Capítulo beteado porVhica, Betas FFAD
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Los personajes de la Saga Crepúsculo le pertenecen a Stephenie Meyer, la trama y cualquier personaje fuera de la saga, son de mi autoría.
Papá por elección.
Capítulo 18
El tiempo, últimamente todo se trata del tiempo. ¿Cómo es posible que quince minutos se me hayan hecho tan eternos? Hace quince minutos que me separé de Bella para dejarla entrar a ese restaurante, quince minutos en los que un nuevo agujero se instaló en mi corazón, al lado de los culpables de la ausencia de mis hijos, quince minutos en los que sé, que algo está mal.
—Emm, no es normal que ese imbécil no haya aparecido.
—Tranquilo hombre, no debe de tardar, no va a perder ese dinero.
—El dinero me importa una mierda, son los amores de mi vida los que están en juego acá.
—¿Crees que yo no los amo? ¿Qué a mí, no me está matando su ausencia también? Edward, esos niños son mi vida también pero no podemos desesperar, eso solo hará que las cosas puedan salir mal.
—No sé qué hacer, yo necesito saber algo ya, aunque sea verla sentada esperando.
—Si Demetri te ve, puedes echar todo a perder.
—Lo haré con cuidado, solo déjame ver por la ventana.
—Está bien pero ve con cuidado, la más mínima posibilidad de que te vean y te regresas.
No había terminado de decírmelo cuando ya me estaba bajando del coche para dirigirme a la ventana del restaurante, me moví lo más sigilosamente posible tratando de llamar lo mínimo la atención, hasta que pude llegar al cristal que me separaba de mi amor, repasé con la vista dos veces el lugar pero no la encontré por ningún lado, no puede contener mi angustia e ingresé al restaurante buscándola, pasé mesa por mesa viendo caras, pero ninguna era la de ella, hasta que la dueña del lugar me interceptó.
—¿Le puedo ayudar en algo, señor?
—Ando buscando a una mujer que entró hace unos minutos, es de cabello castaño, hermosos ojos marrón, con pecas en la nariz, de un metro sesenta y cinco o algo así, por favor ayúdeme.
—Señor, esa es una descripción muy vaga, puede ser cualquier persona.
—Tenía un maletín deportivo color negro y un blazer beige, por favor dígame que la ha visto.
—¡Ah, se refiere a la novia de Demetri!
—¿Cómo?
—Sí, la novia de Demetri estuvo aquí, se ajusta a su descripción.
—¿Cómo que estuvo?
—Sí, hace unos diez minutos vino Demetri con su hijo y se la llevaron, me dijo que le tenía una sorpresa, por eso salieron por la parte trasera.
—¿Le dijo dónde iban? ¿Sabe qué carro conducía?
—No y si me disculpa, hágame el favor de salir de mi local.
No esperé a que terminara de hablar cuando estaba corriendo hacia coche, que ya Emmett tenía encendido y al lado de la entrada.
—Te lo dije, se la llevó, ahora no sabemos dónde buscar.
—Vamos a movernos por los alrededores, Bella no se iba a ir así tan tranquila.
—¿Pero dónde vamos a buscar? No tenemos ni idea de a donde se la llevó.
—Algo se nos ocurrirá, por el momento demos unas vueltas a la cuadra a ver qué averiguamos, no pueden estar muy lejos.
Recorrimos todas las calles que encontramos por varios kilómetros pero no sabíamos qué buscar, Jasper se nos había unido en su coche, mientras Carlisle esperaba en casa por alguna noticia, pero me sentía como si estuviéramos girando en círculos, no veía una solución, un rayo de luz hasta que se iluminó mi móvil.
—¿Papá, sabes algo?
—Llamó la policía, Tanya salió de la casa con equipaje, la están siguiendo a ver si hace algo sospechoso.
—¿Pero hacia dónde se dirige? Necesito saberlo papá, no soporto más.
—No sabemos hijo, hay que esperar.
—¿Esperar? ¿Cómo voy a esperar cuando las personas que amo pueden estar sufriendo?
—Te comprendo hijo, pero no ganas nada con desesperarte, vuelve a casa y aquí esperamos alguna novedad.
—Está bien, cualquier noticia me avisas.
—Por supuesto. —dijo mi padre cortando la llamada.
Le expliqué a Emm lo que pasaba y él concordaba con Carlisle, que lo mejor era volver para esperar noticias, por lo que buscamos una ruta para regresar, ya que nos habíamos alejado bastante, cuando ya nos encontrábamos de camino a casa fue el turno del móvil de Emmett sonar en los altavoces del auto.
—Hola.
—Emmett, quita los altavoces —demandó un serio Carlisle, sabía que algo estaba mal.
—¿Qué pasa, papá? —pregunté de inmediato.
