Hey!
Aquí tenéis un nuevo capítulo.
Este capítulo es muy especial, porque es cuando empieza realmente la historia. He leído que queréis que Rose y Scorpius se conozca ya y creedme que yo también quiero eso, pero antes tengo que explicaros sus vidas y las personas que les rodean. Estos primeros capítulos han sido como la introducción y a partir de éste es cuando empieza la verdadera historia. Solo espero que os guste y que lo disfrutéis.
Gracias por comentar mi historia y también quiero dar gracias a los que no comentáis, pero aún así leéis mi historia. Como dije en el anterior capítulo vuestras sugerencias son escuchadas y quiero decirle a Luci125 que espero de todo corazón que disfrute de este capítulo. Aunque no lo creas tu peteción ya la tenía pensada como un posible desarrollo, así que lo dicho, espero que lo disfrutes.
Os pido disculpas de antemano por si hay alguna falta gramatical o de ortografía.
Los personajes por desgracia no me pertenecen, pero esta historia sí.
SCORPIUS
Se abren las puertas y por ellas entran nuestros cuatro nuevos profesores, entre ellos mi padre. Si soy sincero no me molesta esto, pero me cabrea que como siempre me haya ocultado algo que me afecta directamente. Pero supongo que ya debería de estar acostumbrado a esto.
Por otra parte nunca antes he estado con tantas personas en una misma clase. ¿Porque estaremos los de las cuatro casas aquí?
-Hola chicos yo soy Harry Potter y desde hoy les daré clase con ayuda de estas tres personas que nos acompañan.
-Como ha dicho Potter les daremos clase- dice mi padre- Quitando la clase de hoy y alguna que otra más estaréis divididos en cuatro grupos y a cada grupo le dará clase uno de nosotros.
-Pero los grupos no serán por casa sino por número- explica risueñamente Lovegood- Así evitaremos cualquier favoritismo, ¿os parece bien?
Escucho murmullos de aceptación. Realmente me parece bien que mezclen un poco las casas porque así toda esta tontería de los uniformes tendría más sentido, por lo menos desde mi punto de vista.
-Los alumnos comprendido entre el número 1 y el 200 serán míos- dice mi padre. Ahora mismo siento dos casas distintas, por un lado estoy aliviado de que no me enseñe mi padre, pero por otro... me gustaría saber qué es lo que él enseñará. Contradictorio, ¿no?- La próxima semana les quiero ver en la entrada del bosque prohibido a esta misma hora. No permito la impuntualidad.
-Los alumnos comprendidos entre el 201 y el 400 son míos- dice felizmente Lovegood- Os esperaré en el aula de al lado la semana que viene.
-Los que estén entre el 401 y el 600 será los alumnos a los que enseñaré- dice Granger. Al parecer ella es mi nueva profesora y me parece bien. Sé lo inteligente que es porque mi padre lo ha mencionado en varias ocasiones y es muy difícil que el reconozca algo de alguien- La semana que viene os espero en el lago. No os retraséis.
-Y por último yo enseñaré a los que estén entre el 601 y el 800- dice Potter- La semana que viene daremos clase en el Gran Comedor. ¿Os ha quedado a todos claro con quien estáis y donde tendréis clase la semana que viene?- todos asentimos con la cabeza- Bien, pues el día de hoy creo que lo mejor será saber vuestro nivel en la asignatura. Así que por favor poneros en dos filas y ejecutad cuando os llegue el turno el hechizo, embrujo o encantamiento que os indiquemos.
Lo primero que pensado de esta clase es que somos demasiados incluso haciendo dos filas, pero ellos verán. En poco rato las maldiciones y hechizos inundan la sala. Veo a mi padre y Granger, desde ahora profesora Grenger, hablar entre ellos sobre cada alumno que pasa ante ellos. Antes de que me dé cuenta ya es mi turno.
-¿Qué número sois?- nos pregunta Potter a la chica que está a mi lado y a mí mientras apunta algo en un gran pergamino de los chicos que estaban antes que nosotros.
-531- digo.
-126- al oír eso me giró bruscamente haciéndome daño en el cuello. No la puedo ver claramente ya que está un poco girada hacia Potter y su pelo rojo la tapa el resto de su cara, pero aun así puedo ver la poca cosa que parece. ¿Realmente esa chica tan bajita es la que me lleva tantos puntos en la competición interna?, ¿y por qué de repente hay tantas personas con el pelo rojo y naranja? Antes pensaba que el color de pelo de Lily era algo único, pero desde que empezó el curso parece que una plaga de pelirrojos ha invadido Hogwarts.
-Así que vosotros dos sois lo que vais en cabeza en la competición interna. Es una pena que ninguno de vosotros esté en mi grupo- se lamente Potter- ¿Me podéis decir que nota sacasteis en el TIMO de Defensa Contra las Artes Oscuras?
-Extraordinario- respondemos 126 y yo al mismo tiempo.
-Sois los primeros que me dice que han sacado un extraordinario- nos dice Potter contento- Eso significa que puedo pediros algo más difícil. ¿Qué os parece un patronum?, ¿os veis capaces de conseguirlo?- Tanto 126 como yo asentimos con la cabeza- Genial, pues adelante chicos.
Esto está chupado. Mi padre me enseñó a conjurar un patronum hace unos años en verano cuando vi por primera vez a un dementor. Estaba tan asustado que le pregunté a mi padre como nos podíamos proteger contra esos seres tan espeluznantes. Mi padre dijo que solo el encantamiento patronum podía hacerlo y que si quería podía enseñármelo. Obviamente le dije que sí y aunque tarde casi todo el verano en dominarlo, lo hice. Desde entonces cada vez que he querido lo he podido invocar sin problema alguno. Creo que varías personas se quedarán impresionados al ver al animal al que soy afín, porque es muy pero que muy poco común.
Me concentro lo más que puedo y empiezo a buscar un recuerdo poderoso. Lo que aprendí ese verano es que el recuerdo no tiene que ser precisamente feliz, simplemente vale con que sea poderoso para mí. A mi cabeza llegan miles de recuerdos de Liza, de Jack, de Hugo, de Lily... Los momentos que paso con ellos por estúpidos que sean son importantes. Elijo uno en que estábamos los cinco en la sala común de Slytherin hablando tranquilamente mientras hacíamos nuestros deberes. Es algo común, pero para mí es un recuerdo poderoso.
Abro con decisión los ojos y digo el conjuro justo al mismo tiempo que 126:
-¡EXPECTO PATRONUM!
De nuestras varitas surge vapor plateado que rápidamente empieza a coger forma. El mío se termina de formar antes y toda la sala se queda boquiabierta al ver mi animal. Es nada más ni nada menos que un basilisco, la serpiente más letal que existe en el mundo. Después de esto da igual que animal tenga la famosa 126, porque es imposible que pueda superar a un basilisco, ¿no? Pues resulta que me equivoco.
Mientras todos miran a mi enorme basilisco que se desliza por la sala con aire amenazador, los profesores y yo alzamos la mirada al techo al ver que algo revolotea por allí. Mi baca se abre de par en par, literalmente, al ver el magnífico animal que sobrevuela nuestras cabezas con aire elegante. Desde lejos se ve que es grande y muy poderoso, cosa que compruebo cuando deja de volar y decide aterrizar a los pies de su invocadora. 126 ha invocado nada más ni nada menos que a un fénix, pero no cualquier tipo de fénix sino a la especie que se cree que es una de las más poderosas del mundo: el fénix Drangfuell. Este tipo de fénix es especial debido a su tamaño, es cuatro veces más grande que el fénix normal, a que algunas de sus plumas son escamas, como las de un dragón, y a que además de todos los poderes que los fénix tienen, los Drangfuell tienen la habilidad de echar fuego. Como veis son animales excepcionales, ¿cómo es posible que 126 tenga ese animal tan increíble por afín?
Otra vez me ha superado sin ni siquiera darse cuenta de que estoy compitiendo contra ella. Esto me cabrea, pero no es por ella exactamente sino que estoy enfadado por el hecho de que ella no es la chica del pelo azul que conocí en el tren. Algo dentro de mí estaba seguro que si alguien era capaz de superarme esa sería ella, pero ahora veo que mi arrogancia era muy grande. Si la pelo azul quisiera participar estoy más que seguro que ahora mismo no estaría en el puesto número dos sino que estaría en el tres. Esto me hace pensar en los magos con grandes habilidades que hay en Hogwarts y que no quieren participar en las Olimpiadas. Y eso me lleva a cuestionarme si soy tan bueno como me creía, si de verdad soy capaz de enfrentarme al resto de magos y brujas del mundo y salir victorioso. Antes estaba seguro, pero ahora... esta chica, la 126, me ha demostrado que quizá no tengo lo necesario para lograr mi meta.
