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Disclaimer:

LAS TORTUGAS NINJA

no me pertenecen, más bien, mi corazón le pertenece a Leo.

GÁRGOLAS, HÉROES GÓTICOS

tampoco me pertenecen.

Mucho menos obtengo algún beneficio lucrativo aprovechándome de la fama de estas dos magníficas series animadas.

Yo escribo por puro gusto y para hacer pasar un rato agradable a todo aquel que pase a leer.

Lo único que espero ganar, son tus apreciados reviews.

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GUERREROS DE LA NOCHE

Goliath planea en las cercanías de Central Park. Cree haber visto una luz descendiendo desde el cielo y que ha caído en el parque.

Debido a la intensidad de las luces artificiales que dominan durante la noche, las estrellas no brillan en el cielo, si acaso, sólo algunas. Esto es una de las cosas de esta Era que no le han agradado a Goliath: el cielo nocturno ha perdido los millones de fulgores que a él le encantaba mirar. Ahora el cielo es casi totalmente negro, como si estuviese agonizando; da la impresión que ha estado sufriendo una larga y dolorosa agonía.

/Es culpa de los humanos/

Es una voz que resuena en la cabeza de Goliath. Es una voz familiar y llena de odio, odio por los humanos; en ciertas ocasiones esta voz se hace escuchar porque se niega a ser enterrada en el pasado.

/El cielo agoniza/

/El mar agoniza/

/¡El planeta entero agoniza!/

/¡Los parásitos, que se hacen llamar humanos, deben ser exterminados!/

- Calla. – Goliath le ordena a la incesante voz – Los humanos deben hacerse responsables de sus actos. –

Goliath ignora la voz para concentrarse en el sitio donde cree que pudo haber caído la peculiar luz. Ha ido a investigar porque han pasado varias cosas inusuales esa noche, según los informes de Broadway, Lexington y Brooklyn, y pudiera ser que esa extraña luz tenga que ver con ello.

Ya que la furiosa voz ha callado, Goliath echa un vistazo a la Luna (se alegra porque los humanos no han opacado su brillo), y comienza a descender; es en ese momento que suena su celular. Lo toma de su cinturón, y al mirar el identificador de llamas, se sorprende de quién se trata, pero responde con serenidad, esperando que no se trate de una emergencia.

- Hola Leonardo. –

- Goliath, - habla con voz baja - ¿puedes venir por nosotros?– se le escucha cansado y preocupado.

- ¿Dónde están? –

- Saliendo de Central Park. Nos acercamos a la 85 Oeste.-

- Justamente estoy en Central Park. – Goliath debe extender sus alas para elevarse nuevamente; estaba descendiendo por el lado opuesto.

- A eso le llamo suerte. -

- Creo que puedo decir lo mismo. – Goliath va descendiendo evitando las zonas más iluminadas del parque – Vine a investigar una luz que descendía hacia aquí; de hecho, han pasado varios eventos peculiares durante la última hora. -

- Si esos eventos son los que creo que son, yo puedo explicarlos. -

- ¿En serio? – a menos de cien metros de la calle que le indicó Leonardo, Goliath aterriza suavemente entre los árboles y comienza a andar.

- Estamos a unos pasos de Central Park West, pero nos hemos ocultado; y es en serio. -

– Han hecho bien en ocultarse; y sobre los eventos ocurridos, sea quien sea que los haya ocasionado, ha dejado una total devastación. –

- Yo provoqué el apagón en la calle 163 Este, y a mí parecer, no fue tan grave. –

- El apagón abarca al menos treinta manzanas, según los primeros informes de la policía. –

- Oh… - dice Leonardo evidentemente sorprendido – Entonces… espero que el choque de autos que provoqué en la Interestatal 278… -

- La 'carambola' involucró a más de ochenta autos, según el informe inicial. –

- Y… los estallidos que inicié en la Avenida Trinity por chocar una motocicleta contra una larga fila de autos que derramaban combustible… -

- Los daños estructurales ocasionados a los inmuebles, negocios y viviendas, los daños a los vehículos; y los daños a la vía pública, asciende a miles de dólares, según una estimación previa. –

- Tengo una muy buena… - Leonardo titubea - anécdota que podrá explicar todos los desastres. -

- Eso espero. – Goliath se abre paso entre los arbustos haciendo lo posible por frenar su imaginación y no anticiparse sobre que al joven líder le haya sucedido algo grave – En verdad tienes suerte porque no ha habido heridos de gravedad. -

-Lamento ocasionar tantos problemas, pero… se trataba de una misión sencilla. – Leonardo se escucha un tanto desesperado - Sólo íbamos a recuperar una pequeña gema y… terminó siendo un enorme caos.-

- Tranquilo, Leonardo, estoy por llegar. Percibo un olor a húmedo. No es el olor a humedad que deja la lluvia, es un olor más dulce. –

Goliath escucha por el celular un suspiro de Leonardo; es un intento suyo por mantener la calma.

