Capítulo beteado por Vhica, Betas FFAD
www facebook com / groups / betasffaddiction
Los personajes de la Saga Crepúsculo le pertenecen a Stephenie Meyer, la trama y cualquier personaje fuera de la saga son de mi autoría.
Papá por elección.
Capítulo 17
Dos días, cuarenta y ocho horas, dos mil ochocientos ochenta minutos, ciento setenta y dos mil ochocientos segundos sin saber nada, sin querer moverme o poder hablar. Incluso sin tener respuesta, sin hacer nada más que sentir este agujero negro en el que cayó mi vida; un hueco que traspasa mi corazón, una sombra que se va posando sobre mi y va ocultando cada mínima posibilidad de luz y alegría en mi vida. ¿Qué hacer para cambiar esto? ¿Qué opción tomar? ¿Qué hacer para dejar de sentir como si sólo tuviera media vida? ¿Cómo es posible que mi corazón siga latiendo aún cuando siento que se está destrozando? ¿Cómo es posible que una persona no tenga corazón?
Eran miles de preguntas que rondaban mi mente, pero el aturdimiento en el que estaba inmerso no me dejaba razonar. Miles de pensamientos volaban a través mí, sabía que debía concentrarme para deducirlas pero no lograba ponerlas en orden. Escuchaba voces a mí alrededor, comentarios, sollozos, gritos, teléfonos sonar, puertas abrirse y cerrarse; pero sólo había una cosa en la que podía pensar: el tiempo. Necesito encontrar una solución y dejar de sentir que esto será permanente, porque no veo una forma de salir ¿Cómo encontrar la luz si todos los caminos me llevan a la oscuridad?
―¡Edward! Por favor reacciona ―escuchaba la voz de Alice al fondo, sabía que todos estaban aquí pero mi mente no soportaba el dolor, no tenía espacio para analizar o hacer nada más.
―Amor, por favor, van a llamar, sólo quieren hablar contigo, necesitamos que contestes. ―¿Llamar? ¿Quién va a llamar? ¿Los secuestradores? ¿Voy a saber de mis hijos?
―¿Será todavía el efecto del calmante? Emmet ya ha sido mucho tiempo, llama de nuevo al doctor ―así que estoy dormido ¿Cómo es que estoy dormido si escucho todo? Si cada segundo desde que me separaron de mis hijos, lo he sentido.
―Edward, hijo, por favor despierta, tus niños te necesitan. ―¡Mis hijos! Sólo yo puedo ayudarlos, este convencimiento hizo que mi mente reaccionara haciendo que mis ojos se fueran abriendo poco a poco.
―Amor, me tenías asustada ¿Cómo te sientes?
―¿Hay alguna novedad? ―dije con voz rasposa por pasar tanto tiempo sin hablar.
―Llamaron hace unas horas, pero acabábamos de darte el calmante, dicen que no hablarán con nadie aparte de ti y pidieron no decir nada a la policía ―me informó mi preciosa con un hilo de voz, podía ver que para ella esta situación era tan difícil como para mí.
―Bueno, es un poco tarde para eso ―comentó Carlisle ―ya estuvieron en casa de Tanya, no encontraron nada sospechoso y la pareja encubierta que la vigila ha reportado que no ha tenido ningún movimiento sospechoso.
―¿Y Demetri? ¿Hay alguna pista sobre él?
―Nada bro, yo mismo entré en la casa, está totalmente deshabitada, tampoco hay rastro de Thomas, de verdad me preocupa ese niño también, no sabemos si verdaderamente es su hijo ―murmuró Em atormentado, ya que en las últimas salidas con los niños, se había encariñado mucho con él.
―Lo traeremos cuando recuperemos a mis nietos, eso es seguro. ―decía mi mamá mientras era interrumpida por el sonido del timbre del teléfono.
―¿Hola?
―Edward, hasta que doy contigo.
―¿Cómo están mis hijos? ¿Cómo fuiste capaz de llevártelos?
―El que tiene derecho de hablar aquí soy yo, escúchame muy bien, quiero cinco millones de dólares, para mañana en la tarde si es que quieres volver a ver con vida a tus hijos.
