Capítulo beteado por Vhica, Betas FFAD

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Los personajes de la Saga Crepúsculo le pertenecen a Stephenie Meyer, la trama y cualquier personaje fuera de la saga es de mi autoría.

Papá por elección.

Capítulo 12

POV Ethan

―Pol favol helmanita, deja de llolal.

―Tengo miedo, ella lo dijo que si papi está con Bella, ella nos llevará muy lejos y no los volveremos a ver.

He dicho que se callen y deja de llorar mocosa, no quiero un solo llanto más. ―nos gritó Tanya desde su recámara, donde ha estado después de que llamáramos a papi para que viniera.

―Ya Kim pol favol, si no la bluja nos va a pegal otla vez.

―No me duele mucho, ella no nos quiere, ella solo es buena cuando está con papi, siempre es fea, desde el primer día.

―Ssshh, ya viene papi, con él no nos hace nada.

―No es cierto, en el baño del centro comercial me gritó y me jaló el pelo, me dolió mucho y no pude llorar porque dijo que se llevaba a papi lejos.

―Ya Kim tlanquila, no volvemos al baño con ella pala que no nos pegue cuando estamos con papi.

―Yo quiero a Bella no a la bruja, yo no quiero estar más con ella.

―Yo tampoco pelo si le decimos a pa, ella se lo lleva lejos, yo no quielo estal lejos de papi.

―Yo tampoco, tengo mucho miedo. Abrázame fuerte, quiero a mi papi.

―Tlanquila, yo te cuidalé, no voy a dejal que Tanya te pegue otla vez y no le vamos a decil nada a papi pala que la bluja no se lo lleve lejos.

―Yo no quiero que te pegue a ti tampoco, duele mucho.

―Yo te cuido Kim, tlanquila. ―estaba abrazado de mi hermanita cuando llegó la bruja a la sala.

―Su papá no tarda en venir, así que se largan al cuarto y se hacen los dormidos, no quiero que nos interrumpan.

―Yo kielo vel a mi papá.

―Cállate mocoso inútil, que ni hablar bien sabes, se van ya para el cuarto ―me dijo mientras volvía a golpear mi espalda.

POV Edward

Luego de treinta eternos minutos, llegué a casa de Tanya; ya que se encontraba al otro lado de la cuidad, algo me decía que mis niños me necesitaban, no hubo necesidad de llamar a la puerta, Tanya me esperaba en ella, vestida con una bata de seda a medio muslo.

―¿Tanya, no me digas que con esa ropa estabas con nuestros hijos? ¿Donde están ellos?

―No Eddie, para nada, los niños se durmieron hace unos minutos y decidí ponerme cómoda.

―¿Cómo que se durmieron?

―Sí, se cansaron de esperar, tardaste siglos en venir cuando de tu casa a aquí no te tardas más de diez minutos.

―No estaba en mi casa, ¿puedo ver a los niños?

―Claro, están en la habitación de ellos.

No esperé que me dirigiera donde se encontraba la habitación, ya que conozco esta casa como la palma de mi mano, abrí la puerta y me encontré con mis preciosos abrazados y dormidos, era la imagen más hermosa del mundo, aunque sus caritas denotaban tristeza.

―¿Estás segura que todo va bien?

―Por supuesto, se portaron como unos angelitos. Vamos, tomemos algo, aprovechemos esa preciosa terraza que diseñaste.

―Ahora que lo pienso ¿Por qué no has puesto la casa en venta?

―Porque me gusta mucho como quedó y no quiero perderla.

―Pero ¿Y los gastos?

―Estoy en un negocio que pronto me va a generar muy buenas ganancias. Vamos, te ofrezco una copa de vino y te cuento como la pasaron los niños.

―Está bien, pero solo una.

Empezamos hablando de la tarde de mis hijos, lo bien que la pasaron, que fueron a comer y vieron películas hasta quedarse dormidos. Después Tanya empezó a contarme como había decidido hacerse la inseminación, me explicó que ella y su esposo siempre habían querido tener hijos pero no se había dado, de cómo fue la mujer más feliz del mundo cuando confirmaron su embarazo y de lo mal que estuvo cuando murió su esposo y posteriormente, cuando se dio cuenta de que había perdido a sus hijos; que los buscó durante años hasta que dio conmigo y lo feliz que ha sido desde que está conviviendo con ellos. Su relato me tenía impactado, todo lo que había pasado y aún así seguía adelante.

La conversación duró más de lo que había esperado y cuando me di cuenta, ya era muy entrada la noche.

