Hola chicas :D

Hoy por fin hice mi examen para la universidad :3

Lo cual indica que puedo seguir escribiendo diario sin parar jaja

Aquí les traigo el capítulo 7, ya lo tenía escrito solo hacía falta revisarlo c:

Es oficialmente el capítulo más largo de este fic y de cualquiera que haya escrito antes xD

Espero lo disfruten chicas.

Recuerden mi otra historia Liebe oder Sucht, es más drama y menos cursi pero igual me gusta jaja

Gracias por sus reviews, los aprecio mucho, y también gracias por leer.

Abajito contesto n.n

Sin más, las dejo para leer.


Capítulo 7

La mañana era fría y era obvio, noviembre había llegado muy rápido y ya iba casi a la mitad.
Ese frío fue lo que hizo despertar a la pelirosa, pero solo para jalar más su enorme y peluda cobija para taparse hasta el rostro, ¡Dios, De verdad que se estaba helando!, dentro de sus cobijas se hizo bolita para guardar más el calor, sentía sus manos y pies casi congelados y a pesar de querer dormir más, eso se lo impedía.
Sacó su brazo solo para buscar a manotazos su celular que debía estar en el buró, pero no. ¡Ah! Solo quería saber qué hora era; asomó su cabeza para, con los ojos medio cerrados, buscar su celular. Lo encontró en el suelo y lo tomó rápidamente, de nuevo entró por completo en sus cobijas sintiendo de pronto un agradable calor, miró la pantalla en donde se podía observar un '11:35' enorme, debajo de la hora, se veía en letras más pequeñas la fecha '11 de noviembre'.

Sintió su corazón latir tan fuerte... ese calor se volvió más intenso en su pecho y rostro. Tomó una almohada y la abrazó con fuerza y felicidad, ¡estaba esperando ese día con ansias!
Así que casi de un brinco salió de la cama ya sin importarle mucho el frío, tomó de su closet una bata de dormir que era algo abrigadora y metió sus pies en las cómodas pantuflas. Estando de pie, se estiró por completo como si fuese un gato, se talló los ojos y se tuvo que aguantar un bostezo gracias a que un estornudo la interrumpió. De nuevo sonrió al recordar el día que era y que además era sábado, no escuela ni proyectos, o exámenes.
Salió de la habitación intentado acomodarse un poco el cabello, tocó con delicadeza la puerta de al lado y escuchó un 'pasa' con voz algo cansada, eso fue lo que la hizo cambiar su expresión de felicidad a una seria. Mamá nunca dejaría de estar enferma.

—Sakura, aún es temprano. —le dijo la rubia que estaba acostada en la enorme cama, aún cobijada y con una expresión de tranquilidad.

—No tanto, pasan de las once y media, mamá. —contestó con una sonrisa mientras se acercaba a la cama para sentarse a su lado.

—Ya veo, hace tanto frío que parecen ser las siete de la mañana. —dijo divertida y Sakura rió.

—Mamá... quería pedirte permiso, para salir. —le acarició la mejilla.

—Sabes que no tienes que pedirme permiso, Sakura. —la miró con ternura.

—Es que no quiero dejarte sola... —dijo cabizbaja.

—No te preocupes por eso, llamaré a Shizune, tú puedes salir el tiempo que quieras. —sonrió.

—No tardaré, lo prometo. —dijo apretándole la mano con dulzura.

—Está bien Sakura. No debes quedarte aquí encerrada solo por mí.

—Me preocupo. —le confesó.

—Te preocupas de más.

—No es así, es solo que... —pensó e hizo un esfuerzo por no derramar lágrimas—. Tú... te puedes ir en cualquier momento.

—Sakura. —la miró sorprendida y soltó una risita—. No digas esas cosas, es algo natural. Tienes que disfrutar tu juventud, y más ahora.

—Pero mamá... —replicó.

—Ya, ya. Sin 'peros'. —dijo divertida—. Arréglate para irte, y no te preocupes por regresar pronto. Shizune siempre me cuenta historias divertidas y no le molesta estar aquí. —sonrió.

—Shizune es muy linda. —dijo la pelirosa recordando todas las cosas que había hecho desde que comenzó a empeorar la enfermedad de su madre.

—Lo es. —confirmó Mebuki.

—Iré a bañarme y saldré... Igual no tardaré. —repitió dándole a la rubia un suave beso en la frente.

—Sakura. —la detuvo—. No siempre hay que seguir las reglas.

—No entiendo. —dijo arqueando una ceja.

—No llegues temprano. —le dijo como una orden.

— ¿Qué? Quiero decir...

—Ya lo dije. —sonrió—. Ahora apresúrate.

—Yo... —pensó. Su madre siempre la cuidaba, y era cierto que ella siempre la obedecía en todo y seguía cualquier regla al pie de la letra, pero también era cierto que la mayor parte de su adolescencia se la había pasado en casa cuidando de su madre, aunque claro que eso no le molestaba. Quizás era hora de ser un poco independiente—. De acuerdo.

—Antes de irte llama a Shizune por mí, ¿quieres? —le pidió con amabilidad.

—Claro que sí. —sonrió animada y caminó hacia la puerta para salir.

—Ah, Sakura.

— ¿Qué pasa mamá? —volteó a mirarla.

—Saluda a Sasuke de mi parte. —dijo alegre.

— ¿Eh? —la miró confundida. No le había mencionado con quién ni a donde iría.

—Te veré más tarde. —le dijo para terminar la conversación y descansar un rato más.

