Pequeño Levi.
Advertencia: Algo de Ooc, si, hacer a Rivaille niño es más difícil de lo que imaginaba.
Quiero agradecer a Charlie Saint Troll o sus múltiples Charlie xD y a Kt o (itsktyall) por ayudarme a betear esta pequeña cosa extraña, muchas gracias por su tiempo.
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La corta vida de Levi ha sido cargada de amor, dulces sonrisas y diversos caprichos. Es el "bebé" de la familia y, por lo tanto, el consentido del entorno, ya sea por los constantes mimos que le da su hermano mayor o porque su madre tiene la manía de asfixiarlo de amor.
Él no conoce la palabra "no". Dentro de su limitado vocabulario, no ha tenido el honor de saber tal palabra, o, más bien, no ha tenido la oportunidad de lidiar con ella.
A pesar de todo eso no es alguien caprichoso, quizá un poco engreído pero, ¿qué niño no lo es?
Eren conoce los limites de su pequeño hermano y sabe lidiar con sus arranques inofensivos.
Desea que Levi sea un niño feliz, que corra, brinque, grite y sea caprichoso. Que intente de todo y nunca le tenga miedo a nada, que no pida permiso para hacer algo; que lo haga si le nace.
—¿Puedo ir a dormir? —la dulce voz de su hermanito le sacó de sus pensamientos, recordándole que tenia al infante a su cuidado.
—Sí, puedes.
Eren observó el rostro redondo, su cabello oscuro liso, sus pequeños ojos y sus finas cejas enmarcándole el rostro. Era todo tan pequeño que le causaba ternura.
—No puedo dormir solo —dijo entre susurros.
El castaño sonrió de forma juguetona.
Levi era un niño de cinco años orgulloso, no decía las cosas de forma directa si eso causaba vergüenza en él.
—Puedes llevar a tu peluche contigo.
El infante apretó al oso que tenia sobre su pequeño pecho, frunciendo la boca y tratando de decir lo que en realidad quería.
—Podemos dormir juntos —sugirió.
Eren entendió lo que quiso decir con esa corta oración: era una orden explicita de "ven a dormir conmigo". Su hermanito era así, sabía que siempre le cumpliría sus pequeños caprichos disfrazados de preguntas, no importaba como se lo dijera, ni que sonara a orden.
Pero eso no le impedía prolongar su pequeño sufrimiento.
—No sé, tengo tarea.
—Mamá duerme conmigo.
El mayor quiso soltar una risa contenida. Al parecer Levi no estaba dispuesto a irse a dormir solo y estaba usando de excusa el que su madre le arrullara para poder conciliar el sueño.
Oh, su hermanito era tan adorable.
—Bueno —fingió duda—, podría ir y esperar a que te duermas.
—No, no —negó agitando su pequeña cabecita de forma rápida—. Si no estás me voy a despertar.
El castaño asintió a esa afirmación, poniendo interés en lo que el niño le decía.
Suspiró internamente, ¿por qué Levi no podía ser más directo? A eso se refería con lo de ser un niño caprichoso. Los infantes no tienen reparos en decir lo que quieren porque siempre se les dará lo que piden, pero piensa que el pequeño no es así. Cuando Levi llegó a casa, él estaba cursando el bachiller y al ser mucho mayor que su pequeño hermanito, ha crecido con la idea de que se tiene que ganar todo.
—Iré —accedió. Que insistiera tanto en dormir la siesta con él podía tomarlo como capricho, uno que estaba gustoso de cumplir.
Cargó en brazos al niño, quien de inmediato se acomodó colocando su cabeza en el hombro de su hermano mayor y dejando caer los bracitos a sus costados, haciendo colgar al oso de peluche. Eren se lo quitó y lo dejó caer en uno de los sillones mientras se dirigía al cuarto del menor.
El de ojos verdes sabía el ritual para hacer dormir a Levi.
Primero cargarle y arrullarle un poco, luego mecerlo hasta que sus ojitos estuvieran cerrándose producto del sueño y colocarlo en su cama para que pudiese dormir.
—Eren —llamó el infante.
—¿Si?
—Mamá me cuenta un cuento antes de dormir.
