Capítulo beteado porVhica, Betas FFAD

www facebook com / groups / betasffaddiction

Los personajes de la Saga Crepúsculo le pertenecen a Stephenie Meyer, la trama y cualquier personaje fuera de la saga, son de mi autoría.

Papá por elección.

Capítulo 20

—¿Eres feliz?

—Más que feliz mi amor, gracias la boda, estuvo inmejorable.

—Bueno, debemos agradecer a Alice.

—Sí, todo le quedó de ensueño, aunque eterno; pensé que nunca saldríamos de allí.

—Hablamos de Alice, sabíamos que iba a querer perfeccionar cada detalle.

—Sí, pero eso no quita que me sienta exhausta, te molesta si duermo un rato.

—Claro que no preciosa. —Dije mientras mi esposa -qué bien suena eso- se acurrucaba en mis brazos, mientras era llamada a los brazos de Morfeo. Al parecer, mi tiempo de abstinencia se alargaba; obviamente, no quería pasar mi primera vez con Bella en la limosina. Por lo menos deseaba que pudiéramos tener ciertos roces, ya que nos esperaba poco más de una hora de viaje, la que podríamos haber aprovechado. Tendré que aprovecharla pensando y qué mejor pensar que en el giro que dio mi vida.

En las últimas horas han pasado tantas cosas: primero, la mejor sorpresa que me pudieron dar mis hijos; el que Ethan entregara a Bella en el altar, algo que sé, para ella es muy significativo al no tener a su padre consigo; luego los hermosos votos matrimoniales, los míos traté detallarlos mucho porque quería que Bella entendiera lo importante que es para mí y para nuestros hijos. Lo que nunca imaginé, es que ella hubiera incluidos en sus votos el amor a los niños, creo que nunca podré olvidar sus palabras.

"No es la carne y la sangre, sino el corazón; lo que nos hace padres e hijos. No tengo como agradecer a Dios por darme el privilegio de ser la madre de estos hermosos ángeles, los que amo con todo el corazón, por lo que les prometo que cuando caigan, los levantaré; cuando lloren, los confortaré; cuando rían, compartiré con ustedes su gozo y trataré de ser la mejor mamá del mundo hasta el último respiro de mi vida"

El brillo que sus ojos desprendía cuando dijo estas palabras, demostraba la pureza de su corazón y como era de esperar, nuestros hijos se lanzaron a sus brazos chillando un "te amo mami" que hizo suspirar a todos los presentes. Y la mayor sorpresa que recibimos fue la de Emmett y Rose. ¿Cómo es posible que se hayan guardado esto, sabiendo que toda la familia estaría feliz? Pero el haber visto la sonrisa en el rostro de Em, no tenía precio; no podría negar que era el hombre más feliz del mundo. Obviamente, lo noté hasta que terminó la ceremonia, ya que no logré verlos antes; pero cuando nos esperaban al final de la iglesia, se podía notar que sus rostros relucían de felicidad; al igual que lo hacían el de Bella y el mío. Nos dimos los usuales abrazos de felicitación para poder cruzar unas palabras.

—Hombre, con esa sonrisa no cabe duda que estás feliz por nosotros.

—¡Claro bro¡ Ya era hora que dejaras tu celibato, pero mi felicidad no se debe solo a eso.

—¿A qué se debe? —preguntó mi preciosa.

—Pues no quiero arruinarles el día pero ¡SOY PAPÁ!

—¿De verdad? ¡Felicidades! ¿Cuánto tiempo tienes Rose?

—No estoy embarazada Bella, mi cuerpo no es apto para un embarazo. —susurró Rose mientras mantenía sus manos en la espalda.

—No los entiendo chicos. ¿Entonces?

—Les presento a nuestro hijo —dijo una extasiada Rose mientras traía un brazo hacia delante, el cual venía acompañado de una pequeña manita perteneciente a un hermoso niño rubio, de ojos azules; que adoraba.

—¡Thomas!

—¡Hola! ¿Tío Edward? ¿Puedo llamarte así?

—¡Claro que sí campeón! No saben lo feliz que me hacen, no podían encontrar mejor familia para él. —concluí, mientras escuchaba unos pequeños sollozos venir de mi preciosa.

—Mamita ¿Por qué lloras? —dijo Kim mientras se acercaba a nosotros.

—Es que estoy muy feliz por tus tíos.

—¡Thomas! Ehhh ¿está la señola Tanya aquí? —fue el turno de Ethan.

—¡No amigo! Ya no vivo con Demetri, ahora mis papás son tía Rose y tío Oso, uuuppppssss perdón, son mami y papi.

—Tranquilo campeón, vamos poco a poco.

