Capítulo beteado por Leticia Eugenia, Betas FFAD

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Los personajes de la Saga Crepúsculo le pertenecen a Stephenie Meyer, la trama y cualquier personaje fuera de la saga es de mi autoría.

Papá por elección.

Capítulo 2

Como ya era habitual, mi día iniciaba yendo a dejar a mis hijos al colegio antes de ir a trabajar. Cuando nos encontrábamos en camino noté a Ethan muy retraído, por lo que traté de hacerlo hablar.

―Bueno chicos, ¿cómo va el colegio?

―¡Súper papi! Tengo muchas amigas, pero mi mejor amiga de todo el mundo es Anne, papi es genial, se parece a la tía Alice.

―Cuanto me alegro mi amor y, ¿cómo te va a ti? ―pregunté dirigiéndome a mi niño.

―Bien papá.

―¿Qué pasa, Ethan?

―Nada.

Me extrañó su reacción pero no quise presionarlo, en eso se parecía mucho a mí y si no es el momento para que se sienta capaz de hablar, no lo hará. Llegamos al colegio y me dispuse a despedirlos.

―Espero que tengan un feliz día.

―Gracias papi. Adiós, te amo.

―Adiós, mi princesa, yo también te amo.

―Adiós papá.

―Hasta luego Ethan, a ti también te amo. Recuerden que hoy Sue es la que los llevará a la cama porque yo tengo un evento de trabajo.

―Si papi, no hay problema.

Me contestó una alegre Kim, mientras salía corriendo con sus amigas, pero a Ethan no se lo veía nada entusiasmado, ni con ganas de acercarse a ningún niño; eso me estaba preocupando, si no cambiaba pronto tendría que pedir cita con la señorita Webber.

Como era de suponer pasé todo el día preparando la inauguración de la nueva ala del hospital infantil, así en la tarde solo pasaría a casa para cambiarme y correr al evento. Llegué entrada la noche, muerto del cansancio y como siempre mi dulce Sue me esperaba en la cocina.

―Hola, Edward, ¿cómo te fue?

―Bien, Sue, gracias, pero no deberías estar despierta a esta hora.

―¿Me estás diciendo que soy una anciana?

―¡Jamás ! Nunca me atrevería.

―Más te vale, niñito ―contestó ocultando una sonrisa―. Te estaba esperando para asegurarme que comieras algo y para darte este mensaje que enviaron del colegio de los niños.

―Gracias, y te agradecería un bocadillo si no es mucha molestia.

―Sale bocadillo, dame cinco minutos.

Mientras ella preparaba la comida leí la nota en la que pedían que me presentara al día siguiente para darme el informe de los exámenes académicos de mis hijos. Agradecí que a causa de la inauguración no tenía nada programado para mañana por lo que podría pasar todo el tiempo necesario en el colegio.

Dejé a mis hijos en el colegio y fui a hacer unos encargos mientras llegaba la hora de la cita con la maestra de mis hijos. A la una en punto me encontraba en la oficina del colegio para que me atendieran, pasados diez minutos apareció una muy apurada señorita Webber.

―Señor Cullen, disculpe el retraso, es que hubo una crisis en el salón y no la pude solucionar antes.

―No se preocupe, ¿está todo solucionado?

―Sí, gracias. Lo mandé a llamar porque, como le había comentado, les realizamos las pruebas académicas a sus hijos, los dos poseen un muy buen nivel para su edad. Kimberly es una niña extrovertida, ha hecho amigos muy rápido y tiene una gran habilidad para el dibujo, por eso le sugerimos que la inscriba en el Club de dibujo que se imparte después de clase. Por otro lado, Ethan no es introvertido pero se contiene mucho al hablar, le ha costado hacer amigos, pero es un proceso normal, aunque si sentimos que le está afectando mucho su problema de pronunciación.

―Entiendo, señorita Webber. He tratado de ayudarlo, pero no consigo que pronuncie bien la ere.

―Claro, es comprensible, si no fuera por eso, el nivel de léxico y fluidez de Ethan sería asombroso; por eso le recomendamos que lo trate un especialista de lenguaje.

―Por supuesto, lo que ustedes digan, si puede proporcionarme información de dónde puedo contactar uno se lo agradecería.