―Sabes que no tengo esa cantidad de dinero.
―Tú no, pero que tal esa calientapollas que tienes por novia, tú lo dijiste, ella es millonaria.
―¿Cómo puedes hacerme esto? Tú también eres padre ―sólo escuché risas como respuesta ―¿Cómo sé que mis hijos están bien?
―Te toca confiar en mí nada más, mañana te llamo para coordinar la entrega, hasta mañana "amigo". —Concluyó cortando la llamada.
―¿Cuánto quiere? ―como siempre Bella al grano.
―Cinco millones ―contesté con voz monótona― pero yo no tengo esa cantidad de dinero.
―Bro, podemos vender la constructora, tal vez alguien nos ayude adelantando el dinero, todo lo que sea por mis piojos.
―No hace falta Emm, yo los daré.
―¿De verdad? Bellita hermosa, sé que tienes dinero pero ¿sacar tanto de tus fondos?
―¿Es que acaso se les olvida que también son MIS HIJOS? Por ellos doy mi vida. ¿Para cuándo lo quieren?
―Para mañana ―mis palabras eran frías y cortantes, no entendía bien lo que estaba pasando, pero todo volvió a ser un torbellino a mí alrededor. Veía a Bella hablar por teléfono, a Emmett y Jasper conversando en un rincón para luego unírseles Carlisle, y en la cocina escuchaba los sollozos de mi mamá, siendo consolada por Alice y Rose; todos estaban aquí, todos pendientes de mis hijos y yo como un zombi sin hacer nada ¿Qué me pasa? Mis hijos me necesitan, yo soy el que debe estar al frente de todo. Con esta resolución, salí de mi entumecimiento para buscar soluciones. Me uní a la charla de mi papá con los chicos para encontrarlos hablando precisamente de lo que yo quería plantearles, una estrategia para atrapar a Demetri y que no se saliera con la suya.
Estuvimos hablando un gran rato sobre estrategias a seguir, uniéndosenos poco a poco el resto de la familia, que pese a lo que pensé, estaban de acuerdo en trazar este plan. Concordamos que lo primordial sería rescatar a los niños; no sólo a mis hijos, si no también Thomas, apenas ellos estuvieran a salvo con Bella, el hombres cercarían a Demetri mientras yo le entrego el dinero. Ya teniendo todo planeado, decidimos irnos a descansar porque mañana necesitaríamos nuestras fuerzas para rescatar a mis chicos.
La mañana empezó con un ambiente tenso, todos al pendiente de que sonara el teléfono, el cual parecía hacerse más silencioso con forme iba pasando el tiempo, estaba al borde de mis nervios cuando al fin, el esperado sonido llegó. El teléfono timbró:
―¡Hola!
―Edward, amigo ¿Cómo estás?
―Estaré mejor cuando tenga a mis hijos conmigo, dime ¿Dónde nos vemos?
―No tan rápido amigo, tú y yo no nos vamos a ver.
―¿De qué estás hablando? Ya tengo el dinero conmigo, no hay nada que esperar.
―Ahh, pero que rápido me saliste, estoy seguro que la que tiene que ver con esta rapidez es tu novia calientapollas.
―Con Bella no te metas.
―Me meto todo lo que yo quiera, porque es ella la que me va a entregar el dinero.
―¡Eso ni pensarlo!
―Ay amigo, como que todavía no has entendido que aquí el que puede dar órdenes soy yo, no tú y para que veas lo generoso que soy, te propongo dos alternativas: que Bella me entregue el dinero que al fin y al cabo es de ella o no vuelves a ver a tus hijos con vida, decide. ―Ultimó dejándome de nuevo con el tono de cortado en el teléfono y dejando una bruma descendiendo sobre mí.
