Capítulo beteado por Leticia Eugenia, Betas FFAD

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Los personajes de la Saga Crepúsculo le pertenecen a Stephenie Meyer, la trama y cualquier personaje fuera de la saga es de mi autoría.

POR FAVOR LEER LA NOTA AL FINAL

Papá por elección.

Capítulo 6

Besos era el tema de moda en mis hijos, pese a que Kim tuvo su charla privada conmigo, no implicó que luego no le contara a su hermano lo que había visto, por suerte pude interceptar la información antes de que llegara a más oídos, no quería que hicieran un alboroto por un simple beso. Pero aún así cada que podían hacían alguna pregunta sobre el tema, esta noche no fue la excepción y me bombardearon a la hora de dormir.

―Papi, dice Kim que ella vio tu lengua jugando con la de la señora Tanya, ¿así es como uno tiene que besar?.

―Mmm, pues hay varias formas de besar, mi amor.

―¿Entonces cual fue la forma en que la besaste a ella?

―Eh… por que mejor no me cuentas que tal el futbol.

―No, papi, dime por favor, yo quiero saber cómo besar.

―No te preocupes, mi amor, cuando seas grande aprenderás.

―¡No pa, yo quiero aprender ahora!

―No, campeón, este no es momento de aprender, es momento de dormir, así que buenas noches, que descanses.

―Uuuyyy está bien, buenas noches, te quiero mucho.

―Yo también, mi ángel.

Para mi alegría ese día Kim no había sacado el tema pero no podía cantar victoria, sabía que como con otros temas en los que se habían interesado mis hijos, les iba a durar por varios días ya que dos semanas no es tiempo suficiente para satisfacer toda su curiosidad y no podía más que tranquilizarme y tratar de solucionar sus dudas.

Al día siguiente dejé a mis hijos en el colegio y me dirigí a la casa de Tanya, hoy concluíamos la obra y quería verificar todos los detalles. Desde que estacioné examiné la primera impresión que daba la estructura y era magnifica, al frente no se le cambió mucho pero al ingresar a la sala principal se notaban las modificaciones: los techos de doble altura, los amplios espacios enlazados entre si y, sobre todo, llamando la atención, la luminosidad que entraba por los grandes ventanales y recorrían la vivienda de un lado a otro. Me disponía a ver las demás plantas cuando oí que me llamaban del despacho.

―¡Hola, Tanya! ¿Qué tal? ―la saludé mientras me acercaba a sus labios, durante estos días era natural que esto ocurriera, los primeros días era ella la que lo buscaba, pero ahora yo trataba de tomar la iniciativa.

―¡Hola, Eddie! Bien, aunque extrañándote, ayer en la noche tenía muchas ganas de tenerte a mi lado.

―Ya lo hemos hablado, mi prioridad son mis niños, te ofrecí ir a mi casa pero no quisiste.

―Y en tu casa iba a poder hacer lo que quiero, ¿no verdad? Entiende que quiero estar a solas contigo, quiero poder besarte libremente y tomar tu cuerpo como tanto lo anhelo.

―Tanya, por favor, te dije que tengo que llevar las cosas con calma, mis hijos están primero.

―Sí, ¿pero y yo? ¿Qué pasa conmigo? ¿Con mis necesidades? ¿Es que acaso quieres que busque a otro?

―Disculpa pero yo he sido claro contigo, mi prioridad son mis hijos, aparte, me parece que llevamos muy poco para que me vengas con reclamos. Tu y yo no tenemos nada y si quieres buscar a otro que satisfaga tus necesidades estas en todo tu derecho, por mi no hay problema.

―No, Eddie, como se te ocurre, tú me gustas mucho; solo quiero que me des un poco de tu tiempo. Sé que los niños están primero, pero podríamos salir un día, para así conocernos más a fondo.

―Bueno, tienes razón, tenemos que conocernos mejor pero en eso también van incluidos mis hijos.

―Claro, entiendo, tus hijos, pero primero solo, ¿qué te parece este sábado?

―Veré que puedo hacer, ya que Sue tiene libre los fines de semana.

―Vamos, vas a ver que no te vas a arrepentir, la pasaremos muy bien.

―Está bien, pero por ahora vamos para hacerte la entrega oficial del trabajo y concluir con esto.

Terminar con el proyecto de Tanya era un alivio, tener que estar yendo a la obra todos los días aparte de ser agotador me quitaba mucho tiempo y tenía que ponerme al día con todos los demás detalles, es por eso que el resto de la semana se me pasó volando y cuando me enteré ya era sábado y no había organizado nada para poder salir con Tanya; y si ya no la iba a seguir viéndola en la obra pues tendría que sacar tiempo para compartir con ella pero eso va a implicar dar explicaciones y es lo que menos quiero, pero, ¿a quién le pido ayuda entonces? Solo había una solución.

