De regalos similares con significado distinto.

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Un pequeño niño de rubio cabello se encontraba tratando de alcanzar su mochila desde la ventana del patio hasta su pupitre, pero lamentablemente su mano era corta y no podía sostener bien la escoba ya que no contaba con buen equilibrio.

—Rayos —masculló por lo bajo.

Pronto acabaría la hora del almuerzo y él seguía intentado escabullirse de la clase sin ser visto.

Era, para su desgracia, el día de entrega de calificaciones bimestrales. Todo seria perfecto sí tan solo alguno de sus padres hubiera ido ese día, pero al contrario de todas sus expectativas, había visto rondar la entrada a su tío Erwin. No es que le tuviera mala fe, o que le cayera mal, no.

Pero…

—¿Ya vas a terminar con la escoba?

—No, Eren.

Si, también el tío de su mejor amigo se encontraba en su plantel educativo, con ese aire de que se los comería a todos de un solo bocado si se atrevían a ensuciarle el traje.

El utensilio de limpieza lo habían "tomado prestado" del intendente distraído esa mañana.

Con el pasar de los años aprendieron que una habitación con esos dos hombres significaban una sola palabra: desgracia.

Los días en el que los padres de familia solo iban a tu clase por las calificaciones y te regañaban en casa habían sido modificados para ahora, dejarte en ridículo frente a todo tu grupo más los padres de esos niños. O sea, te quedabas en el salón mientras el profesor comentaba en voz alta tus faltas con santo y seña.

Y para rematarla, que tu tío comience una lucha encarnecida de miradas retadoras con la mamá de tu compañero era difícil de asimilar, sobre todo si ese otro niño era el cara de caballo; Jean. Ese pequeño hombrecito que siempre intentaba sobresalir (y lo lograba) por sus aptitudes físicas e intelectuales un poco mejores que la suya, tratando de opacarle en cada oportunidad que tenia, como por ejemplo, las juntas de padres de familia.

Ahí venia todo el meollo del asunto sobre querer huir rápidamente.

Su tío comenzaba a decir cosas sarcásticas e irónicas refutando los alegatos de la señora Kirschtein, quien furiosa por la incómoda presencia del hombre, trataba a toda costa de ganarle. Todo terminaba con un furioso grito de la madre diciendo: "Y si vuelve a venir este hombre, no vengo yo" que su tío aplaudía con un: "Nos haría un gran favor". Sumándole que "tío" Erwin hacia lo mismo, en menor medida, pero siempre apoyando a su amigo.

—Ya, déjalo así. Me voy a brincar.

—¡Es peligroso! Te puede ver la maestra…

—Es más llamativa la escoba, hazte a un lado —Inhaló aire y se arremango la sudadera verde de la escuela en un vano intento de darse valentía—. Deséame suerte, Armin. Si sale algo mal, huye y no mires hacia atrás; corre por el sendero de las flores y da vuelta en el árbol con el tronco torcido. Si alguien te ve niégalo todo y nunca digas nombres.

—Pero, Eren…

—¡Prométemelo, Armin!

—¡Si! Que el osito bimbo te acompañe en tu travesía —le apoyo, solemne.

Con un asentimiento de cabeza de parte del castaño brincó por la ventana y luego todo sucedió muy rápido.

Eren era la persona menos cuidadosa del planeta tierra. Fue detenido por una de las tantas maestras que pasaban a revisar de vez en cuando intentado escabullirse de vuelta por la ventana.

Con un gesto de la mano le dijo que corriera y así lo hizo.

Minutos más tarde, Eren estaba sentado en una de las pequeñas sillas de la oficina de la directora.

—Entonces, repasemos los hechos —dijo la pequeña mujer sentada detrás del escritorio—. Entraste a la hora del almuerzo al salón, ha sabiendas de que está prohibido por los múltiples robos que se han suscitado porque querías dinero para comprar un sándwich

—Si.

—¿Y necesitabas llevarte la mochila?

—No sabia donde deje exactamente el dinero.

—Tengo entendido que tu mamá te prepara comida todas las mañanas.

—¡Es comida nutritiva experimental! ¿Licuado de nopal con plátano? —Hizo una mueca de asco—. Mejor como tierra.

—Había alguien más contigo, ¿quién era?

—No sé de que me habla.

—Tu tío estará aquí pronto, una vez que termine la junta no habrá escapatoria, es mejor que me digas la verdad.

—Es la verdad…

La puerta de la oficina fue abierta y por ella se asomo una mujer de cabello platinado de lentes.

—Señorita Ral, su amigo ha confesado todo.

—¿Arlert? —preguntó. La otra mujer asintió.

