Capítulo beteado por Vhica, Betas FFAD
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Los personajes de la Saga Crepúsculo le pertenecen a Stephenie Meyer, la trama y cualquier personaje fuera de la saga es de mi autoría.
Papá por elección.
Capítulo 13
Como le prometí a mi nana querida, a primera hora pedí cita con Ángela, quien me podía atender en la tarde. Necesitaba respuestas, esta situación me está volviendo loco. Por petición de Sue, no le pregunté nada a Ethan hasta saber que había pasado y por mi mente rondaban miles de ideas, no podía trabajar así, no podía concentrarme; por lo que mejor me fui de vuelta para la casa, entré directo al cuarto de mi hijo y al arrodillarme al lado de su cama lloré como tenía tiempo de no hacerlo, me sentía impotente. ¿Cómo es posible que alguien le esté haciendo daño a mi niño y yo no pueda hacer nada? Esta impotencia me hace sentir débil y a la vez, hace que me hiervan las entrañas y quiera matar a quien sea culpable, todos los sentimientos se mezclaban en mi interior donde el más predominante era el enojo y así no podía ir a la reunión, con esta cantidad de ira que sentía sería capaz de agredir a quien fuera el que ha maltratado a mi hijo aunque sea otro niño, por lo que mejor fui al gimnasio a matar un poco de estrés; cuando ya me sentía con un poco más de control, -porque el dolor y la rabia no se iban- volví a casa a darme una ducha, comer algo y dirigirme al colegio. Todo el camino iba con el mantra de que todo esto tendrá una explicación sencilla que expulsaría todos mis temores y que en pocos minutos lo averiguaría.
―Buenas tardes, tengo una cita con la señorita Weber, soy Edward Cullen.
―Buenas tardes, la señorita Weber lo espera en el salón número dos, pase por favor. ―Me contestó la secretaria mientras me mostraba donde estaba el salón, el cual se encontraba casi al lado de donde estábamos.
―Hola Ángela, ¿Qué tal?
―Hola Edward, muy bien gracias. Dime ¿a qué debo esta cita tan precipitada?
―Me apena mucho esto, pero me está carcomiendo la duda y necesito que usted me la aclare.
―Por supuesto ¿Qué pasa?
―Ethan tiene un morete en la espalda y dice que fue que se golpeó aquí en el colegio, usted entenderá que yo necesito acarar esto, necesito saber si es verdad o si alguien lo está agrediendo.
―Claro Edward, estás en todo tu derecho y es lo más normal del mundo que te preocupes, pero todo está bien, si no mal recuerdo, el lunes Ethan estaba jugando con su amiguito Thomas y este le lanzó muy fuerte una bola y lo hizo caer de espaldas, en su momento el me dijo que estaba bien y como está prohibido revisarlo más a fondo, confié en su palabra. Disculpe si esto ocasionó un problema.
―No, para nada; más bien muchas gracias, no tiene idea de cuánto me tenía martirizado eso, seguramente él no me lo contó para no generarle un problema a su amigo, pero me tranquiliza que ya todo esté aclarado.
―Me alegro que esté más tranquilo y cualquier otra situación similar no dude en comentarlo conmigo, nunca hemos tenido problemas de agresión en estos niveles pero voy a estar muy pendiente.
―Se lo agradezco mucho y disculpe esta interrupción en su horario.
―No hay ningún problema, en este momento los niños están en su clase de computación así que no me necesitan.
―Bueno, no le quito más de su tiempo, de nuevo muchas gracias.
―Es un gusto, hasta luego. ―Nos despedimos y salí del salón para toparme con una espectacular morena.
―Hola preciosa.
―Hola Edward ―Contestó con unos ojos de: recuerda donde estamos ―¿Todo bien con los niños?
―Sí perfecto, era una duda pero ya la aclaré con Ángela.
―Me alegro mucho, si me permites, me espera una terapia.
―Claro, un gusto verte, te llamo más tarde ―susurré para que sólo ella me oyera.
―Por supuesto, hasta luego. ―Se despidió mientras me guiñaba un ojo y se retiraba con su sexy vaivén de caderas.