—Emmett. —fue lo que recibí de respuesta.
—Habla de una vez papá. ¿Qué pasa? Es mi familia la que está en peligro.
—Está bien, pero tranquilízate, los oficiales siguieron a Tanya hasta una casa a las afueras, la vieron con un hombre, asumimos es Demetri, subiendo a los chicos al coche.
—¿Dónde? ¿Dónde están mis hijos papá?
—Edward, tienes que tranquilizarte, la policía va a intervenir.
—¡Dime dónde están mis hijos! —grité a los altavoces.
—Carlisle, creo que es mejor que le digas —argumentó Emmett.
—Quita el altavoz, te lo explicaré a ti —no me quedó más que esperar a que hablarán, mientras que mi mente procesaba cada gesto o monosílabos por parte de Emmett, hasta que al fin terminó la llamada.
—Vamos a ir a la casa, no estamos lejos pero tienes que ser cuidadoso, son muchas vidas las que están en juego. ¿Entendido?
—Entendido.
Dio la vuelta al coche, que hasta ese momento noté que se había detenido, para iniciar la ruta que esperaba me llevara a mis hijos y al amor de mi vida. Como lo dijo papá, nos dirigíamos a las afueras de la ciudad, donde las casas eran más distanciadas una de otra, nos acercamos a una casa, arquitectónicamente hablando, hermosa; pero en el momento en que Emmett me dijo que allí era donde estaban mis hijos, me pareció el lugar más horrible del mundo, y era el lugar al que quería ingresar cuanto antes. En el momento que Emm estacionó, salté del auto y corrí hacia la puerta que casualmente estaba abierta, me encontraba a unos pasos de ella cuando escuché una detonación y el grito de mi preciosa en el aire. ¡Bella! No Dios, no pude haber llegado tarde, no puedo perderla. Sentí que con ese disparo, mi corazón empezó a sangrar, los tres últimos escalones me parecieron gigantescos pero tenía que superarlos, cuando logré ingresar a ese horrible lugar, todo era confusión y no entendía que pasaba.
Bella estaba atada a una silla, tirada en el suelo, busqué de donde provenía la sangre que la rodeaba pero no lo encontraba, cuando traté de dar un paso para acercarme a ella, una mano se interpuso en mi camino.
—Disculpe señor, no puede pasar.
—Ella es mi prometida, necesito estar a su lado —dije entrando casi en histeria.
—Lo siento señor, no puede contaminar la escena, debemos levantar el cuerpo.
—¿Cuerpo? ¿Hay muertos?
—Edward, —escuché que llamaba Emmett detrás de mí —encontramos a los niños.
En ese momento mi mundo se dividió, quería correr a donde se encontraban mis hijos para al fin poder tenerlos en mis brazos, pero no podía dejar a Bella ahí tirada en el piso; la confusión debió de notarse en mi rostro o Emmett vio lo que pasaba dentro de la casa, porque pareció entender mi encrucijada.
—Edward, ellos te necesitan, aquí no puedes hacer nada.
—No digas eso, no puedo perderla Emmett, Bella no nos puede dejar. —dije ya dejando desbordar las lágrimas que se acumulaban en mis ojos.
—¡Déjeme! Yo no tengo nada que ver, todo lo tramó él. —chilló desde dentro una voz, que sé, no podré olvidar nunca.
—¿Tanya? —dije buscándola con la mirada, ella tenía que pagar todo lo que había hecho.
—¿Eddie, eres tú? Ven, diles que yo no hice nada, soy la madre de tus hijos. ¡Ayúdame! —me decía desde dentro y aunque no podía verla, sabía que estaba poniendo su cara de víctima, estaba a punto de gritarle que se callará cuando escuché la voz más hermosa del mundo.
—¡Cállate estúpida, que tú no eres nada de mis hijos!
Quedé en shock mientras la veía moverse tratando de soltarse de esa silla.
—Bella, preciosa, no te muevas, estás herida. Por favor, quédate tranquila.
—Yo estoy bien, ve a buscar a nuestros hijos.
—¿Estás segura?
—Sí, ve por ellos.
Con un gran esfuerzo, porque me sentía dividido, me fui tras Emmett para encontrar a mis hijos casi inmóviles dentro de un coche en el garaje de la casa, siendo atendidos por Jasper. Había olvidado que venía tras nosotros.
—¿Están bien? ¿Necesitan un médico?
—Párese que los drogaron, ya vienen los paramédicos para revisarlos; pero aparte de eso, yo los veo bien.
—¡Kim! ¡Ethan! ¿Cómo se sienten?