―No es necesario, señor Cullen, el colegio cuenta con su propio terapista de lenguaje; pero necesitamos su aprobación para que lo atienda o si gusta llevarlo a otro, está en todo su derecho.

―Por mí no hay ningún problema que lo atienda el especialista de ustedes, sólo tengo que organizarme con los traslados.

―Estuvimos pensando en eso, si usted está de acuerdo, nos parece que lo más adecuado sería que tanto Ethan como Kim asistan la hora después de la salida de clases; ella al club de dibujo y él con la especialista así no sentirá distinción con su hermana.

―Lo que ustedes consideren mejor para ellos, está bien para mí.

―Perfecto. Entonces a partir de la próxima semana se quedarán una hora más los miércoles para trabajar con ellos.

―Muchas gracias, profesora.

―No hay nada que agradecer, si gusta ya puede retirar a sus hijos, han terminado todo por el día de hoy.

Llevé a los niños a comer a su restaurante favorito y pasamos un rato en el centro comercial comprando algunas cosas. Cerca del anochecer volvimos a casa, tomaron un baño y cada uno se fue a su habitación mientras Sue y yo cenábamos; le comenté lo que había pasado en el colegio y se alegro de que Ethan fuera a tener ayuda extra para superar su forma de hablar, y después de conversar por un rato más nos fuimos a descansar.

El miércoles llegó rápidamente y ya estaba ansioso por ver cómo iba a tomar Ethan su terapia. Logré acomodar mi agenda para ir por ellos a la salida, gracias a Dios, Emm y Jazz era muy comprensibles cuando se trata de mis hijos y nunca ponían peros por no presentarme al trabajo.

―¡Papi, papi! Viniste por mí ―gritaba una sonriente Kim, mientras se acercaba corriendo.

―Si, mi amor, ¿cómo te fue?

―Muy bien, papi, la señorita Liza me está enseñando con que lápiz se dibuja mejor.

―Me alegro mucho, princesa.

―Bueno, vamos, que ya quiero llegar a dibujar más.

―No tan rápido, tenemos que esperar a que venga tu hermano.

―Pero él no estaba dibujando conmigo.

―No cariño, él estaba con otra señorita. Míralo, ahí viene.

―¡Hola, hermanito! ¿A ti también te enseñaron a dibujar?

―¡No! La señolita Bella estaba jugando conmigo, vielas que diveltido, decíamos muchas palablas.

―¿Y eso que tiene divertido?

―¡Mucho! La señolita Bella hacía calas muy diveltidas cuando decía las palablas.

―Me alegro que te gustara ir donde la señorita Bella.

―Si papi, me gusta mucho. ¿Puedo estál todos los días con ella?

―No, mi amor, todos los días vas a estar con Ángela, y un día a la semana vas a estar con Bella.

―¡No, papi, yo quielo il todos los días!

―Pero no se puede, hijo.

―Entonces ya no me gusta la señolita Bella, ya no quielo estál con ella.

―No te pongas así, mi amor.

―Está bien, papá.

Con un Ethan serio y una Kim en las nubes, nos dirigimos de vuelta a nuestra casa. Al estacionar vi un coche conocido, pero no les dije nada para que tuvieran una sorpresa.

―¡Tía Ali! ―saludó Kim a una embarazada Alice, que estaba acomodada en el sillón.

―¡Hola, mi princesa! ¿Cómo estás?

―Bien tía, hoy la señorita Liza me enseñó como dibujar.

―Que bueno, mi amor, me alegro mucho.

―¿Tía, y el tío Jazz no viene?

―Más tarde llega, princesa. Y mi príncipe, ¿por qué no me saluda?

―¡Hola, tía Alice!

―¿Qué le pasa a mi pequeño? ¿Por qué estás serio?

―Ya no soy tu plíncipe, polque tienes un bebé en la panza.

―Como dices eso, mi amor, tú siempre serás mi príncipe. Además, eso vine a contarles, la tía tiene una bebita aquí en la pancita.

―¿Voy a tener una primita?

―Sí, cariño, tu tío Jazz y yo vamos a tener una princesita.

―¡Si! Voy a tener con quien jugar ―gritó emocionada mi hija, mientras hacía su baile de la victoria.