Sakura salió de la habitación y bajó las escaleras para llamar por teléfono a Shizune. Ella era la hija de un amigo de Kisashi, y había conocido a Mebuki cuando comenzó su enfermedad. Shizune era estudiante de medicina y cuando terminó la universidad consiguió un empleo en uno de los mejores hospitales de la ciudad, pero también hacía mucho que estaba al pendiente de la madre de la pelirosa.
Así que Shizune era considerada como parte de la familia y conocía a Sakura mejor que nadie, hasta sabía lo enamorada que estaba de Sasuke.

Shizune contestó pronto el teléfono y aceptó con gusto ir a cuidar a Mebuki mientras Sakura salía, la pelirosa le agradeció infinitamente y ambas colgaron

Sakura subió de nuevo y entró a su habitación, tomó su celular y oprimió el ícono verde del whatsapp, vio el primer nombre que aparecía en la lista de chats y sonrió, Sasuke había sido la última persona con la que habló antes de dormir.
Presionó su nombre y la ventana del chat abrió, su última conexión había sido solo hacía unos minutos, ¿con quién había estado
hablando?
Frunció el ceño y luego rodó los ojos, Sasuke no hablaba con nadie más, ¿y qué eran esos extraños celos que de repente sentía? Suspiró un poco fastidiada por tener esa clase de pensamientos y decidió escribir.

'Buenos días Sasuke-kun', escribió y colocó una carita feliz, a veces le parecía un poco infantil.

Una palomita.
Dos palomitas.
En línea.
Sasuke está escribiendo un mensaje.

¡Ah! Odiaba tener que esperar tanto, y para colmo las respuestas de Sasuke siempre eran un simple 'hola', ni siquiera le escribía su nombre y él no utilizaba caritas felices, eso lo hacía parecer más serio.

'Siempre tan formal. Con un hola me basta', fue lo que Sasuke respondió y ella sonrió de lado.

'Oye... ¿podemos salir hoy?', envió la pelirosa.

'¿Hoy? Bonito día que eliges para salir, ¿no tienes frío?'

Sakura sintió una punzada en el pecho. Con eso le estaba diciendo que no quería salir, ¿no?
Bufó, Sasuke era tan delicado, casi cualquier cosa le molestaba, que si hacía frío o calor, o si no se veían toda la semana, o que si solo se veían un día...

'Ven a casa', fue el mensaje que recibió unos segundos después de parte del pelinegro.

¡¿Ir a su casa?! ¿Sasuke la estaba invitando a su casa? ¡Era una broma, era una broma!
Casi brinca en la cama como una cría de la felicidad, ahogó un grito entre sus manos. Estaría de nuevo en casa de los Uchiha.

'¿A qué hora?'

'A la hora que sea.'

'No tardo Sasuke-kun.'

'Eso espero.', contestó el Uchiha y se desconectó.

Sakura dio otro brinquito de felicidad y aventó su celular a la cama. Sacó de su closet una toalla y una bata de baño que solo utilizaba en esas épocas del año.
Entró corriendo al baño y de inmediato abrió la llave del agua, se desvistió con rapidez y quedó debajo del chorro de agua caliente, ¡ah! Estúpida y sensual agua caliente.
Se tomó un buen rato para sentir calidez y pronto se enjuagó el cabello con shampoo, pasó una esponja llena de jabón por todo su cuerpo.
Volvió a remojarse un momento bajo el agua para dejar caer el shampoo y jabón. Se pasó las manos por la cara varias veces y finalmente cerró la llave del agua.
Después de secarse un poco con la toalla se puso la suave bata y salió del baño temblando de frío.

Una vez en su habitación, abrió el closet por completo para encontrarse con cientos de prendas, mentalmente pensó aquello que todas las mujeres dicen, el clásico: no tengo nada que ponerme. Es decir, ya había salido antes con Sasuke, pero esta vez iba a su casa, donde Mikoto e Itachi probablemente también estarían.
Así que después de estar varios minutos parada analizando la ropa, optó por tomar una playera de color morado y mangas largas, un pantalón negro y un chaleco color rosa. Además decidió usar unas botas también negras y un par de guantes rosados.

Antes de vestirse tomó su celular al escuchar que la llamaban, miró la pantalla y casi se cae al suelo de la impresión, era Sasuke, Sasuke la estaba llamando. Primero se emocionó pues por primer vez él la estaba llamando, luego cambió su expresión al pensar que quizás la llamaba para cancelar su 'cita'...
Oprimió el botón de contestar y escuchó del otro lado la varonil voz del Uchiha, le fascinaba.

— ¿Sasuke-kun? —dijo un poco confundida.

—Oye, ¿cuánto más vas a tardar? Te he dejado mensajes y no respondes, ¿qué es lo que estás haciendo? —preguntó algo desesperado. No muchos lo sabían pero Sasuke Uchiha era una persona bastante impaciente.

— ¿Eh? Estaba duchándome... —contestó avergonzada. Hubo un silencio antes de que él contestara.

—No tardes más, Sakura. —le dijo en tono serio.

—Iré pronto Sasuke-kun. —sonrió contra el teléfono.

—Bien. —fue lo último que dijo antes de colgar.

La pelirosa dio un suspiro lleno de ternura, Sasuke era todo un controlador, pero eso le parecía tan lindo y tierno de su parte.
De nuevo dejó el celular en la cama para vestirse con lo que había sacado del closet, conectó la secadora para secar por completo su cabellera, pues con el frío y el cabello mojado seguro se ganaría un buen resfriado.
Unos cinco minutos después, escuchó el timbre de la casa y pensó en Shizune. Bajó corriendo las escaleras y abrió la puerta, efectivamente era ella, quien la esperaba con una sonrisa, la dejó entrar y cerró la puerta.