—¿Quién es ese? Yo no lo conozco.

—Eren, todos sabemos que son amigos desde el kínder.

El niño infló mas mejillas con gesto indagando, pataleando en medio de un berrinche sobre la silla, haciendo que sus pies chocaran contra el suelo.

La otra mujer negó con la cabeza, suspirando con pesar. Los niños últimamente eran demasiado rebeldes. Entró por completo a la habitación llevando consigo unos papeles que le entregó a la mujer de cabellos cortos.

—Es el reporte.

—Gracias, puedes retirarte.

En silencio, la mujer de caballo plateado se fue, dejando a un muy indignado Eren.

—Ella dice mentiras, Armin nunca delataría a nadie.

—¿Confías mucho en él?

—¿Qué clase de pregunta es esa? —preguntó airado—. ¡Es mi mejor amigo!

Levantó las manos enfatizando la palabra amigo y Petra sonrió enternecida.

—Lo negaste hace unos momentos —dijo mientras posaba los ojos en la primera hoja del reporte.

Eren enrojeció al instante y se tapó la boca con ambas manos, negando muchas veces con la cabeza, segundos después se mareo por la repentina acción, dejando caer los brazos a los costados.

—No se lo diga —murmuró bajito.

—Estoy segura que él lo entenderá.

La hoja del reporte decía:

"Armin ha dicho que no sabe nada y que nunca ha visto a un tal Eren".

La amistad de esos pequeños era envidiable, una que estaba segura, duraría toda la vida.

...

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Eren esperaba paciente a su tío, que estaba dentro de la oficina hablando con la directora.

Escuchó la puerta abrirse y de ella salir a los dos adultos.

—Gracias, nos vemos mañana —se despidió su tío.

La mujer asintió, tenía la cara roja y una sonrisa bobalicona en el rostro.

Eren ladeo el rostro hacia el sargento y le tendió la pequeña mano para que se la tomará, Levi la miró un largo rato y luego rebusco en su bolsillo, sacando de ahí un pequeño paquete de toallitas humadas. Le limpió la mano y luego se limpio la propia.

El castaño estaba acostumbrado a esa clase de excentricidades, y de hecho lo hizo para que se la limpiara, había agarrado un chicle sin querer de algún niño que lo pego por asqueroso.

—¿Mañana me van a volver a regañar?

—No, mañana ella me acompañará de compras.

—¿Se acabó el cloro?

—Si, se acabó.

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Mikasa era una de esas madres que siempre estaban al pendiente de su retoño, era una madre complicada, quien a pesar de tener contadas las horas, se tomaba el tiempo para telefonear a la escuela y preguntar como estuvo la junta.

En vez de hacer eso desde un principio y no mandarle a él, que desperdicio de tiempo.

—Me dijeron que te volviste a pelear con la mamá de Jean.

—No sé de que hablas.

La mujer negó cómo si tuviese un ojo vidente que le hacia ver lo que pasó, pero no dijo nada más, su hermano le había hecho un favor.

El pequeño se estaba despidiendo de Hanji, hacia algunos meses que se había mudado con su tío, perjudicando la, según palabras de él "Armonioso ecosistema blanco de su hogar".

—Nos vemos mañana, pequeño sobrino mío.

—Creo que mañana no, señorita Hanji —a pesar de verle casi todos los días, y de que pronto se vaya a casar con el sargento aun no podía llamarle tía—. Tío Levi saldrá con la señorita Petra a comprar cloro y desinfectante para combatir los gérmenes que invadieron el cuarto de baño en forma de tampones ultra absorbentes.

Zoe, se le quedó mirando largo tiempo al niño y luego asintió sonriente. Pero maldiciendo mentalmente a Levi por decirle tales atrocidades al pequeño, seguramente en venganza por algo que hizo (que eran muchas cosas, lo admitía). Pero algo no cuadraba ahí, ¿quién era Petra?

—¿Le vas a decir a mamá que te casaras?

—Si, uno o dos días antes de la boda.

Hubo un silencio y luego el chasquido de la lengua del hombre.

—Pronto, sin falta. ¿Contenta?

—No.

—Ni que me importara.

—Mejor no le digas, eres adoptado.

Otro silencio se formó entre ambos hasta que el sonido de un suspiró de parte de la mujer sonó.

—Olvidé que si lo eras —dijo la mujer con tono desinteresado, mirando la inmaculada pared blanca a su lado.

—No se nota tu pesar.

—Es porque no siento nada.

—Eso ya lo sabia, eres tan insensible que seguramente no quieres ni a tu hijo.

Un nuevo silencio, esta vez más incómodo que los anteriores.

