Capítulo beteado por Leticia Eugenia, Betas FFAD

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Los personajes de la Saga Crepúsculo le pertenecen a Stephenie Meyer, la trama y cualquier personaje fuera de la saga es de mi autoría.

Papá por elección.

Capítulo 1

―Vamos campeón, arriba, es hora de levantarse.

―No quielo.

―Anda hijo es tu primer día de escuela.

―No, papi, quielo quedalme en la cama.

―No, mi amor, vamos, tu hermana se preparó hace rato y ya está desayunando con Sue.

―¡No! Se va a comel mi celeal. Vamos pa, lapido, lapido.

Siempre era lo mismo con Ethan, le costaba dejar la cama, pero sólo hacía falta que se enterara que Kim iba por algo suyo para que se encontrara más que dispuesto a empezar el día.

―¡Buenos días, Sue!

―¡Buenos días, corazón! ¿Listo para desayunar?

―Sí, quelo mi celial pol favol.

―¿Papi, porque Ethan habla así?

― Porqué a tu hermano todavía le cuesta un poco pronunciar, pero lo hará mejor pronto.

―¡Pelo pa, yo hablo bien!

―Sí, mi amor, sólo hay que corregir unas pequeñas cositas.

―¿Cómo cuando tuvimos que corregir mi vestido porque no me quedaba bien?

―Sí, algo así. Pero bueno, mucha conversación y poco desayuno, y tenemos que irnos pronto.

Nos dirigimos al colegio cuando estuvieron listos, fue una decisión difícil pues apenas tenían cinco años, pero creo que era el momento ideal. Verlos rodeados de otros niños de su misma edad y notar su alegría al conocer gente nueva lo confirmaba.

―Buenas, ¿señor...?

―Cullen, soy Edward Cullen, un gusto.

―Mucho gusto señor Cullen, soy Ángela Weber, seré la docente de sus hijos.

―Mucho gusto, señorita Weber.

―Ángela, por favor. Me gustaría informarle que como norma de la institución, a los niños de primer ingreso se les hace un estudio pedagógico para poder ubicarlos adecuadamente en su nivel académico, así que aproximadamente en una semana lo estaremos llamando para darle los informes.

―Perfecto, estaré esperando entonces. ¿Puedo despedirme de mis hijos?

―Por supuesto, adelante.

Me acerqué a mis tesoros y los dos corrieron hacia mí. Le di un beso a cada uno y creo que me afectó más la despedida a mí que a ellos. Luego de dejar parte de mi corazón en ese colegio me dirigí a mi oficina analizando como era que mi vida había llegado hasta este punto.

Y saber que todo empezó por una apuesta, cuando cursaba mi último año de carrera; está de más decir que mis hijos nunca sabrán esa parte.

Flash Back

Estaba como de costumbre con mis amigos Em y Jazz, en una de nuestras tantas fiestas, cuando la apuesta fue lanzada.

―Vamos Ed, mira a Irina, te está follando con los ojos. Ve por ella.

―Cuantas veces les he dicho que no quiero nada con ella, ha pasado por media facultad.

―¿Y eso qué?

―Que yo no voy a meterla donde la han metido todos los demás.

―¿Será que eres eunuco y por eso no te animas?

―¿Eunuco, yo? Bien sabes que no.

―Pues demuéstralo, ve por ella. ¿O es que de esos huevos no sale ni una gota de esperma?

― Obvio que si sale, ¿qué les pasa hoy?

―Nada, sólo queremos confirmarlo. Mmm… ¿qué se te ocurre que podemos hacer, Jazz?

―No sé, ya es grandecito como para que lo estrenen en un prostíbulo.

―¡A mí nadie tiene que estrenarme!

―Bueno, bueno, si ya estás estrenado, podría apostar a que tus hombrecitos no son tan buenos.

―¿Como se te ocurre decir eso? Claro que son buenos.