Eren rió un poco.
Oh, adorable bebé, ojalá nunca crezcas.
Con cuidado dejó a Levi en la cama y él se recostó a su lado, pensando en un agradable cuento infantil.
Comenzó con una película simple ya que no se le ocurrió ningún cuento; La Sirenita.
Cuando estaba a mitad del relato Levi le miró con sorpresa infantil reflejada en sus pequeñas orbes.
—Es muy triste, ya no quiero.
—¿Qué es triste?
—¡Dejar a tu familia para estar con un desconocido!
—Es por amor, Levi. Cuando seas mayor lo entenderás.
—¡Yo no dejaré nunca a Eren! ¡Eren es mi familia y nadie hará que me aleje!
El susodicho sonrió tratando de comprender el razonamiento de su hermanito, sonriéndole amablemente y abrazándole con dulzura.
—Eres demasiado adorable, hasta me dio diabetes.
—¡La diabetes es mala!
—Pero tú no.
Ese día no pudo conciliar el sueño pensando en el cuento de La Sirenita. Él no sería capaz de alejarse de mamá, papá y Eren por amor.
No sabe que es eso del amor, pero se escucha feo y por lo tanto debe ser malo.
Pero aún así se dejó abrazar esa tarde por su hermano, porque él sí se quedó dormido, pellizcándole de vez en cuando los cachetes por dormirse antes que él.
Le acusaría con mamá.
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Levi se encontraba desayunando algunas frutas, esperando a que su madre le bajara de la silla alta de la barra de la cocina. No podía bajar aún por si solo pues la silla no cedía ante su poco peso.
¡Algún día crecerá y podrá bajar igual de fácil que todos!
Vio entrar a Eren, que abrió el refrigerador y sacacó una caja de cartón con jugo.
—¿Te bajo? —le ofreció.
—No, mamá dijo que volvería.
—Mamá se está arreglando —dijo para luego sorber un poco del jugo y volver a meterlo al refrigerador.
El pequeño frunció sus pequeñas cejas al ver tal acto asqueroso y alzó las manos hacia su hermano. Su madre siempre se tardaba mucho cuando hacia esas cosas. Peinarse, ponerse esas cosas de colores en el rostro que hacían que no se pareciera a su mami y quién sabe cuantas cosas más.
Al cabo de unos minutos la mujer ingresó disculpándose con el pequeño, quien aceptó las disculpas pues su madre olía bonito, a limpio.
—Mikasa vendrá después de la escuela.
—Oh, me da gusto. Esa niña siempre me ha caído bien.
Levi arrugo la nariz cuando escucho el nombre de Ackerman, como solía llamarle. La amiga de Eren no le cae bien, es una niña fea que siempre quiere estar pegada como chicle a su hermano.
—Saldré temprano —le informó mientras apagaba su ordenador. Le había estado enseñando a su hermanito vídeos divertidos.
Pero al parecer a él no le causaba ninguna gracia.
—¿Puedes pasar por Levi al kínder?
—Si, no hay problema. Bueno, nos vemos más tarde —se despidió. Cargó a Levi, dándole volantín para después dejarlo en el piso y un pequeño beso a su madre en la mejilla.
Levi se quedó mirando la puerta por donde salió su hermano.
¿Y si Ackerman era el amor que quería alejarle de él?
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Hanji era una niña muy hiperactiva, que solía causar el mal allá donde vaya, pose sus ojos o esté cerca. Levi lo sabía muy bien, desde que la conoció por primera vez, y lo sabe la maestra, quien le mira nerviosa.
—Zoe, ¿no crees que es suficiente? Erwin necesita mover los brazos —le dijo la mujer intentando apartar el pequeño cuerpo de la niña de encima del rubio.
—¡Es un titán! ¡Es el colosal! —movió sus manos de arriba hacia abajo, impidiendo que la educadora se acerque.
Al pequeño niño de brunos cabellos jamás le ha gustado la injusticia, la gente ruidosa y Zoe, pero la soporta porque suele ser de utilidad, aunque esa vez se estaba pasando de los limites. Arrojó a Erwin al piso cuando le vio mientras el niño no decía nada, se dedicaba a esperar que la efusividad de Hanji se esfumara.
