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GUERREROS DE LA NOCHE

- ¡Miguel! – exclaman al unísono Brooklyn, Broadway y Lexington.

- ¡Guau! – Bronx también.

Miguel Ángel tiene la misma cara de sorpresa que las gárgolas.

- ¡Compadres! ¿Qué andan haciendo por estos rumbos? – se agacha y acaricia con entusiasmo la cabeza de Bronx.

- Hemos estado buscándote, compadre. – le responde Brooklyn rápidamente – Te buscamos toda la noche pasada, todo el día de hoy y también lo que va de esta noche y… ¿por qué estás vestido así? –

Miguel Ángel está vestido con ropas humanas: una sudadera azul marino, pantalones cafés y una cachucha naranja; se yergue.

- Porque voy por una pizza. -

- Si pensabas ir – le dice Broadway – a la que está acá a la vuelta, está cerrada. -

- ¡No me digas! ¿Tan tarde es? – palpa la sudadera y después los bolsillos de los pantalones, como buscando su celular para ver la hora.

- Tus hermanos – le dice Brooklyn con un leve tono de reprimenda – han estado muy preocupados por ti. -

- No importa. – se dice así mismo – Puedo ir a la tienda de conveniencia por unas pizzas congeladas. – cierra la puerta y comienza a caminar pasando entre las gárgolas.

Ellos lo siguen.

- Miguel, - le insiste Brooklyn – deberías llamar a tus hermanos y decirles que estás bien. –

- Ah… Sí. – Miguel Ángel parece distraído – Es que he estado con mis nuevos amigos. La hemos pasado bien, platicando y comiendo pizza. -

- ¿Nuevos amigos? – Broadway le pregunta.

- ¡Sí! – se detiene y se vuelve hacia las gárgolas – Son geniales. Se los voy a presentar. –

- ¿Quiénes son…? – Brooklyn calla porque suena un celular; es el de Lexington, en cuanto él lee el mensaje, se alarma.

- Goliath está en problemas. –

- Habrá que ir. – dice Brooklyn mirando a sus dos camaradas.

- Es una lástima. – dice Miguel Ángel ciertamente entristecido – Espero que regresen, pero no puedo prometer que voy a guardarles pizza. – recupera pronto el ánimo.

- Está bien. – Brooklyn mira rápidamente a su alrededor y les hace una señal a sus amigos de trepar por el edificio del que Miguel Ángel ha salido – Toma, – le entrega el videojuego – para que tus amigos se entretengan. –

- ¡Genial! – Miguel Ángel se emociona ya que podrá jugar con sus nuevos amigos.

Lexington y Broadway se dan prisa para escalar por la pared del edificio abandonado. Brooklyn se agacha para hablarle a Bronx.

- Bronx, tú te vas a quedar con Miguel. –

- ¡Guau! –

- Cuídalo, y recuérdale que debe llamar a sus hermanos. -

- ¡Guau! –

Brooklyn acaricia la cabeza de Bronx, después se yergue.

- Regresamos luego. – le promete a Miguel Ángel y cuanto antes sigue a sus camaradas.

- ¡Okidoki! Vámonos Bronx, que mis invitados mueren de hambre y seguro que tú también. -

- ¡Guau! -

Miguel Ángel se da prisa para comprar las pizzas seguido por Bronx.

Pasados algunos minutos, tres sombras siniestras vuelan por el cielo.

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Goliath, Donatelo y Rafael persisten en su huida.

- ¡Son veloces! – observa Donatelo ya que sus perseguidores les pisan los talones.

- ¡Hay que mantenernos a distancia – dice Goliath – hasta que lleguen Brooklyn y los otros! –

- ¿Y cómo para cuándo será eso? – pregunta Rafael sin tener muchas esperanzas.

- Quizás… - Goliath también tiene sus dudas; saltan a otro edificio – veinte minutos. No estoy del todo seguro en dónde están. –

- Ah, bueno. –

- No creo… - dice Donatelo ya exhausto – soportar tanto tiempo… - a cada paso que da se va rezagando - ¡Ah! – hasta que tropieza y cae.

- ¡Doni! – Rafael se detiene y enseguida regresa, pero Derek está mucho más cerca de Donatelo.

- ¡Aaarrgg! – Derek da un impresionante salto, junta sus manos y entrelaza sus dedos para asestarle a Donatelo un potente golpe en la cabeza.