—Lamento haberte llamado en sábado. —dijo la pelirosa encogida de hombros.

—No te preocupes por eso Sakura. Sabes que no es ningún problema. —le contestó con una sonrisa.

—Muchas gracias.

—Saldrás con Sasuke, ¿no? —preguntó divertida.

— ¿Es tan obvio? —dijo avergonzada.

—No creo que te arregles así para algún otro chico. —rió.

—Tienes razón.

—Vete tranquila, yo cuidaré de Mebuki.

.—Otra vez, gracias. —sonrió agradecida.

Las dos subieron las escaleras y Shizune entró en la habitación de Mebuki mientras que Sakura a la suya.
Entró solo para mirarse en el espejo, si siempre se quería ver linda para Sasuke, mucho más en ese día. Sacó de un cajón una botellita de perfume y lo esparció por su cuello, pecho y un poco en su ropa, era un olor dulce pero agradable.
Tomó por último su celular en el que vio un par de mensajes más, eran de Sasuke, bueno... ya iba para allá, no tardaría mucho.

Entró de nuevo a la habitación de su madre, donde la encontró platicando con Shizune de algo que parecía bastante divertido, pues ambas reían como con disimulo.

— ¿Sigues aquí, hija? Creí que te habías ido hace rato. —le hizo saber.

—Ya me voy. —informó—. Vengo a despedirme, no...

—No lo digas. —la interrumpió—. No digas que no tardarás. —dijo divertida.

—Pero...

—Si es necesario llamaré a Sasuke para que te mantenga con él un buen rato. —rió junto con Shizune.

—No te preocupes por regresar temprano Sakura, yo estaré aquí el tiempo que sea. —le dijo con una sonrisa amable.

—Gracias Shizune. —le devolvió la sonrisa—. Volveré más tarde. —dijo mirando a su madre y le dio un tierno beso en la mejilla.

Salió de la habitación y bajó a la cocina solo para sacar del refrigerador un pastel que ella misma había hecho, no lo había probado pero tenía un buen aspecto y seguramente sabía delicioso. Quiso hacer un enorme dibujo para Sasuke, pues eso del arte era su habilidad, pero ya era algo común, es decir, siempre –desde hacía mucho tiempo- le regalaba toda clase de dibujos al pelinegro, y esta ocasión era más importante; así que había decidió sacar de internet una receta no tan difícil, porque sobre cocina no tenía ni la más mínima idea. Tomó el pastel y lo metió en una caja blanca con moño azul que ya tenía preparada y salió corriendo de casa. Seguro que Sasuke ya estaba desesperado.

Recordó el día en el que, corriendo en el mismo camino, había tropezado y caído, entonces bajó la velocidad de sus pasos, pues si caía también lo haría el pastel y eso no era nada bueno. Además si corría sentía el viento frío mucho más fuerte y tampoco quería enfermarse.
Durante el camino pensó en todo lo que estaba pasando, realmente no lo podía creer, se sentía la chica más feliz del mundo, casi podía morir en paz, bueno, casi, porque aún faltaba que ocurrieran un par de cosas entre ellos dos.
Parecía todo un sueño, pues a pesar de no perder la esperanza, nunca imaginó que de verdad llegaría a pasar todo eso, era tan diferente a como lo pensaba, era tan... perfecto.

A paso un poco más lento, reconoció la esquina de la calle en donde estaba la casa de los Uchiha, dio vuelta y una vez frente a la casa sintió unos nervios terribles, ¿y ahora qué hacía?, ¿tocaba el timbre o la puerta?, ¿o le mandaba un mensaje a Sasuke?
No lo pensó mucho y tocó el timbre, se mordió el labio ansiosa y le temblaban las manos cargando la caja del pastel. ¿Estarían solos? ¿En la sala o en su habitación? ¿Y qué tal si estaba comiendo ahora?

— ¡Sakura-chan! —gritó con alegría Mikoto cuando abrió la puerta.

—Hola Mikoto-san. —la saludó con una sonrisa.

—Oh por favor, solo llámame Mikoto. —dijo amable—. Pero entra, entra.

—Gracias. —murmuró mientras entraba y seguía a la Uchiha hasta la sala.

—Sasuke está en su habitación, puedes subir. —le informó.

—Ah... de acuerdo. —dijo algo nerviosa. Entonces sí estarían solos y en su habitación—. Gracias.

Vio a Mikoto entrar en la cocina con total despreocupación y entonces subió las escaleras. Arriba, la habitación de Sasuke se encontraba detrás de la segunda puerta del lado derecho, y si había sentido nervios al estar parada frente a la casa, ahora sentía que se moría de estar frente a la puerta de la habitación de Sasuke, ¿también tenía que tocar?
Así lo hizo, dio suaves golpes a la puerta y escuchó su voz diciendo que entrara.

La pelirosa abrió la puerta con delicadeza y entró a la habitación. Allí estaba Sasuke, acostado en la cama con los brazos cruzados bajo la nuca; él la miró ahí parada en la puerta sosteniendo una caja de contenido desconocido. Su cabello se veía lindo y combinaba con los guantes que llevaba... odiaba admitirlo pero ya comenzaba a extrañarla.

—Hola Sasuke-kun. —saludó la chica con la voz temblorosa.

— ¿Puedes cerrar la puerta? —pidió el Uchiha dijo y Sakura lo hizo—. Ven. —dijo sentándose en la cama para esperarla.

Ella caminó con algo de inseguridad hacia la cama y colocó la caja sobre esta para mientras quitarse los guantes que comenzaban a sentirse demasiado calientes, también se sacó las botas y poder sentarse en la cama justo frente a Sasuke, luego volvió a tomar la caja y le sonrió al pelinegro.

—Te tengo un obsequio. —le dijo con ternura extendiéndole la caja.

— ¿Un obsequio? —preguntó algo confundido y tomó la caja—. ¿Por qué me lo das?

— ¿Por qué? Hoy es nuestro aniversario de un mes, Sasuke-kun. —dijo con entusiasmo y le dedicó una linda sonrisa.

Esas palabras bastaron para meter al Uchiha dentro del hoyo más grande del mundo. ¡¿Su aniversario?! Lo había olvidado. Toda pareja celebra mes con mes el día exacto en el comenzaron a salir, ¡y era cierto! Hacía justo un mes que habían comenzado su relación... Y ahora se le venía un sonroja al recordar eso y que él no tenía ningún regalo para darle.

—Oye, Sakura... —intentó decir.

—Ábrelo, ábrelo. —le dijo con emoción.

—Bien. —sonrió al ver a Sakura tan contenta.

Sasuke le sacó la tapa a la blanca caja y dentro pudo ver un pastel de tamaño mediano, de un color verse y tenía un cursi corazón blanco en el centro. Casi sonríe al ver tal cosa, un pastel para celebrar su aniversario era como... extraño.

— ¿Un pastel? —dijo algo confundido y miró a la pelirosa.

—Sí... Naruto me dijo que no te gustan las cosas dulces, pero este es de limón. —sonrió.

— ¿Limón? —volvió a cuestionar y arqueó una ceja. Un pastel, y de limón, Sakura sí que era diferente.

—Ya sabes, el limón no es dulce... —dijo algo cabizbaja—. Pero si no lo quieres está bien.

— ¿Tú lo hiciste?

— ¡Sí! Pero no sé si soy tan buena cocinera como tu madre. —se encogió de hombros.

—Seguro que lo eres. —dijo para animarla—. Lo probaré.

Miró el pastel con un poco de duda, lucía bien, pero bueno... a veces las apariencias engañan. Acercó su dedo índice y lo enterró en el pastel, luego lo sacó y se lo llevó a la boca, miró hacia arriba como analizando el sabor; entonces volvió a meter el dedo en el pastel y en su boca, y así un par de veces más.
Estaba tan delicioso.

— ¿Sabe bien? —le preguntó Sakura con miedo.

—Júzgalo tú. —dijo embarrando su dedo de pastel y lo acercó a la boca de la pelirosa.

—Sasuke-kun... —lo miró avergonzada.

—Pruébalo. —le indicó y la Haruno abrió la boca para lamer el pastel y el dedo de Sasuke.

Para los dos fue una sensación extraña.
Sakura sentía que estaba lamiendo otra cosa en lugar de un simple dedo, y eso le parecía pervertido y extraño.
Para Sasuke la sensación era diferente, también pensaba eso sobre lamer otra cosa, pero al centrarlo de la pelirosa, a él le entraban unas extrañas ganas de experimentar con ella.

—No sabe tan mal. —dijo Sakura una vez que terminó con el pastel y sacó el dedo del pelinegro—. ¿Entonces sí te gustó mi regalo?

¡Ah! Olvidaba que era un regalo y que él también debería darle uno.
Pero no podía improvisar ninguno, a menos que...
Seguro que su rostro se tornó de un rojo intenso al pensar en aquello, algo que tenía en mente desde hacía no mucho, y que incluso había aceptado la ayuda de Itachi porque sí se lo pedía a Naruto o Nagato se burlarían de él. ¿Pero qué podía esperar? Si tenía veintidós años y jamás había tenido una novia y mucho menos había besado a alguien.

Así que sí. Más o menos una semana atrás había estado pensando cómo sería el momento en que se besaran. Es decir, Sakura solía ser muy impulsiva pero a pesar de eso nunca se había atrevido a besarlo, ni siquiera en la mejilla, y eso lo tenía algo inquieto porque... si ella no lo hacía, entonces el tendría que dar el primer paso.
Suspiró mentalmente. Estaba tan desesperado por eso que hasta había buscado -como todo un imbécil- en internet, con videos y toda la cosa, ¡y aún así no le quedaba claro! Se sentía ridículo, a esa edad y buscando ayuda sobre cómo besar, era patético.
Y un buen día, Itachi lo había descubierto.

—Sasuke. —le habló su hermano en un tono serio, él se limitó a mirarlo. Estaban comiendo, ¿no podía dejarlo en paz?—. Ya sé lo que estás planeando. —dijo esta vez en un tono diferente, hasta se había formado una extraña sonrisa en su rostro.

—Deja de molestar. —le dijo con fastidio y bebió de su vaso.

—Sobre Sakura. —continuó y Sasuke de inmediato dejó de comer para prestarle atención.

—No hables sobre ella.

—Oye, oye, Sasuke solo quiero ayudarte, con eso. —sonrió.

—Di lo que quieras. —regresó a comer sin darle importancia.

—Lo de besarla. —terminó y al menor se le coloreó la cara de rojo.

—Deja de decir idioteces, Sakura y yo... no necesitamos eso. —bebió de nuevo del vaso sin mirar a Itachi. De verdad que lo odiaba, en serio, no soportaba tener que comer con él, pero se veía obligado por su madre a hacerlo.

—Sé que no quieres ni verme Sasuke. —habló con seriedad—. Pero a mí me gustaría ayudarte en lo que pueda, después de todo eres mi hermano. No nos vemos mucho y es por eso que agradezco poder comer contigo. —le sonrió de manera dulce—. Y Sakura es una buena chica, te hizo cambiar para bien. Solo quiero que duren muchísimo tiempo, quiero ayudar.

