Capitulo 5:
Sasuke supo que estaba empezando a enloquecer en ese momento. Ya había pasado en la familia antes con su Tío Obito. – Nunca se había comportado como un Uchiha. – después el pequeño Itachi con su amigo imaginario y ahora era su turno. No podía ser amigo de Naruto por más de veinte años sin consecuencias. Era justica poética, así de sencillo.
Se había sentido increíblemente inseguro esa semana, observado. Sus sentidos estaban más agudizados que nunca y había llegado al punto donde cualquier ruido lo tensaba e incluso su insomnio había vuelto. – Siempre había tenido el sueño ligero, pero no se despertaba cada cinco minutos. Podía asegurar que alguien más estaba dentro de su casa, pero no tenia pruebas y debía de ser un intruso bastante estúpido para querer robarle a un Uchiha. Sencillamente nadie se metía con ellos.
Tal vez debería regresar al barrio donde vivía el resto de su familia, apodado localmente Barrio Uchiha. Debía existir una fuerte razón – además de controlar la vida de cada miembro. – por la que sus antepasados vivían cerca, desde que llegaron a Baile na gCroíthe.
Desecho la idea de inmediato, sus padres habían logrado sacarlos de ahí, aunque después de su muerte volvieron a caer ahí. Pero no iba a arruinar el trabajo hecho por ellos y condenar al pequeño Itachi a ser eternamente comparado con su hermano mayor.
Apretó los labios hasta que adquirieron un tono blanquecino y soltó un pequeño gruñido antes de abrir la puerta del sótano. Ese era el paso final que sentenciaba su locura al cabo de unos instantes regreso a la superficie con un bate, que no usaba desde la secundaria, en mano. Camino por todo el piso inferior, cerrando ventanas y puerta y corriendo las cortinas después de dar un vistazo al jardín y finalmente activo la alarma. Cruzo la sala y cerro la puerta con llave, para dirigirse finalmente a su habitación mirando sobre su hombro cada tanto.
Miro el bate, apoyado en la mesita de noche y gruño. Se giro sobre si mismo hasta quedar de espaldas a la puerta y olvidarse de todo lo que había hecho. Él nunca se había caracterizado por ser paranoico.
Los ojos esmeraldas de Sakura se asomaron desde detrás del sofá, escaneando la sala. Cuando vio a Sasuke con en bate en mano casi salta de la alegría pensando que finalmente jugaría algo con Itachi, pero después de observar como cerraba cada entrada de aire y luz que tenia la casa como las victimas de las películas de asesinos en serie, supo que debía esconderse cuando volvió a entrar a la sala. Tenía el ligero presentimiento que se abalanzaría sobre ella con el mínimo ruido. Pero después, al oír el cerrojo, se decepciono como nunca antes.
Las personas tienen una idea equivocada de lo que soy. No puedo aparecerme y desaparecer al mismo tiempo en la cima de un edificio o sacar animales de un sombrero, no, eso lo hacen los magos y yo no soy uno. Tampoco soy una criatura de cuentos de hadas que pueden dar la vuelta al mundo en una sola noche o tomar dientes y ese tipo de cosas. Hay muchas cosas que no puedo hacer. No puedo volar, trepar por las paredes, ni correr a la velocidad de la luz.
Y.
No.
Puedo.
Abrir puerta.
Mis amigos lo hacen siempre por mí, y sus padres me han humillado constantemente por eso. ¿Y saben algo? No me importa que lo haga, todos tenemos habilidades y defectos, ¿cierto? No por eso, yo me burlo de ellos por que no son físicamente competentes para trepar un árbol o digo lo ridículo que es que no puedan decir el alfabeto al revés, ni siquiera reconocen cuando digo una palabra al revés.
Eso no los convierte en fenómenos de la naturaleza.
Por eso, no era necesario que Sasuke cerrara con seguro la puerta. Si no quería que lo molestara simplemente debía cerrarla. Como he dicho, no soy un superhéroe; mi poder especial es la amistad. Escucho a la gente y oigo lo que dicen. Oigo su tono de voz, las palabras que emplean para expresarse y, lo que es más importante, oigo lo que no dicen.