- ¿Eh? – Donatelo apenas consigue voltear para darse cuenta de que el enemigo está por caerle encima y partirle el cráneo en dos.

- ¡Aaarrgg! – Derek gruñe, y a pesar de que la expresión en su cara sigue siendo diabólica, sus labios sonríen de satisfacción - ¡Aauu! – pero de repente aúlla de dolor y cae encima de Donatelo pero sin darle el golpe de gracia.

- ¡Ah! – Donatelo se lleva el susto de su vida, no sólo por no haber recibido el impacto, sino porque Derek ha caído encima de él, como muerto, pero no se ha recuperado del susto cuando los otros dos humanos se preparan para también caerle encima - ¡Aaahh! – grita Donatelo porque esta vez está seguro que no se salva…

- ¡Aauu! – en un parpadeo los otros dos humanos aúllan como si hubiesen sido heridos mortalmente, y caen al sueldo.

Donatelo sigue en el suelo intentando comprender qué ha sucedido.

- ¡Doni! – Rafael llega a su lado y le quita de encima al humano - ¿Estás bien? –

- Creo que sí. –

Goliath se arrodilla para revisar a Derek.

- Ha sido sedado. – le quita del brazo un dardo tranquilizador; echa un vistazo a Casey y Matt, también tienen un dardo tranquilizador incrustado en sus cuerpos inertes.

- Entonces… - Donatelo, sentado en el suelo, sonríe recuperando un poco el ánimo, mira en todas direcciones, y ve a alguien inconfundible unos metros más allá - ¡Metalhead! – con algo de esfuerzo, se pone de pie y camina hacia su creación.

Goliath y Rafael también se ponen de pie. Rafael mira a su hermano que está feliz porque su invento no les ha fallado, pero Goliath se limita a escudriñar el cielo. La Luna ya está en lo alto de la bóveda celeste, aun así, no puede ver si las otras gárgolas…

- Ahí están. – logra ver tres sombras muy a lo lejos; por la distancia, no distingue si se trata de sus camaradas, pero siendo tres sombras que, por su trayectoria, se dirigen hacia dónde están, deben ser ellos - Gárgolas 3, Tortugas 1. – cuenta las veces en las que su clan ha sacado de un aprieto a las tortugas y las veces que el clan de las tortugas ha salvado a las gárgolas; guarda silencio esperando a que Rafael le contradiga, pero al voltear, Rafael no está junto a él.

Rafael está con Donatelo, felicitándolo a su manera.

- Fuiste veloz, montón de tuercas y tornillos, pero a ver qué tal peleas. – reta a Metalhead.

- Yo no te lo recomendaría. – le advierte Donatelo sin poder dejar de sonreír de satisfacción.

Rafael asume una pose de pelea, pero Goliath no le entusiasma ver quién va a ganar. Examina a Derek para asegurarse que no tenga ningún golpe serio o algún hueso roto porque, en definitiva, no parecía que sintiera dolor al impactar sus poderosos golpes contra lo que fuera.

Donatelo y Rafael siguen en su discusión.

- Rafa, - Donatelo comienza a impacientarse por la actitud de su hermano (como si la pelea que acaban de librar no hubiera sido suficiente) - mejor llamemos a Abril. Me preocupa que ella haya ido sola con "tú sabes quién". –

- Sí. – Rafael se preocupa por su amiga – Tienes razón. ¿En qué estaría pensando Leo para pedirle a Abril y a Elisa a que fueran a una misión en la que pueden toparse con enemigos peligrosos? -

- No quiero ser pesimista a tal grado, - Donatelo saca su celular para llamar a Abril - pero resultara ser así… – marca al número de Abril, en eso…

Ambas tortugas sienten un horrible frío que los paraliza. El sexto sentido que han desarrollado a lo largo de incontables enfrentamientos, les advierte de un peligro inminente.

Rafael y Donatelo voltean lentamente hacia donde saben que el peligro acecha; se encuentran a un enfurecido Goliath que va aproximándose a ellos.

- Dicen que Leonardo – Goliath habla apretando su mandíbula, conteniendo su furia – hizo… ¡¿qué?! -

El aspecto de Goliath es tan terrorífico, que Donatelo deja caer su celular.

En el suelo, el celular está llamando al celular de Abril; se escucha el tono repetidas veces.

Abril no responde.

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Gracias por leer.

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