—Quítate de encima —le ordenó, su palabra es ley.
—¡Juguemos, Levi!
—Te dije que te quitaras —le dio una patada por haberle ignorado, haciéndola caer a un lado y que rodara por el piso.
Los ojos de la pequeña se llenaron de lágrimas y estuvo a punto de llorar, pero la mano amable del rubio afectado se posó sobre su cabeza haciéndole mimos.
—¡Eres un tonto! —le gritó en cuanto se le pasó lo sentimental. Y Erwin les veía reñir.
—Cállate, eres insoportable —sacó una paleta de su pequeño pantalón y se lo dio. Ahí iba un regalo que le dio su hermano—. Ten, no llores.
La niña vio con desconfianza el dulce y luego sonrió maravillada.
—Lo siento, Erwin —comenzó a decir la niña, meciéndose con vergüenza sobre sus pies en un acto de timidez; ya que había entendido que lo que hizo estuvo mal—. Sólo quería jugar.
El rubio cabeceó de forma afirmativa y miró a Levi, cómo diciéndole que ella también merecía una disculpa. Sabe que su amiga puede llegar a ser inconsciente de sus actos y él al ser el mayor de los tres debe poner orden de vez en cuando o bueno, cuando le hagan caso…
—Le di una paleta —se defendió.
Erwin asintió, no podía pedirle más.
La maestra les veía reñir como todos los días, ¿qué clase de educadora era si dejaba que los niños resolvieron sus problemas y ella solo observaba? Pues una mala, al parecer.
Pero cada que se pelean ellos mismos lo resuelven, a veces no sabe si intervenir y agrandar el problema o dejar que se golpeen y lo resuelvan.
Ese pequeño grupo es problemático.
—¡Vamos a dibujar! —Zoe agarro las manos de sus compañeros y los arrastró hasta las pequeñas mesas que contenían crayolas y hojas—. ¡Mike! Ya te ví, no te escondas. ¡Ven!
La mujer les vio irse, sonriendo al ver la efusividad de la niña y como solía unir al grupo aunque ella tuviese la culpa. Esperaba que se mantuvieran así, como buenos amigos por mucho más tiempo.
—Eres un problema en forma de niña.
—Al menos no me huele la boca.
—¿Qué? —sus pequeñas manos cubrieron su boca—. No es cierto.
—Pues por algo te tapas —dijo mientras empezaba a dibujar un sol en la esquina de la hoja de color rojo, pasto azul y personas de color naranja; toda una obra de arte.
El niño negó muchas veces viendo a Erwin.
—No se peleen, somos amigos —intento zanjar el asunto el rubio.
—¡Él empezó!
De nuevo ahí venían los problemas.
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Llegada la hora de salida uno a uno los niños iban siendo llevados por sus padres, hasta que una cabeza castaña conocida se acercó a la puerta del kínder y Levi saltó de su asiento.
—Buenas tardes, soy Eren Jaeger y vengo por Levi.
—Hola, si. Su madre nos aviso que vendría por él —le dijo sonriéndole coqueta.
El niño frunció el ceño al ver que la maestra fea del otro grupo intentaba acercársele a su hermano. Zoe, reconociendo la cara de molestia de su amigo gritó fuerte:
—¡Me hice popo! —La maestra reacciono girándose y viendo a la niña—. Ah no, fue un pedo nada más.
Eren asomó la cabeza por la puerta y vio a su hermanito quien le veía con molestia.
La mujer suspiró al reconocer a Hanji y buscó entre unos papeles el trabajo que hizo el niño ese día, entregándoselo al joven y dándole la mochila del pequeño.
—Vamos, Levi. Vinieron por ti.
El infante asintió yendo con Eren y este le tendió la mano pero no la tomó. Eren, sin entender, le preguntó:
—¿No me darás la mano? —Levi negó con las brazos cruzados—. ¿Ya no me quieres?
Los ojos del pequeño se agrandaron de sorpresa por tal pregunta, infló las mejillas debatiéndose entre darle la mano o seguir enojado, al final, como buen niño la tomó.
