Bueno, aquí les traigo el penúltimo capítulo de este crossover. Algunos de los comentarios del capítulo anterior me decían que se quedó en el aire. Aquí se resuelve esa duda. Espero que les guste. :3
CAPÍTULO 17
Al poco rato de que Oogie Boogie se desintegrase llegó Altaïr.
-¿Qué me he perdido? –preguntó el Asesino.
-Jack acaba de hacer polvo, literalmente, a Oogie Boogie.
-Pues enhorabuena, hombre.
-Pero tuvo que pagar un precio para ello.
No hice ningún comentario al respecto porque supe de sobra que estaban hablando de Sally. Escuché a Altaïr decir, con la voz algo dolorida:
-Dios mío, no estará…
-Está muerta, ¿vale?- interrumpí, con la vista fija en el suelo, antes de volver la vista al Asesino mientras añadía- No te andes con rodeos, Altaïr.
-A ver si lo adivino. Todo ha sido por culpa del Fruto.
No respondí porque la respuesta a aquella afirmación del Asesino de Masyaf era más que obvia.
-Bueno, -intervino Ezio con un suspiro –será mejor que nos llevemos el Fruto y nos deshagamos de él…
-Ya me encargo yo. –dije- Es mi ciudad y, por tanto, mi responsabilidad.
-Como tú quieras.
Tras oír aquellas palabras me acerqué al Fruto. Apenas lo toqué cuando una fuerte luz dorada resplandeció en toda la sala. Altaïr y Ezio se cubrieron los ojos ya que el fogonazo era demasiado intenso. Lo extraño de aquella escena era que aquella luz no me afectaba en absoluto. Eché un vistazo alrededor y, tanto el techo como las paredes y el suelo de aquella habitación estaban llenos de símbolos extraños que yo no había visto en mi vida. Entonces me fijé en que Ezio y Altaïr estaban paralizados.
-No te preocupes por ellos. –dijo una voz a mis espaldas- Están bien.
Me di la vuelta y me encontré con una mujer alta y esbelta, vestida con ropas blancas. En la cabeza llevaba un tocado y estaba envuelta por un brillo dorado. A pesar de la serenidad que aparentaba, no me fiaba nada de ella.
-¿Quién eres? –pregunté.
-Mucha gente me ha llamado de muchas maneras, aunque mi nombre verdadero es Minerva.
-¿Qué les has hecho a ellos? –dije, señalando a los Asesinos.
-Ya te lo he dicho: están bien. Simplemente he hecho que se parase el tiempo.
Me quedé pensativo un rato mientras caminaba de un lado al otro.
-Sé lo que piensas. Si puedo parar el tiempo, lo más probable es que yo sea la responsable de haberte arruinado la vida. En cierto modo tienes razón, y tengo que pedirte disculpas por ello, ya que ese Oogie Boogie me tenía esclavizada.
-No creas que con disculparte recuperaré todo lo que he perdido.
-Si me dejases terminar no estarías diciendo eso. Ya tienes la mitad del trabajo hecho. Mira y sabrás de lo que hablo.
Minerva extendió un brazo y apareció la misma imagen que me había mostrado Oogie Boogie que representaba la derrota de nuestros aliados. La imagen se volvió borrosa y, cuando se volvió nítida, apareció todo lo contrario: los templarios eran los que estaban tendidos en el campo de batalla.
-Aquel saco de insectos distorsionó la realidad para dañarte moralmente. En realidad has triunfado sobre el invasor y, como agradecimiento por haberme liberado, te voy a conceder lo que quieras: poder, fortuna…
-Creo que ya sabes la respuesta. –interrumpí mientras me hacía a un lado para que Minerva pudiese ver a Sally.
-Te estoy ofreciendo un poder inimaginable, ¿y me dices que prefieres a una simple muñeca de trapo? –respondió con una carcajada.
-No estoy para bromas. Y ella no es "una simple muñeca de trapo". Para mí es lo mejor que hay en este mundo. No sé si te habrás dado cuenta, pero yo la amo con locura y créeme, si tuviese que renunciar a m puesto de Rey de Halloween por estar con ella, lo haría sin pensarlo dos veces.
Minerva boqueó para replicar, pero simplemente dijo:
-Nunca entenderé el complejo mundo de los sentimientos.
-¿Por qué no haces lo que te pide de una vez? –preguntó una voz que me alegró oír, ya que era la voz grave de mi padre.
Entonces apareció un cuervo de ojos amarillos que se posó en mi hombro.
-Venga, Minerva –dijo el ave- somos dos contra uno. No tienes posibilidades de ganar.
-¿Pero quién eres? ¿Y por qué no estás bajo los efectos de mis poderes?