Siempre supe que la vida es la consecuencia de las decisiones que tomamos, es una cadena sin fin que dura lo que perdure nuestra existencia; pero pensé que el decidir ser padre iba a ser la elección más importante de mi vida, pero qué equivocado estaba, jamás pensé que tendría que tomar de nuevo una decisión tan trascendental, otra vez el destino me pone a decidir que va a pasar con las vidas de las personas que amo. ¿Cómo es que todo en mi vida tiene que estar basado en una elección? ¿Qué hacer cuando todo por lo que he luchado se me va como agua entre los dedos? ¿Cómo puedo elegir entre las personas que amo? ¿Cómo llegar a ser completamente feliz, si tengo que desprenderme de parte de mi corazón? Porque muy en el fondo, sé que si Bella se encuentra con Demetri algo va a pasar y no quiero ponerla en riesgo, pero tampoco puedo si quiera considerar no volver a ver a mis hijos. —¿¡CÓMO ES POSIBLE QUE DE NUEVO TENGA QUE DECIDIR!? —Grité cortando con el silencio que se había creado en la sala esperando noticias después de la llamada.
―¿Edward, hijo, qué te dijo ese hombre?
―¿Están los niños bien?
―¿A qué hora hay que hacer la entrega?
―¡Edward, di algo!
―¿¡PUEDEN CALLARSE DE UNA MALDITA VEZ!? ―volví a gritar tratando de sacar toda mi frustración.
―Edward, entendemos que estás estresados pero lo que queremos es ayudarte.
―¿Ayudarme? ¿Cómo rayos van a ayudarme cuando no sé qué demonios hacer?
―Edward Cullen o te calmas y recuerdas que hay damas presentes o tendré que recordarte lo que es un escarmiento por parte de tu padre.
―Carlisle dejémoslo. Tranquilizarte y cuando estés listo, háblanos hijo.
―Es que nunca voy a estar listo para esto. ¡No puedo!
―Amor ¿dime qué pasa? ¿Qué quiere Demetri?
―A ti.
―¿Qué quieres decir Edward? Él pidió dinero. ¿Por qué ahora está Bella en medio de esto?
―Porque el muy maldito quiere que Bella entregue el dinero.
―Por mí no hay problema amor.
―¡NOOOO! Eso ni pensarlo.
―Edward, entiende yo puedo hacerlo, la prioridad son nuestros hijos.
―Sé que algo trama Bella, no quiero que estés en peligro, pero me amenazó que si tú no vas, no volveremos a ver a los niños. ¡Dios, no sé que hacer!
―No hay nada que pensar Edward, yo voy y punto; ante todo están mis niños y hay que rescatarlos, les prometimos que no los iban a separar de ti y no se lo estamos cumpliendo.
POV BELLA
Nuevamente verificaba la hora en mi reloj, como lo venía haciendo los diez minutos que he estado aquí esperando, estoy en el lugar pactado con Demetri, pero él no aparece; sé que este no es el lugar donde me va a entregar a mis niños ya que estamos en un establecimiento público, donde cualquiera podría intervenir y eso me pone nerviosa, no tengo idea de que esperar. Vuelvo a verificar la hora, quince segundos más han pasado cuando siento a alguien a mi lado, instintivamente tomo el bolso deportivo en el que Cara, mi contadora, me dio el dinero; dinero sin marcar, sin rastreador, ni ningún dispositivo que pueda hacer enfadar a Demetri y ponga en peligro a mis niños.
―¡BELLA!
―¿Thomas?
―Bella ¿Qué pasa? ¿Por qué mi papá se volvió malo?
―No sé mi amor, pero yo te voy a proteger —le dije mientras lo tomaba en mis brazos.
―Pero mira, si es toda una superhéroe. ¿Cómo te llaman, Wonder Woman?
―Demetri ¿Por qué metes a Thomas es esto, es sólo un niño?
―Porque tiene su parte que hacer ―dijo mientras asentía hacia el niño.
―Lo siento mucho, yo no quiero, pero me va a pegar ―me confesó en medio de sollozos mientras colocaba su manita sobre mi nariz.
De pronto sentí como mis sentidos se iban adormecimiento, mis ojos continuaban viendo lo que pasaba alrededor pero no podía mandar sobre mi cuerpo.
―Perdóname Bella, yo te quiero, no lo quería hacer ―Me repetía Thomas mientras lágrimas bajaban por sus mejillas.
―Cállate mocoso que la gente se va a dar cuenta, ya sabes el plan, así que hazlo.
―Lo siento Bella ―Fue todo lo que dijo Thomas, para luego tomarme de la mano y me ayudó a ponerme de pie. Demetri se colocó a mi lado y entre los dos me llevaron por el lado opuesto al que había ingresado al local.
