Capítulo beteado por Leticia Eugenia, Betas FFAD

www facebook com / groups / betasffaddiction

Los personajes de la Saga Crepúsculo le pertenecen a Stephenie Meyer, la trama y cualquier personaje fuera de la saga es de mi autoría.

Papá por elección.

Capítulo 8

Favor leer nota al final

POV BELLA

Me encontraba en una amena charla con Jake, Leah y Seth cuando los vi aproximarse, ¿cómo es posible que esas dos criaturas se hayan robado mi corazón? Aunque trabaje rodeada de niños, este par han marcado mi vida; aún recuerdo el primer momento en que Ethan llegó a mi despacho con su timidez y su problema de habla y ver como ha cambiado me llena de alegría. Por otro lado la hermosa Kim, con sus salidas me tiene cautivada, siempre pensé que con los niños que están a mi alrededor tenía suficiente, la vida se te puede ir en un segundo y yo no iba a tener hijos si no estaba segura de estar con el padre para siempre.

Pero desde que conozco a mis amados gemelos me he dado cuenta que quiero tener mis propios niños, claro que si estos preciosos pudieran ser míos sería lo ideal, los adoro por sobre todas las cosas y es que no solo ellos me tienen cautivada, su papá hace estragos en mí. La forma en que trata a sus hijos y el salir adelante solo con ellos se ha ganado mi admiración, y para completarlo su cuerpo sexy con ese abdomen que te invita a lamerlo y ese cabello de recién follado hace que mi libido se vea severamente afectado cada vez que lo tengo cerca; y no es que yo sea de esas que se le lanza al primer par de pantalones que ven, por el contrario soy muy selectiva y puedo contar con menos de una mano los hombres con los que he estado, pero Edward es la excepción a todo.

¿Cómo es posible que esté fantaseando con el papá de unos de mis niños? Por más que he tratado de evitarlo no lo consigo y mi buen amigo azulito es el que ha tenido que mitigar mi ansiedad, sé que el sugerirle unir a los chicos a las prácticas fue un egoísmo de una mi parte pero quería tener más trato con los pequeños que el estrictamente relacionado con el colegio, lo que no tuve en cuenta era que al verlos también estaría viendo a su papá cada sábado, y lo peor de todo, es que aunque nos estemos viendo en otro ámbito, no veo que Edward dé alguna señal de interés hacia mi. Y aunque este hombre me vuelva loca, no me veo capaz de ser como la silicona con patas que vino a buscarlo y besuquearlo el otro día. No me voy a rebajar a ser una más detrás de él, sin embargo si Edward me da alguna señal de que le atraigo la aprovecharé sin dudarlo. Mientras me encontraba perdida en mis pensamientos Jake inició la mini reunión con los padres.

―Bueno se preguntaran por qué los reuní hoy antes. Pues sencillo, tengo algo muy importante que comentarles, el otro fin de semana nos casamos ―comentó un sonriente Jake de la mano de una pletórica Leah, no sé por qué en ese momento volví a ver a Edward, bueno si lo sé, siempre que está cerca no puedo quitar los ojos de su exquisita cara y su hermoso cuerpo. Noté que se veía decaído, perdido en sus pensamientos, instintivamente quise ir a consolarlo pero me mantuve en mi lugar detallándolo mientras las felicitaciones a los novios no se hacían esperar. Vi como poco a poco un entendimiento llegó a su rostro levantando la vista hacia donde se encontraba la feliz pareja y una leve sonrisa se formó en sus hermosas facciones, luego de que Jake terminara de explicar lo necesario iniciamos las prácticas, me extrañó ver que tanto Kim como Ethan no se acercaban a los calentamientos pero no podía dejar a todas las niñas para ver que les pasaba, vi a Edward acercarse y hablar con Seth y luego separarse para hablar con Kim; cuando noté que se acercaban a mi traté de aparentar que no los estaba viendo hasta que mi traviesa llegó dando saltos hasta donde me encontraba.

