no? -preguntó con algo de tristeza.

—Todo lo contrario. -le sonrió el rubio-. Pero tiene una condición.

— ¿Condición? ¿Y cuál es? -dijo preocupada-. No... no tengo mucho dinero. -se sonrojó.

—Nada de eso Sakura-chan, la madre de Sasuke quiere que entremos a casa a secarnos un poco. Está preocupada porque ambos nos enfermemos. -le explicó.

—Pero... yo no podría. Es mucha molestia y no creo que... -decía avergonzada.

—Vamos Sakura-chan, por favor. Comienzo a sentir frío, ¿tú no? -dijo abrazándose a sí mismo.

—Bueno... -pensó, y decidió hacerlo solo por Naruto, porque él estaba haciendo todo lo posible por llevarla con su madre y porque venía corriendo desde la escuela bajo la lluvia. Y claro que tenía frío, si solo llevaba un suéter que casi no le tapaba nada-. De acuerdo.

Ambos caminaron hacia el hogar de los Uchiha, en la puerta la madre de Sasuke los recibió con una cálida sonrisa y además con un par de mantas y toallas para que se secasen. La ojijade dudó en entrar pues tenía los zapatos mojados y seguramente ensuciaría el piso de la casa, pero Mikoto volvió a sonreír diciéndole que no importaba, que era temprano y aún no hacía el aseo de la casa.
Sakura y Naruto entraron encontrándose con Itachi Uchiha, el rubio lo saludó como siempre, pues -al igual que con Sasuke- tenía años de conocerlo; la chica se sonrojó un poco al notar que -quizás no más que Sasuke- pero el chico era guapísimo, además esa expresión de preocupación en el rostro lo hacía parecer más amable y lindo que el otro Uchiha.

Itachi se levantó del sofá para que ambos chicos se sentaran y una vez más Sakura dudó en sentarse por lo mojada que estaba, esta vez fue Itachi quien le dijo que no importaba y bromeó con algo de que le hacía una buena lavada a los sillones. Todos rieron y entonces se sentaron juntos.

La joven Haruno vio a los Uchiha caminar hacia la cocina, entonces aprovechó para -discretamente- mirar la casa donde Sasuke vivía, era agradable, no era enorme pero tampoco pequeña, se sentía tan calientita allí dentro y por último, olía tan delicioso. En la casa había varios cuadros de paisajes pintados, eran tan lindos. También había fotos de lo que parecía ser la boda de la madre de Sasuke, fotos de Itachi y de su padre -que si no estaba en casa seguro que se encontraba trabajando-, fotos de todo y todos menos de Sasuke, eso era extraño ¿no? Que estuviera repleto de fotos hasta de otras personas menos de él. Definitivamente Sasuke tenía algún problema con las fotografías.

Rió. Quizás no le gustaban, o no quería que si alguien lo visitaba viera las fotos de él cuando era tan solo un bebé. Entonces no era extraño, era tierno.

—Sakura, ¿verdad? -le preguntó Mikoto, su voz era tan dulce.

—Sí. -asintió con la cabeza.

—Bien Sakura-chan, espero que te guste el pan. -sonrió enseñándole un plato repleto de panes de diferentes tamaños.

—Yo... -dijo mirándolos-. Lo siento, pero no puedo...

—Oh no, no, tranquila. -la interrumpió la Uchiha-. No te sientas avergonzada, seguro que no has comido nada. -sonrió.

—Bueno... -miró a otro lado. De verdad que esos panes se veían deliciosos y era cierto, por todo lo que había ocurrido desde más temprano con su madre, no comió ni siquiera un dulce o algo así.

—Anda, toma los que quieras. -dijo dejándole el plato sobre las piernas.

—Mamá los hizo. Es una gran cocinera-. escuchó a Itachi que llegaba con una bandeja en la que traía una cafetera, vasos vacíos y uno con leche, además traía chocolate en polvo, azúcar y café-. Y por suerte yo lo heredé. -sonrió dejando la bandeja en la pequeña mesa de centro frente a ella. ¿Qué te apetece Sakura-chan?

Pudo sentir que moría. Aquel nombre saliendo de esos labios finos, con esa voz gruesa y encantadora... casi se escuchaba como si en lugar de él, fuera Sasuke diciéndolo. Y pensó, si Mikoto e Itachi eran tan sonrientes y amables... ¿qué había ocurrido con Sasuke?


Y bueno, espero de verdad que les haya gustado el capítulo. Traté de no dejarlo en suspenso para que no me odiaran más :c jaja

Gracias por sus lecturas y comentarios :DD

YK2895: Tan linda y psicópata tú :33 jajaja tranquila, Sakura sufre pero por otras cuestiones xD Gracias por siempre comentar chica, me haces el día n.n

Natsuki Hatake: Owww gracias por esperarlo :33 Y también gracias por comentar :D jaja si está super nena kawaii e.e xD Te buscaré cuando regrese de mis estudios -.- xD Mientras espero que lo hayas disfrutado n.n

Entonces... hasta luego chicas, juro no tardar y obvio regresaré :D

Quizás a muchas no les importe xD Pero igual quería avisarles para que no se sorprendan cuando no encuentren las actualizaciones :c

Cuídense mucho, las amito 7u7

Nos leeremos en unas semanitas y linda noche para ustedes C: