.

Disclaimer:

LAS TORTUGAS NINJA

no me pertenecen, más bien mi corazón le pertenece a Leo.

GÁRGOLAS, HÉROES GÓTICOS

tampoco me pertenecen;

mucho menos obtengo algún beneficio lucrativo aprovechándome de la fama de estas dos magnificas series animadas.

Yo escribo por puro gusto y para hacer pasar un rato agradable a todo aquel que pase a leer. Lo único que espero ganar, son tus apreciados reviews.

) ) ° ( (

GUERREROS DE LA NOCHE

El chico y la chica elevan sus armas, y en el segundo en el que descienden para infringir más de una herida…

¡POAAFF!

… estalla una bomba de humo.

- ¿Qué…?- la gárgola pierde la visibilidad de cuanto le rodea al verse repentinamente envuelta por una espesa neblina gris - ¡Arg! – en el instante siguiente, se da cuenta que ya no trae la bolsa con la gema, así que da un gran salto hacia el frente, fácilmente saliendo de la neblina, pero no hay nadie - ¡Ah! – frustrada, da la vuelta, corre, pasa a través de la neblina extendiendo sus alas en toda su envergadura para disiparla más rápidamente, la atraviesa y se encuentra con que en esa parte tampoco hay nadie.

Sin embargo, no necesita seguir buscando con la vista.

- ¡No pueden ocultarse de mí! ¡Percibo tu aroma, niña! ¡Un delicado aroma a gardenias! – corre, y al llegar al borde del techo, salta para caer en el callejón - ¡Ah! – aterriza; el callejón está vacío, pero sabe que los dos chicos se han dirigido hacia la calle principal; corre con sus cuatro extremidades.

La gárgola parece entusiasta porque puede salir a cazar, después de un largo período de encierro.

En cuanto llega a la calle, se detiene y permanece agazapada contra el suelo.

No hay muchos humanos caminando por ese lugar, al igual que no hay muchos vehículos transitando.

- Ya pasara alguno. –

Mientras tanto, Leonardo y la chica corren por la larga calle, de dos carriles, tan rápido como les es posible.

La chica voltea por un instante.

- Parece que la perdimos. –

- Lo dudo. – la cara de Leonardo muestra inquietud - Ya has conocido el clan de Goliath. Una gárgola es un formidable guerrero: fuerte, tenaz y muy ágil; y cuando lo desea, puede convertirse en un infalible depredador gracias a que posee sentidos muy agudos: tacto, oído, vista, olfato… -

- No debí aplicarme perfume, - dice la chica - pero lo hice porque es una ocasión muy especial. – le sonríe a él.

- Gracias, - Leonardo corresponde la sonrisa – pero… -

En ese momento, se escucha un gran ruido que va aproximándose rápidamente.

Leonardo y la chica se detienen y se agazapan contra un vehículo estacionado; al otro lado de la calle, hay una larga fila de autos estacionados. Leonardo se asoma y, metros más atrás, se percata que el ruido es debido al estridente sonido de los motores de muchas motocicletas; los motociclistas van conduciendo sin respetar el límite de velocidad. Uno de ellos porta una ametralladora y la acciona…

¡TATATATATATATATATATATATATATATATATATATATATA!

… una tremenda ráfaga de proyectiles impactan en los vehículos que están estacionados, precisamente en la larga fila de autos, que pareciera que fueron dispuestos para el juego de feria que se llama 'tiro al blanco', éstos se sacuden por los múltiples impactos, sus ventanas estallan y se esparcen por doquier los infinitos pedazos de vidrio; las municiones también impactan contra varios locales: los cristales estallan, las paredes se agrietan, y vidrio y concreto saltan por todas partes.

La destrucción dura unos cuantos segundos.

Leonardo debe agazaparse otra vez ya que los motociclistas van pasando por donde están ellos dos, pero puede darse cuenta que los maleantes tienen un tatuaje reconocible.

- Los Dragones Púrpura. – le dice a la chica.

La chica se asoma para verlos alejarse.

- ¡Jajajajaja! – se escuchan las carcajadas de los maleantes.

Los motociclistas se alejan precipitadamente.