Ahora mismo todo el mundo esta mirando al fénix de 126 con más incredulidad que a mi basilisco, incluso mi padre está impresionado y eso es difícil de conseguir. Por un momento siento envidia de 126, pero no por sus habilidades, sino porque ha sido capaz de impresionar a mi padre, cosa que yo en contadas ocasiones he conseguido. Pero se me pasa rápidamente ya que yo también estoy impresionado.
-Increíble- dice Potter sin apartar su mirada de nuestros patronum- Jamás había visto unos animales afines tan poderosos- cuando empiezan a desvanecerse vuelve sus ojos hacia nosotros con una gran sonrisa- Podemos esperar grandes cosas de los líderes de la competición interna. Bien, siguientes.
Sin más yo me voy hacia un lado de la sala y 126 hacia el otro. Pero no dejo de seguirla con la mirada con la esperanza de verla la cara, pero no hay suerte y el resto de la clase se la pasa de espaldas a mí. Supongo que su identidad y su rostro serán una incógnita hasta que la competición interna termine.
-Scorpius ha sido increíble- me dice Jack una vez hemos salido de clase- ¡Un basilisco!, ¿cómo es que no sabía nada de esto?
-Nunca me preguntaste- respondo encogiéndome de hombros.
-¿Y esa chica que hizo también el patronum contigo de verdad era la legendaria 126?
-Eso parece.
-¿Es tan atractiva como dicen los rumores?- me pregunta muy interesado.
-¿Tú sabías que 126 era una chica?- me giro hacia él enfadado- Podrías haberme dicho algo. Yo no tenía ni una pista de quién era 126.
-No te pongas así, tío- dice Jack- Creí que tú también habías oído los rumores del ángel del infierno.
-¿Ángel del infierno?- pregunto riéndome- ¿Llaman así a esa enana?
-La llaman así porque según he oído tiene un rostro tan bello que parece un ángel- me cuenta mientras empieza a poner su clásica cara de tonto. Solo pone esa cara cuando se está imaginando a una chica- Tiene que ser muy hermosa para que digan esas cosas de ella.
-Te olvidas que la dice ángel del infierno.
-Eso se lo dicen por el pelo. Al parecer lo tiene tan rojo como el fuego y tan enmarañado que normalmente lo lleva atado en una trenza o una coleta.
-Creo que tu información es errónea. Hoy llevaba el pelo suelto y apenas ondulado. Por esa razón no he sido capaz de verle la cara.
-Eso es raro- dice Jack mientras frunce el ceño- He oído bastantes rumores en los que dicen que su pelo es un auténtico caos de lo enmarañado que lo tiene.
-Pues supongo que solo son eso, rumores- le contesto mientras me río de él- Te tomas muy en serio todos los rumores referentes a chicas. Seguramente ni siquiera sea tan guapa como dicen.
-Eso no lo sabremos hasta que la veamos- dice muy serio- Estoy decidido a conocerla.
-Pues me encantaría que me dijeras cómo, porque hasta hoy no nos habíamos ni cruzado con ella.
-Solo la podré ver cuando reúnan a los veintes mejores- habla para sí mismo Jack- Pero aún entonces solo podré verla de lejos. Supongo que si entrara en la competición podría conocerla personalmente...
-¿Entrar en la competición?, ¿tú?- le interrumpo alucinado- Jack estás en el puesto 93, no creo que puedas remontar tantos puestos.
-La competición acaba de empezar- me responde decidido- Sé que soy capaz de remontar si me propongo.
-Pues te deseo suerte- digo negando con la cabeza. Nunca me acostumbraré a las locuras que hace Jack cuando se trata de chicas- La vas a necesitar.
ROSE
En cuanto termina la clase de DCAO salgo a toda velocidad de allí y me refugio en mi sala común. Cuando he hecho el patronum mi madre me ha mirado con una expresión asombrada ya que no sabía que era capaz de realizar ese encantamiento. Por un momento creí que por una vez estaría orgullosa de mí, pero me equivoqué. Rápidamente esa expresión de asombro se convirtió en una de enfado. No sé que habré hecho ahora, pero cuando tiene esa expresión lo mejor es permanecer lejos de ella.
En fin, supongo que nunca conseguiré que mi madre esté feliz conmigo.
Llevo un rato en la sala común mirando el fuego mientras trato de relajarme, cuando alguien se tira a mi lado. Cuando giro la cabeza veo a mi prima Roxanne. Ella tiene un año menos que yo y es un terremoto de energía. Le encantan los deportes y siempre que la veo está corriendo de un lado a otro. Por esa razón es la que mejor figura tiene de toda la familia y a causa de eso siempre está rodeada de chicos aunque ella pasa de todos. Aparte de su figura perfecta tiene la piel tostada, herencia de la tía Angelina, y los característicos ojos azules de los Weasley, aunque en su caso tienen betas color caramelo. Además tiene el pelo igual que su madre, negro. Todo eso en conjunto hace que sea una belleza.
-He oído que has dejado a toda la clase con la boca abierta en DCAO- dice Roxanne- ¿Qué has hecho esta vez?
-Solo he realizado un patronum.
-¿Ese encantamiento en el que sale ese enorme pajarraco?- me pregunta como si nada. Una de las cosas que más me gustan de Roxanne es que es casi imposible hacer que ella se asombre de algo- ¿Ese que estuviste practicando sin descanso hace un par de años hasta que lo conseguiste?, ¿ese encantamiento?
-El mismo- respondo con una sonrisa- Más que el hechizo en sí, lo que les ha impresionado a sido el pajarraco como tú le llamas.
-¿Por qué?, ¿acaso en ese encantamiento no tiene que aparecer un animal?
-Sí, pero normalmente aparece un animal que sea afín con tu alma- le explico- Mi animal afín es algo raro.
-Uummm...
-No le des vueltas- digo relajada. Si algo tiene Roxanne es que hace que todas mis preocupaciones desaparezcan rápidamente- ¿Qué tal has estado? Desde que a empezado el curso a penas te he visto.
-Normal- dice suspirando Roxanne- Te pasas la vida en la biblioteca.
-Es por la competición.
-A mi modo de ver no deberías esforzarte tanto- me dice- Estás prácticamente dentro y apenas llevamos una semana de clases- vuelve a suspirar- Pero sé que no me vas a hacer caso. Así que te contestaré a tu pregunta. Estos días... han sido un infierno. Echo de menos que eches hechizos a los moscones que no me dejan en paz.
-¿Por qué no aprendes a hacerlos tú misma? De esa forma no tendrías que depender tanto de mí.
-Ya sabes que no soy buena con la magia. A mí se me dan bien los deportes, como a mamá. Además a mi padre tampoco se le dio especialmente bien la magia a menos que fuera para gastar bromas.
-¿Están tan pesados?- pregunto un poco preocupada- Si quieres puedo poner un hechizo de alejamiento a tu alrededor, lo único es que ningún chico podría acercarse a ti, eso incluye a nuestros primos y los profesores.
-Paso, no quiero más problemas de los que ya tengo- por primera vez escucho que Roxanne está más apagada de lo normal, como si su energía natural hubiera escapado de ella- Estoy tan cansado de todos ellos.
-¿Estás bien, Roxy?, ¿pasa algo más?
-No, es solo que... Es solo que me molesta que todos ellos me persiguen porque soy "guapa". Ninguno de ellos me conoce, pero dicen que están enamorados de mí. Solo me gustaría que alguno de ellos le gustara por quien soy en realidad, no por mi apariencia.
-Me gustaría ayudarte, cariño- la digo suavemente mientras la abrazo fraternalmente- Pero los chicos son como son y ningún hechizo ni encantamiento puede arreglarlos.
-Lo sé, pero me fastidia.
Antes de que pueda decirla nada, entran en la sala común Erik y Albus. Los dos nos miran extrañados y lo veo lógico porque Roxanne no es una persona muy dada a los gestos cariñosos. Pero a su favor diré que quitaron rápidamente esa expresión de sus caras y se sentaron a nuestro lado sin decir nada en absoluto.
-Rose, ¿te fijaste en el chico que hizo el patronum contigo?- me pregunta Albus- He oído que es muy habilidoso.
-Lo tiene que ser- digo tranquilamente- Dijo que era el número 531.
-Es el que está en segundo lugar en la competición interna- dice Erik asombrado- Ahora me explico muchas cosas.
-¿Qué pasa?- pregunta Roxanne casi recuperada por completo de su bajón momentáneo- ¿De quién habláis?
-De un chico que realizó el mismo encantamiento que yo en DCAO. Su animal también es muy poco común, igual que el mío.
-¿Le pudiste ver bien?- pregunta muy interesado Albus- He oído que el 531 es muy alto y bastante fuerte.
