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LAS TORTUGAS NINJA

y

GÁRGOLAS, HÉROES GÓTICOS

no me pertenecen,

mucho menos obtengo algún beneficio lucrativo

aprovechándome de la fama de estas dos magníficas series animadas.

Yo escribo por puro gusto y para hacer pasar un rato agradable a todo aquel que pase a leer.

Lo único que espero ganar, son tus apreciados reviews.

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GUERREROS DE LA NOCHE

La chica ninja y la gárgola de piel azul están debatiéndose.

- ¡Garg! – la gárgola le lanza zarpazos con sus filosas garras a la ninja.

La ninja bloquea las mortales garras ayudándose de su espada, la cual maneja únicamente con la mano derecha porque, con el brazo izquierdo, sostiene el contenedor.

- Wow. – dice Miguel Ángel impresionado al contemplar la pelea entre ambas contendientes y sus rapidísimos movimientos.

La ninja bloquea cada zarpazo de la gárgola con su espada, enseguida debe distanciarse por un rodillazo izquierdo, pero de inmediato la gárgola gira sobre su eje para lanzar un latigazo con la cola, pero la ninja lo evita al brincar hacia el frente extendiendo sus piernas para dar un golpe, pero la gárgola rápidamente toma un pie de la ninja y, con su fuerza sobrehumana, la lanza hacia arriba; la ninja, intuyendo que la gárgola saltara para atacarla en el aire, aprovecha el impulso y gira sobre su propio eje sosteniendo la espada cual amenazante hélice; incluso así, la gárgola salta hacia la muerte, y sorprendentemente evita la espada, agarra a la chica de su ropas y la arroja contra el suelo, pero la ninja logra caer sobre sus dos pies doblando sus rodillas para amortiguar la caída, sólo que tiene que rodar hacia un lado inmediatamente o la gárgola le cae encima; la gárgola cae sobre sus cuatro extremidades, y tras sonreír con malicia mirando a su presa, se arroja sobre ésta; la ninja apenas va poniéndose de pie, pero se tira hacia atrás obligándose a caer de espaldas con una pierna extendida y la otra doblada, pasando la gárgola por encima de ella a escasos centímetros; la gárgola cae sobre sus cuatro extremidades y se impulsa con éstas para atrapar a la ninja, pero ella rueda hacia un lado y debe seguir rodando porque la gárgola da pequeños saltos intentando atraparla, como un gatito que quiere atrapar a una rodante bola de estambre, pero después unos cuantos saltos, la gárgola debe desistir y detenerse, porque un destello filoso pasa demasiado cerca de su cara; este segundo lo aprovecha la ninja que, agazapada contra el suelo, da un salto alto por sobre la gárgola al tiempo que le arroja varias zuriken, pero la gárgola se arroja hacia un lado evitando las peligrosas estrellas, enseguida se incorpora a medias, manteniendo sus piernas flexionadas para volver a saltar, y salta, pero para evitar un rayo rojo.

- Fue un disparo de advertencia. - ha sido Zak quien le disparó con una curiosa arma (la ninja ha enfundado su espada y tiene un brazo levantado en señal de rendición porque es Dash quien le apunta con su arma).

La gárgola se incorpora. Todas las miradas están sobre ella, pero no le incomodan. Ha pasado por esto cientos de veces. Está habituada a las miradas de asombro, de sorpresa, de miedo, de repulsión, de odio.

- ¿Quién eres y qué es lo que buscas? – la interroga Zak.

La gárgola los mira, y una sonrisa se confianza se dibuja en sus labios, como si estuviese segura de vencerlos a todos esos individuos, pero enseguida mira hacia un lado, hacia arriba, y su expresión cambia.

- Responde. – Zak se pone más enérgico con la creatura.

Y la creatura… ¡salta hacia atrás, Zak dispara pero no logra dar en el blanco que no se queda quieto, éste brinca a un lado y a otro hasta que llega al borde del edificio y con un último salto se eleva hacia el cielo!

Kala se aproxima rápidamente y con decisión al borde llevando un arma parecida a una bazuca, se la echa al hombro, apunta a la creatura voladora y…

- Kala, – la detiene Dash – déjala ir. Tenemos a una. -

La Neutrina voltea a mirar al Neutrino por un segundo, y entonces baja el arma.

A Elisa, Abril y a Miguel Ángel les sorprende que, para ser unos jóvenes vacacionistas que seguramente habían planeado sólo divertirse, han traído armamento consigo.

- Confiamos en ti. – Dash le demanda a la ninja - ¿Por qué nos has agredido? -

- La gema originalmente le pertenece a mi clan, y mi misión, es devolverla a mi clan, pero esa creatura busca hacerse con ella y usar su poder para destruir a los humanos. Ahora comprendo que me precipité. – mira al Neutrino con súplica - La gema estará mejor resguardada por ustedes. – le entrega el contenedor a Dash; él enfunda su arma - Regresaré al castillo para informar sobre la situación. –

- Creo, - se acerca Elisa – que no deberías comentarle nada a Xanatos, nada sobre que hemos hallado la gema, ni tampoco que hallamos amigos que descubrirán qué hacer. –

- Yo no he hecho alianza con ese hombre. – habla la ninja como si hubiese sido ofendida – La única alianza que he hecho es con Leonardo. –

- Nosotros tampoco confiamos en Xanatos. - se escucha una profunda voz desde las alturas.