Leonardo y la chica se ponen en pie y se alejan del refugio temporal.

- La delincuencia está sin freno. – dice la chica – pero terminará cuando la gema la coloque en el lugar que le corresponde. – la guarda en el bolsillo de su pantalón.

- Es espero que así termine este caos. -

Se escucha el ruido de un motor. Es un camión de carga que está por pasar cerca de ellos y…

- ¡Arg! –

… la gárgola salta desde el techo del camión; Leonardo esquiva a la gárgola lanzándose hacia la calle y la chica se lanza, cayendo cerca de la fila de autos que fueron dañados por el grupo de delincuentes que acaba de pasar

La gárgola aterriza sobre el concreto y echa a correr sobre sus cuatro extremidades para atrapar a la chica; ésta debe correr si desea seguir con vida.

Leonardo se ha puesto de pie, pero una luz le obliga a voltear: está por ser arrollado por una motocicleta.

- ¿Eh? – el humano que conduce, un rezagado del grupo de delincuentes, se sorprende por la extraña creatura que está escasos metros frente a él.

- ¡Ja! – Leonardo consigue dar un salto hacia arriba, y mediante una sorprendente acrobacia, le propina una patada al conductor…

- ¡AH! – … despojándolo de su vehículo… - ¡Auch! - el hombre cae sobre el duro asfalto.

Leonardo toma el volante, e inmediatamente se da cuenta que la gárgola está por alcanzar a la chica y acelera.

El ruido del motor obliga a la gárgola a detenerse y a voltear, y una intensa luz la ciega por segundos…

- ¡Ah! –

Leonardo salta de la moto…

- ¡Hum! –

… la moto va a arrollar a la gárgola, pero ésta consigue dar un espectacular salto hacia arriba, y la moto choca contra un auto que está estacionado en la larga fila de vehículos, dañando el chasis de éste.

La chica continúa corriendo, pero debe imprimir más velocidad a su huida porque todavía está cerca de los vehículos que fueron usados como tiro al blanco por los maleantes; son notorias las perforaciones que hay en los chasis de los vehículos además del intenso olor a gasolina.

- Toshio [Cielos]. -

Tras unos segundos, el auto y la moto chocados estallan…

¡BBBOOOOOOOOOOMMMM!

… las llamas demoran muy poco para alcanzar un charco de gasolina…

¡BBBOOOOOOOOOOMMMM!

… propagándose el fuego con relampagueante fiereza…

¡BBBOOOOOOOOOOMMMM!

… iniciándose una tremenda reacción en cadena…

¡BBBOOOOOOOOOOMMMM!

… que pareciera que no tuviera fin.

¡BBBOOOOOOOOOOMMMM!

Cada estallido cimbra la tierra, y pedazos de chatarra vuelan por doquier…

¡BBBOOOOOOOOOOMMMM!

… pero la chica es lo suficientemente veloz para lanzarse al suelo, muy lejos del infernal desastre…

- ¡Ah! –

… y cubrir su cabeza en espera del último estallido; pero antes de que suceda, Leonardo llega de alguna parte y la cubre con su cuerpo.

¡BBBOOOOOOOOOOMMMM!

Pasan unos instantes, los estallidos han cesado, sólo se escucha el crepitar de las llamas; es cuando Leonardo y la chica deciden a ver.

Las llaman no se han apagado a pesar de que los vehículos han sido reducidos a casi nada. Varios edificios tienen muchas ventanas rotas y grandes cuarteaduras en sus paredes.

El chico tortuga y la chica humana se ponen de pie; permanecen algunos segundos mirando, con incredulidad, toda esa destrucción.

- Deberíamos irnos. – sugiere la chica - La policía vendrá pronto. -

- Creo que debemos permanecer cerca. Hay demasiada luz y pronto habrá demasiado ruido y curiosos. La gárgola no se acercara con tanto bullicio. -

- Pero, si no me equivoco, ella está muy interesada en la gema como para desistir… - la chica calla porque se ha percatado, gracias a la intensidad de las llamaradas, que una sombra va cayendo sobre ellos.

- ¡Aaarg! – la gárgola cae sobre ellos.