―Creo que debería irme, ya es muy tarde.

―No hace falta Eddie. Aquí hay lugar de sobra y más en mi cama.

―Gracias Tanya pero no, además no me gusta que los niños duerman fuera de casa.

Sin esperar su respuesta me dirigí al cuarto que se encontraban mis hijos y los encontré sentados uno frente del otro tomados de las manos.

―Hola chicos, pensé que estaban durmiendo ¿Está todo bien?

―Si papi ¿ya nos vamos?

―Si princesa, vamos.

Tomé a mis hijos y luego de agradecer a Tanya, nos fuimos a la casa, de camino se volvieron a quedar dormidos por lo que apenas llegamos, los llevé a sus camas y los dejé descansar. Estaba sacando las cosas de mis bolsillos cuando noté que no tenía mi móvil, bajé a buscarlo en el carro y ahí estaba con tres llamadas perdidas y un mensaje de Bella.

*Espero lo hayas pasado bien con la rubia silicona, adiós*

Se me había pasado el tiempo y dejé a Bella esperando y ahora estaba enojada, miré el reloj y noté que era muy tarde para llamarla, así que decidí hacerlo al día siguiente. Con lo que no contaba es que durante todo el domingo no me tomó el móvil, al igual que el lunes y martes; al llegar el miércoles estaba desesperado, necesitaba hablar con ella, por lo que fui a buscarla al colegio, tuve una sensación de dejá vu cuando me vi esperando en la recepción y observarla acercarse con su forma tan sensual de moverse.

―Disculpe señor Cullen, no recuerdo tener cita con usted ¿Está todo bien con Ethan?

―Bella por favor, tenemos que hablar, déjame explicarte.

―Disculpe señor, pero este es mi lugar de trabajo, en el colegio únicamente hablo temas relacionados con los niños.

―Dime donde quieres que nos veamos, pero por favor déjame explicarme.

―No creo que sea lo mejor.

―Por favor Bella, dame una oportunidad, sólo eso te pido.

―Está bien, te espero hoy en mi casa.

―Preciosa, hoy tengo una cena.

―¿De negocios? ―dijo arqueando una ceja.

―Más o menos, es con la encargada del hogar de niños, van todos: Emm, Rose, Alice y Jazz. ¿Quieres venir? Y después podemos hablar.

―Está bien, así conozco mejor la causa.

―Perfecto, paso por ti a las ocho.

―Te espero a esa hora, hasta luego. ―dijo dando media vuelta dejándome solo.

A las ocho menos veinte me encontraba al frente de la casa de Bella, la ansiedad me estaba matando, necesitaba aclararle las cosas a Bella, no podía seguir así; por eso sin esperar que fuera la hora exacta, fui a su apartamento y llamé a su puerta.

―¿Buenas? ―saludó Bella entre abriendo la puerta y tan solo mostrando parte de su cara.

―Hola preciosa, llegué un poco antes.

―Pasa Edward, no he terminado de vestirme, dame un momento ―dijo mientras me abría la puerta, para luego verla dirigirse a su recámara.

Me llevó toda mi fuerza de voluntad no seguirla, pero valió la pena al verla salir con un sexy vestido azul rey, con un pronunciado escote en V que hacia lucir sus deliciosos pechos de una forma muy sensual pero sin rayar en lo vulgar, un poco holgado hasta la altura de su cintura donde un cinturón negro la enmarcaba dando una mejor vista de su forma de reloj de arena, para seguir adherido a su cuerpo como una segunda piel haciendo notar más exquisito su redondeado trasero y moldear sus deliciosas caderas y esbeltos muslos, para terminar a la mitad de estos y mostrar unas delicadas piernas. Fue un milagro que en ese momento no sufriera una descomunal erección ya que no era el momento oportuno, porque pese a lo hermosa que se veía, su cara demostraba que seguía enojada conmigo y era mejor evitarlo.

―¿Nos vamos?

―Preciosa, pensé que podríamos hablar antes.

―No Edward, no hay tiempo, más tarde.

Nos dirigimos en un silencio, aunque no era incómodo sí tenía un matiz de nostálgico, sentía que estaba perdiendo a Bella y es algo que no quiero, tengo que luchar porque me escuche y entienda.

―El sábado me enteré de cómo fue la concepción de mis hijos. ―comenté tratando de encontrar un punto de conversación.

―¿Ah sí? ¿Será que la rubia silicona te lo mostró gráficamente? ¿o es que ahora prefieres que la llame doña Tanya?