―Habrá que probarlo, que dices, J. ¿Cómo hacemos que lo pruebe?

Muy fácil, que pase una prueba de un laboratorio de espermas.

―¡Perfecto! Cien grandes a que no la pasa ―apostó Emmett.

―Otros cien para mí ―fue el turno de Jazz.

―Hecho, pero no quiero doscientos, quiero cuatrocientos dólares ―y con un apretón de manos sellamos el trato.

Al día siguiente me acompañaron a la clínica de fertilidad, rellené los papeles necesarios y dejé mi muestra de esperma. A los días me llegó un correo donde confirmaba que la muestra había pasado todos los análisis, que cuando gustara podía pasar a dejar más ya que el sobrante de la muestra quedaba almacenado en el banco. No le di importancia, cobré mis cuatrocientos dólares y seguí adelante.

Luego de graduarnos, como ya lo teníamos planeado, los tres abrimos nuestro propio buffet de arquitectos y pese a que éramos jóvenes e inexpertos ganamos un gran contrato, lo que nos introdujo de lleno en el mercado. La compañía estaba en un gran momento y mi vida tomaba su rumbo cuando recibí otro correo de la clínica de fertilidad solicitándome si podía visitarlos, que era algo muy importante pero que no se podía tratar por ese medio. Eso me extrañó pero para salir de dudas me dirigí de una vez a la clínica.

Buenas tardes, ¿la doctora Boza?

―Buenas tardes. ¿Quién la busca?

―Edward Cullen

―¿Tiene cita , señor Cullen?

―No, pero recibí un correo de ella pidiéndome venir.

―Un momento por favor, veré si puede atenderlo.

Miles de pensamientos pasaron por mi mente mientras esperaba, pero ninguno me preparó para lo que venía.

Señor Cullen, pase por favor

―Buenas tardes, doctora. ¿Quería hablar conmigo?

―Sí, señor Cullen.

―Edward, por favor.

―Bueno, Edward, no sé por dónde empezar, esto es un caso único para la clínica; no sabemos si este procedimiento sea lo debido o no, pero humanamente no veo otra opción o por lo menos no otra de primera mano.

Si puede explicarme un poco mejor, porque no entiendo de que va el tema.

―Verá Edward, usted vino hace aproximadamente dos años a donar esperma.

―Sí, así es.

―Bueno, su ficha quedó dentro de las opciones a escoger y un tiempo después alguien la solicitó.

―¿Me está diciendo que una mujer puede estar embarazada de mí?

―Puede estar, no, estuvo.

―Pero, como es posible si yo solo vine esa vez y deje una muestra pero en ningún momento autoricé que la usarán.

―Que pena, Edward, pero aquí está su expediente y usted firmó todos los papeles, con esto nos autoriza a utilizar su esperma.

―Tal vez firmé sin leer bien, pero sigo sin entender que hago aquí.

Mire, la fertilización se realizó con éxito, como es normal en estos casos se dio un embarazo múltiple. El problema viene después, la pareja que pidió la fertilización estaba muy contenta con los niños, pero hace poco más de tres meses, en un fatídico accidente, murió el esposo y el parto se adelantó, la señora entró en una depresión muy fuerte y no ha querido conocer a los niños. Ella se encuentra hospitalizada al igual que las criaturas que han estado delicadas.

―¿Necesitan que yo les de algo para que se mejoren?

―No precisamente, el día de ayer nos visitó el abogado de la señora Denali, la madre de los niños, él nos trajo un documento donde ella cede todos los derechos de los niños al representante legal de la clínica. Como podrá imaginar esto es algo nuevo para nosotros y no sabemos que acciones tomar, es por eso que pensamos que una opción sería que usted supiera lo que está pasando, si no quiere saber nada del tema, que está en todo su derecho, procederemos a dar parte a las autoridades para que ellos tomen el control ya que nosotros no podemos hacernos responsables. Quiero aclararle que antes que nada se buscó algún familiar de la pareja pero parece que en el país no hay ninguno, es por eso que lo buscamos a usted, es nuestra última opción. Sabemos que es una noticia un poco fuerte y difícil de digerir, por eso pensamos que podríamos darle unos días para que lo considere.