-También he oído que todas las chicas caen a sus pies- dice Erik- Y que es un engreído. Yo que tú no me acercaría mucho a él, Rose.
-Deja de decir bobadas Erik- digo riéndome- Si somos seleccionados tendremos que hablar y pasar bastante tiempo juntos. Y Albus, lo siento pero ni siquiera me he fijado en él. No sabría decirte ni de color tiene el pelo, pero si te puedo decir que su encantamiento lo realizó a la perfección sin un solo fallo.
-Prima eres rara- dice Roxanne- Te fijas en la ejecución de un hechizo, pero no en el chico del que se dice que es uno de los más atractivos de todo Hogwarts. De verdad, que eres rara.
-¿Y tú cómo sabes eso?- la pregunto desconcertada- Creí que todo esto de la competición y las Olimpiadas te daba absolutamente igual.
-Y me da igual, pero tengo oídos y sobre todo ojos. Sé quién es el 531 y te puedo asegurar que los rumores no mienten- contesta Raxanne encogiéndose de hombros- Es una pena porque parece que ya está con alguien.
-Eso no lo he oído- dice extrañado Erik- Todo lo contrario, he escuchado que es de esos que pasa cada noche con una chica diferente.
-Pero yo siempre le he visto con una chica con el pelo castaño- contrataca Roxanne- En la comida, en la biblioteca, en los descansos, en el patio... en todos lados les he visto y más de una vez he visto a la castaña abrazándole por la cintura.
-Pues...
-En realidad nada de todo eso nos incumbe- les interrumpo. Si hay algo que les gusta a Erik y a Roxanne más que una cerveza de mantequilla es una pelea absurda. Si no lo los paro ahora se pasaran horas peleando sobre este tema tan estúpido- Es una tontería que no me importa.
-Pues debería importarte- dice Roxanne muy seria de repente- Porque desde mi punto de vista, el chico 531 es el chico perfecto para ti.
SCORPIUS
Ya ha pasado una semana y por lo tanto me dirijo hacia el lago para tener mi primera clase de DCAO dada por la profesora Granger. No tengo ni idea de qué es lo que nos enseñará en un lugar así, pero estoy extrañamente excitado ante la posibilidad de que sea una de esas clases que no olvidaré en mucho tiempo.
Cuando llego al lago me sorprende al ver más o menos a solo una veintena de alumnos y que de todos ellos solo reconociera a tres de ellos porque están en la misma casa que yo. Liza está en la clase de Potter y Jack en la de Lovegood.
Un chico fuerte y casi tan alto que yo se me acerca mientras me mira de arriba a bajo como si estuviera midiendo lo que valor.
-Eres el chico 531, ¿verdad?
-Sí, lo soy- contesto algo impresionado. No tengo ni la menor idea de cómo este desconocido sabe quién soy- ¿Y tú eres...?
-Puesto 10, 511- responde con una sonrisa amable- Pero la mayoría de las personas me llaman Erik.
-Scorpius- respondo instintivamente cuando me doy cuenta de que no debería de haberlo hecho- ¿Quieres algo de mí Erik?
-No, solo he venido a decirte que desde ahora mismo eres mi rival- me dice como si lo que acaba de decir fuera lo más normal del mundo- No pienso perder contra ti.
-Está bien- digo aunque en realidad no sé qué decirle a este extraño chico. Por un lado me gusta ese nerviosismo que tiene, no ha parada de saltar ni de moverse desde que se me ha acercado, pero por otro lado me pone los pelos de punta que todo lo que diga no tenga sentido para mí- ¿Y puedo saber en qué somos rivales exactamente?
-En todo- me contesta con una sonrisa.
Antes de que pueda decir nada aparece la profesora Granger. Su expresión es muy seria y sus ojos son firmes y algo fríos. Esta no es la Granger simpática y profesional que trabaja en el ministerio de magia regulando las leyes mágicas, sino que es la Hermione Granger que luchó contra Voldemort sin flaquear ni dudar. La persona que está frente a mis ojos es una auténtica guerrera.
-Lo primero que voy a deciros es que esta clase no va a ser como las clases a las que estáis acostumbrados. Después de hoy cada uno de vosotros será el que decidirá si seguirá cursando o no está asignatura. Si la abandonáis no habrá consecuencias, es más yo misma hablaré con la directora McGonagall para que dejéis legalmente la asignatura- dice la profesora Granger con voz firme y fría- Si eso es lo que decidís únicamente lo que tenéis que hacer es no presentaros en mi clase más. ¿Entendido?- todos asentimos con la cabeza- Bien, pues hoy os hablaré un poco de las criaturas que habitan en este lago y la mejor forma de combatirlas. Si sois inteligentes prestaréis atención a mis palabras.
Y sin más empezó un monólogo en el que habló desde las diversas posibilidades que hay para permanecer bajo el agua sin ahogarte a todas y cada una de las especies que habitan en nuestro lago. También nos explicó los hechizos y embrujos necesarios para combatir contra los seres acuáticos, incluso hizo varias demostraciones de cómo se debía de mover exactamente la varita para que el embrujo tuviera un efecto máximo. Debo reconocer que su forma de explicar es sencilla y efectiva y algo adictiva. Podría estar horas escuchándola hablar de cualquier cosa, realmente es tan inteligente como dijo mi padre.
Después de una hora y media, la profesora Granger termina su monologo. Nos mira con el ceño fruncido uno por uno y debo reconocer que cuando su mirada se posa en mí me recorre un escalofrío por todo el cuerpo. Ahora entiendo lo que quiere decir Lily cuando dice que la madre de Hugo da verdadero miedo.
-¿Alguna pregunta?- antes de poder evitarlo levanto la mano- ¿Si...?, ¿qué número eres?
-El 531- respondo.
-Bien, ¿cuál es tu pregunta, 531?
-Tengo una duda con respecto a los Grindylows- empiezo a decir- Por lo que ha dicho el hechizo relaso es efectivo contra ellos porque bajo el agua la varita vierte agua hirviendo en ellos y eso les afecta mucho porque los grindylows son sensible a los cambios de temperatura. Mi pregunta es si no funcionaría en ellos otro hechizo que cambie la temperatura a su alrededor como el hechizo hestia que congelaría el agua haciendo que la temperatura bajara drásticamente. ¿Funcionaría?
-Teóricamente funcionaría, pero no conozco a nadie que usara otro hechizo frente a los grindylows- responde la profesora Granger- Lo comprenderá en un momento.
No entendí lo que quería decir hasta que con un movimiento de su varita nuestras ropas habían desaparecido y fueron remplazadas por bañadores. Hermione Grenger no es solo una de las personas más inteligentes del mundo mágico, sino que tiene un dominio y manejo sobre la magia que me deja alucinado. Estoy convencido que ella y mi padre estarían igualados en un enfrentamiento.
-¿Por qué estamos así vestidos?- pregunta asustada una chica rubia casi a gritos.
-Es hora de probar si habéis aprendido algo- dice tranquilamente la profesora Granger- Dentro del lago hay 24 esferas. Cada uno de vosotros debe de encontrar una antes de que la clase acabe. Quien no lo consiga no se tiene que molestar en volver a mi clase ya que está suspendido- mira su reloj- Os queda poco más de una hora, yo me daría prisa- empieza a alejarse del lado cuando recuerda algo y se gira para mirarnos con esa expresión seria y amenazadora a la cual me estoy acostumbrando- Si no es mucho pedir no os ahoguéis ni dejéis que los tritones os destripen.
Y con esas palabras tan alentadoras se aleja dejándonos pasmados en el sitio. Sin poder evitarlo empiezo a sonreír mientras creo un casco burbuja en mi cabeza siguiendo las indicaciones de la profesora. Nunca antes había tenido una clase tan emocionante como esta. Estoy decidido a seguir en ella y seguir aprendiendo con los extraños métodos de la profesora Granger. Tengo la sensación de que cuanto más tiempo permanezca con ella más aprenderé y mis límites se ampliarán mucho más. Y si quiero seguir en esta clase solo tengo que conseguir una de las esferas escondidas en el lago y evitar que el calamar gigante, los tritones o los grindylows me maten.
Me lanzo al agua sin pensármelo dos veces. Que empiece el juego.
ROSE
En el bosque prohibido se escuchan sonidos espeluznantes cada poco tiempo. Todavía no sé cómo al profesor Malfoy se le ha ocurrido arrastrarnos al centro del bosque prohibido y después decirnos que debemos regresar por nuestros propios medios sin que nos mate cualquiera de las especies que habitan en el bosque. No es que la prueba en sí me asuste o algo así, es más me parece ingeniosa y algo fuera de lo común, pero estoy preocupada por Albus. No es que sea un negado en DCAO, pero sin duda no es como su padre o como su hermano James. A Albus se le da mejor la clase de transformaciones y por increíble que parezca es al único de la familia Potter al que se le dan bien las pociones. Mi tío Harry dice que eso lo ha sacado de su madre Lily, la cual al parecer era un geniecillo de las pociones.
