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Cuando Eren nació, Levi estaba ahí, en el hospital, con una cara mal humorada por haber sido despertado a altas horas de la madrugada por el posible nacimiento de su pequeño sobrino. De igual manera estaba su madre, nerviosa al final del pasillo del área de parto mientras tomaba la mano de su padre, quien se dedicaba a calmarle cada que le apretaba con fuerza.
Pero sin lugar a dudas él estuvo ahí porque su hermana pequeña estaba dando a luz, porque era su familia, porque la cosa que le abultó el vientre a Mikasa por fin saldría y conocería ese pequeño infierno llamado vida.
Su padre decidió por el bien mental de Carla salir por algún café fuera de esa área.
Recuerda muy bien ese día, porque unos minutos después una enfermera salió por una puerta blanca, miró muy bien el pasillo y vacilante se dirigió hasta él.
—¿Familiares de Mikasa Ackerman?
—Si.
—¿Padre del pequeño?
—No tiene, soy el tío.
La enfermera asintió con una mirada de tristeza y a Levi casi le dan arcadas, sí su hermana viese que la mujer le tiene lastima podría ser el final de sus días.
—Bien, sígame para que pueda ver al pequeño y firme unos papeles.
—¿Qué? No, mi madre estará aquí en unos momentos.
—¿No quiere conocer al niño?
—No, lo puedo conocer cualquier otro día.
—¿Y para eso esta aquí tan tarde?
Dudó un poco por la pregunta, tiene toda la razón del mundo. No estaba ahí despierto a las tres de la mañana para nada. Asintió en silencio y la enfermera le guió por la puerta blanca de donde salió hasta dar con recepción, donde firmó unos documentos para poder ver a Mikasa y de paso al nuevo miembro de la familia.
Le dijeron en que habitación se encontraban, llegando por un pasillo y dando con el lugar indicado con el número 104 escrito en él.
—Buenas —dijo al ver a su hermana tendida en una cama, sosteniendo un pequeño bulto al que miraba con adoración.
—¿Y mamá? —fue casi un susurró el que provino de ella, se encontraba vulnerable pero a la vez tan feliz que dudaba mucho que haya dado a luz hace escasos momentos.
—Su salud mental estaba en juego.
Una suave risa le indicó que algo estaba mal con Mikasa, tanta felicidad debía ser algo malo.
—¿Quieres conocer a Eren?
—¿No diste a luz hace unos minutos?
—No, tonto. Fue hace casi dos horas, pero por razones del hospital apenas les dijeron, creo.
—Bien, dame a ese mocoso que quiero ir a dormir.
Mikasa frunció el ceño, pero le dijo que se acercara y así lo hizo, le colocó entre los brazos tendidos al niño.
Levi estaba experimentando una sensación que jamás creyó vivir en su vida; emoción.
De entre las mantas pudo ver algo de cabello castaño, sintió el bulto removerse y luego Mikasa le quitó lo que cubría el rostro del pequeño, Eren quien al sentir un calor desconocido abrió los ojos y le miró con sus grandes ojos verdes.
—Parece que le caíste bien, siente el llamado de la sangre. Con las enfermeras estuvo llorando un rato.
Que niño más feo.
Rojo e hinchado, cabello a medio crecer y calvo de algunas partes. No parecía un bebé, ¿qué rayos estaba sosteniendo?
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—¡Yo no estaba feo! Mamá dice que era un bebé muy bonito —le reclamó el infante aludido.
—Ella te ve con ojos de madre, eras la cosa más fea que vi en mi vida.
—No creo que debas decirle eso a un niño, le hieres el orgullo y Eren tiene mucho de eso —le dijo Hanji entre susurros para que el infante no le escuchara.
—Cállense, les estoy contando lo que experimenté.
—Resúmelo, cómo que el pequeño aun no esta preparado para saber la verdad.
—¡Mikasa dice que las enfermeras me amaron!
—Bien, cinco meses después estuve preparado para verte de nuevo y ahora te la vives en mi casa y nadie se esta quejando ¿o si?
Eren frunció sus pequeñas cejas alzando la cuchara del helado que estaba comiendo mientras escuchaba a su tío no sabiendo que decir.