Sasuke sintió algo por dentro, algo extraño que ni siquiera Sakura le había hecho sentir.
Este era Itachi, su hermano mayor, el que se preocupaba por él, aunque también era el que había arruinado su vida hacía años. Pero en ese momento estaba ahí, sentado frente a él ofreciéndole ayuda en algo tan estúpido... No podía negar lo mucho que deseaba borrar el pasado para que su odio hacía Itachi nunca hubiera florecido, pero es no podía pasar, era simplemente imposible.

Y a pesar de detestar que él quisiera ayudarlo, era el único que podía hacerlo.

—Te escucho. —dijo por fin Sasuke.

—Gracias. —sonrió de verdad agradecido, que Sasuke lo aceptara era sensacional—. Es fácil solo... no lo pienses y hazlo.

—Eso no me ayuda mucho. —lo interrumpió de mala gana.

—Haz que cierre los ojos y solo... tómala con los labios, pero no seas rudo. —le aconsejó.

— ¿Eso es todo? Es lo mismo que... ya he leído. —confesó sin mirarlo.

—Sé paciente. —continuó—. En realidad no es que haya pasos o un manual para hacerlo. Bueno, hay un par de cosas que de verdad no tienes que hacer, al menos no en el primero.

—Dilo.

—No la muerdas. —advirtió.

— ¿Morderla? —levantó una ceja confundido—. ¿Cómo podría...?

—Solo no lo hagas, a menos que ella lo haga. —lo interrumpió—. Y no uses la lengua, no tanto.

—No digas eso. —hizo una mueca extraña.

—Pero es cierto. Verás que después ambos lo harán muy seguido y tienen que aprender el uno del otro. —sonrió—. Además tienes una ventaja. —dijo levantando un dedo.

— ¿Ventaja?

—Sakura tampoco ha besado a nadie antes. Si tú no sabes quizás ella tampoco. —explicó—. No lo pienses, no abras mucho la boca. Deja que fluya, verás que lo harás por impulso.

Ambos quedaron el silencio. Sasuke estuvo pensando las cosas, ¿cómo es que había llegado a ese punto de recibir consejos de pare de su hermano? Aunque debía aceptar que quizás funcionaba, estaba entendiendo mejor las cosas, pero también le avergonzaba hablar de eso con él.
¿Y si las cosas no salían como las planeaba? ¿O acaso no tenía que planearlas?

— ¿Qué... hago si no abre la boca? —preguntó de pronto, seguía sin mirarlo.

—Igual bésala. Como cuando besabas a mamá en la mejilla, solo que hazlo más húmedo.

—volvió a explicar—. No lo pienses mucho Sasuke. —sonrió antes de levantarse de la mesa.

—... oye... —intentó hablar.

—No tienes que agradecer, aunque bueno, sé que no lo ibas a hacer. —dijo con la misma sonrisa mientras lavaba los trastes que acababa de utilizar.

Entonces... esa noche había pensado una vez más cómo es que iba a hacerlo, y cuándo. ¿Cuántos días tienen que pasar para dar el primer beso?
Qué idiotez, solo a él se le ocurría preguntarse esas cosas. Pero es que realmente no sabía cuándo hacerlo, ¿qué tal si lo hacía muy pronto? ¿O se esperaba mucho tiempo? Y es que las relaciones pueden terminar en cualquier momento.
Quizás lo haría en su cumpleaños...

— ¿Sasuke-kun? —le habló al verlo como perdido.

O en Halloween...

—Sí. —contestó en automático—. Me gustó tu regalo. —dijo apoyando su mano sobre la de la pelirosa.

¡Ah! En Navidad...

—Qué bien. —sonrió aliviada.

Mejor en su aniversario.

—Oye, también... tengo un regalo para ti. —le informó a Sakura.

— ¿De verdad? Por un momento pensé que lo habías olvidado. —rió nerviosa.

—Pero tienes que cerrar los ojos. —dijo recordando las palabras de Itachi.

— ¡Genial! Amo las sorpresas. —sonó divertida y obedeció al Uchiha.

—No estoy seguro de que mi regalo te guste. —se levantó de la cama para dejar el pastel

sobre el buró y luego regresó a sentarse frente a ella pero más cerca.

—No te preocupes Sasuke-kun, me gustará. —sonrió.

—Si no te gusta solo dilo, ¿bien?

—Sí. —asintió con la cabeza.

—De acuerdo... no veas.

—No lo estoy haciendo. —rió.

Sasuke la miró así, con los ojos cerrados, esperándolo, sin siquiera saber lo que estaba a punto de darle como regalo. Acercó lentamente su rostro al de Sakura, ya estaba tan cerca, su corazón palpitaba como un loco, sentía que el pecho le explotaría, las manos apoyadas en la cama le temblaban extrañamente, sentía frío y a la vez calor... Era solo un maldito beso, ¿por qué se sentía así?
Observó de cerca los labios de la pelirosa, se veían tan suaves, pero los tenía completamente cerrados formando una sonrisa. Eran carnosos aunque no tan gruesos, pero sí lo suficiente para tomar el inferior o superior entre sus labios.

'Ah, Sasuke, esto es obligatorio, tienes que cerrar los ojos', recordó lo último que ese día le dijo Itachi.