―¡Hola, Bella!

―¡Hola, preciosa!¿No piensas entrenar hoy?

―Sí, ya voy solo quiero saber una cosa, ¿tienes novio?

―No, Kim.

―¿Estás segura que no tienes novio, ni nadie que te bese? ―terminaba de preguntarme esto cuando su guapísimo padre se acercó.

―Te puedo asegurar que no tengo novio ―confirme eso sin detallar lo de los besos, sería una mentirosa si le dijera que nadie me besa, obvio ella no debe de saber mis detalles.

―¡SÍ! Entonces si puede ser.

―¿Qué puede ser, preciosa? ―algo me dice que esta niña tiene información que a mí me interesa.

―Kim, cariño, creo que es hora de que vayas a calentar.

―Si pa, ya voy, adiós ―y con esto se fue mi posibilidad de averiguar más.

Vi a Edward detallarme más del tiempo necesario y luego haciendo un gesto con la cabeza se dirigió a su auto. Si hay algo que pueda impacientarme es mi curiosidad y aquí hay algo que me estoy perdiendo y que tengo averiguar. Después del calentamiento y hacer unos cuantos giros y porras llegó el descanso y vi mi momento para saciar por lo menos una de mis necesidades.

―Kim, cariño, ¿puedes venir un momento?

―Claro, Bella.

―Preciosa, hace un rato dijiste que "entonces si puede ser", ¿a que te referías?

―¿Puedo contarte un secreto?

―Por supuesto, amor.

―Ethan y yo queremos que nuestro papá te bese.

―¿En serio? ¿Y eso por qué?

―Porque queremos que se gusten y estén juntos y felices, como tío oso y tía Rose.

―Pero amor, eso no es tan fácil.

―Si lo sé, pero papi me dijo que no podía besarte porque tienes novio ―instintivamente lleve mi mano a mi anillo de compromiso―; pero tú me dijiste que no tienes, entonces si se pueden besar.

―Pero no sabemos si tu papi quiere hacerlo.

―¡Sí, el si quiere!

―Bueno, Kim, creo que este es un tema de adultos y trataré de hablarlo con tu papi.

―¿De verdad lo hablaras con él?

―Si, mi amor.

―¡Yupiiiiiii! ―exclamó lanzando un puño al cielo.

Salió gritando de la alegría, aunque no sabía quien estaba más emocionada, si ella o yo. Me había dado una información muy valiosa y la iba a aprovechar, tenía que medir muy bien los pasos a seguir pero sabía que tenía una aliada que me ayudaría mucho. Terminada la práctica nos despedimos de todos los niños y me dirigí a mi apartamento, hoy tenía que celebrar, pero antes debía conseguir cierta información.

¿Hola?

―¡Hola, Alice! ¿Cómo estás? ¿Cómo está la preciosa Leslie?

¡Bella! Que bueno saludarte, todo bien, gracias. Amoldándonos a la vida de madre e hija, pero no puede haber nada mejor.

―Me imagino, pero debe de ser una experiencia extraordinaria.

Por supuesto, en algún momento la vivirás en carne propia.

―Ese momento está lejos todavía.

―Solo porque tu quieres, porque tienes miles de hombres detrás de ti.

―Miles, Al, ¿de verdad? No exageres, además, sabes que no me intereso en cualquiera.

Si lo sé, solo te interesas por el bruto de mi hermano que no se entera de nada. Pero no entiendo porque no quieres dar el primer paso.

―Alice, sabes que no voy a hacer mi movida frente a los niños, además, no sabemos si él me corresponde, acuérdate de la rubia silicona.

―Por ella ni te preocupes, ya es tema pasado

―¿Estás segura?

―Segurísima, tienes el campo libre.

