Capítulo beteado por Vhica, Betas FFAD

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Los personajes de la Saga Crepúsculo le pertenecen a Stephenie Meyer, la trama y cualquier personaje fuera de la saga es de mi autoría.

Papá por elección.

Capítulo 9

Miles de veces soñé con ella, en cómo sería tenerla entre mis brazos, a qué sabrían sus besos, tener su hermoso cabello caoba cerca para olerlo, sentir cada curva de su cuerpo contra el mío; pero ni el mejor de mis sueños podía acercarse a la realidad, el sentirla a mi lado, su esencia en el aire, sus manos entrelazadas con las mías y nuestros labios besando cada parte que nuestra postura lo permitiera. Por un acuerdo tácito no habíamos llegado a nada más que esto pero para mí era la perfección, todo parecía irreal, me sentía en el mejor de los sueños del que no quería despertar, pero no podía ser así para siempre y un mensaje en el móvil me trajo de nuevo a la realidad.

Los chicos ya duermen, disfruta tu noche,

Te quiero, A.

―Es mejor que me vaya.

―¿Pasó algo con los chicos?

―No, pero creo que debería marcharme.

―Si eso es lo que quieres.

―Ese es el problema, no es lo que quiero.

―¿Entonces por qué deberías marcharte? ¿Fue por cómo me comporte? Sé que no debí presentarme así, pero quería tener una oportunidad contigo, disculpa si fui muy lanzada, pero cuando Alice me contó que estarían allí, vi mi oportunidad…

―¿Alice?

―Por favor no te enojes con ella, Al sabe que me gustas y sólo quiso ayudarme un poco.

―Bella respira, déjame hablar por favor ―dije mientras la veía tomar una bocanada profunda de aire― ¿Así que Alice te dijo que yo estaría en el New Moon?

―Sí, pero por favor, no te enfades con ella.

―No tengo porque enojarme, ha hecho que pasara lo que tengo tiempo deseando, pero lo que pasa es que esta noche no ha sido la mejor que sucediera.

―¿Por qué dices eso?

―Creo que es momento de contar una historia. ¿Qué conoces de la historia de mis hijos?

―Lo que hay en el expediente académico, además de que un día a Alice se le salió decir que no saben quién es la mamá.

―¿Y eso no te extraña? ¿El que no sepa quién es la mamá?

―Claro que si Edward, pero si es un secreto que tú tienes yo no soy nadie para indagar sobre él.

―Lo que pasa es que no es un secreto, mi familia no sabe quién es la mamá de mis hijos, porque yo no lo sé, bueno, por lo menos no lo sabía hasta hoy.

―¿Cómo que hasta hoy?

Le conté la historia de mis hijos desde un principio hasta los acontecimientos de las últimas semanas, del rechazo de los niños hacia Tanya, de cómo se comportó ella en el momento en que estuvieron solos, hasta lo que me había dicho hace tan solo unas horas atrás.

―¿Me estás diciendo que la rubia silicona que te besuqueó es la mamá de mis tesoros?

―¿Rubia silicona? ¿Cómo sabes que ella me besó?

―Eemm, digamos que ese día casualmente fui a comer un helado con Jake al mismo lugar que ustedes ―contestó una acongojada y colorada Bella ―pero no nos desviemos del tema, ¿es ella la mamá?

―Eso es lo que me dijo y me mostró los papeles que yo firmé cuando me entregaron a los niños.

―¿Pero podrían ser falsos? Edward, en estos tiempos falsificar documentos es muy sencillo.

―Fue lo primero que pensé pero qué ganaría ella con eso. Para qué falsificar papeles para reclamar unos niños que no sabe ni cómo tratar.

―No sé, algo tiene que haber detrás de esto.

―La verdad no he tenido cabeza como para analizar bien las cosas, llegué al New Moon pensando en tomarme algo y dejar el pensar para mañana.

―Y yo me interpuse en tus planes.

―De la mejor de las maneras ―no lo soporté más y la volví a besar, como es posible que no me cansara de sentir sus labios sobre los míos, su tersa piel amoldándose a la mía y sus dulces manos rozando mi cuerpo que ansia por su toque.

