Capitulo 3:
Dicen que las primeras impresiones son importantes, y yo no podría estar mas de acuerdo a eso. Sin embargo, creo que no tuve la mejor oportunidad de conocer al tío de Itachi. El incidente en el cuarto de jugar había sido claramente incomodo para él, y eso me hace pensar que ahora esta tomando venganza.
No le confesé mi afición por las pizzas con anchoas a Itachi para que me invitara a quedarme, claro que no. Aquel comentario no lo pude reprimir, así como tampoco podía negar un plato de pizza un viernes por la tarde. ¿Acaso estábamos celebrando algo, para tener tal lujazo? Esas son unas de las cosas que no se pueden negar en la vida. Por otro lado, también tenía un motivo mas serio para aceptar la propuesta de Itachi.
Quería saber más sobre Sasuke.
Parte de mi trabajo es indagar un poco en la vida de las personas más cercanas a mi amigo íntimo, eso me ayuda a entenderlo y ayudarlos al final. Aunque también es para llenar el papeleo…
Sin embargo, de haber sabido que me pasaría la cena pegada a una silla, mientras soy observada constantemente por dos penetrantes e intimidantes ojos negros, creo que me lo hubiera pensado dos veces.
Corrí mí vista por la larga mesa de madera, intentando escapar de la inquisitiva mirada y preguntándome porque tenía una mesa tan grande si solo usaban dos puestos. Como ya dije, las primeras impresiones son importantes y el tío de Itachi tampoco me esta dando la mejor – sin contar la discusión que presencie en el porche. —. Al verlo con su camisa blanca manchado de salsa Preggo, pensé que seria un tipo mas genial, a pesar que todos los indicios dictaban lo contrario pero me gusta pensar lo mejor hasta que me demuestren lo contrario y creo que él lo estaba haciendo. Es decir, ¡acaso se queda viendo a sus amigos "no imaginarios" hasta que terminen de comer!
No es la primera vez que me sucede, pero siempre me hierve la sangre. No entiendo, que piensan los papas de mis amigos, si la comida desaparecerá mágicamente o si se levantara sola; pero se pasan toda la cena mirando mi plato y mi puesto. – Generalmente piensan que soy mas pequeña de lo que realmente soy, mido un metro sesenta y con orgullo, por lo que casi nunca me ven a los ojos. – y luego se enojan cuando no cómo nada, pero no lo puedo evitar. Ante tanta presión siento como se me cierra a garganta y no hay bocado que me pase.
Además, por lo general se olvidan de colocarme refresco, al menos agua; y otros utensilios como tenedor o cuchillo. Por eso detesto que me llamen imaginaria, que ellos no me puedan ver no significa que no existo. A veces se contentan con darme un plato vacío y decirle a mi amigo que la gente invisible come comida invisible. Vamos a ver, por favor, ¿acaso el invisible viento agita árboles invisibles?
Pero Sasuke no intenta verme, solo mira mi porción de pizza por el rabillo del ojo y murmura cosas que ni yo, que estoy junto a él, puedo escuchar.
Por lo general son las madres quienes más charlan conmigo. Sólo que hacen preguntas y no escuchan las respuestas o fingen ante todos los demás que he dicho otra cosa para hacerles reír. O comentarios de niños muy pequeños y eso de ser niños o adultos no existe en el lugar donde procedo. Exitismo tal como somos y crecemos espiritualmente más que físicamente. Es nuestro cerebro el que crece. Dejadme señalar que mi cerebro es bastante grande a estas alturas, aunque siempre hay sitio para que siga creciendo, creo que por eso mi frente es tan grande.
Me dedico a este trabajo desde hace mucho tiempo y se me da bien. Nunca he decepcionado a un amigo.
Los papas siempre creen que estoy de acuerdo con ellos. Siempre aseguran a mi mejor amigo que les digo cosas como «Es bueno comer verdura. Sakura me ha pedido que te diga que te comas todo el brécol» y otras tonterías por el estilo. Mis amigos íntimos saben de sobra que nunca diría nada semejante.
Pero así es como son los adultos.
Pasamos la comida en silencio. El único comentario había sido de Itachi al percatarse que Sasuke no me sirvió comida y el mismo fue por un plato y todo lo demás hasta las anchoas.
—Espero que eso no vaya a ser un desperdicio. – dijo Sasuke, sacándome un susto que me hizo saltar en mi asiento. Aun no me acostumbraba a su voz demasiado seria y autoritaria. Me parece demasiado para su edad, se ve bastante joven. Por lo mismo, es antinatural.