—Que tengas una muy mala noche, Levi. Ojalá que ningún mapache salvaje entre por la ventana de la cocina y revuelva la basura.

—Estoy bastante seguro que eso no pasará. Espero que tu auto no sufra ningún percance mañana con las llantas.

Otro silencio, esta vez parecía que un aura oscura les rodeaba mientras se miraban con sonrisas fingidas.

La interrupción de Eren diciendo que tenia hambre fue como un bálsamo para sus oídos y Mikasa le arrastró fuera antes de cometer asesinato con la lámpara del living.

—Entonces… ¿adoptado? —preguntó la castaña. Llegó a la entrada, recargándose en la pared en busca de algunas respuestas.

Levi suspiró cansado y asintió, alejándose hacia su habitación.

Hanji le miró en silencio hasta que le perdió de vista. Se fue a la cocina en busca de algo para tomar, ese hombre tarde o temprano saldría, por las buenas. No creía que quisiera por las malas…

Salió de nuevo y ella ya estaba preparada para escucharle cuando le vio pasar hasta la puerta de entrada.

—¿Saldrás?

—Le pincharé las llantas —Zoe le miró sorprendida—. ¿Creías que era broma? Si no lo hago ahora, esa loca vendrá con el maldito mapache.

Hanji seguía mirándole con duda, sinceramente no creía que Mikasa fuera tan mala. ¡Era la madre de Eren! De alguien el castaño debió sacar lo adorable.

El chirriante sonido de la puerta de metal (necesitaba algo de lubricante) les hizo mirar hacia la entrada, encontrándose de lleno con la espeluznante sonrisa de Mikasa, quien sostenía un furioso animal entre sus manos. Lo dejo caer en el departamento y cerró la puerta de un portazo.

La "cosa" esa salió disparada rumbo a lo desconocido dentro, Levi veía con incredulidad que la amenaza se ejecutó antes de lo planeado. "Menos mal que no es un mapache" era su único consuelo.

Un gato, un maldito gato. Esa mujer de mente diabólica sabía que él era alérgico a cualquier tipo de animal con pelo.

Sería una larga noche.

Hanji por el momento, había olvidado hacer una interrogación decente.

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Zoe trataba de mantener los ojos sobre la pareja de pequeños adultos que se empeñaban en ir de tienda en tienda, tenia demasiado sueño como para tratar de averiguar a cual establecimiento entrarían.

Menos mal que llevaba a Eren con ella.

—Entraron a una cafetería. ¿Puedo ir yo también? Quiero un brownie, señorita Hanji.

—Aun no, pequeño. Nuestra misión de espionaje esta a medias.

—Pero ya llevamos mucho tiempo siguiéndoles. ¿Por qué no entran al super y ya? El cloro lo venden en cualquier lado.

—A lo mejor, el cloro que necesitan se llama adulterio, Eren.

—¿Adu- qué? —preguntó algo perdido, esas palabras tan elaboradas no eran lo suyo—. Si tienen algún problema ¿por qué no lo resuelven en casa? No creo que al sargento le guste que lo espiemos.

La castaña meditó las sabias palabras del pequeño.

—Sé que lo negara todo, Eren. Así son los hombres. Te voy a dar un consejo para cuando crezcas. Siempre dale la razón a tu novia y nunca ocultes nada porque tarde o temprano lo sabremos, y les irá peor —una sonrisa sin animo apareció en el rostro de la mujer, asustando a Eren quien asintió muchas veces mirándole—. Ahora, sigue viendo por los binoculares, creo que les acabo de ver salir.

Estaban en una esquina, "camuflajeados" por una gabardina negra. Zoe ocultando a Eren en ella. La extraña visión era vista por los transeúntes como un acto excéntrico mas, en el vasto mundo que aun no dejaba de sorprenderles, y otros tantos, ignorando las peculiaridades. Una minoría los veía sospechosamente, peleando consigo mismos sobre mandarles a la policía.

Les vieron moverse de su sitio, el niño salió, dejando ver una llamativa camisa con capucha en forma de orejas de perro y se la coloco inmediatamente. La mujer llevaba unos lentes negros, que le hacían ver aun mas sospechosa y se abotono la gabardina por donde el niño había salido. ¿No tenia calor con eso encima? Pues bueno, no era algo que realmente les importara.

Corrieron hacia la otra esquina, cuando Zoe se dio cuenta de que había perdido a los sospechosos masculló cosas intangibles, al menos para el pequeño que la miraba.

—¿Ahora si podemos ir por un brownie? —se atrevió a preguntar Eren, acalorado—. Y un helado, necesito algo de helado.