Para pasar el rato fueron a una heladería, el caluroso verano era tan mortal que hizo a Levi salir de su departamento e "invitó" a Hanji para no tener que pedir él los helados.
—Ya, Eren. Ahora eres la cosita más bella del lugar.
—Pero el sargento piensa que soy feo —murmuró abatido.
—No pienso que eres feo, creo que te veo con ojos de tío —se cruzó de brazos mientras se acomodaba en la silla, pensando que era incómodo estar rodeado de tanta gente.
—¿Cómo es eso?
—Te tengo cariño.
—¿No soy feo?
—Que te tengo cariño, dije —y dio por zanjada la discusión.
Hanji negó y le dio una mordida a su cono de chocolate, pensando que Eren iba a sufrir una decepción muy grande.
—Señorita Hanji, el sargento dijo que no soy feo —soltó con renovadas energías.
La mujer le miró incrédula, ese niño sólo escuchaba lo que le convenía.
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Al tener ocho años, la vida la vez de diferente manera y te trata diferente.
Los peluches ya no te llaman la atención, las niñas ya no son tan desagradables como antes, tu mami ya no te consiente ni tiene consideraciones y tampoco te puedes excusar con la frase adulta de: "es un niño".
Ahora levantar tu plato de la mesa era toda una hazaña para que tu madre no te regañe, las calificaciones son más o menos importantes y los dibujos con crayolas poco a poco van quedando en el pasado.
Eren sabe, o está comprendiendo, que ser un niño es fácil, pero ser un niño grande es del diablo.
—Hijo, ayúdame a recoger.
Si, ahora hasta su cuarto tenia que mantener limpio. ¿Dónde quedo la época en la que su dulce madre hacia todo por él? No es que él se lavará o planchara, o se hiciera de comer, o… bueno el punto es que todo lo bonito se estaba yendo poco a poco.
Ese día por la tarde era miércoles "familiar" como solía llamarle Mikasa a sus días de descanso, pues son los únicos que puede pasar con Eren sin tanta preocupación por el trabajo.
Pero su madre aun seguía siendo el ser más sobre protector y sofocante del planeta tierra.
Una vez guardó una revista que una compañera suya traia consigo de esas de artistas del cine y le llamó la atención una joven actriz.
Con sumo cuidado la escondió de su madre, pero ella tiene un radar que le indica todo lo que hace, pues se lo confisco y le dijo que aun no podía pensar en sas cosas.
Y nada, lo quemó junto al cesto de basura de la cocina. Los bomberos acudieron ese dia pensando que fue un incendio.
Le recordó vagamente a algo parecido que hizo con su tío. Pero no recuerda exactamente que.
Su progenitora buscó en su mochila por tarea que hacer y encontró un papel que decía:
"Evento familiar.
Se les informa a los padres de familia de un nuevo evento para que puedan convivir con sus hijos.
Favor de acudir con la maestra a cargo del grupo".
—Dijeron que era algo con bicicletas.
—Tú no sabes andar en bicicleta… —murmuró.
Segundos más tarde, Eren era arrastrado al auto.
—Si, si. Bicicleta, ¿tienes una? ¿Cómo de qué no? ¡Todos tienen una! —Gritoneaba al volante por el celular—. Yo tengo un auto, es obvio que no la necesito.
El infante le miraba con miedo, las reglas de transito que le dijeron en la escuela claramente decían no hablar con el móvil en la mano mientras se maneja y si ya de por su madre era un peligro sin nada en sus manos cuanto mas con algo.
—Mamá…
—Hijo, estoy tratando de conseguir una bicicleta.
—Pero…
La mujer le mando a callar, arrojó el celular hacia el asiento de atrás y manejo rápidamente hacia cualquier tienda donde vendieran una. Al conseguirla se dio cuenta de algo importante, la vida no le bendijo con dones de ciclismo.
Minutos después Mikasa se encontraba fuera del departamento de su hermano.
—Ya, ya. Maldita sea. Mujer. ¿Qué quieres?
—Eren no sabe andar en bicicleta.
—¿Y?
—Tiene un evento y es sobre eso.
—Ya veo por donde vas, bien. Yo le enseño pero yo no iré a ese evento.
—Si, si. No hay problema.
La guio a empujones hacia fuera, cerró con sus múltiples seguros y suspiró mirando a Eren.