Saliendo del colegio llamé a Sue para contarle todo lo sucedido y al igual que me pasó a mí, se tranquilizó. El aclarar la procedencia del golpe de mi hijo me quitó un peso de encima y así pude pasar el resto de la tarde más relajado y enfocado en mi trabajo.
Al llegar el viernes, los niños no habían comentado nada de su tiempo con Tanya y sentí que era porque apenas estaban analizando las cosas, pensé que sería buena idea que repitieran la salida para que así se sintieran más cómodos, se lo comenté a Tanya y estaba encantada con la idea; así que el plan para el sábado era prácticamente el mismo que el de la semana pasada, tanto para los niños como para mí.
Llegado el sábado, los niños se fueron con Tanya y yo me fui con Bella a su departamento, todo iba igual que la semana pasada; Bella primero tomó una ducha, luego preparamos la cena y por ultimo estábamos frente al televisor supuestamente viendo una película -ya que lo que menos hacíamos era eso- cuando volvió a sonar mi móvil, mis niños de nuevo pedían que estuviera con ellos, nuevamente me dirigí a casa de Tanya con la diferencia que esta vez no los encontré dormidos. La semana siguió su curso con llegadas ocasionales de Tanya a la casa, cenas en familia, visitas de Thomas a la casa como de mis niños a casa de Thomas y llamadas esporádicas con Bella. A esta semana le siguió otra y luego otras más donde el patrón se repetía, Tanya se iba con los niños, yo trataba de tener un rato a solas con Bella y al final era interrumpido por mis niños que querían estar conmigo. Los últimos días ya no necesitaba llamar a la puerta de Tanya, ya que esta me había dado llaves por cualquier emergencia, aunque yo sabía a qué emergencia se refería ella. No me había pasado desapercibido que más de alguna vez Tanya llegó a ver mi erección como consecuencia de dejar a medias las cosas con Bella y es que ya ha pasado un mes donde no hemos podido avanzar a más, un mes donde Bella me ha ido mostrando sus fantasías y yo quedo cada vez más duro, un mes donde siento que la estoy dañando al no establecer nuestra relación como algo serio.
Definitivamente esto no puede seguir así, esta semana hablaré con los niños y les presentaré a Bella como mi novia oficial y para que no hayan malos entendidos, organizaré una cena donde vendrán los chicos, mi papás y hasta Tanya para que nadie tenga duda de mis sentimientos por ella; porque aunque no se lo he dicho a ella, la amo y es la mujer de mi vida. Mientras todos los planes se formaban en mi mente, una vocecita me sacó de mis pensamientos.
―¿Papi ya nos vamos a dormir?
―Claro princesa, aunque han jugado mucho, ¿no te quieres dar un baño?
―Si pa, después de Ethan que ya está ahí.
Aunque mis hijos son muy independientes, siempre me ha gustado ayudarlos y últimamente Ethan no me ha dejado, lo atribuí a que quiere sentirse mayor pero decidí ir a ver si necesitaba mi ayuda. Lo que jamás pensé fue encontrarme con lo que vi, mi hijo, mi pequeño bebé tenía no sólo uno si no varios moretones en su cuerpo; su espalda mostraba un breve amarillento que imagino era el moretón que vio Sue, pero aparte de este tenía uno más abajo que ya empezaba a colorear tonos verdosos, además tenía uno en cada pierna y en la parte alta del muslo, instintivamente y sin mucho cuidado lo tomé en mis brazos y lo apreté contra mí.
―Mi amor. ¿Dime que te pasó?
―Nada papi, ¿pol qué lo dices?
―Ethan, he visto tus moretes ¿Qué pasó? ¿Cómo te los hiciste?
―Eeehhhh ¿Cuáles moletes pa? No tengo nada.
―Por favor confía en mí. ¿Qué pasó? ¿Quién te hizo daño?
―Nadie papá, solo me caí, estaba jugando y me caí. ¿Me dejas bañalme solo pol favol?
―Claro hijo ―Lo dejé sólo porque sentía que mi ira bullía por todos mis poros, apenas y pude decirle a Sue que salía. Sin pensarlo mucho, me vi en la puerta del apartamento de Bella.
―Guapo ¿Qué pasa? ―dijo mientras me dejaba entrar.