- ¡Ah! – pero los dos consiguen saltar hacia un lado.

- ¡Corre! – exclama Leonardo.

La gárgola aterriza sobre sus cuatro extremidades y está lista para volver al ataque, pero Leonardo y la chica ya van atravesando hasta el otro lado de la calle y llegan a una calle más angosta; es una calle de un sentido y ellos dos van en sentido contrario.

Tras correr varias cuadras, la chica voltea hacia atrás: entre la gárgola y ellos, todavía los separa una larga distancia, todavía.

La chica voltea hacia Leonardo.

- Si no usamos nuestras armas, no hay modo de… -

El resto de las palabras de la chica se pierden en la nada, porque al escuchar la palabra "armas", una horrible imagen invade por completo la mente de Leonardo, un color rojo sangre.

- No usaré mis katanas contra esa gárgola, – responde Leonardo inflexible - aunque ella está obviamente decidida a obtener la gema y usarla para acabar con la humanidad. –

Leonardo aguarda a que la chica le diga algo, y lo hace.

- No me sorprende que pienses así. – dice la chica con una sonrisa – Aún en la más densa oscuridad, tú siempre insistes en descubrir, al menos, una diminuta estrella titilando tímidamente. –

Leonardo no responde porque la gárgola ya está a escasos metros de ellos, así que saca de su cinturón varias zuriken y las arroja contra tres postes de luz próximos a la gárgola, e inmediatamente después arroja otras zuriken a tres postes más que están al lado contrario.

¡BOOMM!

Las zuriken estallan y los postes de luz son derribados…

¡CRASH!

… entrecruzándose sobre la calle, formando una barrera chispeante en forma de "x"...

- ¡Grr! –

… cortándole el paso a la gárgola.

Leonardo y la chica se detienen (pero no el chisporroteo de luz; éste se va desplazando a través de los cables de los postes derribados hacia los otros postes).

- Eso la detendrá por un momento. – dice Leonardo mientras mira que los postes de luz derribados han cumplido su propósito.

La chica toma la mano de Leonardo y así él voltea a verla.

- En mi oscuridad, tú eres mi estrella. – le dice ella.

Leonardo le sonríe tímidamente apenado.

- Quisiera seguir charlando contigo, pero debemos… - comienza a hablar él aferrando la mano de ella, pero ambos deben voltear al haber visto por el rabillo del ojo algo moviéndose.

La gárgola vuela por sobre los chisporroteantes pedazos de madera y aterriza cerca de ellos.

Los dos jóvenes ninja se quedan boquiabierto al haber subestimado a la gárgola; ésta sencillamente debió haber dado un salto con el suficiente impulso para que, al extender sus aladas, pudiese planear sobre los peligrosos cables eléctricos.

Y hablando de electricidad, es justamente en este instante que los cables de los postes de luz que habían servido de barricada, hacen corto circuito…

¡CRRAASSHHH!

… afectando a muchos otros postes de luz, provocando un corto circuito más extenso…

¡CRRAASSHHH!

… dejando sin luz eléctrica esa calle y varias cuadras a la redonda.

La oscuridad es casi total, porque a algunos postes se les ha prendido una tímida llamarada.

Una temible sombra alada se yergue y comienza a caminar hacia los dos ninjas.

Ellos permanecen petrificados porque un Shinigami, el Dios de la Muerte, ha venido por ellos.

Entonces…

¡TUTUUUU! ¡TUUTUUUU!

… la angosta calle es inundada por una intensa luz.

Un camión hace sonar el claxon porque el conductor ve a tres individuos parados en medio de la calle.

- ¡Qué dem…! – grita el chofer porque esos individuos no se mueven, y los arrolla - ¡AH! –

El chofer no consigue frenar, continúa manejando, incluso atraviesa una barricada de madera.

¡PAF!

- ¿Qué? –

Los pedazos de madera son arrojados por doquier, pero al chofer lo que verdaderamente le preocupa es otra cosa; mira por el retrovisor y no ve a nadie. Es difícil saberlo pues no hay luz, pero está seguro que arrolló a tres personas.