―La dueña de este restaurante es amiga mía, así que nos permitirá salir por la parte de atrás, no te preocupes, nadie nos verá.
Y al verme fuera del restaurante, mis esperanzas de que esto fuera fácil se evaporaron, en el parqueo nos esperaba un coche que no supe identificar, pero en el que me metieron sin ningún problema; durante el camino, no podía poner toda mi atención en la ruta que realizábamos porque trataba de controlar mis extremidades, más por querer consolar a Thomas que iba a mi lado, que por tratar de huir, ya que eso no era opción antes de que tener a mis niños conmigo. Transcurrido un tiempo, Demetri dirigió el auto a un garaje de una hermosa casa, aunque sin vecinos cerca.
―Apúrate Thomas, ayúdala a entrar que la están esperando. ―Mi pobre niño no dejaba de llorar pero me ayudó a bajar del auto, ya estaba recobrando mi movilidad y nos dirigimos dentro de la puerta que mantenía abierta Demetri.
―¡Mami!
―¡Mamá!
Gritaron mis preciosos tesoros colisionando contra mi apenas di un paso dentro de la casa, tomando toda mi fuerza pude estirar mis manos y abrazarlos a mi pecho.
―¿Todavía puedo llamarte mami?
―Claro mi preciosa, no tienes que dudarlo.
―Es que Demetli nos dijo que ya ustedes no nos quielen, que pol eso estamos en esta casa.
―Eso nunca va a pasar, siempre van a estar con su papito y conmigo.
―¿Estás segura de eso? ―dijo una estridente voz ingresando por la puerta principal de la casa, una voz que pensé que nunca tendría que volver a escuchar.
―¡Tanya! ¿Por qué será que no me extraña verte aquí?
―¿Qué hace ella aquí? Yo no la quiero aquí. Mami, por favor que se vaya.
―¡Cállate niña estúpida! Además, esa no es tu madre. ―gruñó Tanya acercándose con intención de lastimarla, algo que evité poniéndome en medio, por lo visto la adrenalina había sacado todo el tóxico de mi cuerpo.
―Con mis hijos no te metas, mantente alejada de ellos.
―Mira que salió tigresa la gatita, pero tienes razón esto es entre tú y yo, llévate a los niños al cuarto y prepara todo para irnos. ―dijo dirigiéndose a Demetri, esperé que los tres chicos estuvieran fuera de nuestra vista para encararla.
―Ya tienes el dinero, ahora dame a mis niños y déjanos en paz.
―Qué equivocada estás Bellita, está bien que entrando tú en la ecuación, tuve mejor ganancia económica, pero si no hubieras interferido, no tendría que andar huyendo, Edward estaría a mi lado y habría mandado a algún internado a esos mocosos majaderos. ―y no lo soporté, no podía hablar así de mis hijos, por lo que me abalancé sobre ella, pero las manos de Demetri me sostuvieron para luego atarme a una silla, que estaba estratégicamente colocada en medio de la sala.
―¿Cómo puedes decir eso si son tus hijos? ―chillé mientras trataba de soltarme del amarre.
―¿Mis hijos? ―contestó en medio de una carcajada ―esos mocosos sólo son un estorbo, te voy a contar una historia. Ve por el dinero y revísalo ―mandó a su perro faldero para volver a mí.