―Muchas gracias por contarme la historia de tus hijos.

―Y a ti por contarme lo de tu anillo. Saber que no me había acercado a ti pensando que estabas con Jake, pero es tu culpa siempre te vi con él.

―Jake y yo hemos sido muy unidos siempre, ha sido mi mejor amigo desde niños, nos hemos visto como hermanos.

―Pero de donde salió su novia si nunca la había visto.

―Eso es muy fácil, para el cumpleaños de los chicos, Leah se encontraba visitando a su mamá que estaba enferma y posteriormente no la viste porque estaba terminando su embarazo.

―¿Jacob tiene un hijo?

―No, una hija: Amanda, es hermosa y yo soy la tía más feliz del mundo.

―No me lo hubiera imaginado.

―Pues si, por eso se casan hasta ahora, Leah no quería hacerlo embarazada.

―Tendré que felicitarlos la próxima vez que los vea.

―Eso será después de la luna de miel, que te parece si por ahora felicitas a la feliz tía.

―Esa idea me parece genial.

No sé cuánto tiempo más estuvimos besándonos de nuevo, pero nuestros besos ya no eran castos como al principio, quería devorarla por completo, mis manos vagaban por todo su cuerpo encontrando sus hermosos senos, los cuales masajeé hasta que Bella separó mis manos para quitarme mi camisa, por lo que la imité y quité su top, tenía la visión más hermosa frente a mí, una Bella sonrojada, con ojos excitados, respiración alterada y solamente con su brassier de encaje que hacían resaltar sus deliciosos pechos que me llamaban a besarlos como el primer día que la vi, instintivamente moví la copa y pasé mi lengua por su erecto pezón; lamí, succioné y mordí hasta que un gemido de su parte me trajo a la realidad.

―Lo siento Bella, no debí excederme tanto.

―Yo no me estoy quejando ―dijo mientras se acercaba de nuevo a mí, pero esta vez fue ella la que besó mi pecho, lamió mi cuello, hasta que llegó a mi oído y me susurró ―dejémonos llevar hoy, mañana tomaremos nuestras decisiones.

Concluyó mientras mordía mi lóbulo de la forma más sensual posible y sus manos rozaron mi más que erecto pene y con eso perdí todo razonamiento posible. Como el adolescente que me sentía, me lancé sobre sus pechos y quité todo estorbo entre ellos y yo, lamí, mordí, besé y hasta los marqué como míos, mientras la habitación se llenaba de los gemidos más exquisitos que he escuchado en mi vida, Bella se retorcía debajo de mi hasta que la sentí soltando el broche de mi pantalón, instintivamente me lo quieté quedando solo en bóxer, para lazarme de nuevo a sus labios, luego fui pasando por su mejilla, mentón, cuello, de nuevo devoré sus adorables pechos y seguí haciendo mi ruta al sur hasta que metí mi lengua en su ombligo haciéndola arquearse de la manera más exquisita, quité su falda dejándola en una diminuta tanga que mostraba su hermoso monte de venus, el cual quise saborear inmediatamente, sin pensarlo arranqué de su cuerpo el triangulo de tela que me separaba de mi objetivo, lo que hizo que gimiera más alto mientras mi lengua exploraba su húmeda entrada, poco a poco, probé su dulce sabor y sentía que iba a reventar. Es la tortura más deliciosa que he tenido en mi vida y no quería que terminará nunca, pasé suavemente la lengua sobre su botón de nervios y me recompensó con un agradable grito entremezclado con mi nombre, era el sonido más excitante del mundo y me prometí que haría que lo repitiera miles de veces, giré mi lengua alrededor de su clítoris mientras poco a poco introducía un dedo en su húmedo y estrecho canal, solo imaginar cómo se sentiría meter mi pene ahí hace que casi me venga; cuando la sentí jalando mis cabellos para acercarme más me llevó al frenesí, mi lengua tomó vida propia al igual que mi mano, solo sabía que quería saborear y abarcar todo de ella y sus gemidos cada vez más altos me impulsaban a seguir así hasta que sentí sus músculos contraerse sobre mis dedos y recibir su delicioso elixir en mi boca, cuando sentí sus espasmos disminuir me alejé de ella tomando mi antigua posición en el sofá.