-Será porque caímos en el lago. -

- ¿Qué quieres decir con "caímos en el lago"? – Goliath escudriña metros más delante y se da cuenta que una sombra agita su mano de detrás de un árbol; apresura el paso, deja atrás los arbustos y al acercarse al lugar desde el cual vio que le saludaba la sombra, ve a Leonardo sentado al pie del árbol con la chica en sus brazos.

- Es una historia un poco larga. – dice Leonardo con una cansada sonrisa; guarda su celular; Goliath igual – Ella está herida. –

Goliath observa que ambos están empapados, y ya que la ropa de la chica está mojada, es difícil distinguir cuán copiosamente está desangrándose, pero ella está consiente, aunque concentrada en su respiración con los ojos cerrados para dominar el dolor.

- ¿Y tú? -

- No estoy tan grave. – vuelve a suspirar - Sólo me muero de cansancio. –

Goliath carga a la chica con cuidado y se yergue.

- Los llevaré a… -

- No. – Leonardo suplica al adivinar que Goliath pretende llevarlos a la Torre del Reloj; se pone de pie apoyándose en el tronco del árbol – Vamos al castillo. –

- Está más lejos, además, yo no deseo que regreses con Xanatos. -

- Créeme Goliath, hay que ir al castillo. –

Leonardo nota el sutil movimiento de la cola de Goliath; por experiencia, sabe que eso significa inquietud.

- En cualquier otra circunstancia, Leonardo, me impondría sólo por ser el adulto, sin embargo, confío en ti y en que debe de haber una buena razón para hacer lo que me pides. –

- La hay. -

- Vamos entonces. –

Leonardo, siguiendo a Goliath, echan a andar, refugiándose entre las sombras de los árboles, hasta que llegan a la avenida; se ocultan entre los arbustos hasta cerciorarse que no transita ningún auto, entonces atraviesan la avenida tan rápido como pueden; llegan a la calle más próxima y se ocultan tras un camión estacionado y esperan; después de que pasan un par de autos particulares, corren buscando un callejón donde haya un edifico lo suficientemente alto, pero tienen que esconderse tras una camioneta estacionada.

- Ahí. – Goliath señala hacia un probable modo de escape.

Cruzan la calle tras dejar pasar tres vehículos, rápidamente cruzan y se adentran en el oscuro callejón; en cuanto se detienen cerca del edificio por el cual van a subir, Goliath se agacha.

- Sube a mi espalda. – le dice a Leonardo con cierto tono de autoridad.

Leonardo se toma unos segundos para evaluar su propia condición y para determinar cuán alto es el edificio; sin decir palabra, sube a la espalda de Goliath aferrándose a los anchos hombros de él.

- Y no vayas a usar tu planeador. – Goliath se yergue.

- No lo usaré. -

Goliath, aun usando una mano y ambos pies, trepa con rapidez el muro, y apenas llega al techo del edificio, despliega sus alas, camina hacia la orilla, se lanza al vacío y emprende el vuelo.

- Entonces, Leonardo, – habla Goliath después de haber recorrido ya varios metros; habla con un tono de voz más relajado – me dirás qué ha sucedido. –

- No sólo a ti. – responde Leonardo con calma – Todos deben enterarse, porque es un asunto muy serio. En cuanto lleguemos al castillo, llamaré a mis hermanos. Ojalá las otras gárgolas también puedan acudir. –

Goliath vira levemente hacia la derecha.

- Tus hermanos están en el castillo. –

- ¿Cómo? – por la intensidad de la pregunta, parece que Leonardo ha recuperado algo de energía.