―Pero, Al, ¿cómo lo voy a hacer si nunca nos vemos? Yo no voy a ir a tocar a su puerta

Eso se soluciona fácil, hoy hay noche de chicos, tu puedes llegar casualmente al mismo local.

―¿Lo dices en serio?

Por supuesto, tontita, no se a que hora exacta pero Edward llegará al New Moon para verse con los chicos, eso si, no digas nada de que yo te di el dato.

―Claro que no, muchas gracias y luego te cuento que tal.

Envié un mensaje a Alec pidiendo un SOS, él ya sabe lo que eso implica: salida grupal con final de parejas. Como de costumbre aceptó encantado y quedó en pasar a recogerme, puse especial esmero en prepararme esta noche porque quería estar radiante para él, quería hacerme notar, que se perdiera en mí como lo hago yo con él cada vez que lo veo. Me probé cada conjunto que se me pudo ocurrir: vestidos, leggings, faldas, blusones; de todo hasta que me decidí por mi mini preferida y un top verde con ajuste al cuello y escote de espalda profundo, dejé mi cabello suelto y me hice unos pequeños rizos para que le dieran más movilidad, por último me calcé mis hermosas botas. Estaba terminando de retocar mi maquillaje cuando llamaron a mi puerta, Alec había llegado.

Nos dirigimos al New Moon, era un club que ya conocía y en el que siempre me la pasaba súper bien y hoy no iba a ser la excepción, tenía motivación extra para celebrar: no le era indiferente a él bomboncito de Edward y puede ser que a partir de esta noche las cosas puedan cambiar entre nosotros. Tan solo al entrar vi el cuerpo escultural de Emm al lado del para nada menos guapo de Jazz, no sé que hacen este trio pero están buenísimos, de verdad que mis amigas han tenido mucha suerte al enganchar a esos hombres, porque aunque sea poco tiempo el que ha pasado, Alice y Rose se han vuelto mis amigas.

―¡Hola, chicos! ¿Qué tal?

―¡Belly, que bueno verte! ¿Cómo estás hermosa?

―Emm, deja tus piropos para tu esposa que conmigo no van.

―Pero, Belly, son de cariño, sabes que solo tengo ojos para Rosy.

―Sí, sí. Y cuéntenme, ¿que celebran que andan por aquí?

―Edward concluyó un plano para una beneficencia del hogar de huérfanos y había que celebrarlo.

―¿Pero cómo celebran solo ustedes? ¿Es que acaso Edward no lo hará?

―Sí, claro, él viene al rato ―explicó Jazz, viendo su reloj―. Aunque espero que no tarde mucho porque no quiero dejar sola a Alice por mucho tiempo.

―Tranquilo hombre, hoy es nuestra noche, Al está con Rose y los niños, nada va a pasar, ¿verdad que debemos aprovechar la noche, Belly?

―Claro, Emm, eso es lo que yo pretendo, ahora nos vemos, mis amigos me esperan.

Diciendo eso me dirigí a la mesa donde me aguardaba Alec, el grupo de hoy era amplio y variado, estaban Jane, quien suele ser la pareja de Alec, Angela, Ben, Mike, Jessica, Victoria y Bree.

―¡Hola! ¿Qué tal todos?

―Todo bien ―contentó una alegre Angela―, buscando divertimos como siempre.

―Pues perfecto, para eso estamos aquí.

Se acercó una hermosa chica con unos pechos más que falsos que sobresalían por el escote de su top, a tomar la orden de nuestras bebidas. Como era mi costumbre pedí una gaseosa, desde el accidente de mis padres no volví a consumir licor. Después de conversar un poco nos dispusimos a hacer lo que mejor sabemos: disfrutar en la pista de baile; estaba de lo más relajada bailando cuando sentí una mirada fija en mi, instintivamente supe de quien se trataba, mi cobrizo había llegado. Sin ningún disimulo volví mi vista hacia él, sonreí al saborear mi pronto éxito, no soy una lanzada pero esta noche pienso ser un poco más atrevida, no dejaría escapar mi oportunidad y ya que Edward está aquí vamos a iniciar. Poco a poco me acerqué a él para dar mi primer paso.