La mujer castaña asintió. Su plan había fracasado.

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Zoe llevo al pequeño a su casa, lo había tomado "prestado" de Mikasa, alegando que quería sacarlo a pasear antes de que creciera por completo y ya no le dieran ganas.

Como era obvio, la madre del niño no le creyó y le hizo confesar todo.

Entre exclamaciones sorprendidas y airadas de Hanji, Ackerman entendió a medias que su hermano iba a tener una especie de cita con una mujer que desconocía. Pero sobre todo, desconocía donde la había conocido.

La de cabello azabache vio una oportunidad de molestar a su hermano y le dijo que podía ir con Eren con la condición que le firmara unos papeles de responsabilidad.

Mikasa era algo paranoica.

Y ahora, entrando el apartamento que compartía con un enano gruñón, se preguntaba que si lo que había hecho fue lo correcto. Pudo espera a que su novio llegase pero no, con lo impaciente que era, quería ver las pruebas por si misma.

¿Y qué pruebas quería encontrar?

¿Una infidelidad? No, realmente no creía que una persona tan leal como Levi fuese a hacerle tal atrocidad a su maravillosa persona. ¿Entonces? Quizá simple y sencillamente era cotilla.

Media hora más tarde, un malhumorado hombre entró, llevando una bolsa a cuestas con él.

Zoe asomó la cabeza por el pasillo, viendo al hombre dejar las cosas en la entrada despreocupadamente y arrojar su maletín.

¿Ese era Levi? ¿El hombre todo orden y limpieza? Debía estar lo suficientemente agobiado y fastidiado como para no querer mover un solo musculo.

—Bienvenido a casa. ¿Quieres algo de comer?

Levi le miró, con esa penetrante mirada que ahuyentaba a cualquiera, pero no a Hanji Zoe, no a ella.

—No —fue su seca respuesta.

La mujer hizo un esfuerzo descomunal para no saltarle con preguntas que sabia, ahuyentaría al hombre.

Se dirigió hasta él y le tomó el brazo, guiándole a la sala de estar y sentándole en el sillón blanco con pequeñas manchas de comida que si, lo hizo ella.

Levi se dejo hacer. Con la convivencia, aprendió que Hanji se comunicaba a través del contacto físico y cuestionamientos irritables. Pero afortunadamente, se estaba pasando lo de las preguntas.

La mujer se colocó encima de Levi, a pesar de ser algo bajo de estatura tenia la resistencia física (como hombre) de aguantar un peso extra sobre él. Dejo que sus brazos pasaran por su cuello y se acurrucó de tal manera que su cabeza se encontraba en su pecho.

Algo incómodo, pero se terminaban acostumbrado.

El hombre estaba agradecido con el silencio, de verdad lo agradecía.

Petra era algo parlanchina, no estaba acostumbrado a eso.

Zoe era, muy aparte de su hermana, la única mujer a la que le permitía convivir con él, un mundo diferente de pensamientos y acciones que sabia en que determinado momento callarse. La mujer de cabellos claros no hacia mas que hablar y hablar; inaceptable.

—¿Te gustan los brawnies?

—¿Chocolate?

—No, vainilla.

—Perfecto.

Y ahí termino la conversación.

—Antes de que empiecen a preguntar, si. Salí con una mujer, pero no en una cita ni nada por el estilo, yo no soy de citas de niñas. Compré esto —en una maniobra casi contorsionista, rebuscó en su saco, mostrándole una pequeña caja.

La mujer suspiró en sus adentros, la duda resuelta sin preguntar. ¡Estaba mucho más tranquila!

Hizo una nota mental: "Para sacarle información a Levi, sólo quédate callada y nunca desconfíes de verdad".

Curiosa, Zoe la tomo entre sus manos, abriéndola preguntándose que seria. Se encontró con un anillo bastante… femenino.

—Aun no es mi cumpleaños.

—Lo sé. Es un aniño de compromiso; oro blanco y diamante rosa.

—Es bonito… —murmuró.

—Tu cara refleja disgusto. ¿Acaso no te gustó el maldito anillo?

—No es que no me guste, es que es demasiado… rosa.

Levi chasqueó la lengua.

Hizo toda esa cosa que para él no era relevante sólo porque pensaba que a Hanji por ser mujer le agradaria y, ¿por qué no? Para que vieran que ella ya no se encontraba disponible.

—Le pedí ayuda a la maestra de Eren, es aparte de ti y Mikasa una mujer a la que conozco. Sabía que los gustos de la loca eran mas razonables, pero pedirle ayuda era venderle mi alma a Satanás —explicó con irritación.