Y así lo hizo, cerró los ojos con miedo y se acercó hasta apretar el labio inferior de Sakura entre los suyos, con delicadeza, sin morderla, ni usando la lengua... todos esos consejos de verdad habían funcionado, aunque no contaba con algo.
Sakura no movió sus labios.
Y de pronto sintió que lo miraban. Entreabrió los ojos y pudo verla en estado de shock, ella también tenía los ojos abiertos pero por completo, llenos de sorpresa, aunque con un brillo inigualable.

Por primera vez en mucho tiempo sintió vergüenza, vergüenza de que su beso no fuera correspondido y de que ella tuviera los ojos abiertos.
Frunció el ceño algo molesto y con una mano tapó los ojos de Sakura, luego se separó de ella...

—Sasuke-kun... —murmuró la pelirosa y entonces fue el momento indicado.

El pelinegro aprovechó aquella apertura de labios para intentar besarla de nuevo, y esta vez salió mucho mejor. Pudo sentir su labio superior ser apretado por los de Sakura.
Ya estaba siendo correspondido, por fin la estaba besando y se sentía de maravilla.
Ambos abrieron más la boca y la cerraron después. Abrir, cerrar, abrir cerras... solo era eso, claro, sin dejar de presionar y rozar sus labios, también podía sentir la lengua de Sakura, que apenas y se movía un poco.

Ella le tomó la mano con la que le tapaba los ojos y la bajó para entrelazarla con la suya.
Sasuke se sintió mejor, pues por un momento se había sentido rechazado. Aceleró un poco el ritmo del beso, ¡Dios! Sus labios se sentían tan bien, eran suaves y finos, se movían a su compás, le encantaba cómo se sentía, no había una sensación mejor que besar, y mucho más si se trataba de besar a Sakura.
El sonido que sus bocas hacían era en parte excitante, poco a poco ambas lenguas comenzaron a entrar en juego, a los dos les hacía falta experiencia pero parecía no importarles, pues para ellos se sentía jodidamente bien. Sakura soltó la mano del pelinegro y lo tomó por el pecho para sentirlo, lo acercó un poco más a ella, realmente se sentía en las nubes, estaba con Sasuke, su novio y lo estaba besando. Sasuke era su primer beso.
Ella sintió que le faltaba el aire y entonces se apartó un momento, ambos se miraron con ternura y deseo.

—No te apartes. —dijo Sasuke volviendo a acercarse.

—Necesito tomar aire. —contestó con algo de vergüenza.

—Hazlo con la nariz. —le indicó.

—Sasuke-kun... —le acarició la mejilla—. ¿Habías... besado antes a alguien?

— ¿Te parece que lo había hecho antes? —preguntó con un leve sonrojo. Seguro que era el peor beso que ella iba a recibir en toda su vida.

—Bueno... —miró a otro lado—. Besas bien.

— ¿Tú crees? —arqueó una ceja sorprendido.

—Me gustó tu regalo, Sasuke-kun. —sonrió agradecida y de pronto lo abrazó—. Eres un buen novio.

—Sakura... —aspiró profundo—. Hueles demasiado dulce. —se quejó alejándola un poco.

—Lo siento... —se encogió de hombros—. Usé algo de perfume...

—Está bien. —dijo con una pequeña sonrisa y entonces él la abrazó.

El Uchiha no supo en qué momento Sakura lo tomó del rostro para besarlo de nuevo, y el peso de la chica lo hizo acostarse en la cama con ella encima, ¿cuándo habían cambiado de papeles? Sasuke la abrazó por la cintura mientras ella le acariciaba el cabello con ternura.
Tener a Sakura como novia era simplemente magnífico.


La mañana era fresca, más que otras en el mes. Cuando Sakura llegó al salón de clases se encontró con solo con Hinata, que estaba sentada leyendo un libro, seguramente seguía estudiando, como todos los días.
Se acercó para sentarse en la banca de al lado, su amiga volteó a verla y le sonrió, luego señaló una línea del libro y finalmente dejó de leer para prestarle atención a la ojijade.

—Buenos días Sakura-chan. —la saludó Hinata.

—Hola Hinata. —contestó ella con una sonrisa.

— ¿La has pasado bien con Sasuke el sábado? —preguntó con curiosidad.

—Demasiado bien. —miró el techo como recordando—. Sasuke-kun... me dio mi primer beso. —le dijo emocionada.

— ¿Tu primer beso? —abrió los ojos con sorpresa—. Vaya... ojalá Naruto-kun... ojalá siquiera me hablara... —dijo algo cabizbaja.

— ¡¿Eh?! ¿No ha hablado contigo?

—No...

— ¡Pero si se lo dije! —gritoneó algo molesta—. ¿Por qué no habla contigo? —se cuestionó a sí misma.

—Tal vez... no le agrado mucho.

—No digas eso Hinata. —le tocó el hombro—. Quizás es todo lo contario. —sonrió—. No te preocupes, yo hablaré con él... otra vez. —rió.

—Oye, no tienes porqué estar aquí. —dijo la ojiperla—. Guy-sensei no vendrá.

— ¿No vendrá?

— ¿Por qué crees que el salón está vacío? —rió divertida—. Ya sabes que estudio todo el día.

—Sí... Creo que deberías tomarte un descanso. —le sugirió Sakura.

—Nada de eso. —negó con la cabeza—. No cualquiera entra en la universidad.

—Lo sé. —miró el suelo.

— ¿Por qué no estudias con Sasuke? Él es muy inteligente, ¿no?

— ¡Lo es! —sonrió—. Pero...

Ambas chicas callaron al escuchar los pasos de alguien. ¡Ah! Seguro que era Guy, que al final solo había tardado un poco y vendría a dar clases.
Casi suspiran al mirar en la puerta a un chico y no a su profesor.
Aquel las miró algo confundido y al no ver a nadie más en el salón decidió preguntar.