—¿Entonces somos familia? ¿primos de verdad?

—¡SÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍ!

Al final, la fiesta fue una gran celebración, pero no solo por nuestra boda, si no por la buena nueva de Emmett y Rose. Así fue que la fiesta se extendió por más de cinco horas, de donde Alice no nos dejaba escapar. Teníamos que posar para las fotos, cortar la torta, el primer baile como esposos -el que compartimos con nuestros hijos-, el tirar el bouquet, la liga y no sé cuantos bailes y brindis más se inventó Alice; creo con la clara intención de robarme mi noche de bodas y al parecer lo consiguió. Ya que estábamos a punto de llegar a nuestro destino y Bella seguía plácidamente dormida entre mis brazos.

—Preciosa, despierta, ya vamos a llegar.

—Mmmm.

—Mi amor despierta, el hotel está a la vuelta.

—¿Me dormí todo el camino?

—Así es preciosa.

—Ay Edward, disculpa, mi intención era solo relajarme un poco.

—No te preocupes, todo está bien, necesitabas descansar.

—¿Es que acaso tienes muchos planes para esta noche?

Estaba a punto de contestar esa pregunta, cuando nuestra puerta fue abierta por el botones del hotel.

—¡Bienvenidos señores Cullen! Su habitación está preparada.

—¿No debemos hacer check in? —preguntó escéptica mi esposa, creo que no me cansaré de llamarla así.

—No señora, ya todo está preparado para que su estadía sea de la mejor calidad.

No podía negar que Alice se había encargado de todo, ingresamos directo a la suite presidencial, regalo de mis padres, donde pasaríamos el fin de semana. Decidimos darnos unos días de privacidad, después iríamos a nuestra luna de miel con nuestros hijos.

El lugar era hermoso, detrás de nosotros ingresaron los botones con nuestras maletas y mientras cerraban la puerta, vi a Bella saltar sobre la suya.

—Amor, no te molesta que tome una ducha ¿verdad? Quiero refrescarme un poco.

—Claro que no preciosa, aquí te espero. —He esperado por meses, unos minutos más no me van a hacer daño.

Me recosté un poco en la cama, pensando en lo que nos esperaba cuando empecé a escuchar el agua correr. Mi mente empezó a imaginar a Bella desnuda, cayendo gotas de agua por su delicado cuerpo, eso hizo que mi mente explotará. Por más que le dije que no había problema que tomara una ducha, en ese momento no pude estar más tiempo separado de ella, necesitaba el contacto de su piel; así que me quité la ropa y entré al vestidor que unía la recámara al baño, encontrándome en mi camino un sexy camisón blanco transparente que sé, lucirá hermoso en el delicioso cuerpo de mi preciosa. Pero ahora no quería esperar más para tenerla desnuda. No le veía es caso de que se vistiera, si lo que yo quería era desvestirla y cuando las puertas de vidrio quedaron frente a mí, la silueta de un ángel fue dibujaba en ella y lo confirmé, no podía esperar. Con sumo cuidado abrí las puertas, posé una mano sobre su cintura, lo que la hizo saltar.

—¡Edward!

—No quiero estar lejos de ti —dije mientras apartaba su cabello mojado a un lado para depositar un beso en su hermoso cuello. Le dejé sentir mi excitación en su hermoso trasero, pero no me preocupaba, en ese momento solo podía pensar en adorar a mi amada esposa; por lo que tomé el paño con el que se estaba aseando, lo enjaboné y empecé a pasarlo lentamente por su cuello, bajando por su espalda, hasta llegar a su redondeadas nalgas; donde solté el paño porque quería sentir cada centímetro de su piel bajo mis manos, apreté levemente su trasero para seguir bajando mientras notaba que su respiración era cada vez más irregular, pasé por el contorno de sus piernas hasta llegar a sus rodillas donde dejé un beso en la parte interna de estas, para finalizar en la punta de sus pies, donde le di un pequeño masaje mientras la instaba a dar la vuelta para quedar frente a frente, aún de rodillas admiré la hermosura completa de su cuerpo, el cual empezaba a colorearse de un rosa exquisito.

—¿Tienes idea de lo hermosa que eres? ¿De todo lo que me haces sentir?

—En este momento solo puedo pensar en lo que tú me haces sentir. —murmuró aún con sus ojos cerrados, lo que tomé como una invitación a seguir con mi camino.

Hice mi recorrido hacia arriba, pasando de nuevo mis manos por sus magnificas piernas, masajeando suavemente sus muslos hasta que tuve frente a mí, su monte de venus, que brillaba no precisamente por el agua de la ducha, al cual di un casto beso mientras aspiraba su exquisito olor; mis manos siguieron su recorrido por su abdomen, sus costillas, hasta llegar a estos montes que me llamaban a ser besados, algo que gustoso concedí. Tener cada pezón en mi boca era magnífico, turnaba de uno al otro para sentir como se iban endureciendo contra mi boca hasta que eran dos pequeñas piedras, seguí con mi juego cuando la oí murmurar algo.