―¿Papá?

―Hola, Edward, madrugaste hoy. Dime, ¿a que debo tu llamada?

―Necesito pedirte un favor, ¿crees que esta noche puedan cuidar a Ethan y Kim?.

―Claro, hijo, no hay problema, ¿pero porque me llamas a mí y no a tu madre?

―Porque sabes cómo es ella y no quiero tener que dar explicaciones papá.

―Por mí no hay problema, pero dime, ¿a qué hora paso por ellos o los dejarás en casa?

―¿Crees que sea muy difícil para ti recogerlos en su práctica?

―Para nada, hijo, nos vemos ahí.

―Gracias, papá, nos vemos.

Ya solucionado esto me dediqué a mis actividades de los sábados, eso quiere decir, levantar a mis hijos prepararles el desayuno y posteriormente ver caricaturas con ellos. Mientras ellos estaban absortos con sus dibujos animados yo analizaba mi casa y de nuevo agradecía el milagro que es Sue en nuestras vidas, sin ella no tendría estos días de tranquilidad sin nada que hacer para que mi hogar esté más que presentable, mi vida sería un desastre sin ella y eso me lleva a pensar, ¿qué pasaría si llegara a tener una pareja? ¿Se llevaría bien con Sue? De seguro tiene que llevarse bien con ella porque siempre será parte de nuestras vidas. Así que una persona más que agregar al paquete Cullen que debe aceptar mi futura pareja.

―¡Papi, papi! Te estamos hablando, ¿en qué piensas?

―Perdón, campeón, estaba pensando en varias cosas, ¿me decían?

―Kim y yo queremos que Bella venga al centro comercial con nosotros después de la práctica.

―Hoy no puedo chicos, tengo un compromiso y después de la práctica ustedes se irán a la casa de sus abuelos.

―¡SI! Vamos a ir a la casa de los abuelos

―¿Vamos a dormir allá, papi?

―Sí, princesa, ustedes se quedaran con los abuelos esta noche.

―Pero, ¿y tu no, papi?

―No, campeón, yo me quedaré en la casa.

―¿Y por qué no vas con nosotros?

―Porque voy a salir con Tanya.

―¿Y la vas a besar de nuevo?

―No sé, Kim.

―Papi, mi hermana y yo queremos que beses a Bella para que te guste ella.

―Ya hemos hablado de eso, no puedo besar a Bella.

―¡Si no besas a Bella no quiero que beses a Tanya, ella no me gusta!

―Pero, campeón, no le has dado una oportunidad a Tanya para ser tu amiga como lo has hecho con Bella.

―No, papá, ella no me gusta y no la voy a besar para que me guste.

―Bueno, no quiero hablar más del tema, hoy duermen con sus abuelos. Vamos a comer y a prepararse para la práctica.

Era la primera vez que tenía una polémica con mis hijos, pero no puedo dejar que ellos decidan con quien estoy y con quien no, ya elegí darme una oportunidad con Tanya y lo voy a hacer aunque ellos no estén de acuerdo, algo que me dejaron muy claro al no dirigirme la palabra mientras comían, camino a las practicas y por último cuando se fueron con mis papás luego de un simple hasta luego. Esta situación no me gustó para nada y estuve tentado a cancelar mi salida pero al final desistí, si lo hacía era darles la razón y las cosas no podían ser así y por lo que ahora me encuentro a punto de llamar a la puerta de Tanya para iniciar la noche.

―¡Eddie, llegaste! ―me recibió con un beso una radiante Tanya enfundada en un vestido rojo ceñido al cuerpo, con una abertura a media pierna y un escote tan prolongado que dejaba muy poco a la imaginación, no negaré que su cuerpo lucía muy bien pero no es el atuendo que yo hubiera preferido.

―Claro, Tanya, que guapa estás. ¿Nos vamos?

―¿No vas a pasar a tomarte algo?

―Tal vez más tarde, vamos que tenemos reservación a las ocho en punto.

―Bien.

Como todo un caballero le ayudé a subir al auto y luego en medio de una charla amena nos dirigimos al restaurante.

―¿El Canlis, Eddie?

―Sí, ¿por qué? ¿No te gusta?

―¡Me encanta! Pero hay que hacer reservación por lo menos con un mes de anticipación, ¿cómo lo conseguiste?

―Nuestra empresa fue la que hizo las remodelaciones del ala nueva, así que tengo buen trato con el dueño.

―Ay, Eddie, eres genial. Vamos, me muero por comer aquí.

Ingresamos en la lujosa recepción, donde una coqueta Lauren me saludó.

―Señor Cullen, que gusto tenerle por aquí, ¿una cena de negocios?