Así que esa noche no tenia nada más que hacer que pensar en mi nuevo amigo Itachi. Aun no había hecho el reporte y Shizune siempre me lo exige para usarlo mas adelante. Ella es la única que ama el papeleo, pero sirven para dar lecciones a los nuevos miembros, de hecho yo he dado un par de clases.
Nuestro trabajo no es tan sencillo como algunos piensan. No es conocer a alguien, ser su amigo por un tiempo y ya. Aunque todas las amistades es algo serio y que no debe tomarse a la ligera. Debemos de pensar en las razones por las que estamos ahí, por las que nuestro amigo quiere vernos y sobre todo como podemos beneficiarlo con nuestra amistad. Es un negoción bastante profesional, debemos de entregar un informe de cada amigo a la empresa.
Yo siempre identificaba enseguida el problema, pero aquella situación resultaba ligeramente desconcertante. Verán, nunca me había hecho amigo de un adulto hasta entonces.
Quien haya conocido alguno entenderá por qué.
Carecen de sentido de la diversión. Se ciñen estrictamente a programas y horarios, se centran en las cosas menos importantes que quepa imaginar, como hipotecas y extractos de cuentas bancarias, cuando todo el mundo sabe que la mayor parte del tiempo es la gente que los rodea lo que les hace sonreír. Todo consiste en trabajo sin nada de juego, y yo también trabajo duro, en realidad, pero eso no quita que me guste mucho más jugar.
Tenemos en Sasuke un vivo ejemplo, esta tumbado en la cama pensando en impuesto de circulación, cuando regresa su niñera, las citas con la constructora, los detalles de los que se encarga el resto de su equipo. Por algo son un equipo, no lo debe hacer todo el solo. La gente tiende a olvidar eso, piensan que están solos, que no tienen opciones.
Me preocupé un poco por mi trabajo la noche que me quedé encerrado en la sala de estar. Era la primera vez que me sucedía. Lo que me preocupaba era que no entendía por qué estaba yo allí. Itachi sin duda tenía una situación familiar triste y difícil, pero me constaba que se sentía querido y aun con todo era feliz y le encantaba jugar, dormía bien por la noche, se comía cuanto le ponían en el plato, tenía un buen amigo que se llamaba Sam y cuando Itachi hablaba yo le escuchaba con detenimiento y procuraba oír las palabras que no estaba diciendo, pero no oía nada.
Le gustaba vivir con su tío, extrañaba a sus padres, le daba miedo su tío Madara y le encantaba hablar de lo que fuera con Naruto. Pero que Itachi me viera cada día y quisiera jugar conmigo cada día significaba sin ninguna duda que era preciso que yo estuviera allí con él.
Por otra parte, su tío nunca dormía, comía muy poco, estaba constantemente rodeado por un silencio tan atronador que ensordecía, sus persona mas próxima era Naruto y hasta él podía notar que el moreno le ocultaba cosas. Muchas cosas. Y no decía mucho más de lo que en realidad decía. Me había oído decir gracias una vez, había notado mi aliento unas cuantas veces, oído el crujido del sofá de piel bajo mi peso, pero aun así no podía verme ni soportaba la idea de tenerme en su casa.
Sasuke no quería jugar.
Además era un adulto. Un aburrido adulto, y me ponía nerviosa con su sola presencia y no reconocía nada divertido. Era algo inaudito que estuviera ahí por él.
La gente se refiere a mí llamándome amigo invisible o imaginario. Como si merodeara un gran misterio. He leído los libros que los adultos han escrito preguntándose por qué los niños me ven, por qué creen en mí durante tanto tiempo para luego dejar súbitamente de hacerlo y volver a ser como eran antes. He visto programas de televisión que tratan de debatir por qué razón los niños se inventan personas como yo.
Así que para que quede bien claro a todos diré que no soy invisible ni imaginario. Siempre ando por aquí exactamente igual que los demás. Y no es que las personas como Itachi decidan verme, simplemente me ven. Son las personas como
Sasuke quienes deciden no verme.
-.-
Mis disculpas, este capitulo no ha tenido muchos cambios del original. Bueno, ¿y que tal les parece el trabajo de Sakura? Espero que les haya gustado el capitulo.