―Mmm Edward, eso ha sido increíble ―susurró una extasiada Bella, mientras recuperaba el ritmo de su respiración ―pero tú has quedado a medias.

―Por mí no te preocupes, he tenido más de lo que esperaba, además no estoy preparado.

―No te preocupes, yo tomo la píldora y te aseguro que estoy sana.

―No es eso Bella, tranquila.

―¿Es que no quieres? ―dijo con cara afligida dejando atrás la exquisita cara de éxtasis que tenía.

―Cómo se te ocurre decir eso, ¿es que acaso no me ves? ―dije mientras señalaba mi más que erecto pene― lo que pasa es que hace mucho que no estoy con una mujer y no creo que aguante lo necesario.

―Pero Edward, no te puedes quedar así, déjamelo todo a mi ―ronroneó mientras se acercaba a gatas hacia mí y poco a poco besó mis pezones, mis abdominales hasta llegar al borde del bóxer y lo empezara a bajar por mis piernas.

―Cómo crees que voy a desperdiciar esta delicia por algo tan simple ―comentó mientras tomaba mi erección entre sus delicadas manos y la masajeaba de arriba hacia abajo ―me has hecho sentir el mejor orgasmo de mi vida y ahora quiero que te dejes llevar sin importar nada más.

Concluyó mientras pasaba suavemente su lengua por la cabeza de mi endurecido miembro, para después lentamente adorarlo con su lengua, dejándolo húmedo y con una gota de semen purgando salir, hasta que poco a poco lo fue metiendo en su boca y el contraste de temperaturas me volvió loco, sentir la suavidad de su boca rodeándome era delicioso, sentí que un escalofrió recorría todo mi cuerpo mientras trataba de no empezar a follar su boca como un poseso adolescente, no sabía si quería que fuera más lento para aguantar un poco más de tiempo, o rápido para llegar a mi tan ansiada liberación; volví a verla y era una visión totalmente erótica, ver como su delicada boca tomaba cada parte de mí era llegar al cielo y en eso la sentí amasar mis testículos mientras aceleraba el vaivén de su boca y lo perdí, perdí el control y me vi tomando su cabello y bombeando ante tan deliciosa boca que me estaba haciendo ver estrellas, sentía como mi cuerpo se iba tensionando y el conocido escalofrió se acumulaba en mi columna mientras me hacía más grande hasta que con una breve vibración de su garganta, Bella me llevó al clímax, fue tan intenso que si no hubiera estado sentado seguramente estaríamos los dos en el suelo, no recuerdo en todos mis años universitarios haberme venido tan fuerte o tan exquisitamente hasta llevarme a la inconsciencia.

Un rico olor a tostadas me despertó para encontrarme solo en una enorme cama, cubierta de hermosas sabanas de seda azul, en un muy iluminado cuarto; no sé en que momento llegamos hasta aquí, solo recuerdo tener a Bella entre mis brazos y quedarme profundamente dormido después del mejor orgasmo de mi vida, mi mente rememoraba los maravillosos recuerdos de la noche anterior, para cualquiera podría haber sido una pérdida de tiempo, Bella y yo no llegamos a nada más, pero para mí era perfecto, todo debía ir a paso lento por el bien de mis hijos, ¡MIS HIJOS! Es tarde y debo de ir por ellos, como un resorte me levanté de la cama buscando mis pantalones cuando una dulce voz llegó detrás de mi.

―¡Buenos días dormilón!

―Buenos días preciosa. ―contesté mientras seguía buscando sin éxito mi bóxer y pantalones.

―¿Buscas esto? ―me dijo una risueña Bella mientras me pasaba mis prendas.

―¡Sí, gracias! ―logré articular mientras me vestía lo más rápido posible.

―¿Por qué tanta prisa?