Pregunté, pero lo que tuve de respuesta fue solo una mirada de parte de cada uno, me sentía impotente viéndolos así, sin poder hacer nada más que abrazarlos y pese a que se encontraban en este estado; me sentía feliz de tenerlos en mis brazos, sentía que mi corazón estaba completo de nuevo. Como pude, revisé sus cuerpos para comprobar que estuvieran perfectamente bien, para luego dejar que lo hicieran los paramédicos, aunque me costó un mundo separarme de ellos, pero era necesario, al final me alejé de ellos diciéndoles un "los amo" y salí del garaje para enfrentarme al caos que se había formado en mí entorno: sirenas sonaban, policías se movilizaban alrededor de la casa, médicos ingresaban y personas salían, pero yo estaba concentrado en la mujer ensangrentada que salía de la casa, que centró su mirada en mí, mientras se acercaba.
Con cada paso que daba se le notaba que estaba débil y dolorida, pero se veía tan decidida que nadie se atrevía a detenerla mientras venía hacia nosotros.
—Preciosa ¿Cómo te sientes?
—Yo no importo, ahora lo importante son mis niños. ¿Cómo están? ¿Qué han dicho los paramédicos?
—En este momento los están chequeando, yo los vi bien, pero están como paralizados, no sé si es por el shock.
—Creo que están drogados, así fue como Demetri me trajo, utilizó a Thomas para hacerlo. Es horrible, te inmoviliza los músculos pero eres consciente de todo, de cada palabra, cada movimiento, pero no puedes hacer nada más que mirar, a mí el efecto no me duró mucho, esperemos que en ellos sea igual.
—Sí preciosa, porque me hace sentir impotente verlos así, el saber que no puedo hacer nada por ayudarlos, por sacarlos de ese estado en el que los encontré, no sé qué hacer.
—Tranquilo amor, ya los médicos están con ellos, yo los vi antes de que les dieran la droga y estaban en perfectas condiciones.
—¿Pero, para qué los drogaron? ¿No entiendo qué querían, si ya tenían el dinero?
—Más dinero, pensaban vender a los niños, querían separarlos de ti, yo traté de evitarlo pero no pude, no pude evitarlo —concluyó entre sollozos.
—Tranquila, shhh, tranquila. Ya todo está bien. Ya los tenemos con nosotros —le decía mientras la abrazaba a mí, para ser interrumpidos por el paramédico.
—¡Señores Cullen! Ya pueden ver a los niños.
—¿Cómo los encontró? ¿Tienen algún daño?
—Físicamente están bien; emocional y psicológicamente, tendremos que verlo después, ya que todavía están bajo el efecto de la droga.
—¿Se sabe qué utilizaron? Conmigo también lo hicieron, pero reaccioné más rápido.
—No podemos dar un diagnóstico definitivo porque todavía no tenemos los resultados de los exámenes toxicológicos, pero tal parece que es el uso de unos relajantes musculares que te llevan al punto de la inmovilidad.
—¿Y podrá generar alguna consecuencia?
—De no encontrar algún químico diferente a estos, no habrá ninguna consecuencia, de igual manera deben de mantenerlos vigilados hasta que recuperen su movilidad completa.
—¿Pueden dormir? ¿No es peligroso? —añadió mi preciosa.
—Lo mejor es mantenerlos vigilados, como ya les había dicho. Conforme pase el tiempo, irán recobrando la movilidad; si eso sucede, no hay problema que descansen.
—¿Puedo llevarme a mis hijos?
—Por mi parte no hay ningún impedimento, pero imagino la policía querrá su declaración. —aclaró el paramédico mientras un agente de policía se acercaba.
—Señorita, necesitamos nos dé su versión de los hechos.
—Agente, necesito llevar a mis hijos a casa.
—Lo entiendo señora, pero si no tenemos su declaración, la señora Denali puede quedar en libertad.
—Eso jamás, yo le contaré todo lo sucedido, pero debe saber también que ella tiene una orden de alejamiento de mis hijos.
—Ella asegura que es la madre de los niños.
—Déjeme aclararle unas cosas, señor oficial...
Dijo mi prometida mientras iniciaba todo el relato de lo ocurrido desde que llegó al restaurante hasta el momento en que ingresó la policía. Fue muy duro para mí escuchar, cómo Tanya ha utilizado siempre a mis hijos como un cheque en blanco, aunque me tranquiliza saber que fue sólo un depósito para ellos, que no tienen ni un milímetro de su ADN, lo que hará más fácil borrarla de nuestras vidas. Pero cuando llegó a la parte de como creía que iba a morir, mi sangre se heló, si los agentes encubiertos, no hubieran ingresado en ese momento y disparado a Demetri, seguramente hubiera perdido a la mujer de mi vida y a mis hijos.
