Capitulo 8: Día de oficina

Sakura se sujetó la cabeza y se sobo por un momento el área que había impactado con el musculoso torso de Naruto.

-Lo siento. – murmuró alejándose un poco del histérico rubio que seguía asombrado por haber sido empujado. – Ya, que no ha sido para tanto.

Un tanto mareada y adolorida, observo a Sasuke dirigirse nuevamente a su despacho dejando detrás de él a las dos chicas que reían disimuladamente.

Corrió y literalmente salto para lograr pasar por la puerta de la oficina antes que esta se cerrara. No, Sasuke no volvería a dejarla encerrada nuevamente.

-Esa silla ya no me parece tan divertida. – murmuro caminando detrás del moreno.

Sasuke se detuvo un instante y observo sobre su hombro, inspeccionando el lugar con su fiera mirada. Sakura detrás de él apenas y respiraba, percatándose nuevamente de la mirada paranoica que surcaba los ojos azabaches.

El chico negó con su cabeza y continúo su camino. Ella volvió a respirar y le siguió.

Se sentó en la silla frente al escritorio de Sasuke – que claramente no era giratoria. – y hecho un vistazo al lugar. Bufo alzando una ceja. Todo era tan deprimente.

Vale, era bonito y elegante. Pero carecía de vida, era totalmente impersonal. Las paredes eran blancas, negras o beige, había un bonito detalle de piedras en una de ella pero el color gris solo aumentaba el sentimiento de encontrarse en una de esas viejas películas que eran en blanco y negro. El escritorio de cristal y metal, parecía que se quebraría al menor escándalo y solo sostenía el ordenado, el respectivo teclado y la carpeta en la que Sasuke estaba por supuesto negro.

No había ni una tan sola foto que no fuera de edificios que probablemente habían estado a cargo de la empresa, ni había rastro del dibujo de Itachi que Sasuke había prometido colgar en su oficina. Lo único que indicaba que un humano pasaba por ahí era la repisa llena de grandes volúmenes de quien sabe que libros, y eso tampoco ayudaba a que el lugar fuera acogedor.

Se sentía en la oficina de un director de instituto, y si, ella había acompañado a varios de sus amigos a ese tipo de oficinas, así que sabía muy bien cómo se sentía el ambiente.

-Con razón siempre estas tenso. – razono Sakura, volviendo sus ojos a Sasuke y observándolo trabajar por un momento. Parecía relajado, su rostro no estaba esbozando una mueca de enfado y sus sonrosados labios se movían suavemente tarareando la canción que ella había inventado.

Sakura sonrió al verlo así y rodeo el escritorio, observando con curiosidad lo que el hacían. Sintió como su alma salto al darse cuenta que estaba dibujando, y vaya que lo hacía bastante bien. Dibujar era una de las actividades favoritas de Sakura y le gustaba mucho apreciar otros dibujos.

Se acercó por detrás de Sasuke, inclinándose sobre su hombro y apoyo su mano en la mesa, colocándola en un lugar que no le estorbara al chico. Estaban bastante cerca, sentía las puntas del cabello de Sasuke rosar su hombro causándole cosquillas y no pudo evitar soltar una pequeña risa.

Sasuke pareció relajarse. Sus hombros se destensaron y lanzó su cabeza hacia atrás, cerrando sus ojos y suspirando largamente. Sakura lo observo por el rabillo del ojos, podía sentir la piel de él rozando su mejilla y como esta se estiraba en un amago de sonrisa. Sakura también sonrió, luego sus ojos se abrieron de asombro al sentir como cierta parte del peso de Sasuke se apoyaba en su hombro, sintió una corriente eléctrica y un vacío en el estómago.

Era una sensación extraña.

Agradablemente extraña.

Cerró sus ojos y aspiro profundamente haciendo que la loción embriagadora de Sasuke inundara sus pulmones… queriendo que esa sensación se alargara todo lo posible.

Ambos abrieron los ojos al mismo tiempo, con una tímida sonrisa en sus labios. Sasuke volvió a concentrarse en su boceto, mientras volvía a tararear la pegajosa canción.

Jugo con el lápiz entre sus dedos, mientras observaba analíticamente el dibujo de la recepción de un hotel.

-Vamos dale un poco de vida. – animo Sakura, diciéndolo casi en su oído. – hazlo reconfortante. Puedes colocar… eh, ¡una chimenea!

Sasuke frunció el ceño y dejo de jugar con el lápiz por unos instantes, clavando su vista en el boceto. Luego comenzó a hacer los garabatos en lo que sería una de las paredes.