―Disculpa Bella, no debí quedarme a dormir.

―Por si no lo notaste, con trabajos llegaste al cuarto, ya que estabas más que exhausto.

―En eso tienes razón ―dije sintiéndome avergonzado, había sido como si nunca en mi vida hubiera llegado al clímax― discúlpame por comportarme como un adolescente en su primera vez, pero no debí quedarme, debo recoger a mis niños.

―Mmm sobre eso, verás. Espero no te enojes, pero tu móvil sonó y vi que era Alice, así que le contesté, dijo que los niños, Jasper y ella iban a ir a dar una vuelta al zoológico, que no te preocuparas por aparecer antes de medio día.

―¿Alice sabía que estaba contigo?

―Creo que lo suponía, recuerda que ella me dijo donde encontrarte.

―Cierto, es algo que debo agradecerle, respecto a eso, me creerías si te digo que yo no quería que las cosas fueran así, bueno por lo menos no tan rápido.

―¿Te arrepientes?

―Para nada, pero en este momento no puedo ofrecerte un futuro, mi vida es muy complicada.

―Edward, tuvimos una excelente noche, donde compartirnos un extraordinario sexo oral, eso no implica que me tengas que proponer matrimonio.

―Pero no quiero que sientas que te utilicé.

―Y no lo siento Edward, esto era algo que llevo tiempo deseando hacer y si alguien utilizó a otro, fui yo porque cumplí una de mis fantasías contigo.

―¿Una? ¿Es que acaso has fantaseado mucho conmigo?

―Ni te imaginas, pero no es momento para eso, no quiero que tengas remordimientos, ni pensamientos que se interpongan en tus deberes en este momento.

―Bella, es que tu estás en mis pensamientos y no después de anoche, es de hace tiempo, pero ¿puedes entender que todo esto de Tanya me tiene mal?

―Lo entiendo y puedes estar tranquilo, ya sé que no te soy indiferente y eso me ayuda a esperar un tiempo mientras tú puedes aclarar tu mente.

―Gracias Bella, de verdad no sé como expresarme en este momento.

―Que tal si me dices con qué acompañas tu desayuno.

Tomamos un delicioso desayuno en medio de una amena plática, era como si nos conociéramos de toda la vida, aunque la mayoría del tiempo la conversación giró en torno a la vida de mis hijos y lo que compartimos antes de que ella los conociera; por su lado, ella me contó cómo habían sido sus últimos años universitarios y posteriormente su ingreso a trabajar en el colegio, pude notar su adoración por los niños, no solo los míos, si no todos con los que trataba en el colegio y no pude evitar compararla con los momentos que había compartido Tanya con mis hijos, y definitivamente eran dos polos opuestos, sentí una nostalgia por el amor de madre que han perdido mis hijos.

Me costó mucho y después de unos cuantos besos, me fui del apartamento de Bella para tratar de aclarar un poco mi mente, mientras iba camino a mi casa, recordé lo que me dijo Bella ¿Y si los papeles son falsos? ¿Qué estará buscando Tanya con esto? Necesitaba que alguien aclarara un poco mi mente y no pensé mejor persona que Félix, nuestro abogado de confianza, así que de inmediato lo telefoneé, tras disculparme por molestarlo un domingo, le comenté un poco lo que estaba pasando y me citó para el lunes a primera hora en su oficina.

―Señor Cullen, don Félix lo espera, adelante.

―Gracias Anabel, un gusto verte.

―Igualmente ingeniero.

Pasé por la enorme puerta de cristal que separaba la recepción del despacho de Félix para encontrarlo detrás de su escritorio, revisando los papeles que le había faxeado.

―Edward, pasa hombre y toma asiento.

―Gracias Félix, ¿Cómo ves las cosas?

―¿Estos son tus papeles verdad?

―Sí.

―¿Y estás seguro que los de la señora Denali son copia fiel?

―A simple vista me parecieron que sí.

―Bueno, esto es lo que vamos a hacer, vas a pedirle a la señora que te facilite los documentos que te mostró para verificar su legalidad.