Zoe seguía mirando la pequeña caja y luego se la tendió a Levi.

—Pónmelo.

Levi le miró unos segundos, intimidándola, cosa que no logró.

A la castaña no le disgustaba el regalo, para nada. Era la forma en la que se lo dio, realmente odiaba la forma en la que se le dio.

Levi tomó el anillo, la mano izquierda de Zoe y se lo puso con todo el pesar que le provocaba la acción. No porque no quisiera, le causaba vergüenza.

—Ya.

—Que romántico —ironizó la mujer—. Pero supongo que hacer que lo hicieras es una satisfacción bastante placentera. ¡Yo también te tengo un regalo!

En cuanto dijo eso, bajo del regazo de Levi y del cajón donde se encontraban sus papeles (sabia que el hombre nunca buscaba ahí, era terreno minado e invasión a su privacidad) le dejo ver una caja, que contenía un anillo.

Este era un poco más grueso que el de Zoe, tenia grabado un "L&H" dentro, liso por fuera y de plata.

Para ella, era símbolo de compromiso. No necesariamente atadura, mas bien responsabilidades entre dos personas que se uniran pronto.

—Es muchísimo mas sencillo que el que me diste, pero ya sabes —se encogió de hombros quitándole importancia. Sabía que a Levi no le gustaba lo llamativo. Se arrodilló frente al hombre y carraspeó. Sentía la garganta seca y comenzó a sudar un poco—. Levi, permíteme…

Y la declaración murió.

El hombre atrajo a Zoe en un abrazo, apretándola con fuerza de la cintura. Muerto de vergüenza.

—No lo hagas mejor que yo —murmuró con la voz ronca en el oído de la castaña.

Una suave risa le hizo saber a Levi que Hanji le haría caso.

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Eren miraba el anillo que tenia en su mano.

—La maestra dice que un anillo representa la unión entre dos personas —señaló al objeto que sobresalía bastante.

—¿Sabes lo que acabas de decir? —le preguntó mientras leía un libro, sentado al borde de la mesa.

—No… Pero Armin me explicó que cuando quieres mucho a una persona se lo das.

—Si —Al escucharle hablas sobre "querer" le hizo sonreír.

Eren sacó un anillo de su pantalón, lo limpió con las muchas toallitas húmedas que había en el departamento y se lo puso en la misma mano que el otro.

El anillo era de plástico de un curioso color verde y como adorno, eran un par de alas. Obviamente le costó lo equivalente a unas frituras, lo más probable es que fueran de esas maquinas de centavos donde salían cosas al azar.

—¿Y esto? —preguntó con algo de recelo. Realmente no le gustaban los accesorios, pero hacia una excepción con su sobrino.

—¡Usted es mi novia, debe llevar mi anillo! —afirmó con orgullo.

La cara desencajada de Levi hizo que Eren pensara que le gustó. Tomó su pequeño refrigerio que dejó en la mesa del comedor en cuanto vio el anillo de su tío y se fue a la sala.

Levi observó como el pequeño se sentaba en uno de los sillones y cuidadosamente dejaba su jugo en la pequeña mesa de centro; en su plato había dos sándwiches que también dejo ahí y fue a uno de los cajones del pequeño estante por algunas servilletas.

Aun con la estupefacción camuflajeada con indiferencia, veía orgulloso como Eren se estaba convirtiendo en alguien limpio y cuidadoso. Todo gracias a su gran liderazgo.

Zoe en cambio, estaba despreocupadamente acostada sobre su pulcro blanco y hermoso sillón, comiendo sobre él y dejando que las migajas se metieran por las aberturas.

Mientras le miraba, se preguntaba con quien debería casarse….

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FIN (?).

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NOTAS:

¿Epílogo o no epílogo? He ahí la cuestión.

Si lo hiciera, seria de Eren ya grande. "De cuidados" sinceramente no trataba de la relación romántice entre Levi y Hanji, han sido pequeños extras ~ pero bueno, supongo que depende de la vida.

Me voy a mudar de casa pronto, así que no he pagado los servicios correspondientes. Aquienes esperan actualizaciones trataré de hacerlo, pero he tenido mucho trabajo y la Uni ha estado algo pesada estas últimas semanas.

Yunna: Faltó Shota? hahahaha pues es que no es Shota (?) Yo si quiero a Erwin :( pero sufre de bullying

Selechu: ¿Desde que apareció? ¡Me alegra mucho que te hayas animado a comentar!, el epílogo no será algo así xD quizá haga algun One-shot aparte. Bueno, si, Erwin no es exactamente el padre de Eren (?) toda una convinacion de fenotipos sensuales no puede ser hahahaha