No pude hablar, lo único que fui capaz, fue de tomarla en mis brazos, hundir mi cara en su cuello y dejar que las imágenes en mi mente pasaran una y otra vez. No sé cuánto tiempo pasamos así, pero ella estuvo conmigo hasta que pude tranquilizarme un poco.
―¿Está todo bien? Me tienes asustada.
―Disculpa preciosa, necesitaba este abrazo como no tienes idea.
―Yo estoy para lo que necesites Edward, pero dime que pasa por favor
―Ethan de nuevo tiene moretes.
―¿Cómo que moretes? Yo he estado al pendiente de él y no se ha vuelto a golpear ni nada.
―Lo sé Bella, los moretes que tienen no son por accidente, si hasta en uno pude notar la forma de un mano.
―¡No Edward, eso no puede ser! ―me dijo mientras vi reflejados mis sentimientos en su rostro ―¿Quién le puede estar haciendo eso a mi príncipe? Tenemos que averiguarlo Edward, no podemos dejar que las cosas sigan así.
―Soy el primero que quiere saber quién es para matarlo, lo juro que si lo tengo en mis manos va a saber lo que es recibir golpes.
―No amor, no hables así, la violencia sólo genera más violencia.
―Pero preciosa, están maltratando a mi hijo.
―¿Crees que a mí no me molesta y me duele también? Edward, yo los amo, pero lo que menos podemos hacer es llenar nuestra cabeza con deseos de venganza, primero tenemos que solucionar esta situación, debemos averiguar quién le puede estar haciendo esto ¿Qué te ha dicho Ethan?
―Nada Bells, es tan desesperante, le pregunté y lo único que me dice es que se golpeó en el colegio, aunque es tal su nerviosismo que vuelve a tener problemas de habla.
―Qué extraño, yo no he visto que algún niño de niveles mayores se le acerque como para que lo tenga amenazado.
―No creo que sea un niño, la marca de mano que vi es de adulto.
―¿Adulto? ¿Pero cómo alguien se puede atrever a tocar a mi ángel? ¿Edward quién puede ser?
―No sé, no sé y lo peor es que no tengo idea de cómo hago para averiguarlo.
―Pensemos bien las cosas, ¿aparte del colegio, con quien comparte los niños recurrentemente?
―Con Sue, algunas veces con los chicos, mis papás, ha estado visitando a Thomas y Tanya.
―No creo que ni Sue, ni tu familia vayan a hacerle daño.
―Claro que no, ellos los adoran.
―Por lo mismo, entonces sólo nos queda la familia de Thomas y Tanya.
―¿Crees posible que sea Demetri?
―Pues no se ve que Thomas presente signos de violencia doméstica, pero no podemos descartarlo del todo. Pero ¿Y Tanya?
―Bella, ella es su mamá, ha luchado mucho para estar con ellos, como es posible que ahora pienses que los pueda estar dañando.
―Yo sólo te estoy dando opciones, tú sabrás si lo crees o no.
―Bella, lo siento, es que no sé qué pensar, ahora desconfió de todos y a la vez no quiero juzgar a nadie.
―Pues debes centrarte Edward, ahora lo primordial es el bienestar de tus hijos.
―Mis hijos, oh no Bella ¿crees que a Kim también la pueden haber lastimado?
―Es una posibilidad, debemos confirmarlo.
―Necesito saberlo ya, debo irme.
―Amor es muy tarde y estás muy alterado, pasa la noche aquí y mañana a primera hora te vas, así también despejas un poco tu mente.
―¿Te parece que sea lo mejor?
―No sé si lo mejor, pero por lo menos estarás más tranquilo, Sue cuidará de ellos esta noche.
―Bueno déjame avisarle que no llegaré para que no se preocupe.
―Claro amor, te espero en la recámara. ―Dijo dando la vuelta y dejándome solo en la sala.