―No, lindura, Edward viene conmigo como pareja.

―Disculpe señora.

―Lauren, nos puedes indicar cuál es nuestra mesa por favor.

―Claro, señor Cullen, sígame por favor.

El local se encontraba igual de impresionante que siempre y tuve una grata sensación cuando noté que el lado de la remodelación era el más cotizado, pero lo comprendía, tenía unas vistas preciosas y muy románticas, todo era ideal para una excelente cita. A medida que avanzaba la velada fui descubriendo fascinantes gustos y características que tengo en común con Tanya que me llenaban de alegría, pero también iba notando profundas pero salvables diferencias.

El reloj corría por momentos y se detenía otros, hasta que finalmente llegó el momento de partir. Las ansias bullían dentro de mí pues sabía que era lo que Tanya deseaba aunque me sentía como un adolescente ante su primera vez, tengo tanto de no estar con una mujer que es casi como si fuera virgen de nuevo; por eso opté por estar en un lugar seguro y tranquilo para mí, mi casa.

―¿Te apetece tomar una copa en mi casa?

―Claro, Eddie, me encantaría, pero sabes que no quiero solo una copa.

―Si claro, vamos, te muestro mi casa.

Mientras subíamos por el ascensor iniciaron los besos, nuestras manos bailaban por ambos cuerpos y sentía que mi temor empezaba a desaparecer. Nos encontrábamos en la puerta de mi casa y no podría esperar el momento de entrar, cuando al fin logré abrir la puerta e ingresamos entre besos al salón pasó lo inesperable.

―¡PAPI! ―brinqué tanto por el grito que dieron mis hijos y por la situación en que me encontraba, como pude traté de ocultar mi erección y me volví ante ellos.

―Hola, mis preciosos, ¿qué hacen acá?

―Nos trajo el abuelo.

―¡Hola! Mucho gusto señora, Carlisle Cullen.

―Tanya, este es mi papá, papá te presento a Tanya, una amiga.

―Si, amiga, ya veo, pero bueno, perdón que nos encuentren aquí pero los niños dijeron que no podían dormir en mi casa, que necesitaban sus camas y ya que tenemos una copia de las llaves no vi ningún problema en venir a pasar la noche con ellos.

―Claro, papá no hay problema, ¿te quedas a dormir o vas a casa?

―No, ya que estás aquí prefiero ir a acompañar a Esme.

―Pero, abue, yo quiero que estés más con nosotros.

―Mi muñequita hermosa, ya vino tu papi y tu abue Esme estará sola y triste, tengo que ir a acompañarla.

―Bueno, pero otro día te quedas con nosotros, ¿si?

―Por supuesto, mi amor, ahora un beso al abuelo para irme.

Siempre me encantaba ver el amor que se profesan mis hijos con sus abuelos, el ver a papá abrazarlos y susurrarles cuanto los ama me llega al corazón, pero luego de ver esta escena tan especial había algo que tenía que aclarar urgentemente.

―Tanya, ¿te importaría quedarte un momento con los niños para acompañar a mi padre al auto?

―Claro que no, Eddie, ve aquí te espero.

Bajamos al estacionamiento y las miradas de mi padre no se dejaron esperar.

―Hijo, sé que eres adulto y responsable de tus actos, pero, ¿estás seguro de que esta mujer vale la pena?

―¿Pero por qué me dices eso?

―No sé, hay algo en ella que no me gusta, llámalo intuición pero esa mujer no me gusta.

―Tranquilo, apenas estoy pensando en darme una oportunidad, así que esperemos a ver que pasa.

―Bueno, hijo, te repito, eres mayor para tomar tus decisiones, sólo te pido que tengas cuidado.

―Gracias, papá, me cuidaré y por favor no comentes nada con mamá, no quiero que hagan esto más grande.

―Claro hombre, lo que menos necesitamos es a tu mamá de casamentera.

―Gracias, pa, buenas noches.

―Buenas noches.

Mientras me acercaba a mi casa las palabras de mi padre rondaban por mi mente, él siempre ha sido muy acertado al juzgar a las personas y su advertencia no podía dejarla pasar, estaba a punto de abrir de nuevo la puerta cuando escuché una discusión.

―¡HE DICHO QUE SE CALLEN!

―No, usted no es nadie para hablarle así a mi hermana ni a mí.

―¡YO LES HABLO COMO SE ME DÉ LA GANA!

―No tiene derecho de hacer llorar a mi hermana, yo la voy a defender.

―¡NO TE ATREVAS A TOCARME, MOCOSO!

―¿Pero qué demonios pasa aquí?

―Eddie, cariño, no sé que les pasa a los niños, se pusieron agresivos, querían golpearme.