―¡Hola, Edward!

―¡Hola, Bella! Que agradable coincidencia.

― Sí, llegué hace un rato con unos amigos y vi a los tuyos, así que me acerqué a saludar y al preguntar por ti me dijeron que venías al rato, por eso te esperé.

―¿Me esperaste? ―obvio hombre, no ves que muero porque me notes.

― Sí, Kim me dijo que tenías una pregunta que hacerme y estoy lista para contestártela ―le comenté de la forma más sensual que pude, mientras tocaba su tonificado pecho y me acercaba hasta rozar lentamente sus labios en un breve beso, aunque se notaba que no entendía lo que pasaba, de inmediato me lo respondió―. Y si eso contesta tu pregunta, ven, vamos a bailar.

Gracias a mi buen amigo Alec, en el momento que nos acercamos a la pista una pieza bastante sensual empezó a sonar y con eso tuve el pretexto perfecto para tocar a Edward y sentir sus magnificas manos en mi cuerpo. De verdad no sabía que me pasaba, nunca había sido así, pero lo único en lo que podía pensar era en tener a Edward a mi lado y las palabras de mi papá; me dejé llevar por el ritmo de la música y la embriagante sensación de tenerlo cerca por un par de canciones, hasta que sin previo avisó me tomó del rostro y me besó. Era un beso demandante, uno que mostraba que él estaba tan afectado por mi compañía como yo, era un beso de alguien que anhelaba más, cuando sentí la gran erección contra mi cuerpo quise profundizarlo, pero Edward me detuvo.

―Bella, creo que este no es el mejor momento, te aseguro que no hay nada que desee más que estar así contigo, pero hoy ha sido un día difícil y tengo miles de cosas en la cabeza

―No pienses en nada Edward, por favor, sólo disfrutemos la noche.

―No es tan fácil.

―No te estoy pidiendo un compromiso eterno, solo sigamos así esta noche ―le pedí mientras pasaba mis brazos por su cintura y apoyaba la cabeza en su pecho―. Solo nosotros dos.

―Bella, me encantas, pero de verdad no es el momento. Además, ¿cómo me dices eso cuando ya te han ofrecido un compromiso eterno?

―¿Compromiso eterno? ¿Quién? ¿De qué hablas? ―pregunté mientras me separaba un poco para ver su cara.

―No estoy ciego, en un principio pensé que estabas comprometida con Jake, pero luego de ver lo de hoy debe de ser con alguien más.

―¿De dónde sacas eso?

―Del anillo que llevas.

―¿Este anillo? ―interrogué mientras mostraba mi mano izquierda.

―Ese mismo.

―¿Por este anillo es que te has mantenido alejado todo este tiempo?

―Por supuesto, por más que me gustes no voy a hacerle a alguien lo que no quiero que me hagan a mí.

―¿De verdad te gusto?

―Creo que eso ya había quedado claro, pero no es el punto. El punto es que estás comprometida.

―Sí estoy comprometida, pero no es lo que piensas, puedo explicártelo pero este no es el lugar ―a este punto ya estábamos en medio de la pista conversando, mientras varios cuerpos bailaban a nuestro alrededor.

―¿Y cuál sería?

―Ven, te lo mostrare.

Con una mirada me despedí de mis amigos y me dirigí afuera con Edward detrás de mí, como anteriormente ya había visto el hermoso volvo plateado me dirigí hacia él, cuando me di cuenta Edward estaba abriendo la puerta para mí y eso hizo que mi corazón se derritiera, desde la partida de mi papá nadie tenía ese gesto conmigo y creí que nunca encontraría quien lo hiciera de nuevo. Con una nostálgica sonrisa me coloqué en el asiento del copiloto y bajo un incómodo silencio cortado por mis direcciones llegamos hasta mi casa.