—¡Sargento!
—Iremos al parque en cuanto terminé mis cosas, no toques la tableta electrónica.
—Si…
Llegó el fin de semana y con el, la hora de la verdad.
Eren pedaleaba a toda la velocidad que la fuerza de sus pies podía ejercer, dio la medie vuelta como todo un profesional y volvió pedalear para regresar a su punto de partida.
Su tío le veía atento.
—Lo haces bien —admitió—, pero lo harías mejor sin las rueditas de entrenamiento.
El niño negó, eso era a lo que le temía desde que su madre le compró bicicleta, deshacerse de las preciadas rueditas que mantenían el equilibrio.
—¿Puedo quedármelas un poco más?
—Es obvio que no, tienes ocho años. Es hora de que aprendas que la vida no te da el soporte que necesitas, menos la bicicleta.
—No entendí.
"Claro que no entendió, tiene ocho años". Pensó frustrado.
—Lo que nuestro pequeño hombre quiso decir, es que te va a quitar las rueditas para que puedas estamparte en el piso, se te caiga un diente, te raspes las rodillas y llores para que comprendas que la vida está llena de sufrimiento.
Levi asintió varias veces, por fin alguien comprendía su modo de pensar.
"Y no es que este de acuerdo —continuo, provocando que la gélida mirada del hombre se dirigiera hacia ella—. Pero bueno, sigamos con esto".
Hanji le ha estado ayudando con el entrenamiento, al parecer Eren ha tenido una baja de confianza hacia él y su mirada le intimida un poco.
—Pero…
—Si te caes, te recojo.
—¿Me voy a caer?
—Si.
—¡Levi! —el gritó de Hanji estaba lleno de frustración, su amigo no tenia la capacidad para entender que lo que Eren necesitaba era confianza.
—Ahora, da una vuelta al edificio y vuelve, será lo último que harás con las rueditas
—¡No! Aun no quiero, ¡no quiero!
Levi dio un paso hacia Eren lo más lento que pudo y éste se hizo hacia atrás impulsado de sus piernas, un paso más de parte del hombre y el pequeño ya estaba pedaleando hacia la esquina para poder huir.
—Creo que ya no va a volver —comentó Hanji pensativa, observado como en vez de dar vuelta en el edificio el niño siguió derecho hasta cruzar la calle.
—¿Y qué esperas? Mikasa no va estar contenta si no le ve aquí en dos horas.
—¿Eh?
—Corre y alcánzalo, rápido.
—¡Pero es tu sobrino!
—Llámame en cuanto lo atrapes —dijo dando media vuelta yendo de vuelta a su apartamento.
Habian estado practicando en el estacionamiento de donde viven y la verdad el calor ya lo empezaba a sofocar.
La castaña de lentes miró hacia donde Eren se había ido suspirando derrotada.
"No creo que se haya ido muy lejos", pensó.
Pero al ir unas cuadras más hacia adelante, no lo vio por ningún lado. Buscó en las tiendas de dulces, en los locales de comida y hasta en esa sex shop interesante que se le cruzo en el camino y nada, no encontró al pequeño.
Tuvo miedo, ¿qué debería hacer?
¿Ir con Levi y decirle que no le encontró o ir buscar de nuevo? La respuesta era más que clara, buscaría de nuevo, ni loca se devolvía a su casa sin Eren con ella.
Preguntó a los transeúntes, hasta les enseño una de las muchas fotos que tenia del pequeño pero nadie le había visto.
Ya pronto se cumpliría el lapso de dos horas y menos así quería regresar y encontrar un par de energúmenos coléricos.
Daria una última vuelta por un parque cercano, quizá al pequeño se le haría conocido e iría ahí.
Y por casualidades del destino vio a su rubio jefe comprando en una de las tiendas comerciales algo que le pareció sospechoso. ¿Seria un peluquín? Ese cabello perfectamente peinado debía ser eso o algún pacto con el diablo, ni cuando fueron de vacaciones le vio despeinado.
—Hola —saludó en cuanto le vio dirigirse a donde ella.
—¿Zoe? —se sorprendió al verle y luego le sonrió amable—. Teniendo tanto tiempo libre y no acabas las cosas que te dejo.
—¡No salí por placer!