—¿Me dijiste algo?

—Mmmm

—Amor dijiste algo. ¿Qué fue? ¿Quieres que pare?

—Nooooo, no sé lo que digo.

—Solo quiero estar seguro que estás bien.

—Estoy más que bien, pero por favor no pares.

—Con todo gusto, preciosa. Abre tus piernas para mí —sugerí mientras tomaba el jabón de nuevo haciendo espuma en mis manos y la esparcí por su zona más íntima, lo más delicadamente posible. Fui pasando mis dedos por sus hendiduras, conociéndolas mejor y aprendiendo cada movimiento que la hacía estremecer; me entretuve un poco más en su delicioso clítoris, hasta que sentí casi doblar sus rodillas, por lo que me alejé un poco para seguir jugando un poco más con sus pezones, pero en vez de mi boca estaba utilizando mis manos, mientras me comía sus apetecibles labios, que cada cierto tiempo dejaban escapar pequeños gemidos. Sabía que si seguía así, ni ella ni yo íbamos a soportar más y no quería que así fuera nuestra primera vez, por lo que la abracé uniendo nuestros cuerpos para tratar de tranquilizar un poco nuestras emociones.

—Deseo tanto estar dentro de ti.

—No sé qué esperas.

—Aquí no mi preciosa, ven, vamos a la cama. —dije mientras la tomaba de la mano y salíamos de la ducha.

Tomé un paño y fui secando cada parte de su cuerpo hasta estar seguro que no estuviera húmeda, más que en una zona que pensaba profundizar. Tomé otra toalla, le sequé el cabello y luego la dejé; mientras me secaba a mí mismo poniendo mayor atención en mi pecho. No me pasó desapercibido como me comía con los ojos, mientras mis manos pasaban por él.

—Creo que estás lo suficientemente seco, vamos.

—¿Desesperada?

—¿Seguro que tu no? Crees que no noté ese paquete que me está llamando a darle atención. —Murmuró mientras cruzábamos el vestidor donde se encontraba su camisón, el cual se le quedó viendo —Sabes me iba a ver hermosa en el.

—Eso no lo dudo, pero mañana me lo puedes mostrar —susurré en su oído, mientras la tomaba en brazos y caminaba los pocos pasos que nos separaban de la hermosa cama que nos esperaba, la deposité en ella lo más cuidadosamente posible, para después alejarme y contemplarla. Es hermosa, de verdad no entiendo qué he hecho de bueno en mi vida para que esta esplendida mujer me ame a mí; no sé, pero estaré agradecido a Dios y a la vida de que me dieran este regalo, pero ahora viéndola ahí, esperando por mí, no sé qué hacer o mejor dicho, como hacerlo.

—¿Qué está mal? —me preguntó tomando mi rostro entre sus manos.

—Me siento como un niño de quince años con su primera chica —admití— No sé qué hacer.

Me alejé un poco para quitar mi toalla y luego con manos temblorosas quité la suya y de nuevo me quedé quieto, solo mirándola.

—Me parece que has hecho esto varias veces —me dijo en un tono pícaro tratando de alejar mis nervios.

—Nunca he hecho esto antes —susurro, mientras veo como sus ojos se estrechan—. Nunca lo he hecho con alguien que me importe, nunca he hecho el amor, solo ha sido sexo.

—Oh Edward, te amo —dijo, mientras me acercaba a su boca y nos fundíamos en un deseado beso. Poco a poco fuimos aumentando la intensidad y de pronto me vi ahuecando uno de sus pechos con la palma de mi mano, pasé un poco mis dedos por su pezón para que, cuando nuestros cuerpos nos pidieran respirar, tomarlo en mi boca; lo recorro con la lengua rápidamente, mientras Bella me responde con un arqueo de su espalda, dejándose llevar por lo que dicta su cuerpo y acercándose más al mío. Siento sus muslos colocándose alrededor de mi cadera, para que el ansiado calor de su centro se una a mi muy necesitado pene.

—Bella, espera.

—¿Qué? ¿Por qué?

—Amor, necesito tomar el condón. —buen momento para recordar que, por una infección que padeció hace unas semanas, Bella tuvo que dejar los anticonceptivos.

—¿Para qué? Yo no lo necesito ¿Tú si?

—¿Pero si te embarazo?

—Sería la mujer más feliz del mundo, pero entiendo si tú quieres esperar.