―No creo que sea buena idea.

―Vamos, Edward, si quieres que te aclare todo, ¿que mejor lugar que este?

Entramos en mi santuario, si había un lugar donde me sentía plena y yo misma era este, rodeada de las fotografías de las personas que amo y que han sido sinceras conmigo. Edward tomó asiento en el sillón que tantas veces fantasee con él, mientras yo me acomodé en el lado opuesto para poder verlo la cara, y porque negarlo, evitar la tentación.

―Tu dirás.

―Antes de que te aclare nada quiero contestes una pregunta. Dices que te gusto pero, ¿cómo chica de una noche?

―No, Bella, yo no soy ese tipo de hombre, pero no veo que relación tiene con lo que me vas a aclarar.

―Tiene relación porque lo que te voy a decir es muy valioso para mí y no se lo cuento a alguien que solo quiere una follada de una noche ―lo vi quedarse boquiabierto ante mi respuesta y decidí que era el momento de iniciar con mi historia.

―Está bien, te voy a contar la historia de este anillo ―comenté mientras lo sacaba de mi dedo índice―, pero por favor no me interrumpas.

―Claro, te escucho.

―Si miras este anillo ―comencé mientras se lo acercaba ―, tiene grabado los nombres René y Charlie, eran mis papás. Éramos una familia muy feliz, desde pequeña me sentí una niña privilegiada, rodeada de mucho amor y felicidad, solo había algo que me faltaba, todas las noches pedía a Dios por un hermano pero nunca llegó. Al tener diez años mi mamá me explicó que no podía tener más hijos, mi parto fue muy complicado y una hemorragia la dejó estéril, por un tiempo me sentí culpable, porqué por mi culpa mamá no había podido tener más hijos, hasta que un día me dijo: "Cariño, Dios no nos envió más hijos porque sabía que tanto el amor de tu papi como el mío, por ti, iba a ser tan grande que no habría más espacio en nuestros corazón para nadie más". Obviamente, luego comprendí que esto no era así pero en ese momento me hizo sentir la niña más especial del mundo y todo volvió a la normalidad.

Conforme fui creciendo mi familia no podía ser mejor, en mi tiempo de adolescencia conocí tantos compañeros que no sabían lo que era tener el amor incondicional de sus padres que me prometí a mi misma ser portadora de ese cariño a los demás; cuando llegó el momento de ir a la universidad ya tenía definido que trabajaría con niños, y en especial con los que tuvieran alguna dificultad, que son los que tienden a sentirse más despreciados. Cuando cursaba mi tercer año de carrera, mis padres venían en una visita sorpresa ya que teníamos varios meses sin vernos, se encontraban cerca del campus cuando un conductor ebrio perdió el control del camión y los chocó, mi madre murió en el momento, pero mi padre agonizó durante una semana. Todo ese tiempo estuve a su lado, sentía que mi mundo se desquebrajaba como la salud de él y tenía la seguridad de que con ellos se iría toda mi felicidad.

Mi papá me conocía muy bien y pese a su grave estado de salud se daba cuenta de cómo me iba hundiendo en la depresión, así que como el magnífico hombre que era buscó la forma de hacerme ser feliz, me pidió conseguir el anillo de compromiso de mi madre, y cuando se lo di, lo colocó en mi mano y me dijo que este era el símbolo de mi compromiso de seguir adelante, de no dejarme morir por la ausencia de ellos y que sería fiel a mi forma de ser, que viviría la vida responsablemente pero que no dejaría de disfrutar, que me casara y le enseñara a mis hijos lo hermoso que es el amor de padres.

Desde ese momento no me separo de este anillo y como se lo prometí a mi papá, he vivido feliz pero responsablemente, aunque no ha sido fácil y he tratado de cumplir al pie de la letra lo que me pidió. Pero como no he podido cumplirle la parte de los hijos, les demuestro a mis hermosos niños del cole todo lo precioso que es el amor desinteresado ―concluí con unas lágrimas en mis ojos.