Cuando me casé con el enclenque de mi marido, no sabía que quería tener hijos, así que cuando me los pidió, me sorprendió y no sabía que hacer ya que desde mi juventud me había extraído los ovarios, por lo que le hice creer que él no podía tener hijos; lo que no esperaba es que se le ocurriera la estúpida idea de la inseminación, por más que traté de persuadirlo no hubo forma de hacerlo, traté de encontrar un vientre de alquiler para que los llevará, lo que yo ocultaría con un viaje, pero el soquete no quiso separarse de mí y como no había forma de inseminar un óvulo mío tuve que comprar unos para que la hicieran, acepté desfigurar mi cuerpo con el propósito de obtener los millones de mi marido, esperaba no llegar a término, pero primero tenía que asegurar que pusiera toda su fortuna a mí nombre para poder deshacerme de todos; el día que Demetri hizo que mi amado esposo tuviera el accidente en que murió, tenía que haber hecho su testamento pero por ir a comprar cosas para los estúpidos mocosos no lo realizó, dejándome solo con un poco de dinero y la casa. Ya para ese entonces los niños no me servían y traté de abortarlos pero estaba muy avanzado el embarazo y los médicos lo vieron como un parto prematuro, por lo que decidí fingir depresión y hacer que se los llevaran. Un día por casualidad escuché el renombre que había tomado la empresa de Edward y supe que era el momento de obtener el dinero que esos mocosos me habían quitado, el resto de la historia ya la sabes, ahora voy a conseguir el dinero y a darme el gusto de separarte de mi querido Eddie, porque por tu culpa él me despreció.
―No importa que me hagas a mí, pero por favor, regrésale los niños a Edward.
―Eso jamás va a pasar, ya Demetri tiene unos muy buenos compradores para ellos.
―Tanya, son niños, no puedes dañarlos.
―Esos niños nacieron para darme dinero y es lo que voy a conseguir, con los cinco millones que tan gentilmente me regalaste y los setenta y cinco mil que conseguiré por los tres niños, tengo para vivir bien por un tiempo. ―concluyó, mientras noté que Demetri entraba de nuevo donde nos encontrábamos. ―¿Verificaste el dinero?
―Sí, está todo y limpio.
―Muy bien Bellita, por lo visto, hiciste bien tu tarea ―decía con una sonrisa en su rostro.
―Por favor, no lo hagas, piensa en tu hijo. ¿Cómo le vas a hacer eso?
―¿Mi hijo? Thomas no es mi hijo, fue un secuestro que salió mal hace unos años y sabíamos que en un futuro nos serviría y mira que no nos equivocamos.
―Por favor, son niños, no les hagan nada.
―¡Cállate estúpida! ―escupió Tanya dándome una bofetada que me dejó mareada ―Vamos por los niños, hay que meterlos en la camioneta y venimos a terminar el trabajo aquí.
Vi pasar a los tres inocentes frente a mí en un estado muy parecido al que me trajeron a mí, para que después de unos pocos minutos, volvieran a entrar esos dos monstros donde me encontraba.
―Me encantaría dejarte sufriendo una muerte lenta, pero no quiero que haya una mínima posibilidad que sobrevivas, por lo que es mejor concretar esto de una vez, pero no voy a negarme el placer de cobrarme las que me has hecho.
Dijo mientras volvía a golpear mi cara tan fuerte que me hizo caer al suelo, para luego patear mis costillas con saña; sentía que mi conciencia se iba pero no podía dejar de luchar, mis niños me necesitaban, no podía rendirme.
―Tanya, ya es suficiente.
―Yo sabré cuanto es suficiente, ¿tienes el arma?
―Lista para usar. ―contestó Demetri, mientras ella no dejaba de lanzar patas por cualquier parte de mi cuerpo, dejándome adolorida y sangrante en el suelo.
―Levántala y dispárale.
―¿Para qué levantarla?
―Para que sea mejor el espectáculo que Eddie encuentre.
―No Tanya, por favor no le hagas eso a Edward. ―susurré, ya que me dolía hasta respirar.
―Mátala, no quiero oírla hablar más.
Lo vi levantar el arma y jalar el gatillo, parecía que todo iba en cámara lenta, los dedos de Demetri avanzaban milímetro a milímetro sellando con esto mi destino y en el momento que escuché la detonación, lo supe, hasta aquí llegó mi vida.
~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~
¡Hola chicas!
No tengo como agradecer todos sus reviews y disculpemen por no contestarlos pero se me ha complicado, pero quiero que sepan que y disfruto de cada uno de ellos.
Tengo buenas o malas noticias, no se que serán para ustedes, les cuento que PPE esta pronta a terminar así que agradezco me acompañen hasta el final. También quiero comentarles que me voy de vacaciones por dos semanas, pero espero no tener retrasos con las publicaciones, si fuera así pido disculpas por adelantado.
Espero y nos leamos el próximo lunes
Besos, las quiero
Yas