―Bella por favor, sabes que entre Tanya y yo no hay nada más que nuestros hijos. ―dije mientras parqueaba frente al restaurante.

―Hablamos luego Edward, ahora tenemos una cena. ―apuntó Bella bajándose del coche.

Le entregué las llaves al valet lo más rápido posible para acompañar a Bella, que ya se encontraba en la entrada de la Bella Italia, al ingresar pude ver a los chicos en el reservado, así que nos acercamos a donde estaban.

―¡Hola chicos! ¿Cómo están? ―saludó una risueña Bella mientras yo corría su silla, así que sólo conmigo es que está seria.

―¡Hola guapura! Saliste a matar hoy, estás súper sexy. ―comentó Emmett como era su costumbre.

―¡Emmett! ―dije censurándolo.

―Nada de Emmett, mi osito tiene toda la razón; hoy Bella anda súper caliente, ¿es que esperas tener acción hoy?

―Si es así, tendré que buscar con quien, tal vez vaya al New Moon.

―Bueno, ya es suficiente de tanto comentario. ¿Saben algo de la señora Lower, ella siempre es muy puntual?

―Ya vemos porqué tendrás que buscar con quien Bella, este anda de un humor de perros. ―fue el turno de Alice, a quien miré de la peor manera posible.

―La señora Lower avisó que llegaría un poco retrasada, esperemos que no sea mucho. ―aclaró Jasper tratando de aligerar el ambiente.

Mientras esperábamos las chicas se sumergieron en una charla, que supongo habían dejado pendiente porque no entendía muy bien cuál era el inicio del tema, hasta que la pareja Lower se acercó y saludaron muy cordialmente. Como ya conocían a los demás el punto de atracción fue Bella.

―Edward, qué bien te veo acompañado con esta bella dama.

―Gracias señora Lower…

―Angelique Edward ¿Cuántas veces te he dicho que me llames por mi nombre?

―Perdón Angelique, ella es Bella…

―Una amiga de todos y posible patrocinadora. ―Me interrumpió mi preciosa.

―Mucho gusto Bella, este viejo que ves aquí es mi marido Federick.

―Mucho gusto señores.

―Bueno cuéntame ¿Cómo es eso de posible patrocinadora? ―argumentó la señora Lower, como siempre directa al grano.

La cena giró alrededor de los planes que había para amueblar el edificio para el hogar y en el aporte que quería dar Bella, el cual fue muchísimo más grande del que yo me imaginaba, logrando con eso casi completar la cantidad necesaria para cubrir todos los gastos, Como ya me lo había pedido antes, Bella solamente solicitó total anonimato y el derecho de ir a conocer a los niños de vez en cuando y si fuera necesario, darle terapia a quien lo necesitara, cosa que Angelique aceptó más que complacida. Mientras esperábamos nuestros coches, iniciamos con las despedidas, ya menos formales después de tanta plática, con una petición por parte de Angelique a repetirlo próximamente.

―¿Donde quieres ir preciosa?

―Eso depende, si no es mucho lo que tienes que decir al New Moon; así lo que tengas que hablar lo dices en el trayecto. ―Dijo mirando por el parabrisas.

―Bella por favor, me está matando que ni siquiera me veas a los ojos, vamos a un lugar tranquilo donde pueda contarte lo que pasó.

―Está bien, no muy lejos hay un mirador, el Ram Luna ¿lo conoces?

―Claro.

―Perfecto vamos ahí, pero ni te hagas a la idea de que va a pasar nada.

―Lo que tú quieras preciosa.

Cuando ya nos encontrábamos en el mirador, no sabía por dónde empezar por lo que nos quedamos un rato viendo el precioso paisaje, estábamos en una zona alta por lo que se veían todas las luces de la ciudad como si fueran pequeñas estrellas que competían con el gran manto brillante que había en el cielo, pero aunque la vista era hermosa, sentía que conforme pasaba el tiempo, Bella se iba impacientando y no quería que volviera a ponerse a la defensiva así que era hora de hablar.

―Cuando llegué a casa de Tanya los niños estaban dormidos ―automáticamente la sentí tensarse.

―¿Y ahí fue donde decidieron entretenerse un rato juntos?

―No Bella, entre Tanya y yo no ha pasado nada, por lo menos nada sexual; ella me empezó a contar como fue la concepción de mis hijos, lo difícil que fue la muerte de su marido y cuál fue su reacción al darse cuenta de que había perdido a los niños, también me explicó que los buscó hasta que dio con nosotros y el resto tú ya lo sabes.