—Claro, y ese helado en tu mano me dice que trabajas muy duro
La mujer rió un poco, compró ese pequeño refrigerio porque hacia calor.
—¡Busco a Eren! Levi le hizo enojar y se escapó en la bicicleta. ¡Ya no sé que hacer!
—Te ayudo. No me gustaría que le pase algo. ¿Sabes que Jaeger pudo ser mi hijo? –Comentó sin querer y al ver la cara sorprendida de Hanji continúo—. Hace poco vi a Mikasa con Eren, a ella la conocí cuando acababa de terminar su carrera, salimos algunos meses y mas o menos por esas fechas ella quedó embarazada.
—¿Y de verdad no es tu hijo?
—Me ha estado dando vueltas esa idea por un tiempo, pero no es así. Espero que Levi nunca se entere que estuve con su hermana o si no nunca me dejara ver al pequeño de nuevo.
—O a su hermana, diga lo que diga es un celoso de su familia.
—Lo es —coincidió dando un sonoro suspiro pero de inmediato recordó lo del niño y acordaron ir juntos al parque.
Al no encontrarlo decidieron dar aviso a las autoridades, cosa que debieron de hacer desde un principio pero al ver a Levi junto a Eren en uno de los puestos de helados les hizo enojar.
—¡Pudiste avisarme que estaba contigo! —le encaró Zoe en cuanto le tuvo cerca.
—¿Ah? —miró a ambos adultos que estaban enojados—. Olvidé que le estabas buscando, sabia que Eren regresaría a casa, le da miedo ir solo a los lugares.
—¿Me mandaste sabiendo eso? —gritó incrédula.
—¿Señorita Hanji? —la nombrada bajo la mirada para encontrarse con la pequeña cara de Eren llena de emoción—. ¡Cuando iba cruzando la calle una de las rueditas de entrenamiento se cayó y no me di cuenta! Puedo darle a la bici sin ellas. ¿No es genial?
Zoe no pudo con la emoción del pequeño y asintió, que mas daba ya enojarse. Eren estaba bien y eso era lo que importaba.
—Eres muy genial, Eren.
—¡Gracias!
Erwin escuchaba atento la emocionante hazaña del pequeño y de reojo vio a su amigo quien miraba hacia otro lado pensativo, quizá tratando de encontrar las palabras correctas para disculparse con la mujer.
El gritó de Hanji reclamándole sonó asustado, la pequeña broma de Levi se le salió de las manos y él mismo lo sabia.
De regreso a casa Smith cargó al niño, se encontraba cansado y se quedó dormido en sus brazos. El plan era darle algo de privacidad a esos dos para que hicieran las pases.
Pero ellos eran muy testarudos, se encontraban caminando juntos pero no se dirigían palabra alguna.
—Eres una tonta —Hanji le sacó la lengua haciendo que Levi rodará los ojos por tal acto infantil—. Pero agradezco la sincera preocupación que tienes por Eren.
—Un "Gracias Hanji, no sé que haría sin ti". Suena más bonito.
—Pero así me quieres —bromeó pues no diría nada cómo eso.
—Si, tienes razón. Así te quiero.
Levi paró de caminar, mirándole intensamente mientras ella seguía su camino, segundos después Zoe se percató de su ausencia pero el hombre ya había reanudado su marcha pasándole a un lado rápidamente.
—Vamos —dijo Levi sin mirarle.
La castaña pudo notar el ligero rubor adornando las níveas mejillas de su adorado enano, mas no hizo algún comentario.
Al ver el edifico delante suyo reconocieron también la silueta de Mikasa aguardando en el estacionamiento junto a su vehículo.
—Supuse que habían salido.
—Hola, Mikasa —saludó dándole al niño.
—¿Erwin? —le reconoció. Abrió la puerta trasera de su auto y coloco con cuidado a Eren en el asiento.
—¿Le conoces?
—¿Qué si le conozco? Él es el padre de Eren.
Levi llegó con rapidez a lado del rubio y éste reaccionó igual de rápido corriendo hacia la acera de enfrente.
—¡Puedo explicarlo! —gritó el futuro hombre muerto mientras corría.
—¿Aun puedes hablar? Guárdate las últimas palabras antes de que te mate.