En fin, que estoy preocupada por Albus. Aún así me lo estoy pasando en grande y no entiendo muy bien porqué ya que mi vida ha corrido peligro en dos ocasiones. La primera cuando una manada de centauros me ha encontrado cuando he empezado a dar vueltas sin saber a dónde ir. He conseguido salir ilesa actuando como una niña de doce años, ayuda el hecho de ser tan bajita, y diciéndoles que me había perdido y que solo quería volver al castillo. Dos de los cinco centauros fueron muy amables conmigo y me indicaron el camino que debía seguir. Los otros tres no se molestaron ni en mirarme, pero antes de seguir mi camino me dijeron que no me habían hecho daño porque todavía era un potro y ellos no atacaban a potros, pero que la próxima vez que me vieran por su territorio sin permiso me ateniese a las consecuencias.
Casi salgo de allí corriendo del miedo que me dieron sus palabras. Ya había visto centauros antes, Firence es mi profesor de Adivinación, pero por alguna razón me pareció que todo lo que creía saber de centauros por los libros era mentira. A veces la realidad es diferente a lo que imaginas por lo libros, eso me a quedado bien claro. Pero a pesar del miedo, me he sentido viva, más viva de lo que me he sentido en mucho tiempo. Esto es simplemente lo que necesitaba mi alma aventura que ama el riesgo y el peligro.
La segunda vez en la que mi vida a corrido peligro ha sido cuando he sido acorralada de repente por cinco tarántulas tan grandes como hipogrifos. Ya había escuchado las historias de mi padre y de tío Harry sobre estos arácnidos, pero siempre creí que eran más historias para dormir que otra cosa. Y más cuando el profesor Malfoy no nos advertido sobre ellas. ¿Será que él no tiene constancia de ellas?, ¿o por el contrario si lo sabe y ha decidido dejarlo como sorpresa? Sea cual sea la razón la verdad es que cuando me he visto acorralada me he quedado petrificada por un segundo. En ese segundo me he quedado en blanco y sin saber qué hacer. Gracias a Merlín que mi cabeza a reaccionado rápidamente y he recordado todo lo que daña a las tarántulas y me desecho de ellas en menos de diez minutos.
Tengo que reconocer que vencer a esas tarántulas por mis propios medios y sin ningún tipo de ayuda ha hecho que me sienta fuerte y por primera vez en mi vida me he sentido poderosa. Mi madre siempre ha dicho que era inteligente, pero que no era nada habilidosa y por ende tampoco era poderosa. Pero en esta ocasión no puedo dejar de pensar que no muchos hubieran conseguido deshacerse de esas tarántulas con tanta eficacia y rapidez como yo.
Todavía quedan unos quince minutos para que termine la clase, pero a lo lejos veo la salida del bosque prohibido y al profesor Malfoy apoyado contra un árbol esperándonos. Su actitud relajada me hace sonreír, mi padre puede decir lo que quiera de él pero no puede negar que su actitud y su estilo son impresionantes. Cuando salgo del bosque me mira fijamente a los ojos, igual que cuando era pequeña.
-Veo que has conseguido salir ilesa del bosque- me dice lentamente- Supongo que posees la suerte de tu padre en estas cosas.
-No ha sido suerte- le digo tranquila y algo enfadada. Me ha costado lo mío salir del bosque sin que me mataran por el camino. Por lo menos debería reconocer eso, ¿no?- Debería haber puesto cámaras en el bosque para saber por lo menos si tus alumnos han sido devorados por tarántulas. O para ver si alguien de verdad ha tenido suerte o por el contrario ha conseguido escapar por los pelos de una manada de centauros y luego a exterminado a un puñado de arañas repugnantes que querían comérsela.
-De hecho hay cámaras en el bosque- me responde perezosamente- Si no este ejercicio carecería de sentido si no sé qué habéis hecho en el bosque cuando estabais supuestamente solos. Además necesito saber si en algún momento estáis en verdadero peligro para intervenir.
-¿Entonces ha visto todo lo que me ha pasado en el bosque?- pregunto algo avergonzada por mi arrebato de antes.
-Sí, lo he visto y debo decir que ha sido bastante impresionante para alguien de su edad- me dice- Pero también has tenido mucha suerte ya que no te has encontrado con las ninfas que estaban cerca de tu posición ni con los unicornios ni con lo broiniws. Sin saberlo has tenido más suerte que el resto de tus compañeros. Aunque todo hay que decirlo, ninguno de ellos se ha encontrado con ninguna araña gigante.
-¿Entonces esta clase no me ha servido de nada porque según usted he tenido suerte?- pregunto incrédula.
-En resumen, sí, eso es lo que he querido decir.
-Pero no ha sido culpa mía.
-No, no lo ha sido.
-¿Entonces que...?- no termino la pregunta. ¿Qué voy a preguntar en realidad? Toda esta conversación es absurda- Entonces no he pasado la prueba, ¿no?
-Has salido de bosque prohibido sin rasguños aparentes y de una sola pieza antes del tiempo límite, por lo tanto sí, has pasado la prueba- ahora sí que no entiendo nada y debe verlo en mi cara porque me parece que su labio superior se eleva un poco, como si estuviera sonriendo- Debes aprender a ser más como las serpientes, Weasley. No importan las circunstancias o la forma de hacer algo. Si consigues hacer lo encomendado es lo único que importa.
-Pero suena muy... ambiguo- digo mordiéndome el labio algo nerviosa. Este hombre siempre me ha puesto nerviosa- Es como el dicho de el fin justifica los medios.
-En lo que respecta al ministerio lo único que importa es el resultado no las acciones que has realizado para lograrlo- me dice muy serio- Eso te lo puedo asegurar- no sé que decir ante eso y él se vuelve a dar cuenta- Has pasado la prueba así que puedes regresar al castillo si quieres- ya estay caminando de regreso cuando escucho su voz gritándome- ¿Qué número eres?
-Soy el 126, ¿por qué?
-Porque como prometí te debo 200 puntos.
Ante eso esbozo una gran sonrisa y vuelvo a emprender la marcha hacia el castillo. Al parecer las siguientes semanas van a ser más emocionante de lo que me esperaba. Ya tengo ganas de ver qué es lo que el profesor Malfoy ha preparado para la siguiente clase.
LIZA
Ya han pasado varias semanas, seis para ser exactos desde que el curso comenzó, es decir, un mes y medio. En un par de semanas la competición interna de Hogwarts terminará. Bueno, por lo menos terminará la fase de preselección. No sé cómo yo he terminado en el puesto 6 en esa lista y de verdad que no sé cómo lo he hecho ya que yo no tengo un interés especial en participar en todo esto de las Olimpiadas. Sí, los argumentos de Scorpius de limpiar nuestros nombres me atraen, pero veo la improbabilidad de que eso pase. No sé, yo soy feliz como estoy actualmente. No necesito nada más.
Pero como dice mi madre y mi abuela todo sucede por una razón y si yo estoy en la lista para participar en las Olimpiadas es porque es allí donde tengo que estar. Tanto ellas como yo son emontial, es decir que somos una de las tres familias en el mundo que somos capaces de ver las auras de las personas que nos rodean. También podemos ver dentro de las personas y ver todas sus emociones, pasadas y actuales, pero solo si las miramos directamente a los ojos. Y cómo no también nos vemos afectados por los residuos de las emociones actuales de las personas que nos rodean. Sí, lo sé. Ahora mismo todo esto suena muy complicado, pero en realidad no lo es.
Todo empezó cuando tenía más o menos ocho años. Un día como otro cualquiera empecé a ver cosas extrañas encima de las cabezas de las personas que me rodeaban. Recuerdo a la perfección la cara de felicidad de mi abuela al enterarse de que yo también había heredado el gen de los emontial. Fue entonces cuando me enteré de lo que soy realmente.
Al principio era cosas informes y todas eran de color negro. Mi abuela me dijo que sería así un tiempo hasta que mis poderes de emontial se estabilizaran. Y tenía razón porque poco tiempo después empecé a ver mejor definidas las formas de las auras, e incluso empecé a distinguir diferentes colores según la persona. Ahora mismo puedo decir orgullosa que el ver auras es algo que he dominado a la perfección. Muchas veces Jack me ha preguntado de qué color era su aura y nunca le he respondido a esa pregunta tan tonta que demuestra que no sabe absolutamente nada de mi poder.