Eren sonrió complacido, jugar con la mente de su hermanito era divertido.
Cuando el castaño intento despedirse el niño le dijo que lo cargara provocando que en ese lapso de tiempo la maestra se ocupara con otros padres y su hermano no pudiera despedirse.
—¿Estas de mal humor? —cuestionó cargándole en un brazo.
—No —la voz infantil llena de resentimiento le hizo reír.
No preguntó más a sabiendas de que era bastante orgulloso.
—Eren —el llamado hizo voltear a ambos. Reconociendo la estilizada figura de una mujer.
—Lamento la tardanza, Mikasa.
—No te preocupes, entiendo los problemas que mi repentina visita pueda causar.
—¿Qué dices? ¡Claro que no eres una molestia! ¿Verdad, Levi?
—Lo es.
Ni para que le preguntaba si ya sabía la respuesta. No entiende porque su hermanito se comporta cortante y a la defensiva con su amiga si ella nunca le ha hecho nada malo, al contrario, siempre trata de caerle bien.
—¿Cómo has estado? —se dirigió con una sonrisa amable al pequeño.
—Tengo sueño, Eren —la ignoró colocando su cabeza en el hombro del castaño—, y hambre.
El nombrado suspiró viendo con ternura la pequeña cabeza en su hombro y le palmeó la espalda tratando de "calmarle".
—¡Hoy haré de comer! ¿Les parece bien pastel de carne?
—Vaya, eres genial, Eren.
—Eso no es nada, solemos quedarnos solos porque mamá y papá salen mucho de viaje y tengo que hacer de comer.
—Yo también quisiera vivir con ustedes y atenderte muy bien —le vio con aire soñador, imaginándose a si misma con delantal atendiéndole pero sin una pequeña molestia (a su parecer) que le veía con ojos asesinos.
—Las brujas no se casan con el príncipe
—¿A quién le has dicho bruja, enano?
—No soy enano, tengo cinco años. Bruja.
—Ya, ¿no se pueden llevar bien? —negó colocando al niño del otro lado para que no se estuviesen viendo —. Levi, deja de molestar a Mikasa.
El niño infló las mejillas en un gesto de rebeldía y se sintió triste por ser regañado por Eren. ¡Él nunca le ha reñido por nada!
¿Qué no entiende que Mikasa es el amor que los quiere separar? ¡Sólo intenta cuidarlo!
—Quiero bajarme.
—¿Seguro? —el pequeño asintió varias veces y al ser bajado se coloco a lado de Eren sin tomarle la mano que le ofreció.
El castaño suspiró cansino, ahora estaría enojado con él.
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Al llegar a casa la situación no mejoró, Levi siempre se comporta de manera cortante, evasiva y hasta grosera cuando su amiga va, algunas veces le hace pequeñas travesuras que terminan en una Mikasa enojada y él soportando las charlas sobre "educación" que debería darle al niño.
Pero la calma con eso mismo, es obvio que es un niño y le gusta jugar, pero no entiende porque su único blanco es ella…
Ni con Armin suele ser así. Quizá a Jean le diga frases un poco hirientes para un niño de su edad respecto a su muy evidente parecido con los caballos, pero hasta ahí.
Al terminar de comer el castaño le dijo a Levi que podía hacer lo que quisiera, mientras vería alguna película con su amiga.
—No puedo con las ecuaciones diferenciales —comentó abatido viendo el televisor, reaccionando solo cuando los actores hacían alguna acción que no fuese hablar.
—Lo sé, puedo ayudarte si quieres.
—¿De verdad? ¡Sería de gran ayuda! —volteo a mirarle agradecido, y sonriéndole ampliamente
— Creo que en otra vida pudiste ser mi madre o algo así, ya sabes, con lo mucho que te gusta cuidarme.
¡MOTHER ZONE!
La cara de Mikasa se paralizó en una mueca de circunstancia mientras lloraba internamente. ¿Eren nunca se daría cuenta de sus sentimientos?
—También otro tipo, cómo tu novia.
Un pequeño bufido proveniente detrás de un sillón hizo arder en ira a la mujer, quien arrojó disimuladamente un cojín hacia el lugar sin ser descubierta por un despistado castaño.