―Lo siento tanto, de verdad no quería que sufrieras, discúlpame.

―No te preocupes, fui yo la que decidió contártelo. Ahora ya sabes que no hay engaño alguno, y entiendes lo que significa el anillo para mí.

―Claro que lo entiendo y agradezco la confianza que me demuestras al contarme todo lo que él encierra ―me contestó, mientras me devolvía mi preciado tesoro.

―Edward, no sé hasta que momento voy a estar en este mundo, por eso he tratado de buscar mi felicidad y siento que en este momento eres tú, así que quiero saber si hay alguna posibilidad de que tu sientas lo mismo.

―Me encantas, Bella, desde el primer momento en que te vi me pareciste la mujer más hermosa el universo, pero este es un momento complicado en mi vida, mis hijos me van a necesitar al cien por ciento, ahora más que nunca.

―Sé que tu prioridad son esos hermosos niños y me encanta eso de ti, tu amor y dedicación a esas preciosas criaturas me cautiva. Entiendo que para ti tener una relación es difícil, pero, ¿qué te parece si nos damos una oportunidad? Vivir el día a día, hasta cuando podamos.

―¿Estás segura de lo que me dices? Bella, eres una mujer guapísima que podría tener a cualquier hombre a su lado.

―Sí, pero el hombre que quiero a mi lado eres tú.

―Me parece que los papales están invertidos en esta conversación.

―Para nada, Edward, por un convencionalismo de la sociedad no voy a dejar pasar mi felicidad, ahora todo está en ti.

―Sinceramente me encantaría, pero no puedo decidir en este momento.

―¿Y que puedes hacer en este momento? ― pregunté cansándome de la charla y acercándome a él.

―Me estoy volviendo loco por probar tu boca otra vez.

―Pues no te detengas, mañana veremos lo que pasa, por ahora disfrutemos del momento ―concluí anulando el espacio entre nosotros. Lo besé como tanto me gusta, primero mordí su labio inferior, pasé la lengua sobre este para luego unir nuestras bocas; instintivamente di paso a su lengua para que saboreaba cada rincón de mi boca, dejándome un dulce sabor a él. Tal como lo imaginaba, hasta besar a este hombre es erótico, sus labios, aunque demandantes, son suaves y sus manos acariciaban mi rostro como queriendo memorizar cada rasgo de él. Por mi parte me aferré a ese cabello que tan loca me vuelve, nuestras lenguas tenían una singular danza donde solo ellas entendían que hacían hasta que la fuerza de la naturaleza nos hizo separarnos para tomar aire, sin embargo, él no se separó de mí y siguió besando mis mejillas, mi mandíbula y mi cuello, hasta detenerse en mi clavícula.

―Bella, en este momento no te puedo ofrecer nada, ¿pero me permitirías por lo menos por hoy, por esta noche, estar así, saborear tu boca y disfrutar de tu compañía?

―No sabemos si hay mañana, disfrutemos del ahora y lo que pase después el tiempo lo dirá.

~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~

¡Hola Chicas!

Espero esten bien y les haya gustado el tan esperado POV Bella, para las que no estan en el grupo de FFAD del FB o no vieron mi publicación, me disculpo por no poder publicar el Lunes pero fue algo fuera de mi control, en un principio avise que ahora las publicaciones serían los miércoles, pero por el momento no puedo confirmarlo, tengo que hablar primero con mi Beta, apenas tenga exacto el dia avisare ya sea por el grupo o la que guste por PM.

De nuevo no tengo como agradecer por todos sus reviews y alertas, si hay alguna que se me paso contestarle le pido disculpa, espero les este gustando los adelantos y que quieran seguir acomañandome en esta tierna historia.

Espero seguir contando con su apoyo y comentarios

Besos

Yas