Llamé a Sue y le comenté lo que había pasado, ella era como mi segunda mamá y la mantenía siempre al tanto de todo; mientras le contaba, la oí llorar al teléfono, pero por lo menos me calmó al contarme que ella había ayudado a bañar a Kim y no tenía ninguna marca en su cuerpo, le aseguré que volvería mañana temprano para llevarlos al cole, contestándome que no me preocupara. Después de sentir por lo menos un mínimo más de paz al saber que Kim estaba bien, me quedé contemplando la habitación que me encontraba, me puse a analizar toda la felicidad que nos ha traído Bella a nuestras vidas y como pese a tener una gran fortuna, es feliz con las cosas sencillas de la vida, como compartir con sus niños y llevando una vida como cualquiera de nosotros, de verdad que Bella posee un gran corazón y por eso la amo tanto. Amor, ¿amor? ¡AMOR! ¡Así fue como me llamó Bella! ¿Será que ella me ama también? Con una necesidad de confirmar esta epifanía me dirigí a la habitación donde sabía me estaba esperando.
La encontré ya en la cama con una hermosa bata de seda color rosa que le llegaba hasta los talones, que resaltaba su belleza pero en este momento no podía pensar en nada sexual, aunque lo de mi epifanía no lo podía dejar pasar.
―Guapo, en la repisa te dejé unos pantalones de chándal para que te pongas cómodo.
―Muchas gracias preciosa, por todo.
―Vamos cámbiate y ven a la cama, necesitas descansar para que mañana veas las cosas con más calma.
Seguí su consejo, me puse el pantalón y me acomodé a su lado en la cama, acostado en cucharita hablamos durante un rato más de lo que podíamos a hacer para averiguar quién estaba detrás de los moretes de mi hijo. Hablamos de opciones a seguir y si sería necesario que Ethan recibiera terapia de nuevo por esto; pero pese a lo mucho que hablamos, no hubo ni una sola vez que me volviera a llamar amor y yo no podía seguir con esta duda.
―Preciosa ¿entendí mal o ahora me llamaste amor?
―Claro que te llamé amor, ¿Es que acaso no te gusta que te diga así?
―No, me encanta ¿Pero, por qué lo haces?
―Muy simple Edward, porque te amo ―no había terminado de decir esas palabras cuando yo le estaba dando vuelta para vernos cara a cara.
―¿Lo dices en serio?
―Por supuesto, es un tema muy delicado como para tomarlo a la ligera.
―Oh Bella, no sé como… ―me detuvo poniendo los dedos en mi boca.
―No digas nada Edward, no es necesario, el que yo te ame no tiene que ser una presión para ti, entiendo que tu todavía no sientas lo mismo por mí.
―Preciosa me estás entendiendo mal, lo que te iba a decir es que no sé como agradecer al cielo por ponerte en mi camino, yo también te amo, lo sé desde hace mucho tiempo, pero no había encontrado el momento adecuado para decírtelo.
―Ah tontito, no hay momento precioso para decirlo más que cuando el corazón lo mande.
―Bella, mi Bella, te amo tanto. Gracias por estar aquí conmigo, soportando todos mis líos y por amarme pese a que no te he dado el lugar que mereces.
―Mientras me des lugar en tu corazón, el resto poco a poco se irá arreglando.
―De verdad que no te merezco Bella, pero te juro que a partir de este momento te voy a arreglar las cosas.
―El lugar que quiero en este momento son tus brazos.
Fue algo en que la pude complacer de inmediato y aunque era la primera vez que dormíamos juntos, no hubo más que un beso de buenas noches. Muchas veces escuché a los hombres decir que era incómodo y molesto dormir acurrucado con tu pareja, pero a mí me pareció el mejor lugar del mundo, pese a que mi mente y mi corazón estaban dolidos por lo pasado con Ethan, Bella daba un rayo de luz a mi oscuridad.
Como bien me dijo ella, a la mañana siguiente, aunque los problemas no se habían solucionado por lo menos podía verlos y meditarlos con cabeza más tranquila, Bella me acompañó a casa y antes de que los chicos estuvieran listos, nos dio tiempo de crear con Sue un plan a seguir; lo primero fue no comentarlo a la familia todavía para evitar más personas metidas en esto y segundo, como ya nos encontrábamos a mitad de semana, decidimos no dejar que Ethan visitara a Thomas para comprobar si era ahí que se estaba dando el problema e ir descartando una posibilidad a la vez.