— ¿Es este el salón 4B? —dijo con voz algo fastidiada, llevaba dando vueltas por los edificios un buen rato.

—Sí. —contestó Hinata y le dio un codazo a su amiga—. Pero el profesor no llegó.

—Ah, ya veo. —dijo intentando ser amigable, pero bueno, ese no era su fuerte.

— ¿Eres nuevo aquí? —habló Sakura que casi no podía dejar de verlo. En realidad este chico era atractivo: alto, de cabello castaño oscuro y ojos color ámbar. Usaba una playera con cuello en 'v' color azul y unos jeans negros. Tenía una mirada de pocos amigos y de hecho su expresión facial era seria, casi se parecía a Sasuke.

—Sí. —dijo a secas.

—Ah. Sakura-chan puede enseñarte la escuela, si quieres. —les dijo Hinata, que lo que quería era seguir estudiando. No es que le incomodara la presencia de su mejor amiga ahí, pero estudiar era su prioridad.

—No es necesario.

— ¿Te gustan los deportes? —le preguntó Sakura al ver que en su mochila llevaba un llavero de algún jugador de americano.

—Algo así. —dijo un poco más en confianza.

—Hay un equipo de americano en la escuela. —le informó Hinata—. Sakura puede llevarte allá.

—Puedo ir yo solo, gracias. —de nuevo intentó sonreír y comenzó a caminar por donde venía.

—Quieres seguir estudiando, ¿verdad, Hinata? —le preguntó con una sonrisa.

—En realidad sí. Lo siento Sakura-chan, más tarde podemos salir a tomar algo, así me cuentas los detalles de tu beso con Sasuke. —dijo divertida y la ojijade se puso completamente roja.

—Bueno... —pensó.

—Ve con ese sujeto. Los chicos están en entrenamiento. —le informó.

— ¡Es cierto! —se levantó de la silla de inmediato—. Iré a ver a Sasuke-kun. Y salgamos después, también invitaré a Naruto.

— ¿Naruto-kun? —dijo y su expresión cambió completamente. A veces se odiaba por cambiar tan repentinamente cuando del rubio se trataba.

—Sí. Nos vemos después. —sonrió y salió al pasillo.

Caminó a paso lento y bajó un par de escaleras.
De camino a las canchas, comenzó a recordar todas las cosas que habían sucedido en casa del Uchiha ese sábado, sonrió inconscientemente y de nuevo un sonrojo vino a su rostro.
Luego de haberse besado quién sabe cuánto tiempo en su habitación, ambos comenzaron a sentir un calor extraño y entonces Sasuke había decidido detenerse, ella tampoco sabía mucho sobre eso, pero sí sabía que sentirse así de abochornada con su novio en su habitación y mientras se besaban, no era una muy buena señal, no para ellos que apenas llevaban un mes saliendo.
También recordó lo delicioso que había comido ese día, Mikoto sí que era buena cocinando, y esa carne en salsa de piña era una prueba de eso. Itachi había platicado con ella un par de cosas, siempre tan divertido y entusiasta, seguía sin entender cómo es que Sasuke parecía salido de otra familia.

En su cara se formó una mueca de tristeza, ¿qué le había sucedido como para actuar de esa forma? Algo realmente malo, ¿no? Nadie es así de serio y frío con la gente o las cosas solo porque sí. Llevaba preguntándose aquello casi desde que lo había conocido.
Porque había chicos un poco serios pero siempre reían o contaban chistes divertidos, o a veces solo no estaban de humor; pero ninguno como Sasuke, su actitud era un tanto tenebrosa.

Cuando sintió el suave pasto bajo sus zapatos, supo que había llegado a las canchas.
Miró a los chicos que -como siempre- se tacleaban unos a otros y hacían mil abdominales, entre ellos estaba Sasuke, quien platicaba con Naruto quién sabe de qué, pero no parecían molestos.
Sonrió y caminó hacia las gradas, donde siempre se sentaba para admirarlo. Se detuvo un momento al ver a aquel chico de nuevo, ¿cómo es que había llegado tan rápido? Si solo había salido unos segundos antes que ella.

Lo miró algo confundida, él no estaba viendo a los chicos entrenar, solo estaba ahí sentado haciendo... ¿soplando burbujas?
Un chico soplando burbujas, eso sí que era nuevo, tenía mucho tiempo sin ver alguna, porque esas que se formaban con el shampoo cuando se bañaba, no contaban como una burbuja real.
Siguió su camino pero volvió a detenerse cuando el chico la miró, de inmediato guardó el frasco de jabón del que salían las burbujas y se sentó en una mejor postura.

—Les dije a ti y tu amiga que no necesitabas venir. —fue lo único que él dijo.

— ¿Eh? No... —se sonrojó—. Vengo a ver el entrenamiento. —dijo algo avergonzada. Bueno, que el chico era lindo pero no era para tanto.

—Ellos se ven mayores. No creo que pueda unirme a algún equipo. —le dijo algo molesto.

—Son de universidad. —le informó Sakura mientras se sentaba a su lado—. Pero puedes entrar al equipo. —sonrió.

— ¿Entrenas con ellos? —preguntó desconcertado.

—No. —se encogió de hombros. Era una novia maniaca, solo quería ver a Sasuke y estar con él todo el día—. Vengo... a ver a alguien.

—Ya veo.

—Soy Sakura. —volvió a sonreír presentándose.

—Utakata. —dijo después de meditarlo un poco y suspirar.

—Puedo... presentarte con los chicos, si quieres. —evitó mirarlo. En realidad era muy guapo, si no saliera con Sasuke y si no fuera tan tímida...