Las auras son cambiantes, es cierto, pero lo que las diferencia entre sí es su color. Cada persona tiene el aura de un color único e irrepetible. La de Scorpius por ejemplo es de un verde plateado precioso. Siempre me ha gustado el color de su aura. Lo que ocurre es que dependiendo de los sentimientos de las personas se oscurecen, si están llenos de malos sentimientos, o se iluminan, si por el contrario están felices y llenos de alegría. Uno de los deberes de una emontial es hacer que las auras que están oscurecidas vuelvan a su estado normal. Suena fácil, pero en un colegio con casi mil chicos adolescentes... mi trabajo se complica exponencialmente. Cada día veo más de doscientas auras oscurecidas y me resulta casi imposible ayudar ni a una décima parte de ellos. Es triste, pero hace tiempo comprendí que no siempre puedo ayudar a todos, aunque si por mí fuera lo haría encantada.
Pero no solo tengo que "aclarar" las auras oscurecidas, sino que también tengo como deber hacer que las personas cambien cuando su aura está retorcida o hacerles recapacitar cuando están borrosas o indefinidas. Me explico. Como he dicho el color de un aura es único e irrepetible, pero no ocurre lo mismo con la forma. Normalmente las formas que adoptan las auras son elegidas por el subconsciente con relación a algo que a la persona en cuestión en ese momento le importa mucho. Por ejemplo, el aura de Hugo suele adoptar la forma de una pieza de ajedrez o de una escoba. Esas cosas son importantes para él y dependiendo del día su aura cambia dependiendo de sus sentimientos y claro está, también por las circunstancias. A veces las personas pasan por momentos difíciles y su aura se desdibuja, deja se tener una forma definida y yo debo ayudarlas a salir del bache en el que se encuentran. También debo ayudar a las personas que están confundidas y que no saben qué hacer. En estos casos sus auras suelen emborronarse y cuando los casos son extremos hasta color deja de verse con claridad. Y por último están las personas con auras retorcidas. Esta es la parte del trabajo de los emontial que menos me gusta, porque los que tienen este tipo de aura son personas horribles. Supuestamente mi labor consiste en hacerles cambiar, pero es prácticamente imposible. Ellos no quieren escuchar y suelen estar llenos de sentimientos oscuros que me dañan mucho cuando estoy cerca de ellos. En toda mi vida me he cruzado en tres ocasiones con personas que tenían este tipo de aura y debo de reconocer que fui absolutamente inútil a la hora de ayudarles. Los tres tenían sentimientos vengativos y por más que traté de hacerles entrar en razón no me escucharon. Una vez que cumplieron con su objetivo fueron más receptivos a mis palabras, pero el daño ya estaba hecho. Y por si la derrota y la humillación que sentía en esos momentos por no haber podido ayudarles era poco, sus sentimientos vengativos calaron en mí e hicieron que estuviera enferma y sin poder moverme de la cama varios días. Cómo puedes ver no todo lo que rodea a los emontial es bueno.
Uno de los poderes de los emontial es la capacidad de ver auras y otra es la sentir las emociones ajenas. Suena muy bien, es más la primera vez que se lo escuché decir a mi abuela me emocioné mucho, pero ahora sé la verdad. La habilidad de sentir las emociones de otras personas es una verdadera lata. Las que más solemos captar los emontial son las residuales, que son los ecos de emociones muy fuertes. La mayoría de las emociones que siente una persona son fuertes aunque ellas no lo denominarían así. Estos ecos residuales los siento como si fueran mis propias emociones y por ese motivo suelo estar apartada de todas las personas en general. Normalmente las emociones de los del castillo son emociones buenas, pero no siempre es así. Las emociones buenas no me hacen daño, es más muchas veces siento una gran paz al sentirlas, pero en cambio las malas me hacen mucho daño.
Y por si esto fuera poco no solo siento las emociones residuales de las personas sino que también puedo ver todo lo que ha sentido y siente una persona si la miro fijamente a los ojos y buceo en su interior. Por lo que me dijo mi abuela esta última habilidad no la tienen muchos emontial, ya que solo suele aparecer en los emontial destinados a grandes cosas. No sé si yo estoy destinada a grandes cosas, pero de momento esta habilidad es la que menos controlo. Actualmente solo hay un chico un año mayor que yo que vive en Hungría creo que tiene esta habilidad aparte de mí. Según mi madre debería estar agradecida por poseer tal poder y de verdad que agradezco tenerlo, pero a veces pienso que esperan demasiadas cosas de mí. Yo me esfuerzo, de verdad que sí, en ser una buena emontial y cumplir mi deber como tal, pero muchas veces desearía ser una chica normal.
Scorpius y Jack piensan que no me entero que me llaman a mis espaldas friqui, pero a pesar de que parece que no entero de nada sé más de lo que ellos creen ya que hay una habilidad de los emontial que es un gran secreto que solo sabemos los emontial. Ni siquiera aparece en los libros especializados de nuestra raza. Esa habilidad es... que sabemos cosas futuras. A ver, no somos como los adivinos con sus profecías ni mucho menos, sino que a veces si prestas mucha atención a las auras puedes ver que se aproximan cambios. No sabemos si esos cambios que se van a producir son bueno o malos, simplemente percibimos que van a ocurrir. Bueno, yo precisamente no soy muy buena en eso de percibir cosas futuras a menos que sean muy importantes. Por eso estoy muy preocupada por Scorpius. Desde que empezó el curso su aura ha estado más brillante de lo normal, pero detrás de ella percibo como una sombra, esa es una señal de que las cosas van a cambiar en un futuro muy próximo y el instinto me dice que no va a ser para bien. He estado todo el tiempo posible con él desde que vi esa sombra por primera vez, pero me temo que eso es una de las muchas cosas que no puedo cambiar. A veces me pregunto de qué sirve tener tantas habilidades si después no puedo ayudar a las personas que más me importan.
-¿Liza estás con nosotros?- me pregunta Scorpius sacándome así de mis pensamientos- Llevo un rato hablando contigo, pero creo que no me has escuchado.
-Lo siento- le digo mientras me giro para mirarle- Estaba pensando en las sombras.
-¿Sombras?, ¿qué sombras?- me pregunta confundido. Scorpius siempre ha sido muy bueno conmigo y jamás me ha llamado loco o cualquier cosa parecida, igual que Jack. Lo único que desearía es que cualquiera de los dos se diera cuenta de una vez de lo que soy en realidad como hizo 126 hace unas semanas. ¿Cómo es que una completa desconocida supiera qué soy antes que mis amigos de toda la vida? Se supone que son inteligentes.
-Las sombras te rodean y me pregunto si es para bien o para mal- le contesto con sinceridad- Me preocupa que sea para mal.
-No deberías preocuparte por eso- me dice sin darle importancia a mis palabras, como siempre. Le quiero como si fuera mi hermano, pero a veces llega a desesperarme, ¿por qué no puede por una vez hacerme caso, como cuando éramos pequeños?- ¿Acaso no dices últimamente que mi aura es agradable?
-Por eso mismo me preocupa más- le respondo muy seria, pero él sigue sin hacerme caso- No quiero que te pase nada.
-Y nada me va a pasar- me dice mientras me abraza cariñosamente para tranquilizarme- Te lo prometo.
-Eso no depende de ti.
-En mi vida decido yo- contesta confiado- Confía en mí y deja de preocuparte.
-No, Scor, eres tú el que debería confiar en mí- digo mientras me levanto y me dirijo a la salida. Ahora mismo necesito aire para poder relajarme- Deberías tener cuidado o sino antes de que te des cuenta las sombras te habrán invadido y si eso sucede yo no podré hacer nada para ayudarte.
ROSE
En cuanto abro los ojos siento algo desagradable en mi interior, como si algo verdaderamente horrible fuera a pasar hoy. No sé explicar esta sensación, pero siempre que la he sentido tarde o temprano ha resultado ser cierta. Solo espero que esta vez no sea peor que la última vez. Eso fue hace un par de meses, más o menos cuando quedaban dos o tres semanas para que el verano acabara. Al principio no le di mucha importancia ya que estaba en casa y para mí no había nada peor en ese momento que los entrenamientos especiales a los que mi madre me sometía, pero me equivoqué. Ese día mi madre estaba más rara de lo normal y lo supe en cuanto la vi. Ese día mi madre decidió que era hora de que aprendiera a defenderme en duelos a muerte.
Lo primero que pasó por mi cabeza al escuchar eso es que estaba de broma, pero ya debería de saber que mi madre nunca bromea cuando se trata de sus entrenamientos. No entendía a qué venia eso de repente y cuando traté de preguntarle me lanzó un maleficio que esquivé por muy poco. Debería explicar que los entrenamientos de mi madre no solo consisten en aprender a manejar magia avanzada, sino que también consisten en prepararme físicamente para cualquier cosa. Eso quiere decir que aprendí a luchar cuerpo a cuerpo en diferentes tipos de lucha de combate, como por ejemplo judo, karate, artes chicas y muchas otras más. No sé qué tal seré en general, pero en judo he llegado a ser cinturón negro. Y como no también he aprendido bastante sobre el manejo de diversas armas, como catanas, dagas, navajas, floretes y demás artefactos con punta. Lo que siempre me ha parecido raro es que mi madre jamás ha acercado un arma de fuego a mis manos.