Sakura sonrió satisfecha y se colocó de cuclillas, apoyando ambos brazos en la mesa y dejando descansar su cabeza en ellos. Mientras miraba encantada las expresiones que hacia al dibujar, su concepto de Sasuke cambio. Ahora si parecía un chico en sus veintes, ya no mantenía el sello fruncido ni la mandíbula apretada; se miraba completamente relajado como si su mente vagara por otros mundos mientras trazaba líneas por todos los lados del papel. Sakura alargo una mano sin poder evitarlo, queriendo rozar la suave piel del rostro del chico y comprobar que aquella mueca era real. Que él realmente lo estaba disfrutando.

De repente la puerta se abrió y Sasuke dio un salto en su lugar, rozando con su rostro la mano de Sakura. Asustada, Sakura volvió a cruzar las manos sobre el escritorio, sin apartar su mirada del pelinegro, que le devolvía la mirada con cierto espanto.

-Yo… - comenzó a decir Sakura, intentando disculparse.

Pero fue interrumpida por el rubio.

-¿Qué ocurre Teme? – pregunto Naruto acercándose al escritorio de cristal.

-Nada.

Sasuke retiro su intensa mirada con recelo mientras Sakura clavaba su vista en el piso, sintiendo como las orejas le ardían, como si la hubieran descubierto haciendo algo indebido.

-Bueno, Madara acaba de llegar y quiere que le muestres el proyecto del hotel del amor antes que vayas con los Hyuuga.

-No lo llames hotel del amor, suena fatal. – respondió Sasuke con su voz impersonal.

Sakura resoplo, casi al mismo tiempo que Naruto rodaba los ojos, y se levantó alisando su falda. Camino hasta la pared donde se apoyó y cruzo los brazos sobre su pecho, sin apartar sus astutos ojos sobre los chicos.

-Erg, bien. Hotel a secas, eres tan aburrido. – renegó Naruto y lanzo una carpeta en el escritorio.

-¡Odirruba! – le grito Sakura desde su lugar y Sasuke volteo hacia donde ella con tanta confusión en sus ojos que Sakura no pudo evitar soltar unas cuantas carcajadas.

-¡Hey, Teme! Esto está bastante bueno – dijo Naruto tomando los bocetos en los que Sasuke había estado trabajando. – ¿Como se explica que tu hayas hecho algo tan… cálido?

-Es lo que el cliente quiere.

-¡¿Y desde cuando escuchas a los clientes?!

Sasuke le lanzo una mirada amenazadora que no evito que Naruto soltara una estridente carcajada que seguramente se había escuchado por todo el piso. Ignorándolo olímpicamente se levantó y comenzó a recoger varios papeles colocándolos en una carpeta negra.

-¿No tiene nada mejor que hacer?

-Molestarte es mi pasatiempo favorito. – otra mirada fulminante fue la respuesta. – Bien. Me voy, pero sé que realmente no me quieres dejar ir.

Sakura se acercó hasta él, al notar la forma en la que la mirada del moreno se oscurecía, lo que Naruto no pudo ver al encontrarse de espalda. Sakura, preocupa, quiso examinarle el rostro, pero Sasuke le rehuía la mirada una y otra vez. Finalmente volvió a concentrarse en los papeles y fue ahí donde Sakura noto un par de hojas impresas con información de amigos imaginarios.

-¿No me digas que tu también has creído toda esa porquería? – pregunto. Sasuke pasó junto a ella sin decir palabra alguna y como reflejo Sakura se giró y los sujeto del brazo. Sasuke se paralizo en su mismo lugar y lentamente miro sobre su hombro, sin saber que miraba directamente a un par de ojos verdes. – Escúchame bien… - dijo Sakura casi en un susurro. – soy bastante real y no me marchare hasta que me veas.

Un suave aroma florar floto hasta Sasuke, y sin saber la razón, su corazón comenzó a latir acelerado.

Sasuke se lanzó a uno de los mullidos sofás de cuero negro que se encontraban en la pequeña sala de su oficina. Cerró sus ojos y comenzó a masajear su sien. Como siempre las reuniones con Madara terminaban siendo más un monologo interminable lleno de quejas y comparaciones, que le dejaban con más dolores de cabeza de los que él podía soportar.

Como odiaba tratar con él y su retorcida mente.

Sakura se sentó en el otro extremo del sofá de tres, sintiéndose miserable al verlo en esa forma. Parecía indefenso, como un niño que se ha perdido en un gran centro comercial y no sabe qué camino tomar para llegar a casa. Sasuke estaba perdido en el camino hacia su felicidad.

-¿Qué te sucede? – Murmuró sin poder evitarlo, sintiendo una urgencia – innata en ella – de solucionar sus problemas, de brindarle lo necesario para verlo sonreír al menos una vez.

-Me tienen cansado. – Sakura no estuvo segura si realmente le había escuchado o era una más de la curiosas coincidencias del destino. – nunca seré como Itachi.