―¿Que considere qué?

―Cual será el destino de esas criaturas.

― ¿Y si yo no quiero nada con ellos?

―Asumo que las autoridades harán lo necesario y los enviaran a una casa de acogida o buscarán la opción de una adopción.

―¿Es cierto lo que me está diciendo, soy papá?

―Legalmente no, dentro de los papeles que firmó queda estipulado que usted no puede pedir derecho sobre la criatura a sus padres y a cambio ellos no pueden otorgarle ninguna responsabilidad a usted. Pero como ya le dije, este es un caso único para nosotros y hablarle nos pareció la mejor opción.

En verdad es mucha información, creo que no he terminado de procesarla.

―Es comprensible, señor Cullen, pero tengo que pedirle una última cosa, tenemos dos días para proceder no podemos esperar más, es el máximo de tiempo que le puedo dar para que lo piense.

―Está bien, en dos días hablamos, ¿le parece?

―Perfecto, tenga mis números y nos mantenemos en contacto.

Me entregó una tarjeta de visita y la sujeté como si mi vida pendiera de ello. Pasé el resto del día y el siguiente analizando que hacer, no sabía que pensar mucho menos que acción tomar, así que llamé a la persona que siempre me daba el mejor consejo, mi papá.

Después de contarle todo, lo único que me pudo decir es que sin importar que decisión tomara ellos me apoyarían, pero que debía tener en cuenta que no solo afectaba mi vida. Luego de esa conversación y con una determinación que no creí capaz tener llamé a la doctora Boza para vernos y me citó en el hospital Santa Clara al día siguiente.

Llegué a la hora pactada, ella me esperaba junto a otro hombre que me presentó como el Sr. Boza, representante legal de la clínica; ahí entendí la importancia para ella de solucionar esto. Me llamó la atención que en lugar de ir a algún despacho me condujera directo a los cuneros. En la entrada nos esperaba otro hombre junto a la enfermera y las presentaciones fueron hechas, el hombre era el Señor Jenks, abogado de la señora Denali.

―Bueno señores, mi tiempo es muy preciado, necesito que me digan quién va a firmar los papales ―comentó el hombre.

―Yo no voy a firmar nada, no puedo asumir esa responsabilidad ―respondió tajante el señor Boza.

―No es necesario que asuma ninguna responsabilidad, son mis hijos y yo me encargaré de esto ―la cara de alegría y tranquilidad de los señores Boza no se podía disimular.

―¿Y usted es?

―Edward Cullen, mucho gusto señor Jenks.

―Si usted es el que se va a ser cargo, tendrá que firmar estos papeles.

Esta vez, luego de leer bien lo que firmaba, terminamos el papeleo necesario tanto con el abogado como con el hospital, la enfermera que nos esperaba me preguntó si quería conocer a mis hijos, "mis hijos"; dos pelotitas diminutas una vestida de rosa otra de azul.

Fin Flash Back

Si en algún momento dudé de mi decisión la simple visión de sus caritas borraba cualquier inseguridad; me enamoré inmediatamente y como si el tiempo se fuera un suspiro hoy los estaba dejando en su primer día de colegio.

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¡Hola Chicas!

¿Como están? quiero de corazón agradecer por darle una oportunidad a esta historia, en ella vamos a ver un Edward diferente que espero las enamore como lo ha hecho conmigo, estaré publicando los Lunes así que anhelo me acompañe en este camino.

Muchas, muchas, muchas gracias a todas las que han dejado sus reviews, alertas y favoritos no saben cuanta ilusión me han dado

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Espero seguir contando con su apoyo y comentarios

Besos

Yas