―Está bien, aunque no entiendo que ganaría con falsificar un documento así.

―Edward, en este mundo hay todo tipo de personas y nunca se sabe con que intenciones hacen las cosas, me inclino a pensar por que anda detrás de dinero pero habría que ver cuál va a ser su siguiente movida.

―Félix, tú conoces toda mi vida financiera, no es precisamente que esté nadando en dinero.

―Pero puede ser que ella tenga una ilusión errónea de esto, no saquemos conjeturas, vamos paso a paso y lo primordial es verificar la autenticidad de ese documento.

―Y si fuera auténtico ¿Qué derechos tiene ella sobre mis hijos?

―Ninguno, ella renunció a todos sus derechos cuando te entregó a los niños, ahora no puede venir a exigir nada.

―Pero si es verdaderamente su mamá, mis hijos tienen derecho a conocerla.

―Yo te hablo del ámbito legal, en este no puede exigirte nada, pero si tú quieres darle una oportunidad es cosa tuya, solo te aconsejo que sepas manejar muy bien las cosas, creo que hasta no estar seguros de sus verdaderas intenciones es mejor dejar a los niños en la ignorancia.

―Así lo haré, muchas gracias amigo y en cuanto tenga los documentos, te los hago llegar.

Bastó una simple llamada para que Tanya me facilitara toda la documentación necesaria para que Félix la revisara y como lo había supuesto, era legítima, Tanya era la mamá de mis hijos y no sabía como reaccionar a esto.

El resto de la semana nuevamente ignoré las llamadas de Tanya, teniendo que explicarle a Carmen lo que estaba pasando para que comprendiera porque no contestaba, y con Carmen inició la repetición de discurso una y otra vez, primero a mis padres, luego Jazz y Emmett, Alice y sólo me faltaba Rosalie, pero no habíamos podido quedar, por eso no me extrañó cuando la encontré junto a Emmet en la puerta de mi casa el sábado antes de ir a las prácticas.

―Hola chicos, disculpen pero vamos saliendo a las prácticas.

―Tranquilo, lo sabemos, pero Emm se ofreció a llevarlos mientras nosotros hablamos un rato ―Con eso supe por donde venía el tema, Emmett nunca le escondía nada a Rose.

―Perfecto, sólo déjenme llamar a los niños.

Me dirigí a sus respectivos cuartos para avisarles y como lo supuse, salieron felices a ver a su tío oso, de igual forma que las caras de Emm y Rose se iluminaron y sigo sin entender porque este par no se tiene sus propios hijos.

―¿Te ofrezco algo de tomar?

―Agua por favor ¿Dónde te sientes más cómodo para hablar? ―como de costumbre, Rose directa al grano.

―Hablemos en la cocina, ¿está bien?

―Perfecto.

Nos dirigimos a la cocina y mientras yo preparaba dos vasos de agua, Rose tomó asiento en el desayunador, coloqué un vaso frente a ella y me dispuse a hablar, pero fue lo que menos hice.

―Como debes suponer, Emm me contó todo sobre la zorra de Tanya ―y esta es la Rose que conozco, sin filtros en la boca― te puedes imaginar que no me gusta nada enterarme de esto y también me imagino que pensaras que estoy del lado de todo el mundo, o sea que no quieren que dejes que Tanya trate a los niños, pero por esta vez se equivocan, creo que debes darle esa oportunidad.

―¿Lo dices en serio Rose? De todos pensé que tú serías la que más se opondría.

―No te puedo negar que me enfurece la forma en que esa mujer ha tratado a mis ángeles, pero ante todo soy mujer y entiendo lo que ella puede estar sintiendo por la pérdida de sus hijos.

―No te entiendo Rose.

―Tú como el resto de la familia, deben de preguntarse porque si amamos tanto a los niños no tenemos los nuestros, pues resulta que si los hemos intentado pero ninguno ha llegado a nacer.

―¿Me estás hablando en serio Rose? ¿Por qué nunca nos contaron nada?

―Porque no queríamos involucrar a más personas en este sufrimiento.

―¡Pero Rose! ¡Somos tu familia!