El cuervo alzó el vuelo y se colocó en el suelo a mi lado antes de adquirir rápidamente la forma de Corvo.
-Ya no estoy sometido a las leyes del tiempo y el espacio –dijo- Y en cuanto a mi persona, soy Corvo Skellington, padre de este hombre barra esqueleto hecho y derecho que está aquí, además de ser su defensor en esta disputa. Así que, Minerva, si nos hicieses el favor, devuélvele a mi chico la mujer de su vida por dos razones: no quiero ver a mi hijo deprimido, y porque quiero ser un suegro feliz. Y puede que llegue a ser abuelo y todo.
-Esto… ¿no crees que estás corriendo demasiado? –pregunté, sin evitar una sonrisa.
-Creo que sí. Bueno, volviendo al tema, ¿nos podrías hacer ese favorcillo?
-Bueno, -dijo Minerva- teniendo en cuenta que tengo todo el poder del mundo… Está bien, lo haré. Y te ofrezco además la vuelta a la normalidad. Todos los habitantes de la ciudad recuperarán la memoria de antes de mi caída en las garras de Oogie Boogie, aunque no se podrá borrar lo acontecido desde entonces.
-Eso no importa mucho, a decir verdad. –dije- Mientras recupere a Sally y todo vuelva a ser como antes, me parece estupendo.
-Entonces, que así sea.
Minerva volvió a extender el brazo, esta vez hacia Sally, y un rayo de luz salió de sus dedos hacia la muñeca de trapo, quien empezó a elevarse hasta cierta altura.
-Yo que tú no dejaría que cayese –me dijo mi padre antes de volver a ser un cuervo y marcharse.
Fui hacia Sally cuando ella empezó a descender lentamente, justo a tiempo para que se posase sobre mis brazos. Contuve la respiración, esperando alguna señal. Solté todo mi aliento cuando vi que Sally abría pesadamente un ojo, como si la despertasen de un profundo sueño.
-¿Jack? –preguntó, con voz cansada- ¿Eres tú?
No pude evitar una sonrisa al escuchar su dulce voz. No pude contestarle porque un nuevo nudo en la garganta me lo impedía. Lo bueno del llanto que vino después era que aquel lloriqueo reflejaba la felicidad más grande posible.
Gracias al Fruto, los días posteriores habíamos reconstruido la ciudad. No se tardó nada en volver a la normalidad: Edward había recuperado su cargo de alcalde y Altaïr y Ezio ya formaban parte del pueblo, aunque de vez en cuando tengo que ayudar el italiano a despegarse de las brujas que no lo dejan en paz.
El mismo día en el que terminamos de restaurarlo todo, le conté a Sally la larga historia que vosotros ya sabéis. Aquella noche nos dirigimos hacia la Spiral Hill (o Colina Espiral, como vosotros queráis llamarla) bajo la luz de la Luna y cogidos de la mano. Aún llevaba puesto el traje de Asesino, aunque la capucha no me hacía falta.
-Bueno, -dije, al llegar a la cima de la colina- ya te he contado todo lo que tenías que saber, y ahora me toca decir lo importante. Te lo iba a proponer antes, pero con todo este problema más estos últimos días de trabajo, pues…
-Jack –me interrumpió Sally con una sonrisa,- no te andes por las ramas y dime lo que tengas que decir.
-Vale, como tú quieras. –dije con un suspiro nervioso antes de arrodillarme delante de Sally, sin soltarle la mano- Esto… Sally, me gustaría que pasásemos el resto de la eternidad juntos. ¿Querrías casarte conmigo?
El rostro de Sally era toda una mezcla de emociones, algo que me puso más nervioso que nunca. Se tapó la boca con la mano que le quedaba libre y asintió mientras unas lágrimas empañaban sus grandes y hermosos ojos. Lo que no me esperé fue que, de repente, se tirase a mi cuello y ambos cayésemos al lado de la colina, quedándose Sally sobre mí.
-No sé si ese crujido que acaba de sonar ha sido una rama o es que me he roto algo con la caída. –dije, entre risas.
Apenas acabé la frase cuando fui sorprendido por un beso de Sally. La sorpresa no duró mucho, pues al poco tiempo cerré los ojos y me dejé llevar por aquel dulce y maravilloso instante. Abracé la cintura de Sally con un brazo mientras con la mano del otro acariciaba y metía los dedos entre sus cabellos suaves y rojos como el rubí. Quise que se congelase para siempre aquella hermosa escena.
¿Qué tal les ha parecido? Les juro que el último párrafo de este capítulo me encantó escribirlo. Dejen comentarios, pls. Chaituu. (el próximo capítulo será el último. Como odio las despedidas D: )