—Dudo mucho que acepten un nuevo jugador solo porque sí.

—No seas tan negativo. —soltó sin pensar y se tapó la boca avergonzada—. Quiero decir... bueno... los conozco bien y...

—De acuerdo. —la interrumpió y se puso de pie.

Los dos bajaron las escaleras de las gradas y caminaron por el verde pasto. Sakura sonrió a ver a Sasuke sacando algunos balones de un costal, ¿por qué era tan lindo? Es decir, todo lo que él hacía le parecía lindo o agradable... bueno, Sasuke era perfecto en todo.
Un grito la sacó de lo que apenas comenzaba a pensar, era Naruto, que corría hacia ellos como si no hubiera un mañana.

— ¡Sakura-chan! —gritó mientras la saludaba y se detuvo frente a los dos. Miró con extrañeza al castaño.

—Naruto. —sonrió la pelirosa—. Oye, quiero presentarte a alguien.

—Estoy confundido... creí que tu novio era Sasuke. —dijo algo divertido.

— ¡No! —gritoneó avergonzada y se sonrojó. Utakata soltó una risita—. ¡Quiero decir sí! Pero él... es un amigo.

— ¿Amigo? —dijeron ambos chicos a la vez.

—Se llama Utakata. —lo presentó tomándolo del brazo—. También le gusta el fútbol americano.

— ¡Ah, ya entiendo! —sonrió Naruto con alegría—. ¿Quieres entrenar con nosotros? —se dirigió al chico.

—No sé si pueda...

— ¡Sí! Quiere entrenar con ustedes, ¿verdad que puede? —dijo Sakura.

—Claro. —volvió a sonreír el rubio—. Tenemos uniforme de sobra.

—Eso es genial. —habló Utakata con una pequeña sonrisa.

—Naruto... ¿dónde... dónde está Sasuke-kun? —preguntó avergonzada al perderlo de vista. Comenzaba a creer que de verdad estaba loca por él.

—Estaba por aquí... —miró a los alrededores—. Ah, ahí está. ¡Sasuke-teme!, ¡Sakura-chan está aquí! —le gritó con fuerza—. Ya viene. Iré por una playera para ti, Utakata. —informó y salió corriendo de ahí.

El pelinegro volteó molesto al escuchar la chillona voz de su amigo pero no puedo verlo. Caminó en dirección a donde había escuchado su voz y entonces pudo ver a Sakura, al lado de otro chico, ella le sonreía, y lo estaba tomando del brazo, ¿qué diablos estaba sucediendo ahí?
Sus pasos se fueron alentando y su expresión se notó más seria de lo normal, claro que no iba a mostrar sus sentimientos frente a ellos, pero sí le incomodaba la idea de ver a su novia al lado de alguien más que no fuera él o Naruto.
Se detuvo frente a ellos y la miró intentando no verse tan brusco o rudo, ella soltó de inmediato al chico y corrió a abrazar a Sasuke con fuerza.

— ¡Sasuke-kun! —gritó con su rostro enterrado en el fornido pecho del Uchiha.

—Deberías estar en clases. —le dijo Sasuke.

— ¿Por qué? —lo miró con tristeza—. ¿Te molesta que venga a verte?

'No, me molesta que llegues con otro chico.'

—No. —dijo en tono serio.

— ¡Regresé! —gritó Naruto. En la mano traía una playera azul con rojo y tenía el número 12—. Es tuya.

—Gracias. —contestó Utakata y la tomó.

—Ah, Sasuke-kun. —lo soltó y caminó al lado del castaño—. Él es Utakata...

—Iré a entrenar. —la interrumpió algo molesto.

—Bien... pero... —intentó decir la pelirosa.

—Te veo más tarde. —volvió a decir el Uchiha.

—De acuerdo. —sonrió ella algo confundida y de nuevo se acercó a Sasuke, se paró en la punta de sus pies con la intención de estar a su altura para besarlo.

—Oye, estoy sudando. —le informó el pelinegro.

—No importa. —sonrió con ternura y entonces él se agachó para besarla suavemente, sintió la mirada de alguien y abrió solo un poco el ojo derecho para verlo.

¿Quién mierda era ese tipo?
¿Y qué carajos hacía con Sakura?


Bueno, qué tal?

Hay un nuevo personaje, quién sabe cómo inlfuirá entre Sasuke y Sakura.

Y sí, ya son novios xD Todo pasó muy rápido, no? jaja

La personalidad de Sakura va cambiando poco a poco, ahora que es novia de Sasuke va a madurar algo, y después... pues ya verán :D

Ruby-Hauchiha: Gracias por leer, sí es demasiado tierno n.n jaja

karliss: No lo había pensado, jajajja, hubiese sido muy bueno. Pero abajo ellos platicaban sobre Sasuke y Sakura xD Muchas gracias por leer :3

Tsukipyonpon: Hey :D gracias por leer, y qué bueno que te gustó. No soy muy buena narrando pero tampoco soy taaan mala jaja. De nuevo gracias :D

Natsuki Hatake: Sasuke es una loca 7u7 xD Gracias por leerlo, ahora sé quien eres muajaja xD

Msdupree22: Jajaja sí, Hinata no es tan tímida, solo cuando se trata de Naruto xD Y Sakura va cambiando, pero sí es algo tímida, más de lo normal jeje Gracias por leer y comentar :3

Y bueno, yo espero actualizar el viernes y de ahí ya será cada ocho días de nuevo :D

Gracias por leer el capítulo, ojalá les haya gustado.

Cuídense mucho y bueno, feliz inicio de semana n.n