―Sí, lo sé, pero antes de hablar queríamos estar al tanto de todo lo que estaba pasando, que al final resulto ser que mi oso y yo, no somos compatibles, podemos engendrar pero el feto no es lo suficientemente fuerte para mantenerse en mi cuerpo.

―¿Desde cuándo saben esto? ¿Cuántas perdidas han tenido?

―Tuvimos cuatro perdidas, la última fue un día antes del cumple de los chicos, por eso me retrasé en llegar, estaba terminando el chequeo.

―¿Pero Rose, cómo es posible que ustedes pasaran por todo esto y no nos digieran nada?

―Ya te dije quería confirmar que pasaba y hasta esta semana hemos recibido los resultados, ayer hablamos con tus papás que sabes son como si fueran los de Em y apenas recibí el resultado hablé con los míos, aunque a ellos no les pudo importar menos.

―Rose, de verdad no sé qué decirte.

―No vengo aquí a pedir tu consuelo, Em y yo ya nos habíamos hecho a una idea que esto pasaría y lo estamos superando bien, pero quiero darte una perspectiva diferente de la que tienes con respecto a la madre de los niños. Antes de conocer a Em yo estuve con Royce, lo nuestro ya iba de pique, pero un día me enteré que estaba embarazada, algo que me alegró muchísimo porque yo siempre soñé con tener hijos, pero Royce no quería, hablé con mis padres y no me dieron su apoyo, me dijeron que tenía que solucionarlo con él y la solución que Royce encontró fue hacerme abortar diciéndome que en el futuro tendría otros, pero eso nunca llegó a pasar, sé que fui una estúpida al permitirle que me obligara a hacerlo, pero en ese momento no tenía mi mente clara. Hoy en día no hay momento que no me arrepienta de haberlo hecho, pero mi caso no tiene vuelta atrás, es por eso que te pido le des una oportunidad a Tanya, tú no sabes si ella estuvo en una situación difícil cuando decidió dejar los niños y ahora se arrepiente, no te pido que le abras las puertas de tu casa, pero dale la oportunidad de conocer a sus hijos y a que ellos la quieran, lleva las cosas con calma, que los niños no se enteren todavía de su relación para que no sufran si no llega a funcionar, pero no la rechaces de tajo, a mi me encantaría tener una segunda oportunidad con mi pequeño ángel pero sé que no va a suceder, por eso es que me veo identificada con Tanya y te estoy pidiendo esto.

―Rose, es que me duele pensar que llevan su sangre y que los haya dejado a su suerte.

―Conócela Ed, dale esa oportunidad y si no la merece, se va de sus vidas y punto, pero no le niegues esa oportunidad ni a ella ni a tus hijos.

―Lo pensaré, no puedo decirte nada en concreto en este momento.

―Con eso me conformo, muchas gracias por escucharme ―Dijo mientras se dirigía a la puerta.

―¿Ya te vas?

―Sí, Em y yo vinimos en coches separados y sé que tienes mucho en qué pensar.

―¿Emmet sabe lo que me contaste?

―Por supuesto, como ya te dije él y yo no nos escondemos nada.

―Muchas gracias Rose.

Logré decir mientras ella cerraba la puerta principal dejándome solo con mis pensamientos, estuve perdido en ellos no sé por cuanto tiempo, cuando me percaté ya anochecía y mis hijos ingresaban a la casa con un alegre Em y verlos entrar así de emocionados, de sentir la felicidad que traen a mi vida, es que tomé mi decisión: Dejaría que Tanya conozca la bendición que es tener estos dos seres hermosos como hijos.

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¡Hola Chicas!

Espero les gustará el capítulo tanto como a mi :D me alegra decirles que seguiré publicando los lunes así que espero nos sigamos viendo por acá

De nuevo no tengo como agradecer por todos sus reviews y alertas, si hay alguna que se me paso contestarle le pido disculpa, espero les este gustando los adelantos y que quieran seguir acomañandome en esta tierna historia.

Espero seguir contando con su apoyo y comentarios

Besos

Yas