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Disclaimer:

LAS TORTUGAS NINJA

no me pertenecen,

más bien mi corazón le pertenece a Leo.

Yo soy fan de las tortugas desde los 6 años,

y es por este amor de fan que escribo y no para ganar dinero.

Este fanfiction es un torpe intento por escribir algo sobre la nueva versión de mi héroe y compañía.

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UNA FIESTA DE SUSTOS Y SORPRESAS

- ¡GGGOOOAAARRRGGGG! –

Los estruendosos gruñidos le dicen a Miguel Ángel que el gusto le va a duran unos cuantos minutos nada más.

- ¡AAAHHH! – y grita de terror.

Rápidamente, y haciéndose a la idea de que va a pasar lo peor, Donatelo toma la mano de Abril.

- Abril. Hay algo que tengo que decirte. –

Abril le mira diciéndole con la mirada: "¿No puede esperar?".

Leonardo, por su parte, toma la mano de Karai y la aferra.

- Gomen nasai. –

Se disculpa porque por su culpa, morirá en ese lugar.

- No te disculpes, Leo. Fue una noche muy divertida. - ella afirma un poco más fuerte la mano de Leonardo, y ambos se miran.

- ¡Hay algo que debo decirte, Abril! – a Donatelo le gana la desesperación porque Abril no le ha preguntado qué es lo que quiere decirle.

(Así como Doni ha previsto las preguntas y las respuestas para cuando le pida a Abril salir con él, también ha previsto un sinfín de situaciones y el modo en el que él, finalmente, le dice: Me gustas.)

(Y el supuesto de estar a punto de morir a manos de monstruosos mutantes, es la número 5225)

- ¡No puede ser en otro momento! –

Pero Abril sigue sin poner esos ojitos de borreguito a medio morir que Doni ha imaginado en su abrumadora mente.

Donatelo se desespera porque no hay tiempo para reajustar las imágenes en su mente.

Encuentra el valor que no ha hallado en 26 capítulos que es lo que ha durado la primer temporada, y detiene a Abril por los hombros…

- Abril. – dice Donatelo con nervios en su voz.

¡Y…!

Y Karai se aproxima más a la cara de Leonardo, y Leonardo se sorprende por estar aproximándose demasiado a su espacio personal; sus mejillas se ponen rojas, rojas, y…

¡Y…!

- Abril… - susurra Donatelo, ahora con una sutil determinación que titila en sus ojos color carmesí.

¡Y…!

Y Karai ha traspasado el límite permitido del espacio personal de Leonardo, preguntándose por qué demonios quiere besarlo.

¡Y…!

Y Miguel Ángel se da cuenta que Donatelo no va a morir solo, y Leonardo tampoco va a morir solo, y él si va a morir solo, así que abraza a Rafael.

Rafael va a protestar porque lo ha abrazado como niño asustado, pero no le dice nada. Se da cuenta de la tristeza de su hermanito, y lo abraza.

Y mientras tanto…

Donatelo, con delicadeza, se acerca un poco más a Abril, para susurrarle a ella y nada más a ella, esas palabras que son tan urgentes; y Abril está más y más confundida.

Los labios de Karai se acercan más y más al rostro de Leonardo, y Leonardo se sonroja más y más…

¡Y…!

- ¡Esperen! –

Una voz fuerte se oye de repente.

Las chicas, las tortugas y los otros mutantes giran la cabeza para ver quién ha hablado.

Van acercándose: un chico de cabello negro y que está disfrazado de arquero; una chica de cabello castaño claro y que está disfrazada de ladrona; y otra chica, de cabello blanco, disfrazada de maga.

Abril aprovecha está distracción para apartarse de Donatelo; y Rafael de Miguel Ángel; y aunque no queriendo, Karai de Leonardo.

- Si dejan a estos chicos en paz, – dice el Arquero – nosotros les daremos los dulces que quieren. –

Los mutantes se miran unos a otros y asienten; se aproximan a los recién llegados.

- ¿Quiénes son? – pregunta Rafael.

- No lo sé, - dice Abril – pero estaban en la fiesta. –

Las chicas y las tortugas miran que eso chicos no traen armas consigo.

- Deben tener algún plan. – dice Leonardo, esperando que así sea.

- Si les va a dar dulces… – dice Miguel Ángel, esperando que así sea - ¡yo también quiero dulces! - y va detrás de los mutantes terroríficos.

(Pasado el susto, es el Mikey de siempre.)

- ¡Mikey! – lo reprende Leonardo, pero como no le hace caso (ya debería estar acostumbrado), va tras él.

Y los demás también.

Los enormes monstruos quedan frente a las dos chicas y el chico.

- Extiendan las manos. – les pide el chico.

Obedecen.