―¿Eso quiele decil que yo selé tu plincipe?

―Claro que si, siempre serás mi príncipe. Aunque el tío Jazz y yo tengamos muchos, muchos hijos.

―Te quelo, tía.

―Yo también te quiero, mi príncipe.

―Bueno, chicos, creo que ya hablaron suficiente con su tía, es hora de lavarse las manos y cambiarse de ropa.

―¡Sí, papi! ―contestaron mis dos tesoros mientras se dirigían a sus habitaciones.

―Ahora es mi turno de felicitarte, ¿así que voy a ser tío de una hermosa niña?

―Sí, hoy lo confirmamos, aunque yo estaba segura, Jazz quería salir de dudas. Como si yo fuera a fallar, sabes que eso nunca pasa. Pero cambiando de tema, ahora que no están los niños, veo a Ethan más retraído que de costumbre, ¿pasa algo?

―Ha estado así desde que entró al colegio, parece ser que es por su problema de pronunciación.

―Pues, tenemos que solucionar eso.

―Ya estoy en ello, hoy inició terapia con la especialista en lenguaje de su escuela, la señorita Bella, que por cierto le ha caído muy bien; esperemos siga así.

―Mmm… Bella, ese nombre… Algo me dice que no va a ser sólo la terapista de mi sobrino.

―No empieces con tus premoniciones, enana, ya lo hemos hablado. Aparte, entre el trabajo y los niños, no tengo tiempo para nada más.

―Eso tendremos que solucionarlo.

―Ya, Alice, por favor no insistas en ese tema.

―Acuérdate de mi hermanito, se aproximan cambios en tu vida.

―Sí, claro madame Whitlock, esperaré sentado.

―Ya verás, ya verás.

Pasamos el resto de la tarde entre conversaciones y risas, cuando estaba por caer la noche llegó un emocionado Jasper con el primer vestidito rosa de mi sobrina. Era diminuto con una faldita volada, con detalles en flores moradas y de solo imaginar a mi sobrina con el puesto, ya tenía ganas de que naciera. Pasada la cena, Jazz y Alice partieron porque, según sus palabras, tenían que ir a celebrar que iban a tener una niña. Cuando pasé a arropar a mis hijos, encontré a un Ethan pensativo.

―¿Qué pasa campeón, sigues preocupado por tu tía?

―No, pa, ya sé que siemple selé su plíncipe, estaba pensando en otla cosa.

―¿Y en qué cosa estabas pensando?

―En si tú nos llevaste en la pancita a mi helmanita y a mí, como la tía Alice.

―No, mi amor, los hombres no podemos tener bebés en la pancita.

―Entonces, ¿de cuál pancita salimos yo y Kim?

―Primero, recuerda que se dice Kim y yo, y ustedes salieron de la pancita de una señora.

―¿Y dónde está esa señola?

―Ella se tuvo que ir.

―¿Y va a leglesal?

―No lo creo, es muy difícil.

―Bueno, está bien, buenas noches pa.

―Buenas noches, mi amor.

Sabía que algún día llegarían las preguntas de mis hijos por su madre, pero el oírlo de su boca hacia que mi temor creciera mucho más. ¿Qué va a pasar cuando una respuesta tan simple no les baste? Espero que ese día tarde mucho en llegar, porque es un dolor que quiero evitarles.

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¡Hola Chicas!

¿Como están? Aca les traigo un nuevo capitulo, espero les guste, se que tal vez esperan que ya aparezca Bella, pero recordemos que la vida de Edward gira entorno a sus hijos asi que debemos tener un poquito de paciencia aunque no tardará mucho en aparecer.

Muchas, muchas, muchas gracias a todas las que han dejado sus reviews, alertas y favoritos no saben cuanta ilusión me han dado, usualmente dejo el nombre de todas las que me agregan o escriben pero gracias a que ustedes son tan hermosas y han aceptado tan bien la historia, son muchos los nombres que deberia dejar y creo que es un poco cansado de ver, asi que solo puedo decirles MUCHISIMAS GRACIAS.

Todas aquellas que quieran honrarme con un review se los agradezco y dentro de mis posibilidades los estare contestanto.

Espero seguir contando con su apoyo y comentarios

Besos

Yas