- Rafael me explicó por el celular que, Donatelo, usando la tecnología de Xanatos, creará algún arma que les permita repeler el contraataque de Shredder. -

- Cierto. Será lo primero que haga Shredder en cuanto decodifique la información que le robó a Xanatos. Las tortugas seremos su primer objetivo, y Xanatos será el siguiente sólo por haberlo desafiado. Me alegra que ustedes hayan usado los disfraces, de lo contrario, estarían anotados en la lista negra de Shredder. –

Goliath da un último viro ahora hacia la izquierda.

El castillo se ve a la distancia.

- Volvemos al mismo punto, Leonardo, y no me refiero a que estamos por llegar. –

- ¿Que no deban involucrarse en nuestra pelea? Un dilema a la vez, amigo. –

- Tienes razón. – Goliath sonríe porque la tortuga ya lo considera un amigo.

En cuanto Goliath aterriza, Leonardo baja de la espalda de Goliath, Goliath le entrega a la chica a Leonardo, y Leonardo se apresura a entrar al castillo. Owen aparece y Leonardo le pide que le lleve el botiquín médico a su habitación; en pocos minutos, Leonardo está atendiendo las heridas de la chica. Para entonces, Goliath ya va hacia donde se encuentra Donatelo trabajando, custodiado por sus hermanos; sin embargo, se topa con las tres tortugas en un pasillo.

- Donatelo, esperaba encontrarlos en el laboratorio. -

- Subimos en cuanto el sistema de seguridad nos advirtió del arribo de intrusos. Estamos al tanto de la alarma debido a que Xanatos no se encuentra; tuvo que asistir a una junta de negocios. –

- Pero los intrusos – dice Miguel Ángel – resultaron ser Leonardo y tú. No entiendo por qué Xanatos no ha hecho ese ajuste, si todos nosotros ya somos como de la familia. –

- No Miguel, - Rafael le advierte – no empieces con tus tarugadas. –

- Pero… Ay… - se queja Miguel Ángel porque Rafael lo aparta empujándolo por la cara para acercarse a Goliath.

- Vimos por los monitores que traías a Leo y a alguien más. ¿Ese otro tiene que ver con el asunto que Leo tenía que atender? -

- Sí. -

- ¿Y quién es? –

- No ha querido decirme porque es necesario que todos escuchemos, más que nada porque su asunto resultó muy mal. –

- ¿Leo está bien? – Rafael pregunta preocupado; los otros dos hermanos también se angustian.

- Parece que sí, y si me permiten, debo llamar a mis colegas. -

Goliath se aparta para llamar por celular a las otras gárgolas.

- Pues ahorita – dice Rafael con enfado – voy a sacarle la verdad a patadas. – se encamina con rapidez hacia la habitación de Leonardo, pero en ese momento llega Owen, frenando su prisa.

- No será necesario. Leonardo me pidió que esperaran en alguna sala. Él estará con ustedes en cuanto atienda las heridas de su amiga. –

- ¿Amiga? – los tres hermanos preguntan a la vez evidentemente sorprendidos.

- En realidad, ignoro la relación que tiene con ella. –Owen hace la aclaración - En la tarde, cuando Leonardo se presentó para ofrecerle sus disculpas a nuestro Señor, él tan sólo dijo que… -

- ¡Xanatos no es Señor de mi hermano! – Rafael enfurece.

Owen no retrocede ante la amenaza de la tortuga fornida.

- Rafael, – Goliath lo detiene a tiempo de que fuese a golpear al sirviente de Xanatos – debemos esperar. –

Rafael voltea hacia Goliath. También se nota en la cara de la gárgola que está desesperado por enterarse.

- De acuerdo. – Rafael acepta y Goliath lo suelta – Pero más le vale al Intrépido tener una muy buena excusa como para tenernos a todos con 'el Jesús en la boca'. –

- Eso mismo le advertí yo. -

Rafael retuerce una sonrisa suya complacido por las palabras de Goliath.

- Pues vamos. –

Las tres tortugas y la gárgola siguen a Owen.

Leonardo no demora más.

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Seguro te preguntas si Leonardo pudo advertirles a sus hermanos y a Goliath sobre la gárgola que los atacó a él y a su chica, y la respuesta es no, no pudo hacerlo, sólo tuvo tiempo de explicar lo esencial.

Si crees que el capítulo se parece a un episodio de la serie de 2012 (creo que de la cuarta temporada), cuando Leo sale a escondidas para ir con Karai y Shinigami, te juro que es mera coincidencia. Esta idea la divagué hace siete años. De verdad, es mera coincidencia.

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