Sasuke abrió sus ojos y desvió su mirada hacia una de las paredes, Sakura clavo su vista en el cuadro que Sasuke miraba y se sorprendió de no haberlo visto antes. La parte importante de aquella fotografía, para la mayoría de personas, era el vistoso edificio de varios pisos de altura que ella recordaba haber visto un par de veces en Londres; pero la parte importante para Sasuke – y para ella – eran las únicas dos personas que aparecían ahí. Una de ellas era un hombre alto, de cabello negro y una sonrisa tranquila en sus labios, tan parecido a Sasuke y al mismo tiempo con auras completamente diferentes. Supuso que era el padre de Itachi, él parecido con el niño era innegable.

Sakura estiro su mano y tomo la de Sasuke, trazando pequeños círculos en el dorso de la mano con su pulgar. Sasuke suspiro y volvió a recargar la cabeza en el sofá, cerrando sus ojos y respirando pausadamente.

-No tienes por qué serlo. Eres Sasuke… y así eres genial.

Las comisuras de los labios tiraron hacia arriba, formando una sonrisa ladina que ha Sakura se le antojo demasiado orgullosa. Entrecerró sus ojos verdes, fulminándolo y reprendiéndose mentalmente, sabiendo que le acababa de subir el ego a alguien que probablemente era lo menos que necesitara.

La puerta del despacho se abrió de par en par, pero el moreno solo deslizo su mirada hacia la persona que atravesaba la instancia con pasos seguros y peligrosos.

Sakura detallo a aquel nuevo hombre de aspecto malicioso. Por los rasgos característicos podía decir que era otro familiar de Sasuke, pero no se parecía en nada al alegre Obito que había conocido, ni siquiera serio Sasuke. Este hombre de mirada astuta y gesto burlo, intimida con cada musculo de su cuerpo y la hacía sentirse pequeña e insignificante.

Cuando Sakura sintió como la mano de Sasuke apretaba la suya, supo que no era la única que se sentía de esa forma.

-¿Descansando? – pregunto Madara, parándose frente a Sasuke que seguía aparentemente relajado. – Ahora entiendo porque el proyecto avanza de esa forma.

-No tenía idea de las especificaciones de las que hemos hablado, pero ya estamos trabajando en eso. – respondió Sasuke, utilizando el tono impersonal pero que dejaba salir una pequeña nota de molestia.

-¿Quién? ¿La diseñadora que presento modelos tan… vulgares? Dejas en mal a la empresa, Itachi nunca…

-Este cliente es mío, deja de involucrarte. – tercio de pronto Sasuke sin ocultar sin enfado. Lanzo su cuerpo hacia enfrente apoyando sus codos en sus rodillas y le lanzo una mirada asesina que incluso a Sakura le erizo la piel, pero claro que con Madara solo logro emocionarlo más.

-Entonces dile al vago de Kakashi que cumpla con su trabajo y supervise lo que estás haciendo. Recuerda lo que está en juego…

-¿Has venido solo a criticar a mi equipo o quieres algo más?

A toda respuesta, Madara lanzo una carpeta al sofá, en el espacio entre Sakura y Sasuke. La pelirosa, inmediatamente miro el folder amarillo y la foto que estaba al frente sostenido al cartón por un clip. Era de una hermosa joven de cabello largo y negro y debajo estaba escrito: Hinata Hyuuga.

-Esto también es parte de tu trabajo.

Madara salió de la habitación de la misma forma en la que había llegado. Sasuke se levantó furioso de la poltrona y Sakura se prometió a si misma que haría lo necesario para que él moreno no fuera por el mismo camino que su tío.


NdA: Hola a todos, aqui vengo de desvergonzada actualizando nuevamente esta historia, quein sabe despues de cuanto tiempo. Pero les aseguro que no se repetira, el proximo capitulo esta casi completo asi que en cualquier momento vuelven a tener noticias. Espero que sigan apoyando esta adaptacion, que es una historia muy linda y realmente vale la pena, prometo poner todo mi esfuerzo para hacerle honor.

Bueno, con los comentarios anonimos los respondere al final de cada capitulo.

Guest: Gracias por leerte toda la historia. Si el nombre tiene bastante significado al inicio y al final me parece que es mucho mas. La parte realmente linda de la historia ni siquiera ha comenzado y te aseguro que se pone mejor. Con el final, ya decidi que sera un tanto diferente al del libro, pero no se si sera triste o no. El final del libro es magnifico.

Picassa: Gracias por tus palabras. Es la primera vez que hago una adaptacion y sufro con cada palabra que escribio. Es una de mis historias favoritas y simplemente quiero que todos sientan el cariño que le tengo a la historia. Cuidate y las actualizaciones ahora seran mas seguidas.