Por mi parte hice mis planes propios, quería que el viernes fuera un día especial, así que sólo había una persona a quien podía pedir ayuda: Alice, la cual gustosa aceptó organizar todo para la cena familiar que tenía planeada. Yo detallé lo que a mí me correspondía, entre ello invitar a Tanya, pensaba contarle a los chicos lo que haría pero preferí espera ver su reacción del momento. El viernes llegó más pronto de lo esperado y todo estaba perfecto, lo único que no me gustaba es que por ser todo en mi casa, Bella llegaría sola. Estaba tratando de organizar mi rebelde cabello cuando sonó el timbre y solo pude pensar "que comience la aventura".
―¡Eddie, que guapo que estás!
―Tú también enana, pero por favor, no me llames así. ―le contesté mientras le hacía arrumacos a mi amada sobrina ―¿Viniste con Jasper?
―Sí, está en la sala con Kim y Rose me envió un mensaje que no tardan en llegar.
―Perfecto, quiero que todo esté listo para cuando llegue Bella.
―Ya era hora que la presentaras como tu novia Edward, si no lo hacías pronto, yo iba a tomar cartas en el asunto.
―No me extrañaría que así fuera ―le dije mientras nos dirigíamos a la sala y veíamos entrar a Em y Rose junto con mis padres. Ya todo estaba listo, sólo faltaba que llegara mi preciosa para iniciar esta noche mágica. Nuevamente volvió a sonar el timbre y fui más que emocionado a recibir a mi princesa.
―¡Hola Eddie! Qué guapo que estás ―expresó una sonriente Tanya que no se había percatado de la presencia de todos los demás.
―Hola Tanya, pasa, te presento ―le informé mientras nos acercábamos y presentaba a cada miembro de mi familia. ―si me permiten iré a traer algo para beber.
―Yo te acompaño Eddie ―inmediatamente entramos a la cocina y Tanya se abalanzó sobre mí a besarme, cosa que no dejé que pasará, alejándome ―Eddie, oh Eddie, de verdad que no esperaba esto.
―¿No esperabas qué Tanya?
―Que me presentaras a tu familia, me hubieras dicho para arreglarme mejor, debía estar más guapa para conocer a mi familia política.
―Espera un momento, te estás equivocando, yo te dejé muy en claro que entre nosotros no habrá nada más que amistad por ser los padres de nuestros hijos; perdona si hice algo para que pensaras diferente, pero esa nunca ha sido mi intención.
―¿Entonces, para que es esta reunión? ¿Por qué estoy aquí? ¿Es que le vas a decir a tu familia que yo soy la mamá de los niños?
―No Tanya, aunque si se da la oportunidad, les diré de una vez; pero estamos aquí para presentar oficialmente a Bella como mi novia.
―¿Bella? ¿La simplona morena que juega a ser porrista?
―Te agradecería no hables así de ella, es mi pareja y te exijo que la respetes.
―Y si lo que vas a celebrar aquí es tu relación. ¿Qué hago yo aquí?
―Tanya, ahora eres parte de nuestras vidas y espero que podamos convivir como tal y quiero que compartas con nuestros hijos esta noticia y seas un apoyo para ellos.
―Está bien Eddie, estaré aquí para ellos. ―dijo dando media vuelta y dejándome solo. Sabía que invitarla iba a generar una situación difícil, pero egoístamente quiero que vea que le pertenezco a Bella y que no tiene ninguna posibilidad de seducirme; respiré profundamente, tomé la botella de vino y volví a la sala, cuando terminaba de servir las copas nuevamente llamaron a la puerta y ya no podía haber duda de que era mi preciosa. Abrí la puerta con una gran sonrisa en mi rostro, que vi reflejado en el de ella, para luego saludarla con un suave beso en sus labios.
―Hola preciosa, adelante ―en el momento en que pasó por la puerta, pudo notar que no estábamos solos.
―Edward, no me dijiste que estabas acompañado. ―susurró mientras su hermoso rostro tomaba un color carmesí.
―No te preocupes Bellita, ya todos sabemos que ustedes están enrollados.
―¡Emmet compórtate! ―le llamó la atención mi madre ―Bella querida ¿Cómo estás? Tanto tiempo sin verte.