Todos miran hacia arriba, y descubren cuatro sombras siniestras. Los tres turistas no pueden evitar un pequeño sobresalto.

Goliath, Brooklyn, Broadway y Lexington aterrizan junto a las dos mujeres. Bronx al instante se alborota y corre a su encuentro; Brooklyn se agacha y le acaricia la cabeza.

- Veo que han hecho nuevos amigos. - dice Goliath mirando a los Neutrinos.

- También les he contado de ustedes. – le dice Miguel Ángel.

- Son más impresionantes en persona. – Dash se acerca a saludar.

- Me alegra que estés bien, Miguel Ángel. – le dice Goliath con sinceridad.

- ¿Por qué no habría de estarlo? – él pregunta sin haber entendido las palabras de la gárgola.

Goliath le resta importancia y, mientras Miguel Ángel presenta sus nuevos amigos a sus otros nuevos amigos, y sin necesidad de preocuparse porque la ninja ya no está, él se aproxima a Elisa.

- Elisa, – le habla con leve enojo – no debiste venir sin conocer a qué te exponías. –

A Elisa no le agrada el modo en el que se le ha dirigido el líder de las gárgolas.

- ¿Disculpa? –

- Leonardo te pidió que, junto con Abril, investigaran sobre el posible paradero de Miguel Ángel. –

- Así es, ¿y? –

- No debiste aceptar su petición. –

Elisa se molesta.

- Estaba preocupada por Miguel, ¿qué debí hacer? ¿Preguntarte si podía o no buscar a un amigo? -

- Ante la incertidumbre de su paradero, y ante la posibilidad de encontrar peligros, sí. -

Elisa enfurece.

- No tengo porque pedirte permiso. – le da la espalda a Goliath y voltea hacia Abril – Abril, hay que llevar el contenedor a la Guarida. – Abril sólo asiente – Neutrinos, tendrán que acompañarnos. –

- Espera Elisa. – Goliath la interrumpe – Tu hermano Derek está herido. –

Conociéndolo ella tan bien como lo conoce, que Goliath no hace ese tipo de bromas, Elisa se vuelve a Goliath con los ojos desorbitados.

Mientras Goliath explica rápidamente lo sucedido, la gárgola azul se dirige hacia su escondite, aún furiosa. Ni siquiera el espectacular panorama de la ciudad vista a esas alturas, ni la resplandeciente Luna llena, pueden apaciguar su rabia.

- ¡Imposible! ¡La gema la tenía a mi alcance! ¡¿Cómo han conseguido las gárgolas tener más aliados?! –

En eso, su agudo oído la alerta del peligro. Sin la necesidad de voltear a ver de qué se trata, identifica el sonido. Es un helicóptero que la está siguiendo desde no muy lejos. Entonces, extiende sus alas en toda su envergadura y se eleva rápidamente ganando altura. El helicóptero también se eleva al tiempo que aumenta su velocidad; le da alcance pronto.

Realizando una maniobra muy peligrosa, la gárgola bate sus alas con mucha fuerza y consigue volverse para quedar frente a frente al helicóptero, entonces, pliega sus alas y se lanza en picada contra el helicóptero, y en un parpadeo, impacta contra el parabrisas de éste.

- ¡Impertinente! – les grita a un hombre vestido de negro y gafas oscuras, reflejándose su furia a través de sus ojos.

El helicóptero recobra la vertical, pero la gárgola ya está rasgando el fuselaje del vehículo, hasta que, en pocos segundos, éste comienza a echar chispas por doquier, entonces, la gárgola salta hacia el vacío alejándose del helicóptero que comienza a fallar y a descender directo a una calle poco transitada. La gárgola observa desde lo alto hasta escuchar cómo el helicóptero se estrella contra el pavimento.

La gárgola sonríe de satisfacción, no sólo por haber desahogado su ira, sino también porque, si sus enemigos se han aliado a otros clanes, ella también puede aliarse a un clan.

- No importa que sean humanos. –

Demona se olvida de regresar a su escondite.

Hay alguien que sí decide regresar a su refugio.

- Regresemos. – dice Bishop al piloto apenas pudiendo desabrocharse el cinturón de seguridad tras el aterrizaje forzoso – Necesitamos otra estrategia para atrapar a esas creaturas con alas. – entrecierra sus ojos con desprecio porque esas creaturas han resultado más escurridizas que las tortugas.

¿Las alianzas pueden asegurarnos el éxito, o abrirte camino en solitario es la mejor estrategia?

La respuesta están por descubrirla las tortugas, sus amigos y sus enemigos también.

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Me encanta Bishop =) Yo quería que él volviera a aparecer, y apareció, aunque no debió molestar a una Demona furiosa.

Gracias por leer.

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