—Oh Bella, te amo tanto —concluí acercándonos un poco más nuestros cuerpos para fundirnos nuevamente en un intenso beso. Mis manos recorren cada centímetro de su hermoso cuerpo, nuevamente tomo sus pechos, beso y lamo su delicado cuello; muerdo suavemente el lóbulo de su oreja izquierda, con lo que me gano un generoso gemido, sigo moviendo mis manos y boca por todo su cuerpo, cuando me insta a subir de nuevo y besarla; lo que me hace presionarme un poco en su abertura, deslizándome de adelante hacia atrás por su humedad sin ir más adentro, moviéndome contra su clítoris, ganándome unos deliciosos gemidos de su parte.

—Amor por favor, hazlo ya, te necesito dentro de mí. —No tuvo que pedirlo dos veces para empezar a tomarla muy despacio, queriendo recordar este momento para siempre, poco a poco hasta quedar enterrado por completo en ella, haciendo que saliera un gemido de mis labios.

—Bella preciosa, te sientes tan bien, me tomas como un guante —las palabras salían entre mis dientes por la tensión que mantenía.

Ella empezó a mecer sus caderas para tomar más de mí, estoy enterrado hasta la empuñadura dentro de la mujer que amo y es la sensación más especial del mundo. Miro a su cara y veo lágrimas en sus ojos.

—¿Te estoy lastimando?

—No, continua por favor —susurra en medio de un suspiro para luego besarme, su lengua se desliza en mi boca, mientras yo me deslizo dentro y fuera de su calor. Puedo sentir como su respiración es entre cortada, ella mueve su cuerpo al compas del mío para encontrarnos con los movimientos.

—¡Bella! ¡Bella, mi amor, mi preciosa! —habían miles de palabras que rondaban por mi mente, pero solo su nombre era lo que salía por mi boca.

Mi ritmo se vuelve más frenético, estoy más cerca que de ella para venirme y no puedo permitir que eso me pase. Extiendo mi mano entre nuestros cuerpos y acaricio su clítoris, instintivamente se levanta, sus caderas empujándose con fuerza contra mí, diciendo mi nombre entre gritos y gemidos, sus piernas se aseguran a mi alrededor mientras sus espasmos empiezan apretar mi pene.

—Bella, amor, necesito que te vengas, no voy a aguantar mucho más —no estoy para hablar, estoy resistiendo lo más que puedo, pero finalmente estoy dentro de la mujer que amo y no puedo resistir para siempre, esto se siente demasiado bien, es estar en casa, la siento succionarme desde dentro, jalándome con los espasmos de su canal mientras aprieta mi miembro y la veo inclinar la cabeza y gritar mi nombre; lo que me hace empujar dentro de ella tan lejos como puedo ir, para poder llegar al clímax junto a la mujer que amo, me balanceo lentamente dentro y fuera de ella, hasta que los dos caemos rendidos en un enredo de brazos, piernas y sudor.

—Te amo mi amor, mi esposa. —susurro mientras me coloco a su lado.

—Te amo tanto Edward —dice, para después bajar su cabeza, poniéndose cómoda en mi pecho, minutos después se queda dormida.

Al poco tiempo, la acompaño en sus sueños; en los que por primera vez, no fueron pesadillas de una Bella lastimada. Por el contrario, esta vez fue una Bella resplandeciente; gozando bajo mí, la que me acompañaba en sueños, estaba a punto de hacer el amor con mi amada esposa cuando algo me despertó, para corroborar que los sueños no se acercaban en lo mas mínimo con la realidad, porque la mujer que me miraba con ojos lujuriosos, era un ángel caído. Me senté para tomarla entre mis brazos, pero ella tenía otros planes, me hizo recostarme de nuevo mientras recorría mi pecho con sus manos; mi pene, que por mis sueños se encontraba listo, recibió gustoso la atención que le dio con sus manos, para que sin previo aviso, se pusiera a ahorcadas sobre mí y me pusiera en su interior y empezará a moverse.

—Por Dios, mujer —fue lo que salió de mi boca, para empezar a movernos al mismo ritmo, por lo visto este fin de semana iba a ser muy productivo.

~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~

¡Hola chicas!

Muchas gracias por seguirme acompañando en esta locura, estos días han estado un poco enredados por lo que la actualización se ha atrasado unas horas, casi un día, espero y puedan comprender el retraso.

A las que no pude contestarles el review me disculpo pero por más que trate no termine con todos, pero tengan seguro que los leo todos, no tengo como agradecer sus hermosas palabras.

Les cuento que el capítulo siguiente es el final y luego el epílogo para despedirnos.

Muchas gracias por leerme, hasta el próximo lunes

Besos, las quiero

Yas