El caso es que gracias a todo el entrenamiento físico fui capaz de esquivar por los pelos su maleficio. Cuando vi que iba en serio me puse en posición y me preparé para cualquier cosa que decidiera lanzarme o eso creí, porque no pude hacer nada contra su siguiente movimiento. Ante mi asombro e incredulidad mi madre me lanzó la maldición cruciatus. Jamás sentí un dolor tan intenso, era como si mis entrañas estuvieran envueltas en llamas. Como es lógico caí inmediatamente al suelo retorciéndome de dolor, pero esa tortura no acabó si no que mi madre siguió adelante con el cruciatos. Me dijo que el dolor era algo mental y que debía controlarlo. Lo intenté, de verdad que lo intenté, pero el dolor se iba incrementando según pasaba en tiempo y al final terminé perdiendo la consciencia. Cuando desperté creí que pasaríamos a otra cosa, pero para mi horror vi esa mirada de cabezonería en mi madre. Esa mirada suele significar que hasta que no consiga lo que ella quiere que haga, el entrenamiento no terminará. Por lo que estuve siendo torturada por mi madre con una maldición prohibida hasta que fui capad de sobreponerme al dolor que sentía. No sé cómo lo hice si soy sincera, pero no tengo ninguna duda de que si esa situación se volviera a repetir no lo lograría de nuevo. Ese día de pesadilla aún está en mis pesadillas, lo único bueno es que ahora soy capaz de escapar de ello con solo despertarme. Solo espero que lo que me pase hoy no sea ni remotamente parecido a lo ocurrido entonces.
Sin darle muchas vueltas más al asunto me preparo para ir al gran comedor para desayunar con ese horrible uniforme gris. Creo que cada día aborrezco cada vez más este uniforme. Cuando bajo a la sala común me sorprende verla tan vacía es entonces que veo la hora y lo comprendo todo. Hace poco que acaba de amanecer y como es lógico no hay prácticamente nadie levantado a estas horas. ¿Debería esperar a que Albus y Erik despierten para ir a desayunar juntos o disfruto de la tranquilidad del amanecer? La respuesta está clara, así que salgo de la sala común.
Cuando llego al gran comedor me sorprende ver que ya hay alguien allí y es nada más ni nada menos que mi nueva amiga 633. Al verme, 633 frunce el ceño mientras mira atentamente algo encima de mi cabeza, después de un rato me hace señas para que me siente con ella. Sin pensármelo le hago caso y me siento enfrente.
-¿Por qué tu aura está tan alterada?- me pregunta nada más sentarme. Ni un hola ni un cómo estás, ella salta directamente a lo importante. Eso me gusta.
-Algo va a pasar hoy- la contesto- Sé que suena raro, pero a veces sé que algo malo me va a pasar y hoy he sentido eso nada más despertarme.
-Por si no lo recuerdas yo veo auras así que nada de lo que me digas puede sorprenderme mucho- me dice sin darle mucha importancia. Luego vuelve a mirar algo por encima de mi cabeza con mucha más atención que antes- Y tienes razón algo va a pasarte hoy.
-¿También eres capaz de ver el futuro?- pregunto curiosa- Ninguno de los libros que he leído menciona eso.
-Normal, como que yo no veo el futuro, sino que más bien percibo cuando algo va a afectar a un aura- me explica- No sé si lo que hará cambiar a tu aura será algo bueno o algo malo, pero sí sé que algo en un futuro muy próximo la va a hacer cambiar.
-Tu don es impresionante- la digo- Yo no sé sería capaz de saber que algo malo le va a alguien y no poder hacer nada.
-Es cierto que no puedo intervenir en lo que el destino ha preparado, pero eso no quita que lo intente y más si esa persona me cae bien- me contesta tranquila- Pero creo que te equivocas en que no podrías soportarlo. Eres una de las personas más fuertes que conozco.
-Solo tengo inteligencia y al parecer suerte- la digo cansada- Eso no me convierte en una persona fuerte.
-No sé qué cualidades tendrás porque apenas te conozco- me dice seria- Si no que me refiero a lo que he visto en tu interior.
-¿Y qué has visto?
-Tienes una fortaleza que muchos querrían tener, tu espíritu es fuerte y nunca se arrepiente de sus decisiones. Sí, has pasado por cosas realmente horrible, las he sentido, pero aún así no pierdes tu determinación y sigues adelante dando todo de ti- responde con una sonrisa- Esa clase de fuerza no la suelo encontrar muy a menudo.
-Eso que acabas de decir es muy bonito- digo con voz ronca. Nunca nadie me había descrito de esa forma.
-Solo es la verdad- dice mientras se encoge de hombros- Como ya debes de saber los emontial no mentimos.
-¿Alguna sugerencia de lo que debería hacer hoy?- la pregunto para cambiar de tema o me temo que terminaré llorando.
-¿Sugerencia?
-Sí, algún consejo de qué debería hacer o que debería evitar. Haré lo que me digas si eso hace que ese cambio que ves no sea para mal.
-¿De verdad harías lo que yo te dijera?- me pregunta mientras un brillo rojizo inunda sus ojos- ¿De verdad me harías caso?
-Por supuesto, ¿por qué no debería hacerlo?
-Bueno, es que la gente no suele hacer mucho caso a mis palabras, es más piensan que soy una friqui y que estoy loca- dice con tristeza.
-En general la gente es una ignorante. Estoy segura de que si supieran lo que eres no dudaría en hacerte caso.
-Ese es el problema, que no puedo decir nada ni siquiera a mis amigos.
-Lo sé- la digo y ella se sorprende- Hace tiempo leí en un libro que los emontial no pueden desvelar lo que son y que solo pueden hablar de su condición si alguien lo averigua o si es a otro emontial.
-Eso es cierto- me dice sonriéndome- Realmente eres una persona inteligente 126. En cuanto al consejo... permíteme mirar en tu interior y a lo mejor puedo darte una idea de lo que tienes que evitar en el día de hoy.
Sin más sus ojos se fijan en los míos y aunque me asusto un poco cuando sus ojos se vuelven completamente rojos, no aparto la mirada de ellos. Ojalá 633 pueda ayudarme de alguna manera, porque necesito toda la ayuda posible. No quiero que nada como lo que me pasó la última vez se repita. Después de unos minutos los ojos de 633 vuelven a ser normales y termina apartando la mirada de mí.
-¿Y bien?, ¿has podido ver algo?- pregunto esperanzada.
-Sí, he visto algo.
-¿Y?
-Cada vez que algo malo te ha pasado siempre estaba una persona involucrada- me dice y su voz tiembla un poco, ¿qué habrá visto?- Mantente alejada de esa persona.
-¿Qué persona?
-De tu madre.
ROXANNE
Estoy más que harta de toda esta estúpida situación, ¿es que no me pueden dejar de molestar ni siquiera en la biblioteca? Vale, soy atractiva, pero eso no quiere decir que por ello tenga que estar siempre rodeada de idiotas que lo único que quieren es acostarse conmigo. Odio que me persigan por esa razón, ¿es que acaso no existe ni un solo chico en todo Hogwarts que vea más allá de mis atributos femeninos?
No, supongo que no lo hay, aparte de mis primos claro está, no hay nadie que mire más allá de lo que aparento. Bueno, puede que Erik también sea diferente al resto, pero solamente porque está perdidamente enamorado de mi prima Rose. Quitando esas personas... estoy sola, completa y absolutamente sola. Antes este hecho me ponía triste y algo depre, pero ahora no. Puede que no tenga muchos amigos, pero los que tengo son de fiar y los quiero con toda mi alma. Entre ellos destaca mi prima Lucy.
Lucy es todo lo contrario a lo que soy yo. Yo amo los deportes y estar siempre activa, en cambio Lucy es feliz sentándose debajo de cualquier árbol y leer un libro. Mientras que a mí se me da realmente mal todo lo que tiene que ver magia, Lucy en cambio es casi un prodigio tan asombroso como Rose. Sé sin lugar a dudas que si ella quisiera ahora mismo estaría entre los mejores en la competición interna de Hogwarts, pero no quiere. ¿Por qué? Porque ella es una persona tranquila y algo tímida, todo lo contrario que yo. Creo que por eso no llevamos bien, porque ella me calma y yo a ella la inyecto vida.