—Estoy seguro que Sakura se lo comerá. – respondió Itachi con una sonrisa, yo se la devolví relamiéndome los labios.
—Por supuesto.
—¿Y bien? ¿Qué ha dicho? – pregunto alzando una ceja.
—¿Aun no le oyes? – Itachi negó, incrédulo. – dijo que se la comerá toda, encantada.
—Es educada al menos. – comento con tono mordaz. Con una disculpa se levanto de la mesa y dejo su plato, para luego poner a ver una carpeta de llena de papeles. – Asegúrate de que se lo coma todo, sino ni pienses que esa amiguita tuya volverá a comer con nosotros.
—No te preocupes Sasuke, me comeré hasta la última miga. No pienso perder de estas encantadoras veladas. – le respondí con ironía, aunque no del toda, antes de comer mi primer bocado. Realmente no quería que esa fuera la última vez que cenara con Itachi y su tío.
Sasuke me había parecido una persona bastante triste. A pesar de que se esforzara por parecer duro y frio. Note cierto brillo en sus ojos al ver a Itachi y estoy segura que detrás de ese enojo esconde algo mas, por lo que tal ves comiéndome estos dos pedazos de pizza logre hacerlo algo feliz.
El teléfono de Sasuke sonó y se apresuró a contestar, manteniendo el seño fruncido mientras hablaba. Yo, comí deprisa aprovechando que no me observaba.
—Si, Naruto me acaba de informar. — dijo con el monótono que había toda la cena.
—Lo se, pero son solo detalles. La parte más difícil ya esta hecha.
—No te preocupes, tendremos ese contrato.
—Si, se lo que significa para mi. – esta vez su rostro lo había delatado. Al parecer era muy fastidioso con quien hablaba por la manera en que ponía en blanco los ojos.
No me había dado cuenta que lo seguía con la mirada, hasta que el teléfono de la casa sonó e Itachi salió en un salto a contestar.
—¡Naruto! – grito alegremente al escuchar la otra voz al teléfono.
—Hey, ¿Cómo estas? Apuesto que mueres de aburrimiento. – sonreí al escuchar la otra voz del teléfono. Parecía un tipo bastante alegre y recordé que era el rubio que vi mi primer día con Itachi. Me concentre en la conversación de ellos, ya que escuchaba claramente lo que el rubio decía a pesar que el teléfono estaba a unos pasos míos.
—No, mi Tío ha dejado que mi nueva amiga se quede con nosotros a cenar. Y hemos pasado todo el día jugando.
—¿Con Sasuke?
—¡Noo! – hizo un ademan para recalcar lo obvio de su respuesta. – Mi amiga y yo.
—Uf menos mal, pensé que el cielo se caería hoy. ¿Y de donde has sacado esa amiguita tuya?
—La conocí frente a la casa. Ella es genial, no como las otras niñas. –Itachi me miro y levanto su pulgar. Mentiría sino dijera que mi ego creció unos centímetros con eso.
—Entonces te gusta— celebro Naruto.
—¿Cómo? ¿Qué? ¡Claro que no! – Itachi estaba rojo a esas alturas y yo me reía tanto que tenia que sostenerme el estomago de dolor. – Mi tío quiere hablar contigo.
Aun sonrojado y sin poder ver al frente, Itachi le entrego el teléfono a Sasuke. No me había percatado que estaba a mi lado y eso me tenso de inmediato.
—Teme, me matas la diversión.
—Ya deja de gritar. – le corto Sasuke.
—Ya cálmate, sino te dará un infarto cuando escuches lo que te tengo que decir. – Naruto rio con fuerza y Sasuke rodo los ojos.
—Habla.
—Tenten, la diseñadora. Mando unos diseños algo… extravagantes.
—Explícate.
—Oh no, los tienes que ver. Paso mañana a tu casa para llevártelos, ver tu cara será casi igual que ver la de Hyuuga.
—No.
—¿Como que no, entonces…?
—Ya te dije que te quiero lejos de Itachi, no soportare más lo de la amiguita…. Imaginaria. – agrego, mirando fijamente el plato vacío. Tapo el auricular con su mano libre y camino a la mesa.
—Itachi
—See.
—Si – corrigió – ¿Y los trozos de pizza?
Itachi miró el plato vacío, volvió a mirar a Sasuke como si estuviera loco y engulló un bocado de su pizza.