—¿Si? Yo te veo más de hermana.
¡SISTER ZONE!
—Eren…
—Pero me alegra que seas mi amiga.
¡FRIEND ZONE!
¡C- C- C- Combo breaker!
Mikasa no tuvo más opción que asentir y mirar afligida el televisor con una sonrisa que asustaría a cualquiera. ¿Debería ser más femenina, ponerse falda y usar mucho maquillaje para que le tome en cuenta?
De pronto su pequeño tormento personal apareció trayendo consigo una libreta, un lápiz y se sentó en la alfombra a lado de la mesa de centro. Abrió su cuaderno forrado con un simpático gatito y comenzó a realizar pequeños ejercicios cómo indicaba la hoja.
—¿Ya sabe leer? —preguntó curiosa al notar como hacia su tarea sin una pizca de duda.
—Si, es muy inteligente. ¿No es adorable? —su mirada iba dirigida a su pequeño hermanito quien ni se inmutó (de forma visible) por la orgullosa respuesta.
—Cualquiera puede hacerlo.
—¡Levi es especial! Él aprendió caminar a los diez meses, a hablar al año y a escribir a los tres. Es sorprendente y me siento orgulloso de él.
El niño asintió en silencio aún haciendo su trabajo.
Eso, Eren. Sigue presumiéndole a Ackerman lo fabuloso que soy;pensaba.
—No es la gran cosa.
Su pequeño cuello casi se quiebra al girar y mirar a la mujer insolente que osó decir tal atrocidad. ¿Qué no era la gran cosa? ¡Si Eren decía que lo era, lo es y punto!
—¡¿Cómo puedes decir eso, Mikasa?!
¡Si, cómo se atrevía!
—Pues…
—¡Mira su tamañito, tanta genialidad en forma compacta es sorprendente!
¡Tonto Eren! Él crecería pronto.
—Cuando sea mayor todo eso cambiará.
El gesto horrorizado de Eren hizo que Mikasa se pusiera a pensar que decir algo en contra de su hermanito era como blasfemias, blasfemia pura.
—Creo que ya es tarde y te deberías ir a casa.
—Pero…
—Anda —la tomo del brazo guiándola hasta la salida provocando que la chica no tuviera oportunidad de replicar—. Nos vemos mañana para que me ayudes con las ecuaciones.
Y sin dejarla hablar, cerró la puerta volviendo de nuevo a la pequeña sala de la casa.
Y Levi se dio el lujo de sonreír contento al saber que las prioridades siempre estuvieron claras para Eren.
Primero su persona y luego los demás.
Ackerman no era el amor que le separaría de Eren, pero quedaba la duda de quien sería…
Años después, el castaño supo que el razonamiento de Mikasa estaba muy alejado de la realidad, pues Levi…
Quedó igual de compacto y "adorable" que cuando era niño.
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Notas: Me tardé el horror pero lo hice, antes tenía muchas cosas que ponerle pero luego las olvide y no sabia como desarrollarlas. Entre tanto fic uno las olvida.
Y metí a Mikasa porque le suelo hacer bullying a pesar de que me cae bien, no sé. Me gusta Mikaso (?)
A partir de aquí quedan 3 capítulos y fin, quizá haga extras de otros años, pero terminaré con un Eren de 10 porque según yo esa es la edad en la que culmina una tierna infancia (?)
Guest: Tu agresividad me emociona (?)
Guest (2) : Cuando me dicen los diálogos del capítulo es algo difícil para mi recordar en que parte y tengo que volver a leer jojojo ._.
Mzkysi: ¡De nada! Lo sé, todos lo aman a falta de Yaoi xD Rivaille es popular por Eren y aparte es guapo, nadie puede resistírsele. Que bueno que te gusté, es un fic de humor después de todo xD.
Yunna: Ya sé, cada mes (Según mi cuentas) lo hago! Creo que se te quemó el dedo apretándole a F5 D: Levi es celoso con Eren y sobreprotector (a su manera) con Mikasa.
Konan: Muchas gracias, me alegra saber que esta loca historia sea de tu agrado. Gracias por comentar *-*