―Eso no es cierto, papi, la señora Tanya se puso a gritarle a Kim y la hizo llorar.

―No digas mentiras niño ―contradijo Tanya entre lágrimas―, no sé porque me quieren hacerme quedar mal ante su papá.

―Tanya, por favor, déjame aclarar esto con los niños, si prefieres te llamo un taxi que te lleve a tu casa.

―No hace falta, Eddie, hablamos luego ―se acercó a darme un beso pero por respeto a mis hijos me retiré, eso la hizo enfurecer más―. Adiós Edward, esperaré tu llamada.

Necesitaba urgentemente calmar mi temperamento, así que envíe a mis niños a sus cuartos, pronto hablaría con ellos. Después de tomar un whisky y tratar de despejar mi mente fui primero a hablar con Kim, luego con Ethan y los dos me dieron la misma versión: Kim le pidió a Tanya no besarme más y ella arremetió contra la niña, eso es algo que no puedo permitir y creo que lo mejor es cortar por lo sano con esto, definitivamente mi papá no se equivocó y es mejor dejar pasar la oportunidad con ella, con esta resolución me fui a la cama.

POV BELLA

― Ethan, amor, ¿qué haces aquí solo?

―No se, Bella, no se que se hizo papi, quiero estar con él.

―Tranquilo, amor yo te llevaré a tu casa.

Entramos en un hogar que imaginé mil veces pero nunca logré una imagen tan exquisita. había una sala hermosa con muebles de cuero blancos que rodeaba la pared con una vista a un jardín, Ethan me dirigió a su habitación y era muy hermosa, del tamaño de mi casa, muy ordenada y con una foto mía en su mesita de noche, como estábamos a finales del verano el sol alumbraba con una luz tenue que entraba por la ventana, dándole un toque mágico a aquella especial habitación. Mientras acariciaba la cabeza del niño se quedó dormido abrazado a mí y decidí dejarlo en la habitación para que descansara y esperé a que Edward apareciera, estaba admirando una hermosa pintura de un paisaje cuando por el reflejo lo vi entrar, en un momento de incertidumbre sentí vergüenza de que me encontrara en su casa sin ser invitada, pero este sentimiento pasó cuando con esa voz dulce y sensual solo pronunció una palabra: "Bella". En ese momento mis movimientos se volvieron torpes, traté de acercarme a él pero trastabillé y los botones frontales de mi vestido se desabrocharon. El me miró a los ojos y lo que vi en ellos hizo que me derritiera, mis rodillas me temblaban, con su melodiosa voz me dijo que me había esperado todo este tiempo, que sintiera lo duro que estaba por mí. Me tomó contra la pared y me quitó el vestido, tomó entre sus dientes mi ropa interior y la deslizó hasta quitarla; me besó con mucha suavidad pero a la vez con pasión, soltó mi moño y acarició mi cabellera, yo sentía que no podía respirar.

Después se acercó a mi e instintivamente mis piernas rodearon su pelvis y me penetró, no sé en qué momento se había desnudado pero fue la sensación más embriagadora de mi vida, sentí cada centímetro de su masculinidad dentro de mí. Sus embestidas eran duras y constantes hasta que me llevaron al orgasmo más exquisito de mi vida, él siguió penetrándome con fuerza, me gritaba que me amaba, que nadie lo había saciado como yo y que no había otra mujer para él mientras seguía embistiéndome con fuerza hasta que sentí mi segundo orgasmo abarcarme por completo y me dejé llevar, él lo hizo conmigo susurrando mi nombre y luego de controlar un poco nuestras respiraciones me dirigió a su habitación que era tan pulcra y bella como la de Ethan; me depositó en la cama y dándome un beso me pidió que descansara y así lo hice, caí en un sueño profundo hasta que me desperté sobresaltada y me di cuenta que nuevamente había soñado con Edward Cullen.

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¡Hola Chicas!

¿Como están? Quiero disculparme por el retraso, hubo un pequeño problema con el capítulo pero mi super beta logro solucionarlo en tiempo record, para las que me lo han pedido aca hay un pequeño POV Bella, la verdad se me esta haciendo dificil hacer los caps desde el punto de vista de ella pero hago todo lo posible para que queden lo mejor para ustedes.

Quiero agradecerles por la aceptacion que le han dado a la historia, no me puedo creer que ya llevemos 111 reviews, Eli eres la que me envio el review 100 y tenia pensado un adelanto especial para la que lo fuera pero como no tienes cuenta lo no pude hacer, de verdad de corazon a todas muchas gracias por sus reviews, alertas y favoritos y espero me sigan acompañando con la historia

Todas aquellas que quieran honrarme con un review se los agradezco y dentro de mis posibilidades los estare contestanto.

Espero seguir contando con su apoyo y comentarios

Besos

Yas