—Se la ha comido Sakura.
—No hables con la boca llena —le reconvino Sasuke.
Itachi escupió el trozo de pizza en el plato.
—Se la ha comido Sakura —repitió, y se puso a reír histéricamente una vez más al ver en el plato la masa que había tenido en la boca. A Sasuke comenzó a dolerle la cabeza. ¿Qué mosca le había picado a su sobrino?
—¿Y las anchoas?
Percibiendo su enojo, Itachi aguardó a tragarse el resto del bocado antes de hablar.
—También se las ha comido. Ya te he dicho que le encantan las anchoas. —agrego Itachi enseñando las encías al sonreír.
Sasuke negó con la cabeza y se alejó otro par de pasos, terminando su conversación con Naruto y luego se acercó para recoger los platos vacíos de ella e Itachi. Tiro los restos de comida de su plato a la basura, no sin antes haber revuelto los desperdicios para ver si Itachi había tirado la pizza y las anchoas. Ni rastro. Itachi solía tener más bien poco apetito y se las veía y deseaba para terminarse un trozo grande de pizza, no digamos ya dos. Sasuke supuso que la encontraría enmohecida al cabo de unas semanas, escondida en la parte trasera de algún armario. Pero si se la había comido toda él, seguro que se pasaría la noche vomitando y Sasuke tendría que limpiar el desaguisado. Otra vez.
—Gracias, Sasuke.
—No hay de qué, Itachi.
—¿Eh? —dijo Itachi asomando la cabeza por la puerta de la cocina.
—Itachi, te lo he repetido mil veces, se dice perdón, no eh.
—¿Perdón?
—Te he dicho, "no hay de que."
—Pero si toda vía no te he dado las gracias.
Sasuke metió los platos en el lavavajillas y miro a Itachi sobre su hombro.
—Si. Has dicho "gracias Sasuke"
—¡No lo he hecho! – renegó el niño.
Sasuke bufo por lo bajo, enderezándose. Estaba empezando a perder los estribos.
—Déjate de juegos ya. No hay nadie mas en esta casa que lo haya hecho.
—Es que ha sido Sakura quien te dio las gracias.
A Sasuke lo recorrió un escalofrió y cerro el lavavajillas en un rápido movimiento. Caminando a su habitación. Aquello ya se estaba saliendo de control.
Sasuke bajo al cabo de unos minutos, vistiendo el pantalón de su pijama a rayas y una camiseta blanca. Había pasado junto a Sakura, hacia la cocina y desde donde ella estaba podía ver como preparaba un espumoso expreso. El olor dio de lleno en la nariz de la chica. Se sentó en la mesa de la cocina y apoyo el rostro en la palma de su mano, revolviendo perezosamente su taza de café.
—Ven ya Sakura. –Grito Itachi desde el cuarto de juegos — te dejare jugar a ti primero.
Pero Sakura estaba paralizada, sus zapatillas converse rosadas no se podían despegar del mármol del suelo. Vio como Sasuke fruncía el seño y mascullaba algo ante el comentario del niño.
Sakura sabía que el pelinegro la había escuchado decir, "gracias, Sasuke".
Entro lentamente a la cocina, rodeando a Sasuke. El lugar le gusto de inmediato, tenía una de las paredes de vidrio con una puerta corrediza y se podía ver todo el jardín a través de ella, al igual que las estrellas que ya danzaban en el cielo. Era como estar en un picnic – pensó, pero rápidamente se obligo a concentrarse en lo importante.
Chascó los dedos junto a la oreja de Sasuke, dio un paso atrás y lo observó. Nada. Dio palmas y pateó el suelo. El ruido resonaba muy alto en la gran cocina, pero Sasuke siguió sentada en la mesa con la cabeza apoyada en las manos. Ninguna reacción.
Pero el había dicho «no hay de qué». Después de todos sus esfuerzos por hacer ruido a su alrededor, Sakura se quedó confundido al ver cuánto le desilusionaba que no notara su presencia. Al fin y al cabo, él era un «padre» y ¿a quién le importaba lo que pensaran los padres? Se plantó detrás de ella y le miró la coronilla preguntándose qué ruido podría hacer a continuación. Suspiró profundamente y soltó un bufido al exhalar el aire.
De repente Sasuke se irguió en la silla, se estremeció, miro hacia la ventana cerrada confundido
Y entonces Sakura supo que él había sentido su aliento.