Otra cosa en la que somos completamente diferentes es el físico. Yo piel tostada, ella en cambio es tan blanca que el sol rebota, literalmente, en su piel. Mis ojos son azules, como es tradición en mi familia, pero Lucy rompe con esa tradición al tener los ojos negros como dos ónices. Mi pelo, heredado de mi madre, es negro y rizado, en cambio el de Lucy es pelirroja, pero de un tono tan claro que a veces parece más rubio. Y por último el cuerpo. El mío está lleno de curvas y está en forma por todo el ejercicio que hago, mientras el de Lucy es normal. Tiene sus curvitas y no está gorda, pero tampoco está delgada. Es simplemente una chica normal y la adoro por eso.
En resumen, somos como el día y la noche, pero a pesar de que somos completamente distintas no existe en este mundo una persona a la que quiera más y que me comprenda mejor. Ahora mismo estamos en la biblioteca. Yo estoy enfadada porque a nuestro alrededor hay chicos que no nos quitan los ojos con esa expresión tan asquerosa encima. Menos mal que Lucy es tan inocente que no se da cuenta de nada.
-¿Por qué no nos vamos de aquí, Lucy?- la pregunto mientras me levanto de la mesa- Creo que nos vendría bien un poco de aire fresco.
-Está bien- me contesta suavemente Lucy mientras empieza a recoger todos sus libros.
Mientras nos vamos me doy cuenta de que Lucy lleva demasiados libros, por lo que trato de ayudarla justo cuando nos chocamos con alguien y tanto Lucy como los libros terminan en el suelo. En menos de un segundo un chico está en el suelo ayudando a mi prima y recogiendo todos sus libros.
-Lo siento mucho- dice el chico- No miraba por donde iba.
-No pasa nada- dice mi prima mirando al suelo con vergüenza, ¿por qué de repente se pone así? Entonces miro al chico y lo comprendo todo. Ese chico tiene el pelo tan negro como el mío y sus ojos de color miel resaltan sobre su piel bronceada por el sol. Este tío está bueno y Lucy no sabe qué hacer cuando tiene a un chico guapo delante- Yo tampoco miraba por dónde iba.
-Lu, venga vámonos- la digo mientras cojo la mitad de sus libros y sin hacer el menor caso al chico- Quiero salir de aquí lo más rápido que pueda.
-Me voy- dice Lucy al chico para seguirme después.
-¡Espera!- el chico nos sigue y hace que paremos- Todavía no nos hemos presentado. Yo soy Jack- dice estirando la mano hacía mi prima.
-Lucy- contesta mi prima mientras le estrecha la mano completamente sonrojada- Y ella es mi prima, Roxanne- el chico estira la mano para estrechármela a mí también, pero lo ignoro completamente- Lo siento, no suele ser muy sociable.
-No importa- dice Jack con una sonrisa luminosa, demasiado luminosa a mi parecer. ¿Qué es lo que se propone este chico?- ¿A dónde vais ahora?
-Solo íbamos a dar una vuelta por el patio, si quieres... si quieres puedes acompañarnos.
-Sería todo un placer- responde Jack al mismo tiempo que yo resoplo con fastidio.
Durante el paseo me quedan dos cosas claras. La primera que a Lucy le gusta ese chico. Y la segunda que él solo la está utilizando para llegar a mí. Me queda más que claro cuando Lucy se fue a hablar un momento con un compañero de clase y el tal Jack se me echó prácticamente encima. Odio a los chicos que usan a otras personas, pero odio todavía más a los que usa a mi querida Lucy como un atajo para llegar a mí. Quitando ese momento en el que se me abalanzó, estuvo todo el paseo hablando con Lucy y sin prestarme atención, intentado que así olvidara lo que había pasado o tratando de que pensara que todo había sido un malentendido por mi parte, pero él está muy equivocado ya que esto me ha pasado más veces de las que puedo contar. Está claro que el tal Jack es un jugador de primera clase en lo referente a las mujeres, pero si cree que yo también voy a caer a sus pies está totalmente equivocado.
Solo espero que cuando se dé cuenta de que no pienso hacerle ni el menor caso no haga daño a mi prima Lucy, porque si la hace algo... sería hombre muerto.
-¿Que te ha parecido Jack, Roxy?- me pregunta muy feliz y sonriente Lucy.
-Me parece el típico chico.
-No lo es- me dice rápidamente- Es tremendamente guapo e inteligente. Tenemos muchas cosas en común y es muy agradable hablar con él- me preocupo cuando sus ojos empiezan a tener un brillo especial- ¿Sabías que es el número 468 y que está en el puesto 23 en la competición interna?
-Lucy él...- ¿cómo le digo a mi querida prima que olvide a ese patán porque solo la estaba usando?, ¿cómo se lo digo cuando está tan feliz y contenta?
-¿Qué pasa con él?- me pregunta y al ver mi expresión su sonrisa desaparece- ¿qué pasa, Roxy?
-Solo... solo no te relaciones mucho con él- la digo con voz apagada. No quiero hacerla daño cuando no la he visto tan radiante en tanto tiempo- Los chicos como él no son de fiar.
-Eso lo dices porque no le conoces.
-Tú tampoco le conoces, Lucy- la digo sería- Confía en mí con estas cosas. Ese chico me da mala espina, así que ten cuidado con él.
-Lo tendré- responde feliz mientras me abraza cariñosamente- No deberías preocuparte tanto, no todos los chicos son como tú te piensas.
-Ni tampoco son como tú crees que son- digo tan bajito que ni Lucy me escucha. Solo espero que toda esta historia no acabe mal.
ROSE
Cuando llega la hora del correo me queda más que claro que el consejo de 633 es acertado. Ahora mismo en mis manos tengo una carta de mi madre en la cual me ordena que vaya a su despacho a la hora de comer. Nada más leerla empiezo a entrar en pánico. ¿Qué querrá mi madre ahora? En todas estas semanas no nos hemos dirigido la palabra y todo ha ido bien, ¿por qué ahora me convoca en su despacho? No quiero ir, por nada del mundo iré.
Durante las siguientes horas estoy tan trastornada que apenas soy capaz de ganar puntos. Esto preocupa mucho a Albus y a Erik los cuales me preguntan cada pocos minutos si me encuentro bien. Realmente son los mejores amigos que una chica podría tener. Intento fingir que no me pasa nada, que lo único que me hace hoy ir un poco más lenta es que casi no he podido dormir. Por suerte terminan creyéndome y me dejan a mi aire el resto de las clases.
A la que no fue tan fácil de convencer fue a la directora McGonagall. Me pilló desconcentrada en un par de ocasiones y mis transformaciones apenas pasaron del aceptable y esto es lo que colma la paciencia de la directora.
-126, ¿se puede saber qué le pasa el día de hoy? No parece usted misma- me regaña severamente.
-Lo siento profesora- digo avergonzada mientras miro al suelo- No he dormido lo suficiente y por eso no puedo concentrarme.
-A otro perro con ese hueso- me responde sin creerme- Usted está nerviosa y no para de mirar el reloj de la pared. Es como si no quisiera que el reloj avanzara. Así que repetiré mi pregunta, ¿qué es lo que pasa?
-Yo... no... yo solo...
-Por merlín, niña, jamás te había visto así. Acompáñame a mi despacho- dice mientras toda la clase se queda impresionado por la escena que acaban de presenciar. Pero ellos no me importan, sino Albus y Erik que me miran enfadados al darse cuenta de que antes les he mentido- 126 a mi despacho, ahora- me grita al ver que no me he movido del sitio.
No tengo más remedio que seguirla por los pasillos hasta que llegamos a las escaleras mágicas que llevan al despacho de la directora. Una vez dentro me quedo admirando durante un momento el despacho circular ya que en muy pocas ocasiones he tenido que venir aquí. Este despacho me gustó desde la primera vez que lo vi. Es dorado y está lleno de libros y cachivaches impresionantes por todos lados. Pero lo que más me llama la atención son todos los cuadros de los directores anteriores y entre ellos me llaman la atención el de Albus Dumbledore y el de Severus Snape ya que las historias de mis padres y mis tíos siempre aparecen los dos.
-Ahora desembucha- me dice la directora- ¿Qué es lo que te tiene en tal estado de nervios?
-En realidad no es nada importante, directora- digo rápidamente- Es solo que esta mañana he recibido una carta de mi madre en la que me cita en su despacho a la hora de comer.
-¿Tu madre?, ¿y por qué te cita en su despacho? Que yo sepa el que te está dando clases es Malfoy, no tu madre.
-Y es así- contesto- Por eso estoy nerviosa, porque no sé a qué viene ahora esta citación.
-Bueno, sea por lo que sea deberías relajarte después de todo es solo tu madre. Por un momento me habías asustado de verdad, Rose.
-Lo siento mucho.
-Ya verás que esa citación no es nada importante- asiento con la cabeza dándole la razón- ¿Me estás diciendo todo?, ¿no hay nada más que te preocupe?