―¿Y le creíste?

―Sí, su relato fue muy emotivo, hasta el punto de conmoverme.

―¿La besaste?

―¡No! Bella, ya te dije lo único que me une a ella son mis hijos.

―Pero hubo un tiempo que te gustaba.

―Fue un momento de confusión de mi parte, desde que tengo a mis bebés, ninguna mujer se había mostrado interesada en mi, o por lo menos yo no lo había notado; el que ella lo hiciera me hizo sentir bien, deseado de nuevo, por eso me dejé engatusar, pero luego me di cuenta que era solo una ilusión, no me gustaba Tanya, me gustaba la idea de ser atractivo para alguien.

―Pero silicona y todo, es guapa.

―No te lo voy a negar, pero yo soy más de morenas con buenas curvas marcadas y ojos encantadores que me hechizan cada vez que me ven.

―No digas eso que no puedo seguir enojada cuando me hablas así.

―Entonces seguiré hablando así, porque quiero que mi preciosa morena no esté enojada conmigo. ―Vi un atisbo de sonrisa en su boca que se vio reflejada en la mía―. Por favor, dime que entiendes que no pasó nada con ella, sólo se me fue el tiempo hablando. Sabes que cuando se trata de mis hijos, toda información es muy importante para mí.

―Si lo entiendo, ―dijo en medio de un suspiro― pero entiéndeme tu también a mí, yo esperaba tu llamada y al no llegar, pensé que estabas en medio de las piernas de esa.

―No preciosa, no pienses eso por favor.

―Está bien Edward, entiendo que tengas relación con ella por el bien de mis tesoros; pero no vuelvas a dejarme esperando nunca más, no cuando hemos quedado en algo. Una cosa es que espere a que esta situación se acomode para poder verte como mi pareja, pero otra muy diferente es que vaya a ser tu amante clandestina para que me uses sólo cuando tengas tiempo.

―Eso jamás lo pienses, yo soy el primer interesado en que todo tome su lugar para presentarte como mi pareja.

―Perfecto, ahora creo que es momento que me beses. ―Y como ya es su costumbre, tomó la iniciativa y asaltó mi boca.

Pasamos un rato en el mirador abrazados, besándonos y de vez en cuando metiéndonos mano, hasta que notamos se hacía muy tarde y la fui a dejar a su casa. Llegué a la mía en medio de una nube de felicidad, hasta que encontré Sue esperándome en la sala con una cara de pocos amigos.

―¡Hola cariño! ¿Qué haces levantada a esta hora?

―Necesito hablar contigo Edward.

―¿Pasó algo?

―Como de costumbre cuando tú no estás, ayudé a los niños a acostarse; cuando entré al cuarto de Ethan estaba de espaldas poniéndose su pijama y logré ver un moretón, le pregunte qué había pasado y me dijo que fue un golpe en el colegio pero se puso muy nervioso. Esto no me gusta nada Edward, sabes que a estos niños, los amo como si fueran mis nietos y si tú los lastimas te las verás conmigo.

―¿Un moretón? ¿En su espalda?

―Sí.

―¿Crees que yo se lo hice?

―No sé quien lo hizo Edward, pero yo a mis niños los defiendo contra quien sea, hasta de ti.

―¡Jamás lastimaría a mis hijos Sue! ¿O es que me crees capaz de hacerlo?

―No Edward, pero no encuentro razón del nerviosismo de Ethan.

―¿Crees que pudo haber tenido una pelea en el colegio?

―Averigua si es así, pero quiero que esto se aclare.

―Claro Sue, mañana mismo averiguo, a mí tampoco me gusta nada esta situación.

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¡Hola Chicas!

Espero estén bien y gracias por leerme de nuevo, disculpen el retraso pero fue algo que se salió de mis manos, espero que con este se les aclare un poquito lo que viven los niños y asumo que si el cap pasado hubo un odio generalizado ha Tanya en este va a ser igual.

En un review Artemisa me se habla de un grupo, el que leiste es de otro asunto pero si gustan me pueden dejar el numero de móvil en un mp y con gusto abro un grupo de whatsaap para aclarar todas las dudas que tengan o lo que gusten

De nuevo no tengo como agradecer por todos sus reviews y alertas, si hay alguna que se me paso contestarle le pido disculpa, espero les este gustando los adelantos y que quieran seguir acompañándome en esta tierna historia.

Espero seguir contando con su apoyo y comentarios

Besos

Yas