El chico lleva una mano a su espalda, lo que les da mucha desconfianza a los monstruos; ciñen sus sienes.

- Tranquilos. Sólo voy a… sacar esto. –

El chico les muestra una vara.

Abril, Karai y las tortugas llegan a tiempo para ver qué es lo que va a hacer el Arquero.

El chico sostiene la vara en lo alto y comienza a agitarla de una manera muy curiosa…

- Bibbidi Bobbidi Boo. Si dulces quieres tú, sólo tienes que decir "Cool". –

… acompañada con curiosas palabras.

- ¡COOL! – exclaman ansiosos los monstruos.

- ¡COOL! – y también Miguel Ángel.

De la nada, en las manos extendidas, aparecen bolsas enormes y repletas de deliciosos caramelos de todas las formas, colores y sabores.

- ¡Wow! –

Y no podía ser para menos el asombro de los presentes.

Y del asombro, los mutantes terroríficos pasan a la inmensa alegría que borbotea de sus ojos.

- Gracias. – muy terroríficos sí, pero hasta eso tienen modales y agradecen por el obsequio.

Ya que tienen lo que querían, se van tranquilamente.

- ¡Sí! – Miguel Ángel también tiene una enorme bolsa repleta de dulces, pero se olvida de los buenos modales, y se apresura a tomar un rico caramelo.

- ¿Cómo hiciste aparecer de la nada todos esos caramelos? –pregunta Donatelo bastante sorprendido.

- Con magia.- responde el chico.

- ¡Imposible! – le contradice el Cerebrito.

- Esperen...- se interpone Leonardo porque ya sabe cómo se puede enfrascar Donatelo en ese tipo de discusiones sobre lo lógico y lo ilógico - ¿Ustedes son brujos? –

Los tres chicos no responden, se limitan a sonreír (las chicas también sacan unas varas), y agitan las varitas.

Abril, Karai y las tortugas (excepto Miguel Ángel porque está entretenido con un caramelo) miran hipnotizados cómo las varitas empiezan a sacar chispas.

Entonces, el polvo brillante es espolvoreado sobre los tres chicos misteriosos, y cambian de atuendo.

Vestidos todos de color violeta: las chicas traen un bonito vestido, medias rayadas y botas hasta la rodilla; el chico trae una elegante camisa, saco y pantalón; y sobre la cabeza, traen un largo sombrero puntiagudo.

Los espectadores se quedan sin habla.

Miguel Ángel, aunque está bien entretenido, percibe un cambio en el ambiente, y voltea a ver,

Entonces….

- ¡AAAAAAAAHHHHH! – grita como jamás ha gritado en su vida; por la impresión, suelta la bolsa de dulces.

Los otros se dejan contagiar por la histeria de Miguel Ángel, y también gritan como locos, menos Karai; se abrazan unos a otros, y Karai no puede evitar quedar en medio del apretado abrazo colectivo.

- ¡AAAAAAAAHHHHH! –

(Karai tiene una cara de "¿qué les pasa?").

- ¡AAAAAAAAHHHHH! – pero los otros no dejan de gritar.

Después de que se les acaba el aire de los pulmones, toman aire pero para echar a correr. Corren y corren hasta llegar donde el Shellraider está estacionado, que en cuanto Leonardo se sienta al volante, "va que vuela".

En el patio sólo quedan los tres brujos.

- Bien. – dice Li, la chica de cabello castaño claro – Ya hicimos nuestra buena obra del día… ¡Ahora vamos a pedir Dulce o Travesura! –

- ¡Vamos! – dice Lou, el chico de cabello negro, también animado porque la Noche de Brujas aún no acaba.

- O mejor – se corrige Li – nos saltamos la parte de pedir los dulces y vamos directo a hacer travesuras. –

- Mejor. – la secunda Lou.

- Pero… - dice Yun, la chica de cabello blanco – ¿Quién va a limpiar este desastre? –

Sus dos amigos miran al alrededor.

Es el total desastre.

- Una auténtica película de horror. – dice Lou.

- Bueno… - dice Li tranquilamente – Será nuestra segunda buena obra del día. –

A pesar de que los brujos tienen una mala reputación, estos tres brujitos se disponen a levantar el desastre y a consolar a los asustados dueños, que deben estar ocultos en alguna parte.

Y en alguna parte…

- No vuelves a hacer una fiesta en la casa en lo que te resta de vida. –

El pobre chico que organizó la fiesta está siendo regañado, por enésima vez.

- Que sean tres obras buenas del día ; )

Dice Li al entrar en la habitación, con sigilo, en la que están escondidos el padre, la madre y el desconsolado adolescente.

.oOo.

Gomen nasai.

Me colé en el fic, pero nomás tantito.

Hay epílogo.

Muchas gracias por leer y por tus comentarios.

^.^