Terminado el relato, fue el turno de chequearla a ella también por las drogas suministradas, los golpes recibidos y toda la sangre que la rodeaba, dando como diagnóstico que se encontraba bien, aunque debía guardar reposo por sus golpes, por lo que recibidas todas las indicaciones médicas, tanto para los niños y Bella, pudimos irnos a casa y estar en familia. Una familia que sé no se separará de nuevo, una familia que a partir de ahora podrá ser feliz.
POV TANYA
Maldita sea, todo por culpa de esos mocosos, solo vinieron a estropear mis planes, primero con el estúpido de Mark y ahora con Edward.
¿Cómo es posible que ahora me encuentre en esta situación? Yo, aquí encerrada mientras ellos juegan a la casita feliz. Sigo sin entender ¿Cómo fue posible que mi plan fallara si todo estaba muy bien organizado? Las cosas estaban saliendo a la perfección, cuando escuché la detonación podía sentir la sangre de esa estúpida correr por mis pies, pero todo enloqueció cuando Demetri cayó a mi lado, con su rostro desfigurado, ensangrentando todo a su alrededor incluidas nosotras y no es que me afectara verlo en ese estado, siempre fue un simple peón en mi juego, pero era el mejor. Ya habíamos hecho varios trabajos juntos exitosamente, excluyendo el de Thomas, pero el fallo de eso fue por culpa de sus padres, que en lugar de pagar el rescate y punto, quisieron luchar y no nos quedó más que matarlos; eso sí, haciendo un trabajo limpio en el que nunca nadie se dio cuenta de lo ocurrido y es por eso que no entiendo como este plan me pudo fallar, a tal punto de estar ahora aquí metida entre estas cuatro paredes, lo peor es que ya no tengo a quien recurrir para que me saque de este asqueroso lugar más que al cretino de Aro, solo tengo que asegurarme que me ayude a salir de aquí y me entregue el dinero, antes de darle la localización de los mocosos.
—¡Oye, chica bonita! —me llamó una de las internas, a la que decidí ignorar.
—Mira Sally, como que no quiere hablarnos.
—¿Será que somos muy poca cosa para ella? Ven guapa, dinos cuál es tu nombre.
—No quiero, ni me interesa hablar con ustedes.
—¿No quieres? ¿Quién te ha dicho que aquí se hace lo que tú quieres? En este lugar se hace lo que Sally y yo queramos.
—¿Qué quieren? ¿Es acaso dinero? ¿Cuánto quieren para que me dejen en paz?
—Así que la monita tiene dinero, vamos a ver ¿cuánto nos darás?
—Solo necesito hacer una llamada para dar una información y les daré quince mil dólares. Ayúdenme a hacer la llamada.
—¿Ah sí? ¿Una llamada a tú esposo o tal vez a tu amante?
—Es un negocio, denme un móvil y mañana tendrán su dinero.
—Anda, cuenta qué negocio, tal vez podamos ayudar.
—Son unos mocosos que me estropearon la vida y ya es hora que me devuelvan todo lo que me han quitado.
—¿Tus hijos?
—Se puede decir que sí.
—¿Tu eres la mujer de los noticieros de hace unas semanas, la que acusan de secuestro y tráfico de menores?
—Por lo visto las noticias vuelan rápido.
—Estás oyendo esto Bren, esta es la tipa que quiso vender a sus hijos —no sé porque ese comentario no me gustó para nada.
—Ya está bien de dar tanta información ¿van a conseguirme el móvil o no?
—Mira güerita, si Sally y yo estamos aquí, es porque de niñas, una zorra como tú nos vendió y creo que es hora de cobrarnos venganza.
—¿Por qué conmigo?
—Porque es la ley de esta cárcel, así que cuídate las espaldas; porque cuando menos lo esperes, vas a saber de nosotras.
Concluyeron dejándome sola en el área común, después de esto, pasé dos días sin acercarme a nadie y sin que nadie se me acercará; al anochecer del tercer día, asumí que todo esto había sido una amenaza en falso y me las iba a cobrar. Si me tocaba quedarme en este lugar después de todo, haría que me respetaran y formando mi nuevo plan, me fui a dormir. Estaba dejándome llevar por los brazos de Morfeo, pero fueron otros brazos los que me tomaron y taparon mi boca.
—Es tiempo de que conozcas cómo tratamos a las mujeres como tú...
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¡Hola chicas!
Primero que todo quiero pedir disculpas, por más que puse de mi parte el capítulo no pudo ser publicado la semana pasada, espero y aunque este no sea muy largo espero y valga la pena.
Segundo les cuento que PPE está por terminar, así que espero y me acompañen hasta que esto pase.
Tercero se que esto de es referente a la historia pero estoy concursando con un OS HOT en FFAD por si alguna quisiera leerlo y darme su voto se lo agradecería el nombre es ¿Amigovios?
Muchas gracias por leerme, hasta el próximo lunes
Besos, las quiero
Yas