- ¿Habrán sido fantasmas? – sintiendo un horrible escalofrío, acelera dirigiéndose hacia otra calle.

De haber mirado por el retrovisor unos segundos más, hubiese visto cómo dos sombras se agazapaban en el costado del vehículo, y cómo ahora van trepando para subir al techo del remolque.

El vehículo da vuelta en una esquina para incorporarse a una calle de dos sentidos, sin disminuir la velocidad.

- ¿Estás bien? – Leonardo le pregunta a la chica una vez que se han aferrado con fuerza al techo del remolque (se aferran gracias a que usan garras de metal).

- Me duele donde ella clavó sus garras, pero estoy bien. ¿Y tú? –

- Creo que sí. –

Pasan algunos minutos en silencio.

El camión llega a una gran avenida de cuatro carriles que lleva hacia la autopista. El chofer debe disminuir la velocidad porque el tránsito es un poco más lento, sintiéndose a salvo por estar rodeado de muchos vehículos y personas.

Los dos polizones parecen sentirse de la misma manera porque comienzan a hablar.

- Ojalá hallamos dejado a la gárgola atrás, - dice la chica - pero me preocupa. –

- ¿Qué conozca el poder de la gema? –

- Hai, pero cuando regrese a Japón, y quede bajo el resguardo de… ¡AAAHHH! –

Repentinamente, la chica es llevada hacia los cielos.

- ¡NO! – Leonardo se pone de pie a riesgo de caer del vehículo en marcha.

La gárgola se aleja, regresando a los condominios, al tiempo que se eleva más y más hacia el cielo llevándose a la chica; la tiene asida de los hombros y clava sus garras en éstos.

- ¡Ah! –

- ¡Te azotaré contra el cemento, y de tu mano fría, tomaré mi gema! –

Leonardo va alejándose, pero inmediatamente salta a un tráiler con doble remolque, que circula en el otro sentido, para regresar y no perder de vista a la gárgola. Ve que la gárgola suelta a la chica de un hombro; no es audible el grito de angustia de la chica debido al ruido del tránsito.

"¿Qué es lo que quiere el Destino de mí?"

"Ha roto mi espíritu."

"Ha quebrado mi cuerpo."

"¡¿Qué más quiere de mí?!"

No hay modo alguno que Leonardo pueda evitar la tragedia que está por ocurrir ante sus ojos.

"Ahora quiere… destrozar mi corazón."

- ¡NOOOOO! –

Leonardo grita con todo su ser y, asombrosamente, un resplandor plateado lo envuelve y, como una estrella fugaz que busca regresar a los confines del Universo, se eleva hacia el cielo.

- ¡AAHHH! -

La potencia de tan tremendo impulso aplasta el segundo remolque del pesado vehículo como si fuese de papel, haciendo que el conductor pierda el control.

- ¡Demonios! –

El tráiler zigzaguea varios metros chocando contra varios vehículos sacándolos de sus carriles y a su vez éstos chocando contra otros…

Y mientras en el suelo ocurre una estridente carambola de camiones, autos, camionetas…

La gárgola está por soltar a la chica, pero mira hacia abajo al notar un destello.

- ¿Cómo…? – se sorprende al ver al chico tortuga de la máscara negra ir directo hacia ella envuelto en un resplandor.

En un parpadeo, Leonardo y la gárgola están frente a frente.

- ¡AAH! –

Leonardo le da un empujón a la gárgola (sin llegar a tocarla, es la energía la que lanza lejos) al mismo tiempo que él cacha a la chica y la abraza por la cintura.

La gárgola va cayendo, pero consigue dar torpes y frenéticos aleteos y logra aterrizar en el edificio más cercano. En cuanto cae en el techo, levanta la cabeza y ve que el destello que la atacó va alejándose para perderse entre las intensas luces de Central Park.

) ) ° ( (

N/A:

Un Shinigami es el Dios de la Muerte en la cultura japonesa.

Comentarios, observaciones, sugerencias, dudas, peticiones, aclaraciones, aplausos, zapes, jitomatazos, abucheos, reclamos, ultimátums, jalones de oreja, etc., toda opinión es bienvenida.

^.^