-Solo estoy nerviosa por la cita con mi madre- respondo con sinceridad- Ella es... algo difícil de tratar. Pero no se preocupe más por mí, de verdad que estoy bien.
-Está bien- dice la directora- Cambiando de tema, te quiero felicitar por seguir la primera en la competición interna. Tienes 105.345 puntos, es una hazaña admirable. Al que menos sacas es al 531 y aún así le sacas casi veinte mil puntos. Se podría decir que ya eres una de las seleccionas para pasar a la siguiente fase de la competición interna, enhorabuena.
-Gracias.
-No, gracias a ti por esforzarte tanto. Estoy segura que contigo estas Olimpiadas serán interesantes. Ahora puedes irte a tu cita con tu madre.
Cuando dice eso miro el reloj rápidamente y para mi horror veo que efectivamente ya es la hora de la comida. Sin pensarlo mucho empiezo a dirigirme al despacho de mi madre con paso lento, pero firme. Mientras recorro los pasillos intento convencerme a mí misma que nada malo va a pasar, que estamos en Hogwarts y aquí nada puede hacerme. Pero por más que trato de convencerme de eso no surte efecto alguno en mí ya que aún sigo escuchando las palabras de 633. Ella me ha dicho que no me acerque a mi madre, que ella siempre está involucrada de una forma u otra en todo lo malo que me pasa. Además la he dicho que le haría caso, que no sería como el resto de la gente.
Antes de lo previsto estoy frente a la puerta del despacho de mi madre. Trago saliva y con mi mano temblando toco tres veces a la puerta y espero escuchar el adelante de mi madre antes de cruzar la puerta. Mientras la abro pido perdón a 633 por no poder cumplir con mi palabra.
Entro y la veo sentada detrás de una gran mesa llena de pergaminos. Esta imagen es la misma que tiene cuando está en el estudio de casa. Cuando levanta la cabeza me mira directamente a los ojos con la expresión severa y fría a la que estoy habituada.
-Rose.
-Madre.
-Llegas dos minutos tarde.
-Lo siento, me he retrasado en el aula de transformaciones- me disculpo rápidamente- ¿Puedo saber el motivo de esta reunión?
-¿Tiene que haber un motivo por el cuál quiera ver a mi hija?- me pregunta- Desde que estoy aquí ni siquiera me has dirigido la mirada, mucho menos la palabra.
-¿Para que quiere que la mire madre?, ¿para ver esa expresión de desaprovación y decepción en sus ojos?- pregunto cansada- Esa cara ya la tengo muy vista después de todo un verano juntas.
-Nunca me has hablado de esa forma.
-Será porque aquí no te tengo miedo. Aquí no me puedes hacer nada, madre.
-¿Acaso me tienes miedo?- me pregunta y por un momento me parece ver que no se puede creer mis palabras- ¿Mi propia hija me tiene miedo? Debes de estar bromeando.
-¿Bromeando?, ¿en serio crees que estoy bromeando?- esto es la gota que colma el vaso- Te tengo pavor, madre. No regreso en las vacaciones de Navidad ni en pascua ni en ninguna fiesta que haya para no volver a caer en tus garras. Odio cada minuto del verano porque estoy obligada a estar contigo.
-Creía que estabas ocupada estudiando y que por eso no...
-¿Y qué por eso no volvía?, ¿de verdad te lo creíste?- me río, no puedo evitarlo y me río amargamente- Pues no, madre, no vuelvo porque no quiero estar cerca de ti.
-Yo solo hice lo que creí conveniente. Debes saber protegerte.
-¿Y Hugo?, ¿a él también le sometes a las mismas torturas que a mí?
-Vamos, Rose no te torturo.
-Estuviste más de ocho horas seguidas lanzándome una maldición imperdonable- grito mientras las lágrimas se resbalan de mis ojos- ¿Me estás diciendo que eso fue por mi bien? ¡Creí que moriría o enloquecería del dolor que sentía!
-Eso fue un entrenamiento especial. Puede que se me fuera un poco de las manos, pero...
-¿Y qué me dices de la vez que me soltaste en el fondo de un lago sin saber nadar? Me ahogué y cuando me reanimaste volviste a dejarme en el fondo y así una y otra y otra vez. ¿Sabes que desde entonces soy incapaz de acercarme a un lago o una piscina? Tengo pánico al agua- las lágrimas caen cada vez con más fuerza. Será mejor que terminemos con esto lo más pronto posible- Pero dejemos de hablar de tus torturas y mis traumas surgidas por ellas. ¿Porque me has citado aquí? Y no vengas otra vez con esa tontería de que querías verme. Te conozco lo suficiente como para saber que nunca me llamarías aquí si no quisieras algo.
-Tienes razón- dice mi madre reponiéndose rápidamente de mis palabras- Solo te he llamado aquí para decirte que debes dejar la competición interna de Hogwarts. No vas a participar en las Olimpiadas Mágicas.
-¿Qué?, ¿y me lo dices ahora?
-No creí que alguien con tan poco talento llegaría tan lejos. Así que desde ahora no ganarás puntos y saldrás de la competición.
-No- digo- No lo voy a hacer. Quiero seguir adelante y ser una de las seleccionadas de Hogwarts. No soy una negada para la magia como dices sin parar, soy buena y quiero ver hasta donde soy capaz de llegar.
-Rose las Olimpiadas no un juego.
-Nunca dije que me lo tomara como un juego- respondo- Voy a participar y esta decisión me compete a mí no a ti. Tú no tienes nada que ver en esto.
-Soy tu madre Rose y aún eres menor de edad. Dejarás la competición por las buenas o por las malas.
-¿Esa es tu forma de convencerme?, ¿amenazarme?- niego con la cabeza y me dirijo a la puerta- Me voy.
-Te lo he advertido- escucho que dice mi madre mientras estoy abriendo la puerta.
Segundos después siento un dolor atroz en la espalda que se extiende por todo el cuerpo. Es un dolor agudo y lacerante que hace que caiga de rodillas al suelo. Al parecer me he equivocado, también puede hacerme daño dentro de Hogwarts.
Me ha echado un hechizo elemental de tipo cuatro, es decir, de fuego. En otra situación sería capaz de revertirlo en menos que canta un gallo, pero el caso es que la persona afectada soy yo y el dolor me está destrozando. Este dolor es similar al cruciatus, pero sin duda el cruciatus es mucho peor.
-Mira lo que me haces hacer- dice enfadada mi madre- Yo no quería hacerte nada, pero esto es lo mejor para ti.
-T-t-t-e-e...o-o-odi-i-o-o- digo como puedo antes de que el dolor se incrementa.
Sé que mi situación es grave cuando saboreo mi propia sangre en mi boca. Me todo como puedo la cara y al levantar la mano está completamente llena de sangre, seguramente salida de mis ojos. Ahora mismo estoy ardiendo, literalmente, por dentro. Miro con todo el odio que nunca antes me he atrevido a expresarle a mi madre y termino perdiendo por completo la consciencia poco después.
CONTINUARÁ…
Hasta aquí el capítulo. Espero que lo hayáis disfrutado y que comentéis los que os a parecido.
En este capítulo como habéis podido leer ha empezado realmente la competición y la rivalidad entre los dos, aunque de momento solo sea Scorpius el que siente que están compitiendo. Luego tenemos las esperadas clases de DCAO. No sé que os habran parecido las clases de Malfoy o de Hermione, pero a mí me han encantado escribirlas. Creo que si los dos dieran clases serían así de peligrosas, ¿no os parece? Por otro lado tenemos a Liza y la explicación más intensiva de su mundo. Si soy sincera los emontial surgieron en mi cabeza mientras escribía la descripción de Liza y luego empecé a tener más y más ideas sobre cómo desarrollar esa parte. Solo espero que su desarrollo os guste tanto como a mí crearlo. En relación con Liza también está su conversación con Rose, no sé que pensaréis vosotras, pero yo creo que estas dos se van a llevar muy bien en el futuro y que Liza va a ser una pieza clave en las Olimpiadas. Por último pero no menos importante tenemos a Lucy-Roxanne-Jack. Primero quiero decir que Lucy es un personaje que aunque solo sale en este capítulo es un personaje al que le he cogido mucho cariño porque posiblemente sea el personaje más inocente de todos los que hay en esta historia. Creo que la historia de estos tres va ser muy interesante a la hora de desarrollarla. Espero vuestras sugerencias al respecto.
Antes de despedirme quisiera daros un adelanto de lo que va a pasar en el siguiente capitulo y ese adelanto es... que se producirá el tan esperado encuentro entre Rose y Scorpius. ¡Ya estoy deseando escribirlo!
Actualizaré tan pronto como pueda, lo prometo.
Xao!