―Hola a todos, de verdad no esperaba verlos aquí, disculpen mi reacción.
―No te preocupes Bella, si para mí ya eres parte de la familia. ―concluyó como era su costumbre una confiada Alice.
―Muchas gracias ―decía mi preciosa llegando casi a explotar su cara por el sonrojo, era hora de entrar en su defensa.
―Bueno creo que es hora de cenar, pasemos que el catering tiene todo listo.
La cena la pasamos dentro de una conversación agradable, aunque noté que mis hijos estaban un poco retraídos al lado de Tanya, la cual pese a que en un principio estuvo seria, luego se adaptó bien a la charla con los demás, todo se mantenía en tranquilidad hasta que una pícara Alice hizo su comentario.
―Bella amiga, cuéntame desde cuando mi hermano y tu son novios.
―No somos novios Alice, bien lo sabes.
―¿Cómo que no son novios? ―Fue el turno de Esme de reclamar.
―Gracias a las mujeres de mi familia que me estropean mis planes como de costumbre. ―les dije mostrando mi peor cara posible y luego volverme ante Bella ―La idea de esta cena era hacer oficial nuestra relación, quería presentarte a mi familia como mi novia. ―se escuchó un awww colectivo de las mujeres presentes, mientras yo trataba de descifrar la reacción de mis hijos, por un momento se les iluminó la cara de alegría, pero en cuestión de segundos volvieron a esa carita inexpresiva que han tenido todo el día.
―Amor, que dulce, muchas gracias ―dijo mi preciosa y como era su costumbre tomó la iniciativa y me besó, un beso nada casto por cierto.
―Ey chicos, si quieren nos vamos para que se queden solos, Esme y yo podemos cuidar a mis nietos ―ya me extrañaba que mi padre no hubiera dado su punto de vista.
―Papá, por favor mide tus comentarios ¿Podemos terminar de cenar tranquilos?
La cena continuó más alegre de cómo estaba antes, entre comentarios de Alice y Rose con Bella de que ahora si eran familia, de planes para vacaciones en familia y muchos más para ir de compras, salón de belleza y no sé qué cosas más; mientras los hombres nos concentrábamos en temas de deportes, Ethan dijo uno que otro comentario sobre futbol, cosa que me alegró, aunque vi la falta en el brillo de sus ojos que me hacia recordar las marcas que tenía en su cuerpo, instintivamente tomé más fuerte la mano de Bella y ella como siempre entendió sin palabras lo que me pasaba, se acercó me dio un beso en la mejilla y me susurró que todo estaría bien tranquilizándome un poco. Pasado el postre volvimos a la sala a tomarnos algo más de vino, ya los niños empezaban a mostrar signos de sueño así que supe que era el momento; rellené las copas de todos y llamé su atención:
―Si me disculpan un momento ―todos volvieron a verme― como ya les dije, la idea inicial de esta cena era presentarles a Bella como mi novia, pero ahora, ―dije mientras ponía una rodilla en el suelo frente a Bella― quiero pedirte que no seas sólo mi novia, que seas mi compañera para toda la vida, porque gracias a ti he aprendido que la vida se completa con pequeños momentos felices, que poseemos más riquezas en nuestro corazón de las que podamos creer y más importante aún me enseñaste que el amor espera, comprende y se amplía a las personas que nos rodean, Bella, mi preciosa, no imagino mi vida sin ti ―y sacando el anillo de mi bolsillo― eres la luz en mi vida y quiero que sea para siempre, acepta ser mi esposa y formar parte de esta familia.
―¡Sííííí! Claro que sí amor, te amo tanto.
―Yo también te amo ―y nos besamos intensamente mientras escuchábamos vítores a nuestro alrededor.
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¡Hola Chicas!
Muchas gracias por sus comentarios, no tengo palabras para agradecer la ilusión e inspiración que me brindan, espero no me quieran matar por este capitulo.
De nuevo no tengo como agradecer por todos sus reviews y alertas, si hay alguna que se me paso contestarle le pido disculpa, espero les este gustando los adelantos y que quieran seguir acompañándome en esta tierna historia.
Espero seguir contando con su apoyo y comentarios
Besos
Yas