—¡Soy tu jefe!
—Soy el primer candidato en la lista por si te ausentas —fue lo que escucharon antes de verlos dar la vuelta en la esquina.
La mujer castaña entrecerró los ojos mirando a Mikasa que se acomodaba en su auto.
—Creí que fue inseminación artificial.
—Oh, mi error —su tono fue sorpresa pero se notaba la maliciosa mirada en su persona.
Hanji estaba casi segura que Erwin había dejado a Mikasa y ésta se estaba vengando. Pobre de su jefe, le compadecía un poco.
La joven madre se fue y Hanji pensó muy seriamente en ir al departamento de Levi, consiguió la llave de nuevo gracias a Eren, el pequeño mini espía estaba aprendiendo buenos trucos.
Cuando llegará de su cacería le diría el descubrimiento para que el remordimiento de haberle hecho algo a su rubio jefe le dure toda la semana, pensando que se lo merecía por jugarle una broma de mal gusto.
Algo dentro de su mente le removió la conciencia, pensando que le marcaría al móvil, ese tono rosado en sus mejillas valía la broma.
—¿Qué?
—Tu mamá está aquí, entró a tu departamento y está tirando el cloro.
—¡No dejes que llegue a mi escoba nueva!
—Muy tarde, ahora se dirige a tu cuarto —Escuchó un grito molesto y luego el sonido que indicaba que la llamada había sido cortada.
De la esquina contraria del edificio, le vio correr y subir las escaleras hasta su apartamento. Ella aun seguía en el estacionamiento y con pequeños saltitos fue hasta su auto.
—¡Zoe!
—¡Eren fue concebido por inseminación artificial, raro de la limpieza! —gritó contenta arrancando su auto.
Levi le vio irse desde la terraza de su apartamento, sintiéndose estúpido por creerle y por el contrario agradeciendo que lo haya hecho.
Se sentó en una de las sillas que había ahí suspirando derrotado viendo como el cielo comenzaba a oscurecerse.
No tenía la vida tranquila y sin preocupaciones que siempre soñó, pero a cambio ganó amigos que no le dejaban caer en desgracias que no fueran provocadas por ellos y contaba con una hermana que le encantaba joderle la vida y a su sobrino que por el contrario le alegraba su día.
Su pequeño Eren estaba creciendo y eso le hacia sentirse viejo.
—¡Compré jabón liquido y un plumero! —la voz de Hanji le hizo levantarse e ir a la entrada.
"Era hora de sentar cabeza". Se dijo a si mismo.
Había llegado a esa resolución hace algunos meses y era de lo más extraño que el valor apenas se lo hubiese llegado ese día.
Al llegar de donde provino la voz la siempre sonriente Hanji Zoe sostenía en alto una bolsa blanca donde llevaba los productos de limpieza.
—Cásate conmigo —le dijo seriamente al verla.
Segundos después, la bolsa fue tirada al suelo.
—Eres un idiota.
—¿Eso es un si?
—Primero tengamos un noviazgo normal y luego quiero que Eren tiré las flores en el altar.
—No quiero ir a una iglesia.
—Quiero un vestido verde, como el color de los ojos de Eren.
—Eso no esta a discusión.
—¡Erwin será el padrino!
Levi dio media vuelta dirigiéndose a su habitación, encerrándose. Zoe seguía hablando acerca de su boda de ensueño sin importarle que su futuro esposo estuviera en otro cuarto.
El hombre de pelo negro se sentó a esperar que Hanji dejará de parlotear, le dio algo de vergüenza soltar semejante declaración, necesitaba un respiro y la loca, cómo solía llamarle, estaba en alguna especie de trance sentimental.
Pero no se arrepentía de lo que dijo y, definitivamente, el vestido no seria verde.
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NOTAS:
¡Ah! La inspiración llegó a su fin, próximo capítulo es el final. Será el primer fic largo que termino.
Yunna: Es que es la inspiración, ¡ya casi nadie comenta! #PosNimodo y volví a actualizar antes de que se acaben las vacaciones del diablo, espero te guste este capítulo no shota (?)
Sonata Arctica me dio inspiración (?)
Full Moon is on the sky and He's not a man anymore
She sees the change in him but can't
(run away, run away, run away) ~ (?)
