Ranma ½ no me pertenece.
"Emergencia"
Kasumi esperaba bajo el paraguas. La lluvia era intensa y oscurecía deprisa. Las iluminarias encendieron una a una hasta el final de la cuadra, formando pequeños círculos de luz donde las gotas se veían como largas líneas doradas. Inclinó un poco el paraguas para mirar el cielo. A medida que anochecía las nubes se fundían en un manto gris cada vez más negro.
Repasó mentalmente sus tareas: había recogido la ropa del cobertizo, cerrado el frontis de la consulta y pegado un anuncio diciendo que no se abriría mañana por la tormenta, con el número telefónico copiado más abajo en caso de alguna emergencia. También llenó la tina del baño con agua caliente, dejó puesta la tetera para una taza de té y preparada la cena que solamente aguardaba a ser calentada, y dispuso con mucho cuidado de un cambio de ropa seca para su marido esperando sobre la cama.
El viento la obligó a acurrucarse, cerró los ojos cuando su propio cabello se arremolinó sobre su rostro y se le escapó un grito al perder el paraguas.
Si Tofu hubiera llegado quizás con una mano lo hubiese atrapado en el aire por el mango con sus buenos reflejos. Y al abrir los ojos lentamente lo hubiera encontrado frente a ella, confundido, haciendo equilibrio con dos paraguas en las manos. Y ella hubiera ajustado sus anteojos, que seguramente hubieran resbalado por su nariz debido al movimiento. Y al final se hubiera sonreído con ternura.
Pero nada de eso sucedió. Kasumi estaba sola, el paraguas tirado en el suelo rodaba a su lado, la lluvia más intensa cubría su empapado cabello. Y ella abrazaba su cuerpo congelado con la mirada perdida en la oscuridad. No sonreía. Temblaba.
Tofu no regresó esa noche a casa.
Fin
